S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

Memoria Introducción Carteles Fuerzas Personajes Imágenes Bibliografía Relatos Victimas Textos Prensa Colaboraciones

El Ejército Popular de la República

Enlaces

Mil días de fuego con dignidad

En el estudio del Ejército Popular de la II República, lo primero que llama la atención al observador es simple y llanamente la flagrante contradicción entre su aparente estructura de corte clásico y las mil y una facetas visceralmente antimilitares, si no revolucionarias, que el estudioso se encuentra a cada paso, incluso en el disciplinado Ejército del Ebro.

¿Puede una fuerza militar operar sin disciplina, por mucho que este encuadrada en unidades regladas,  sin ideario común, sin profesionales? Evidentemente no. ¿Le ocurrió esto precisamente al ejército republicano? ¿Y si así fue, cómo pudo entonces, el Ejército Popular, sostener mil días de fuego frente a un ejército disciplinado y bien impregnado de "virtudes" militares como el rebelde?

En realidad no hay una única respuesta o explicación. Todo eso ocurrió en el Ejército Popular, pero NO fue lo que le ocurrió. El Ejército Popular es quizá el ejército de más complejo estudio jamás creado en España, y por ende el de más difícil entendimiento, eso, sin incluir además, las dificultades añadidas de la larga noche y niebla que lo impidió durante décadas, más los estudios militares franquistas que desvirtuaron, la mayoría a propósito, muchos de los verdaderos aspectos del Ejército Popular.

Sepa por tanto el lector, que no hay tres o cuatro razones básicas que expliquen cómo era el Ejército Popular, y principalmente su derrota. Son decenas de ellas las que se encuentran al estudiarlo, unas positivas, sorprendentes, otras decepcionantes, horrorosas, pero todas complejas y de difícil abordaje. La mayoría ya ha sido expuesta por historiadores profesionales españoles y extranjeros. Pero aunque no se ha dicho todo sobre el Ejército Popular, sí hay suficiente escrito para pensar por cuenta propia. Y eso nos ha pasado a nosotros, que hemos sacado conclusiones, que hemos desarrollado nuestras ideas (al menos eso creemos) partiendo de la lectura de estudios de historiadores profesionales. No siendo nosotros más que aficionados, expondremos estas intuiciones alejándolas completamente de la idea de una tesis (no estamos a esa altura), de modo que se las expondremos al lector como un esbozo, un análisis político crítico y republicano del Ejército Popular: Mantenemos la opinión de que el E.P. fue derrotado políticamente antes que militarmente, lo que implica la dura afirmación de que el Ejército Popular ya nació con plomo en las alas, lo que como republicanos nos cuesta reconocer. Y pese a esta certeza, no queremos dejar de señalar que el Ejército Popular tuvo su oportunidad de empatar la guerra (en el Ebro, justo cuando la República construyó un nuevo ejército sin los peores defectos del Ejército Popular) y tuvo también sus momentos de gloria. Momentos basados, eso sí, en los dos pilares fundamentales de la estructura militar del ejército republicano, sus comisarios políticos y la voluntad de luchar hasta el final de sus elites militares y políticas (y no nos referimos exclusivamente a los comunistas). Pocos momentos, bien es cierto, para una masa de 600.000 soldaditos republicanos, la mayoría de leva.

El desarrollo de esta idea (la derrota política es anterior a la derrota militar) alumbrará todo este trabajo de aficionados republicanos sobre el Ejército Popular, será su hilo conductor y nos llevará a sorprendentes conclusiones.

Así, para analizar con precisión objetiva este peliagudo tema, la derrota republicana, estableceremos tres categorías de causas, categorías jerárquicas que de mayor a menor validen o invaliden la posible victoria. Esto es, si no se superaron las causas políticas de la derrota de la II República, tampoco se podían superar las causas políticas de la derrota del Ejército Popular, y si tampoco se superaron estas últimas, menos se podrían superar las causas estrictamente militares de la derrota del Ejército Popular. Afirmación de Blacksmith

El Ejército Popular es la obra de un pequeño pero escogido grupo de oficiales profesionales leales, la mayoría de las armas técnicas, que se puso manos a la obra en la gigantesca tarea de convertir los batallones y columnas milicianas del otoño del 36 en un ejército clásico de inspiración francesa, país que tradicionalmente  inspiró siempre a las fuerzas armadas españolas desde la invasión napoleónica. Esta gigantesca empresa, se empieza, además, cuando el gobierno apenas controla el área de Madrid y de Valencia. En puridad, hay que decir, que todas las fuerzas del Frente Popular, anarquistas incluidos, comprendían ya en fechas tempranas que algo había que hacer para salvar a la República, toda vez que las milicias se mostraban incapaces, no sólo de derrotar a las fuerzas rebeldes, sino de siquiera contenerlas. El problema radicaba en que tanto los sindicatos como los partidos republicanos disponían de milicias en los frentes y en la retaguardia que los hacían altaneros y fuertes frente al débil gobierno. La política militar del gobierno Giral fue deficiente. Regiones enteras estaban controladas por la CNT, o por ocasionales pactos de UGT y CNT, y que propaganda aparte, dedicaban más esfuerzos a sus actividades político-sociales, mayormente antigubernamentales, que al propio esfuerzo de guerra. Sin embargo, el fantasma de una derrota temprana aleteaba en las mentes de todos mientras las fuerzas rebeldes que avanzaban por el valle del Tajo se acercaban a Madrid. La cuna del Ejército Popular es el frente del Centro, hijo directo de la Junta de Defensa de Madrid y de los oficiales del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra, padrinos, el gobierno de Valencia, y cómo no, el 5º Regimiento. Hijo predilecto de este ejército, aunque tardío, fue sin duda y por méritos propios, el Ejército del Ebro, el mejor ejército que nunca tuvo Cataluña.

Mike Blacksmith para Memoria republicana.


Afirmaciones:

Afirmación de Memoria republicana:

El Ejército Popular de la República  fue derrotado políticamente antes que militarmente.

Segunda afirmación de Memoria republicana:

Los dos pilares fundamentales de la resistencia militar del ejército republicano fueron  sus comisarios políticos y la voluntad de luchar hasta el final de sus elites militares y políticas.

Afirmación de Blacksmith:

Si no se superaron las causas políticas de la derrota de la II República, tampoco se podían superar las causas políticas de la derrota del Ejército Popular, y si tampoco se superaron estas últimas, menos se podrían superar las causas estrictamente militares de la derrota del Ejército Popular.