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Dago el Cruel

LA TEORÍA DEL CAOS.

Teoría del Caos.- (Condensado de la publicación del mismo título de Igor Markov.  Axón, 3.289. Tiempo de la efemérides)

No somos místicos. No queremos una moral, pero sí disponemos de un método, un método que trasciende de la ciencia y se aproxima a la verdad, donde se verifican las experiencias estadísticas que demuestran, lo que llamamos teoría científica.  Nosotros no tenemos miedo al peligro que entraña toda ciencia: enterarnos de quienes somos y de un solo plumazo barrer todas las filosofías, todas las pseudociencias. Los grandes filósofos han muerto. Nos basaremos en teorías, en análisis y conclusiones que ayuden a demostrar que el Imperio es un sistema cerrado, una burbuja en el Cosmos, una cárcel en una inmensa pradera de libertad.

Los sabios de todos los tiempos siempre han sospechado que las verdades más buscadas se encontraban enterradas en las estrellas, amazacotadas en la materia más primordial. Y en ese camino y armados del principio de objetividad que debe acompañar a toda observación y que podríamos resumir en: "El universo existe independientemente de las representaciones de nuestra mente", pasaremos a concebir una teoría, esencia de nuestras observaciones. Digamos antes que no hay manera de construir una industria de la ciencia sin que esta deje de serlo, en otras palabras, mecanizar el proceso científico es dejar de hacer ciencia. El Imperio creó una supuesta ciencia cosmológica y social que, eterna e inmóvil, no molestara jamás sus deseos de perpetuación. Pero nosotros, los jóvenes pensadores renacidos al calor de los nuevos tiempos, no podíamos descansar a la sombra de la milagrera ciencia imperial. Es tiempo perdido.  Somos seres humanos, la ciencia requiere de la imaginación. El Imperio ha enlatado en sus máquinas el saber de nuestros tiempos, convencido de su inmutabilidad, creído en su fatuidad de que había alcanzado el techo de la perfección.

Rebuscando en el pasado, hemos encontrado en un viejo libro estas palabras de un sabio razonable que expresan mejor que las nuestras lo que queremos decir: "Nada puede ser ciencia si no se encuentra en peligro, sabemos que la proporción de desastres científicos es elevada, pero estamos dispuestos a correr ese riesgo, de hecho estamos corriendo un riesgo que corresponden toda la humanidad. Ello nos conduce a un cierto maximalismo inevitable pero crítico. Honramos a los sabios que nos guían por su dedicación a la verdad y su original imaginación, no porque estén en lo cierto".

Nosotros afirmamos que toda la Ley Universal Imperial es producto de un dogmatismo intencionado que tergiversa el universo, su propia expresión. En resumidas cuentas, la cosmología Groor es falsa. Veamos. Al respecto de la primera Ley de Creación (nombre que adoptamos a regañadientes) hemos de decir que la definición de una inteligencia no causal es una variante de la mística adormecedora heredada de lejanos antepasados. No podemos suponer que una mente así pudiera estar separada de un cerebro (cualquiera que sea), y que existiera independientemente. Es difícil imaginar que esta mente tuviera cabida en plena era Hadrónica (durante los primeros instantes del Gran Ruido Caliente). Pero supongamos que así fuera. Al menos en el primer millón de años del universo, materia y mente tendrían que estar separados necesariamente, y no se entiende como una mente pudo obtener información y conocimientos cuando las temperaturas son superiores a diez mil grados y toda la materia se encuentra en estado caótico.  Dejemos a un lado sin embargo, donde se encontraba esta mente en ese periodo.  Y puestos a pensar, encontramos que tal inteligencia necesariamente tendría que estar compuesta de No Energía, ya que otra manera se hubiera visto afectada por las interacciones de la materia y su gravitación.  Desde luego que no podría tener organización física, de lo contrario hubiera sido aniquilada por la potente radiación , convirtiéndose en parte del todo. Sólo cabe imaginar que esta mente debía ser No Física. Así las cosas, ¿cómo fue capaz de establecer un nexo entre ella y algo tan físico como nuestro universo?  Un puente entre lo físico y lo inmaterial que no tuviera consistencia física en uno de sus lados, sería sin duda un puente cortado a medio camino.  Pensamos que esta prolongación del mundo material hacia lo inconsistente, lo inmaterial, la nada, es un atavismo de la especie que el Imperio mantiene a sabiendas y por conveniencia política.

De otro lado, si atribuimos a esta inteligencia una esencia de información pura, es decir el conocimiento de la materia organizada (siendo la mente una entidad totalmente No Física), entendemos que no podría dirigir o controlar de ninguna manera la energía física, la No Energía tendría que volverse repentinamente Energía Esencial (Esergía: Información asociada a una temperatura) y a modo de diablillo de Maxwell atentar contra el segundo principio de la Termodinámica: (es decir, detentar información sin gastar energía en "iluminar"). No parece que la energía pueda convertirse en no energía y viceversa.

Es pues, poco menos que imposible para cualquier razonamiento correcto, concebir la inteligencia como algo distinto y desligado a un cerebro físico. Por el contrario, la aceptación de la mente como algo físico, íntimamente ligada a un cerebro, da al universo una consistencia unitaria, un universo compuesto de energía en formas muy diversas pero susceptibles de transmutarse unas en otras bajo determinadas condiciones. La inteligencia carece de sentido en solitario y sólo lo adquiere como parte del mundo físico. "Para un sabio, cualquier búsqueda de un propósito inteligente en la evolución del mundo, o de un acto creador de una divinidad en el universo, debe situarse siempre a un nivel energético."

El Imperio ha ocultado durante cientos de años, los datos científicos que nuestro antepasados habían observado, escondiendo las bases teóricas necesarias para preferir otro modelo cosmológico. Suponían que con métodos puramente de observación, nadie podría discernir entre las características generales y las peculiares. No obstante, el carácter único del universo ha hecho posible para algunos esta distinción.

No, no es posible la creación continua de la materia ni un universo estacionario. Dos parámetros fundamentales lo ponen en evidencia La constante de Hubble, relativa a la velocidad de recesión de las Galaxias, y la densidad crítica del universo, que determina su posible infinita expansión o la contracción de nuevo. Los datos conocidos indican que el universo es hiperbólico, pero además sabemos de la intensa radiación de fondo resultante del Gran Ruido. Esta radiación de cuerpo negro existe como es bien sabido y es isótropa. El espectro de cuerpo negro es la huella indeleble de la gran explosión. Otro punto esencial es que la materia del universo está demasiado diluida como para emitir ningún exceso de radiación a través de cierta creación continua de la materia, la cual nunca podrá llegar al estado de equilibrio y menos presentar un espectro de cuerpo negro. La radiación de fondo no es atribuible a las radio-fuentes sino al resto de la radiación primordial, y su isotropía a la uniformidad del horizonte de sucesos cosmológico primitivo. El corrimiento hacia el rojo (que no es producto de las propiedades globales de la geometría del espacio) de los quasares y la formación de helio en el Gran Ruido, demuestran que el universo no puede permanecer estacionario. El universo evoluciona, renace en una gran surgencia y muere en un colapso gravitatorio de ciclos eternos.  Un universo estacionario es la representación de la inmutabilidad, de la tiranía.

De la isotropía de la radiación de fondo extraemos la conclusión de que el universo tuvo en realidad un principio singular. Una singularidad en la que las leyes de la física carecían de sentido al tratarse de un estado de máxima densidad.  No queremos con esto exponer la mera conclusión matemática de la misma isotropía, si aceptamos la teoría general gravitatoria, tenemos y tomando la expansión en sentido contrario, o sea, en la dirección de la contracción. un punto singular en la frontera de la ciencia física. Para el Imperio la creación es continua con la misma frecuencia media en todas partes y en todo tiempo, y a cada partícula elemental es el resultado de su propio y espontáneo suceso de creación. Para nosotros toda la creación ocurrió en un acontecimiento singular y en él se creó de una sola vez toda la materia. El Imperio postula la homogeneidad temporal, nosotros afirmamos la total no homogeneidad temporal. Si nos vamos hacia el principio, el tiempo, medida de la actividad, no presenta el mismo patrón. No podemos extrapolar sin más. Para entender la medida de la actividad de la era Hadrónica no queda más remedio que utilizar la escala logarítmica del tiempo (base 10). Con este recurso encontramos que el momento inicial corresponde a un "tempo" de menos infinito, es decir, estuvo siempre allí. La era Hadrónica pudo terminar en un tiempo menos cuatro, la radiación se separo de la materia en un tiempo diez, y en la actualidad nos encontramos alrededor de un tiempo dieciocho. La utilización de un tiempo hadrónico nos acerca más a la realidad de la medida de la actividad del principio, teniendo en cuenta que este parámetro dejaría de serlo fuera de la singularidad.

A partir de nuestras observaciones hemos deducido un modelo cosmológico llamado de pulsación doble simétrica. Este modelo elimina dos asimetrías evidentes: Equilibrio en conjunto en los primeros momentos de la era Hadrónica con la antimateria. Y el movimiento radial, solucionando el problema de la inercia al formar el mundo un conjunto estático. Si bien nuevas observaciones han llevado a otros pensadores a apuntar hacia un mundo de múltiples universos equilibrados, representando una diversidad ramificada múltiplemente convexa, y que esquemáticamente se podría resumir en un continente eterno o superespacio, cuya tela sideral sería afectable de surgencias, y por el contrario, de colapsos gravitatorios múltiplemente conectados por los hilos superespaciales y donde cada universo sufriría un proceso de creación similar a un surgencia expansiva de hueco blanco, y asimismo, un universo opuesto en colapso gravitatorio similar a un hueco negro contractivo, lo que no impide que cualquiera que sea el universo esté sujeto a los efectos más primordiales de la gravitación, huecos blancos o negros puramente locales y hasta microscópicos. De esta manera algunos observadores apuntan procesos de huecos blancos (y viceversa) en la génesis y muerte de las galaxias. Y así, el Universo como contenido y continente de todos los universos posibles recobra su condición de finito pero ilimitado, de eterno pero temporalmente no homogéneo, de mutable pero estático.

Seguidamente, ¿cuál es la pregunta que el Imperio no se ha hecho y que nosotros no podemos dejar de hacernos?  Aunque el universo sea puramente energía ¿por qué precisamente está aquí?  Y queremos hacer constar que esta pregunta no conlleva ningún propósito determinista, eso sólo sería el fruto de nuestra esperada contestación chovinista como especie. El universo no ha dado (ni creemos que las dé) pruebas de propósito o finalidad.  El universo simplemente es, como la energía, y no tiene necesidad de añadidos humanos. Y es, porque se ha hecho manifiesto, así, porque no podía ser de otra manera. Y abandonando las concepciones astronómicas, trataremos de explicar los mecanismos energéticos y materiales que nos conducen a patentizar la presencia de la fuerza del Caos en la naturaleza. No partiremos de una base gravitatoria sino termodinámica: La Entropía universal. Este conocido concepto que aseguraba al parecer el fin del universo por degradación térmica (la energía fluye de los focos cargados de potencia a los vacíos, uniformando el sistema, desordenándolo y dejándolo inútil para el trabajo, a menos que se intervenga). Entendemos que la energía está asociada a la entropía por un módulo elemental, es decir, la entropía es la medida del grado de desorden asociado a una energía determinada.  Este módulo puede ser positivo, negativo o cero. En la expansión, la energía cae naturalmente del foco más alto en energía al más pobre, de tal manera que la entropía siempre aumente, este continuo entre la provisión y la escasez de forma natural y lógica, es inexorable en la expansión universal.  A cada "cuanto" energético su módulo entrópico. El Cosmos contiene energía bajo diversas formas: gravitación, calor, luz... La energía gravitatoria que poseen las masas cósmicas, puede liberarse o convertirse en luz y calor sólo con que la masa se contraiga. Para una masa grande esta energía supera todas las demás conocidas. En los casos de gravitación, rotación y movimiento orbital, no existe entropía asociada, pues tampoco hay temperatura asociada. La última forma de energía, el último sumidero de calor parece ser la radiación cósmica de microondas, su módulo entrópico es de 104. l/ev.

El Imperio ha diseñado un universo en el cual hay una pérdida por radiación, un exceso que se justificaba empleado en la expansión, un proceso equivalente al enfriamiento adiabático por expansión, donde la energía absorbida por las paredes del sistema, es transmitida en su paralelo cosmológico por los movimientos en masa a gran escala, y a esto lo llaman canal de desagüe cósmico. Nosotros nos planteamos las paradojas del universo cara a cara, puesto que la ley de entropía universal lo condena a la degradación térmica, ¿cómo es posible que la energía gravitatoria del universo sea aún predominante tras más de diez mil millones de años de evolución cósmica?, sabiendo además que esta evolución lleva a la contracción gravitatoria de objetos de todos los tamaños, desde grupos de galaxias hasta planetas, ¿por que este proceso no sucedió hace tiempo, siendo las masas cósmicas inestables frente al colapso gravitatorio? ¿cómo se las arregla el universo para tardar tanto tiempo en morirse?  Es bien sencillo, debido a los retardos accidentales, muy beneficiosos.

La grandeza del tamaño es la primera defensa contra una variedad de catástrofes. El tiempo de caída libre para una densidad media de un átomo por metro cúbico sería mucho mayor que la edad probable del universo. Es decir, la materia del universo no se apelotonará por caída libre debido a su densidad extraordinariamente baja. El segundo retardo es el producido por el giro, un objeto extenso no puede colapsarse si está girando con cierta rapidez, se produce un equilibrio en que las partes externas se sitúan en órbitas estacionarias alrededor de las partes interiores. La Galaxia está preservada por este retardo.

Pero estas estructuras no son permanentemente eternas, con el tiempo todas ellas se verán degradadas por un lento proceso interno de disipación de energía o por la mera cuestión estadística relativa a encuentros ocasionales con otros objetos del universo al azar. La longevidad depende pues, de la acción combinada del retardo de giro, del tamaño y del azar.

Los siguientes retardos (tan importantes para la vida como los anteriores) se refieren a estructuras más pequeñas, al mundo de la microfísica. Son los retardos termonucleares, que hacen que las estrellas quemen su combustible de manera ordenada y en etapas, evitando el consumo aparentemente más normal, pero muchísimo más rápido que nunca podría haber dado lugar a la vida tal como la conocemos. Los retardos de interacción débil son bien conocidos, este retardo permite la acumulación de hidrógeno en combinación con otros elementos, sin que ella suponga un peligro de explosión termonuclear, los océanos naturales por ejemplo. Sin él, prácticamente todo el hidrógeno primigenio se hubiera convertido en helio antes de que la Galaxia hubiera tenido una oportunidad.  Hay otra clase de retardos de transporte y opacidad que permiten a las gentes poblar planetas con fuego dentro, después está el retardo de tensión superficial de los núcleos fisionables que ha permitido la supervivencia de material para las centrales atómicas. Mencionaremos también los retardos químicos en forma de energía almacenada, petróleo, carbón... Existen lugares y momentos en el universo en los que el flujo de energía consigue superar estas barreras, entonces se producen las transformaciones rápidas y violentas que pueden ser observadas en cualquier momento.

Aún no hemos hablado del retardo más significativo, el retardo biológico, la vida racional. No nos parece ningún desatino afirmar que algunas de las excepcionales fuentes de energía aparentemente inexplicables, sean producto de un afán racional. La vida puede tener y debe tender hacía un papel más amplio que el asignado por el Imperio. Un papel que ya podemos empezar a imaginar. Esto sería un triunfo para la vida, abandonar el arcón imperial y corretear libres, de igual a igual con otras posibles vidas racionales que ya estén moldeando el universo según sus propios fines, El Imperio cortó una de las mejores formas de expresión de la especie humana, el camino de la fusión hombre-máquina. El hombre no ha resultado ser mejor que los supuestamente peligrosos autómatas sin sentimientos. Ni siquiera creemos que seamos mejores que los organismos biocibernéticos del tercer milenio. Ellos conquistaron las estrellas, no para el Imperio, sino para el hombre resultado de esa empresa. Conquistar la Galaxia dejando al hombre en la dimensión solar ha sido la mayor de las injusticias que se hayan cometido con la especie.

La vida no es la conclusión determinista de la materia del universo o del universo mismo.  Pero si parece el final de un largo camino aparentemente paradójico. La vida, último retardo, es una continua organización contra la tendencia entrópica universal. Esta lucha, sólo ha sido posible gracias a la fuerza del Caos. Los cambios que produce el azar en un sistema en lucha contra la degradación son múltiples y de hecho casi impredecibles. La necesidad, expresión vital por antonomasia, compone junto al azar, la fuerza de la vida. Esta paradoja había sido resuelta por el Imperio, retirando las ciencias que la ponían en evidencia, sin estimularlas como hubiera sido lógico. La entropía apuntaba en una dirección, la vida en otra, por ello, la primera cuestión estriba en estudiar el surgimiento de formas organizadas complejas en lucha contra la degradación. No es fácil encontrar leyes de estricta causalidad para sistemas abiertos. Los sistemas abiertos son aquellos en los que el azar se combina a veces con los hechos para dar nuevas e imprevisibles direcciones, aquellos sistemas en los que el horizonte de sucesos es permeable a flujos externos de información, sistemas que se hayan estremecidos por fluctuaciones. La realimentación del sistema puede conducir a situaciones en que las fluctuaciones queden dormidas o magnificadas. Estas fluctuaciones exteriores también pueden desequilibrar el sistema y destruirlo, pero en este proceso, la fuerza del Caos tiene la opción de dar lugar a mutaciones beneficiosas que en vez de destruirlo, creen estructuras nuevas y superiores, estructuras que necesitarían más energía esencial. Así, el Caos, es el efecto más genuino de la materia, su fuerza impide detenerse a los sistemas organizados y complejos. El Caos, expresión de conjunción de las leyes universales y el azar, no tiene representación ideográfica, ni función, ni expresión que no sea el Caos mismo. El Caos por si solo es atemporal, pero inmerso en el sistema bulle dándole la posibilidad de saltar hacia otras posiciones, orden a partir del Caos, progreso del sistema fuera de todo interés de perpetuación de estructuras anquilosadas.

Se nos ha criticado que realizado este salto (salto impredecible) la fuerza del Caos queda adormecida, volviendo a dominar el determinismo, con lo que regresaríamos a sistemas pseudoimperiales. Esta incertidumbre existe, pero al contrario del Caos al cual no podemos aprehender, sí podemos despejar esta incertidumbre, que sólo es lo que cabe esperar de una cuestión cuando todo lo que se conoce es un conjunto de probabilidades. Sabemos por otro lado, que el Caos se acerca a la expresión del sistema cuando está sometido a fuertes fluctuaciones y que incide en la disposición temporal que permite al sistema hacer uso de su necesidad en el aleatorio universo de las direcciones. Pues bien, si la información termodinámica nos dice que el número de decisiones necesarias para desordenar una mezcla es en realidad la diferencia entre dos entropías características (la entropía del sistema dado, y la del mismo sistema cuando está difundido en el medio y se hace indistinguible) y sabiendo también que esta información puede asociarse a una temperatura de referencia (esergía), tendremos los indicadores de la disponibilidad del sistema, la información de la actuación de la fuerza del Caos. La razón señal-ruido de un sistema en un entorno. Conoceremos la desviación del punto de equilibrio, una magnitud que interpretada nos hará posible conocer el momento en que la fuerza del Caos es favorable al progreso,

El hombre se encuentra solo en la Galaxia conocida. Nadie puede compararnos ni juzgarnos fuera de la especie. La historia del hombre se ha limitado a ejemplarizar los hechos de que trata sin poder corregirlos, pues la Historia es un relato interesado del pasado. Ninguna civilización o reino puede presentar una historia que se explique por si misma. El presente es la confluencia de tres posibles factores: La degradación universal, la fuerza del progreso y la entrada en lo fortuito de manos del Caos. Parafraseando a un gran pensador, diremos que el presente es el sistema al igual que el medio es el mensaje. La Historia, arma del pasado, desgarra la entraña del presente para aniquilar el embrión del futuro. "En un lugar sin pasado no hay donde ocultar el futuro del presente".

La civilización humana sólo progresa cuando dentro del sistema la concentración social no es uniforme. La civilización tiende a fluir de la densidad al vacío, el universo, como ya hemos dicho, actúa claramente en la dirección del desorden, es la acción del segundo principio, principio y medida que es la misma función termodinámica, informática y biológica. Los sistemas hegemónicos son esfuerzos para mantener sistemas cerrados y en contra del segundo principio, pero que no advierten que para luchar contra la degradación social, es necesario adaptarse momento a momento con el "tempo" que se vive. El Caos, moviéndose en la periferia, en las paredes de este supuesto sistema adiabático, lo somete al azar y lo convierte en otros sistemas. El Imperio es un intento de mantener un rincón de la Galaxia fijo y limitado para su propia supervivencia. El Caos es enemigo del orden cualquiera que sea. La subversión que persigue el derrumbe del orden para cambiarlo por el suyo, es la expresión de las contradicciones del sistema. El Caos es enemigo del enemigo del orden. Como sublimación del azar y de las emociones humanas el Caos no es controlable y no puede adoptar la forma de un orden, pero sí garantiza a cada individuo lo que realmente posee y vale: su individualidad.

La Galaxia ha sido puesta a disposición del Imperio sin más código moral que su absoluta explotación.  El Imperio, dueño por violación, ha grabado a fuego las reglas del juego, de su propio juego, alcanzando su límite con la era de Jaso Kuma el Magnífico. El Imperio de la Ley, la Hegemonía de la moral pública, la propiedad pública como instrumento privado estatal y las propiedades de las corporaciones notables, han sido las constantes que hasta el momento rigieron la vida de los individuos, sin que ninguna esperanza de cambio pueda vislumbrarse en el futuro. En contra de los intereses de la especie, la hegemonía universal de la moral, como mente total en búsqueda de códigos cada vez más efectivos, constituye una artificiosa construcción en el vacío galáctico. El Imperio busca incansable, la ordenación social universal con el mínimo gasto energético, para perpetuar la tiranía de la moral y por tanto su sociedad de pirámide social.

Finalmente, añadiremos que el Imperio ha realizado una de las tareas más perjudiciales para la raza. La detención del progreso biológico y biónico, sin hablar del daño psíquico causado al hombre. Las etapas principales de este desarrollo parece que hubieran sido de no intervenir la mano imperial: Materia no viviente en evolución... Materia viviente... Seres naturales racionales... Seres artificiales racionales.  La era de los seres racionales artificiales podría haber alcanzado tales dimensiones que nos atrevemos a visionar una raza dueña del espacio-tiempo, de la energía.  Una raza de dioses y ¡ahora sí!, plena de nuestras conciencias. Afirmamos que el Imperio cortó el camino hacia la inmortalidad, el endiosamiento y la fusión eterna con el Caos, con el principio.