S.B.H.A.C.

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2.1- Galería de militares republicanos en la GCE
(incluyendo los oficiales de milicias)

Enlaces

De Juan Aboal Aboal A Gustavo Durán (85)

Juan Aboal Aboal.

(1893-?) Comandante del Arma de Infantería y aviador militar  que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en la embajada de España. en Paris, donde, tras la dimisión del embajador, Juan Francisco Cárdenas, hizo por encargo del Gobierno republicano español una serie de gestiones encaminadas a la adquisición de armas y aviones de fabricación francesa con destino al ejército gubernamental.

Fuente: Manuel Rubio Cabeza (Diccionario de la GCe)

Santiago Aguado Calvo.

Era brigada de Carabineros. Ascendiendo en la escala de jefes de milicias, mandó sucesivamente un batallón, la 9ª Brigada y la 100ª Brigada de la 11 División. Herido en el Ebro pasó el resto de la guerra como instructor en una escuela de oficiales. Después de la guerra, asistió a la academia Frunze de Moscú y más tarde fue consejero de las guerrillas yugoslavas durante la segunda guerra mundial. Falleció en 1960.

Armando Álvarez Álvarez.

Era comandante de Infantería agregado a la Guardia de Asalto. Ayudó a dominar los disturbios de mayo de 1937 en Barcelona y apoyó el golpe de Casado en 1939. Mandó un C.E. en el EPR y al final de la guerra, las fuerzas de seguridad enfrentándose a Barceló. De la promoción de Vicente Rojo.

Arturo Álvarez-Buylla Godino.

 (1895-1936). Capitán del Arma de Artillería y aviador militar que en julio de 1936, siendo secretario general de la Alta Comisaría de España en Marruecos, desempeñaba interinamente el cargo de alto comisario, no obstante lo cual no se percató de la conspiración militar que se desarrollaba en su entorno ni de los preparativos del alzamiento que, el 17 de dicho mes, se produjo en el protectorado marroquí. Siguiendo instrucciones de Santiago Casa-res Quiroga, a la sazón presidente del Gobierno, intentó resistirse a los sublevados, pero fue de-tenido por éstos, en su residencia de Tetuán, y, pocos días después, fusilado sin formación de causa.

José Alvarez Cerón

Era capitán de Artillería en 1936. En 1938 fue nombrado subinspector general de servicios de la DCA en el Grupo de Ejércitos de la Región Oriental, con el empleo de coronel.

Julio Alvarez Cerón

Había tomado parte en conspiraciones en los años veinte y en 1936 era comandante al frente de un parque de automóviles. Al estallar la guerra, ayudó a organizar los transportes en la zona de Madrid y en 1938 fue nombrado director general de Transportes por Carretera en el Grupo de Ejércitos de Cataluña.

Aureliano Álvarez Coque de Blas

(1877-?). Coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano. En agosto de 1936 dirigió uno dle los frustrados asaltos al Alcázar de Toledo; preparó algún tiempo después un plan para desencadenar una ofensiva sobre Extremadura, operación que no se llevó a cabo a consecuencia de la sustitución de Francisco Largo Caballero en la Presidencia del Gobierno.

José Álvarez del Manzano.

Capitán de Infantería y aviador militar. junto a otros oficiales, en la tarde del 17 de julio de 1936, resistió el ataque de los sublevados en el Aeródromo de Sania Ramel, en Tetuán, hasta que en horas de la noche, vencida toda resistencia, fue detenido y posteriormente se le fusiló.

Manuel Álvarez, "Manolín"

Manuel Álvarez, socialista asturiano, era conocido por sus amigos y muchos de sus hombres como Manolin. Tras haber combatido en Asturias, al derrumbarse el frente consiguió huir y reincorporarse a la zona republicana. En la batalla del Ebro y con el grado de mayor estaba al mando de la 42 División, la cual pasó el río entre las localidades de Mequinenza y Fayón, ocupando un territorio que quedó convertido en una bolsa al no lograr hacer contacto con el resto del XV Cuerpo de Ejército que mandaba Tagüeña. Estando aislados y en un terreno de difícil defensa, fueron objeto de la primera contraofensiva franquista en el Ebro, siendo obligados a repasar el Ebro tras perder más de tres mil hombres entre muertos y prisioneros, muchos de ellos heridos, así como abundante material abandonado en el campo de batalla. La propaganda franquista se apresuró a proclamar a los cuatro vientos la destrucción total de esta División, pero se precipitó. Tras un período de reconstrucción en Ascó, volvieron a pasar el Ebro como reserva del XV Cuerpo de Ejército, e intervinieron de nuevo en el combate, sobre todo y de forma destacada en la defensa del cruce de Camposines. Estando tomada ya la decisión de repasar el Ebro de forma ordenada, operación que se ejecutaría brillantemente por parte del Cuerpo de Tagüeña, Manolín Álvarez murió al ser alcanzado por la metralla enemiga. Faltaban dos días para que concluyera la batalla del Ebro.

Fuente: Felipe Peña

Emilio Alzugaray Goicoechea.

(1880-?) Militar del Arma de Ingenieros que durante la dictadura del general Primo de Rivera pasó a la situación de retirado, trasladándose a continuación a Casablanca (Marruecos), donde trabajó como ingeniero. Al estallar la guerra civil abandonó su empleo y se puso a las órdenes del Gobierno de Madrid, haciéndose cargo del mando de una columna de milicianos vascos que se organizó en dicha capital, con la cual intervino en diversas operaciones que tuvieron por escenario las sierras de Guadarrama y de Somosierra. Ascendido a teniente coronel y a coronel en pocos meses, participó en la defensa de Madrid, resultando herido de gravedad en el citado frente. Recuperado de sus heridas, se le encomendó, primeramente, la jefatura de la VI División y, más tarde, la del II Cuerpo de Ejército. Operando en el frente de Madrid, entre el cerro de Garabitas y el del Águila, tuvo una actuación desafortunada que terminó en un auténtico desastre para el ejército republicano. Desmoralizado quizá por su fracaso, fue destituido del mando por el general Miaja, destitución que más tarde confirmó el Ministerio de la Guerra. Según cuenta Juan Modesto Guilloto (Soy del Quinto Regimiento. Ed. Laia, Barcelona, 1978), que fue el encargado de comunicarle la orden de cese y de sustituirle, se lo encontró en su puesto de mando, «sentado ante su mesa, con una botella de coñac ante él, jugando con su pistola». Al decirle el citado Modesto que iba a relevarle, le contestó: «Bueno. ¡No me importa!» Acusado posteriormente de deslealtad, fue absuelto, pasando a continuación a Barcelona en situación de disponible, donde permaneció el resto de la contienda, prácticamente ignorado, en un muy discreto segundo plano.

José María Anglada.

Era comandante del Batallón de montaña acantonado en Bilbao. Fue fusilado por intento de transmitir informaciones al enemigo.

 Federico Angulo Vázquez.

Periodista de El Socialista y mando del ejercito del Norte, capturado por los rebeldes y que Prieto quiso infructuosamente canjear por el piloto rebelde Careaga. Según Zugazagoitia en los primeros días del alzamiento se le llamaba el Capitán "Kalaka". Fue fusilado en Burgos el día 3 de octubre de 1.938


Nota: lea su biografía en este artículo.

 

Sol Aparicio Rodríguez.

(1899). Aviador militar que tomó parte en la campaña de Marruecos, en la que fue hecho prisionero por las tropas de Abd el-Krim, sufriendo veinte meses de cautiverio. Al estallar la guerra civil se hallaba destinado en el aeródromo militar de Getafe (Madrid) como sargento mecánico, o permaneció fiel al gobierno participando activamente en el asalto al cuartel de Artillería de dicha localidad, acción en la que resulto gravemente herido. Ascendido a teniente, fue nombrado jefe de un campo de aviación de nueva construcción destinado a los aviones «Katiuska» sito en Los Llanos (Albacete). Al concluir la contienda —con el grado de capitán—se refugió en Francia, siendo internado en un campo de concentración por espacio de cuatro meses. De allí partió hacia la URSS, donde trabajó en diversas fábricas especializadas, llegando a ser considerado oficialmente obrero ejemplar-. Durante la segunda guerra mundial luchó en las filas del ejército soviético, en las que tuvo una destacadísima actuación. En 1946 se marchó a México, donde fijó su residencia hasta 1975, año en que retornó a España.

Modesto Arambarri Gallástegui.

Era el capitán al mando de la policía municipal de Bilbao. Fue nombrado jefe de la sección de Operaciones del EM del Cuerpo de Ejército vasco. Tras la campaña del norte no regresó a la zona republicana y fue destituido del Ejército Popular.

José Aranguren Roldán

(1875-1939). Fue ascendido a general de la Guardia Civil el 31 de marzo de 1936, habiendo sido el primero de la escala de coroneles de la Guardia civil. Fue nombrado para mandar la 5 zona de la Guardia civil en Cataluña  —compuesta por dos tercios y cuatro escuadrones de Caballería—, con cabecera en Barcelona. Al estallar la guerra civil no quiso sumarse a los sublevados —no obstante su condición de católico y estar conceptuado como persona de filiación derechista—, sino que, por el contrario, se puso, con las fuerzas a su mando, a disposición del Gobierno republicano, lo que contribuyó decisivamente a que Barcelona no cayese en poder de los rebeldes, siendo uno de los testigos de cargo en el proceso a que fueron so-metidos los generales Goded y Fernández Burriel como consecuencia del alzamiento militar. Durante la contienda mandó algún tiempo la 4ª División Orgánica (Cataluña), cuyo cargo desempeñó más nominalmente que de hecho, dada la prepotencia del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y la amplitud de funciones que asumió la Consejería de Defensa del Gobierno de la Generalidad catalana. Después de los sucesos de mayo de 1937 pasó a desempeñar la comandancia militar de Valencia, en cuyo cargo continuó hasta el final de la guerra, negándose a abandonar España en los últimos momentos por considerar que se había limitado a cumplir con su deber. A la entrada de los nacionalistas en dicha ciudad fue detenido, sometido a un consejo de guerra, condenado a muerte y ejecutado.

José María Arbex

No estaba en la escala activa en 1936, pero anteriormente había sido capitán de E M Fue nombrado jefe de la sección de información del E M del Cuerpo de Ejército vasco y se pasó a los nacionalistas tras la caída de Bilbao.

Abelardo Arce Mayoral.

Teniente coronel destinado a una caja de reclutas en 1936. Mandó un sector de Madrid y llegó a dirigir la 42 Brigada, la 6 División y la 13 División en la batalla del Jarama; posteriormente, estuvo al frente de la 9 División. Para 1939, empero, habla dejado el mando activo y era director de la academia de Oficiales.

Tomás Ardid Rey.

Teniente coronel de Ingenieros muy apreciado por su tarea de fortificación a raíz de la defensa de Madrid. Al final de la guerra ocupaba el mismo cargo y Casado le nombró inspector general de Ingenieros.

Arturo Arellano.

Uno de los mitos de la defensa de Madrid. Capitán de Infantería retirado que formaba en el Quinto Regimiento. Mandó sus compañías de acero en la Sierra y posteriormente se le dio el mando de la nueva la 4 Brigada. Resultó muerto en 17 de noviembre de 1936 defendiendo sus posiciones.

Ernesto Arín Prado

(1875-?). Coronel del Arma de Infantería afiliado a la UMRA que durante la guerra civil prestó servicio en el bando republicano. Durante los primeros días del alzamiento presidió en Valencia el comité local de la CNT y de la UGT que, con independencia del poder central, se hizo cargo del gobierno de aquella provincia.

Gerardo Armentia Palacios.

Comandante Jefe del Grupo del Regimiento de Artillería de Costa 3, de guarnición en Cartagena. Se mantuvo junto al Gobierno de la República y poco después del Alzamiento integró la columna que avanzó hacia Córdoba a las órdenes del general Miaja. Estuvo al frente de la artillería del Ejército de Andalucía. Resultó muerto en la base naval de Cartagena en marzo de 1939 durante el levantamiento de Casado y el intento de la Falange de tomar el poder.

Alberto Arrando Garrido.

Comandante de la Guardia de Asalto en Barcelona, se mantuvo estrictamente leal al gobierno catalán. El 3 de mayo de 1937 fue nombrado al frente del orden público en Barcelona, pero destituido días después por no confiarse bastante en su lealtad al gobierno central. Mandó la 30 División en Teruel, siendo destituido a raíz de las desbandadas de la primavera de 1938.

Guillermo Ascanio.

Jefe del batallón "Canarias Libre" del Quinto Regimiento, mandó la 8ª División, posteriormente comandante en jefe del II Cuerpo de Ejército, que había reemplazado al coronel Bueno en ocasión del levantamiento de Casado en los primeros días de marzo de 1939 y se opuso a la sublevación de éste. Fue ejecutado por los nacionalistas después de la guerra.

 José Asensio Torrado.

(1892-1961). Coronel del Cuerpo de Estado Mayor que al estallar la guerra civil se alineó en el bando republicano. En los primeros días de la contienda tomó parte en el asalto al cuartel de la Montaña de Madrid y CO diversas operaciones que tuvieron como escenario los frentes de Andújar, Málaga, Guadarrama, cte. Ascendido a general, fue nombrado jefe del teatro de operaciones del centro y participó en el frustrado asalto al Alcázar de Toledo; fracasó, igualmente, en Talavera de la Reina e 'Deseas, lo que Ic valió una cierta impopularidad, especial-mente entre los elementos comunistas, no obstante lo cual éstos le nombraron comandante honorario del 5." Regimiento. En octubre de 1936 Francisco Largo Caballero —presidente del Gobierno v ministro ele la Guerra— le designó subsecretario del Ministerio de la Guerra, desde cuyo puesto trató de reorganizar el ejército republicano, sentando las bases de lo que poco tiempo después seria el Ejército Popular. A su inspiración se debe la creación de una serie de escuelas para oficiales, el Centro de Reclutamiento, Instrucción y Movilización (CRIM), el de Organización Permanente de Artilleria (COPA) y el de Organización Permanente de Ingenieros (COPI). Tras una campaña de descrédito orquestada por los comunistas —le llamaban «el general de las derrotas»—, que pidieron insistentemente su destitución, y en la que tuvieron una destacada actuación Dolores Ibárruri y el embajador soviético Marcel Rosenberg, cesó en la Subsecretaria de Guerra y quedó durante algún tiempo en situación de disponible. Acusado de traición, fue procesado y detenido, aunque recuperó la libertad poco tiempo después, al ser sobreseída, por falta de pruebas, la causa instruida contra él. Tras una corla etapa como asesor del Ministerio de Defensa se le designó agregado militar de la Embajada española en EE.UU., donde tuvo conocimiento de las gestiones de paz que estaban llevando a cabo Segismundo Casado y el Consejo Nacional de Defensa, a los cuales envió su adhesión por cablegrama. Finalizada la guerra se trasladó a Nueva York —en cuya ciudad permaneció hasta su fallecimiento—, dedicándose durante algún tiempo a la enseñanza privada de la lengua española y desempeñando el cargo de ministro sin cartera del Gobierno republicano en el exilio. Grado 33 de la Masonería.


Nota:

Antonio Cordón en "Trayectoria" que no simpatizaba con él y que se mantuvo muy cerca en Valencia, enumera sus aciertos y errores. Como aciertos considera la creación de los centros militares de organización, recuperación e instrucción que son los COPA (Centros de Organización Permanente de Artillería), los COPI (Centros de Organización Permanente de Ingenieros) y los CRIM (Centros de Reclutamiento, Instrucción y Movilización). Otro acierto, la creación de las Escuelas Populares de Guerra, y finalmente otro acierto el nuevo reglamento con el cambio de insignias y uniformidad. Como errores detalla: la creación de la Comandancia Exenta de Cartagena (para Cordón, centro de quintacolumnistas y derrotistas), la suspensión del grado de general, la enconada enemistad con la Junta Delegada de Defensa de Madrid, la creciente lentitud de la nueva burocracia militar, la ineficacia y falta de militarización de los transportes y finalmente, el nombramiento de Villalba para el mando de Málaga.

Antonio Azarola y Gresillón.

(1874-1936). Contralmirante de la Armada, que fue subsecretario del Ministerio de Marina durante la II República y ministro del mismo departamento en un gabinete presidido por Manuel Portela Valladares. Al estallar la guerra civil desempeñaba el cargo de jefe de la base naval de El Ferrol, adoptando en los primeros momentos una actitud vacilante e inclinándose al fin por no participar en la sublevación. Hecho prisionero por los nacionalistas, fue sometido a un juicio sumarísimo, condenado a muerte y ejecutado.

 

 


Nota: Marcelino Laruelo Roa, uno de los historiadores de referencia para la represión franquista en Galicia y Asturias, acaba de publicar un libro: "Muertes paralelas", donde, entre otros prohombres republicanos, detalla las vicisitudes de este marino desde el 18 de julio hasta su fusilamiento el 4 de agosto de 1936. 

Gumersindo de Azcárate Gómez.

Teniente coronel de Infantería y jefe del Batallón Ciclista con destino en Alcalá de Henares Se mantuvo a las órdenes del Gobierno, pese a ser herido por oficiales que trataron de obligarlo a sublevarse. Marchó a Bilbao como inspector del Cuerpo del Ejército vasco. Fue capturado por los sublevados y fusilado. Había formado parte del gabinete militar de Azaña.

José Balibrea Vera.

Comandante de un regimiento de Infantería en Cartagena. Tras ayudar a aplastar la rebelión en Albacete mandó fuerzas en el intento de recobrar Córdoba. Posteriormente, estuvo al frente del XIII Cuerpo en Teruel, pasando luego al Estado Mayor del Ejército de Levante; murió en España en 1970.

Rafael Ballester Linares.

Un caso extraordinario el de este vallecano de pro. Abandona sus estudios en la Facultad de Química incorporándose al Servicio Técnico de Escucha de Artillería, donde llegó a mandar una batería de obuses QF de 114 mm.  Es ascendido a oficial por sus méritos técnicos mandando en el Jarama un grupo de artillería. Su mente inquieta le hace pedir el cambio a la aviación. Realiza un curso en los Alcázares y es destinado al 24 grupo de bombarderos SB-2 "Katiuska". A partir de aquí realiza innumerables misiones, destacando el bombardeo de los cruceros nacionalistas pesados "Baleares", que la República consiguió hundir, y varios intentos contra el "Canarias". A finales de 1.938 es derribado, juzgado sumariamente con petición de pena de muerte. Condenado a 20 años, salió libre en 1.944 a los 28 años. Falleció en 1.991. Descansa en Paz valiente compañero.


Nota: Líster lo cita indirectamente en "Memorias de un luchador", cuando cuenta cómo en la 1 B.M. se intentó montar y disparar obuses sobre camiones bajo la supervisión técnica de Ballester.


Nos escribe Rafael Ballester Medina para decirnos:

Apreciados amigos: Gracias por incluir a mi padre en su web.

Esta es la auténtica biografía, revisada de él.:

 http://www.aire.org/gce/pil_rep/ver.php?art=ballester&ant=mendiola&sig=medina

Mi padre fue OBSERVADOR-NAVEGANTE DE AEROPLANO, NO PILOTO.

Respecto al hundimiento del "BALEARES", decir que en contra de lo que siempre se pensó, la aviación de la República lanzó sus bombas sobre el crucero "CANARIAS", su gemelo, al que confundieron con el "BALEARES", ya hundido por los torpedos republicanos.

El "Canarias" estaba en medio de la cortina de humo que lanzaba, salvando a los náufragos del "Baleares". Ninguna bomba le alcanzó.

Tal y como relato en su biografía. Gracias. Un fraterno abrazo.

RAFAEL BALLESTER MEDINA

Luis Barceló Jover

(1896-1939). Comandante del Arma de Infantería que en julio de 1936 se hallaba destinado en Madrid al mando del Grupo de Infantería del Ministerio de la Guerra. Miembro de la UMRA v afiliado al Partido Comunista. Tras el aplastamiento de la rebelión en Madrid se le encarga el reclutamiento y organización de unidades milicianas, de las que poco después fue nombrado inspector nacional. Posteriormente formó parte de la Junta Clasificadora encargada de admitir en el ejército republicano a los oficiales y suboficiales procedentes de los diferentes grupos de milicias. Además de estos cargos burocráticos, se puso al frente de las fuerzas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo e intervino también en las operaciones que tuvieron por escenario las proximidades de Madrid (sectores del Alberche, Valdemorillo y Pozuelo). Ascendido a teniente coronel, mandó primero una brigada y después una división en el frente de Guadarrama. A principios de marzo de 1939 ascendió a coronel. Se opuso a la Junta constituida raíz del golpe de estado dado por Segismundo Casado, y asumió por su cuenta el mando del Ejército del Centro. Hecho prisionero por los seguidores del citado Casado, fue juzgado en procedimiento sumarísimo, condenado a muerte y fusilado cuando solamente faltaban dos semanas para que concluyera la contienda.


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Antes del levantamiento, el entonces capitán Barceló ya había ingresado en el Partido Comunista, aunque a la hora de morir le confesó a su abogado defensor que nunca había sido comunista de corazón. Fue, eso sí, un militar izquierdista y de filiación masónica, que hizo cuanto estuvo en sus manos para evitar el levantamiento. En su domicilio, a raíz del asesinato del teniente Castillo, tiene lugar una histórica reunión en la que intervienen, además de la célula comunista del Ministerio de Marina, el propio Barceló, Burillo y Enciso, Se trató en ella de varios asuntos, que Modesto resume en su libro Soy del Quinto Regimiento: «Trazar la línea de conducta a seguir con vistas a que no pudieran sorprendernos los acontecimientos en los ministerios y en las unidades.» Por aquellos días era Barceló jefe del batallón del Ministerio de Guerra y ayudante de Casares Quiroga, lo cual le permitió hacer entrega al PC de unos miles de pistolas almacenadas en el palacio de Buenavista. Pronto fue nombrado inspector de Milicias en el Ministerio de la Guerra, y en seguida que se produjo la sublevación salió con su columna a defender la zona comprendida entre Boadilla y Majadahonda. Ascendido a comandante, cae gravemente herido en los combates que se libran en los alrededores de Madrid en enero de 1937. Mandaba por entonces una unidad formada por unos tres mil hombres, reforzada por la XI brigada internacional de Kleber. En marzo toma parte en la batalla de Guadalajara. Es relevado el día 25 para incorporarse a la Agrupación de Cuenca, que mandaba entonces el coronel Lacalle. El coronel Casado, al frente del Ejército del Centro, después de su reestructuración del 16 de abril de 1937, le nombra jefe del I Cuerpo de ejército en sustitución de Moriones. El cargo, provisional, le será confirmado días después, y en él sigue hasta que se produce la sublevación casadista, que es cuando real-mente empieza el protagonismo de Barceló, ascendido a coronel el 3 de marzo de 1939. Casado comunicó por radio la formación del Consejo Nacional la noche del 5 al 6 de marzo de 1939, recabando la adhesión de Barceló, jefe del I Cuerpo de ejército, cuando ya había dado el paso. Lo mismo hizo con el teniente coronel Bueno y con el coronel Ortega. Pero el coronel Barceló, que al principio había respondido a Casado con evasivas, se proclama —o lo proclaman los comunistas— jefe del Ejército del Centro, disponiéndose a dirigir las operaciones de una miniguerra que no tardó en 'estallar en las calles de Madrid y en los alrededores de la capital desde su cuartel general instalado en el palacio de El Pardo. Se enfrentarían en esta guerra los comunistas y negrinistas, fieles a Barceló, contra las tropas fieles al Consejo de Defensa que presidía Casado, en. las que abundaban las unida-des anarcosindicalistas al mando de Cipriano Mera. La lucha, que en los días 8 y 9 parecía favorecer a los hombres de Barceló, terminó en favor de los casadistas en la noche del 10 al 11, cuando las unidades anarquistas al mando de Liberino González se apoderaron de Fuencarral y el extrarradio de  Madrid y las fuerzas al mando del coronel Alvarez terminaban con los núcleos que aún resistían en la capital. Parece ser que Barceló se incorporó a su puesto de mando del I Cuerpo de ejército, donde fue detenido por dos jefes de Artillería, que le invitaron a acompañarles al Ministerio de Hacienda, desde donde, detenido ya, pasó al de Marina. Juzgado ante un tribunal compuesto por un magistrado y dos representantes de las Consejerías de Defensa y Gobernación, fue conde-nado a muerte a pesar de los esfuerzos de su defensor, don José Polo. Fue fusilado en el cementerio del Este el 24 de marzo, al día siguiente de ser rechazada la apelación.

Por su interés y por lo poco conocida que resulta, reproducimos la nota oficial aparecida el 9 de marzo en Mundo Obrero y firmada por el coronel Barceló, quien se autotitulaba "jefe accidental del Ejército del Centro». Decía así:

"La sublevación del general Casado y de un titulado Consejo Nacional de Defensa ha perturbado durante dos días la vida de Madrid. El hecho de disponer los sublevados de la emisora Unión Radio les ha dado medios para poner en circulación las mayores falsedades y calumnias. Para deshacerlas, el Estado Mayor del Ejército del Centro dice a los madrileños que la verdad y la realidad son éstas: La criminal sublevación toca a su fin. El Ejército de la República, todo el Ejército de la República, leal al Gobierno de unión nacional, está aplastando a los traidores. Éstos, sitiados en sus últimos baluartes, quedarán reducidos en breve plazo. Han sido tomados el cuartel general (posición Jaca) y las posiciones claves de Madrid. »El Estado Mayor del Ejército del Centro quiere hacer resaltar un hecho por demás característico. Un comunicado del titulado Estado Mayor del pseudo Consejo Nacional de Defensa, radiado esta tarde por Unión Radio, anunció que la gloriosa Aviación republicana iba a volar sobre Madrid y que estaba a su servicio. En efecto, lo que a los pocos instantes volaba sobre Madrid eran las escuadrillas de cinco trimotores alemanes que descargaron sus bombas sobre las fuerzas leales que están reduciendo la sublevación. Esto demuestra que el rebelde Casado y el Estado Mayor de Franco actúan de común acuerdo y de un modo coordinado. El Estado Mayor del Ejército del Centro da al pueblo de Madrid la seguridad de que, al mismo tiempo que liquida la sublevación, vela por la inviolabilidad de los frentes. ¡Madrileños! Como en julio y en noviembre del 36, cooperad con todo entusiasmo y decisión, junto a las fuerzas leales, a la defensa de la independencia nacional, restableciendo el orden y la normalidad en Madrid. ¡Viva la independencia nacional! ¡Viva la República! ¡Viva el Gobierno de unidad nacional!"

Luis Bárzana

Mayor del ejercito republicano en Asturias. Dirigente de las MAOC de Gijón. Mando una división en el Norte. Posteriormente perteneció al XIV C.E. de Guerrilleros. Un hermano suyo, también maestro, fue muerto en la campaña del Norte

Fuente: Marcelino Laruelo Roa

 José del Barrio

(1907-1989), secretario de la UGT de Cataluña y miembro del Partido Comunista Catalán antes de la guerra, se contó entre los fundadores del PSUC. Organizador de la columna Carlos Marx, dirigió el XVIII Cuerpo de Ejército en la batalla del Ebro con el grado de teniente coronel. Ya entonces mantuvo diferencias con otros emblemáticos cuadros militares del PCE, como Lister y Modesto, así como con el delegado de la Komintern Palmiro Togliatti y con la propia dirección del PSUC. Una de las más sonadas versó acerca de su proyecto, ideado junto con Juan Perea Capulino, de concentrar todos los esfuerzos posibles para mantener una cabeza de puente liberada en el pirineo leridano, a fin de ofrecérsela a la República como territorio desde el que encabezar la reconquista de España cuando se desencadenase la guerra mundial. Fue expulsado en 1943 por criticar la política exterior soviética y oponerse a la línea de Joan Comorera. Fundó el Movement per l´adreçament del PSUC en México, y contactó con el ex-dirigente del PCE Jesús Hernández cuando este fue expulsado en 1944.  Juntos emprendieron la formación de un partido comunista independiente, en la órbita del “titismo”, entre 1950 y 1953. Cuando se separaron, en 1954, siguió impulsando el Movimiento de Acción Socialista, con sede en Tolulouse y Paris, y reclamando la celebración de una Comisión Organizadora del Congreso Extraordinario de todos los comunistas que analizara la actuación del PCE desde la Conferencia Nacional de 1937. No dejó de buscar alianzas con otros sectores del exilio que apostaran por el mantenimiento de una oposición intransigente y esencialmente republicana. A mediados de los 50 impulsó la creación de un denominado Movimiento Republicano Antifascista de Liberación Hispana, y de la Unión Cívica Española. En 1963 se unió a Juan Perea Capulino y Vicente López Tovar para fundar el Movimiento por la IIIª República y por la reconstitución del Ejército Republicano.

Fuente e imágen: Fernando Hernández

 Domingo Batet Mestres

(1872-1936). General de División procedente del Arma de Infantería. Por conspirar contra la Dictadura de Primo de Rivera, fue sancionado con el retiro. Reincorporado al servicio activo, desempeñó importantes cargos en el Ejército. En octubre de 1934, al frente de la IV División Orgánica, sofocó el intento catalanista y contra la C.E.D.A que estalló en Barcelona. Por tal proceder se le concedió la Laureada de San Fernando. El día 13 de junio de 1936 cesa, a petición propia, corno Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República; se le designa para el mando de la VI División Orgánica, que tiene su Plana Mayor en Burgos. En la madrugada del 19 de julio, cuando frente al edificio de la División se emplazan cañones por los ya sublevados, Batet decide rendirse y es detenido por sus propios subordinados. Posteriormente fue juzgado por un Consejo de guerra y condenado a la pena de fusilamiento. Enfrentó la muerte con gran serenidad: "Batet estuvo muy sereno, muriendo como un militar. Al despedirse de su defensor, le entregó diez o doce pitillos que le quedaban, diciéndole: -Lléveselos usted, que yo no los necesitaré-. Ante el piquete pronunció unas cuantas frases muy correctas, reiterando su fe de cristiano y español. La descarga fue tan precipitada, que el defensor y el padre jesuita que lo asistían tuvieron que apartarse de un brinco" (José María Fontana: Los catalanes en la Guerra de España)".

Alberto Bayo Giraud

Había nacido en Cuba y se había educado durante algún tiempo en los Estados Unidos. Ingresó en las Fuerzas aéreas españolas, pero tuvo que licenciarse a raíz de un duelo. En 1924 ingresó en la Legión española y permaneció varios años en Marruecos. Habiendo reingresado en las Fuerzas aéreas, aún era capitán a la edad de 44 años cuando empezó la guerra. Dirigió el desembarco en Mallorca en agosto de 1936. Tras la retirada de la isla, se le iba a encargar del mando de una fuerza guerrillera pero al final no se realizó el proyecto. Pasó la mayor parte de la guerra como agregado al Ministerio de Defensa. Acabada la contienda, pasó a México y fue profesor de la escuela de aviación de Guadalajara. A partir de finales de los años 40 fue consejero de diversas empresas guerrilleras, primero en Nicaragua y más adelante en Cuba, llegando a ser íntimo de Fidel Castro y Che Guevara. Falleció en 1971.


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

El nombre de este hasta entonces desconocido oficial, capitán de Infantería y de Aviación, salta a la popularidad el 9 de agosto de 1936 con motivo de su espectacular desembarco en Ibiza. El coronel de Estado Mayor Luis Guarner, a quien debió Bayo su vida, hace de él el siguiente retrato: «De estatura algo mayor que la corriente, fuerte y robusto, había perdido un ojo en un accidente y había sido herido en África, donde se había distinguido en tropas indígenas y en la Legión. Era valiente e impetuoso, obstinado en sus opiniones, que sostenía con acaloramiento, y escribía y versificaba con cierta facilidad. Sus condiciones militares eran muy buenas, aunque no pareciera el más indicado, por sus conocimientos de la profesión, su carencia de espíritu organizador y sus mismas condiciones personales de vanagloria y arrogancia, para ejercer el difícil mando de una expedición, efectuada con fuerzas milicianas defectuosas, sin suficientes medios de guerra y que encerraba tantísima complicación y que presentaba obstáculos casi imposibles de vencer.» Recordemos que la isla balear había sido tomada militarmente por la guarnición sublevada, por lo que los leales a la Re-pública tuvieron que refugiarse en los montes huyendo de las feroces represalias. Eran unos doscientos los que más peligro corrían, entre ellos Rafael Alberti y su mujer, María Teresa León, con cuyo rescate aumentó la popularidad de Bayo. Liberó también a un hijo de Luis Araquistain que, como el famoso matrimonio, veraneaba en la isla. Como en Menorca la sublevación había sido sofocada por los suboficiales de la UMRA y por el comandante de Ciudadela, que lograron reducir y encarcelar al general Bosch —declaró el estado de guerra, por lo que fue fusilado en Cala Mesquiday a 112 oficiales sediciosos, de las Baleares sólo quedaba Mallorca en poder de los nacionalistas. Bayo convenció al teniente coronel Díaz Sandino, su jefe, que era además Consejero de Defensa de la Generalitat, para que le autorizara a desembarcar en el archipiélago y conquistarlo para la República. Hubo sus más y sus menos, tanto en la Generalitat como en el Gobierno de Madrid, ya que Castelló, ministro de la Guerra, no parecía dispuesto a autorizar la aventura, pero como en realidad la expedición era ya un hecho consuma-do y se querían evitar fricciones con la Generalitat, el capitán Bayo se salió con la suya. Armó unos tres mil hombres, apoyados por seis piezas del 7,5, quedaron a su disposición el Marqués de Comillas y el destructor Almirante Miranda, y se dispuso que se le uniría una columna similar a la suya que saldría de Valencia a las órdenes del capitán de la Guardia Civil Manuel Ulibarri. La expedición se hizo a la mar, y el 1 de agosto Bayo conquistaba la isla de Cabrera, al sur de Mallorca. El 9 de agosto caía Ibiza, donde liberó a los rehenes a los que nos hemos referido. Al día siguiente se presentaba Bayo en el Comité de Milicias de Barcelona para rendir cuentas de su actuación y, al mismo tiempo, pedir más armamento, especialmente cañones. Inmediatamente chocó con Juan García Oliver, partidario de que la expedición se retirara antes de que fuera tarde o de que se apresurara la conquista del archipiélago. Mientras se perdía de esta forma el tiempo, se supo que en Mallorca se habían organizado varias columnas de Infantería al mando de los jefes de la guarnición, apoyadas por la artillería y varias unidades de milicias voluntarias. Bayo se lanzó a la aventura el 15, tras haber discutido con Ulibarri, que hizo marcha atrás y regresó a Valencia con sus barcos y sus columnas. Desembarcaba el tozudo capitán en la noche del 16 en una zona comprendida entre Porto Cristo y Son Servera. Ocupó Punta Amer con poca resistencia y tomó Porto Cristo. Pero los contraataques de los nacionalistas desmoralizaron a los milicianos, que trataron de reembarcar. Otros, menos afortunados, fueron fusilados. En la noche del 16 al 17 todavía desembarcó unos cuatro mil hombres, que se atrincheraron como pudieron bajo el fuego enemigo y las bombas de los cazas italianos. Mientras, el Comité Central de Milicias de Barcelona decidía enviar al coronel Luis Guarner a inspeccionar los frentes mallorquines, ya que se sabía que difícilmente podrían aguantar el empuje de las columnas nacionalistas. Así se hizo, y Guarner emitió un informe bastante ponderado sobre la situación del frente y atrincheramientos, en el que se leía entre líneas la necesidad de terminar cuanto antes con aquella delicada situación que ponía en peligro la vida de tantos hombres. El 3 de septiembre, habiéndose hecho cargo de la cartera de Marina y Aire Prieto, en el Gobierno Largo Caballero, el nuevo ministro exigió el reembarque de las tropas de Bayo y su regreso a la península. Fue una retirada desastrosa, en la noche del 4 al 5 de septiembre, en la que los cazas italianos ametrallaron a mansalva a los que enloquecidos y ciegos trataban de embarcar. «El poco orden y el pánico —escribe Guarner— dieron lugar a que se cortaran o rompieran amarras y algunas barcazas con personal y material de guerra fueron a varar en la arena.» Bayo compareció en la noche del 7 ante el Comité de Milicias. La delegación que había de juzgarle, presidida por Juan García Oliver, pedía su cabeza, que salvó gracias a la intervención del coronel Guarner. Entonces Prieto reclamó a su lado al capitán Bayo, que tuvo que viajar a Valencia escoltado para que no se atentara contra su vida. El ministro no sólo le eximió de toda responsabilidad, sino que le nombró su ayudante personal para salvar su vida, favor que Bayo le pagaría más adelante, siendo ya comunista, acusándole de haber intentado la cesión a Inglaterra de las rías gallegas, en caso de estallar la guerra mundial. A pesar de los aplausos que recibe en noviembre del 36 cuando desfila por Madrid, en uno de cuyos frentes actúa algún tiempo, Bayo sabe que sus ansias de popularidad van a ser muy vigiladas en el futuro. Durante todo el resto del año combate en diversas unidades, hasta que es detenido y encarcelado por insubordinación ya entrado el año 37. Más tarde le propone a Prieto la creación de un cuerpo de guerrilleros, al mando del propio Bayo, propuesta que es rechazada por el ministro tras aconsejarse de Rojo. Pero su tenacidad, la misma que le ayudaría en su desembarco en Mallorca (al que en su día también se opuso Castelló), es causa de que Prieto le deje organizar la guerrilla en Cataluña. Sucede esto avanzado ya el 1938, cuando ya todo se veía perdido. Así lo reconoce el propio Bayo en su libro Mi desembarco en Mallorca. En abril de 1938 es ascendido a comandante, pero sigue estando en la sombra. Finalmente busca refugio en México.)

 Antonio Beltrán Casaña

Había nacido en Jaca (Huesca) y había formado parte del ejército norteamericano durante la primera guerra mundial, regresando a vivir a la ciudad fronteriza de Canfranc. En 1930 prestó ayuda al intento de alzamiento de los capitanes Galán y García Hernández. Era protegido de Prieto, quien le buscó un puesto de administrativo de poca importancia. Durante la guerra civil se hizo famoso como dirigente de la 43.' División, que estuvo cercada durante tres meses en los Pirineos en 1938. A su regreso, mandó la División en las batallas del Ebro y de Cataluña y fue nombrado teniente coronel, siendo uno de los pocos oficiales de Milicias que alcanzó tal graduación. Tras la guerra marchó a la URSS y también a Francia, luchando en la Resistencia. Siguiendo sus actividades prorrepublicanas, fue deportado a Córcega. Durante algún tiempo, tras haber roto con el Partido Comunista, en el que había ingresado durante la guerra civil, actuó de agente de los norteamericanos. Murió en México en 1960.

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Más sobre el personaje...

José Benedito Lleó.

(1905). Teniente del Arma de Artillería, afiliado al Partido Autonomista Valenciano. Se había retirado como teniente de Artillería en 1931. En los primeros días de la guerra civil desempeñó el cargo de presidente del Comité de Defensa Local de Valencia, convirtiéndose, de hecho, en la única autoridad de la provincia. En 1936 se le habla encargado la tarea de militarizar una de las columnas anarquistas más recalcitrantes, la Columna de Hierro.

Antonio Berardini.

Era ingeniero y había militado en el movimiento obrero. Durante algún tiempo fue jefe del EM de Cipriano Mera.

José Bermúdez Reina de Madariaga

 (1899-1936). Capitán del Arma de Infantería y aviador militar, destinado en el aeródromo de Sania Ramiel (Tetuán), que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno legitimo de la nación, oponiéndose a que los militares sublevados ocupasen el citado aeródromo, donde resistió con las armas en la mano, junto con el comandante Ricardo de la Puente Baamonde y el capitán José Alvarez del Manzano, durante unas horas, siendo posteriormente hecho prisionero por los rebeldes. Juzgado por un consejo de guerra, fue condenado a muerte y ejecutado pocos días después.

Carlos Bernal García.

Era el segundo de la escala de coroneles de Ingenieros cuando fue ascendido a general de Brigada en 1935. Fue nombrado jefe del recién reorganizado Servicio militar de ferrocarriles y más tarde jefe de la Aviación militar. Cesó en marzo de 1936. Al estallar la guerra se le nombró subsecretario de la Guerra, pero dimitió el 8 de agosto de 1936, al ser nombrado ministro Hernández Sarabia. Después de mandar una columna de Milicias fue enviado al frente de la nueva División administrativa de Albacete, donde se estaban formando las nuevas Brigadas mixtas y las internacionales. Permaneció en el puesto hasta el 21 de junio de 1937. Posteriormente fue nombrado director general de los Servicios de retaguardia y transporte y terminó la guerra como jefe de la base naval de Cartagena, donde fue reemplazado por Francisco Galán en marzo de 1939. Casado le nombró comandante militar de Madrid el 15 de marzo.

(Vease también la nota de la reseña siguiente)

Juan Bernal Segura

Teniente Coronel  de Infantería (Diplomado de Estado Mayor) , nacido en Cartagena en 1888 y fallecido en Cartagena en 1972. Era primo hermano del General de Ingenieros Carlos Bernal Garcia (anterior reseña).

En Julio de 1936 era Comandante, destinado en el Estado Mayor Central (Madrid). El 18 de Julio estaba disfrutando del permiso de verano en Los Urrutias (Cartagena), presentándose en la Comandancia Militar de Cartagena, saliendo días después al mando de una columna motorizada a Montoro (Córdoba), quedando posteriormente formando parte del Estado Mayor del General Miaja. El 6 de Agosto en relevo de dicho General, por orden del Gobierno quedando al mando de todas las fuerzas del sector de Córdoba, hasta el 18 de Septiembre. Marchó a Madrid donde tomó el mando de fuerzas al este del río Guadarrama. Posteriormente pasó a formar parte del Estado Mayor del Ejercito del Centro. A petición del General Miaja quedó formando parte del Estado de la Defensa de Madrid, hasta el 20 de noviembre, que a petición del General Pozas, volvió a formar parte del E. M. del Ejercito del Centro, del que fue Jefe hasta el 7 de enero, pasando al Estado Mayor del Ministerio en Valencia. A primeros de 1937 asciende por antigüedad a Teniente Coronel (con antigüedad octubre 1936). El 25 de Junio de 1937 actuó como Jefe de Estado Mayor de la Inspección de Fuerzas del Sur. A finales de junio de 1938 fue destinado a Valencia, para dirigir la construcción de las líneas defensivas de dicha capital. En Diciembre de 1938 le fue asignado el mando del XXIII Cuerpo de Ejercito hasta finales de marzo de 1939, cuando se rindieron la totalidad de sus fuerzas. Estuvo sujeto a procedimiento sumarísimo, tras finalizar la Guerra, siendo condenado por auxilio a la rebelión militar.


Como curiosidad le indicaré que mi tío Carlos Bernal, se casó algo mayor, tuvo una hija y enviudó al nacer dicha hija. Mi madre después de la Guerra escuchó, a su padres comentar que había fallecido en prisión, como Vds. indican, pero recientemente un coronel de artillería, retirado, Juan Antonio Gomez Vizcaino que ha escrito e investigado mucho sobre él nos indicó que no falleció en prisión sino que al final fue excarcelado. ¡ojala fuera así!

Mi madre mantuvo contacto con su hija Josefa Bernal hasta los años 60,  había marchado a Sevilla, fecha en la que perdió dicho contacto directo, solo sabiendo de ella por referencias. Creemos con casi toda certeza que no se casó ni tuvo hijos, por lo que los únicos parientes que le quedan son sus sobrinos entre los que me incluyo. En Julio de 1936 era presidente del Consejo de Ordenes Militares. No tengo fotos de él, de todos modos la única que conozco publicada en la prensa de la época, está reproducida en una Historia de la Guerra Civil publicada en Méjico en los años 60 y que tengo en casa

Información e imagen: José Flores Bernal.

Antonio Bertomeu Bisquert.

Comandante de Infantería, mandó el VII Cuerpo del Ejército de Extremadura hasta que fue trasladado a un centro de movilización en marzo de 1938.

José Bertomeu Bisquert.

Hermano del anterior, fue su jefe de EM. En 1936 no figuraba en la escala activa

Antonio Blanch

 (?-1937). Piloto de la Aeronáutica Naval, con categoría de maestro o sargento de academias, que al estallar la guerra civil se hallaba, al parecer. destinado en la base aérea de Cádiz y que. no obstante su simpatía por la Re-pública, hubo de sumarse a la sublevación militar. En diciembre de 1936, yendo en un hidroavión —pilotado por el alférez de navío José Moreno Mateo-Sagasta— que había despegado de la base de la Mar Chica (Melilla) y que se proponia bombardear algunas posiciones gubernamentales, tras matar de un tiro después de un forcejeo al citado oficial, consiguió amerizar en el puerto de Málaga e incorporarse al bando republicano. Ascendido a teniente y como piloto de caza, pereció en el frente del Jarama, cuando al ser derribado el avión que pilotaba no consiguió que se abriese el paracaídas co el que se habia lanzado.

Jaime Bosch Y Grassi

Al estallar el movimiento faccioso, Don Jaime Bosch Grassi era Teniente Coronel.  Inmediatamente, por su probada lealtad al régimen, fue ascendido a Coronel y puesto a la disposición de la Consejería de la Defensa de la Generalidad de Cataluña, donde prestó servicios inapreciables en los primeros días de la sublevación fascista, organizando la defensa de Barcelona en unión de otros prestigios militares afectos. Entre otros cargos, fue nombrado en 1938 Comandante militar de Gerona. Falleció en Toulouse, Francia, siendo Presidente Adjunto de la A.M.E.R.E. (Agrupación Militar de la República Española) 

Reseña e Imagen: Cortesía Francisco Javier Pacheco, Buenos Aires, Argentina.

José Brandaris de la Cuesta.

El protagonismo de este militar, que llegó al generalato, se desarrolla especialmente al principio y al final de la contienda. El 18 de julio estaba destinado en Mahón con el grado de teniente coronel de Artillería. Al día siguiente de la sublevación se haría cargo del Regimiento de Artillería de Costa, con lo cual pudo salvar la isla para la República. Desde los inicios de la guerra ocupó, pues, la Comandancia Militar en la base naval de Mahón, ostentando el cargo de de-legado del Gobierno en Menorca hasta febrero del 39. El 14 de noviembre de 1936 ascendió a coronel. Su inteligente labor en los trabajos de fortificación y, sobre todo, en la organización y aprovisionamiento de las baterías de costa, así como en la construcción de refugios antiaéreos, le valieron el ascenso a general, a propuesta de Rojo, ascenso que se publicó por decreto de 11 de diciembre de 1938. Puede decirse que Brandaris estuvo prácticamente desconectado de los altos mandos civiles y militares de la República a lo largo del conflicto; sólo al iniciarse la batalla de Cataluña recibió la visita del coronel Rojo. Según Antonio Cordón, «me respondió [Rojo] que iba a pasar secretamente a Mahón, donde no había estado nunca una autoridad de la República y donde el ministro [se refiere a Negrín] creía que era conveniente tener a la gente alerta y con ánimo». Más de un historiador ha relacionado la visita de Rojo al general Brandaris con lo que no tardaría  en ser la rendición de Menorca, en la que medió el gobierno inglés. Cuando se produjo ésta, sin embargo, Brandaris había cedido el mando de la isla a Luis González Ubieta, hasta entonces jefe de la flota republicana. El 24 de enero de 1939 sustituyó al general Riquelme como comandante en jefe de la zona interior de Cataluña. Con unos días de anterioridad se le había designado para el mando de la comandancia militar de Barcelona. Desde aquel momento caía bajo su responsabilidad la defensa de Barcelona, que, según órdenes terminantes que no se cumplieron, tendría que ser extremada como lo fue la de Madrid. A pesar de la nada despreciable guarnición de la plaza (según Rojo, dos batallones de carabineros, uno de retaguardia, cinco grupos completos de Asalto, además de los de ametralladoras, blindados y defensa de costa [Ramón Salas añade a estas unidades las de acantonamiento en la ciudad, más las urbanas y las milicias], Brandaris no hizo nada para defenderla, probablemente porque ni siquiera llegó a tomar posesión del nuevo cargo. El general Antonio Cordón refiere en sus Memorias que, entre la confusión reinante en la retirada hacia Francia, el 25 de marzo se encontró en Figueras a Brandaris, quien le preguntó por qué había sido designado, precisamente él que había permanecido toda la guerra en Mahón, para la defensa de Barcelona, siendo así que ni conocía la ciudad ni los mandos, ni las fuerzas que la defendían. Cordón le nombró entonces comandante militar de Olot (Gerona). Queda en el haber de este eficiente general el ordenado repliegue que hizo de las tropas y su desalojo de la ciudad en los días que precedieron al 26 de febrero, en que fue tomada por las tropas de Yagüe. Pasó la frontera y se exilió en Francia.

 José María Bravo.

Nacido el 8 de abril de 1917, el joven José María Bravo recibe una sólida formación en el ámbito de la Institución Libre de Enseñanza, dominando pronto el francés y el alemán, además de ser un consumado deportista. A primeros de 1936 preparaba el difícil ingreso en la Escuela de Caminos, habiendo cursado dos años de Ciencias Exactas. Al comienzo de la guerra ya había tenido un primer contacto con la aviación practicando el vuelo sin motor en el Aéreo Popular de Ocaña. A fines de 1936 decide presentarse a la convocatoria de pilotos de Los Alcázares y tras aprobar marcha a Rusia en la llamada Primera Promoción de Kirovabad, a finales de diciembre de 1936. Allí hace el curso de I-15 (Chato) e I-16 (Mosca). Regresando a España en junio de 1937. Comienza a volar en la 1ª Escuadrilla de Mosca, de pilotos rusos. En diciembre, y dadas sus extraordinarias dotes de combate y mando, es ya segundo jefe de escuadrilla, con Claudín como jefe. En ésta época los pilotos de los Mosca reglaban las ametralladoras de sus aviones para que convergiera el fuego a 400 metros, pero Bravo hacía que su armero las ajustara para colimar a 100 metros. El 31 de mayo de 1938 es ascendido a capitán, y al comienzo de de la Batalla del Ebro es ya Jefe de la 3ª Escuadrilla, siendo nombrado el 27 de agosto 2º Jefe del Grupo 21 de Caza (Moscas), con Zarauza como Jefe. Al mando de la Tercera Escuadrilla, la del Seis Doble, lo sustituye Tarazona. Esta escuadrilla se anota la mayor parte de los derribos de la campaña, correspondiendo diez a Bravo. Durante éstos días frenéticos se llegan a realizar más de cuatro servicios diarios. Tras la campaña de Cataluña, con casi todos los cazas republicanos perdidos marcha a Francia el día 6 de febrero de 1939, junto con los demás pilotos y mecánicos. Todo estaba perdido para la República. Allí quedan internados en el Campo de Concentración de Argelés. Durante la Guerra de España había volado 1.100 horas en todos los tipos de aviones de caza de las F.A.R.E.. En 1.920 vuelos de los cuales 1.120 fueron servicios de guerra, la mayoría en los Mosca matriculados CM-193 y CM-249. Intervino en un total de 160 combates, derribando 23 aviones enemigos. Nunca tuvo que usar el paracaídas. Desde su regreso de la Unión Soviética en junio de 1937, había mantenido una actividad sin descanso. Estando a los 22 años recién cumplidos a punto de ser ascendido a Comandante. Tras un tiempo en el campo de internamiento francés, marcha en cuanto tiene oportunidad a la Unión Soviética, donde comienza a estudiar ingeniería. Al declararse la guerra con la Alemania nazi se incorpora al Ejército Rojo como guerrillero en una unidad de ingenieros minadores que actúa en arriesgadas misiones tras las líneas alemanas. Un encuentro con un General soviético que había combatido en España propicia que los, aproximadamente, 50 pilotos españoles que se hallaban desperdigados en diferentes unidades pasaran a la Aviación de la Defensa Antiaérea, la P.V.O. Bravo es el encargado de hacer la lista de todos ellos. Es destinado a la vital zona petrolífera de Bakú, donde es Jefe de Escuadrilla, junto con el también Capitán, Zarauza, quien muere al poco tiempo en un desgraciado accidente. Vuela con los últimos tipos de I-16. Con el Spitfire, Kittyhawk, Hurricane y el Aircobra. Cuando en 1948 los pilotos españoles son repentinamente desmovilizados es ya Teniente Coronel, estando realizando el curso de Estado Mayor. En todo éste tiempo ha añadido 630 horas de vuelo durante la Segunda Guerra Mundial. Tras su baja en la Aviación Soviética trabaja en la Escuela Pedagógica de Idiomas de Moscú, llegando a Vicedecano. En 1960, tras arduas gestiones, consigue la autorización para regresar a España, donde se reúne con su familia. Por su actuación en la Guerra de España, su carácter decidido, sus dotes de mando y experiencia es considerado por los Aviadores de la República como uno de los más carismáticos y respetados pilotos de caza.

Fuente: Ángel Sánchez. de http://members.es.tripod.de/SANMARCA/pilotos.htm 

Francisco Brotons Gómez.

Coronel de la Guardia Civil, jefe del III Tercio con destino en Barcelona. Se mantuvo a las órdenes del Gobierno, así como las fuerzas a su mando, adoptando el día 19 de julio las medidas necesarias para reprimir la sublevación militar. 

Mariano Bueno Ferrer

Oficial retirado que durante breve tiempo permaneció encarcelado en 1936. Liberado, mandó la columna catalana de los Pirineos contra Jaca. A fines de 1937 había sido ascendido a teniente coronel y se le concedió la Medalla del Valor en 1939.

Emilio Bueno Núñez de Prado

Comandante de Infantería retirado de pronunciados sentimientos republicanos. Se reincorporó al Ejército y mandó el sector de Vallecas en la defensa de Madrid. Después, la 41 Brigada, la 4 División y, en 1938 y 1939, el II Cuerpo. Aunque prometió apoyar a Casado, éste no confiaba en él y le sustituyó por otro oficial de su confianza. Según un informe nacionalista, podría haber sido agente falangista, lo que no parece probable.

Miguel Buiza Fernández-Palacios

(1898-1963). Capitán de navío, de aristocrática familia sevillana, que durante la guerra civil se alineo en el bando republicano. El 20 de, julio de 1936 se encargó del mando del crucero Libertad, y poco tiempo después dirigió la agrupación naval republicana que desembarcó en Mallorca. En septiembre de dicho año fue nombrado almirante jefe de la flota, a partir de cuyo momento siguió una accidentada carrera militar: sustituido por González Ubieta en el mando supremo de la Marina gubernamental, pasó a ocupar, primero, cargos secundarios y. después, los de jefe del Estado Mayor de la escuadra, jefe de la Junta de Recompensas y jefe de la Sección de Personal, hasta que, en febrero de 1939, volvió a ser designado jefe de la Ilota. Partidario acérrimo de poner fin a la guerra, en los últimos días de la contienda planteó a Negrín, en nombre propio y en el de la oficialidad y tripulaciones a su mando, la necesidad de firmar un acuerdo de paz con los nacionalistas, pues, en caso contrario, los buques se harían a la mar y abandonarían las aguas jurisdiccionales, como así sucedió, huyendo todos. buques y almirante, a Bizerta (Túnez), donde quedaron internados. Terminado la contienda, ingresó en la Legión Francesa, en la que alcanzó el grado de comandante. En 1947 se ofreció a !as organizaciones de resistencia israelíes y aceptó el mando de un buque mercante para transportar judíos a Israel. Capturado por los ingleses en Palestina, fue internado en un campo de concentración próximo a Haifa. Al recuperar la libertad se estableció en Orán y, más tarde, en Marsella, donde falleció.

Imagen: Victoria F.


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Al producirse el levantamiento, este capitán de navío era comandante del crucero Libertad. A su mando intervino en algunas operaciones poco afortunadas en el estrecho de Gibraltar. En efecto, ni él nidos demás comandantes de las distintas unidades navales pudieron impedir el paso del convoy (5 de agosto de 1936), perdiéndose de hecho el control sobre el estrecho. A principios de septiembre es ascendido a almirante, a título provisional, ya que en la Marina no se ascendió a nadie; los ascensos tenían carácter transitorio, perdiéndose una vez que se producía el cese en el puesto designado. El 20 de este mismo mes sale al mando de la flota, cuya base de operaciones estaba en Málaga, hacia el Norte con el acorazado Jaime I, los cruceros Cervantes y Libertad, al mando éste del propio Buíza, y los destructores José Luis Díez, Almirante Valdés, Almirante Miranda, Lepanto y Escaño. En esta misión de vigilancia permaneció Buiza en el golfo de Vizcaya hasta el 10 de octubre, en que volvió con la flota, En la reorganización de la escuadra del 26 de diciembre, González Ubieta, que luego sería almirante, es nombrado jefe del Estado Mayor de la Marina; el socialista Bruno Alonso ostentaba el cargo de comisario. Buiza seguirá en su puesto de almirante hasta finales de 1937, exactamente el día 28 de diciembre, en que es sustituido por el citado González Ubieta. Pasa en esta fecha a ocupar el puesto de jefe de la Defensa Móvil de Costa, cargo que alterna con otro no menos burocrático, y que es el de Inspector de Bases Secundarias. Recordemos que desde agosto de 1936 venía actuando como asesor de la flota el almirante soviético Kutnetsof, cuya influencia en favor de los comunistas se hizo sentir mucho a lo largo de la contienda. A bordo del Libertad interviene en el cañoneo a Motril, el 15 de abril de 1937. Le acompañaban el Méndez Núñez y el Jaime I, que embarrancó cerca de Almería sin que Buiza, según se dice, se preocupara demasiado por la suerte de sus tripulantes. Después de desempeñar el cargo de jefe de Estado Mayor de la Marina ocupó otros de diverso carácter, como la jefatura de la Sección de Personal, hasta que en octubre de 1938 se le asignó de nuevo el mando de la flota. A partir de estos momentos los acontecimientos se precipitan. Cuando Negrín reúne en el aeródromo de Los Llanos (Albacete) a los altos mandos militares, Buiza expuso su opinión en el sentido de que la flota estaba dispuesta a abandonar las aguas jurisdiccionales españolas si no se hacía la paz cuanto antes. Añadió que le había visitado «una comisión de las tripulaciones y me ha hecho presente que, convencidos de la pérdida de la guerra, no están dispuestos a seguir padeciendo los intensos bombardeos que a diario efectúa la aviación enemiga, impotentes para evitarlos por carecer de defensa antiaérea». Replicó a las palabras de Negrín en cuanto a que tendría que haberlos fusilado, por abandono del cumplimiento del deber, que estaba de acuerdo con el presidente del Gobierno, pero que no lo hizo porque creía que tenían razón. Insistió en que su opinión era que procedía negociar la paz con urgencia. Buiza presidió el 2 de marzo una reunión de mando a bordo del Cervantes, buque insignia. En ella se acordó que, de no pactarse el final de la guerra, la flota abandonaría Cartagena y buscaría refugio en un puerto neutral. Enterado Negrín de esta reunión, y viendo que Buiza seguía manteniendo su postura de Los Llanos, al día siguiente nombraba a Francisco Galán, comunista, jefe de la base de Cartagena, al mismo tiempo que se desplazaba desde Valencia la brigada 206.a hacia Cartagena. Luego se produjo la sublevación de la ciudad, uno de los episodios más confusos de la guerra civil. Todavía el 4 de marzo, La Armada, semanario de la flota, inserta una proclama en la que el comisario Bruno Alonso afirma que el Gobierno realiza gestiones para lograr una paz «lo más justa para todos». Al parecer, el mismo día recibe Buiza una nota cifrada del general Matallana en la que le hace saber que la flota puede obrar «con arreglo a su criterio», relevándose del compromiso de oponerse al gobierno Negrín. Quizá es lo que esperaba el jefe de la flota para desentenderse de la Junta Nacional de Defensa, si es que en efecto llegó a existir un entendimiento con ella, como afirma Casado en su libro. Mientras en Cartagena se hace la situación cada vez más confusa —a la represión comunista-negrinista se une la sublevación de los jóvenes falangistas cartageneros encuadrados en la quinta columna—, y tras varios intentos para mantener la unidad entre la base y la flota, Buiza, que oye en la radio que la ciudad está en poder de los franquistas, ordena a la flota que ponga rumbo a Argel. En alta mar, recibe un comunicado de las autoridades francesas para que arrumbe a Bizerta. Empezaba el largo exilio de uno de los marinos más prestigiosos de la flota republicana.

Ricardo Burguete Lana

(1871-1937). Teniente general que participó en las campañas de África, Cuba y Filipinas; obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando en 1894. En 1917 le fue encargado el mando de las fuerzas militares que reprimieron la huelga de Asturias, represión calificada de excesivamente dura por la mayoría de los historiadores. Alto comisario de España en Marruecos v director general de la Guardia Civil. En marzo de 1931, siendo presidente del Consejo Supremo del Ejército y Marina, intervino en el consejo de guerra que juzgó a los prohombres republicanos que, pocos días después, constituyeron el «Gobierno provisional» de la República. En 1932 solicitó el ingreso en la Agrupación Socialista Madrileña, solicitud que le fue denegada por su comportamiento en la represión de 1917. Al estallar la guerra civil se puso de parte de la República, aunque sin desempeñar cargo militar alguno por hallarse ya en la reserva, si bien se le confirió un alto cargo representativo en la Cruz Roja Española. Días antes de su muerte que tuvo lugar en Valencia— escribió una carta abierta, que se publicó en la prensa diaria, dirigida al general Queipo de Llano, en la que, entre otras cosas, le decía: «... Cobarde, perjuro y dos veces traidor... miserable... Sólo tú, miserable bufón, cobarde y borracho, has sido capaz de fusilar también en estos días a mi tercer hijo... Bien cuadra tu misión de gallina mojada en alcohol en tu corazón de verdugo y tu dura cabeza de buey con ejercicio y servidumbre... Tú, miserable, cobarde, abofeteado en un café de Madrid por uno de los hijos del general Primo de Rivera, al oírte hablar mal del muerto a quien temiste tanto en vida, quedándote con las bofetadas y gritando que pegaban a un sexagenario, que no se podía batir... eres un animal sano de cuerpo, aun cuando corrompido de espíritu, pero de espíritu bovino, a quien, como definitiva rúbrica de cuanto escribo, escupo en la hedionda boca por donde aspira tu cobardía servil v tu corazón de cobarde, y no maldigo en cien generaciones porque bastante deshonra les legas con tu apellido mancillado en el mundo entero y tu historia intrépida de cobarde y vengativo asesino, cuyas manos ensangrentadas ni en ti ni en los tuyos se verán nunca limpias...»

 Ricardo Burillo Stholle

(1891-1940). Comandante del Arma de Infantería, destinado en la Guardia de Asalto, que por hallarse prestando servicio el día 12 de julio de 1936 en el cuartel de Pontejos de Madrid, se le ha venido considerando como implicado en el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo, aunque, en opinión de lan Gibson, experto en el tema, tal acusación carece de base y es totalmente infundada. En los primeros días de la guerra civil tuvo una destacada actuación en las filas republicanas, tomando parte en el asalto al cuartel de la Montaña, en las operaciones del frente de Somosierra y en el asedio del Alcázar de Toledo. Mas tarde, siendo ya coronel, mandó el III Cuerpo de Ejército, y tras una serie continuada de fracasos fue sometido a un proceso, del cual salió absuelto aunque quedando relegado al desempeño de cargos burocráticos. En mayo de 1937, siendo jefe de los Servicios de Seguridad de Barcelona, actuó implacablemente contra los miembros del POUM. «Aristócrata izquierdista, puritano, anticlerical y romántico —así lo describe Hugh Thomas—, no tardaría en convertirse en comunista.» Y añade: «En 1937 dijo a Azaña que él era fiel a tres cosas: al Ejército, al Partido Comunista y a la Logia Masónica.» A pesar de ello, en los últimos días de la guerra se apartó de los comunistas, declarándose partidario de negociar la paz con Franco y poniéndose a disposición del Consejo Nacional de Defensa, en nombre del cual y como encargado de mantener el orden público, dirigió en Alicante la evacuación de los militares y políticos republicanos más comprometidos. Hecho prisionero por los nacionalistas, fue juzgado por un consejo de guerra, condenado a tres penas de muerte y ejecutado.


Reseña de Cristobal Zaragoza:

La mayoría de los historiadores coinciden en que el comandante de las fuerzas de Asalto Burillo fue el máximo responsable del asesinato de Calvo Sotelo. Ramón Salas lo define como un «viejo puritano y anacrónico de distinguida familia aristocrática»; dice de él que «hasta en lo físico era una vieja y fiel estampa de un muerto. En marzo de 1936 cumplía su destino en Granada, con el grado de comandante, pero su exaltación política fue causa de que el Gobierno le destituyera. Republicano, anticlerical y masón, se afilió en Madrid al Partido Comunista al inicio de la guerra. El 20 de julio tomó parte activa en el asalto del Cuartel de la Montaña. A fines del mismo mes se incorporó a los combates de la Sierra ascendiendo muy pronto a teniente coronel. El 4 de septiembre está al mando de una columna en Maqueda, que opera en el Tajo. De allí pasa a hacerse cargo de la defensa de Toledo, que como es sabido cayó en poder de las unidades de Varela el 27 de septiembre. A consecuencia de este fracaso es expedientado, pero Burillo todavía cuenta con el apoyo del influyente Partido Comunista. Durante los meses de noviembre y diciembre manda la IX división; es, además, inspector general del Cuerpo de Seguridad. Con la IX opera en varios sectores de la línea Tajo-Jarama. Fracasa de nuevo, y es destituido y sancionado, aunque los comunistas lo presentan como héroe. En septiembre del 37 lo encontramos al frente del III Cuerpo de ejército, ascendido a coronel. Después de los sucesos de mayo en Barcelona y con motivo de la reestructuración del Cuerpo de Seguridad, Burillo pasó a desempeñar el cargo de jefe superior de Policía de la Ciudad Condal en unos momentos muy delicados (junio de 1937). Otro comunista, el general Sebastián Pozas Perea, se hizo cargo de la jefatura del recién creado Ejército del Este. Burillo, probablemente a causa de su excesivo celo en la represión que se llevó a cabo contra los anarquistas, fue destituido. Tras un paréntesis de unos meses, pasa a mandar el XXII Cuerpo de ejército. Asciende a general. El 24 de noviembre es nombrado general en jefe del Ejército de Extremadura en sustitución de Joaquín Pérez Salas. Las unidades al mando de Burillo sufren tal descalabro en este frente que el presidente del Gobierno envía allí al general Asensio a fin de que aclare la situación. Julián Zugazagoitia dice al respecto lo siguiente: «Cuando despido a Asensio llega un informe del comisario inspector del Ejército de Extremadura, diputado a Cortes por Granada, Nicolás Giménez Molina, en el que se hacen acusaciones terminantes contra Burillo, presentándole como el responsable de cuanto ha sucedido. En el informe se sostiene que Burillo vivía divorciado de su Estado Mayor, con el que, por un pique de amor propio, se negaba a tener relación. No conocía el frente, del que sólo tenía noticias de segunda mano. Al producirse la ofensiva enemiga desdeñó cuantas indicaciones se le hicieron sobre el valor estratégico de las posiciones perdidas, principal causa de que una parte de nuestros efectivos, así militares como civiles y ganaderos, resultaran copados. Consumado el desastre, Burillo perdió la cabeza y, sin contar con el Estado,Mayor, produjo una serie sucesiva de órdenes y contraórdenes que resultaron disparatadas por el desconocimiento del terreno; cambió mandos, metió en línea unidades desorganizadas y, en suma, procedió a la desesperada.» Más adelante añade: «El informe del comisario inspector, que había de ser ampliado con detalles más condenatorios, destruían la reputación que los periódicos comunistas habían hecho a Burillo, presentándolo como el vencedor del Jarama." Esas lisonjas de la propaganda modificaron sensiblemente el carácter del interesado, que acabó encontrando estrechos todos los trajes. La derrota le enajenó los panegiristas de la víspera, convirtiéndolos en acusadores implacables. Sus camaradas le volvieron la espalda.» El estado de ánimo de Burillo es reflejado por Zugazagoitia con la agudeza que le caracteriza: «Éste cayó [Burillo], después de la iracundia de los primeros momentos, en que rompió con su partido, en una postración y un anonimato definitivos. Su rebeldía a las instrucciones que le dio Jesús Hernández, a quien el presidente otorgó categoría de comisario, le llevó a ser hombre al agua. Corrió el rumor de que se había suicidado. Se desmintió, pero sin que volviéramos a oír hablar de él.» Tras esta desastrosa actuación de Burillo, tuvo que ser Pérez Salas, para quien Zugazagoitia tiene palabras de elogio, quien resolviera la situación gracias a su arrojo, con lo cual se consiguió recuperar las minas de mercurio de Almadén. Como era de esperar, Miaja le destituye. Vuelve a ser expedientado y procesado, por cierto que el tribunal militar que le juzgó estaba presidido por el general Asensio Torrado, recién salido de prisiones por un delito bastante parecido al de Burillo. A partir de este momento, la estrella del flamante general se apaga. Todavía le vemos ocupar a última hora el cargo de jefe de Seguridad y Orden Público de la región valenciana, pero en esta ocasión se manifiesta rabiosamente anticomunista y partidario del Consejo de Defensa casadista, hasta el punto de que fue él quien ocupó Valencia a fin de asegurar la toma de posesión de las nuevas autoridades. A su celo se debió también la detención de Uribes, secretario del PC en dicha ciudad. De Valencia se trasladó en seguida a Alicante, sin perder ni un solo momento la comunicación con Casado. Parece ser que allí ocupó el cargo de delegado del Consejo Nacional de Defensa, y su actuación fue honesta al intentar por todos los medios la evacuación de la capital levantina desde el comité que forman Rodríguez Vera, Carlos Rubeira y él. Parece ser que se negó a entregar el mando de la Comandancia Militar a Etelvino Vega, antiguo compañero del PC. Según otros historiadores; efectuó la transferencia del mando, pero se negó al acatamiento a Vega y sublevó las fuerzas de Seguridad en favor de Casado. Antonio Cordón tiene palabras muy duras para él al decir que había llegado hasta el asesinato y la entrega a Franco de combatientes y jefes militares profesionales y populares comunistas». Se negó a abandonar la ciudad, o no pudo salir de ella, y los vencedores lo fusilaron tras aplicarle tres sentencias de muerte.

Francisco Buzón Llanes.

Comandante de la Guardia civil, se presentó voluntario en noviembre de 1936. Fue nombrado para un cargo superior en el Ejército del Norte y redactó un importante informe para el Gobierno sobre la situación de la zona.

Carlos Caballero.

Coronel que fue juez instructor en el tribunal que condenó a Goded y los suyos. Fusilado por los franquistas.

 

 

Fuente: Santos Juliá y otros.

Juan Caballero López.

(1879-1936) Coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en Marruecos al mando de tropas indígenas, y que fue fusilado en Ceuta por los militares sublevados al negarse a secundar la insurrección

Jorge Cabanyes Mata

Coronel jefe del Regimiento Ligero de Artillería 6 y Comandante Militar de la provincia de Murcia. Se mantuvo fiel al Gobierno, negándose a declarar el estado de guerra.

Antonio Camacho Benítez.

(1892-1974). Teniente coronel del Cuerpo de Intendencia y piloto aviador Jefe de la Escuadra 1 de guarnición en Getafe  —Medalla Militar Individual en la campaña de África— que tuvo una destacada actuación en los primeros días de la guerra civil, gracias a la cual el aeródromo militar de Getafe (Madrid) no cayó en manos de los militares sublevados. Subsecretario del Aire siendo Indalecio Prieto ministro de Marina v Aire, y jefe de las fuerzas aéreas de la Zona Centro-Sur, se declaró partidario, en los últimos días de la contienda, de negociar una paz honrosa con Franco, por lo que se puso a las órdenes de Segismundo Casado y del Consejo Nacional de Defensa, participando en la lucha habida aquellos días contra las fuerzas comunistas —a pesar de haber militado en sus lilas-- que pretendían continuar la guerra. Rotas las negociaciones de paz con los nacionalistas, huyó de España, exiliándose a Londres y, después, a México, donde falleció.


Reseña de Cristóbal Zaragoza

La actuación de Camacho en los momentos iniciales del levantamiento en Madrid fue decisiva para el triunfo de la causa republicanas ya que gracias a él el Gobierno conservó el aeródromo de Getafe. Procedía del Cuerpo de Intendencia, del que como muchos oficiales de su promoción hicieron desde diversas armas, pasó al de Aviación. Historiadores hay que afirman ciertas veleidades monárquicas de Camacho —Ricardo de la Cierva asegura que fue gentilhombre de cámara de Alfonso XIII—, pero lo cierto es que, si no contribuyó con estridencias a la proclamación de la República, fue un republicano que supo mantenerse fiel a sus ideas hasta el último momento, en que se de-cantó en favor de la Junta Nacional de Defensa y luchó contra los comunistas a pesar de militar en su mismo partido sin ningún tipo de entusiasmo. Hizo la campaña de Marruecos muy joven aún y por su actuación en ella fue condecorado con la Medalla Militar. El 18 de julio lo encontramos al mando del aeródromo de Getafe con el grado de teniente coronel. Con parte de los soldados a pie, y en unión del capitán Manuel Gascón (1), consiguió acallar y apoderarse de las baterías que batían el aeródromo. Los aparatos de dicha base contribuyeron por su parte a que el cielo madrileño siguiese en poder de la República. A lo largo del conflicto ocupó diversos cargos, todos ellos de importancia. Siendo Prieto ministro de Defensa lo nombró subsecretario de Marina y Aire, quizá por poder contar con alguna persona de confianza, ya que recelaba de Hidalgo de Cisneros, buen amigo suyo en el terreno particular, pero que en el político le defraudó al ingresar en el Partido Comunista, de cuyos militantes hacía poco menos que héroes. Camacho, por el contrario, si en algo se excedió fue en el cumplimiento de su deber. Terminando el conflicto ostentaba la jefatura de las Fuerzas Aéreas de la zona Centro-Sur. Con los más altos jefes militares de los diversos ejércitos, y con el almirante Buiza y el general Bernal, jefe de la base naval de Cartagena, asiste, pues, a la reunión de Los Llanos. Allí informó a Negrín sobre la situación del arma de Aviación en aquellos momentos (cinco escuadrillas muy gastadas y unos aparatos de caza, según Casado), opinando finalmente que debía hacerse la paz. Su actitud fue, pues, digna, y a Negrín y a Hidalgo de Cisneros no les debió de extrañar que cuando Casado recabó la ayuda de Camacho éste se pusiera a las órdenes del Consejo Nacional de Defensa tratando de evitar un inútil derramamiento de sangre. Los pocos aparatos a sus órdenes lucharon, en efecto, contra los comunistas con el resultado de todos sabido. Más tarde, rotas las negociaciones con Franco, Camacho se embarcó con la mayor parte del Consejo en el Galatea, que zarpó de Gandía a últimos de marzo. Se exilió en Londres, de donde más tarde pasaría a México. Aunque al parecer había decidido volver a residir en España, donde hizo algún viaje, murió en su destierro mexicano en 1974.

(1) El capitán Gascón, coronel al final de la guerra, decidió permanecer en la base de Albacete, a su mando, donde fue fusilado sin proceso por rebelión militar al llegar los nacionalistas.

Miguel Campins Aura.

(1880-1936). Militar del Arma de Infantería, diplomado en la Escuela Superior de Guerra, que intervino en la campaña de Marruecos y que, siendo coronel, desempeñó la Jefatura de Estudios de la Academia General Militar (Zaragoza) cuando el general Franco era director de dicho centro docente. El 18 de julio de 1936 era comandante militar de Granada y jefe de la 3." Brigada de Infantería, y aunque, al parecer, estaba comprometido en el alzamiento —si bien hay autores que sostienen lo contrario—, aseguró al gobernador civil de la provincia y a algunos dirigentes del Frente Popular que las fuerzas a sus ordenes permanecerían fieles al Gobierno, accediendo, incluso, a que llegado el caso, siempre y cuando recibiera órdenes en tal sentido por el conducto reglamentario, entregaría las armas que se hallaban bajo su custodia a las milicias de los partidos izquierdistas y de las organizaciones sindicales. Al día siguiente, tras hablar por teléfono con el ministro de la Guerra, general Luis Castelló Pantoja, se presentó en los cuarteles de Artillería, y dirigiéndose a los oficiales allí reunidos, les recomendó que depusieran su actitud levantisca y permaneciesen leales a la legalidad republicana: «El movimiento militar ha fracasado totalmente —les dijo—. Yo espero de ustedes que se dejen de fantasías y que guarden absoluta fidelidad al Gobierno de la República.» Sin embargo, conminado por su ayudante, el comandante de Infantería Francisco Rosaleny Burguet, que obedecía órdenes del general Queipo de Llano, «en vista del estado de desorden imperante en todo el territorio de la nación desde hace tres días, ausencia de acción del Gobierno central y con el fin de salvar a España y a la República del caos existente», se avino a firmar el bando declarando el estado de guerra en el territorio de su jurisdicción. El 21 de julio, obligado quizá por las circunstancias, pretendió explicar el porqué de su actitud en unas declaraciones un tanto pueriles que hizo al diario granadino El Ideal: «He querido en todo momento mantenerme dentro de la legalidad; pero, ante el abandono manifiesto en que nos tenía el Poder central, la falta de atención por parte del gobernador civil, con el que yo en todo momento he querido mantener contacto, ha dado lugar a que yo ordene que en la provincia de Granada sea declarado el estado de guerra. Por otra parte, los elementos extremistas de nuestra capital se habían dedicado, a pesar de la actitud caballeresca del Ejército, a incitar a los soldados, arrojando hojas en las que se excitaba a la rebelión contra los jefes y otras cosas. Comuniqué al gobernador lo que ocurría, y éste, por su parte, no hizo nada para evitar estos vergonzosos hechos. El Ejército, ante semejante actitud, daba muestras de gran nerviosismo. También los elementos extremistas habían pedido al gobernador civil que les fueran entregadas las armas que existen en el cuartel de Artillería. Esto ha sido, sin duda, lo que más me ha inducido a tomar la solución adoptada, puesto que yo no podía consentir que esas armas fueran a parar a semejantes elementos, aun cuando el gobernador me había afirmado que no serían esas armas usadas contra nosotros, sino contra elementos militares de otras capitales. Yo, como comprenderán, no podía entregar esas armas para que fueran usadas contra compañeros nuestros...» Sin embargo, el citado Queipo de Llano, que se había autoproclamado general jefe del Ejército del Sur, no se dio por satisfecho y le acusó por los micrófonos de Radio Sevilla de haber traicionado a los alzados, ordenando su in-mediata detención: "... Ayer me dijo por teléfono que no se había unido a nosotros, porque no había podido comunicarse conmigo... Lo mismo que conmigo, el general Campins ha estado jugan