| S.B.H.A.C. Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores |
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2.2- Galería de
militares republicanos en la GCE |
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De Manuel Eixea Vilar A Amado Granell (51) |
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Manuel Eixea Vilar.
Nota: Eixea fue un militar atípico, miembro del PCE desde primera hora de la guerra y eficaz colaborador del EM de Rojo, fue perdiendo el entusiasmo a medida que se encaraba con los consejeros rusos por su incompetente forma de conducir las operaciones en Teruel (según él). Perdido su mando por estos motivos fue nombrado Comandante de la Plaza de Castellón. Posteriormente formó parte del Estado Mayor y colaboró en el diseño de la línea XYZ. Al final de la guerra, y pese a seguir a las órdenes del gobierno quedó en mala posición tanto para los comunistas como para los casadistas. Capturado por los rebeldes fue fusilado tras un consejo de guerra sumarísimo.
Mucho más sobre el personaje en: http://www.marjosl.com/paginas%20amigos/pagina%20web%20manuel%20eixea/index.htm |
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José María Enciso Madollel. Capitán de Infantería, al frente de una caja de reclutas. Había pertenecido a la UMRA. Mandó un batallón de Milicias, el batallón presidencial, la 44 Brigada en la defensa de Madrid y la 10 División en Brunete. Estuvo encarcelado durante algún tiempo y luego al frente de una División, cayendo prisionero en 1938. Fue fusilado en Zaragoza ese mismo año.
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Antonio Escobar Huertas
Reseña de Cristóbal Zaragoza: El protagonismo del coronel Escobar empieza el día 19 de julio en Barcelona, al lado de su jefe inmediato superior, el general Aranguren, los dos de la Guardia Civil. Según la mayoría de los historiadores, ambos fueron piezas clave que contribuyeron a sofocar eficazmente el levantamiento en la Ciudad Condal. Luis Romero pone en tela de juicio esta generalizada apreciación. «Se comenta —escribe— la decisión que la Guardia Civil pudiera tener en el resultado final de aquella batalla. Es aventurado afirmar que la decidiera; más bien podría afirmarse que dio la puntilla a los sublevados, que ya estaban batidos y desmoralizados. Lo que puede creerse con fundamento es que si cuando el general Goded requirió por última vez la cooperación de la Guardia Civil, ésta se suma a los rebeldes, dadas las circunstancias en que se hallaban las fuerzas enfrentadas hubiese podido cambiar el signo de la lucha. La decisión no vino de Escobar, que fue disciplinado ejecutor, sino del general Aranguren, que mandaba los Tercios de Cataluña.» Guarner, que lo tuvo a su lado en la jefatura de Orden Público, lo define como un «valeroso y muy católico coronel», y Julián Zugazagoitia hace de él el siguiente elogio: «De entre los jefes y oficiales que traté en función de mi cargo, nadie me dio tan cabal prueba de disciplinada obediencia como el coronel de la Guardia Civil señor Escobar, que, sin que le estorbase su catolicismo, se puso a las órdenes incondicionales de la República, aceptando sin la más tenue vacilación a pesar de su edad, las comisiones más ásperas, en la primera de las cuales recibió dos balazos, que le pusieron al borde de la tumba y determinaron su ascenso a general, y la segunda, la muerte, que le fue dada por el enemigo al hacerle prisionero. Siempre que me visitó lo hizo para pedirme un destino activo y su palabra, correcta y medida, tenía los acentos reglamentarios. No omitía el tratamiento y se conservaba en posición militar. Para las horas que vivíamos era un anacronismo ejemplar. Con muchos anacronismos como el suyo, la guerra hubiese seguido derroteros distintos.» Este viejo militar, cuya figura siempre causó respeto y simpatía, causó baja en la Guardia Civil al convertirse en Guardia Nacional Republicana e ingresó en el ejército. En noviembre del 36 le encontramos defendiendo la carretera de Extremadura; su acierto en las operaciones a su cargo es unánimemente reconocido. Interviene en los sucesos de mayo en Barcelona, en 1937, en los que es gravemente herido. Asciende a general. Después de su recuperación, ocupa varios puestos de responsabilidad hasta que pasa al mando del Ejército de Extremadura, que estaba en pésimas condiciones (28 de octubre de 1938). Su misión allí era cooperar con el Ejército de Andalucía y con la Armada en una operación de desembarco en Motril (Granada), a fin de aliviar la crítica situación del GERO (Grupo de Ejércitos de la Región Oriental). La inexplicable política dilatoria del Gobierno fue causa de que se retrasara esta operación, que se inició más tarde sólo por tierra, el día 5 de enero de 1939, y acabó suspendiéndose. Escobar había lanzado una ofensiva cuyo objetivo era alcanzar la frontera portuguesa, a fin de cortar las comunicaciones de los nacionalistas. Era demasiado tarde para todo, y a últimos de enero tuvo que pasar a la defensiva. En febrero de 1939 las posiciones se estabilizan en ambos frentes. El 16 de febrero asiste a la reunión de Los Llanos (Albacete), donde junto con los altos mandos militares se reúne con Negrín. Escobar es de los que opina, como todos los reunidos menos Miaja, que ha llegado el momento de concertar la paz. Cuando se produce la sublevación casadista, a principios de marzo, interviene en la lucha armada contra pequeños focos comunistas que se sublevan en Ciudad Real, Puertollano y Almadén, focos que «quedaron resueltos gracias a la serenidad y tacto del general Escobara (Casado). Finalmente, cuando el 27 de marzo los nacionalistas ocupan Almadén y sus minas rompiendo el frente por todas partes, el general Escobar se refugia en Ciudad Real. Había desaparecido el Ejército de Extremadura. Al término de la guerra fue juzgado por un tribunal militar que lo condenó a muerte. La ejecución se llevó a cabo en los fosos de Montjuic al amanecer del 8 de febrero de 1940. Murió abrazando un crucifijo. A su cadáver se le tributaron honores militares. Escobar aparece retratado en L´espoir, de Malraux, como el coronel Ximénez. |
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Federico Escofet Alsina.
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Manuel Estrada Manchón.
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Enrique Eymar Fernández.
Fuente RF09, FR45 y FR70 |
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Anselmo Fantova Lausín. Oficial en activo de ideas progresistas, destituido en 1935. Reingresado en febrero de 1936, era comandante del regimiento de carros de combate al iniciarse la guerra. En junio de 1937 fue nombrado ayudante de campo del general Gámir en el norte. |
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Carlos Faraudo y de Micheo. (1901-1936) Capitán del Arma de Ingenieros que había sido instructor de las milicias del Partido Socialista. EN el mes de mayo de 1936, hallándose prestando servicio como oficial de la Guardia de Asalto, fue asesinado en Madrid por elementos de significación falangista.
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Manuel Fe Lloréns. Comandante de Infantería destinado a Madrid, que había estado asociado a actividades conspirativas contra la dictadura y tenia relaciones con la CNT. Durante algún tiempo fue jefe de la sección de Operaciones del EM Central. Se le conocía por su anticomunismo. |
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Antonio Fernández Bolaños. Teniente coronel de Ingenieros retirado y diputado socialista. Sirvió en el extranjero en compras de armamentos y luego en un comité encargado de seleccionar oficiales para puestos de mando, siendo subsecretario de la Guerra entre mayo de 1937 y marzo de 1938, en que fue nombrado agregado militar en París. |
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Hilario Fernández Bujanda (1880-1936). Coronel del Cuerpo de Carabineros que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano. El 30 de julio de 1936, cuando se hallaba al frente de una columna compuesta por unos cuatrocientos guardias civiles y unos seiscientos milicianos, con los cuales se dirigía de Valencia a Teruel, al hacer un alto dicha columna en la Puebla de Valverde, fue detenido por los guardias civiles a sus órdenes, los cuales, de improviso, hablan atacado a los aludidos milicianos, a los que causaron 72 muertos. Conducido a Teruel y entregado a los militares rebeldes junto con medio centenar de prisioneros, fue fusilado a continuación, sin formación de causa, junto a las tapias del cementerio de dicha ciudad.
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Enrique Fernández de Heredia Gaztáñaga. Comandante de Artillería. Después de haber mandado la 31 División dirigió el IV Cuerpo, siendo nombrado después el primer comandante del XVIII Cuerpo, que dirigió en Brunete y Teruel. |
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José Fernández Navarro. Había tomado parte en la conjura republicana de 1930 y sido agregado militar en países latinoamericanos durante la República. En 1936 era comandante de Infantería destinado a Madrid sin puesto fijo. Actúa, en julio de 1936, al lado del Gobierno y trata de lograr que se entreguen armas a las milicias. Participó en el asalto al Cuartel de la Montaña, donde fue uno de los primeros en penetrar y arengó a los soldados rebelados para que depusieran la resistencia final los focos subsistentes. Fue llamado por el Ministerio de la Guerra para que formase uno de los cinco batallones de voluntarios. Luego operó en los frentes de la Sierra de Madrid. |
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Hilario Fernández Recio. Capitán de Carabineros en 1936. Durante un tiempo se dedicó a organizar nuevas unidades de Carabineros y, posteriormente, como comandante, mandó unidades de Asalto especiales. Estuvo al frente de la 67 División y de la 13. Apoyó a Casado, que le nombró jefe del III Cuerpo. |
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Arnoldo Fernández Urbano. (1883-1939). Teniente coronel del Arma de Infantería, con diploma de la Escuela Superior de Guerra, que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano, desempeñando a lo largo de toda la contienda diversos puestos en el Estado Mayor del Ejército del Centro. En marzo de 1939, hallándose destinado en el Estado Mayor de Segismundo Casado, fue hecho prisionero por los comunistas seguidores de Negrín, los cuales, acto seguido, lo fusilaron en las inmediaciones de El Pardo (Madrid).
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José Fernández de Villa-Abrille y Calívara.
Los estudios recientes de Francisco Espinosa demuestran que Villa-Abrille sabía lo que se estaba tramando en Sevilla y que no sólo lo ocultó al gobierno sino que no hizo nada para impedirlo excepto negarse a unirse al golpe. |
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José Ferrer Bonet. Teniente de la Guardia civil, actuó de asesor militar de la columna Ferrer-Carod en Aragón. |
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Franco Mussió Coronel de artillería Director de la fábrica de armas de Trubia, que se hizo cargo de la autoridad de la Asturias Republicana, cuando sus autoridades evacuaron. Fue fusilado por los rebeldes.
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Justino Frutos.
Comunista. Era comandante del 4 Batallón de la 10 Brigada Mixta y ascendió a comandante de esta brigada, unidad que mandó con fortuna en la Batalla del Ebro. Fuente: Carlos Engel |
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Víctor de Frutos.
Fuente: Víctor de Frutos Hidalgo En la imagen, con insignias de Mayor de Milicias con mando de División.
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José Luis Fuentes Barrio, Tomó parte activa en la agitación contra Primo de Rivera entre los oficiales de Artillería. Fue jefe principal de artillería en el ejército republicano durante la guerra y tras la caída de Cataluña pasó a Francia.
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Ernesto de la Fuente Torres. Capitán de E M -en Bilbao-, fue nombrado jefe de Servicios del E.M. del Ejército vasco y posteriormente jefe de Operaciones. Fue fusilado por los rebeldes.
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Francisco Galán Rodríguez.
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José María Galán Rodríguez.
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Manuel Gallego Calatayud Capitán de Artillería. Después de actuar en las filas de las Milicias en el frente de Teruel mandó la artillería en la batalla de Teruel y luego el VI Cuerpo. |
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Juan José Gallego Pérez, Antiguo suboficial. Mandó la 69 División. El coronel Casado le nombró para sustituir a Barceló al frente del I Cuerpo. Fuente: Michael Alpert |
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Miguel Gallo Martínez
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Mariano Gámir Ulibarri.
Reseña de Cristóbal Zaragoza: Gámir es el militar bien preparado, el teórico y escritor, quizá un poco de la vieja escuela. Cuando se produjo el levantamiento era general de brigada del arma de Infantería, y había dirigido la Academia de dicho Cuerpo. En julio de 1936 estaba destinado en Valencia con el también general de brigada Martínez Monge. En esta misma ciudad se le nombra jefe de la 5 y 6 brigadas orgánicas a principios de 1937. Sin embargo, actuaría buena parte de la guerra en tierras del Norte, al recibir en mayo la orden de Prieto de defender Bilbao a toda costa, ya que el general Llano de la Encomienda y Aguirre no congeniaban demasiado. Es del jefe del Gobierno de Euzkadi de quien Gámir recibe el mando de las tropas vascas, aunque en seguida se enfrentó «con los problemas de siempre —falta de mandos, indisciplina, material anticuado—, a los que se sumaba la falta de hombres, que empezaban a escasear ante las cuantiosísimas bajas producidas en los últimos combates». A estos inconvenientes hay que añadir la traición del comandante Goicoechea, que entregó al enemigo los planos de la defensa periférica de la ciudad, el famoso «cinturón de hierro». En tales condiciones, y ante el irrefrenable avance de los nacionalistas, ordena el 13 de julio la voladura del puente de Bilbao, que no llega a realizarse, y abandona la ciudad, que cae el día 19. El 21 cesaba Llano de la Encomienda, y Gámir se convierte en una especie de generalísimo, pero los gudaris no resisten por más tiempo los fuertes bombardeos. El 6 de agosto recibe el mando único, civil y militar, para defender Santander, ocupado por tropas vascas e italianas el 26, después de una de las retiradas más horrorosas de la guerra. Aislados los asturianos tras la caída de la capital donostiarra, convierten el Consejo Provincial en un organismo político autónomo, el Consejo de Soberanía de Asturias y León. Gámir, acusado del fracaso de la defensa de Santander, es destituido por sus representantes. Le sustituye el coronel Prada, cuyo Estado Mayor estaba al mando del capitán Ciutat. El resto de la contienda lo pasa Gámir en un escenario distinto, al mando de la 6 brigada de Infantería y, más tarde, ya entrado el invierno del 38, al crearse la Inspección General de Instrucción Militar, dirige el nuevo organismo por nombramiento aparecido el 1.° de diciembre de 1938. En este empleo de carácter burocrático terminaría la guerra. En el exilio escribió unas Memorias. Regresó a España a principios de los años cincuenta, muriendo poco después |
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Manuel Gancedo Sáenz Capitán de Infantería y miembro de la UMRA en Barcelona; mandó la 32 División, llegando a ser teniente coronel. Durante la segunda guerra mundial, actuó en la Resistencia francesa.
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Santiago Garcés.
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Manuel García Benet (1875-1937). General de brigada del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil permaneció fiel a la República, cuyo Gobierno le nombró jefe del cantón de Campamento (Madrid), cargo del que no llegó a tomar posesión, pasando poco tiempo después a la reserva. |
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Juan García Gómez Caminero.
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Carlos García Vallejo. Comandante de Infantería, mandó las Milicias contra Córdoba al inicio de la guerra. Mandó el XVII Cuerpo desde su nueva fundación, en Levante en 1938, hasta el final de la guerra, apoyando el golpe de Casado. |
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José García Vayas. Comandante de Infantería, al mando del destacamento de vigilancia de la prisión de Santoña (Santander). Ayudó a aplastar la rebelión de los oficiales del Batallón y luego mandó el XV Cuerpo, compuesto por los milicianos santanderinos. Después de la derrota en el norte, mandó un centro de reclutamiento y luego fue nombrado general inspector de todos los CRIM. Murió en el exilio en Francia en 1962.
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Miguel García Vivancos.
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Antonio Garijo Fernández. (1899) Capitán de EM, durante la guerra fue jefe de los servicios informativos del Ejército central y luego del Grupo de Ejércitos del Centro. Se le acusa de haber sido agente nacionalista aunque las pruebas son circunstanciales al ser uno de los portavoces republicanos en las negociaciones para la rendición de marzo de 1939. |
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Antonio Gil Otero. Comandante de Infantería destinado en Lérida. Se unió a la columna del PSUC y luego mandó el XI Cuerpo. |
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Rodrigo Gil Ruiz Coronel. Había estado asociado desde hacía tiempo a los grupos de oficiales de izquierdas. Como jefe del depósito de armamento de Madrid, distribuyó fusiles y dispuso la recuperación de los cerrojos que había en el cuartel de la Montaña. Fue subsecretario de la Guerra durante breve tiempo en el primer gobierno de Largo Caballero, pero volvió a su anterior cargo. |
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Francisco Giménez Orge (También Jiménez)
Nota: Se trataba de tres hermanos militares y republicanos. Alfredo, Francisco y Evelio. El primero pertenecía al Cuarto militar de Azaña, y Evelio mandó una Brigada Mixta y posteriormente un centro de instrucción de infantería (CRIM). En otras fuentes el apellido aparece como Jiménez. En la foto ampliada, vemos a Francisco con mandos de su columna en los primeros tiempos de la guerra, todavía con las insignias del antiguo reglamento. |
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Isidoro Giménez Garcia.
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Alejandro Goicoechea. Capitán de Ingenieros retirado que proyectó el cinturón de hierro de fortificaciones en torno a Bilbao, con puntos débiles intencionados, pasándose al enemigo con los planos. Después de la guerra diseñó el tren Talgo. |
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Ricardo Gómez García. Teniente de Carabineros y mandó la 1 División vasca, y luego la 56 División. |
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Valentín Gómez González, "El Campesino"
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Agustín Gómez Morato.
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Liberiano González Mayor de milicias, al mando de la 12 División, integrante del Cuerpo de Ejército mandado por Cipriano Mera que se enfrentó a los comunistas en las jornadas del 7 al 10 de marzo de 1939, en Madrid, actuando decididamente al lado del coronel Segismundo Casado. |
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José González Camó. (1878-1937). Coronel del Arma de Caballería y piloto aviador que al estallar la guerra civil se hallaba destinado en Palencia como Jefe del Regimiento de Cazadores de Villarrobledo 3, donde, por orden del general jefe de la guarnición, que se había alzado en armas contra el gobierno de la República, fue detenido por sospecharse que era persona relacionada con el Frente Popular. Juzgado poco tiempo después por un consejo de guerra y acusado de auxilio a la rebelión militar, fue condenado a muerte y fusilado.
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Antonio González Morilla.
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Miguel González Pérez Caballero. Teniente de Infantería en 1936, mandó la 18 División. |
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Lucio González Tablas y García Herreras (1884-1937). Teniente coronel del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil se puso a las órdenes del Gobierno de la República, participando en diversas operaciones a lo largo de la con-tienda. Ascendido a coronel, fue hecho prisionero por los nacionalistas, los cuales, tras juzgarlo ante un consejo de guerra, lo condenaron a muerte y lo fusilaron.
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Luis González Ubieta y González del Castillo.
Fuente: Victoria Fernández Reseña de Cristóbal Zaragoza: Al producirse el levantamiento era comandante del crucero Cervantes con el grado de capitán de navío. En el mismo buque toma parte en la expedición que hace la flota al Cantábrico, al mando del almirante Buiza, donde permanece en misión de vigilancia hasta el 10 de octubre. Se destaca en algunos combates en el Mediterráneo durante 1937, por lo que es ascendido a jefe de Estado Mayor de la Marina, El 28 de diciembre de este mismo año recibe el nombramiento de almirante de la flota en sustitución de Buiza. Llega a este cargo a pesar de la animadversión que manifiesta por el nuevo jefe el almirante soviético Kutznetsov, consejero de la flota republicana.El 6 de marzo de 1938 lo encontramos mandando las unidades de la armada que hunden el Baleares en aguas de cabo Palos, al parecer alcanzado por los torpedos del Almirante Antequera. Por esta acción se le recompensa con la Placa Laureada de Madrid (B. O. de 17 de marzo de 1938). A pesar del prestigio y de la influencia que tiene sobre los oficiales de la flota, sus relaciones con Bruno Alonso, comisario general de Marina y socialista, se deterioran. Pasa, pues, a ocupar distintos cargos de carácter más o menos burocrático al ser sustituido, en octubre de 1938, por Buiza en el almirantazgo.En las últimas semanas del conflicto, tras el ascenso de Brandaris a general (enero del 39) y su posterior traslado a Barcelona y en seguida a Olot, al frente de su comandancia militar, González Ubieta pasa a ocupar la comandancia militar de Mahón. Queda asimismo al mando de la guarnición de Menorca. No faltan historiadores que vean en la designación de Ubieta para el nuevo cargo la intención del Gobierno de gestionar la rendición de la isla. «Su condición de marino —apunta Luis Romero— y miembro de la masonería pudieran ser datos a tener en cuenta.» Seguía en este mismo destino el 7 de febrero de 1939, fecha en que el crucero británico Devonshire fondeó en la bahía de Mahón. Parece ser que Ubieta conferenció con el comandante de este buque, Muirhed-Gould, en unas conversaciones preliminares, aunque sin comprometerse a tomar ninguna de-terminación al respecto. Mientras Ubieta se reunía el día 8 con el representante nacionalista, Sartorius, en el crucero británico, se sublevaban tres batallones en San Cristóbal, Ciudadela y Ferrerías. Poco después se organizaba desde Mallorca una invasión de la isla mientras aviones italianos bombardeaban Mahón. En vista de la situación, la noche del 8 al 9 zarpó el Devonshire de Mahón llevando a bordo a González Ubieta y a algunas autoridades, jefes y oficiales. No pocos quedaron en la isla, unos voluntariamente y otros porque quizá no llegaron a tiempo de embarcar. |
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Amado Granell.
Lea este artículo del Comandante de la "Novena" el Capitán Raymon Dronne
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