Escritores Imposibles

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Escritores imposibles

 

Piratas del Caos

De Sáinz-Rozas


POR LA LUMBRERA

A barlovento una baliza
a proa un satélite yermo
a estribor un planeta
dibujando remolinos en su corteza.
Entre la luz y las tinieblas,
cuajadas de lágrimas.
aerolitos y cometas.
Reino de la nada
vacío esplendoroso
negra extensión sin límites
espíritu del Uno.
Gotas brillantes
hornos de metales
miradores de vida
canto de gloria y energía
color y fuerzas no visibles.


PANDEMÓNIUM

Calles estrechas, empedradas con pizarra
plazas redondas y casi cerradas.
Fachadas al aire muy atrevidas,
cerrando la luz a los callejones,
jinetes las unas de las otras.
Balcones descolgados
buscando la pirueta
y el aire del vecino.
Luz que ensombrece, costanilla oscura
apenas clareada por un pomo ingrávido.
Piratas en los porches, fumando de sus skats
huecos y recovecos entre gritos de mujer
y olores y refritos almizclados.
El botín se bambolea colgando de las rejas,
estatuillas, collares, bolas de cristal caliente,
arpas de cuerda de tripa, astrolabios, vajillas reales.


LA ARMADURA

Recogido su pelo en una coleta,
como es costumbre marinera,
ceñido a sus flancos un corto faldín,
suave como la seda.
En los hombros una clámide corta
y sobre ella un cinturón sembrado de metal.
Y un peto de cuero endurecido
pegado a la piel con facilidad.
La gola era dorada
con arabescos de plata e hilo.
El casco airoso, dos alas a cada lado
La katana a la espalda con la tarja.
En las canilleras, enfundadas en cuero negro,
un par de dagas vibratorias.
Y dijo el guerrero:
Si un hombre gasta su beneficio en adornos,
estará falto de crédito,
pero nunca de elegancia y buenas maneras.


EL NIGROMANTE

Magia de los lugares, olor de la dedicación
olor a beleño, a mandrágora, a los bulbos malditos.
Revoloteos de túnica negra, espíritus sólidos,
djinns salidos de la barba del diablo.
Grimorios y recetarios, frascos sellados
para seres impuros nadando en soluciones turbulentas
atrapados en correrías por los mundos de la Gehena.
Caduceo plateado, mate por el tiempo.
Anatomía de un gato crucificado en la pared
¿dónde perdió su aterciopelada piel?
Aparadores acristalados llenos de cálices
en otros tiempos sagrados
rebosando gemas.
Amatistas contra la embriaguez,
ágatas para el corazón,
berilo para la suerte,
topacios para el buen sueño,
aguamarinas para la piel.
Y coronándolo todo: un gran búho,
no sabiendo, excepto su dueño,
si está vivo o disecado.


EL RECONOCIMIENTO

Lo palpó de arriba abajo
presionó sus costillas
golpeó sus reflejos.
Metió sus dedos en sus huecos
descabezó sus intimidades
olió su aliento y sus flatos.
Arrancó algunos cabellos
probó su orina
tentó su lomo
midió su pecho
raspó su lengua
contó sus latidos
y llenó un cáliz de su sangre oxigenada.
Estás muy sano, le dijo,
y aunque sólo cobro
cuando mis clientes gozan de buena salud,
haré una excepción contigo,
nada me debes, salvo tu amistad.


FUNERAL PIRATA

Se reunió la tripulación
alinearon los muertos en la esclusa
y metieron en sacos sus pertenencias.
El oficiante sacó de su secreto bolsillo un libro
y entonó una salmodia
donde recitando con voz grave
recordaba a los presentes
que el fin de un pirata es morir en combate naval
y diluirse en el espíritu del uno.
Y la invocación sacada quién sabe de que ancestro
contagió a los supervivientes la tragedia que vivían:
el escenario dantesco de una fragata pirata ardiendo
después de un heroico duelo con tres destructores reales.
Acto fúnebre en que los piratas se despedían de sus muertos
llenando las sacas funerarias de explosivos
para hacer más fácil la fusión con el Kosha del Uno.
Funeral pirata, letanía triste que oprimía la garganta.


FIESTA PIRATA

Vinieron las cantineras
instalaron sus mesas
y sus cucharones espantamanos.
Y ansiosas y procaces se sonreían entre sí
suspirando por el beneficio y la diversión.
Cruzaron cordeles engalanados con gallardetes
de los que siempre hay provisión en un navío.
Sacaron a la luz sus trajes más exóticos
y sus mejores afeites
trajeron máquinas de luz y música
cocinaron platos sabrosos y fuertes
ensaladas lúbricas y helados afrodisiacos.
Pusieron holografías eróticas en rededor
y esperaron los pingües beneficios que se prometían.
Y en el centro de la sala armaron una barra circular
que a modo de parapeto les sirviera de cuartel general.
Acudió la tripulación
y los skats humeaban sin descanso.
Y comenzó una fiesta en que todos, hombres y mujeres,
tenían por parejas el mismo oficio.
Y fue ora procaz ora ruidosa
hasta que languideció en brumas de resina alucinógena
y espuma de cerveza negra.
Roncaban ya algunos marineros
y las cantineras, tras la barra
se jugaban el beneficio
con naipes magnéticos
mientras otras se solazaban a crédito
salpicando la estancia de jadeos y risas agudas.
El suelo estaba cuajado de confeti
había gorros de combate caídos y jarras vacías.
Y en la borrachera, los piratas
se arrastraron camino de sus catres
prendidas de sus botas cintas de colores
como culebras salidas de la fantasía
y pisoteadas por la realidad.


CARNAVAL PIRATA

Antiguos piratas de refulgentes uniformes
marineros ascendidos a capitanes
salvajes recubiertos con doradas armaduras.
Prostitutas de buenas carnes enfundadas en vestidos enjoyados
cual banderas de burdel.

Trapos y carne
carmín en los labios
bigotes engominados
polvo de arroz en las mejillas
fasto provinciano oliendo a pólvora.
Dientes blancos en nobles renegados
huecos en las sonrisas piratas
oro en las militares.
Resina alucinógena
humo pegado al forro de las casacas
botones de ancla
hombreras trenzadas en oropel
estrellas talladas en carbono puro.

Serio el rostro de los hierofantes
sonrisas en los labios de los crueles
brillo en las espuelas de marinos presumidos
barbas rizadas en plata e hilo
cuernos coloreados de carnero
aires marciales de la guardia
fusiles de blancas correas
manoplas de titanio
cuero embetunado.

Inclinaron sus cabezas
doblaron el espinazo
ahuecaron los vestidos de organdí
crujieron los satenes
bailaron la reverencia las cintas de seda
y temblaron los senos bajo el escote.
Salieron los dientes a los claros alfombrados
y rieron a hurtadillas en el templado silencio.
Elevaron sus voces ásperas las miles de gargantas
rompiendo el tiempo detenido
expulsando de un golpe los años de rabia pirata.

Sonaron los himnos
preñados de callejas oscuras
de brumas calientes
de aceite y pizarra
de velas estelares
de pipas marineras y risas de taberna,
convertidas en arias de majestades
en nobles cantos
en vagidos de recién nacidos al esplendor
en epinicios de libertad y marcha funeraria de la Ley.
Y se aunaron las emociones en un huracán
haciendo tintinear los colgantes acristalados
átomos excitados del poder del Caos.

Llegó la risa en las copas
y el vino de clara espuma
en cálices de luz y brillantes.
Salieron de sus escondites los pechos de las damas
y corrió las seda por las blancas piernas.
Apretaron los hombres sus flancos a la carne
y sus labios a las nucas de marfil.
Mancharon sus dedos de sazones de su gusto
de carnes y peces
de crema y caza
de gelatinas y aromáticos manjares.
Y dieron cuenta de los vinos finos
sin reparar en su olor ni en los años de su hechura.
Porque eran hombres de manos cubiertas de durezas
del uso de las armas.
Y ellas, de la misma condición
levantaron los pliegues de sus ropas satisfechas y ahítas,
pues el tiempo de espera tenía allí su recompensa.