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6.- Galería de héroes republicanos de la Guerra Civil española (37)

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Ignacio Alonso Alonso

Ignacio Alonso era Teniente de la Guardia de Asalto. Murió en combate, a sus cuarenta y cinco años de edad, el día 18 de julio de 1936 en Sevilla defendiendo la Telefónica en la Plaza Nueva  con motivo del golpe militar del 18 de julio en esta ciudad. Lo que le honra especialmente dentro de una guarnición que faltando a su juramento de fidelidad a la República no apoyó, salvo excepciones como la que reseñamos, al gobierno legal.

Fuente e imagen: Su biznieto, Alejandro.

 Celestino Arago.

Según un pasquín republicano de la época del marinero Celestino Arago: "Suyo fue aquel viril grito de guerra con que se inició el combate del Cherchel, ¡Rómpete, pero no te rindas!". Celestino era marinero de la dotación del "Libertad".

Benjamín Balboa López.

(1901-1976). Oficial de 3.a clase del Cuerpo Auxiliar de Radiotelegrafistas de la Armada y destacado masón que al producirse el alzamiento militar de julio de 1936 desempeñó un importantísimo papel en el desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en la estación de radio o centro de comunicaciones que la Marina tenía instalada en la Ciudad Lineal de Madrid, desde la cual, mediante la TSH y utilizando el sistema Morse, se establecían todas las comunicaciones con las bases navales y los buques de la flota. Aunque existen diversas versiones sobre cómo se produjeron tales hechos, parece fuera de toda duda que el citado radiotelegrafista, sobre las 6.30 de la mañana del día 18  de julio, captó un mensaje del general Franco, transmitido desde Tenerife y dirigido al jefe de la Circunscripción Oriental de África (Melilla), que decía: «Gloria al heroico Ejército de África. España sobre todo. Recibid el saludo entusiasta de estas guarniciones, que se unen a vosotros v de-más compañeros Península en estos momentos históricos. Fe ciega en el triunfo. Viva España con honor. General Franco.» Momentos después volvió a detectar otro radiograma con el mismo texto e idéntica firma, dirigido «al general jefe de la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª, 7ª y 8.a División Orgánica, en Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Burgos, Valladolid y La Coruña; al comandante militar de Baleares; al general jefe de la División de Caballería, en Madrid; al jefe de la Circunscripción de Ceuta y Larache; al jefe de las fuerzas militares de Marruecos y a los almirantes jefes de las bases navales de El Ferrol, Cádiz y Cartagena». Todavía captó un tercer mensaje, transmitido desde la base naval de Cartagena, que terminaba con la orden de «cúrsese a las guarniciones» y que despertó aún más sus sospechas. «La indignación que le produce el hecho en sí —escribe Daniel Sueiro en La Flota es roja, Ed. Argos Vergara, S. A., Barcelona, 1983—, se acrecienta en Balboa ante la descarada pretensión de los sublevados de servirse de ellos y utilizar nada menos que la vía oficial para propagar el alzamiento y levantar a los cuarteles v demás dependencias militares de Madrid; y, sobre todo, le duele que sea un compañero el que, desde la estación de radio de Cartagena, esté dando curso a tales mensajes. Obedeciendo al primer impulso, con el texto de la circular de Franco garra-pateado en una hoja que sostiene nerviosamente en la mano, pulsa el entrecortado reproche que quiere hacer llegar al radiotelegrafista de Cartagena: ... no hagas eso, compañero.... no transmitas esa circular..., no te das cuenta de que es un acto de subversión... La respuesta quiere ser una justificación y es una llamada angustiosa por parte del auxiliar de radio, Albiol, que Balboa sabe captar: estaba cumpliendo órdenes superiores, de jefes que en ese momento le rodeaban en la misma estación de radio. Y la circular no solamente había sido transmitida ya a Madrid, sino también a la base de Mahón. Sin perder más tiempo, Benjamín Balboa corre a uno de los teléfonos, cuidándose de no utilizar el que estaba conectado con el domicilio del jefe de la estación, el capitán de corbeta Cástor Ibáñez Aldecoa, sin duda al pie del aparato en sus habitaciones, a la espera de aquella noticia. Saltándose así a su jefe inmediato, por las buenas razones que él tiene para hacerlo, se pone al habla con el jefe de la secretaría del ministro de Marina, el teniente de navío Prado Mendizábal, al que lee por teléfono el texto lanzado por Franco. Prado copia rápidamente las palabras que Balboa le dicta y antes de colgar y pasárselas a su ministro, Giral, le indica al auxiliar radiotelegrafista que, por su parte, pase a limpio la circular y se la envíe con toda urgencia y en sobre cerrado y personal al ministro de la Guerra y presidente del Consejo, Casares Quiroga.... Y en ese momento es cuando aparece el jefe del servicio, capitán Ibáñez Aldecoa. Al darse cuenta de que el esperado mensaje de Franco, en lugar de ser transmitido a las guarniciones, para que se sumen al alzamiento, como estaba previsto por la conspiración, iba a ser enviado al ministro o al jefe del Gobierno, se apoderó bruscamente de él, arrebatándolo de las manos del funcionario, reclamando la vía jerárquica del jefe del Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Salas, como primer destinatario natural y obligado del mismo. Mientras se dirigía a la cabina telefónica de la misma estación, no ahorró palabras de desprecio y de amenaza por la conducta del auxiliar Balboa. Con el almirante Salas sostuvo una eufórica y alborozada conversación en alta voz, después de la entusiasmada transmisión de la circular de Franco, manteniendo ostensiblemente abierta la puerta de la cabina, como para contagiar a las fuerzas de custodia y demás presentes de su propia alegría. El capitán y jefe del centro hizo hincapié, antes de atravesar los cien metros de jardín que le separaban de su vivienda privada, de que desde ese momento era más rigurosa aún la orden dada por él acerca de la utilización exclusiva del teléfono conectado con su casa, con la prohibición consiguiente de utilizar los otros dos teléfonos. Y ese teléfono que Ibáñez Aldecoa quería que le sirviera para enterarse de lo que hablaban subordinados suyos en los que no confiaba, sirvió también a éstos, que por lo demás mantenían hacia su jefe una actitud equivalente y opuesta, para escuchar algo de lo que él mismo decía en tal momento. Así fue como el mismo Balboa pudo oír la conversación personal que, a renglón seguido, mantuvo Ibáñez Aldecoa con su jefe el vicealmirante Javier de Salas. Quería éste que el mensaje de Franco se hiciera llegar, por los medios que fuera, a todas las guarniciones. Y replicaba Aldecoa: Hazlo tú. Un nuevo apremio de la otra parte. Ibáñez Aldecoa confiesa: Es que tengo aquí un hueso... En un momento dado, Ibáñez Aldecoa se decide a intentar transmitir la llamada de Franco a las guarniciones, de acuerdo con los deseos de Salas y siguiendo, sin duda, los planes trazados con anterioridad. Ya es de día cuando atraviesa de nuevo el jardín, y llega a la puerta del gabinete telegráfico. Allí le sale al encuentro Benjamín Balboa, que seguramente le está esperando. El capitán de corbeta quiere hacer valer su autoridad y le indica al auxiliar que se considere arrestado. Usted —le grita— está contraviniendo mis órdenes. Retírese, como arrestado, a su habitación. Y a partir de este instante le prohíbo terminantemente que entre en la sala de aparatos. Balboa reacciona con energía y con ira. Le replica: No acato esa orden. Tengo una misión que cumplir v la cumpliré, cueste lo que cueste y pese a quien pese. Estoy aquí para defender a la República contra aquellos que, como usted sabe, la traicionan. Y desde este momento es usted, no yo, quien tiene prohibida la entrada en el local. El auxiliar de radio apunta al capitán Aldecoa con su pistola, una Luger 22, de nueve tiros, más uno en la recámara, con el cargador completo. Allí mismo lo detiene y lo encierra con llave en sus habitaciones. No salga usted de su casa, capitán —le advierte, antes de retirarse—. Si lo intenta, se hará fuego contra usted.» De esta forma se hizo dueño de la situación, y el Gobierno de la República no perdió el contacto con las bases navales ni con la mayoría de los barcos que componían la escuadra, impidiendo, entre otras cosas, el paso del estrecho de Gibraltar al grueso de las fuerzas sublevadas en el protectorado marroquí. Convertido en hombre de confianza de la Marina de guerra republicana, fue ascendido a oficial primero, equiparado a capitán, del cuerpo al que pertenecía, desempeñando diversos cargos públicos a lo largo de la contienda, entre ellos el de subsecretario de Marina y Aire. Al finalizar la guerra civil se exilió a México, donde permaneció hasta su fallecimiento.

Joaquín Castillo.

Sargento de la 11 división caído heroicamente en el frente de Teruel. Había sido alcalde de Lopera.

Fuente: Líster.

Atilano Coco

Este pastor protestante había nacido en Guarrate (Zamora) en 1902. Era miembro del Partido Radical Socialista y agente animador de la vida política y social salmantina. Por tanto era amado por muchos y odiado por los de siempre.   Al inicio de la rebelión fue detenido junto con otros miembros de su congregación. Posteriormente y pese a la intercesión de personalidades salmantinas, Atilano fue fusilado. Esta muerte y la de otros muchos pastores Evangelistas (sobre todo en Asturias) fue siempre debida a la beligerancia del clero católico local con las iglesias protestantes en España. Hecho que esta documentado. Dado que la Iglesia hace mártires a los religiosos fusilados por los republicanos porque afirman que murieron por su fe (1), nosotros hacemos a Atilano Coco, que sí murió por su fe, Héroe de la II República. Descanse en paz, do quiera esté.

Más información...

(1) Cosa muy discutible, pues en realidad fueron fusilados por su condición derechista y por el odioso comportamiento de muchos clérigos y párrocos, no digamos de la jerarquía, en los años que precedieron a la llegada de la II República, y durante su existencia. Todo esto está documentado, el anticlericalismo era furibundo. La Iglesia Católica suscitaba un odio brutal por su hipocresía moral, sexual y social, por su monopolio educativo ultra reaccionario, por su injerencia permanente en la vida cotidiana de los ciudadanos y por su apoyo a las despiadadas oligarquías que tenían a la población rural al borde del desmayo. Es nuestra creencia que nadie fue fusilado estrictamente por su fe. La mayoría de los religiosos sobrevivieron, sobre todo si eran buenas personas y otros muchos, buenos o peores, fueron escondidos por republicanos que se jugaban la vida con ello. La propia Pasionaria escondió monjas, Companys idem de idem, Prieto otro de lo mismo, Negrín también, etc, etc...

 Antonio Coll.

Antonio Coll era un antiguo marinero enrolado en alguno de los batallones que defendían Madrid a principios de Noviembre de 1936. En una heroica acción antitanque destruyó dos tanquetas Fiat, pereciendo en el combate. La propaganda republicana, necesitada de hechos ejemplares, lo encumbró a la fama durante algún tiempo, como prototipo de "Dinamitero", es decir "antitanquistas". Contra lo que se ha dicho, Coll no participo en la captura de los planes de ataque a Madrid de Varela cogidos a un oficial italiano que viajaba en la tanqueta destruida por fuerzas de Carabineros.

  

Cornejo y otros "Dinamiteros"

Líster nos cita en "Memorias de un luchador" varios valientes antitanquistas del 5º regimiento: Cornejo, Carrasco, Grau y Molino, amen del señalado Coll, todos eran muy jóvenes y combatieron con gran valor y todos fueron honrados por la prensa del Quinto regimiento

 

 

 

A la izquierda, Cornejo, a la derecha el comandante Carrasco.

Archibald Dickson

Fue el capitán más joven de la marina mercante inglesa. Capitán del SS Stanbrook, un pequeño carbonero de la France Navigation que suministraba a la Republica en guerra. El 27 de marzo atracó en Alicante con materiales para la República. El capitán Dickson quedó horrorizado con el espectáculo que encontró en los muelles. Más de 18.000 personas apretadas y desesperadas esperando poder embarcar para salvar la vida y huir del horror franquista tal y como les había prometido el Consejo Nacional de Defensa del Coronel Casado que se había rendido a Franco con la falsa promesa de facilitar la evacuación. Sin dudarlo, Dickson permitió embarcar a tantos como pudo sin poner en peligro el buque. 2600 republicanos, hombres mujeres y niños, incluso recién nacidos subieron a bordo y buscaron acomodo. El capitán Dickson les fue dando la mano, uno a uno según iban subiendo. El 28, y con la línea de flotación peligrosamente por debajo del agua, con la práctica imposibilidad de embarcar a nadie más, con las bombas de los aviones italianos cayendo en rededor y con la siniestra faz del minador Júpiter sobre la bocana. Dickson decide zarpar, navegar en zig-zag y arrumbar a Oran en el límite de la velocidad entre la prudencia y la urgencia. La sorpresa fue que, una vez sorteados los peligros fascistas, en Oran, las "democráticas" autoridades francesas le negaron el permiso de atraque. Diskson, no se anduvo por las ramas, o le permitían desembarcar o estrellaba el barco contra los muelles. Le dejaron. Los refugiados fueron trasladados a distintos establecimientos carcelarios y campos de trabajo. Pero se salvaron. Llegada la Segunda Guerra Mundial, el capitán Dickson siguió cumpliendo con su deber y el Stanbrook fue torpedeado por el submarino aleman U-57 en el mar del Norte, la tripulación y su capitán perecieron en el acto. Archibald Dickson tenia 47 años. Descanse en paz. Por ello, Archibald Dickson es un héroe de la II República, y ¡qué diantre!, también de la marina mercante inglesa, que con capitanes (y tripulaciones) como este derrotó a los submarinos alemanes a pecho descubierto.

Foto histórica del 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, con el Stanbrook a punto de partir, pero aún embarcando gente.

Otra foto histórica. Puerto de Alicante, los italianos ya han llegado. Sus compañías forman y despliegan su artillería. A media altura, al fondo a la izquierda, coches abandonados, y detrás los republicanos en sus últimos minutos de libertad. Un poco más arriba el minador franquista "Jupiter". El Stanbrrok ya ha partido...

Puerto de Oran, a la espera de desembarcar.

Juana Doña.

Joven luchadora republicana que tras la guerra se pudrió en las cárceles franquistas como tantas otras. Escribió libros sobre la represión Franquista: "Desde la noche y la Niebla" y "Gente de abajo". Su heroicidad fue resistir las cárceles franquistas, el fusilamiento de su marido y la muerte de su hija mayor sin desmoronarse y sin abandonar su militancia antifascista. Aquí se la ve con otras compañeras de infortunio. Es la que está sentada a la derecha.

 

 

 

 

 


Nota: Juana Doña falleció el 18 de octubre de 2003, el mismo día que Manuel Vázquez Montalbán. Descansen ambos en paz.

 Juan Fernández (Juanito).

Jefe de las MAOC de Madrid y miembro del Comité Provincial del PCE. Muerto en combate en el frente de Somosierra en la primera hora de la guerra.

Fuente: Modesto. Soy del 5º regimiento.

 Juan Fernández Ayala (Juanin).

Guerrillero cántabro que alcanzó el carácter de mito. Murió en una emboscada y su cuerpo fue expuesto a la vergüenza pública por las fuerzas de la Guardia Civil.

 

Cabo Celestino García Moreno.

Habla Líster en "Memorias de un luchador" (GR01): "Del 15 al 25 de diciembre de 1938, el V C.E. se bate desde Montblanch al río Llobregat. Cerca de Santa Coloma de Queralt los italianos atacaban al tercer Bon. de la 9 BM. Delante llevaban 15 tanquetas. En ese momento surge el héroe: se llama Celestino García Moreno. Es un campesino de Morata de Tajuña y cabo de la Sección Especial de la 9ª Brigada de la 11 División. Con el cinto rodeado de bombas, salta la trinchera, se lanza contra lo tanques, destroza tres y hace huir a los otros doce, regresando a nuestras líneas con cuatro prisioneros italianos: capitán Osvaldo Arpaia, teniente Mario Ricci, y sargentos Narino Rogioni y Nello Mangiacapra, pertenecientes al Reagrupamiento Carristi, agregado a la División Littorio que atacaba el sector". 

Fuente: Líster, Memorias de un luchador.


Nota: Film Popular, la compañía que producía el noticiario cinematográfico "España al día" produjo también varios documentales, uno de ellos se título "Celestino García Moreno", donde el cabo cuenta su hazaña. Celestino fue ascendido a sargento y recibió un permiso de 15 días que pasó en su pueblo. Al acabar la guerra fue capturado, juzgado ejemplarmente, y fusilado por los franquistas. A tu memoria, Celestino, a ver si tus paisanos te ponen una calle, aunque sólo sea por valiente hijo de tu pueblo.

 Cristino García.

Héroe asturiano. Natural de Ferrero, Gozón. Fogonero del vapor "Luis Adaro" que se encontraba en Sevilla en el momento de la traición de Queipo. La tripulación, asturiana en su mayoría, se amotinó y tomó el mando del barco que arrumbó a Gijón. Cristino combatió en Asturias hasta el final del frente Norte y retornado a la España republicana, combatió con el grado  de teniente en el XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero. Exiliado a Francia tras la derrota, fue encerrado en un campo de trabajo. Con la invasión alemana, Cristino se incorporó a la resistencia contra los nazis. Pronto tuvo el mando de la división 158 de la famosa y heroica Agrupación de Guerrilleros Españoles. Cristino fue un fuera de serie en la lucha guerrillera, destacando la liberaciónde presos políticos de Nimes, la toma de Foix y la batalla de la Madeleine, donde su división emboscó a una columna motorizada alemana que se encaminaba a reforzar Paris compuesta de más de mil quinientos soldados que durante varios días mantuvo pegada al terreno y sin escapatoria y que tras la llegada del refuerzo de medio centenar de guerrilleros franceses de las FFI, se vió obligada a rendirse, incluyendo suicidio del oficial alemán al mando. Una proeza guerrillera española y también francesa. Tras la guerra mundial fue condecorado con la Gran Cruz de la legión de Honor y considerado Héroe Nacional Frances. Envíado por el PCE para reorganizar la guerrilla antifranquista, fue capturado por los franquistas en len octubre de 1945 y fusilado en 1946 a pesar de las presiones internacionales y principalmente francesas.

Más información: Lea este Artículo de Xavier Lacosta

Emilio López Vega.

El combatiente más joven del grupo de exploración de la XI Brigada Internacional. Guadalajara 1937.

Fuente: Historia política y militar de las BB.II. Santiago Álvarez.

Lozano.

Doctor Lozano. Médico Bilbaíno que cumpliendo con su deber atendió a los heridos de las fuerzas vascas. Fue capturado por los rebeldes y condenado a muerte, se le conmutó la pena por cadena perpetua.

Fuente: Julián Zugazagoitia

 Juan Lozano Ruiz.

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Desarrolló una parte importante de su trabajo en la Confederación Hidrográfica del Segura y del Guadalquivir, y en obras civiles para la Diputación de Granada. Pertenecía al Partido Radical Socialista. En Granada se relacionó con Fernando de los Ríos que era un referente político para el progresismo en una ciudad tan acartonada como la Granada del siglo pasado. Esta amistad le llevó al ingreso en el PSOE. Por el que fue diputado por esta ciudad. Posteriormente fue diputado por Jaén. Con la rebelión militar, el PSOE lo envió desde Madrid a Valladolid para que clarificara la situación y en su caso organizara la resistencia de los trabajadores. Detenido en la entrada de la capital por los militares ya sublevados, juzgado por un Consejo de guerra, fue condenado a muerte y ejecutado junto con José Maestro San José. Es héroe por su voluntad de enfrentarse al peligro en ayuda del gobierno legal.

 José Maestro San José.

De profesión odontólogo, diputado socialista por Ciudad Real. Se encontraba en Madrid cuando se rebelaron los militares. En una trágica decisión el grupo socialista del Congreso decidió repartir a los diputados para que se encaminaran a las ciudades amenazadas por los golpistas y se pusieran a disposición de los gobernadores civiles, en un intento de clarificar la situación y si hacía falta organizar la resistencia. José Maestro partió junto Juan Lozano Ruiz y por el militante socialista José María Sánchez Izquierdo. Detenidos a la entrada de la ciudad por una patrulla fascista fueron encarcelados y tras una pantomima de juicio sumarísimo (¿por viajar?) fueron condenados a muerte y ejecutados en San Isidro. Es héroe por su voluntad de enfrentarse a un peligro desconocido en ayuda del gobierno legal.

José Andrés Manso.

Había nacido en 1896 en Salamanca de familia menestral. Con la ayuda de becas, José Andrés Manso consiguió terminar Magisterio y posteriormente la carrera de Derecho. Sentó plaza de profesor de Gramática española en la Escuela Normal de Salamanca (las escuelas anejas a la Escuela de Magisterio). Tuvo tiempo y ganas para publicar una recopilación de leyendas y poesías castellanas. Unos años antes de la República se afilió al PSOE donde fue Presidente de la Federación Provincial Obrera de Salamanca. Dirigió el periódico de la Agrupación Socialista "Tierra y trabajo". Tuvo destacada actuación en defensa de los trabajadores procesados en la Huelga General Revolucionaria de octubre de 1934, lo que le granjeó el odio de la derecha local más reaccionaria. El 18 de julio fue el principio de un gran tragedia. Encarcelado junto con Julio Barbero, de la Casa del Pueblo de Salamanca y Casto Prieto Carrasco alcalde de la ciudad y militante de Izquierda Republicana. Esa misma tarde fueron brutalmente torturados. Arrastrados con cuerdas por un vehículo durante varios kilómetros. Ya moribundos, fueron asesinados en el cercano pueblo de La Orbada, uno de ellos decapitado, otro estoqueado, etc... Abandonados sus cuerpos para terror de la población, unos lugareños ajenos a los hechos les enterraron allí mismo. Los que hicieron estas barbaridades no tenían motivos para vengarse de nada, pues los republicanos no provocaron ninguna victima en Salamanca, se trataba de puro odio acumulado desde el 31. Por otro lado todo el mundo en Salamanca, en aquellos años, sabían quienes habían sido, aunque tuvieran que bajar la vista cada vez que se los encontraban. José Andrés es héroe por sufrir tales barbaridades y soportarlas con gran dignidad. Dignidad republicana.

José Márquez Blanco.

Comandante de Infantería con destino en el Batallón de Cazadores de Melilla 3. Colaborador inmediato del general Romerales, mantuvo disciplinadamente su adhesión a éste, causa por la cual fue detenido el mismo día 17 de julio.

Leocadio Mendiola Núñez

Nace en Badajoz el 8 de febrero de 1909. Ingresa como voluntario en el cuerpo de ingenieros de aviación y en julio de 1926 fue destinado al aeródromo de Cuatro Vientos, ascendiendo a sargento al año siguiente. Entre 1931 y 1932 realiza el curso de piloto en Alcalá de Henares y es enviado a la Escuela de Mecánicos de Los Alcázares, donde realiza el curso de ametrallador bombardeo, obteniendo posteriormente en la Escuela de Mecánica de Cuatro Vientos el título de la misma especialidad. En diciembre de 1934 es destinado al grupo 21 (León). Al poco tiempo y ya con el empleo de brigada, fue transferido a la 3ª escuadrilla de la segunda escuadra (Sevilla),hasta que en junio de 1935 solicita el traslado a la 1ª escuadrilla del grupo 31 (Getafe), donde le sorprende la Guerra Civil. Desde los comienzos destacó por su actuación, primero en los frentes de la sierra y luego en la defensa de Madrid, siendo uno de los primeros pilotos españoles que formaron en la escuadrilla de bombardeo Tupolev SB-2 "Katiuska", donde los mandos y sus pilotos eran rusos. Su actuación en los bombardeos de Pingarrón y a comienzos de la batalla del Jarama le valieron su primer ascenso por méritos de guerra. Siempre con los Katiuska, obtuvo un nuevo ascenso en la batalla de Brunete, pasando después al frente de Aragón, con base en el aeródromo de Reus. Desde aquí intervino en los bombardeos sobre Belchite, hasta la ocupación definitiva de ésta plaza. En éste mismo sector,el día 15 de octubre la 3ª escuadrilla a su mando, logró destruir seis Heinkel HE-46 y seis Fiat en el aeródromo de Sanjurjo (Zaragoza). Intervino también de forma destacada en la batalla de Teruel al mando del grupo 24 de Katiuska, ya con el empleo de comandante. Tras la batalla del Ebro siguió actuando sobre los frentes de Cataluña. La aviación republicana contribuía en éstas fechas al intento de frenar el avance nacional sobre Barcelona. Mendiola era ascendido a teniente coronel. En septiembre de 1938 recibe la Laureada de Madrid . Siendo el único condecorado con tan preciada condecoración en la F.A R.E.. En una arriesgada operación pierde a dos aviones y cuatro hombres en el bombardeo del 16 de diciembre de 1938 sobre el aeródromo de La Cenia, base de la Legión Cóndor. Salvándose los observadores Rafael Ballester Linares y Ricardo Aresté. Finalizada la campaña, marchó a Orán (Argelia), donde permaneció hasta 1942, viajando después a México, donde residió hasta febrero de 1967, fecha en la que regresó definitivamente a España. Fallece el 18 de julio de 1998.

Fuente: Ángel Sánchez. de http://members.es.tripod.de/SANMARCA/pilotos.htm 

 

Mariano Monterde Hernández

Teniente coronel de Ingenieros, jefe del Batallón Ciclista y Comandante Militar de Alcalá de Henares el 19 de julio de 1936. Con motivo de los incidentes que venían produciéndose en esta ciudad entre paisanos y militares tras las elecciones del 11 de febrero, el nuevo gobierno tras los requerimientos angustiados del alcalde de la ciudad, dispone que los regimientos de caballería Calatrava nº 2 y Villarobledo nº 3 que no sólo no habían frenado los incidentes sino que los habían agudizado, dispone, digo, que ambos regimientos sean trasladados en 48 horas a Navarra y a Palma de Mallorca, e internados en Castillos (prisiones militares) los oficiales que se negaran a hacerlo. Para sustituirlos se trae al batallón Ciclista de Palencia (que había participado en la represión de Asturias) y al batallón de Zapadores Minadores nº 7 procedente de Salamanca. En el batallón ciclista servía el capitán Mohino, al que se le suponía adscripción republicana, pues fue famoso al ser fotografiado en Madrid en uniforme de teniente enarbolando la bandera republicana el mismo 14 de abril. El caso es que el 19 de julio la oficialidad de ambos batallones requirió a sus comandantes los teniente coroneles Mariano Monterde Hernández y Gumersindo Azcárate Gómez que proclamaran el estado de guerra sumándose al golpe militar. Ambos jefes se negaron, más aun, Monterde tenía orden de preparar una columna gubernamental. Se produce entonces la refriega donde resultó muerto Monterde y herido de muerte Azcárate. Los dramáticos hechos parece que desmoralizaron a los oficiales y se rebajo el ardor guerrero, fue entonces cuando, sorprendentemente, el capitán Mohino con palabras y exclamaciones calculadamente ambiguas reunió a la tropa, y con bandera y banda de música se dirigió al Ayuntamiento, donde, siguiendo con su ambigüedad, colocó el estandarte del batallón en el Consistorio. El gobierno supo entonces, sin ambigüedades que valieran, que la plaza no era suya y Hernández Saravia ordenó a Puigdendolas se dirigiera con su fuerzas y la redujera. La madrugada del 21, con fuerzas regulares muy superiores más una nutrida columna anarquista a las órdenes de Mera, obligan a los rebeldes a rendirse no sin que antes, los milicianos mataran a dos oficiales rebeldes, Puigdendolas, que tenía un cuajo de primera, sacó la pistola y amenazó con descerrajar la cabeza del primero que hiciera ademán de fusilar a los rendidos (1). Los oficiales fueron enviados a la Modelo y tras los sucesos de agosto en esta cárcel y la habilitación de un Tribunal Popular, Mohino y sus compañeros fueron juzgados condenados por alta traición y ejecutados, sin que se tuviera en cuenta, en el caso de este capitán, su hazaña del 14 de abril. El hecho de que Monterde hubiera sido asesinado, les privó de toda posibilidad.

(1) Este valor del coronel Puigdendolas le costó la vida en las retiradas del valle del Tajo, cuando trataba de detener una desbandada, alguien le disparó.

El teniente Mohino, de espaldas, sostiene la bandera republicana el la tarde del 14 de abril de 1931 en la Puerta del Sol de Madrid. La imagen es de Alfonso.

Máximo Moreno Martín

Teniente de 2 escala de reserva, ayudante del jefe de Escuadrones de Seguridad. En la noche del asesinato de Calvo Sotelo no prestó ningún servicio. Gil Robles lo acusa de que era el encargado de asesinarle, lo que no se comprobó. Intervino en el asalto al Cuartel de la Montaña. El 22 de septiembre de 1936 el avión tripulado por el capitán Mellado, y en el que Moreno iba como bombardero-ametrallador, fue derribado en el Jarama. Ante el temor de caer en manos de fuerzas moras se suicidó. Era compañero del Teniente José Castillo.

Julián Mur Villacampa "Muro".

Muro en Cataluña

(1904-1936) Alcalde socialista de Jaca que, al intentar el Ejército proclamar, en la mañana del día 19 de julio, el estado de guerra, encabezó el grupo de civiles que resistieron a las fuerzas del rebelde Coronel Bernabeu. Perdida la contienda, marchó en moto para Francia consiguiendo atravesar la frontera pese a que los rebeldes habían telegrafiado al puesto. Volvió a España por Cataluña y combatió a los franquistas en el verano de 1936 hasta que cayó combatiendo cerca de Biescas. Los rebeldes capturaron su cadáver y lo expusieron en las escalera del Ayuntamiento de Jaca a modo de escarmiento en esta significada ciudad para los republicanos.

Ismael Navarro Serrano.

Comandante de la Guardia Civil, en el 18 Tercio, en Jaén. Permaneció fiel a la República. Cuando operaba en el sector de Alcalá la Real, al frente de una columna de 130 números de la Benemérita, éstos le traicionaron, se pasaron a los rebelados, hicieron prisionero a su jefe y lo entregaron. Fue poco después fusilado.

 Lina Odena García.

Paulina (Lina) Odena García, nació en Barcelona el 22 de enero de 1911. Los padres, José y Mª Dolores, eran dos modestos industriales que regentaban una sastrería en el Pasaje Lluis Pellicer s/n, sito en el barcelonés barrio del Eixample. Lina, todavía una adolescente, ayudó en el negocio familiar; primero como aprendiza y más tarde como sastresa. Ingresada muy joven en el PCE, tras romper con su familia de la que se emancipó, fue enviada a la URSS en julio de 1931 junto con otros varios jóvenes catalanes, en una estancia que duraría 14 meses, pasando allí a cursar estudios en la Escuela Marxista-Leninista de Moscú, escuela donde se formaban los cuadros y donde coincidió con Jesús Hernández, futuro miembro del Buró Político del PCE o con Enrique Lister Forján y Juan Guilloto León, más conocido por Modesto. A su regreso a España, pasó a formar parte de las Juventudes Comunistas de Cataluña del recién creado Partido Comunista de Cataluña (PCC) dirigido en aquel entonces por Ramón Casanellas. A la caída de Bullejos, secretario general del PCE, y con él, Etelvino Vega, secretario general de la Federación Nacional de Juventudes, al celebrarse el III Congreso de las UJC, Lina pasó primero formar parte del Buró Nacional del PCE como delegada para Cataluña, más tarde, en febrero de 1933, sería nombrada secretaria general de las Juventudes Comunistas de Cataluña, pasando también a ser candidata al Parlamento de la República aquel mismo año. Al producirse en Cataluña la sublevación de octubre de 1934, Lina Odena fue una de las pocas mujeres que empuñó el fusil, participando activamente en algunos combates que tuvieron lugar en la carretera de la Rabassada o en San Cugat. Al fracaso del movimiento Lina pasó a la clandestinidad formando parte del también clandestino Socorro Rojo Internacional, siendo detenida y fichada en Barcelona por la policía en agosto de 1935. Al mes siguiente Lina participó en el IV Congreso de la Internacional Juvenil Comunista (IJC) que tuvo lugar en Copenhague, formando parte de la delegación española que encabezaba Trifón Medrano y donde se produjo un importante giro político. Consecuencia de aquel congreso, cuando se inició la unificación de las juventudes comunistas con las otras juventudes revolucionarias, Lina tuvo que abandonar Cataluña reclamada por el PCE pasando a residir en Madrid. Al convocarse las elecciones generales de febrero de 1936, que concluirán con el triunfo del Frente Popular, Lina fue encargada de acompañar a Dolores Ibarruri, la Pasionaria, en los mítines que esta tuvo que dar en Asturias, Madrid, Sevilla o Córdoba. Temporalmente desplazada a Barcelona, participó en las últimas conversaciones que sellaron la unificación de las juventudes marxistas y que darían lugar en abril a la Unió de Juventuts Socialistas de Catalunya (UJSC). Al iniciarse en julio de 1936 los trabajos previos al Congreso Nacional de Unificación, con congresos provinciales que culminarían con el nacional, a Lina le correspondió Almería, por ello el 18 de julio la sorprendería allí, participando en los combates que tuvieron lugar y donde jugaron un importante papel a favor de la República la llegada de dos compañías de aviación huidas de Granada, que unos días más tarde la nombrarían delegada y representante de la unidad en el Comité local. Como símbolo de su cargo, Lina lució con orgullo, sobre su mono de miliciana, las alas de la aviación desde aquel día y hasta su muerte, tal como atestiguan sus últimas fotografías. La columna de la que formaba parte Lina, formada por milicianos junto con los antiguos soldados de aviación o marinos procedentes de Almería, fue asignada a la toma de Guadix y más tarde a la Motril. En aquella marcha Lina entabló amistad con Antonio Pretel, diputado comunista y jefe de otra segunda columna que tenía los mismos objetivos. Después de unos viajes relámpago a Madrid o Barcelona, acompañada por Pretel y con la misión de reunir armas, Lina regresó al frente andaluz. El 14 de septiembre de 1936, junto al Pantano de Cubillas, cerca de Granada, Lina, equivocadamente al errar en un cruce el chofer que la acompaña, entró con su coche en un control falangista, y antes de caer prisionera del enemigo, sacando su pistola, se suicidó. El cuerpo de Lina reposaba hasta hace unos años en la fosa 122, Patio de la Ermita, del cementerio de Granada, pero al no ser reclamados por nadie sus restos pasaron a engrosar un anónimo osario

Fuente: Antonio Gascón Ricao

 M. Oliver Cuchi.

Comandante del 378 batallón que se destacó por su entrega y valentía. Murió el 17 de agosto de 1938 en el Ebro.

Fuente: 60 división, 95 Brigada Mixta.

Jorge y José Orad de la Torre.

Jorge: Muerto al atacar, al frente de milicianos, el Cuartel de Zapadores del Campamento de Carabanchel, en la mañana del día 20 de julio.

José: Padre del anterior, muerto también cuando atacaba el Cuartel de Zapadores del Campamento de CarabancheI. A ambos se les tributaron los máximos honores, calificándose su actitud de heroica.

 Luis Parrilla Asensio. 

Oficial de telégrafos que se mantuvo junto al Gobernador Civil de Cádiz al producirse el Alzamiento; fue por ello fusilado el 6 de agosto de 1936. Murió dando ejemplo de seriedad y vitoreando a España y a la Republica.

Casto Prieto

Salmantino nacido en 1886. Médico y catedrático en la Universidad de Salamanca. Militante de Izquierda republicana. Era alcalde de la ciudad cuando la rebelión. Fue inmediatamente apresado junto con los políticos José Andrés Manso abogado socialista y Julio Barbero de la Casa del Pueblo. Esa misma tarde fueron brutalmente torturados. Arrastrados con cuerdas por un vehículo durante varios kilómetros. Ya moribundos, fueron asesinados en el cercano pueblo de La Orbada, uno de ellos decapitado, otro estoqueado, etc... Abandonados sus cuerpos para terror de la población, unos lugareños ajenos a los hechos les enterraron allí mismo. Los que hicieron estas barbaridades no tenían motivos para vengarse de nada, pues los republicanos no provocaron ninguna victima en Salamanca, se trataba de puro odio acumulado desde el 31. Por otro lado todo el mundo en Salamanca, en aquellos años, sabían quienes habían sido, aunque tuvieran que bajar la vista cada vez que se los encontraban. Casto es un héroe por sufrir tales barbaridades y soportarlas con gran dignidad. Dignidad republicana.

José Rodríguez Medel. 

Comandante de la Guardia Civil, Jefe de la Comandancia de Navarra. Se hizo cargo del mando en Pamplona el 4 de julio de 1936. Hombre de confianza de las autoridades republicanas, se niega en la mañana del 18 de julio a acatar la orden que Mola le da para sublevarse. En la tarde ese día, guardias civiles disparan contra él, en tanto que sus agresores se dirigen al despacho de Mola a dar cuenta del acto cometido. 

 Francisco Sabaté (Quico).

Militante confederal que durante la GCE combatió en la columna "Los Aguiluchos" y posteriormente en la 26 división. Parece que mató a un comisario comunista de una unidad próxima a la suya por enviar a la muerte segura a una compañía anarquista. Lo cierto es que fue detenido por el SIM republicano y que consiguió evadirse para continuar la lucha. Pero es después de la guerra cuando este valiente anarquista se distingue en la guerrilla libertaria catalana de los años cincuenta pasando a convertirse en un mito por su astucia y audacia. Murió en Sant Celoní, cerca de Barcelona, el 5 de enero de 1960, luego de una terrible lucha y huida, herido de muerte, sólo.

Rosario Sánchez, "Rosario Dinamitera".

Rosario Sánchez perdió su mano derecha en combate, pertenecía a las JSU. Ascendió a Sargento y tuvo cargos de responsabilidad en su división. Miguel Hernández le dedicó un poema: "Rosario Dinamitera". Sobrevivió a la guerra y tuvo y tiene actividades políticas. En la imagen, perteneciente a la colección personal de Rosario, se discute con Valentín González si la heroína debe mostrar su muñón en un acto político.

 Julia Sanz.

Miliciana del 14 Bon. de Voluntarios y que por su valentía fue condecorada por el Director General de Seguridad Manuel Muñoz, ascendiendo a cabo del cuerpo de Seguridad de la República. En la foto Manuel Muñoz condecorándola Junto al comandante Ricardo Burillo Stholle del Cuerpo de Seguridad y el compañero de Julia, el ex-cura Sarroca.

 Talento.

Era el mote del chofer y escolta personal de Líster, parece que era un tipo decidido, como su jefe. Creemos que es el soldado más a la izquierda de la foto. Por cierto, observe el lector como se encogen las dos chicas, debía hacer un frío que pelaba, allí en febrero de 1937 en el Jarama.

Josefina Vara.

A propósito de la imagen de la miliciana Josefina Vara, nos escribe Francisco Sardina Vara, para decirnos que la miliciana de la foto que preside nuestra web se llamaba Josefa Vara Martínez, que había nacido el 31 de julio de 1915 y que vivió en el barrio de Prosperidad, que se casó con el combatiente socialista Julio Sardina Marina y que tuvo tres hijos. Al terminó de la guerra fue apresada y condenada a muerte amenaza que tuvo que sufrir durante cuatro largos años en prisión en la cárcel de las Ventas de dónde finalmente pudo salir indultada. Su padre, Jesús Vara Areces murió combatiendo por la República en 1938. Josefa Vara murió el 23 de marzo de 1968.

Gabriel Vidal Úbeda. 

Teniente de Artillería, con destino en el Parque de la Primera División Orgánica. Actuó junto a las milicias; y en la mañana del lunes 20 de julio tuvo a su cargo las piezas de Artillería que bombardearon el Cuartel de la Montaña. Se le consideró factor decisivo para la derrota de los sublevados. Su padre también actuó en esta refriega.

 Miguel Zambudio Martínez.

Integrado en la 3ª Escuadrilla de Chatos, Zambudio participó en cuantos combates libró su unidad, demostrando tal capacidad que, cuando el jefe de la escuadrilla, Juan Comas, resultó herido en mayo de 1938, Zambudio, le sustituyó en el mando de la unidad. En el caso de Miguel Zambudio Martínez todos los datos coinciden en aclamarlo como el máximo as de la caza republicana: Jesús Salas le atribuye 17 derribos confirmados, mientras que el propio interesado reclamó 24 seguros y varios probables y compartidos.

 

 

Fuente: Ángel Sánchez. de http://members.es.tripod.de/SANMARCA/pilotos.htm