S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

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2.2- Galería de militares republicanos en la GCE
(incluyendo los oficiales de milicias)

Enlaces

De Manuel Eixea Vilar A Amado Granell (51)

Manuel Eixea Vilar.

Teniente coronel destinado a uno de los regimientos de la región valenciana. Mandó columnas y posteriormente una brigada en el frente de Teruel.


Nota: Eixea fue un militar atípico,  miembro del PCE desde primera hora de la guerra y eficaz colaborador del EM de Rojo, fue perdiendo el entusiasmo a medida que se encaraba con los consejeros rusos por su incompetente forma de conducir las operaciones en Teruel (según él). Perdido su mando por estos motivos fue nombrado Comandante de la Plaza de Castellón. Posteriormente formó parte del Estado Mayor y colaboró en el diseño de la línea XYZ. Al final de la guerra, y pese a seguir a las órdenes del gobierno quedó en mala posición tanto para los comunistas como para los casadistas. Capturado por los rebeldes fue fusilado tras un consejo de guerra sumarísimo.

Mucho más sobre el personaje en:

http://www.marjosl.com/paginas%20amigos/pagina%20web%20manuel%20eixea/index.htm 

José María Enciso Madollel.

Capitán de Infantería, al frente de una caja de reclutas. Había pertenecido a la UMRA. Mandó un batallón de Milicias, el batallón presidencial, la 44 Brigada en la defensa de Madrid y la 10 División en Brunete. Estuvo encarcelado durante algún tiempo y luego al frente de una División, cayendo prisionero en 1938. Fue fusilado en Zaragoza ese mismo año.

Antonio Escobar Huertas

(1879-1940). Coronel de la Guardia Civil que el 18 de julio de 1936, se hallaba destinado en Barcelona, al mando del 19 Tercio, que jugó un decisivo papel en el desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en dicha ciudad en la segunda quincena de dicho mes. Tras una reunión con su compañero el coronel Brotóns, y siguiendo instrucciones del general Aranguren, jefe de la zona, se puso a las órdenes del presidente de la Generalidad de Cataluña, y al mando de una columna de guardias civiles, compuesta por un millar de hombres, procedió a la detención de algunos jefes sublevados que se habían hecho fuertes en la plaza de Cataluña, plaza de la Universidad y en las inmediaciones de ambas, consiguiendo, además, poco tiempo después, la rendición de los que se habían refugiado en el convento de los padres carmelitas. En noviembre de 1936 participó también en la batalla-defensa de Madrid. Resultó herido de gravedad en los sucesos de Barcelona de mayo de 1937, a raíz de los cuales pasó a desempeñar el cargo de delegado del Gobierno en Cataluña para los asuntos de orden público. Ascendido a general, intervino en la fracasada ofensiva que las tropas republicanas desencadenaron en Extremadura en las postrimerías de la guerra, operación que, de hecho, puede considerarse como la última operación de cierta envergadura en la que participó este ejército. Al final de la guerra se negó a abandonar España, y fue hecho prisionero por las tropas nacionalistas, que tras juzgarlo y condenarlo a muerte, Aunque conocido por su conservadurismo y su catolicismo observante, lo ejecutaron en los fosos del castillo de Montjuic (Barcelona).


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

El protagonismo del coronel Escobar empieza el día 19 de julio en Barcelona, al lado de su jefe inmediato superior, el general Aranguren, los dos de la Guardia Civil. Según la mayoría de los historiadores, ambos fueron piezas clave que contribuyeron a sofocar eficazmente el levantamiento en la Ciudad Condal. Luis Romero pone en tela de juicio esta generalizada apreciación. «Se comenta —escribe— la decisión que la Guardia Civil pudiera tener en el resultado final de aquella batalla. Es aventurado afirmar que la decidiera; más bien podría afirmarse que dio la puntilla a los sublevados, que ya estaban batidos y desmoralizados. Lo que puede creerse con fundamento es que si cuando el general Goded requirió por última vez la cooperación de la Guardia Civil, ésta se suma a los rebeldes, dadas las circunstancias en que se hallaban las fuerzas enfrentadas hubiese podido cambiar el signo de la lucha. La decisión no vino de Escobar, que fue disciplinado ejecutor, sino del general Aranguren, que mandaba los Tercios de Cataluña.» Guarner, que lo tuvo a su lado en la jefatura de Orden Público, lo define como un «valeroso y muy católico coronel», y Julián Zugazagoitia hace de él el siguiente elogio: «De entre los jefes y oficiales que traté en función de mi cargo, nadie me dio tan cabal prueba de disciplinada obediencia como el coronel de la Guardia Civil señor Escobar, que, sin que le estorbase su catolicismo, se puso a las órdenes incondicionales de la República, aceptando sin la más tenue vacilación a pesar de su edad, las comisiones más ásperas, en la primera de las cuales recibió dos balazos, que le pusieron al borde de la tumba y determinaron su ascenso a general, y la segunda, la muerte, que le fue dada por el enemigo al hacerle prisionero. Siempre que me visitó lo hizo para pedirme un destino activo y su palabra, correcta y medida, tenía los acentos reglamentarios. No omitía el tratamiento y se conservaba en posición militar. Para las horas que vivíamos era un anacronismo ejemplar. Con muchos anacronismos como el suyo, la guerra hubiese seguido derroteros distintos.» Este viejo militar, cuya figura siempre causó respeto y simpatía, causó baja en la Guardia Civil al convertirse en Guardia Nacional Republicana e ingresó en el ejército. En noviembre del 36 le encontramos defendiendo la carretera de Extremadura; su acierto en las operaciones a su cargo es unánimemente reconocido. Interviene en los sucesos de mayo en Barcelona, en 1937, en los que es gravemente herido. Asciende a general. Después de su recuperación, ocupa varios puestos de responsabilidad hasta que pasa al mando del Ejército de Extremadura, que estaba en pésimas condiciones (28 de octubre de 1938). Su misión allí era cooperar con el Ejército de Andalucía y con la Armada en una operación de desembarco en Motril (Granada), a fin de aliviar la crítica situación del GERO (Grupo de Ejércitos de la Región Oriental). La inexplicable política dilatoria del Gobierno fue causa de que se retrasara esta operación, que se inició más tarde sólo por tierra, el día 5 de enero de 1939, y acabó suspendiéndose. Escobar había lanzado una ofensiva cuyo objetivo era alcanzar la frontera portuguesa, a fin de cortar las comunicaciones de los nacionalistas. Era demasiado tarde para todo, y a últimos de enero tuvo que pasar a la defensiva. En febrero de 1939 las posiciones se estabilizan en ambos frentes. El 16 de febrero asiste a la reunión de Los Llanos (Albacete), donde junto con los altos mandos militares se reúne con Negrín. Escobar es de los que opina, como todos los reunidos menos Miaja, que ha llegado el momento de concertar la paz. Cuando se produce la sublevación casadista, a principios de marzo, interviene en la lucha armada contra pequeños focos comunistas que se sublevan en Ciudad Real, Puertollano y Almadén, focos que «quedaron resueltos gracias a la serenidad y tacto del general Escobara (Casado). Finalmente, cuando el 27 de marzo los nacionalistas ocupan Almadén y sus minas rompiendo el frente por todas partes, el general Escobar se refugia en Ciudad Real. Había desaparecido el Ejército de Extremadura. Al término de la guerra fue juzgado por un tribunal militar que lo condenó a muerte. La ejecución se llevó a cabo en los fosos de Montjuic al amanecer del 8 de febrero de 1940. Murió abrazando un crucifijo. A su cadáver se le tributaron honores militares. Escobar aparece retratado en L´espoir, de Malraux, como el coronel Ximénez.

Federico Escofet Alsina.

(1898). Capitán del Arma de Caballería, condenado a muerte por los sucesos de octubre de 1934, y de cuya pena fue indultado, que reingresó en el ejército tras el triunfo electoral del Frente Popular. Al estallar la guerra civil desempeñaba el cargo de comisario general de Orden Público de la Generalidad de Cataluña, desde el cual jugó un importantísimo papel en el aplastamiento de la sublevación militar del 19 de julio. Poco tiempp después, acusado por la FAI de ser enemigo de la República —acusación que. entre otras cosas, se basaba en que había ayudado a huir al extranjero a algunos religiosos—, el Gobierno catalán lo envió a Francia en comisión de servicio, evitando así que prosiguiera la persecución de que era objeto por los anarquistas. En 1937 regresó a España y, tras ser ascendido a comandante, intervino en las operaciones de Belchite, Levante, Teruel, etc., resultando herido en dos ocasiones. Nombrado por Companys ayudante suyo y jefe de los Mozos de Escuadra, acompañó a éste hasta el derrumbamiento total del frente de Cataluña. Exiliado a Francia, pasó un breve periodo de tiempo en el campo de concentración de Argelés, instalándose posteriormente en Bélgica, donde abrió un negocio de comestibles, desempeñando algunos cargos políticos en los distintos gobiernos que constituyeron en el exilio. Al instaurarse la Monarquía en la persona de Juan Carlos I, regresó a España. Autor, entre otros trabajos, de un libro titulado Al servei de Catalunya i de la República. La victoria (19 de juliol 1936), publicado por Edicions Catalanes de París en 1973, prologado por Josep Tarradellas.

Manuel Estrada Manchón.

(1902). Comandante del Cuerpo de Estado Mayor que al estallar la guerra civil se puso a las órdenes del Gobierno republicano, encargándose de organizar el Estado Mayor Central por orden de Largo Caballero, a la sazón ministro de la Guerra. Mas tarde fue nombrado jefe de la Sección de Operaciones y, posteriormente, jefe de Estado Mayor de diversos cuerpos del ejército. Tras su ascenso a coronel se hizo cargo de la Sección de Información del Estado Mayor Central. Al terminar la contienda fijó su residencia en el extranjero.

  Enrique Eymar Fernández.

Fue comandante del ejército republicano (en realidad se le clasificó como leal geográfico), pasó toda la guerra en el Museo del Ejército como subdirector, pero además, por su condición de mutilado de la guerra de África, presidió la Asociación de Mutilados de Guerra de la República. Con la entrada de Franco en Madrid, es procesado, como todos los militares republicanos, por rebelión militar, es decir, no haberse adherido a la rebelión. Por motivos desconocidos para nosotros fue sobreseída su causa y reingresó en el ejército franquista, donde fue nombrado juez de prisioneros. Tiempo después es nombrado juez instructor militar y lo fue hasta la creación del TOP, en marzo de 1964. Le está documentado la vejación de jóvenes encausadas, el chantaje a viudas en la misma categoría. Y la más despiadada de las inquinas contra todo lo que sonara a antifranquista. Fue además el responsable del proceso a Grimau, toda una joya de la impostura jurídico-militar franquista, pues como se sabe, el vocal-ponente militar capitán auditor Manuel Fernández Martín no era abogado, lo que era preceptivo en un consejo de guerra sumarísimo, (aquél tipo había engañado al propio ejército franquista, no solo como abogado, también ejerció como alférez médico sin tener título). Eymar actúo en aproximadamente 4000 causas de las que más de 1000 fueron condenas a muerte. 

Fuente RF09, FR45 y FR70

Anselmo Fantova Lausín.

Oficial en activo de ideas progresistas, destituido en 1935. Reingresado en febrero de 1936, era comandante del regimiento de carros de combate al iniciarse la guerra. En junio de 1937 fue nombrado ayudante de campo del general Gámir en el norte.

Carlos Faraudo y de Micheo.

(1901-1936) Capitán del Arma de Ingenieros que había sido instructor de las milicias del Partido Socialista. EN el mes de mayo de 1936, hallándose prestando servicio como oficial de la Guardia de Asalto, fue asesinado en Madrid por elementos de significación falangista.

Manuel Fe Lloréns.

Comandante de Infantería destinado a Madrid, que había estado asociado a actividades conspirativas contra la dictadura y tenia relaciones con la CNT. Durante algún tiempo fue jefe de la sección de Operaciones del EM Central. Se le conocía por su anticomunismo.

Antonio Fernández Bolaños.

Teniente coronel de Ingenieros retirado y diputado socialista. Sirvió en el extranjero en compras de armamentos y luego en un comité encargado de seleccionar oficiales para puestos de mando, siendo subsecretario de la Guerra entre mayo de 1937 y marzo de 1938, en que fue nombrado agregado militar en París.

Hilario Fernández Bujanda

(1880-1936). Coronel del Cuerpo de Carabineros que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano. El 30 de julio de 1936, cuando se hallaba al frente de una columna compuesta por unos cuatrocientos guardias civiles y unos seiscientos milicianos, con los cuales se dirigía de Valencia a Teruel, al hacer un alto dicha columna en la Puebla de Valverde, fue detenido por los guardias civiles a sus órdenes, los cuales, de improviso, hablan atacado a los aludidos milicianos, a los que causaron 72 muertos. Conducido a Teruel y entregado a los militares rebeldes junto con medio centenar de prisioneros, fue fusilado a continuación, sin formación de causa, junto a las tapias del cementerio de dicha ciudad.

Enrique Fernández de Heredia Gaztáñaga.

Comandante de Artillería. Después de haber mandado la 31 División dirigió el IV Cuerpo, siendo nombrado después el primer comandante del XVIII Cuerpo, que dirigió en Brunete y Teruel.

José Fernández Navarro.

Había tomado parte en la conjura republicana de 1930 y sido agregado militar en países latinoamericanos durante la República. En 1936 era comandante de Infantería destinado a Madrid sin puesto fijo. Actúa, en julio de 1936, al lado del Gobierno y trata de lograr que se entreguen armas a las milicias. Participó en el asalto al Cuartel de la Montaña, donde fue uno de los primeros en penetrar y arengó a los soldados rebelados para que depusieran la resistencia final los focos subsistentes. Fue llamado por el Ministerio de la Guerra para que formase uno de los cinco batallones de voluntarios. Luego operó en los frentes de la Sierra de Madrid.

Hilario Fernández Recio.

Capitán de Carabineros en 1936. Durante un tiempo se dedicó a organizar nuevas unidades de Carabineros y, posteriormente, como comandante, mandó unidades de Asalto especiales. Estuvo al frente de la 67 División y de la 13. Apoyó a Casado, que le nombró jefe del III Cuerpo.

Arnoldo Fernández Urbano.

(1883-1939). Teniente coronel del Arma de Infantería, con diploma de la Escuela Superior de Guerra, que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano, desempeñando a lo largo de toda la contienda diversos puestos en el Estado Mayor del Ejército del Centro. En marzo de 1939, hallándose destinado en el Estado Mayor de Segismundo Casado, fue hecho prisionero por los comunistas seguidores de Negrín, los cuales, acto seguido, lo fusilaron en las inmediaciones de El Pardo (Madrid).

 José Fernández de Villa-Abrille y Calívara.

Ascendido a general de División en 1933. Mandaba la II División Orgánica en Sevilla cuando se sublevó Queipo de Llano. Negándose a secundarle, fue detenido, dado de baja en el Ejército y condenado por un Consejo de Guerra a seis años de prisión. Murió en Madrid en enero de 1948 en una pensión, probablemente sólo y sin medios de subsistencia.

 

 


Los estudios recientes de Francisco Espinosa demuestran que Villa-Abrille sabía lo que se estaba tramando en Sevilla y que no sólo lo ocultó al gobierno sino que no hizo nada para impedirlo excepto negarse a unirse al golpe.

José Ferrer Bonet.

Teniente de la Guardia civil, actuó de asesor militar de la columna Ferrer-Carod en Aragón.

Franco Mussió

Coronel de artillería Director de la fábrica de armas de Trubia, que se hizo cargo de la autoridad de la Asturias Republicana, cuando sus autoridades evacuaron. Fue fusilado por los rebeldes.

Fuente: Marcelino Laruelo Roa

Justino Frutos.

Comunista. Era comandante del 4 Batallón de la 10 Brigada Mixta y ascendió a comandante de esta brigada, unidad que mandó con fortuna en la Batalla del Ebro.

Fuente: Carlos Engel

Víctor de Frutos.

Argentino de nacimiento, español de corazón, abrazó la causa republicana desde el principio, contribuyendo con su modesto esfuerzo a la causa de la legalidad y de la legitimidad. Por su integridad y competencia le fueron conferidos mandos en el Ejercito Popular Republicano en donde le tocó actuar en hechos muy importantes en el transcurso de los tres años de guerra. En sus comienzos, mandó el Batallón Primero de Mayo, más tarde fue comandante de la 4 Brigada Mixta y estuvo en la defensa de Madrid, la ciudad Universitaria.  Fue luego comandante de la  2 División del Ejercito de Euskadi, siendo voluntario en el frente norte donde fue herido, volviendo y dándole el mando de la 10 división de  Maniobra hasta el fin de la guerra. Siendo esta división la que por estar en buen estado operativo, fue enviada a Cartagena para sofocar los sublevados, luchando hasta los últimos instantes evacuando las personalidades importantes y mas comprometidas, habiendo recibido una orden del estado mayor que obra en mi poder, en la cual le ordenaban por todos los medios disponibles impedir la salida del puerto de Cartagena de toda persona, y de impedir que subieran a los barcos  ingleses. Exilado en la Unión Soviética continuó luchando contra el fascismo, estando en la defensa de Moscú en un contingente español, compuestos por ex-combatientes.

Fuente: Víctor de Frutos Hidalgo

En la imagen, con insignias de Mayor de Milicias con mando de División.

 

José Luis Fuentes Barrio, 

Tomó parte activa en la agitación contra Primo de Rivera entre los oficiales de Artillería. Fue jefe principal de artillería en el ejército republicano durante la guerra y tras la caída de Cataluña pasó a Francia.

Ernesto de la Fuente Torres.

Capitán de E M -en Bilbao-, fue nombrado jefe de Servicios del E.M.  del Ejército vasco y posteriormente jefe de Operaciones. Fue fusilado por los rebeldes. 

Francisco Galán Rodríguez.

Hermano de Fermín Galán, el capitán fusilado en los últimos tiempos de la Monarquía por haber encabezado la sublevación de Jaca (Huesca). Teniente de la Guardia Civil en situación de retirado y militante del Partido Comunista que, con anterioridad a la guerra civil, era instructor de las MAOC, el cual, al producirse el alzamiento militar de julio de 1936, volvió al servicio activo, participando, al frente de una columna de milicianos, en las operaciones de Somosierra y, poco después, en la organización y preparación del 5» Regimiento. Destacado en el frente de Madrid, actuó brillante v valerosamente en la defensa de la capital, lo que le valió una gran popularidad en los medios republicanos y, especialmente, en los comunistas. Más tarde mandó una brigada mixta y un cuerpo de ejército, con cuyas unida-des tomó parte en las campañas de Teruel, Asturias, Cataluña, etc. El 4 de marzo de 1939, fue nombrado gobernador de Cartagena. Detenido por rebeldes procasadistas al mando del coronel Armentia, fue puesto en libertad y obligado a dimitir. Ante la sublevación profranquista, se refugió en un buque de guerra republicano y marchó a África del norte. Después vivió en Buenos Aires, donde falleció en 1971.

 José María Galán Rodríguez.

Hermano del anterior. Teniente del Cuerpo de Carabineros, ex ayudante del presidente de la República y militante del Partido Comunista, que durante la guerra civil se alineó en el bando republicano, siendo uno de los principales organizadores del 5º Regimiento. A la disolución de éste se hizo cargo del mando de la 3 Brigada Mixta y, después, de la jefatura del XXIII Cuerpo de Ejército. Después de la guerra marchó a la Unión Soviética y estudió en la academia Vorochilov.  Trasladándose posteriormente a Cuba, donde, al parecer, actuó como instructor de las milicias de Fidel Castro.

Manuel Gallego Calatayud

Capitán de Artillería. Después de actuar en las filas de las Milicias en el frente de Teruel mandó la artillería en la batalla de Teruel y luego el VI Cuerpo.

Juan José Gallego Pérez, 

Antiguo suboficial. Mandó la 69 División. El coronel Casado le nombró para sustituir a Barceló al frente del I Cuerpo.

Fuente: Michael Alpert

 Miguel Gallo Martínez

Capitán de Infantería, había estado implicado en la rebelión de Jaca de 1930, siendo nombrado posteriormente para la Casa militar de la Presidencia. Miembro del Partido Comunista, mandó la 6 Brigada a su creación, la 24 División en Brunete y posteriormente el X Cuerpo como teniente coronel. Tras pasar a Francia regresó a la zona Centro, donde fue capturado y ejecutado por los nacionalistas.

 Mariano Gámir Ulibarri.

Había sido director de la academia militar de Toledo. Era general de la 5 Brigada de Infantería en Valencia en 1936. Al estallar la guerra se mantuvo leal y estuvo al frente de todo el sector de Teruel. Posteriormente fue enviado al norte en junio de 1937 para encargarse del Frente Norte. Combatió asimismo en Santander y Asturias. Habiendo regresado a la España republicana, fue nombrado oficial de enlace del comité de control de la retirada de los voluntarios extranjeros. En octubre de 1938 fue nombrado general inspector de Enseñanza Militar. Después de la guerra marchó a Francia pero regresó más tarde a España, donde vivió retirado hasta su fallecimiento en 1959.

 


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Gámir es el militar bien preparado, el teórico y escritor, quizá un poco de la vieja escuela. Cuando se produjo el levantamiento era general de brigada del arma de Infantería, y había dirigido la Academia de dicho Cuerpo. En julio de 1936 estaba destinado en Valencia con el también general de brigada Martínez Monge. En esta misma ciudad se le nombra jefe de la 5 y 6 brigadas orgánicas a principios de 1937. Sin embargo, actuaría buena parte de la guerra en tierras del Norte, al recibir en mayo la orden de Prieto de defender Bilbao a toda costa, ya que el general Llano de la Encomienda y Aguirre no congeniaban demasiado. Es del jefe del Gobierno de Euzkadi de quien Gámir recibe el mando de las tropas vascas, aunque en seguida se enfrentó «con los problemas de siempre —falta de mandos, indisciplina, material anticuado—, a los que se sumaba la falta de hombres, que empezaban a escasear ante las cuantiosísimas bajas producidas en los últimos combates». A estos inconvenientes hay que añadir la traición del comandante Goicoechea, que entregó al enemigo los planos de la defensa periférica de la ciudad, el famoso «cinturón de hierro». En tales condiciones, y ante el irrefrenable avance de los nacionalistas, ordena el 13 de julio la voladura del puente de Bilbao, que no llega a realizarse, y abandona la ciudad, que cae el día 19. El 21 cesaba Llano de la Encomienda, y Gámir se convierte en una especie de generalísimo, pero los gudaris no resisten por más tiempo los fuertes bombardeos. El 6 de agosto recibe el mando único, civil y militar, para defender Santander, ocupado por tropas vascas e italianas el 26, después de una de las retiradas más horrorosas de la guerra. Aislados los asturianos tras la caída de la capital donostiarra, convierten el Consejo Provincial en un organismo político autónomo, el Consejo de Soberanía de Asturias y León. Gámir, acusado del fracaso de la defensa de Santander, es destituido por sus representantes. Le sustituye el coronel Prada, cuyo Estado Mayor estaba al mando del capitán Ciutat. El resto de la contienda lo pasa Gámir en un escenario distinto, al mando de la 6 brigada de Infantería y, más tarde, ya entrado el invierno del 38, al crearse la Inspección General de Instrucción Militar, dirige el nuevo organismo por nombramiento aparecido el 1.° de diciembre de 1938. En este empleo de carácter burocrático terminaría la guerra. En el exilio escribió unas Memorias. Regresó a España a principios de los años cincuenta, muriendo poco después

Manuel Gancedo Sáenz

Capitán de Infantería y miembro de la UMRA en Barcelona; mandó la 32 División, llegando a ser teniente coronel. Durante la segunda guerra mundial, actuó en la Resistencia francesa.

Santiago Garcés.

Se le atribuye la participación en el asesinato de Calvo-Sotelo. Tuvo mando en la motorizada y posteriormente en el SIM. Es el de la derecha.

Manuel García Benet

(1875-1937). General de brigada del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil permaneció fiel a la República, cuyo Gobierno le nombró jefe del cantón de Campamento (Madrid), cargo del que no llegó a tomar posesión, pasando poco tiempo después a la reserva.

Juan García Gómez Caminero.

(1871-1937). Había sido uno de los primeros oficiales ascendidos a general durante la República y en 1933 fue nombrado general de División. Procedente del Arma de Infantería y afiliado a la UMRA, en 1936 desempeñaba la jefatura de la III Inspección General del Ejército —desde cuyo cargo pidió infructuosamente al ministro de la Guerra que destinase fuera de Pamplona al general Mola—, y que al estallar la guerra civil se hallaba visitando las distintas guarniciones de la VIII División Orgánica, con el fin de disuadir a los jefes y oficiales de la misma de cualquier tentativa sediciosa. El 19 de julio de 1936, al comprobar que la situación de rebeldía era irreversible, logró huir y refugiarse en Portugal, desde cuyo país regresó a Madrid y se puso a disposición del Gobierno republicano. Tras formar parte del tribunal que condenó a muerte al general Joaquín Fanjul, desempeñó diversos cargos militares hasta que a principios de 1937 pasó a la reserva por haber cumplido la edad reglamentaria, falleciendo en los últimos días del citado año. Según diversos historiadores, estaba afiliado a la Masonería.

Carlos García Vallejo.

Comandante de Infantería, mandó las Milicias contra Córdoba al inicio de la guerra. Mandó el XVII Cuerpo desde su nueva fundación, en Levante en 1938, hasta el final de la guerra, apoyando el golpe de Casado.

José García Vayas.

Comandante de Infantería, al mando del destacamento de vigilancia de la prisión de Santoña (Santander). Ayudó a aplastar la rebelión de los oficiales del Batallón y luego mandó el XV Cuerpo, compuesto por los milicianos santanderinos. Después de la derrota en el norte, mandó un centro de reclutamiento y luego fue nombrado general inspector de todos los CRIM. Murió en el exilio en Francia en 1962.

Miguel García Vivancos.

Chofer de profesión, era un activista anarquista que participó en las luchas callejeras de Barcelona el 19 de julio de 1936. Estuvo en la columna Aguiluchos y luego mandó la 126 Brigada y la 25 División en Belchite y Teruel. Estaba en desacuerdo con la línea antimilitarista de los anarquistas más intransigentes y trató de cooperar con los comunistas. En 1971 vivía en París, donde había conseguido éxitos como pintor.

Antonio Garijo Fernández.

(1899) Capitán de EM, durante la guerra fue jefe de los servicios informativos del Ejército central y luego del Grupo de Ejércitos del Centro. Se le acusa de haber sido agente nacionalista aunque las pruebas son circunstanciales al ser uno de los portavoces republicanos en las negociaciones para la rendición de marzo de 1939.

Antonio Gil Otero.

Comandante de Infantería destinado en Lérida. Se unió a la columna del PSUC y luego mandó el XI Cuerpo.

Rodrigo Gil Ruiz

Coronel. Había estado asociado desde hacía tiempo a los grupos de oficiales de izquierdas. Como jefe del depósito de armamento de Madrid, distribuyó fusiles y dispuso la recuperación de los cerrojos que había en el cuartel de la Montaña. Fue subsecretario de la Guerra durante breve tiempo en el primer gobierno de Largo Caballero, pero volvió a su anterior cargo.

Francisco Giménez Orge (También Jiménez)

(1877-?). Coronel del Arma de Infantería, afiliado a la UMRA, que durante la guerra civil permaneció leal al Gobierno republicano, mandando en los primeros días de la contienda algunas unidades milicianas en el frente de Guadalajara y, posteriormente, una división, desempeñando, por último, el cargo de comandante militar de Ciudad Real.


Nota: Se trataba de tres hermanos militares y republicanos. Alfredo, Francisco y Evelio. El primero pertenecía al Cuarto militar de Azaña, y Evelio mandó una Brigada Mixta y posteriormente un centro de instrucción de infantería (CRIM). En otras fuentes el apellido aparece como Jiménez. En la foto ampliada,  vemos a Francisco con mandos de su columna en los primeros tiempos de la guerra, todavía con las insignias del antiguo reglamento.

Isidoro Giménez Garcia.

Ascendido a comandante de la 11 Escuadra de caza por méritos de guerra en 1938, tras haber servido en la 50 Escuadrilla de Natachas. 

Alejandro Goicoechea.

Capitán de Ingenieros retirado que proyectó el cinturón de hierro de fortificaciones en torno a Bilbao, con puntos débiles intencionados, pasándose al enemigo con los planos. Después de la guerra diseñó el tren Talgo.

Ricardo Gómez García.

Teniente de Carabineros y mandó la 1 División vasca, y luego la 56 División.

 Valentín Gómez González, "El Campesino"

Fue uno de los más conocidos dirigentes milicianos a causa de su violenta e impredecible personalidad. También ha alcanzado fama gracias a su autobiografía publicada en plena guerra fría, siendo uno de los más conocidos comunistas que han dejado de serlo. Al parecer, fue en su juventud un rebelde, desertó del ejército e ingresó en el PCE en 1929. Asegura haber jugado un papel activo en el aplastamiento de la sublevación en Madrid. Organizó sus propias milicias y se le confirmó la graduación de mayor. Después de haber mandado varias unidades "de choque" en torno a Madrid, en cuyo momento se dice que tuvo poca consideración por las vidas de sus hombres. Mandó la 46 División en Brunete, Belchite y Teruel. Afirma que en Teruel le dejaron sólo los demás jefes comunistas. Modesto le destituyó durante la batalla del Ebro y acabó la guerra al frente de un centro de reclutamiento. El foso entre él y los dirigentes comunistas surgió probablemente a raíz de una antigua disputa con Líster. Hay corresponsales de guerra que hablan de su insubordinación y vanidad. Después de la guerra marchó a la URSS y estudió en la academia Frunze; cayó en desgracia; padeció gravemente como detenido en campos de trabajo forzado en la URSS y acabó por conseguir escaparse. Vivió en Francia (1977).

  

Agustín Gómez Morato.

General de División, a quien el gobierno, en 1936, había vuelto a nombrar para Marruecos, habiendo servido ya allí en los dos primeros años de la República. Fue nombrado comandante en jefe del Protectorado. Detenido por los rebeldes la noche del 16 al 17 de julio de 1936.

Liberiano González

Mayor de milicias, al mando de la 12 División, integrante del Cuerpo de Ejército mandado por Cipriano Mera que se enfrentó a los comunistas en las jornadas del 7 al 10 de marzo de 1939, en Madrid, actuando decididamente al lado del coronel Segismundo Casado.

José González Camó.

(1878-1937). Coronel del Arma de Caballería y piloto aviador que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en Palencia como Jefe del Regimiento de Cazadores de Villarrobledo 3, donde, por orden del general jefe de la guarnición, que se había alzado en armas contra el gobierno de la República, fue detenido por sospecharse que era persona relacionada con el Frente Popular. Juzgado poco tiempo después por un consejo de guerra y acusado de auxilio a la rebelión militar, fue condenado a muerte y fusilado.

 Antonio González Morilla.

Fue guardia de asalto y que desde el año 1936 se desconoce su paradero.  Casado con Dolores Morales García, dejó dos hijas, una de ellas llamada Antonia  y la otra Dolores. Tenía dos hermanas y dos hermanos, una  de ellas llamada Consuelo. Su familia vivía en Madrid por la zona de la Dehesa de la Villa. Al finalizar la guerra, a su mujer Dolores, le llegó el rumor de que le habían visto en Francia. En la matricula de la moto parece que pone  2º BL 176.

Miguel González Pérez Caballero.

Teniente de Infantería en 1936, mandó la 18 División.

Lucio González Tablas y García Herreras

 (1884-1937). Teniente coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil se puso a las órdenes del Gobierno de la República, participando en diversas operaciones a lo largo de la con-tienda. Ascendido a coronel, fue hecho prisionero por los nacionalistas, los cuales, tras juzgarlo ante un consejo de guerra, lo condenaron a muerte y lo fusilaron.

Luis González Ubieta y González del Castillo. 

Capitán de corbeta, al mando del “Artabro” en julio de 1936. Nombrado en un primer momento Comandante del “José Luis Díez” el día 19 y logra la rendición de los sublevados de Alicante. En diciembre de 1936 se le nombró comandante del “Cervantes” (G.R. nº364, 29/12/1936). Participó en la campaña del Cantábrico. Nombrado Almirante Jefe de la Flota octubre de 1937 (D.O.nº.258, 27/10/1937).  Lo fue hasta ser nombrado Jefe de la Base Naval de Mahón en febrero de 1939. Llega a Mahón el 3 de febrero y el 7 de ese mismo mes se presentó en Mahón el buque inglés “Devonshire".  Se exilio el día siguiente en este buque. Había recibido la Placa Laureada de la República por el hundimiento del “Baleares” por ser en ese momento el Almirante Jefe de la Flota Republicana.

 

Fuente: Victoria Fernández


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Al producirse el levantamiento era comandante del crucero Cervantes con el grado de capitán de navío. En el mismo buque toma parte en la expedición que hace la flota al Cantábrico, al mando del almirante Buiza, donde permanece en misión de vigilancia hasta el 10 de octubre. Se destaca en algunos combates en el Mediterráneo durante 1937, por lo que es ascendido a jefe de Estado Mayor de la Marina, El 28 de diciembre de este mismo año recibe el nombramiento de almirante de la flota en sustitución de Buiza. Llega a este cargo a pesar de la animadversión que manifiesta por el nuevo jefe el almirante soviético Kutznetsov, consejero de la flota republicana.El 6 de marzo de 1938 lo encontramos mandando las unidades de la armada que hunden el Baleares en aguas de cabo Palos, al parecer alcanzado por los torpedos del Almirante Antequera. Por esta acción se le recompensa con la Placa Laureada de Madrid (B. O. de 17 de marzo de 1938). A pesar del prestigio y de la influencia que tiene sobre los oficiales de la flota, sus relaciones con Bruno Alonso, comisario general de Marina y socialista, se deterioran. Pasa, pues, a ocupar distintos cargos de carácter más o menos burocrático al ser sustituido, en octubre de 1938, por Buiza en el almirantazgo.En las últimas semanas del conflicto, tras el ascenso de Brandaris a general (enero del 39) y su posterior traslado a Barcelona y en seguida a Olot, al frente de su comandancia militar, González Ubieta pasa a ocupar la comandancia militar de Mahón. Queda asimismo al mando de la guarnición de Menorca. No faltan historiadores que vean en la designación de Ubieta para el nuevo cargo la intención del Gobierno de gestionar la rendición de la isla. «Su condición de marino —apunta Luis Romero— y miembro de la masonería pudieran ser datos a tener en cuenta.» Seguía en este mismo destino el 7 de febrero de 1939, fecha en que el crucero británico Devonshire fondeó en la bahía de Mahón. Parece ser que Ubieta conferenció con el comandante de este buque, Muirhed-Gould, en unas conversaciones preliminares, aunque sin comprometerse a tomar ninguna de-terminación al respecto. Mientras Ubieta se reunía el día 8 con el representante nacionalista, Sartorius, en el crucero británico, se sublevaban tres batallones en San Cristóbal, Ciudadela y Ferrerías. Poco después se organizaba desde Mallorca una invasión de la isla mientras aviones italianos bombardeaban Mahón. En vista de la situación, la noche del 8 al 9 zarpó el Devonshire de Mahón llevando a bordo a González Ubieta y a algunas autoridades, jefes y oficiales. No pocos quedaron en la isla, unos voluntariamente y otros porque quizá no llegaron a tiempo de embarcar.

Amado Granell.

Mayor de milicias republicano que tras el exilio e internamiento en el Norte de África (Francia) se alistó en el Ejército Francés de De Gaulle, luchando en la 2 División Blindada de Leclerc (9ª Cía.) y alcanzando el grado de Teniente. Para un oficial que había mandado una brigada mixta, mandar una compañía no debió ser un trabajo muy difícil, más cuando su superior, el capitán Raymon Dronne, con mucha menos experiencia, dejaba en sus manos gran parte de las tareas. Raymon Dronne, cuando ya era coronel, no le hizo mucha justicia a este bravo castellonense en alguna publicación. Granell cumplió a la perfección la misión de enlazar en Paris con las Fuerzas Francesas del Interior que fueron quienes realmente la liberaron, y donde militaban miles de españoles. La columna al mando de Granell llegó posteriormente al ayuntamiento, ya liberado, y tomó otros edificios donde los alemanes estaban atrincherados, pero cercados. En la foto de la izquierda como Mayor del EPR, y en la de abajo como Alférez del ejército francés.

 Lea este artículo del Comandante de la "Novena" el Capitán Raymon Dronne