S.B.H.A.C.

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Imágenes de la Guerra Civil española Enlaces

10.- Capricho Español (2)

10.2.1 El gran Zuga, metido preso en 1934 por el gobierno derechista (como a tantos otros), sostiene a su hija en brazos.

10.2.2 Comunistas con bonito barquito de madera de balsa animan a la gente a juntar perelas (Pelas republicanas) para comprarle un barquito a los rusos en desagravio del que los fachas le hundieron en 1937, el famoso Konsomol (Juventud, creo, en ruso). En verdadero desagravio, Pepe Stalin se quedó con unos cuantos estupendos mercantes españoles al terminar la guerra. De acuerdo Pepe, nos ayudaste, fuiste el único que lo hizo en serio, mandaste armas, víveres y hasta dinero que le sacaste a tus paisanos, gracias tronco, pero métete el Konsomol por donde te quepa, camarada.


Fernando Hernández nos escribe para decirnos:

La foto de los chavales de la JSU recaudando dinero para un nuevo "Konsomol" está hecha en la Puerta del Sol de Madrid, en el tramo de acera comprendido entre las calles de Carretas y Espoz y Mina.  El Café de Levante, que aparece detrás, fue luego -y sigue siendo, en parte- la muy afamada zapatería "Los Guerrilleros".

10.2.3 ¿El niño canta? ¿El niño recita? ¿El niño da un discurso? El niño lleva un lamparón pistonudo en la pernera derecha que si lo ve su madre le da un pasmo, y eso que lo ha repeinado y le ha puesto ese pañuelo chulapón a modo de corbata de golfo barriobajero. Y niño le echa dos narices en 1936 y ahí está, por la Tierra, el pan y...


Madrid 3-4-1936 Pionero de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) interviene en el congreso provincial de Unificación.

Fuente: Julio Granell

10.2.4 El oficial y el enlace se dirigen a sus puestos cerca del frente de Guadalajara. Interesante imagen, quizá con la complicidad del fotógrafo.

10.2.5 Desventajas de montar una yegua en cría.

10.2.6 Marineros del Jaime I se entretienen a la vera de uno de los grandes cañones del buque. Acordeón, gaita y palmas para completar la diversión y la alegría de la tripulación. Mucho se ha dicho sobre la poca combatividad de las dotaciones de los busques republicanos, pero no es cierto. Descabezada la Flota republicana, aconsejada por marinos rusos con gran tradición en estrategias defensivas, la Flota republicana se puso a convoyar una vez que superó algunos errores tácticos, como la expedición al Norte. Y en esta tarea lo hizo bien. Todo lo bien que sus tripulaciones y sus mandos, pocos y faltos de motivación, cuando no, secretos partidarios de los rebeldes, podían hacer.  Asfixiada por tres Marinas, la alemana, la italiana, y la rebelde, la Flota republicana enseñó sus zarpas y se defendió con bravura cuando fue necesario. Falta de buques pesados, eso no fue óbice para que mandara al fondo del mar al buque insignia rebelde, el crucero pesado Baleares. Como en el caso de las fuerzas de tierra, las dos marinas españolas en contienda, no eran muy diferentes en su funcionamiento, ambas tenían virtudes y ambas defectos. Los rebeldes, frente a lo que siempre se ha dicho, también ponían agua por medio cuando se veían en inferioridad de condiciones, incluso el Canarias. La derrota de la Flota Republicana fue estratégica, no tenía una base oceánica, ni astilleros para reparar buques pesados, y sí tenía la hostilidad de todas las flotas europeas. Al final, la desmoralización se transformó en defección. Un triste final.

10.2.7 El edificio de la Telefónica, uno de los objetivos más buscados por la artillería rebelde recibió cientos de impactos. Aquí vemos la entrada clausurada y una puerta falsa protegida por sacos terreros. Es 1938 y están echando "Tiempos modernos" en el Monumental y en el Salamanca.

10.2.8 Nadie como los Alfonso para retratar España. 1932. Sufragistas solicitan el voto para la mujer. Las hay jóvenes y maduras, pero todas de clase media para arriba. Los republicanos de centro-izquierda les dieron el voto, y ¡toma!, perdieron las elecciones. ¿Bueno, y qué? Para eso estamos...

10.2.9 La madrileña y su niño, desfilando con media sonrisa y una madrileña toquilla, los últimos del barrio anterior, o quizá los primeros del barrio del "Chufero" confirman con desparpajo que Madrid será invencible, como así fue, pues de no ser por la traición de Casado y cía, de qué iban a entrar en Madrid.


Noviembre 36 Manifestación en la Calle Génova de Madrid. Julio Granell.

10.2.10 Una insólita imagen, la de esta pancarta que adorna este edificio madrileño y firmado por el gato republicano del local. ¿Tomar Madrid?, ¡miau!

10.2.11 En Atocha, Madrid, este trajeado miliciano le pone la pistola en el estómago al viajero del taxi detenido que está siendo registrado. Éste con traje blanco, con el pelo engominado y la mirada de circunstancias espera sus suerte con gesto adusto. Momentos de tensión.

10.2.12 ¡Qué felicidad la de estos madrileños, recién armados y que probablemente han participado en el asalto al Cuartel de la montaña! Las chicas, cogidas de la mano, comparten la alegría. Han aplastado a los facciosos, tienen armas, y el futuro parece espléndido para los trabajadores.

10.2.13 A petición del fotógrafo, estos milicianos fingen un registro en la casa de Campo. El pié de la foto asegura que se trata de milicianos de las Patrullas de Vigilancia entrenándose para registros y detenciones. ¡Pues vaya un entrenamiento!

10.2.14 Un miliciano herido en la rodilla, con vendaje que soporta hasta la propia zapatilla (por eso de llevar el pie en escuadra cuando te van a escayolar), es retirado de la línea de fuego por sus compañeros. En esta misma plaza, un año más tarde, las autoridades republicanas revistaran fuerzas del EPR.

10.2.15 Madrileñas recibiendo instrucción premilitar. Enrique Castro se ganó la enemistad de Dolores Ibárruri, cuando ésta pretendía organizar un batallón femenino en el 5º Regimiento, y el amigo Enrique, alias, "zapato en el corazón", y comandante del regimiento entonces, se negó aduciendo que despistaban a los hombres, transmitían enfermedades venéreas, y algunos otros males. ¡Vaya un mendrugo, este Castro! Si lo coge Mary Nash...

10.2.16 Desde luego, estas milicianas lo hacen bastante mejor que sus compañeros de las fotos anteriores. Las tres de primera fila llevan un paso pero que muy aceptable, relajadas, derechas y marciales, y detrás, incluso con vestido de diario y chopo al hombro. Muy bien por las milicianas. Y el instructor, bien orgulloso que debe ir a su vera y marcando el paso, uno, dos... Y mirándolas pasar, un chorbo, ciclista un poco pijo, quien sabe, con aires de conquistador pero sin maneras, pues cualquiera les dice algo a estas voluntarias de la República. 

10.2.17 Estos campesinos de Talavera no se andan con pamplinas y desfiles, no señor, estos nos muestran sus fusiles y dicen, ojito que estas son nuestras armas, ¡las ven! Somos campesinos armados en defensa de la República. El pueblo en armas sobre un carro de bueyes, en una de las más sencillas expresiones de lealtad.

10.2.18 Milicianos en Bujaraloz y camino del frente. La columna está parada, algo le pasa al autobús. El del casco parece tener a sus pies una funda con un juego de llaves y comenta con el del brazalete, un jefe, quizá, la avería. A su derecha, un tipo indescriptible, armado con una carabina Tigre compone una pose guerrera, que no le hace ninguna falta, pues seguro que mata al enemigo de risa. Saliendo por la ventanilla derecha de la cabina, un miliciano de temible aspecto enciende una colilla mientras compone la estampa más sólida de toda la imagen. Cuidado con él. A su lado alguien saca la punta de una inconfundible Astra automática, y sobre el techo de este, seguro, autobús de línea, milicianos con bandera, colchones y provisiones en hispánicos canastos. Capricho español...

10.2.19 Esto es Barcelona. Milicianos de la UGT sobre un camión protegido con colchones, saludan al fotógrafo con entusiasmo y mucha alegría. A destacar el mozalbete de la bandera roja, que en un esfuerzo, sin duda, sobrehumano, saca más pecho del que tiene, estando la caja torácica, juzgue el lector, a punto de reventar. No sabemos si el entusiasmo del chaval es el de su conciencia política, o simplemente desea que sus adolescentes músculos sean admirados por la concurrencia. En cualquier caso, pasiones humanas y de adolescentes en situación revolucionaria. Bellos tiempos para la clase trabajadora catalana. Poco durarían.

10.2.20 Juan Guzmán fotografía a esta chica, de nombre, Marina Ginesta, periodista de las Juventudes Socialistas, y que fue traductora de francés del gran periodista ruso Koltsov cuando éste recaló en Barcelona en agosto de 1936. Una suave brisa remueve sus morenos cabellos, una sonrisa esbozada para un retrato de guerra, sobre una terraza desde donde se domina Barcelona, con fusil, cartucheras y buzo al uso. Ideas, revolución y belleza. Capricho español.

10.2.21 ¡Qué rayos estará leyendo este miliciano en el ABC republicano, que compone esa faz que nos hace sospechar de sus dificultades con la lectura, y siendo así, por qué el fotógrafo hace sufrir a nuestro personaje de esa manera. Aquí le vemos al pobre, en intelectual esfuerzo, con un máuser español, sandalias sobre goma de neumáticos, el periódico "Milicia Popular" bajo su pierna izquierda, la manta a su trasera, pañuelo rojo al cuello, gorro isabelino con borla, mono bien remangado en las perneras para combatir la calor, barba de una semana, y el páramo bajo sus pies. Uno de los nuestros...

10.2.22 Otra de entusiastas milicianos, esta vez en el cerco del Alcázar de Toledo, tras una barricada, mucha alegría, y mucho de todo pero, ¡rayos y truenos! la barricada está hecha de carísimas sillas de montar del ejército, que seguro le vendrían de perillas a alguna unidad republicana. Otro capricho.

10.2.23 Delante de lo que podrían ser las tapias del Convento de los Salesianos en Francos Rodríguez, donde se instaló el 5º Regimiento, estos niños que quieren ser milicianos como sus padres aúpan la bandera republicana con toda gravedad y disciplina. Probablemente nunca llegaron a combatir por la República, y la amanecida franquista les partió su vida, familiares muertos o presos, hambre, miseria, represión moral y sexual, y una larga senda de cuarenta años sin levantar la cabeza bajo riesgo de ser triturados por la maquinaria represiva franquista, militares, fuerzas de orden público, y falangistas trabajando en común para domesticar a un pueblo cuyos mejores hombres ya estaban muertos. 

10.2.24 Los comunistas sacan un retrato de Dolores, que así de lejos parece una Santa, a pasear en Madrid, en agosto de 1936. La imagen no tiene desperdicio, la banda infantil del 5º Regimiento, un poner, va tocando sus tambores por la propia Gran Vía madrileña, mientras un grupo de niñas queda retratada por el fotógrafo para la inmortalidad del archivo de niños y niñas de la Guerra Civil Española.  Dolores, en vez de aureola, lleva una hoz y un martillo. A la izquierda de los militantes, el cine Actualidades se anuncia refrigerado, "ahí es ná", ya estaba todo inventado en la República. La niña en primer plano lleva correaje y pistola de pega sobre su vestido dominguero conjuntado con gorro de miliciano. ¡Vaya madre que tiene la niña!, no le falta detalle marcial y menos procesional con esa hoz y ese martillo de cartón a modo de SPQR semana santero. Detrás de ella, la estrella de la imagen. Esa niña de paramilitar vestida con corbata de padre aherrojada, con bandera comunista y asturiana armada, con gafas de sol iluminada, con ceño de luchadora presentada, esa niña republicana, de moral de acero, de comunistas hija, de republicanos leales hasta el fin, esa niña española, capricho republicano y español desfilando por la Gran Vía, donde dicen, que ahora, procesiones religiosas van y vienen por Semana Santa, entre emigrantes admirados y españoles despistados. Cuanto perdió esa calle, esa avenida del quince y medio. Cuanto...

10.2.25 Aguinaldo para la nochebuena del soldado rojo. Debe hacer un frío que pela pues dos de las peticionarias sonríen al abrigo de sendas mantas, mientras el guardia, con su cazadora de paño, entrega el óbolo, sonriente y casi indiferente a la cruda intemperie, con su recortado bigotito, su chopo al hombro y de plantón toda la noche. Buena compañía, seguro.

10.2.26 Soldados republicanos, algunos de ellos, bien maduros, se dirigen al frente, probablemente, al de Guadalajara. Llevan ropas de abrigo y gorras con orejeras. Y es que el viento corta cuando se viaja en camión y a la descubierta. Con ellos parece viajar también un paisano, quizá un periodista. El camión parece un 3HC ruso, de los que la Republica recibió varios cientos.

10.2.27 Qué facilidad tenemos los españoles para sonreír en la desgracia. Estos refugiados republicanos que esperan junto a la frontera para pasar a Francia, sonríen al fotógrafo, bien agrupados por familias. Niños y adultos miran al periodista con simpatía, a finales de enero de 1939, cuando todo está perdido para Cataluña.

ADENDA 2010

10.2.28 Mozalbetes simpatizantes de la ASM pegan carteles solicitando el alistamiento en las milicias socialistas de Madrid. El hecho es alegre y despreocupado.

10.2.29 Los obreros de esta cuadrilla de desescombro han dejado mano para almorzar. La casa ha quedado abrasada, pero no sabemos si por el fuego directo enemigo, o por la metralla de la aviación fascista.

10.2.30 Durruti en Bujaraloz le pregunta a un paisano por alguna dirección. A su vera, camiones con colchones como parapetos y como asientos. Alguien se habrá quedado durmiendo en el suelo.

10.2.31 Frente de la Casa de Campo de Madrid. Los soldados han salido a tomar el sol y de paso han puesto a secar las mantas. Se ve que días antes había caído una buena.

10.2.32 Todo ha terminado. Casado se ha rendido, que no Madrid. La Cibeles, frente al palacio de Comunicaciones, está siendo desescombrada de las protecciones que el ayuntamiento de Madrid le procuró. Los niños como siempre, en su mundo, correteando ajenos en parte a lo que se les viene encima.

10.2.33 En el Paseo de Santa Isabel, muy cerquita del Ministerio de Agricultura, las pavas alemanas han dejado caer su mercancía de muerte matando personas y animales y destruyendo edificios y calles, en un empeño estéril, pues a los madrileños jamás les influyó en el ánimo de su resistencia la barbarie franquista.

10.2.34 Voluntarias de la Cruz Roja posan con sus emblemas y con fusiles, lo que no deja de ser una contradicción.

10.2.35 En un mitin de la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Madrid, vemos en la mesa a María Teresa León, Bergamín, Alberti, Koltsov y un soldado recién herido en la cabeza, con toda su sangre aún en la camisa, pero sin perder un ápice de lo que dice en interviniente, al que no vemos. Loor a los combatientes intelectuales.

10.2.36 Valentín González, "El Campesino" sonríe abiertamente a la vera de Carillo en una demostración deportivo-militar celebrada en el estadio de Charmartín de Madrid. Eran buenos momentos para González, pues aún no se había indispuesto con sus mandos y superiores políticos y lo que es más importante, no se había descubierto que era un tipo voluble, a ratos héroe a ratos un cobarde, pero siempre un embaucador. Eso sí, las brigadas de su división las mandaban gente muy competente, como el mayor de milicias Luis Rivas...

10.2.37 18 de julio de 1938. Ayuntamiento de Barcelona. Discurso del Presidente. "Paz , piedad, perdón", un convincente discurso, que quizá no ayudaba mucho a la política de resistencia de Negrín. Pero así fue siempre Azaña con sus Primeros Ministros.

10.2.38 Frente de Oviedo. Un periodista entrevista a estos dos milicianos admiradores  del modo de vida del filósofo griego Diógenes. La foto la hizo "Chim", es decir David Seymour, que era inseparable de Robert Capa y Gerda Taro.

10.2.39 Comisaría de Abastos de la Junta Delegada de Defensa de Madrid. Los empleados, milicianos, voluntarios o lo que fueren, posan para el fotógrafo durante el breve instante en que son conscientes de que van a ser retratados, después siguen a lo suyo. Venga sandias, jamones y latas de melva. Cuando yo era pequeño, en todos los bares había una lata de bonito o melva abierta y lista para preparar bocadillos. A veces de un revuelto estupendo que consistía en mezclar el bonito con salsa de tomate. Ahora los pinchos los hacen alquimistas, a ver quien agasaja mejor al paladar. Pero yo sigo añorando los bocadillos de calamares y los de bonito con tomate.

10.2.40 Una señorita postulante sin maneras y un maduro espectador con demasiadas maneras. Juzgue el lector

10.2.41 Los comerciantes madrileños preparan sus escaparates con cinta para evitar que los temblores de las bombas los hagan añicos. Tiempos de guerra.

10.2.42 Impresionante pese a su mala calidad. La multitud asalta los depósitos de abastos de la ciudad de Barcelona en febrero de 1939, cuando los guardias de asalto ya se han ido y las fuerzas rebeldes aun no han entrado.

Rev. 4.00 y adenda 2010