| S.B.H.A.C. Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores - nº 2 |
||||||
|
|
||||||
Mantengamos nuestras manos lejos de ese negocio de la edición...Unos artistas anónimos se juntaron para ver que hacían con sus escritos de juventud. Los años pasan y los escritos enmohecen irremediablemente, se dijeron. ¿Qué hacer? ¿Las editoriales? Tiempo ha ya que renunciaron al milagro de la edición. Ahora tienen opiniones muy críticas con ese negocio y razones no les faltan al contemplar lo que triunfa. No les duele tanto que los libros basura de reconocidos buitres y maestres de la mierda televisada vendan miles de ejemplares, eso no es capaz de generar ni envidia. No, lo que más les duele es el triunfo desorbitado de los cuentos de magia con que se alimenta a los niños en época de leer. Esa señora inglesa que estaba en el paro y que acertó contando chorradas sobre un gafotas que vive una vida extraordinaria gracias a la magia, es lo más pecaminoso para la humanidad que jamás se haya publicado, y eso que este subproducto siempre tuvo un lugar en todas las bibliotecas. El triunfo universal de la gilipoyez del Abra Kadabra es demoledor, y es a la literatura lo que Operación Triunfo es a la música popular, o incluso peor. Un simple negocio editorial delicadamente envuelto en falso romanticismo para alimentar la insaciable industria del entretenimiento y de paso desnortar las mentes de los adolescentes, impedir su rebeldía natural y adocenarlos con pareja mierda con que se alimenta a los jubilados por la T.V., y encima, con una recompensa psicológica en el mismo acto de la compra de estos libros mentirosos: ¡Yo también!, se dicen los niños, yo también, como millones, estoy leyendo estas divertidas aventuras de un niño mago. Y los padres, felices, ¡el niño lee!, y los editores felices, ¡el niño compra!, y nosotros cabreados, ¡el niño va a terminar tonto con tanta monserga!, o lo que es peor, un día intentará convertir a la prima Pepita en rana, y volverá a casa convertido en un frustrado. Irá al colegió y no podrá evitar que los matones de cursos superiores le quiten el bocata, las pelas, el reloj, el movil, y hasta le den de hostias. Y la magia esa del Potter no le sirvió para nada, mejor hubiera tomado lecciones de Karate. Y mientras el niño disfruta de la magia en su imaginación, y sólo en su imaginación, otros niños disfrutan de aceite y azufre hirviendo que arrojan sobre sus cabezas los aviones de las barras y estrellas y los de la Unión Jack. Y otros niños mueren de un Sida que heredaron, o de hambre, y la magia de Potter no puede evitarlo, nada, una porquería de magia, pero..., ¡escucha!, ¡que sí funciona! Sí puede hacer que ignores el dolor y la miseria del mundo, que te importe un carajo, que te la refanfinfle. ¡Coño, con la magia del Potter de los huevos! Y así, rendidos, demostrada nuestra inutilidad como escritores de la gran carrera del fracaso, incapaces de hacer lo que la inventora del niño mago, efectivamente, nos rendimos. Pongamos nuestros escritos, nos dijimos, en un oscuro y recóndito lugar de la red, por si alguien, en una noche descarriada, tropieza por casualidad con nosotros y nos lee. Eso sería estupendo. Un saludo amigos. Grupo Escritores imposibles En varias ciudades de España, Termidor de 2001. |