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1.2- Galería de políticos republicanos en la GCE

(Incluyendo Comisarios Políticos de las Fuerzas Armadas, y republicanos que sin importancia política,

puedan tener relevancia personal.)

Enlaces

De Bibiano Fernández Ossorio y Tafall A Federico Lusinger (58)

Bibiano Fernández Ossorio y Tafall.

Miembro del ORGA, partido regionalista gallego y posteriormente de Izquierda Republicana. Había sido nombrado subsecretario de Gobernación poco antes de la guerra. En 1938 fue nombrado comisario general, y se considera que estuvo influido por los comunistas. Después de la guerra marchó a México y desde entonces trabajó al servicio de las Naciones Unidas en distintas partes del mundo, siendo su último cargo el de representante especial del secretario general en Chipre.


Nota: Ossorio Tafall, como era conocido, fue el último y tercer Comisario General. Parece que fue potenciado por Negrín para poder unificar los comisariados de Tierra, Mar, y Aire y resolver así la crisis del Comisariado desatada tras el informe del Comisario Piñuelas sobre la penetración comunista en el ejército.

Rafael Fraile.

Médico. Jefe del Servicio de Sanidad del Cuerpo de Carabineros. Responsable de sus Hospitales y trabajador infatigable. Pertenecía al Partido Socialista. Se exilió en Méjico.

José Fusimaña.

Fusimaña. a la izquierda, con Lister y Santiago ÁlvarezObrero catalán, comisario de la 11 División y luego del XV Cuerpo. Después de la guerra marchó a la URSS, estudiando en una academia política. Resultó muerto durante la segunda guerra mundial mientras dirigía un batallón guerrillero contra los alemanes.

Ángel Galarza Gago.

(1892-1966). Abogado criminalista y político zamorano que, en 1929, junto con otros correligionarios, fundó el Partido Radical-socialista. Encarcelado durante la «dictablanda» del general Berenguer, suscribió el llamado Pacto de San Sebastián, y al proclamarse la República fue nombrado fiscal general. Más tarde desempeñó la Dirección General de Seguridad, cooperando muy activamente a la creación de la Guardia de Asalto, en cuyo cuerpo puso la República tanto interés. Diputado por Zamora en 1931 y 1936, la primera vez por el citado Partido Radical-socialista, y la segunda, por el Partido Socialista Obrero Español. Al estallar la guerra civil se puso incondicionalmente al lado del Gobierno. Poco tiempo después fue nombrado ministro de la Gobernación en uno de los gabinetes presididos por Francisco Largo Caballero. Su actuación como tal levantó muchas críticas entre los republicanos. Parece que no fue muy competente a la hora de acabar con los asesinatos incontrolados. Tras los sucesos de Barcelona de mayo de 1937, fue destituido de su cargo. Durante el resto de la contienda no volvió a ocupar cargo político alguno, salvo el de diputado, limitándose a asistir a las rutinarias sesiones que celebraron las Cortes republicanas. Al final del conflicto se marchó de España, fijando su residencia en París, donde falleció.

Jesús Galíndez Suarez.

(1915-1956). Escritor y político vasco, afiliado al Partido Nacionalista Vasco, que fue secretario de Manuel Irujo 0llo. Al estallar la guerra civil se hallaba en Madrid, donde se aprestó a ponerse al servicio de la causa republicana, formando parte de la delegación de Euzkadi en la capital de España. Al terminar la contienda se marchó a la República Dominicana y, después, a EE.UU., donde fue profesor de la Universidad de Columbia. Hallándose en Nueva York —en cuya ciudad era el delegado del Gobierno autónomo vasco en el exilio—, fue secuestrado por unos agentes del dictador dominicano Trujillo, conducido a la citada República y asesinado (al parecer con la complicidad de la CIA). Autor de algunos libros relacionados con el conflicto español —Los vascos en el Madrid sitiado (Ed. Vasca Ekin, Buenos Aires, 1945), Estampas de la guerra. Páginas arrancadas a la memoria de un gudari vasco (Ed. Vasca Ekin, Buenos Aires, 1951), etc., y de un trabajo titulado "La era de Trujillo", que fue, quizá, la causa de su muerte

Eli Gallastegi

Dirigente nacionalista vasco, protagonizó la escisión en el PNV en el año 1921  entre su grupo, Aberri, independentista, y la Comunión Nacionalista, de carácter autonomista. Promovió la creación de Emakume Abertzale Batza, organización de mujeres, y de la Federación de Mendigoxales (montañeros) que llegaría a ser el motor del nacionalismo independentista. Generó grandes polémicas por cuestiones como su línea de solidaridad con la lucha de Abdel Krim, así como con el Sinn Fein irlandés, que era su modelo, o por su afirmación de que temía más al “capitalismo rojo y gualdo” que al “proletariado rojo”. Aceptó críticamente la reunificación de las dos facciones del PNV en 1931, pero en 1933 rompe con el Partido junto con los seguidores de la revista que dirige, Jagi-jagi, órgano de expresión de los mendigoxales. Se muestra crítico respecto al Estatuto porque lo considera incompatible con una estrategia independentista, y tras la rebelión militar de 1936 es partidario de que los vascos no se involucren en una guerra “extranjera”.  Sin embargo los acontecimientos traen la guerra a territorio vasco, y los mendigoxales de Jagi-jagi ponen en pie dos batallones, el “Lenago il” (Antes morir) y el “Zergaitik ez?” (¿Por qué no?), cuyo comportamiento en el combate fue parejo con la belicosidad de sus nombres.

Fuente: Felipe Peña

Gregorio Gallego

(1916). Periodista anarcosindicalista, nacido en Madrid, que durante la guerra civil tomó parte activa en la contienda, especial-mente en la defensa de la capital de la República, y que, tras el triunfo de los nacionalistas, permaneció en prisión por espacio de casi veinte años. Autor de diversas novelas como "El hachazo" —ambientada en un hospital penitenciario—, La maraña —inspirada en la atmósfera carcelaria y judicial que le tocó vivir—, "Ardiente verano" y, sobre todo, "Asalto a la ciudad" —en la cual cuenta algunas de las vicisitudes vividas por el pueblo de Madrid durante los tres años que duró el conflicto, obra considerada por la crítica como una de las mejores que se han escrito sobre el tema—.

Ignacio Gallego

Dirigente de las Juventudes Socialistas que poco antes de que estallase la guerra civil, junto con otros correligionarios —Santiago Carrillo, José Cazorla, Federico Melchor, etc.—, gestionó la fusión de dicha organización con las Juventudes Comunistas. A primeros de noviembre de 1936 ingresó en el Partido Comunista, en el que militó y desempeñó algunos cargos de importancia hasta el final de la contienda.

José María Gallegos Racafull.

Canónigo de la catedral de Córdoba que al iniciarse el conflicto condenó la rebelión militar adhiriéndose al gobierno. Terminada la guerra y en el exilio solicitó permiso al obispo para regresar. Recibió una disparata respuesta llena de odio y sarcasmos donde le apremiaban a buscar un país lejano donde nadie supiera del horrible crimen perpetrado apoyando la legalidad vigente.

Fuente: El País (Hilari Raguer)

Cristino García Granda.

Héroe asturiano. Natural de Ferrero, Gozón. Fogonero del vapor "Luis Adaro". Combatió en Asturias y en Francia contra los nazis, fue condecorado con la Gran Cruz de la legión de Honor. Capturado por los franquistas en la postguerra, fue fusilado a pesar de las presiones internacionales.

Más información: Lea este Artículo de Xavier Lacosta

Agapito García Atadell.

Obrero tipógrafo socialista. Cuando estalló la guerra civil organizó en Madrid un grupo llamado Milicia Popular de Investigación con el que al parecer cometió robos, saqueos y asesinatos. Participó en numerosas checas en Madrid y Valencia e intentó huir de España con dos cómplices con la excusa de que debía realizar un servicio de espionaje en Marsella, lugar en el que vendió una cantidad de joyas robadas y se embarcó para Hispanoamérica. Por error no advirtió que el buque hacía escala en la isla española de La Palma, en Canarias, donde fue detenido con uno de sus compañeros. Fue juzgado y ejecutado en Sevilla. Se dice que fue denunciado a la policía canaria por agentes republicanos.


Nota: Es el que lleva gafas.

Juan García Oliver.

(1901-1980). Dirigente anarcosindicalista, nacido en Reus (Tarragona), que formó parte, junto con Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y otros, del grupo terrorista conocido por «Los Solidarios». Durante la dicta-dura del general Primo de Rivera se exilió a Francia, donde entró en contacto con otros revolucionarios anarquistas y contribuyó muy eficaz-mente al nacimiento de la FAI y a la preparación de un atentado, que resultó frustrado, contra Alfonso XIII. Aunque partidario de la acción directa, no compartió sus métodos ni con los idealistas ácratas, más teóricos que prácticos, ni con los sindicalistas de Angel Pestaña, a los cuales consideraba meros reformistas. Tras ser encarcelado varias veces, al proclamarse la República fue puesto en libertad, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los líderes más cualificados de la CNT y, más tarde, de la citada FAI, participando personalmente en la mayoría de los sucesos revolucionarios —huelgas del Alto Llobregat, etc.— ocurridos en España en el periodo comprendido entre 1931 y 1936. Al producirse el alzamiento militar del 18 de julio de este último año se distinguió en el aplastamiento del mismo en Barcelona, formando parte del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña. Más tarde fue nombrado ministro de Justicia, como representante de la CNT-FAI, en uno de los gobiernos que presidió Francisco Largo Caballero. Lo insólito del nombramiento —era la primera vez, y posiblemente la última, que un anarquista desempeñaba la cartera de Justicia— dio lugar a numerosos comentarios y a no menos quebraderos de cabeza. Incluso entre sus propios correligionarios, como dice Hugh Thomas (La guerra civil española, Ed. Urbión, S. A., Madrid, 1979), produjo un indisimulable estupor oír por radio que se le llamaba «el excelentísimo señor ministro de Justicia, camarada García Oliver». De su paso por tal departamento queda el recuerdo de un discurso sin precedentes en la larga nómina de ministros de Justicia (Hugh Thomas, op. cit.): «... La justicia ha de ser caliente, la justicia ha de ser viva, la justicia no puede estar encerrada dentro de los estrechos limites de una profesión. No es que despreciemos de forma definitiva los libros y los procedimientos, pero lo cierto es que había demasiados abogados... Cuando las relaciones entre los hombres sean las debidas, no habrá necesidad de robar ni de matar... Por primera vez, se dirá que el criminal delincuente común no es un enemigo de la Sociedad; es, acaso, una víctima de la Sociedad. ¿Quién es capaz de decir que no va a robar obligado a ello para dar de comer a sus hijos y para comer él mismo? No creáis que quiero hacer la apología del robo, pero a las masas hay que hablarles con dureza. El hombre no procede de Dios, procede de la caverna, de la bestia... La justicia es algo tan sutil que basta con tener corazón para interpretarla...» Ya en otra ocasión, refiriéndose a los «paseos» había dicho: «Lo de los paseos era la justicia administrada directamente por el país, por el pueblo, en ausencia absoluta de los órganos de la justicia tradicional, que había fracasado.» De todas formas, y a pesar de tan peregrinas manifestaciones y de que, al parecer, su sueño era hacer una enorme pira con todos los registros dependientes del Ministerio de Justicia, cosa que no llevó a cabo, aunque es cierto que ordenó la cancelación de todos los antecedentes penales por delitos cometidos con anterioridad al 15 de julio de 1936, hizo todo lo posible para que el Gobierno recuperara su natural autoridad y nadie desempeñase, aun mismo tiempo, el doble papel de juez y de verdugo. A pesar de tales esfuerzos —dice Diego Martínez Barrio en sus Memorias, Ed. Planeta, Barcelona, 1983—, «no consiguió nunca ser recibido en audiencia privada por el presidente de la República, señor Azaña». También como representante de la CNT fue miembro del Consejo Superior de Guerra, dando pruebas de no escasa competencia en todo lo relacionado con la organización de academias en las que preparar a los nuevos oficiales del ejército republicano. Como jefe de la organización y la administración de las escuelas de formación de oficiales —escribe Burnett Bolloten en su libro La revolución española, Ed. Grijalbo, S. A., Barcelona, 1980-, se ganó la admiración incluso de sus adversarios ideológicos. Antonio Cordón y yo —escribe Martín Blázquez, oficial profesional del Ministerio de la Guerra—nos pusimos en contacto con él, pero lo único que nos quedaba por hacer era ejecutar sus instrucciones. Inmediatamente se consiguieron alojamientos, instructores y equipo. Oliver era infatigable. Lo disponía y supervisaba todo personalmente. Entraba en los menores detalles y se preocupaba de todo. Hasta se interesaba por los horarios de estudios y por la organización de la cocina. Pero insistía sobre todo en que los nuevos oficiales fuesen adiestrados en la disciplina más estricta. Yo, que no creo en la improvisación, estaba asombrado ante la capacidad organizadora de aquel anarquista catalán. Observando el acierto y la capacidad con que actuaba, comprendí que era un hombre extraordinario y no pude menos de deplorar que tanto talento se desperdiciara en una actividad destructiva.» Durante los sucesos acaecidos en Barcelona en mayo de 1937, desempeñó un importantísimo papel, consiguiendo que los anarcosindicalistas depusiesen las armas y, como consecuencia, se diese por terminada aquella guerra civil dentro de la guerra civil. Tras la caída de Largo Caballero y el acceso de Negrín —y de los comunistas— al poder, su estrella comenzó a declinar hasta casi desaparecer de la vida política de la España republicana. Al final de la contienda se refugió en Francia, Suecia, Venezuela y México, permaneciendo en este último país hasta su fallecimiento.


Nota: En la imagen con otra ministra anarquista, Federica Montseny, el día de la presentación como tales ante el presidente de la República.

Alejandro García Val.

Revolucionario varias veces encarcelado. En 1936 era secretario del sindicato de trabajadores de la Confección. Fue representante civil en el E M Central y posteriormente director general de Transporte por Carretera.

José Gárdeñas

Miembro del sindicato de la construcción, parece que fue ejecutado por orden de directivos de la C.N.T., por responsable de excesos cometidos.

Ventura Gassol Rovira.

La Selva del Camp, 1893 - Tarragona, 1980. Escritor. Estudió en el seminario de Tarragona sin que llegase a ordenarse. Miembro del partido nacionalista radical Estat Catalá, fué hombre de confianza de Francesc Maciá. Participó en una invasión de Cataluña por Prats de Molló (Gerona) en 1926. Tras la dictadura de Primo de Rivera regresó a Barcelona como diputado a Cortes por Esquerra Republicana de Cataluña en 1931. Fue consejero de Cultura de la Generalitat entre 1931 y 1934 y luego en 1936. Fue encarcelado por su participación en el intento de golpe de estado de octubre de 1934. Fue liberado por el Frente Popular. Al iniciarse la guerra civil huyó exiliado de España por las amenazas que sufrió por parte de la FAI contra su vida. Regresó a España en 1977. Escribió Ámfora (1917), La nau (1920), Les tombes flamejants (1923), Mirra (1931), Poemes (1934), Miratges (1950), La cancó del Vell Cabrés (1921), La Dolorosa (1928) y La mort de l`ós (1935 en poesía. En prosa escribió El preu de la sang (1923).

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes.

Ángel Gil Roldán.

Miembro de la CNT que fue nombrado Subcomisario General de Guerra para dar a los anarquistas mayor representación en el Ejercito Popular y facilitar la militarización

Bernardo Giner de los Ríos y García.

(1888-1970). Arquitecto y político malagueño que en 1931 fue elegido diputado a Cortes por su provincia natal (Agrupación al Servicio de la República), y que en 1936, estando afiliado a Unión Republicana, fue ministro de Comunicaciones en el Gobierno que tras el triunfo electoral del Frente Popular presidió Santiago Casares Quiroga. Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa gubernamental, siendo nombrado por Diego Martínez Barrio, el 19 de julio de dicho año, ministro de Trabajo, en un gabinete que sólo duró unas horas y que ni tan siquiera llegó formalmente a asumir el poder. Poco tiempo después, al acceder a la Presidencia del Gobierno José Giral Pereira. desempeñó la cartera de Comunicaciones v Marina Mercante, volviendo a ser ministro de Comunicaciones con Francisco Largo Caballero. Por último. Juan Negrín le volvió a designar ministro de Comunicaciones y Marina Mercante, cargo que desempeñó hasta el final de la contienda. Al acabar la guerra se exilió a México, donde residió hasta su fallecimiento.

José Giral Pereira.

(1879-1962). Químico, farmacéutico y político, que fue catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Salamanca v de Química Biológica de la de Madrid. Republicano activo 7 masón, fue encarcelado por su participación en la huelga revolucionaria de 1917, y volvió a serlo, varias veces más, durante la dictadura del general Primo de Rivera. Afiliado a la Masonería y amigo personal e incondicional de Manuel Azaña, al proclamarse la Re-pública fue nombrado consejero del Estado y rector de la Universidad de Madrid, y poco más tarde, ministro de Marina. cartera que desempeñó en todos los gabinetes constituidos por el citado Azaña en el bienio 1931-1933. Elegido en 1931 y 1936 diputado a Cortes por Cáceres (Acción Republicana c Izquierda Republicana, respectivamente), tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936 fue nombrado nuevamente ministro de Marina, en sendos gobiernos presididos por el citado Azaña y Santiago Casares Quiroga. Conocedor de la conjura militar que venia tramándose para derribar la República, en los días inmediatamente anteriores al estallido de la guerra civil, hallándose desempeñando el citado departamento ministerial, prohibió la práctica de unas maniobras navales que habían de llevarse a cabo en las inmediaciones de la costa marroquí y en la de las islas Canarias, situando en las estaciones radiotelegráficas de la Armada, especialmente en la de Madrid (Ciudad Lineal), personal de su más absoluta confianza, a fin de poder detectar cualquier movimiento sospechoso relacionado con la referida conjura. El 18 de julio de 1936, al tener conocimiento de la sublevación de las tropas destacadas en el Protectorado de Marruecos, se puso en contacto telegráfico con los destructores Lepanto, Sánchez, Barcaiztegui y Almirante Valdés, surcos en Melilla, y con el destructor Churruca y el cañonero Dato, estos dos últimos en las inmediaciones de Ceuta, y ordenó a sus respectivos comandantes que inmediatamente de recibir el mensaje rompiesen fuego sobre los campamentos y cuarteles de Regulares, centros militares o agrupaciones de fuerzas. "La República Española —decía textualmente el despacho— espera de la lealtad y disciplina de esas dotaciones sabrán hacer honor a la tradición brillante de la Marina. Continuarán el fuego hasta solicitud de tregua o haber consumido la mitad de los cargos. En todo caso, darán cuenta inmediata del cumplimiento de esta orden. Evitarán disparar sobre edificios enclavados en el casco de la población." La orden, no obstante la claridad de sus términos, no es obedecida. Al día siguiente, visto el fracaso obtenido por el efímero Gobierno que encabezaba Diego Martínez Barrio, acepta el encargo de Azaña —elevado ya a la Jefatura del Estado— de formar un nuevo gabinete, en el que sólo da entrada a republicanos moderados y en el cual, además de la Presidencia, se reserva la cartera de Marina. Para hacer frente a la rebelión, que ya había comenzado a extenderse por la Península, decide, por un lado, armar a las masas obreras y sindicales —a lo que se opusieron algunos ministros—y, por otro, acuerda disolver el ejército sublevado, medida esta última que, lógicamente, resultó ineficaz y, al mismo tiempo, contraproducente. En la noche del 19 al 20 de dicho mes, posesionado ya de la Presidencia del Gobierno, dirige un telegrama al jefe del Gobierno francés en demanda de ayuda: «Sorprendido por un peligroso golpe militar —le dice—, le ruego nos ayude inmediatamente con armas y aviones. Fraternalmente, Gírala' Algún tiempo después recabó una ayuda semejante del Gobierno de la URSS. A continuación adoptó una serie de medidas que no tenían otro fin que el de legalizar una serie de situaciones de hecho creadas por la puesta en marcha de la revolución, tales, como por ejemplo, la destitución de todos los funcionarios públicos que habían colaborado en el alzamiento militar o no fuesen suficientemente adictos ala República; la sustitución de la Guardia Civil por la Guardia Nacional Republicana; la incautación de las industrias y establecimientos cuyos dueños los habían abandonado o habían desaparecido, etc. A primeros de septiembre de 1936 presentó la dimisión como jefe del Gobierno, siendo sustituido en el cargo por Francisco Largo Caballero. A partir de entonces y hasta finalizar la contienda —no obstante su escasa fe en la victoria republicana y sus no ocultos deseos de alcanzar la paz— fue ministro sin cartera en los dos gabinetes presididos por el citado Largo Caballero; después, con Juan Negrin en la jefatura del Gobierno, ministro de Estado y otra vez ministro sin cartera. Al margen de su actividad ministerial, representó al Gobierno republicano en las negociaciones que se llevaron a cabo para el intercambio de prisioneros entre una y otra zona, y que tan escaso éxito alcanzaron por las muchas dificultades que en todo momento pusieron las autoridades nacionalistas. Al terminar la guerra se exilió a Francia, acompañando a Azaña mientras éste se alojó en la embajada de España en París. Más tarde se refugió en México, donde volvió a dedicarse a la enseñanza. ejerciendo como profesor en el Colegio de México, en el Instituto Politécnico y en la Universidad Nacional Autónoma de dicho país. En agosto de 1945 presidió en dicho país —en el cual residió hasta su fallecimiento— un Gobierno republicano en el exilio —reconocido por las autoridades mexicanas—, cesando en tal cargo en febrero de 1947.

Arturo Gómez Lobo.

Presidente de Izquierda Republicana en Ciudad Real y Gobernador Civil de Cuenca en el curso de la Guerra. Intentó enfrentarse con escasa suerte con las milicias de Del Rosal que saquearon la provincia.

Julián Gómez (Gorkin).

Conocido por Gorkin, militante comunista, en la línea antiestalinista; fue dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista. Detenido durante la Guerra por los franquistas, fue juzgado, logrando su libertad y emigrando de España. Se convirtió en un furibundo anticomunista.

Mariano Gómez.

Catedrático de Derecho Civil, Rector de la Universidad de Valencia, Magistrado del Tribunal Supremo y Presidente de la Sala VI de éste alto Tribunal, actuó durante la Guerra como tal. Al término de ésta se exilió en la República Argentina, donde murió.

Paulino Gómez Sáez.

Político socialista, alineado en el grupo prietista, que durante la guerra civil desempeñó diversos cargos públicos en la Administración republicana, entre ellos el de director general de Defensa del Gobierno Autónomo del País Vasco, el de delegado general de Orden Público en Cataluña y, en el último Gobierno presidido por Juan Negrín, el de ministro de Gobernación


Nota: Delegado de Orden Público en Cataluña en el año de 1937. En la foto Con Negrín.

Trifón Gómez Sanjosé.

Obrero ferroviario y militante socialista que fue diputado a Cortes por Madrid (PSOE) en 1931 y 1933, y que durante la guerra civil formó parte de la ejecutiva del citado partido. Al término de la contienda se exilió a México, donde falleció.

Fernando González Barón.

Magistrado integrante de la Sala VI del Tribunal Supremo, que juzgó y condenó a muerte al general Fanjul, por la sublevación en Madrid, vencida en el Cuartel de la Montaña.

Miguel González Inestal.

Secretario de sindicato en San Sebastián en 1936. Tras actuar en su ciudad, la CNT le requirió como subcomisario general, en cuyo cargo transcurrió la guerra defendiendo hasta donde pudo los intereses de la CNT. Después de la guerra vivió en Chile, regresando años después a España.

Serafín González Inestal.

Cenetista. Fue consejero civil de la organización de las Brigadas Mixtas en Albacete y luego inspector comisario del Ejército de Andalucía. Fue encarcelado después de la guerra.

Emilio González López

(1903). Político gallego y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna (Tenerife), que durante la dictadura del general Primo de Rivera participó en la fundación de la FUE, de la que fue su primer secretario general. Diputado a Cortes por La Coruña (Federación Republicana Gallega) en 1931, resultó reelegido por la misma circunscripción en 1933 y en 1936 (ORGA e Izquierda Republicana, respectivamente). Al estallar la guerra civil se alineó en el bando republicano, siendo enviado a Ginebra (Suiza), en 1938, formando parte de una delegación española acreditada ante la Sociedad de Naciones, desde cuyo cargo dirigió una red de espionaje que operaba en la Alemania de Hitler. Al terminar la contienda se exilió a los Estados Unidos, donde fue profesor de la City University de Nueva York hasta su jubilación como tal.

González Marín.

Miembro del Consejo Nacional de Defensa en representación de la C.N.T.; se hizo cargo del despacho de Hacienda.

Ramón González Peña.

(1882-1952). Primero, minero y, después, facultativo de minas asturiano, que desde muy joven militó en las filas de la UGT. Dirigente de la Federación Nacional de Mineros v diputado a Cortes en 1931 y en 1933 por el Partido Socialista Obrero Español (Huelva). Condenado a muerte en 1935 por ser considerado el máximo responsable de la revolución de Asturias de octubre del año anterior, fue indultado por un Gobierno presidido por Alejandro Lerroux con la oposición manifiesta de los ministros de la CEDA. En febrero de 1936 recobró la libertad y volvió a salir elegido diputado socialista por Huelva, incorporándose inmediatamente a la lucha política. Durante la guerra civil fue comisario político del ejército republicano destacado en Asturias, siendo nombrado en 1937 presidente de la Comisión Ejecutiva de la UGT, en sustitución de Francisco Largo Caballero. Más tarde fue ministro de Justicia en uno de los gobiernos presididos por Negrín, del cual era un incondicional partidario. Al terminar la contienda se refugió en Francia, donde durante algún tiempo fue vocal del SERE. Posteriormente se trasladó a México, en cuyo país Indalecio Prieto lo «expulsó» del Partido Socialista por considerarlo filocomunista.

Félix Gordón Ordás.

(1885-1973). Inspector veterinario y fundador de la Asociación Nacional Veterinaria, nacido en León, que desde muy joven militó en las filas del Partido Radical, por lo que fue perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera, que ordenó su confinamiento en Fuentes de Oñoro (Salamanca), lugar fronterizo con Portugal. Cofundador del Partido Radical Socialista, desempeñó la Subsecretaria del Ministerio de Agricultura al proclamarse la República. Diputado por León en 1931. 1933 y 1936, las dos primeras veces por el citado Partido Radical Socialista, y la tercera por Unión Republicana. Ministro de Industria y Comercio de octubre a diciembre de 1933, en un gabinete presidido por Diego Martínez Barrio. Durante la guerra civil fue embajador del Gobierno republicano en México y en Cuba. Al terminarla contienda se refugió en México, donde presidió uno de los gobiernos republicanos en el exilio y en cuyo país permaneció hasta su fallecimiento. Autor, entre otros trabajos, de Al borde del desastre. Economía y finanzas de España, 1939-1951, México, 1951; Crímenes en la retaguardia rebelde, La Habana, 1939; Mi política en España, Imp. Fígaro, México, D.F., 1961-1962; Mi política fuera de España, Talleres Gráficos Victoria, México, 1965-1967.

Juan Gracia Colas

(1888-1941). Inspector de impuestos del ayuntamiento de Bilbao —del que fue varias veces concejal y teniente de alcalde—y político vasco, que desde su primera juventud militó en las filas del Partido Socialista Obrero Español. Durante la guerra civil desempeñó la consejería de Asistencia Social del Gobierno autónomo del País Vasco. Al finalizar la contienda se exilió a Francia, donde falleció poco tiempo después de que estallase la segunda guerra mundial.

Julián Grimau García.

Policía y militante comunista que pertenecía a la Brigada de Investigación Criminal.  Años después de terminada la Guerra, penetró clandestinamente en España, fue detenido en 1963, juzgado y condenado a la pena de muerte, que se ejecutó. 


Nota: La Causa General, el exhaustivo y falseado recuento de crímenes republicanos confeccionado por el Ministerio de Justicia franquista, no incluyó su nombre en ningún crimen. Todos los supuestos crímenes de Grimau se inventaron después, para su juicio en 1963.

José Guardiola Ortiz.

Alicante (1874-1946) Abogado, presidente de la Caja de Ahorros de Alicante (1918). Miembro de la Real Sociedad Económica de amigos del País. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Presidente del Ateneo de Alicante (1930). Comisario Regio para la enseñanza (1917) y presidente de la Comisión Provincial de Monumentos. Director desde 1897 del diario "El Republicano". Se negó a incorporarse al Partido Liberal y formó parte de la dirección provincial de Unión Republicana. En 1908 se integró en el Partido Radical. Concejal de Alicante en varias ocasiones. Defensor de políticos republicanos en procesos judiciales y Gobernador Civil de Valladolid (1931-1933) Decano del Colegio de Abogados en 1936. Represaliado y expulsado de la profesión por el franquismo, fue rehabilitado el día de su muerte, pues sus amigos colocaron su toga y su birrete sobre el ataúd.

Fuente: María Jesús Gallar

Leonardo Guridi Arrazola

(1896-1936). Sacerdote vasco, coadjutor de la parroquia de Mondragón (Guipúzcoa), que tras la ocupación de Guipúzcoa por las tropas nacionalistas que mandaba el general Mola, fue hecho prisionero por éstas. Encarcelado en Ondarreta (San Sebastián) y acusado de profesar ideas separatistas, fue fusilado, poco tiempo después, sin formación de causa, en unión de otros sacerdotes y.seglares.

Eduardo de Guzmán

Antiguo redactor de La Tierra y militante anarcosindicalista que, al término de la Guerra, permaneció en España. Fue detenido, juzgado y condenado a muerte, pero no se le ejecutó. Estuvo varios años preso. Fue un magnifico periodista y escritor en la posguerra y en la transición.

Santiago Hernández Ruiz

 (1891). Maestro de es-cuela, nacido en la provincia de Zaragoza, que fue director de Escuelas Primarias en Madrid, presidente de la Comisión de Estudios Pedagógicos y de la Asociación Nacional de Maestros, que durante la guerra civil apoyó al bando re-publicano, desempeñando en los últimos meses del conflicto el cargo de secretario general del Ministerio de Instrucción Pública. Al final de la contienda se exilió a Francia c, más tarde, a México, donde llegó a ser supervisor de Educación Normal e inspector de Escuelas Normales. En 1957 fue nombrado por la UNESCO experto itinerante del Provecto Principal n.° 1 para la Extensión de la Enseñanza Primaria en América Latina. Tras la subida al trono de Juan Carlos I regresó definitivamente a España, siéndole concedida la cruz de Alfonso X el Sabio y nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Zaragoza.

Jesús Hernández Tomás.

(1907-1971). Dirigente comunista, nacido en Murcia, que desde muy joven participó en las luchas obreras, siendo uno de los fundadores del Partido Comunista de Vizcaya. En 1922, cuando sólo tenia quince años de edad, era miembro de la escolta personal de Oscar Pérez Soles, a la sazón secretario general del Partido Comunista de España, participando poco tiempo después en un atentado frustrado contra el líder socialista Indalecio Prieto. Miembro del Comité Central del PCE desde 1930, al proclamarse la República se trasladó a la URSS, donde permaneció hasta 1933, fecha en que regresó a España y fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo del aludido partido y director del diario Mundo Obrero. Elegido diputado a Cortes por Córdoba en 1936, desarrolló una intensa actividad parlamentaria en los meses que precedieron al estallido de la guerra civil. Durante la contienda fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en los dos gobiernos que presidió Largo Caballero. Al formar gobierno Negrín en mayo de 1937, volvió a ocupar la misma cartera. Más tarde fue nombrado comisario político del ejército republicano destacado en la zona Centro-Sur, apoyando, hasta el último momento, la política seguida por Negrín. Al finalizar la contienda huyó a Orán y, más tarde, a Moscú, pasando a formar parte del Comité Ejecutivo de la IIl Internacional. En 1943 fue enviado por Stalin a México, donde fue acusado de desviacionismo y, como consecuencia, expulsado del partido. En 1953 fundó, al parecer, un Partido Comunista Español Independiente, con sede en Bucarest, que careció de toda proyección política. Autor de un libro llamado Negro y rojo, en el que responsabiliza de la pérdida de la guerra a anarquistas y socialistas, y de otro titulado Yo fui ministro de Stalin, publicado en España —manipulado por Mauricio Carlavilla— durante el régimen del general Franco. Los últimos años de su vida —que acabó en México— estuvo alejado de toda actividad política.

Carlos Hernández Zancajo

Político socialista, alineado en el grupo largocaballerista, que en febrero de 1936 fue elegido diputado a Cortes por Madrid (PSOE) y que durante la guerra civil formó parte de la Ejecutiva de la Unión General de Trabajadores. Autor, entre otros libros, de Tercera etapa de octubre, Ed. Meabe, Valencia, 1937.

Ignacio Herrero Fuentes

Nació en Piedrafita 1909 destacándose en actividades magisteriales y sindicales dentro del republicanismo, fue encarcelado, sintió los rigores de la guerra provocada por Franco,  Huyo de la cárcel, fue exiliado primero a Cuba y luego a Panamá dónde ejerció la docencia en la Universidad de Panamá y luego se traslada a Venezuela donde permanece en San Carlos trabajando dentro de la educación,  Subdirector del Colegio estatal Cojedes, escribió textos sobre educación, historia y filosofía. Muere en San Carlos, estado Cojedes a  la edad de 96 años.

Remigio Herrero.

Nació el año 1913, en Rueda, Valladolid, y fue comisario en la Guerra Civil Española. En este momento estoy escribiendo un libro con su historia, la historia de un campesino español, de un pequeño pastor, de un adolescente que ingresa en el sindicato de artes blancas (pastelería) donde comienzan sus luchas por una sociedad más justa. Un republicano orgulloso, que hasta hace menos de un mes nos contaba con lujo de detalles su experiencia de guerra. Tuvo a su cargo la intendencia de Madrid, de donde escaparon unos traidores llevando consigo todo el dinero que encontraron. Estos hombres, uno de los cuales se hizo pasar por buen amigo, estaban en contacto con el General fascista Queipo del llano, quien utilizó el nombre de mi abuelo para ridiculizarlo y burlarse del resto de los republicanos españoles. Fue ese uno de los primeros casos (si no el primero) en la historia moderna, en los que se utiliza un medio de comunicación social, específicamente la radio, para tergiversar verdades, manipular informaciones y desmoralizar al pueblo. Queipo del llano hizo famosa la frase "El miliciano Remigio que pa´ la guerra es un prodigio" y con ello popularizó a nuestro abuelo, a quien los franquistas dedicaron un libro que se editó tres veces con historietas de mala factura.  Estamos haciendo una página web con sus fotografías -casi todas hechas por Mayo (www.remigioherrero.com) pero aún no la tenemos lista. Sin embargo, pueden ustedes visitarla, pues ya le hicimos una portada con la foto del abuelo. Luchó con Lister. Su padre fue torturado para tratar de dar con él y murió de infarto cuando lo soltaron sin lograr sacarle ni una palabra tras los golpes. Se casó con María Martín en plena guerra. Su mujer, embarazada, como muchas otras,  cruzó a pie  los Pirineos en 1939 . Tuvo tres hijos, Marichina, que nació en Francia ; Rafael, que nació en Rep. Dominicana y debe este nombre al dictador de "Ciudad Trujillo" (Sto Domingo) que obligaba a todas las familias a ponerle su nombre al primer hijo nacido en un hospital del Estado y Remigio "Chiqui" también nacido en Santo Domingo. Nacionalizados todos venezolanos, el miliciano Remigio contó 9 nietos y 13 bisnietos. Su condición revolucionaria hizo que escapara de dos penas de muerte en España, que burlara la seguridad de Franco para visitar a su madre muchos años después, cuando ella ya era una anciana. Estuvo detenido en la dictadura de R. L.Trujillo, en República Dominicana y mantuvo escondidos en su casa de Venezuela a muchos guerrilleros que luchaban contra las "democracias" del siglo pasado. Ayudó a criar a un niño al que vio morir ya universitario en manos de la policía del régimen de Betancourt... y lo más importante de todo: SIEMPRE con una sonrisa en los labios y una canción republicana en la garganta... "Con el quinto, quinto, quinto, con el quinto regimiento, con Lister y con Galán, con Campesino y Modesto"... SIEMPRE sonriente, incluso hoy, cuando la muerte quiere llevárselo. 

Soy Marichina García Herrero, venezolana, periodista, cuarta hija de una familia numerosa y madre de cinco hijos ( dos gemelos, dos gemelas y una pequeñita adoptada), nieta del Miliciano Remigio,  un prodigio para guerra y para la paz. Reciban un abrazo.

Dolores Ibarruri, "La Pasionaria"

(1895-1989) Dirigente comunista, más conocida por el sobrenombre de Pasionaria, nacida en la cuenca minera próxima a Bilbao, hija y esposa de mineros, que desde muy joven participó en las luchas obreras del País Vasco. Instalada en Madrid a raíz de la proclamación de la República —durante cuyo régimen fue encarcelada en distintas ocasiones—, muy pronto escaló los más altos puestos en la dirección del Partido Comunista de España —miembro del Comité Central y de la Ejecutiva, etc.—, convirtiéndose en uno de los puntales máximos de dicha organización política, especialmente en todo lo concerniente a la propaganda. Elegida diputada a Cortes por Asturias en febrero de 1936 —fue, además, vicepresidenta del Congreso de los Diputados—, brilló como estrella de primera magnitud, tanto por sus excepcionales dotes oratorias como por el tono agresivo y contundente de sus intervenciones parlamentarias. «... Ni los ataques de la reacción, ni las maniobras más o menos encubiertas de los enemigos de la democracia —decía en su discurso de 16 de junio, el último que pronunció en aquellas Cortes—, lograrán quebrantar ni debilitar la fe que los trabajadores tienen en el Frente Popular y en el Gobierno que lo representa. Pero es necesario que el Gobierno no olvide la necesidad de hacer sentir el peso de la ley a aquellos que se niegan a vivir dentro de la legalidad, y que en este caso concreto no son los obreros ni los campesinos. Si hay generalitos reaccionarios que en un momento determinado, azuzados por elementos como Calvo Sotelo, pueden levantarse contra el Gobierno, hay también soldados heroicos, como el cabo de Alcalá, que pueden meterlos en cintura. Cuando el Gobierno se decida a cumplir más rápidamente que hasta ahora el programa del Frente Popular e inicie la ofensiva republicana, tendrá a su lado a todos los trabajadores dispuestos, como el 16 de febrero, a aplastar a esas fuerzas y a hacer triunfar una vez más el Bloque Popular.... Y dirigiéndose al jefe del Gobierno, añadió: «Señor Casares Quiroga: para evitar las perturbaciones que tanto molestan a Gil-Robles y a Calvo Sotelo, para terminar con el estado de desasosiego que existe en España, no basta con hacer responsables de lo que pueda ocurrir a un señor Calvo Sotelo cualquiera, sino que hay que comenzar por encarcelar a los patronos que se niegan a aceptar los bandos del Gobierno. Hay que encarcelar a los terratenientes que lanzan a la miseria y al hambre a los campesinos; hay que encarcelar a los que con cinismo sin igual, llenos de sangre de la represión de octubre, vienen aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho. Y cuando se comience por hacer esta obra de justicia, señores ministros y señor Casares Quiroga, no habrá un Gobierno que cuente con un apoyo más firme, más fuerte que el vuestro, porque las masas populares de España se levantarán para luchar contra todas esas fuerzas, que, por decoro, no se debería tolerar que se sentasen ahí.» (No parece cierto que, en esta ocasión, ni en ninguna otra de sus intervenciones parlamentarias —al menos no consta que así fuese en el Diario de Sesiones del Congreso—, profiriese amenazas de muerte contra el líder monárquico José Calvo Sotelo, como se ha dicho innumerables veces por ciertos escritores y comentaristas.) El 18 de julio de 1936, al conocerse la sublevación militar de Melilla y de algunas guarniciones de la Península, desde los micrófonos de Unión Radio de Madrid, instalados en el Ministerio de la Gobernación, se dirigió a las masas trabajadoras en estos términos: «... Trabajadores, antifascistas, pueblo laborioso: todos en pie, dispuestos a defender la República, las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo. A través de las notas del Gobierno y del Frente Popular, es conocida por todos la gravedad del momento actual. En Marruecos y en Canarias se sigue luchando con entusiasmo y coraje, unidos los trabajadores con las fuerzas leales a la República. Al grito de el fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre, comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, soldados y todas aquellas fuerzas fieles a la voluntad del pueblo, van destrozando a los traidores insurrectos que han arrastrado por el fango y la traición el honor militar de que tantas veces han hecho alarde. Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren, por el fuego y el terror, sumir a la España democrática y popular en un infierno de terror. Pero no pasarán...» (Este no pasarán se convertiría, a partir de entonces, en un slogan propagandístico de la zona republicana, especialmente de los defensores de Madrid.) Cuatro días después, desde los mismos micrófonos, vuelve a dejar oír su voz: «... Frente al caos que intenta provocar el enemigo, es preciso defender la República, la democracia, el pueblo. Descubrid y denunciad implacablemente a los provocadores, muchos de los cuales se escudan tras una fraseología revolucionaria para mejor engañar a los combatientes revolucionarios. ¡Disciplina, serenidad, vigilancia para impedir la provocación!» Desde el primer momento del conflicto desarrolla una activísima labor de propaganda, arengando a las mujeres —«más vale ser viudas de héroes que mujeres de cobardes», dice en una ocasión— y a los soldados, consiguiendo no pocos éxitos en su afán de reclutar voluntarios para encuadrarlos en las milicias de su partido. A lo largo de la contienda afirma cada vez más su puesto en la cúspide del comunismo español: se le impone su nombre a un batallón de milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas; es nombrada comandante «de honor» del 5º Regimiento; forma parte de un comité especial de ayuda a España en el que también figuran André Marty y Palmiro Togliatti; etc. En noviembre de 1938, en el acto de despedida a las Brigadas Internacionales, se dirige a las mujeres de Barcelona en estos términos: «... ¡Madres! ¡Mujeres! Cuando pasen los años y las heridas de la guerra hayan cicatrizado; cuando la oscura memoria de los tristes y sangrientos días se convierta en un presente de libertad, amor y bienestar; cuando los sentimientos de odio hayan desaparecido y cuando todos los españoles sientan el orgullo de una patria libre, entonces hablad a vuestros hijos. Habladles de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo, llegando a través de mares y montañas, atravesando fronteras erizadas de bayonetas y vigiladas por perros ansiosos de destrozar su carne, estos hombres llegaron hasta nuestra patria como cruzados de la libertad. Abandonaron todo, sus hogares, su patria, casa y fortuna, padres, madres, esposas, hermanos e hijos, y vinieron para decirnos: aquí estamos. Vuestra causa, la causa de España, es nuestra causa. Es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva. Hoy se marchan. Pero muchos de ellos, miles de ellos, se quedan aquí con la tierra de España como mortaja, y todos los españoles los recuerdan con el más profundo sentimiento...» En los últimos días de la guerra ofreció a Negrín el apoyo incondicional del Partido Comunista a cambio de proseguir la lucha hasta ver si las tensiones internacionales propiciaban un cambio de rumbo en los acontecimientos españoles, pero el jefe del Gobierno, partidario en principio de tal idea, prefirió poner fin a la contienda, sobre todo después de la sublevación de Segismundo Casado y la constitución en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. A primeros de marzo de 1939 salió de España, en avión, junto con otros altos jerarcas comunistas, con dirección a Oran. De esta ciudad se trasladó primeramente a Marsella y después a París, donde residió algún tiempo, asistiendo, en su calidad de vicepresidenta, a la reunión de la Diputación Permanente de la Cortes que tuvo lugar en la capital francesa. Poco después se instaló en Moscú, encontrándose allí con sus hijos y permaneciendo en dicha ciudad durante algunos años. En el exilio prosiguió sin descanso sus actividades políticas, sobre todo en el campo de la propaganda, siendo elegida, con aprobación de la Internacional Comunista, secretaria general del Partido Comunista de España, lo que le permitió contactar con la mayoría de los dirigentes políticos antifascistas de todo el mundo. Poco después de que cumpliese sesenta y cinco años de edad fue nombrada presidenta del mencionado partido y, en 1961, doctora honoris causa por la Universidad de Moscú. A continuación, el presidium del Soviet Supremo de la URSS le concedió la Orden de Lenin y el Premio Internacional de la Paz. En 1977, tras treinta y ocho años de exilio, regresó a España, siendo elegida diputada a Cortes por Asturias. Autora, entre otros libros, de El único camino y Me faltaba España (Ed. Planeta, Barcelona, 1985).

Manuel de Irujo Ollo.

(1891-1981). Abogado y político vasco, nacido en Estella (Navarra), que desde muy joven militó en las filas del Partido Nacionalista Vasco, por el cual fue elegido diputado a Cortes en 1933 y 1936 (Guipúzcoa). Durante la guerra civil fue ministro sin cartera, en representación de su partido, en uno de los gobiernos presididos por Largo Caballero. Más tarde, en mayo de 1937, pasó a ser ministro de Justicia en un gabinete presidido por Negrín, desde cuyo cargo trató, con poco éxito, de restablecer el culto católico en las iglesias, preocupándose además de que se mejorasen las condiciones materiales de los recluidos en cárceles y demás establecimientos penitenciarios. En diciembre de dicho año, al ver las insuficientes garantías con que se desenvolvía el poder judicial y la dura represión que se había desatado contra el POUM por los sucesos acaecidos en Barcelona en el mes de mayo, presentó la dimisión de su cargo. No obstante, y por cuestiones de disciplina de partido, volvió a ser ministro sin cartera en otro Gobierno presidido igualmente por Negrín. Antes de que concluyese la contienda se instaló en Londres, donde organizó el Consejo Nacional Vasco. Allí, en 1940, conoció al general De Gaulle, dirigente entonces del movimiento francés de libe-ración. Al parecer, llegó a un acuerdo secreto con dicho general, consistente en que, a cambio de la ayuda que podían prestar ciertas unidades militares vascas en la lucha contra las tropas invasoras de Hitler, De Gaulle se comprometía a celebrar un referéndum en el País Vasco francés (Euskadi Norte) para que éste eligiera la posibilidad de alcanzar un régimen autonómico semejante al obtenido por el País Vasco español. Ministro de Industria, Comercio y Navegación, con residencia en París, en uno de los Gobiernos republicanos en el exilio. Tras la muerte del general Franco regresó a España, siendo elegido en 1977 senador por Navarra (Partido Nacionalista Vasco).

Luis Jiménez de Asúa.

(1889-1970). Jurisconsulto y político madrileño, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Madrid y autor de numerosas obras de carácter científico —había ampliado estudios en diversas universidades europeas, entre ellas las de Berlín, París y Ginebra— que le valieron una sólida reputación internacional. Perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera por su manifiesta oposición al régimen encabezado por éste, fue separado de la cátedra y desterrado a las islas Chafarinas. Al advenir la República fue elegido diputado a Cortes (Granada, capital), siendo reelegido en 1933 v 1936 (Madrid, capital), en las tres ocasiones por el Partido Socialista Obrero Español, ocupando en 1931 la presidencia de la comisión encargada de redactar la Constitución de la República, en la que desempeñó un importantísimo papel, y en 1936, la vicepresidencia del Congreso de los Diputados. En marzo de 1936, pocos días después de que se produjera el triunfo electoral del Frente Popular, fue objeto de un grave atentado cometido por unos jóvenes falangistas, del cual resultó ileso aunque le costó la vida a un policía que le daba escolta. Al estallar la guerra civil fue nombrado representante diplomático del Gobierno republicano en Checoslovaquia, cargo en el que permaneció prácticamente todo el tiempo que duró el conflicto. Al término de la contienda se exilió a Argentina —donde falleció—, dedicándose de nuevo a la enseñanza y siendo nombrado director del Instituto de Altos Estudios Jurídicos y del Instituto de Criminología de la Universidad de La Plata, en el ejercicio de cuyos cargos puso de relieve su alta competencia científica y docente. En 1962 fue elegido presidente del Gobierno republicano en el exilio. Autor, también, de diversos libros de carácter político: Proceso histórico de la Constitución española, La Constitución política de la democracia española, La Constitución de la democracia española y el problema regional, etc. Miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y doctor honoris causa por gran número de universidades europeas y americanas.


Nota: Asúa actúo con gran competencia, dificultades aparte, en la compra de un gran lote de armas a Checoslovaquia, donde se adquirieron los excelentes mosquetones VZ-24 y las aún mejores ametralladoras ZB-26. Fue la última gran compra de armas de la República exceptuando a la URSS.

Carlos de Juan

Fiscal general de la República que a partir de los sucesos acontecidos en Barcelona en mayo de 1937 pasó a desempeñar el cargo de director general de Seguridad, el cual, según cuenta Manuel Azaña en sus Memorias políticas y de guerra (Ed. Crítica, Barcelona, 1981), tenía «el sano propósito de extinguir la acción policíaca de las milicias antifascistas de reta-guardia, que pueden probar su ardimiento en el frente... Creo haberle entendido que hay cuatro mil funcionarios de exceso sobre lo que sería la plantilla para todo el territorio nacional. La vocación de policías, que se les ha despertado a muchos españoles, me llama la atención. El fenómeno es común a las dos zonas, como se dice ahora. Debe de ser por el gusto castizo de montarse en las narices del prójimo y molestarlo. En estos tiempos de revuelta y barullo, un modo de procurarse inmunidad. Cuando no impunidad».

Julio Just Gimeno.

(1894-1976). Político valenciano, diputado a Cortes en 1931 y 1933 por el Partido Radical y en 1936 por Izquierda Republicana (siempre por Valencia), que durante la guerra civil se adhirió a la causa republicana, desempeñando la cartera de Obras Públicas en uno de los gobiernos presididos por Francisco Largo Caballero. Al término de la contienda se exilió a París, donde falleció.

Victoria Kent y Siano.

(1898). Política y abogada española que en 1930 tuvo una destacada actuación profesional en el proceso seguido contra los responsables de la sublevación militar de Jaca (Huesca), en el que defendió a uno de los acusa-dos. Elegida diputada por Madrid en las Cortes Constituyentes de la República (Partido Radical Socialista) y nombrada directora general de Prisiones, abordó desde dicho cargo una serie de reformas en pro de la humanización del régimen penitenciario, que constituyeron un verdadero éxito. Reelegida diputada por Jaén en 1936 (Izquierda Republicana), al estallar la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió primero a Francia, donde residió durante algún tiempo y escribió un libro titulado Cuatro años en París. 1940-1944, Ed. Sur, Buenos Aíres, 1947, y después, tras una breve estancia en México, a Nueva York, en cuya ciudad fundó y dirigió la revista política Ibérica, que se publicó a lo largo de más de veinte años.

Matilde Landa

Matilde fue una joven extremeña que llegó a la residencia de señoritas de Madrid en 1923. Durante la guerra civil se afilió al PCE y fue fiel militante hasta el final dónde fue detenida, condenada a muerte e ingresada en la cárcel. Destacando por su inteligencia y capacidad de liderazgo, fue escogida por las buenas familias de la ciudad de Palma de Mallorca en cuya cárcel penaba, para obrar el milagro de su conversión al catolicismo para ejemplo del mundo y mejora de las condiciones de vida de las presas. Atrapada en este brutal chantaje, donde su conversión era fundamental para la supervivencia de las presas, y a la par significaba su muerte moral, escogió la muerte física y se suicidó arrojándose al patio desde el tejado. El escritor David Ginard i Ferón acaba de publicar un libro sobre esta heroína, titulado: Flor del viento.

Antonio Lara Zárate

Abogado y militante de Unión Republicana, ministro de Obras Públicas en el último gabinete que presidió Casares Quiroga, que al estallar la guerra civil volvió a desempeñar la misma cartera en el Gobierno que encabezó José Giral. Al término de la contienda se exilió a México, donde fijó su residencia y pro-siguió el ejercicio de su profesión.

Francisco Largo Caballero

(1869-1946). Político y dirigente obrero, nacido en Madrid, que siendo muy joven ingresó en la UGT y en el PSOE, de cuyas organizaciones, con el tiempo, llegaría a ser uno de sus más cualificados representantes. Designado, a principios de siglo, vocal obrero del Instituto de Reformas Sociales, formó parte en 1917 del comité revolucionario que organizó la huelga general que convulsionó al país, por lo que, junto con los otros miembros del citado comité, fue condenado a reclusión perpetua, pena que se le remitió al año siguiente, al salir elegido diputado a Cortes por Barcelona. Nombrado en 1918 secretario general de la citada UGT—cargo que desempeñó por espacio de veinte años—, se convirtió en poco tiempo en el líder socialista con más fuerza dentro de su partido, ganándose el respeto y la consideración de amigos y enemigos. Al advenir la dictadura del general Primo de Rivera se opuso tímidamente al nuevo régimen, aunque, poco tiempo después, tras su nombra-miento como consejero de Estado, se avino a colaborar con el sistema, con lo cual libró a la UGT y, en parte también al PSOE, de toda clase de sospechas y recelos, consiguiendo ambas organizaciones durante ese período una mayor cohesión y operatividad. En abril de 1931, al derrumbarse la Monarquía y proclamarse la República, fue nombrado ministro de Trabajo, cartera que desempeñó con singular acierto y prudencia hasta la caída del Gobierno presidido por Manuel Azaña. Elegido presidente del PSOE y reelegido secretario general de la UGT, hubo de enfrentarse, en más de una ocasión, dada su radical forma de plantear y resolver los principales problemas políticos del momento, con el sector intelectualista del partido —Julián Besteiro, Fernando de los Ríos, etc.—, saliendo airoso de la prueba y fortaleciendo su figura entre la mayoría de sus correligionarios. Al cesar como ministro y pasar a la oposición, endureció su postura política y se alejó cada vez más de toda actitud posibilista, pidiendo públicamente la disolución del ejército y de la Guardia Civil, y otras mil cosas más imposibles de llevar a cabo en una re-pública de estructura liberal y burguesa como la española. Considerado, al menos moralmente, como uno de los máximos responsables de la revolución de Asturias de octubre de 1934, fue pro-cesado y reducido a prisión —ocasión que, al parecer, aprovecho para leer por primera vez a Carlos Marx—, siendo absuelto de los cargos que se le imputaban y recobrando la libertad algunos meses después. Convertido en el Lenin español, se enfrentó también, en el seno de su propio partido, con Indalecio Prieto, que acaudillaba un sector más moderado y menos radical que el caballerista, enfrentamiento que distanciará a ambos hombres y los convertirá poco menos que en enemigos irreconciliables de por vida. Convoca-das elecciones generales para febrero de 1936, se lanzó con toda vehemencia a predicar la revolución, amenazando a sus enemigos con lanzar sus huestes a la calle, a la lucha armada, si no con-seguía los suficientes votos en las urnas. Al estallar la guerra civil se abstuvo, como todo el Partido Socialista, de colaborar con el Gobierno, pero en septiembre de 1936 accedió a presidir un gabinete en el que, además de la jefatura, se reservó la cartera de Guerra, gabinete que cumplirá su dificilísima misión hasta que, a media-dos de 1937, merced a una maniobra del Partido Comunista, a la que no serían ajenos algunos conspicuos socialistas, se vio obligado a presentar la dimisión, siendo sustituido en el cargo por el socialista pro comunista Juan Negrin. Durante su mandato como jefe del Gobierno republicano en guerra procedió con toda rectitud y honestidad, anteponiendo el concepto de Estado a cualquier idea política que supusiese menoscabo de éste y de las funciones que le corresponde asumir, disciplinando a las milicias armadas de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales obreras hasta convertirlas en unidades militares perfectamente organizadas, de las cuales nacería el Ejército Popular de la República. En su deseo de ser útil e imparcial hombre de gobierno, que conoce el valor de la unidad de acción, sobre todo en tiempos de guerra, y no caudillo de sólo un sector de masas, dio cabida en su gabinete a todas las fuerzas constituyentes del Frente Popular e, incluso, a los anarquistas de la CNT y de la FAI. En diciembre de 1936 recibió una carta de Stalin y de otros prohombres soviéticos dándole una serie de consejos sobre la conducta a seguir frente a la pequeña y mediana burguesía, los campesinos, los pequeños terratenientes y los extranjeros residentes en España, carta que contestó agradeciendo el interés de sus camaradas soviéticos y prometiendo tener en cuenta las advertencias que se le hacían. Las buenas relaciones que en principio sostenía con la URSS y sus representantes no le impidieron, en cambio, en una ocasión, expulsar violentamente de su despacho al embajador soviético, Marcel Rosenberg, al que acompañaba y hacía de intérprete Julio Álvarez del Vavo, por entender que dicho embajador se había entrometido en asuntos que sólo competía resolver al jefe del Gobierno español. Apartado más o menos de la política desde su cese como presidente del Gobierno, abandonó España poco antes de concluir la contienda, fijando su residencia en Francia, donde fue capturado por los alemanes, durante la segunda guerra mundial, e internado en un campo de concentración. Tras el derrumba-miento del III Reich, recuperó la libertad, falleciendo poco tiempo después, cuando se hallaba en París. Al restaurarse la Monarquía en la persona de Juan Carlos I, sus restos mortales fueron trasladados a Madrid.

 


La fracción que Largo encabezaba, dentro del Partido Socialista, ocupaba la extrema izquierda. Impidió a Prieto presidir el primer gobierno del frente popular a quién Azaña había escogido para tal fin en febrero de 1936. Esto perjudicó notablemente al Frente Popular y fue decisivo en los acontecimiento futuros. La postura de Largo en este asunto fue completamente irresponsable.

Tuvo dos hijos varones. Uno de ellos cumplía el servicio militar en el Regimiento de Transmisiones de El Pardo, el que fue conducido prisionero a Segovia y mantenido en prisión hasta tiempo después de terminada la Guerra, en que se exilió en México. Varias veces se anunció su muerte. El otro hijo, del primer matrimonio, era ferroviario y estaba distanciado de su padre. 

Luis Lavín.

Gobernador Civil de Valladolid el 18 de julio de 1936 en que fue detenido; ejecutado poco después. Murió dando ejemplo de dignidad.

Martín Lecuona Echabeguren

(1908-1936). Coadjutor de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Rentería (Guipúzcoa), que gozaba fama de sacerdote ejemplar, que fue fusilado por los nacionalistas, en las afueras de Hernani, poco después de que éstos ocuparan la ciudad de San Sebastián, al parecer sin que mediara juicio previo y por simple decisión de la autoridad militar, por estar considerado como sospechoso de profesar ideas separatistas.

Jesús María Leizaola y Sánchez

Abogado y político donostiarra que en 1931 y 1933 fue diputado a Cortes por su provincia natal (Partido Nacionalista Vasco), y que durante la guerra civil —entre 1936 y 1937— desempeñó la cartera de Justicia del Gobierno autónomo vasco, formando parte, después, cuando el ejército nacionalista estaba próximo a ocupar Bilbao, de la Junta de Defensa de dicha ciudad, desde cuyo cargo hizo abortar un plan que consistía en incendiar la capital vizcaína; garantizó la integridad de los presos políticos, evitando los atropellos que pudieran cometerse contra ellos en los momentos de mayor confusión; impidió que elementos comunistas y anarquistas volasen algunos edificios civiles y religiosos de especial significación; y, al parecer, llevó a cabo algunas gestiones, con intervención de la Iglesia, para tratar de conseguir una paz separada entre el Gobierno autónomo del País Vasco y el del general Franco. Al caer Bilbao en poder de los rebeldes huyó a Santander, de donde también logró salir a duras penas y refugiarse en Francia, reintegrándose, por último, a la zona republicana. Al concluirla contienda se marchó al exilio, donde, tras la muerte de José Antonio Aguirre, pasó a ocupar la presidencia del Gobierno vasco. Al restablecerse la Monarquía en la persona de Juan Carlos I regresó a España, fijando su residencia en San Sebastián.

María Lejarraga.

Escritora y diputada de Granada por el PSOE y agregada comercial en Berna durante la guerra donde cuidó de los niños españoles refugiados en países de Europa. Se exilió en la Argentina.

Isidro Liarte Lausin.

Gobernador Civil de Asturias, que el 18 de julio solicitó del coronel Aranda que entregara armas a los mineros, petición en la que insistió al día siguiente, a cuyo fin celebró varias reuniones con el jefe de la guarnición de la capital de Asturias. Anteriormente había sido gobernador civil de Almería, Jaén y Mallorca. Tomo posesión en sustitución del destituido Del Bosque ocho días antes de la sublevación.


Nota: Isidro Liarte fue fusilado por Aranda, ese "militar liberal" rehabilitado por el el Rey a principios de la transición.

Francisco López de Goicoechea Inchaurrandieta.

Hijo de D. Luis y Da. Dolores, nació en Totana (Murcia), el 24 de septiembre de 1.894. Francisco estudió el bachillerato, de 1.904 a 1.910, entre el Instituto del Cardenal Cisneros de Madrid y el General y Técnico de Murcia (llamado hoy Licenciado Francisco Cascales), habiendo sido expedido el correspondiente título por este último. Seguidamente, curso los estudios de la Licenciatura de Derecho, en la Universidad Central de Madrid, habiéndose graduado en el año de 1.916. El 25 de octubre de aquel mismo año, se incorporó al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y comenzó a ejercer su profesión, en la que siempre obtuvo grandes éxitos. Francisco fue nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y ocupó el cargo de Diputado Noveno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, durante la última época del reinado de Alfonso XIII. Comenzó sus actividades políticas, desde muy joven, como militante del Partido Radical, de D. Alejandro Lerroux. Al dejar España Alfonso XIII y proclamarse la Segunda República, Francisco ocupó varios cargos políticos de relevancia, tales como el de Diputado a Cortes por la provincia de Murcia, en las legislaturas que dieron comienzo en los años 1.931 y 1.936, por los partidos Radical Socialista y Unión Republicana respectivamente y el de Director General de Minas y Combustible (1.933). Al producirse el golpe de estado del 18 de julio de 1.936 y dar comienzo la guerra civil, D. Francisco y otros letrados afectos a la legalidad republicana, se incautaron del Colegio de Abogados de Madrid, por orden expresa del gobierno constitucional de España y designaron una junta directiva, que se ocupara de las finalidades propias de dicha institución, que fue presidida D. Francisco, en calidad de Decano. Los nombramientos fueron ratificados por D. Manuel Azaña y el Ministro de Justicia, mediante la publicación del correspondiente decreto, en la Gaceta de Madrid, del 30 de julio de 1.936. Esta junta fue efectiva hasta el 8 de noviembre del mismo año, cuando las Cortes, el gobierno y las demás instituciones republicanas, fueron trasladadas a la ciudad de Valencia. Asimismo, durante la contienda, D. Francisco ocupó los cargos de Magistrado del Tribunal Supremo (Sala II) y Presidente la de Audiencia de Murcia. Francisco se exiló, junto a su mujer e hija, en Francia (1.939-1.940), México (1.940-1.948) Cuba (1.948-1.960) y nuevamente en México (1.960-1.964), países en los que ejerció la profesión de abogado y creó diversos centros de enseñanza de tipo jurídico, como por ejemplo la Escuela Práctica de Derecho de La Habana. Francisco, fue también autor de varios tratados de Derecho, editados tanto en España, como Cuba y México durante su exilio, entre los que se encuentran:

  • La legislación Civil y el Proletariado (Madrid, 1.916).

  • Los hijos ilegítimos ante la sociedad y el derecho (Madrid, 1.918).

  • Revelación de huellas invisibles. Dactiloscopia (Madrid, 1.918).

  • Derecho Civil, Común y Foral, en colaboración con los  famosos profesores D. Joaquín Garrigues y Díaz Cañavate y D. José Castán Tobeñas (Editorial Reus, Madrid, 1.921).

  • Legislación sobre Casas Baratas. Publicación del Ministerio del Trabajo (Madrid, 1.923)

  • El Contrato de Arrendamiento en la Huerta de Murcia. Derecho consuetudinario español (Editorial Reus, Madrid, 1.925).

  • El Fuero de Aragón en Relación con la Herencia (Editorial Reus, Madrid, 1.926).

  • Comentarios a la Ley Electoral (Editorial Góngora, Madrid, 1.936).

  • Las Sociedades Irregulares. Folleto (México) 

  • Curso sobre la Letra de Cambio. Conferencias (México). 

  • Suspensión de Pagos y Quiebra, en colaboración con D. Joaquín Rodríguez (México). 

  • La Letra de Cambio, su Mecánica y Funcionamiento (Ucar García, S.A., La Habana, 1.954 y  Editorial Porrúa, México, 1.962). 

  • Tratado Práctico sobre El Cheque (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.952). 

  • Los Bancos de Capitalización en Cuba (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.952). 

  • La Venta a Plazos (Editorial Selecta, La Habana, 1.954). 

  • El Desahucio. Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Cuba (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.954). 

  • Legislación de Transportes, en colaboración con el Dr. Segismundo Parés Valdés (La Habana, 1.954). 

  • Las Servidumbres en el Derecho (Jesús Montero Editor, La Habana 1.956). 

  • Código Penal Comentado del Estado de Guanajuato (México, 1.962) 

  • Las Sociedades Mercantiles en el Derecho Cubano. Prólogo del Dr. Santiago Gutiérrez de Celis. Biblioteca de Autores Cubanos y Extranjeros (Jesús Montero Editor, La Habana, 1.953). A esta obra, le fue concedido Diploma de Honor y Medalla, por el Instituto de Derecho Comparado de la República Argentina, en el año 1.958. 

Francisco fue Socio Fundador del Ateneo Español en México. Francisco López de Goicoechea, estuvo casado con Da. Dolores Díaz del Rincón. Tuvo una hija llamada Paloma y dos nietos, que son D. José Luis y D. Francisco Lastra y López de Goicoechea, residentes actualmente en las ciudades de Madrid y Barcelona respectivamente. D. Francisco regresó a España de su exilio en el año de 1.964, donde continuó su lucha antifranquista, mediante la creación de varios grupos clandestinos, que más tarde se convertirían en partidos políticos y falleció en Madrid en 1.973, en el momento en que era miembro de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Fuente: José Luis Lastra y López de Goicoechea.

Juan López Sánchez.

(1900-1972). Militante anarcosindicalista, uno de los firmantes del manifiesto «treintista», que durante la guerra civil desempeñó el cargo de ministro de Comercio en el gabinete presidido por Francisco Largo Caballero, desde cuyo puesto desarrolló una eficaz labor. Fundador, en los primeros días de la contienda, del periódico Fragua Social. Al final de la lucha se exilió a Francia, después a Inglaterra y, por último, a México, regresando a España en 1966, donde falleció en 1972.

Virgilio Llanos Manteca.

Antiguo apuntador de teatro y afiliado a la UGT. Fue comisario de la expedición de Bayo a Mallorca y de la columna de López-Tienda en Madrid. Después, comisario del XII Cuerpo del Ejército del Ebro, habiéndose adherido al PSUC. Fue nombrado comisario del Ejército del Este. Su última acción en la guerra consistió en acompañar a las unidades enviadas a aplastar la revuelta de Cartagena en marzo de 1939. Falleció en Moscú en abril de 1973.

Manuel Llopis

Dirigente de la UGT de Madrid que el 14 de julio de 1936, junto con otros elementos de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Casa del Pueblo también de Madrid, Partido Socialista Obrero Español y Partido Comunista de España, suscribió un documento, que se hizo público en la prensa, apoyando al Gobierno del Frente Popular: «Conocidos los propósitos de elementos reaccionarios enemigos de la República y del proletariado —decía, entre otras cosas, el citado documento—, las organizaciones políticas y sindicales, representadas por los firmantes, se han reunido y han establecido una coincidencia absoluta y unánime en ofrecer al Gobierno el concurso y el apoyo de las masas que les son afectas, para todo cuanto signifique defensa del Régimen y resistencia contra los intentos que pueden hacerse frente a él. Esta coincidencia no es solamente circunstancial; por el contrario, se propone subsistir, con carácter permanente, mientras las circunstancias lo aconsejen, para fortalecer el Frente Popular y para dar cumplimiento a los designios de la clase trabajadora, puestos en peligro por los enemigos de ella y de la República."

Rodolfo Llopis Ferrándiz.

(1895-1983). Profesor de la Escuela Normal de Magisterio, afiliado al Partido Socialista Obrero Español desde su primera juventud, que en 1931, al proclamarse la República, fue nombrado director general de Primera Enseñanza, desde cuyo cargo realizó una fecunda labor a las órdenes del ministro de Instrucción Pública Fernando de los Ríos. Diputado en las Cortes constituyentes, en las de 1933 y en las de 1936, siempre por su tierra natal —Alicante— y por el indicado Partido Socialista. Presidente de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza. Durante la guerra civil desempeñó la Subsecretaria de la Presidencia de los gobiernos presididos por Largo Caballero, desarrollando además una intensa actividad, especialmente en los últimos días del conflicto, en favor de la evacuación de los líderes políticos más comprometidos. Al terminar la contienda se refugió en Francia, ocupando la Secretaria General del PSOE—y, durante algunos años, la presidencia de uno de los gobiernos republicanos en el exilio— hasta 1972, en que fue elegido para dicho cargo Felipe González Márquez, lo que dio lugar a la escisión de un grupo de viejos socialistas, la mayor parte de ellos exiliados, que constituyó el llamado sector histórico. En 1976 regreso a España.

Juan Lluhí y Vallescá

 (1897-1944). Político catalán que conspiró contra la dictadura del general Primo de Rivera y que, al proclamarse en 1931 la República, fue diputado a Cortes por Esquema Republicana —de cuyo partido era uno de los fundado-res— en representación de Barcelona (capital). En 1933, durante poco tiempo, desempeñó la jefatura del Gobierno de la Generalidad de Cataluña y, más tarde, fue consejero de Justicia de la misma institución. Encarcelado con motivo de los sucesos revolucionarios de 1934, fue puesto en libertad al producirse en febrero de 1936 el triunfo electoral del Frente Popular. Al estallar la guerra civil desempeñaba la cartera de Trabajo en el gabinete presidido por Casares Quiroga, y durante el conflicto fue cónsul del Gobierno republicano en Toulouse. Al finalizar la contienda se exilió a México, en donde falleció.

Federico Lusinger.

Ingeniero de minas que estudió el volar el Alcázar por medio de túneles, proyecto que fue puesto en práctica, pero fracasó.

 

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