S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

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Imágenes de la Guerra Civil española Enlaces

23.1- POEMA PARA LA COLECCIÓN DE ROSTROS INFANTILES DE LA GUERRA CIVIL (1)

- GUERRA CIVIL -

23.1.1 Acaban de bombardear su casa. El fotógrafo les dice que miren a  la cámara. Se produce entonces un instante equívoco donde los niños miran y pierden parte de su drama. Pero hay dos, sobre todo la mayor, que saben que, muertos sus familiares, la vida se abre al vacío y ya nada será como antes. Una bomba, del cielo caída, por "Caballeros del aire" rebeldes, enviada, segó la vida de sus padres y dejo a estos niños en manos de nadie, huérfanos hasta su final, mutilados del alma, perdedores partida doble.

23.1.2 En la guerra contra los civiles española, algunos suizos ayudaron a niños españoles, como esta colonia de Pasaje Lloveras suponemos que en la provincia de Barcelona, de la que poco sabemos. La Ayuda Suiza fue creada el 3 de febrero de 1937 con la colaboración de entidades caritativas suizas y los Cuáqueros suizos.

La República recibió ayuda para sus niños de muchos sitios, pero una de las más importantes ayudas infantiles vendría de quienes menos se lo podían esperar los republicanos, de los protestantes Cuáqueros de varios países, y sobre todo de los de Estados Unidos. De bien nacidos es ser agradecidos.

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23.1.3 La República creó Institutos Obreros que con ciertas ventajas y facilidades permitieran a los hijos de las clases trabajadoras, poder superar el vacío cultural que separa las clases medias de las obreras y que siempre determina el fracaso escolar bien por la necesidad de incorporarse al trabajo para ayudar a la economía familiar, bien por desinterés cultural por la falta de estímulos familiares y del entorno. En la otra orilla, Franco derogó el Plan Profesional (de carácter universitario) creado por la República para los maestros, rebajó a Bachiller elemental (Graduado escolar) la titulación necesaria para entrar en las escuelas de Magisterio y allí donde llegó fusiló y/o encarceló y depuró a todos los maestros que no fueran explícitamente favorables a la rebelión (que dentro del gremio eran una insignificante minoría). Ser maestro era muy peligroso cuando los rebeldes entraban en una población de la zona republicana. ¡Qué terrible vesania, fusilar maestros!

23.1.4 Madrid, noviembre de 1936. Capa. Refugiados en algún local habilitado para ese uso. Al frente, la botella de aceite, materia sin la cual los españoles no sabíamos guisar (ahora ya sí, para nuestra desgracia). Dos potes, una caja con contenido desconocido, una madre de rostro como un poema, y cuatro niños, quizá hermanos. Que se vea, sólo sonríe la niña mayor. Los niños españoles sonreían hasta con Franco que ya hay que tener valor. Y es que los pobres tienen tendencia a sonreír, que es siempre el único capital que de verdad tienen, sobre todo cuando son niños. La alegría de vivir y de tener futuro y esperanza. La madre no lo tiene tan claro y mira al fotógrafo con una mezcla de despego, distancia y descreimiento. Refugiados en el Madrid sitiado. ¡Que nos os pase nada!

23.1.5 El fotógrafo, que por cierto tuvo que vender sus negativos a la agencia de noticias falangista para poder sobrevivir, allá por los cuarenta, el fotógrafo, digo, debió convencer a estos arrapiezos para posar en una instantánea magnífica, donde todo esta hecho a escala infantil. Los gorros, la trinchera, el parapeto, los picos y los espectadores (niños más niños, mirando a niños). La única pega es que el parapeto mira para Madrid en vez de mirar para el enemigo. ¡Como venga el servicio de fortificaciones!

23.1.6 Bilbao primavera de 1937. Capa captó esta imagen en la Gran Vía de esta ciudad mientras suenan las sirenas de alarma, con los aviones ya encima por la escasa distancia de los aeropuertos rebeldes a la ciudad vasca. La Madre corre con la niña probablemente al refugio. La niña lleva mal abotonado el abrigo por las prisas. ¡Estas malditas pavas fascistas!

23.1.7 Barcelona, enero de 1939. Esta niña refugiada en la ciudad pronta a caer, fotografiada por Capa en la carretera de Francia es una de las más clásicas del fotógrafo. Fardos, sacos, botella de aceite, bolsa con sartén y otros accesorios culinarios. Niña agotada reposa en un alto en el camino. Su mirada hace un esfuerzo y se detiene en la cámara, pero es un mirar suave, indiferente...

23.1.8 En algún lugar de la España republicana, este niño, el primero y con decisión, camina delante de su madre. La imagen es de mala calidad pero merece la pena contemplar este cachorro de la España indómita que no se rindió mientras tuvo fuerzas para luchar o para caminar. Tiempos y gentes de nuestro pasado, enterrados en montañas de patrañas para que nunca se supiera que como este "mocetón", los perdedores nunca se rindieron de verdad, han ido muriendo en silencio y con gran dignidad y ya quedan muy pocos.

23.1.9 La mirada perdida de la niña asustada. Sobre el hombro de la madre, mirar sin ver. Miedo de los niños, que consiste en no saber qué pasa exactamente pero sí intuir que lo que les aguarda es terrible. Niños republicanos que sin saberlo, pagaran su culpa de perdedores.

23.1.10 Brihuega, Guadalajara. Frente al castillo, niños y adultos escuchan con diversos grados de emoción el brillante discurso de los escritores antifascistas que se han reunido en esta pequeña ciudad tan importante para los republicanos, donde les dimos matarile a los invasores fascistas y a sus amiguetes.

23.1.11 En noviembre de 1936, Capa fotografió a estos refugiados republicanos en una serie de instantáneas dedicadas a concienciar a los bienpensantes europeos de la tragedia republicana y en especial de la defensa de Madrid. Dos mujeres, una con bebé en brazos, al que la manta arropa casi completamente, y otro niño. Otro "mocetón", casi alistado en el Ejército Popular, con gorro de miliciano y pistolera al cinto. Lo dicho, listo para el frente, sólo que no los quieren con pantalón corto. ¡Mecachis!

23.1.12 Bilbao, mayo de 1937. Capa. Niños vascos en tiempos de guerra. Sobre ellos carteles de propaganda sobre una pared maltratada. Debajo la niña mayor cuida de la pequeña como siempre fue en España.

23.1.13 El Socorro Rojo Internacional era una organización de ayuda auspiciada por la Internacional Comunista. Se mostró muy activo en la Guerra Civil española y desarrolló muchísimas actividades de solidaridad y de propaganda. Su contrapartida anarquista era el SIA, Solidaridad Internacional Antifascista que se mostró tan activa como la anterior aunque con menos medios. En la imagen, un comedor del SRI para niños desplazados por la guerra.

23.1.14 Espléndida imagen del Madrid sitiado dónde tres mozalbetes y una chica le guardan las armas a un familiar que seguro anda en la casa de permiso. Los muchachos, uno de ellos, herido, admiran sin ambages el casco y el mosquetón, ambos de factura hispánica. La muchacha se arropa con la toquilla y los chicos no parecen tener frío pese a sus atuendos poco invernales. ¿La primavera del 37? Quizá

23.1.15 Aquí Madrid en invierno puro y duro. La guerra ha juntado al anciano y a los niños y andan con una hoguera y una lata. El anciano tiene aspecto de haber tenido tiempos mejores. Uno de los niños va vestido de miliciano. Detrás, otro anciano, observa la escena sin interés.

23.1.16 Una pobre niña herida en el Madrid sitiado. Las heridas, muy probablemente quemaduras son considerables, pero la niña, con esa capacidad que tienen los infantes para sentir la mitad que los adultos, mira al fotógrafo con cierta desconfianza, pero tranquila. Las manitas también las tiene heridas.

23.1.17 Este sí que está listo para en el enganche. Ya tiene de todo, chopo, cartuchera, gorrillo cuartelero, revolver al cinto, cigarro en boca (¡como le pille su padre, fumando!), y una especial pose lectora del diario gráfico Ahora. Este sí que es un defensor de Madrid de cuerpo y alma y lo demás gaitas...

23.1.18 La ideología, como la energía, ni se crea ni se destruye, se transmite de adultos a niños, como esta pareja de decididos combatientes de la República, un internacional y un niño español. Si esta imagen no representa la esperanza del pueblo republicano, ninguna la representa, digo yo.

23.1.19 Ay, chaval, que te ha pillado tu padre queriendo enrolarte en una columna miliciana y te ha quitado el fusil y te ha agarrado de la mano como sólo los padres de antes sabían hacer, y para casa, zagal, que de nada te van a servir los pucheros y cuando lleguemos a casa ya te puedes preparar. Y con el mono nuevecito y el gorro cuartelero que le habían dado los camaradas, ya es mala suerte... Pueblo republicano.

23.1.20 Evacuados de un cercano pueblo huyen de las fuerzas rebeldes mientras los soldados caminan a su encuentro. Las mujeres tienen prisa y llevan el espanto de la guerra en el cuerpo, el niño apenas puede seguir su paso, y detrás, un familiar, quizá el marido, con una niña en brazos. Familia española huyendo de la guerra.

23.1.21 ¡Ele!, el garbo militar del tambor y del corneta de alguna columna miliciana. Puestos así, sin duda, por el fotógrafo que hizo la foto del día. Y encima, el tambor herido en una mano.

23.1.22 Admirador infantil del Quinto Regimiento, casi mejor pertrechado que sus familiares adultos. No le falta detalle al chavalín, un buen trabajo de su madre. Gorro de las compañías de Acero (con borla, como tiene que ser en todo ejército español), correaje, pistola, cartuchera y fusil, todo de mentirijillas. No le dará tiempo a tenerlo de  verdad para defender la República, y muy probablemente se los dieron gratis con menos amabilidad y cariño cuando el ejército franquista le llamó para hacer la mili.

23.1.23 Pese a nuestra imagen de mala calidad, el fotógrafo supo captar los tonos y las luces del mismísimo Sorolla, en esta imagen de infantes jugando, precisamente, en el Grupo Escolar Joaquín Sorolla. Así que la similitud era fácil, amigo lector. Qué gozada para los niños. Verano, piscina y manguera, ¿se puede pedir más en tiempos de guerra?

23.1.24 La abuela dormita sobre un cartel que anima a la defensa de Madrid, la niña, que dormitaba, seguramente también, parece haberse despertado al trajín del fotógrafo, y le mira con aburrimiento. ¿Abuela, dónde están papa y mama?

23.1.25 Al chico del avioncito los aviones rebeldes de verdad bien le han sacudido en la cabeza y en las piernas. Su compañero está mejor, ambos en un establecimiento sanitario. Alguien le dio el juguete al niño herido para consolarle, y parece que lo consiguió.

23.1.26 Este pobre niño herido en un bombardeo en el Madrid republicano tiene la mirada débil y melancólica, pero aun así sus grandes ojos nos taladran para preguntarnos los porqués. ¿Pero quién tiene respuestas a esta mirada? Los niños madrileños sufrieron durante la Guerra Civil desamparo, exilios, enfermedades, hambrunas y violencia. Que le echen las culpas a quienes, estando la República en paz, con todos los ciscos que usted quiera, pero en paz, desataron una guerra (no civil, sino contra los civiles) con excusas más mentirosas que las famosas armas de destrucción masiva (que fue la excusa para otra reciente, también contra los civiles y niños).

23.1.26.1 Regalo de Navidad de los "Caballeros del Aíre" para este niño madrileño. ¿Y su Dios? ¿Les habrá perdonada? ¡Ah!, si Dios no existe, de lo contrario no permitiría esto, ¿o, no?

23.1.27 Cabecitas rapadas y miradas tristes de niños recogidos por las autoridades republicanas. No creo que los adultos tuvieran que estar continuamente encima, como con los niños actuales, para que se comieran sus verduras.

23.1.28 Barcelona 1939, acaban de entrar los franquistas. El rostro agraciado de esta niña catalana pese a lo que sus ojos tristes proclaman, nos traslada a su interior que es también un poema triste mientras su manos trabajadoras sostienen un puñado de fideos franquistas.

23.1.29 La abuela toma el sol de invierno, de siempre agradabilísimo en Madrid. El bebé hace pucheros y la niña hojea el periódico. Civiles corrientes en un escenario desquiciado. Viejos y niños son los únicos que todavía mantienen la cordura, unos porque les falta experiencia y otros porque les sobra.

23.1.30 La imagen es de mala calidad, pero no tenemos otra. Además, se describe a sí misma. Cola de auxilio social. El niño invalido tiene la mirada perdida, las piernas tullidas y con aparatos, el abrigo arregladito y toda la dignidad de los que pese a ser derrotados mantienen el cuerpo entero, frente a las miradas, unas hostiles, otras compasivas, otras indiferentes. Aquí está el niño español de posguerra, la España misma representada, aguantando el tipo en la derrota.

ADENDA 2012

23.1.31 Metro de Madrid, es de noche. Colchoneta y manta en el suelo. Prensa a disposición. Los zapatos bien colgados en el saliente de los azulejos. Niño de ojos limpios e inocentes. Niños para un poema.

23.1.32 El alegre miliciano en ciernes le acerca el botijo al soldado de artillería, que va camino de dejar de serlo para pasar a miliciano, pues estamos al inicio de la guerra. Más adelante volverá a recorrer el camino otra vez para convertirse en soldado de la República.

23.1.33 En la ciudad de Tarragona los asombrados espectadores se fotografían junto al malvado torpedo italiano que no le dio a nadie y quiso refugiarse en la playa sin hacer daño. Quizá recordó las manos obreras que allá en Italia le quizá fabricaron para fallar.

23.1.34 Joan Puig Elías presidente del Consejo de la Escuela Nueva Unificada, C.E.N.U., departe con unos niños barceloneses de la Escuela Labor. Todas estas iniciativas pedagógicas, desaparecerían para siempre jamás, hoy en día incluido.

23.1.35 Y para terminar, esta dura imagen de huérfanos de guerra en una institución republicana de la retaguardia valenciana. Los niños "celebran" la navidad de 1938. ¡feliz Navidad, chicos, estéis donde estéis!