S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

Memoria Introducción Carteles Fuerzas Personajes Imágenes Bibliografía Relatos Victimas Textos Prensa Colaboraciones
Imágenes de la historia de España Enlaces

15.5.- Algunas imágenes de la clandestinidad, la represión en el tardofranquismo y el inicio de la Transición

15.5.1

Tanto en Oviedo como en Gijón los deudos de los republicanos enterrados en las fosas comunes de los cementerios de ambas ciudades se organizaron muy pronto para rendirles anualmente homenajes, unos años con mayor o menor permisividad que otros, pero siempre con el ánimo puntual de que nunca se olvidara la memoria de estos asturianos de pro. En la imagen, en 1963, homenaje a los republicanos enterrados en la fosa del cementerio gijonés.

15.5.2

Horacio Iguanzo, asturiano y líder de la lucha antifranquista en su tierra, aparece aquí fotografiado en un congreso en el exilio del PCE, concretamente en Moscú en 1959.

15.5.3

Un sorprendente Jordi Pujol, cuando era médico y luchador antifranquista aparece aquí fotografiado con su vástago, en una visita a la cárcel de Zaragoza, el día de Reyes de 1961. Ya ves, amigo lector, ambos personajes tuvieron tiempos mejores.

15.5.4 

El mundo obrero de las largos años de la clandestinidad. Aunque cueste creerlo, entre los rojos activistas, el número de publicaciones clandestinas, confeccionadas en el interior, era inmenso. Desde el Partido Socialista hasta la más extrema izquierda. Había muchos Mundos Obreros, pues en la década de los 70, se gastaban como cinco o seis partidos Comunistas: el PCE, clásico de toda la vida. El PCE (I), internacionalista, que ya no me acuerdo quién lo llevaba ni de qué iba. El PCE (m-l), marxista-leninista, los prochinos, que crearon el FRAP más tarde. El PCE (r), reconstituido, que luego crearían el GRAPO y que venían de algo así como Organización Marxista Leninista. Y alguno más que ahora no recuerdo. Entre la extrema izquierda, desde Bandera Roja, ORT, MCE, y los citados anteriormente, a los miembros del PCE se les llamaba "carrillistas", porque Carrillo era su secretario general. Esto era una manera de deslegitimar al PCE y convertirlo en lo mismo que eran ellos, una fracción de la izquierda. Personalmente y salvo excepciones muy contadas, la extrema izquierda siempre me pareció lo que realmente era: cuatro popes huidos del PCE gracias a la "cortesía" de Carrillo, juntados con cuatro obreros y estudiantes para refundar el verdadero partido comunista definitivamente. Y es que como decía el otro, el destino de los partidos comunistas era escindirse continuamente hasta su desaparición, dado que no admitían las fracciones. En la actualidad esto es irrelevante.

15.5.5

Sartorius. El aristócrata rojo. Un tipo antipático pero con mucha cabeza que contribuyó a que el Partido Comunista del interior tuviera audiencia en muchos foros que de otra manera hubieran sido impensables. Era también un mandamás de Comisiones (cuando Comisiones era todavía roja) y de hecho fue encausado en el proceso 1001 con la cúpula del sindicato. Harto de Carrillo se pasó al PSOE, aunque antes lo había apoyado contra los críticos (Pilar Bravo, Manuel Azcárate, etc...). Escribió dos libros estupendos (en colaboración, los dos), uno sobre el franquismo y otro sobre la transición. A nosotros que no lo conocemos, aunque compartimos Carabanchel, nos parece una de las grandes figuras del rojerío.

15.5.6

Otras dos grandes figuras de la izquierda. Estas, por ser de la clase trabajadora, más puras todavía. Horacio Fernandez Iguanzo "El paisano", y Juan Muñiz, "Juanín" dos líderes para quitarse el sombrero. De Horacio, qué decir... Claudio Ramos Tejedor un odiado policía de la Social asturiana no tuvo más remedio que demostrarle su admiración cuando finalmente lo prendió. De Juanín, líder de Comisiones, procesado en el 1001, la mala suerte se lo llevó muy joven en un desgraciado accidente de coche, ya en la democracia. Quizá Asturias no sería en la actualidad tan gris políticamente si Juanín viviera. En la imagen, los dos líderes, en la cárcel de Segovia en 1970.

15.5.7

Franquismo. Los estudiantes observan como un grupo de grises agarran con violencia a un compañero para llevárselo y molerlo a palos como acostumbraban. Hay una actitud contenida en los espectadores, y la escena, donde probablemente la víctima gritaba, ha atrapado a todos, paisanos y guardias.

15.5.8

En 1963, Julián Grimau, cuadro del PCE, fue detenido por la Brigada Político Social (BPS), los tristemente famosos "sociales". Con la excusa de que había sido policía del gobierno de la II República, se cebaron en él torturándole hasta prácticamente la muerte. Grimau les dio una lección de dignidad, no reconoció ni uno sólo de sus supuestos crímenes, ni citó a nadie, ni nada que no fuera su nombre y que era miembro del Comité Central del PCE. La policía franquista quería dar un escarmiento al PCE y en concreto a Grimau. Se trataba de un histórico y además, el PCE se estaba reconstruyendo en muchas partes de España y en especial en el sector metalúrgico y de la construcción. Para ello, y basándose en la pertenencia de Grimau durante la guerra a la Brigada de Investigación Criminal de la policía gubernamental republicana, se inventaron una serie de crímenes ficticios y de testigos falsos, y así entre el tribunal y los falsos testigos y todos de muy buena gana y cumpliendo órdenes de muy arriba, le endosaron a Grimau una petición de pena de muerte, mediante un juicio a todas luces ilegal y lo fusilaron.

15.5.9

¡Vaya! Una curiosa imagen. El joven Cándido Méndez Núñez (a la izquierda), estudiante de primer curso de la Escuela de Ingenieros Técnicos Industriales, junto al autor de esta página, estudiante de lo mismo. La foto está sacada en la Ciudad Universitaria en 1968. Por cierto, Cándido que llevaba en aquel tiempo una melena y una barba de aquí te espero se acababa de cortar el pelo y la barba. La escuela de Embajadores (Peritaje y Maestría industrial) fue la punta de lanza del movimiento estudiantil de la Politécnica de Madrid y vanguardia también del movimiento obrero, sector metalúrgico. En maestría recuerdo a Agustín Moreno, que luego se pasaría a peritos, y también a Pepito ("Piscinas") el novio de la Begoña, un joven líder del metal de mucho empuje. En peritos industriales, estaba Cándido que ahora es baranda de UGT, y el citado Agustín que también fue baranda de Comisiones. Pero en Peritaje destacaba sobre todo la célula del PCE que por su activismo llegó incluso a asustar a los propios responsables del Partido de la Politécnica. Más de 30 decididos militantes que mostraban su presencia a diario y que protagonizaron una larga huelga de estudiantes contra los planes de estudios del que fuera ministro de educación de ese año, y que también participaron en innumerables acciones de tipo comando. Por cierto, en una de las manifestaciones de los estudiantes de peritaje trincaron a Candido. De la Politécnica también recuerdo a Rubén un estudiante de ingenieros Aeronáuticos al que precisamente por ello llamábamos el "aeroplano". Y uno y mil lances, algunos de risa y otros no tanto. Salud a todos los miembros de la célula del PCE de la escuela EITI de Embajadores, estéis dónde estéis.

15.5.10

Gerardo Iglesias, líder de la minería asturiana y ex-secretario general del PCE durante la transición posa aquí con un compañero en la cárcel de Segovia a finales de los sesenta. A Gerardo la vida le ha tratado muy injustamente independientemente de sus virtudes como persona. Se dejó la salud entre la mina y los malos tratos de las comisarias donde fue repetidamente detenido. Carrillo trató de engañarle para que aceptara la Secretaría General del PCE siendo una marioneta. Su actuación como Secretario general del PCE, demostró todo lo contrario. No obstante ya se bastaron otros para hacerle la vida imposible y tuviera que abandonar el cargo. Se reintegró a la mina, pero la mala salud le impidió seguir trabajando y se jubiló por invalidez, entre las maliciosas consideraciones de compañeros de trabajo, e incluso de camaradas. Pero la realidad es que Gerardo tenía la espalda hecha polvo. Cuando las dolencias se agravaron, la buena sociedad del Oviedín (en este caso altos funcionarios de la seguridad social de Oviedo), hizo todo lo que pudo para impedir que le subieran de grado la pensión de invalidez y poder cobrar algo más. Ya por entonces comenzaba a necesitar muletas y se le podía ver en Oviedo por el Parque de Invierno con grandes dificultades para caminar. Pero eso no importaba, sólo era un rojo de mierda. Curiosamente, a otros andobas del sindicato minero, no se le habían puesto ninguna pega para cobrar el máximo de invalidez, cuando circulaban por la vida tan alegremente. Afortunadamente, la autoridad provincial al uso, puso las cosas en su sitio y concedió a Gerardo lo que le correspondía por sus dolencias. Cosas veredes, mío Cid, esta autoridad la había puesto el PP, por contra de los que no querían dársela, que eran afines al PSOE. Cosas veredes, insisto...

15.5.11

En el patio de la tercera galería se fotografían estos seis dirigentes de Comisiones encausados en el proceso 1001. La imagen es mala y poco se ve, pero a la derecha esta Juanín.

15.5.12

Los diez encausados en el proceso 1001 aparecen en este pasquín de las Comisiones Obreras de Bélgica. El primer juicio de estos luchadores fue muy dramático. Ese día por la mañana temprano, ETA puso una bomba al paso del coche de Carrero y lo levanto por los aires hasta caer en la terraza de un edificio de los jesuitas. Los jueces del TOP suspendieron el juicio preventivamente y una tropa de ultraderechistas trato de agredir a los encausados, que gracias al temple de algún mando de la Policía Armada, no pasó a mayores. Para el segundo intento de juicio, el fiscal les triplicó la pena, en orden a 18-20 años para cada. Eso por dirigir un sindicato de clase y democrático. Año 1973, tardofranquismo, montañas nevadas, nacional-sindicalismo y toda esa basura.

15.5.13

Calle Claudio Coello. Primera hora de la mañana del 20 de diciembre de 1973. El boquete que la bomba de ETA provocó en la calzada. Parece que uno de los pocos que lloró fue Franco.

15.5.14

Esta imagen no necesita comentarios. Retórica patriotera y realidad nacional.

15.5.15

No sabemos dónde, quizá una fábrica, quizá un apeadero, quizá la universidad. El guardia, especie de Manolito gafotas ya criado, parece que se marcha sin quitar ojo al personal. A la derecha, el de la gabardina, tampoco le quita ojo al guardia. ¡Será un social?, ¿será un rojo?, ¿será un despistado?. Por lo demás, todos lo jóvenes bien delgaditos, excepto uno y el guardia. Esta era la España del miedo y ahora estamos en la España del sobrepeso y del sobre coñazo que da la derecha nostálgica del franquismo sin tregua ni pausa.

La Transición

15.5.16

Cuando coronaron al rey a los tres días de la muerte de Franco. Arias dio un indulto que afectó a cuatro gatos entre los presos políticos, pero sí a mucho comunes. Cómo se puede uno imaginar, la consigna "Amnistía, Libertad" arreció con mucha más fuerza. Finalmente en diciembre de ese año se amplió el indulto y posteriormente vino la amnistía que teóricamente borraba antecedentes. Pero no es verdad, no borraron nada y ahí siguen las fichas y los expedientes en franca contradicción con sus propias leyes, que más de un disgusto le ha costado a algún rojo en las fronteras españolas, incluso entrada la democracia.

En la imagen, Camacho sale de Carabanchel en diciembre de 1975 del brazo de su mujer Josefina, la que le tejía sus famosos jerséis, mientras es abrazado por una familiar.


Curiosa apostilla de Mike Blacksmith:

A propósito de Camacho, al que profeso gran admiración, dos veces me he cruzado con él en mi vida si exceptuamos actos públicos y de masas. La primera en 1965. Era yo un jovencito que estaba terminando el bachillerato y que venía caminando por la carretera de Aragón en Madrid en un día que no recuerdo la fecha y con el honrado motivo de ahorrarme las tres pesetas que costaba el tranvía número 77. La carretera pasaba por la fabrica de Motores Perkins que de habitual era una zona tranquila. Pero aquella tarde había guardias civiles de tricornio, capote verde y mauser, apostados cada 10 metros en todo el perímetro de la fábrica. En la puerta, varios coches de la social pintados de gris y con las puertas abiertas y varios Land Rovers llenos de grises. Un nutrido grupo de currantes forcejeaba con los maderos y se estaban dando gritos y bofetadas mientras varios sociales detenían a Camacho que era líder de la citada fábrica. La cosa se iba poniendo fea, y los grises y los odiados sociales comenzaron a sacudir en serio con todo lo que tenían mientras a los civiles de planton, en posición reglamentaria de descanso no se les movía un músculo de la cara. Yo no era ningún ingenuo y sabía qué estaba pasando, aunque no sabía a quién. Por inconsciencia o por atrevimiento me detuve al lado de un guardia ya de edad, del que recuerdo su cara delgada y metálica y su bigote recortado. ¿Qué pasa?, ¿guardia? le pregunté con mi cara más inocente, refiriéndome naturalmente, pero sin señalarlo, a la detención del líder del Metal. Las cosas sucedieron rápidas, el guardia me miró, me taladró mejor, y con la mano derecha me arreó un bofetón doblado que por ser harto dificultoso dadas nuestras respectivas posiciones no me hizo nada. Se llenó el rostro del guindilla de la más pura ira y sin pensarlo dos veces levanto el mauser en el gesto preciso para darme un culatazo y abrirme el craneo. No obstante, el gundular cruzó su mirada con la mía y no se que rayos vería en mi rostro paralizado por el miedo, que volvió a posar el fusil y sólo dijo con voz gutural: ¡Vete de aquí, muchacho, que te mato! Como así fue. Así que no pude ver más detalles de este hecho, pero sí vi como los obreros se desparramaban por el descampado mientras mentaban a las madres de los polis, que algo tendrían que ver si habían parido hijos tan malos. Digo yo.

La segunda vez que me topé con Camacho, fue en Carabanchel en 1975, donde Marcelino estaba por el proceso 1001. Yo había caído hacía poco por motivos sindicales (me trincaron pegando carteles de Comisiones) pues a la sazón oficiaba de estudiante metido a obrero en el sector de la construcción. En la tercera galería yo no me aposentaba en la comuna que el PCE y otros partidos parejos tenían, sino que me fui a convivir con la izquierda comunista, en aquel tiempo ORT, MCE, LCR, etc... que eran menos serios y combativos pero mucho más divertidos para pasar los días de cárcel. El caso es que el cocinero de nuestra comuna, un trosco amable que ejercía su afición en la celda que servía de cocina-comedor, nos envió a otro recién llegado y a mi a recoger un saco de patatas que la comuna tenía en el almacén general de los presos políticos de la tercera. Allí estábamos en la puerta de la celda que servía de almacén contemplando desolados aquel saco de patatas (arpillera y 50 kilos) que había que trasladar no menos de 50 metros. Mi compañero era un estudiante que tenía las manos finas y los brazos de alambre. No podía contar con el. En eso aparecieron el propio Camacho y el cabo de los políticos, un tipo formidable del que desgraciadamente no recuerdo el nombre. Ambos, trabajadores, nos miraron con cierta sorna, pues para los menestrales de nacimiento, estas actividades pesadas son el pan de cada día. Así que me armé de valor, y agarrando el saco por las orejas lo volteé con fuerza como había visto hacer en Legazpi cuando íbamos los estudiantes a ganar un jornal descargando camiones (entonces se podía y no había ni chapas, ni rumanos, ni mafias, ni malos rollos) y con cierta habilidad me lo cargue a la espalda y a pasitos cortos pero rápidos, como españolito enjuto al límite de sus fuerzas, salí con prisas para nuestra celda-cocina. Acercose no obstante Marcelino y con admiración me palmeo el hombro diciendo: ¡Chicarrón del Norte!. Quedé quieto un instante mirando su rostro amable y que inspiraba confianza como nadie y solté la típica chorrada vallecana, en el límite de tener que volver a posar el saco. Sí, del Norte de Afríca, dije en un resoplido agónico. Y salí en estampida sin que mi compañero tuviera la más mínima intención de ayudarme. Como 10 metros antes de llegar a la celda, no me quedó más remedio que posar el saco y terminar el camino arrastrándolo, y reconozco que miré para atrás con la esperanza del que el líder del metal no me viera en tan deshonrosa tesitura. Un rato después, recobrado el resuello, recordando la palmada de Camacho, me sentí como si me hubiera tocado el mismo Lenin.

15.5.17

10 de diciembre de 1976, Madrid calle Alameda nº 5. Carrillo, harto de ser un clandestino, se planta en España con peluca y da una conferencia de prensa sin peluca con gran satisfacción de su tropa y de los periodistas, que perseguían entonces estas interesantes noticias (ahora parece que persiguen a los idiotas). Total, Martín  Villa detiene a Carrillo, lo suelta y tal y cual, y luego, Suárez legaliza el PCE. Y Carrillo y Suárez casi de novios. Dos tipos que entonces nos caían fatal y hoy a nosotros regular y al resto parece que muy bien.

Santiago Carrillo supo encauzar el Eurocomunismo en el PCE en los setenta, que nada más y nada menos significaba perder el vasallaje del PCUS y navegar por libre. Pero la democracia que el PCE se aplicó a las relaciones internacionales entre partidos comunistas, no quiso nunca aplicarla Carrillo a las relaciones internas. En el fondo seguía siendo un burócrata del centralismo democrático, es decir pura hipocresía en las formas pero el que se mueva la paga. Pero el partido que Carrillo recibió al regresar a España no tenía nada que ver con las estructuras anquilosadas del exterior. Y las cosas fueron de mal en peor, primero se alineó con Suárez tratando de ningunear a Gonzalez, lo que evidentemente era un error estratégico, después quiso deshacerse de los grupos que el llamaba fraccionales, tal como había hecho en el pasado con Claudin y Semprúm, pero a base de quitarle tajaditas al queso se fue quedando sin queso. La expulsión en los ochenta de los críticos, con Pilar Bravo y Manuel Azcárate (a la izquierda de Carrillo en la imagen) y otros dejó al partido sin un importante grupo de luchadores antifranquistas que en el interior tenían mucha más legitimidad que Carrillo, y en el caso de Azcárate (secretario de relaciones internacionales), era de lo mejor que tenía. Con ellos se fueron prácticamente todos los profesionales que tan grandes servicios prestaron al PCE durante la transición, y el partido quedo en pañales: un grupo de burócratas alrededor del Carrillo, y un grupito de prosoviéticos roe que roe. Finalmente, los que habían conservado a Carrillo, se deshicieron de él, y comenzó el principio el fín. Toda esa valiosa gente que finalmente terminaría en el PSOE con mínimas aportaciones dado el cariz del PSOE de González, podía haber aportado a la izquierda comunista, una izquierda comunista ineludiblemente democrática, podría haber aportado, digo, unos máximos de renovación, de inspiración de explicaciones, que hubieran podido afinar la transición bastante más de lo que fue el pacto Suárez-Carrillo, que sólo benefició a UCD y a Carrillo en solitario, y si me apuran, dejó al PSOE con un campo de acción que jamás hubiera soñado. Sólo tuvieron que triturar a Suárez y esperar, mientras las migajas del PCE de carrillo se perdían por debajo de la mesa. Ese fue el pecado de Carrillo, por mucho que ahora nos parezca un paisano muy curioso.

15.5.18

Portal de Atocha 55, donde tenían su oficina los abogados laboralistas de Comisiones asesinados por orden de la mafia franquista del transporte el 24 de enero de 1977. La placa conmemorativa de abajo lleva un cesto de flores, pero debajo se observan los intentos de los ultraderechistas de mancillarla. Incluso puede que hubiera otra placa encima y que en su día fuera arrancada por los bárbaros amigos de los asesinos. Quizá.

15.5.19

El entierro de los abogados laboralistas de Comisiones Obreras fue una demostración de fuerza del Partido Comunista. Más de cuatro mil militantes compusieron un servicio de orden que fue fundamental para imponer un silencio que fue más rotundo que cualquier griterío y que además, evitó caer en la provocación que muchos de los miembros de las fuerzas de orden público, sobre todo oficiales y mandos, deseaban. La extrema izquierda también quiso en algún momento romper el silencio pero el servicio de orden del PCE, lo cortó de raíz, tal como tenía ordenado. Mucho se ha discutido sobre la conveniencia política de este atronador silencio, de si era llegada la hora de romper un poco el bunker franquista y presionar para conseguir más cosas que los meros pactos de la Moncloa. En la distancia, me parece que el PCE hizo lo que tenía que hacer, que no había más fuerza que la que allí se vio y que los españoles estaban dispuestos a acompañar en silencio a tan honorables caídos, pero que jamás se enfrentarían ni provocarían a las fuerzas de orden público, ni querían ser confundidos con organizaciones como ETA, FRAP o GRAPO. Bien es cierto que una verdadera transición debería haber conseguido desmontar el ejército franquista (una modalidad de fascismo provinciano, en puridad), la policía política (la Brigada Político Social) y la justicia franquista (esa al completo, no sólo el Tribunal de Orden Público), pero no hubo ni fuerza ni ganas, al parecer. PCE, PSOE, Comisiones, etc... Todos estan hartos de cole y querían acabar de una vez con la superestructura política franquista, aunque quedaran en pie instituciones de lo más granado del franquismo. Pero hasta ahí llegábamos, nada más.

15.5.20

Santiago Carrillo, con rostro de circunstancias, asiste anónimamente al entierro de los abogados laboralistas de Atocha. Un círculo de fornidos militantes del PCE le rodea. Al de la barba se le nota muchísimo para lo que está allí, y se lo toma muy en serio como sólo los comunistas se toman en serio las tareas parapoliciales. Algunos decían que era un defectillo...

15.5.21

Montejurra mayo de 1977. Los partidarios del pretendiente carlista ultra Sixto disparan sobre un miembro partidario de Carlos Hugo de Borbon, más progres (Partido Carlista). El "hombre de la gabardina" era un facha redomado de nombre José Luis Marín García-Verde y el hombre que se dobla, herido, era Aniano Jiménez Santos y moriría días después. Por otra parte, mercenarios ultraderechistas hicieron disparos de subfusil contra los partidarios de Carlos Hugo, muriendo Ricardo García Pellejero y quedando seriamente heridos varios de sus compañeros. El atentado fue preparado desde los servicios secretos franquistas de entonces (el SECED de Carrero Blanco) y fueron financiados por el ultramontano Antonio María de Oriol, el general Campano de la Guardia Civil y prohombres del franquismo navarro. La denuncia del Partido Carlista fue resuelta por el entonces vigente Tribunal de Orden Público, con el procesamiento del falangista onubense Jose Luis Marín García-Verde y dos correligionarios más y a continuación se les aplicó la amnistía del 1977 (¡sin haber sido juzgados!). TOP, TOP...

Más Información...

15.5.22

Líderes comunistas celebran la legalización del PCE en la Semana Santa de 1977 (Sábado).

15.5.23

El antiguo alcalde republicano de Cerdedilla Protasio Moltavo salió de su escondite en 1977 tras 38 largos años de topo. Estaba seguro que si salía le fusilarían. Cómo se las gastaban las fuerzas vivas de Cerdedilla al entender del viejo republicano.

15.5.24

El 20 de septiembre de 1977, la ultraderecha puso una bomba en la redacción del Papus. Hubo un muerto y 17 heridos. El atentado a la cuenta de la triple AAA argentina. Unos mercenarios de los sevicios de "inteligencia" franquista.

15.5.25

Principios de la transición, Barcelona. Los grises cargan con ardor contra los escasos manifestantes.

 

15.5.26

Participantes en una manifestación ayudan a un herido. El rostro en primer término es lo bastante expresivo como para evitar más comentarios. A la derecha, toda una novedad que se inició con el final de franquismo. Los gases lacrimógenos. En la imagen, los grises prueban su propia medicina.

15.5.27

Me parece que esta foto tiene algo que ver con la Junta Democrática, o quizá con la Platajunta, que era la unión de la Junta Democrática (PCE y amiguetes) y la Plataforma de Convergencia Democrática (PSOE y amiguetes). Vemos a Gerardo (en sus buenos tiempos), a Sartorius, Gallego, a Tamames, a Puerta, Curiel y dos caras más, conocidas, que no recuerdo ahora.

15.5.28

En una reunión, homenaje o similar al principio de la democracia, coincidieron, Camacho, el cura Llanos, Barranco y Macario, líder de las Comisiones Obreras de la Construcción de Madrid y Vallecano de Pro. El fotógrafo les capturó para la historia. Ya no se dan estos tipos.