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Imágenes de la Guerra Civil española Enlaces

24.1- TRECE DÍAS DE JULIO (2)

BARCELONA Y OTROS LUGARES

 

24.2.1 Barcelona. 21 de julio de 1936. Esta imagen sacada de un documental, es un tanto insólita. En un camión requisado por la CNT, Guardias de Asalto y cenetistas comparten vehículo y tres retratos de exaltación de la República. Desde luego, la Republica, no era el amor de los amores de los anarquistas.

24.2.2 Barcelona 19 de julio. Fuerzas de orden público y paisanos armados celebran su victoria por las calles

24.2.3 Barcelona, 19 de julio, calle Diputación. Fuerzas de orden público y paisanos armados acaban de reducir una de las columnas rebeldes y montan en camiones para dirigirse a la Plaza de Cataluña dónde la lucha continúa.

24.2.4 Barcelona 19 de julio. Plaza de Cataluña, edificio de la Telefónica. Guardias de Asalto con armas de guerra disparan contra los rebeldes. El fusil ametrallador es un Hotchkiss Modelo de 1922 reglamentario en el ejército y las FOP.

24.2.5 Barcelona 19 de julio. Plaza de Cataluña. Milicianos y fuerzas de orden público disparan contra los rebeldes.

24.2.6 Los hermanos Ascaso, Domingo y Francisco, fotografiados junto a una pieza del siete y medio capturada a la batería sublevada que recorrió las calles de Barcelona bajo el fuego de las fuerzas gubernamentales. Francisco moriría horas después de ser tomada esta imagen en el asalto al cuartel de las Atarazanas. Sobre la familia de los Ascasos hay bastante confusión, en principio, Domingo y Francisco serían hermanos y con apellidos Ascaso Abadía. Joaquín Ascaso Budría sería su tío, pero también hemos visto informaciones distintas. En esta imagen se dice que Francisco es el de la izquierda, pero a nosotros nos parece que es el de la derecha. El caso es que se parecen bastante.

24.2.7 De izquierda a derecha, cuatro artífices gubernamentales de la derrota rebelde en Barcelona el 19 de julio escuchando una palabras del general de la Guardia Civil Araguren. Por la izquierda el comandante Guarner, el capitán Escofet, el general Aranguren, y el Comandante de la Guardia de Asalto Arrando. Faltaría el coronel Escobar.

24.2.8 Los oficiales rebeldes refugiados en el Hotel Colón se rinden, custodiados por la Guardia Civil. En primer plano la cara de amargura y odio que destila este joven oficial, de seguro, prometedora carrera, pero que dejado llevar por consejas facciosas, lo arriesgó todo y lo perdió. Meses después serían juzgados según la legislación vigente ordinaria, pues La República no declaró el Estado de Guerra hasta el final de ella. Una parte de los militares rebeldes fueron condenados a muerte y legalmente ejecutados.

24.2.9 En el verano los cadáveres se pudren rápido con efectos devastadores para la higiene. De forma probablemente espontánea y por el expeditivo método del fuego, este barcelonés apila muebles y madera de fortuna para quemar el cadáver de la mula. De las mulas que fueron tantas veces fotografiadas en la Plaza de Cataluña, ese infausto día.

24.2.10 Esta imagen, sacada de un reportaje grafico, tiene de novedoso, lo que nunca se hubiera esperado en la España de los años 30. Los hombres de la CNT confraternizando con la Guardia Civil Leal. Y es que fue muy duro para todos. La sublevación puso a todo el mundo de frente a sus contradicciones. Los guardias debían optar entre la lealtad institucional y el compañerismo, e incluso amistad que probablemente sentían por muchos de los rebeldes, a más de su repudio de los partidos y sindicatos de izquierda, sus enemigos de toda la vida. Los cenetistas, tuvieron que refrenar el odio que tenían a las fuerzas de orden público (con muchísima, y larga en el tiempo, razón) cuando las vieron luchar a su lado. La rebeliones dinamitan nuestro mundo y nos lo hacen extraño, peligroso, enemigo. De la noche a la mañana, y sólo porque unos espadones así lo deciden,  militares aventureros los siguen, y todos financiados por políticos y oligarcas extremistas, de la noche a la mañana, digo, cualquiera puede ser muerto, asesinado sin que la justicia puede hacer nada para defenderte, y sólo por los gestos del pasado, dónde te manifestaste, a quién votaste, eras de izquierdas o de derechas. La rebelión armada de instituciones del Estado contra el propio Estado legalmente constituido es el crimen más terrible jamás imaginado, y sus protagonistas solo merecen unas tumbas grises en un perdido cementerio de nuestra memoria. Por los siglos de los siglos, amén.

24.2.11 El fotogénico líder anarquista García Oliver captado en los tensos momentos del 19 de julio en Barcelona. Es curioso, como vemos en las imágenes de este día, como los recién milicianos, aparecen ya con gorrillos cuarteleros de la CNT-FAI, con sus monos y cartucheras a las muy pocas horas de derrotar a los rebeldes. Lo mismo pasa en Madrid. En el fondo todos tenemos un uniforme aunque sea un contrauniforme.

24.2.12 Lo dicho, esta milicianita fotografiada por Centelles, es casi seguro que le han prestado el correaje y el fusil para la imagen. Todo el mundo quiere ponerse y ser fotografiado con los atuendos de la guerra revolucionaria.

24.2.13 Al día siguiente en Barcelona, las milicias, confederales o no, han organizado columnas con el material capturado y se dirigen a sus objetivos. Sobre el camión y los sacos, los voluntariosos servidores de este obús del diez y medio miran a la cámara con el rostro lleno de esperanza, pues tras la rápida victoria del día anterior, el mundo aparece ahora a sus pies, listo para ser salvado y entregado al océano de la revolución, donde los hombres serán felices, libres, y responsables de sus destinos. Mares anarquistas se extienden hacia el interior del reseco Aragón

24.2.14 Cuando vemos imágenes de este estilo, siempre pensamos lo mismo, o el fotógrafo convenció al individuo para posar de estas guisas, o se trata de un miembro de la especie de los "espontáneos de la guerra", de los cuales tenemos muchas imágenes en esta web, para disfrute del personal.

24.2.15 Cuartel de caballería en Barcelona. La multitud se encuentra ya dentro y esperan armas y municiones.

24.2.16 Estas ya las han conseguido. Cartucheras, fusil y puño en alto, defensores de la República, que no del gobierno.

24.2.17 Se está formando una columna ugetista. Los dos ancianos, pareja probablemente y sin duda viejos socialistas han agarrado la bandera y miran al futuro. Toda una vida de penalidades recompensada en un sólo día de triunfo de la revolución. Y así lo muestran sus miradas. Su largas vidas han sido suficientes para ver el día soñado, que ha llegado para crear una gran nación madre de los trabajadores que en un futuro espléndido haga trabajadores dorados de felicidad como las antiguas proclamas anarquistas. Me estremece pensar que esta veterana pareja de socialistas vieran la caída de Barcelona en el 39.

24.2.18 Los marineros del destructor leal Sanchez Barcaiztegui, posa para la posteridad. El Sánchez Barcaiztegui era un destructor más de la clase Churruca, botado en 1926. Entre sus hechos anteriores a la guerra destaca el haber sido barco-prisión para Azaña tras la revolución del 34. El 19 de julio, al enterarse la tripulación de los planes golpistas de la oficialidad, los arrestaron y se pusieron a disposición del Ministro de Marina. El Sánchez Barcaiztegui fue un barco combativo que estuvo en casi todas. Entre otras, le largó cuatro torpedos al Baleares en la del Cabo de Palos de 1938 que junto con los del destructor Lepanto lo mandaron al fondo. Fue averiado en Cartagena en los bombardeos de marzo de 1939.

24.2.19 Milicianos de Albacete de un control de carreteras, posan para el fotógrafo.

24.2.20 Capa. un oficial de Asalto interroga a otro de que desconocemos su cuerpo, mientras los milicianos rodean a ambos. El gesto declarante del oficial interrogado es esclarecedor. Como por ensalmo le han salido profundas ojeras, las manos se le abren en un gesto de inocencia y el oficial al mando, el interrogador, le mira sin quedar convencido. Entre los milicianos hay de todo, desde los ojos asombrados del jovencito con la mano en la boca del fusil, hasta los más amenazadores de los que están detrás y que no presagian nada bueno.

24.2.21 Durruti, camino de Aragón, fue entrevistado por periodistas extranjeros. Una escena de esa entrevista.

24.2.22 De la misma cinta, jovencísimos milicianos en tierras de Aragón, dispuestos a liberar Zaragoza, que no pudo ser, pues si para ser buen albañil hay que tener muchos conocimientos en la materia, para ser buen conductor de tropas, lo mismo. Y no fue el caso, ni en instrucción, ni en dotación, ni en disciplina.

24.2.23 Bujaraloz, julio de 1936. La columna de Durruti a la espera de la orden de su comandante para continuar el avance.

24.2.24 Barcelona. 20 de julio, simpatizantes ugetistas presencian el desfile de las fuerzas que marchan a la conquista del Aragón rebelde, o sea, Zaragoza.