| S.B.H.A.C. Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores |
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El Ejército Popular |
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El Batallón “CINCO VILLAS”, o 518 Por Antonio Gascón Ricao
Durante los primeros días del mes de febrero de 1937, se abrieron oficinas de reclutamiento, tanto en Caspe como en el Centro Aragonés de Barcelona, con la intención de formar el denominado Batallón “Cinco Villas”, unidad que acabará integrada por numerosos huidos de aquella comarca zaragozana, de las zonas aledañas, o de muchos otros aragoneses procedentes de los frentes madrileños, pero en su mayoría elementos muy imbuidos de una fuerte ideología anarquista. También en los últimos días de aquel mismo mes, y al completarse su instrucción en Caspe, el Batallón, compuesto de hecho por 4 cortas compañías, una sección de ametralladoras y otra de transmisiones, más sanidad, con un total de 554 hombres, marchó destinado al llamado frente del Serrablo. A su llegada, fue designado como jefe de dicho Batallón, Antonio Beltrán Casaña, el Esquinazau, que estableció su puesto de mando en Casilla de Atós, a la par que sus compañías fueron distribuidas por toda La Guarguera. Cuando la unidad alcance la entidad numérica de batallón, siguiendo en nomenclatura al batallón “Alto Aragón”, 1ª Brigada Aragonesa, pasará a denominarse 2ª Brigada Aragonesa. En los finales del mes de abril de 1937, al militarizarse el Ejército Popular de República, el Batallón pasó a tomar el número 518, integrándose con él en la 130ª Brigada Mixta, al mando de Marino Bueno Ferrer, pasando así a pertenecer a la 43ª División republicana en formación, y junto con ella tomará parte prácticamente en todas las acciones de relevancia que tuvieron lugar en aquel sector. Durante la ofensiva republicana que tuvo lugar en aquella zona en septiembre de 1937, el Batallón alcanzó su máximo protagonismo en la toma de Biescas, de Escuer o de Gavín, aunque por aquellas fechas, Beltrán, su antiguo jefe ascendido a mayor, había pasado al mando de la 72ª Brigada Mixta. Tras aquellos combates, y ante la patente traición de un oficial del Batallón en convivencia evidente con el enemigo, la 3ª y 4ª compañía de dicho Batallón se amotinaron pidiendo responsabilidades al mando de la 130ª B.M., lo que provocó el inmediato fusilamiento del primer grupo de delegados que se habían presentado ante el mando pidiendo depuraciones y justicia, o el intento de fusilamiento de las dos compañías amotinadas en Ainsa, salvadas “in extremis” por el propio Beltrán que pidió el traslado de los amotinados a la 72ª B.M, petición que fue atendida.
Pero maniobra aquella orquestada por los mandos comunistas de la División, con la clara intención de acabar con la supuesta rebeldía de los anarquistas, dentro del contexto de las marrulleras historias que se estaban produciendo después de los Hechos de Mayo barceloneses, y asunto que a punto estuvo de acabar con la vida del Comisario de la 43ª División, el socialista Máximo Gracia Royo, al estar dispuesto éste a denunciarla en el Estado Mayor central. En marzo del año siguiente, se sabrá que tanto el jefe del Estado Mayor de la 43ª División, como también el jefe de Estado Mayor de la 130ª B.M., los hermanos Pascual y José Miñana de la Concepción respectivamente, trabajaban para el enemigo, momento aquel que aprovecharon ambos para pasarse directamente al bando franquista. En los finales de marzo de 1938, con motivo de la ofensiva nacional al Norte del Ebro, y ante la inminencia de la derrota de la 31ª División frente a Huesca, el Batallón 518 fue enviado como refuerzo de la misma, en una medida que resulto estéril. A la retirada en los primeros días de abril de los restos del derrotado X Cuerpo de Ejército republicano, al mando del mayor Miguel Gallo, y en particular los de la 31ª División a los que acompañaba el 518 Batallón, separado de la 43ª División, cruzó la frontera francesa por Benasque, para no volver a reintegrarse nunca más a su unidad de origen, puesto que fue disuelto y sus supervivientes dispersados en otras unidades. A.G.R. Bibliografía: José Luis Alcofar Nassaes, Las tropas de montaña republicanas en los primeros meses de la guerra civil. En Miscel.lània d’homenatge a Joseph Benet. Barcelona, 1991. José Carlos Castán Ara, El Frente de Serrablo (1936-1939). Huesca, 1996. Antonio Gascón Ricao, Beltrán, el Esquinazau, Jaca, 2002. Francisco Escribano (et alii) Guerra Civil Aragón II, Imágenes, Zaragoza, 2005. Antonio Gascón Ricao, La Bolsa de Bielsa, el heroico final de la República en Aragón. Huesca, 2005. Imágenes: Pie de Foto: El Cinco Villas en Yésero, junio 1937.(Autor, Hilario Borau, Museo Etnológico de Huesca) |