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Bibiano Fernández Ossorio y Tafall.
Miembro del
ORGA, partido regionalista gallego y posteriormente de Izquierda Republicana. Había sido nombrado subsecretario de Gobernación poco antes de la guerra. En 1938 fue nombrado comisario general, y se considera que estuvo influido por los comunistas. Después de la guerra marchó a México y desde entonces trabajó al servicio de las Naciones Unidas en distintas partes del mundo, siendo su último cargo el de representante especial del secretario general en
Chipre. 
Nota:
Ossorio Tafall, como era conocido, fue el último y tercer Comisario
General. Parece que fue potenciado por Negrín para poder unificar los
comisariados de Tierra, Mar, y Aire y resolver así la crisis del
Comisariado desatada tras el informe del Comisario Piñuelas sobre la
penetración comunista en el ejército. |
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Rafael Fraile.
Médico.
Jefe del Servicio de Sanidad del Cuerpo de Carabineros. Responsable de
sus Hospitales y trabajador infatigable. Pertenecía al Partido
Socialista. Se exilió en Méjico.
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José Fusimaña.
Obrero
catalán, comisario de la
11 División y luego del XV Cuerpo. Después de la guerra marchó a la URSS, estudiando en una academia política. Resultó muerto durante la segunda guerra mundial mientras dirigía un batallón guerrillero contra los alemanes.

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Ángel Galarza Gago.
(1892-1966). Abogado criminalista y político zamorano que, en 1929,
junto con otros correligionarios, fundó el Partido Radical-socialista.
Encarcelado durante la «dictablanda» del general Berenguer, suscribió el
llamado Pacto de San Sebastián, y al proclamarse la República fue
nombrado fiscal general. Más tarde desempeñó la Dirección General de
Seguridad, cooperando muy activamente a la creación de la Guardia de
Asalto, en cuyo cuerpo puso la República tanto interés. Diputado por
Zamora en 1931 y 1936, la primera vez por el citado Partido
Radical-socialista, y la segunda, por el Partido Socialista Obrero
Español. Al estallar la guerra civil se puso incondicionalmente al lado
del Gobierno. Poco tiempo después fue nombrado ministro de la
Gobernación en uno de los gabinetes presididos por Francisco Largo
Caballero. Su actuación como tal levantó muchas críticas entre los
republicanos. Parece que no fue muy competente a la hora de acabar con
los asesinatos incontrolados.
Tras los sucesos de Barcelona de mayo de 1937, fue destituido de su
cargo. Durante el resto de la contienda no volvió a ocupar cargo
político alguno, salvo el de diputado, limitándose a asistir a las
rutinarias sesiones que celebraron las Cortes republicanas. Al final del
conflicto se marchó de España, fijando su residencia en París, donde
falleció.

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Jesús Galíndez Suarez.
(1915-1956).
Escritor y político vasco, afiliado al Partido Nacionalista Vasco, que
fue secretario de Manuel Irujo 0llo. Al estallar la guerra civil se
hallaba en Madrid, donde se aprestó a ponerse al servicio de la causa
republicana, formando parte de la delegación de Euzkadi en la capital de
España. Al terminar la contienda se marchó a la República Dominicana y,
después, a EE.UU., donde fue profesor de la Universidad de Columbia.
Hallándose en Nueva York —en cuya ciudad era el delegado del Gobierno
autónomo vasco en el exilio—, fue secuestrado por unos agentes del
dictador dominicano Trujillo, conducido a la citada República y
asesinado (al parecer con la complicidad de la CIA). Autor de algunos
libros relacionados con el conflicto español —Los vascos en el Madrid
sitiado (Ed. Vasca Ekin, Buenos Aires, 1945), Estampas de la guerra.
Páginas arrancadas a la memoria de un gudari vasco (Ed. Vasca Ekin,
Buenos Aires, 1951), etc., y de un trabajo titulado "La era de
Trujillo", que fue, quizá, la causa de su muerte

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Eli Gallastegi
Dirigente
nacionalista vasco, protagonizó la escisión en el PNV en el año 1921
entre su grupo, Aberri, independentista, y la Comunión
Nacionalista, de carácter autonomista. Promovió la creación de
Emakume Abertzale Batza, organización de mujeres, y de la Federación
de Mendigoxales (montañeros) que llegaría a ser el motor del
nacionalismo independentista. Generó grandes polémicas por cuestiones
como su línea de solidaridad con la lucha de Abdel Krim, así como con
el Sinn Fein irlandés, que era su modelo, o por su afirmación de que
temía más al “capitalismo rojo y gualdo” que al “proletariado
rojo”. Aceptó críticamente la reunificación de las dos facciones
del PNV en 1931, pero en 1933 rompe con el Partido junto con los
seguidores de la revista que dirige, Jagi-jagi, órgano de expresión de
los mendigoxales. Se muestra crítico respecto al Estatuto porque lo
considera incompatible con una estrategia independentista, y tras la
rebelión militar de 1936 es partidario de que los vascos no se
involucren en una guerra “extranjera”. Sin embargo los
acontecimientos traen la guerra a territorio vasco, y los mendigoxales
de Jagi-jagi ponen en pie dos batallones, el “Lenago il” (Antes
morir) y el “Zergaitik ez?” (¿Por qué no?), cuyo comportamiento en
el combate fue parejo con la belicosidad de sus nombres.
Fuente: Felipe Peña
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Gregorio Gallego
(1916). Periodista
anarcosindicalista, nacido en Madrid, que durante la guerra civil tomó
parte activa en la contienda, especial-mente en la defensa de la capital
de la República, y que, tras el triunfo de los nacionalistas, permaneció
en prisión por espacio de casi veinte años. Autor de diversas novelas
como "El hachazo" —ambientada en un hospital penitenciario—, La maraña
—inspirada en la atmósfera carcelaria y judicial que le tocó vivir—,
"Ardiente verano" y, sobre todo, "Asalto a la ciudad" —en la cual cuenta
algunas de las vicisitudes vividas por el pueblo de Madrid durante los
tres años que duró el conflicto, obra considerada por la crítica como
una de las mejores que se han escrito sobre el tema—. |
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Ignacio Gallego
Dirigente de las Juventudes
Socialistas que poco antes de que estallase la guerra civil, junto con
otros correligionarios —Santiago Carrillo, José Cazorla, Federico
Melchor, etc.—, gestionó la fusión de dicha organización con las
Juventudes Comunistas. A primeros de noviembre de 1936 ingresó en el
Partido Comunista, en el que militó y desempeñó algunos cargos de
importancia hasta el final de la contienda. |
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José María Gallegos Racafull.
Canónigo de la
catedral de Córdoba que al iniciarse el conflicto condenó la rebelión
militar adhiriéndose al gobierno. Terminada la guerra y en el exilio
solicitó permiso al obispo para regresar. Recibió una disparata
respuesta llena de odio y sarcasmos donde le apremiaban a buscar un país
lejano donde nadie supiera del horrible crimen perpetrado apoyando la
legalidad vigente.
Fuente: El País (Hilari
Raguer) |
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Cristino García Granda.
Héroe asturiano. Natural de Ferrero, Gozón. Fogonero del vapor "Luis Adaro". Combatió en
Asturias y en Francia contra los nazis, fue condecorado con la Gran Cruz de la legión de Honor.
Capturado por los franquistas en la postguerra, fue fusilado a pesar de
las presiones internacionales.
 Más información:
Lea este Artículo de Xavier Lacosta |
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Agapito García Atadell.
Obrero
tipógrafo socialista. Cuando estalló la guerra civil organizó en
Madrid un grupo llamado Milicia Popular de Investigación con el que al
parecer cometió robos, saqueos y asesinatos. Participó en numerosas
checas en Madrid y Valencia e intentó huir de España con dos
cómplices con la excusa de que debía realizar un servicio de espionaje
en Marsella, lugar en el que vendió una cantidad de joyas robadas y se
embarcó para Hispanoamérica. Por error no advirtió que el buque
hacía escala en la isla española de La Palma, en Canarias, donde fue
detenido con uno de sus compañeros. Fue juzgado y ejecutado en Sevilla.
Se dice que fue denunciado a la policía canaria por agentes
republicanos.

Nota: Es el que lleva
gafas.
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Juan García Oliver.
(1901-1980).
Dirigente anarcosindicalista, nacido en Reus (Tarragona), que formó
parte, junto con Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y otros, del
grupo terrorista conocido por «Los Solidarios». Durante la dicta-dura
del general Primo de Rivera se exilió a Francia, donde entró en contacto
con otros revolucionarios anarquistas y contribuyó muy eficaz-mente al
nacimiento de la FAI y a la preparación de un atentado, que resultó
frustrado, contra Alfonso XIII. Aunque partidario de la acción directa,
no compartió sus métodos ni con los idealistas ácratas, más teóricos que
prácticos, ni con los sindicalistas de Angel Pestaña, a los cuales
consideraba meros reformistas. Tras ser encarcelado varias veces, al
proclamarse la República fue puesto en libertad, convirtiéndose en poco
tiempo en uno de los líderes más cualificados de la CNT y, más tarde, de
la citada FAI, participando personalmente en la mayoría de los sucesos
revolucionarios —huelgas del Alto Llobregat, etc.— ocurridos en España
en el periodo comprendido entre 1931 y 1936. Al producirse el alzamiento
militar del 18 de julio de este último año se distinguió en el
aplastamiento del mismo en Barcelona, formando parte del Comité de
Milicias Antifascistas de Cataluña. Más tarde fue nombrado ministro de
Justicia, como representante de la CNT-FAI, en uno de los gobiernos que
presidió Francisco Largo Caballero. Lo insólito del nombramiento —era la
primera vez, y posiblemente la última, que un anarquista desempeñaba la
cartera de Justicia— dio lugar a numerosos comentarios y a no menos
quebraderos de cabeza. Incluso entre sus propios correligionarios, como
dice Hugh Thomas (La guerra civil española, Ed. Urbión, S. A., Madrid,
1979), produjo un indisimulable estupor oír por radio que se le llamaba
«el excelentísimo señor ministro de Justicia, camarada García Oliver».
De su paso por tal departamento queda el recuerdo de un discurso sin
precedentes en la larga nómina de ministros de Justicia (Hugh Thomas, op.
cit.): «... La justicia ha de ser caliente, la justicia ha de ser viva,
la justicia no puede estar encerrada dentro de los estrechos limites de
una profesión. No es que despreciemos de forma definitiva los libros y
los procedimientos, pero lo cierto es que había demasiados abogados...
Cuando las relaciones entre los hombres sean las debidas, no habrá
necesidad de robar ni de matar... Por primera vez, se dirá que el
criminal delincuente común no es un enemigo de la Sociedad; es, acaso,
una víctima de la Sociedad. ¿Quién es capaz de decir que no va a robar
obligado a ello para dar de comer a sus hijos y para comer él mismo? No
creáis que quiero hacer la apología del robo, pero a las masas hay que
hablarles con dureza. El hombre no procede de Dios, procede de la
caverna, de la bestia... La justicia es algo tan sutil que basta con
tener corazón para interpretarla...» Ya en otra ocasión, refiriéndose a
los «paseos» había dicho: «Lo de los paseos era la justicia administrada
directamente por el país, por el pueblo, en ausencia absoluta de los
órganos de la justicia tradicional, que había fracasado.» De todas
formas, y a pesar de tan peregrinas manifestaciones y de que, al
parecer, su sueño era hacer una enorme pira con todos los registros
dependientes del Ministerio de Justicia, cosa que no llevó a cabo,
aunque es cierto que ordenó la cancelación de todos los antecedentes
penales por delitos cometidos con anterioridad al 15 de julio de 1936,
hizo todo lo posible para que el Gobierno recuperara su natural
autoridad y nadie desempeñase, aun mismo tiempo, el doble papel de juez
y de verdugo. A pesar de tales esfuerzos —dice Diego Martínez Barrio en
sus Memorias, Ed. Planeta, Barcelona, 1983—, «no consiguió nunca ser
recibido en audiencia privada por el presidente de la República, señor
Azaña». También como representante de la CNT fue miembro del Consejo
Superior de Guerra, dando pruebas de no escasa competencia en todo lo
relacionado con la organización de academias en las que preparar a los
nuevos oficiales del ejército republicano. Como jefe de la organización
y la administración de las escuelas de formación de oficiales —escribe
Burnett Bolloten en su libro La revolución española, Ed. Grijalbo, S.
A., Barcelona, 1980-, se ganó la admiración incluso de sus adversarios
ideológicos. Antonio Cordón y yo —escribe Martín Blázquez, oficial
profesional del Ministerio de la Guerra—nos pusimos en contacto con él,
pero lo único que nos quedaba por hacer era ejecutar sus instrucciones.
Inmediatamente se consiguieron alojamientos, instructores y equipo.
Oliver era infatigable. Lo disponía y supervisaba todo personalmente.
Entraba en los menores detalles y se preocupaba de todo. Hasta se
interesaba por los horarios de estudios y por la organización de la
cocina. Pero insistía sobre todo en que los nuevos oficiales fuesen
adiestrados en la disciplina más estricta. Yo, que no creo en la
improvisación, estaba asombrado ante la capacidad organizadora de aquel
anarquista catalán. Observando el acierto y la capacidad con que
actuaba, comprendí que era un hombre extraordinario y no pude menos de
deplorar que tanto talento se desperdiciara en una actividad
destructiva.» Durante los sucesos acaecidos en Barcelona en mayo de
1937, desempeñó un importantísimo papel, consiguiendo que los
anarcosindicalistas depusiesen las armas y, como consecuencia, se diese
por terminada aquella guerra civil dentro de la guerra civil. Tras la
caída de Largo Caballero y el acceso de Negrín —y de los comunistas— al
poder, su estrella comenzó a declinar hasta casi desaparecer de la vida
política de la España republicana. Al final de la contienda se refugió
en Francia, Suecia, Venezuela y México, permaneciendo en este último
país hasta su fallecimiento.

Nota:
En la imagen con otra ministra anarquista, Federica Montseny, el día de
la presentación como tales ante el presidente de la República.
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Alejandro García Val.
Revolucionario
varias veces encarcelado. En 1936 era secretario del sindicato de trabajadores de la Confección. Fue representante civil en el E M Central y posteriormente director general de Transporte por Carretera.
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José Gárdeñas
Miembro del sindicato de la construcción,
parece que fue ejecutado por orden de directivos de la C.N.T., por responsable de excesos cometidos.

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Ventura Gassol Rovira.
La
Selva del Camp, 1893 - Tarragona, 1980. Escritor. Estudió en el
seminario de Tarragona sin que llegase a ordenarse. Miembro del partido
nacionalista radical Estat Catalá, fué hombre de confianza de Francesc
Maciá. Participó en una invasión de Cataluña por Prats de Molló
(Gerona) en 1926. Tras la dictadura de Primo de Rivera regresó a
Barcelona como diputado a Cortes por Esquerra Republicana de Cataluña
en 1931. Fue consejero de Cultura de la Generalitat entre 1931 y 1934 y
luego en 1936. Fue encarcelado por su participación en el intento de
golpe de estado de octubre de 1934. Fue liberado por el Frente Popular.
Al iniciarse la guerra civil huyó exiliado de España por las amenazas
que sufrió por parte de la FAI contra su vida. Regresó a España en
1977. Escribió Ámfora (1917), La nau (1920), Les tombes flamejants
(1923), Mirra (1931), Poemes (1934), Miratges (1950), La cancó del Vell
Cabrés (1921), La Dolorosa (1928) y La mort de l`ós (1935 en poesía.
En prosa escribió El preu de la sang (1923).
Fuente: Ramón Cuellar
Sorribes.
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Ángel Gil Roldán.
Miembro de la
CNT que fue nombrado Subcomisario General de Guerra para dar a los
anarquistas mayor representación en el Ejercito Popular y facilitar la
militarización |
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Bernardo Giner de los Ríos y García.
(1888-1970). Arquitecto y político
malagueño que en 1931 fue elegido diputado a Cortes por su provincia
natal (Agrupación al Servicio de la República), y que en 1936, estando
afiliado a Unión Republicana, fue ministro de Comunicaciones en el
Gobierno que tras el triunfo electoral del Frente Popular presidió
Santiago Casares Quiroga. Durante la guerra civil prestó apoyo a la
causa gubernamental, siendo nombrado por Diego Martínez Barrio, el 19 de
julio de dicho año, ministro de Trabajo, en un gabinete que sólo duró
unas horas y que ni tan siquiera llegó formalmente a asumir el poder.
Poco tiempo después, al acceder a la Presidencia del Gobierno José Giral
Pereira. desempeñó la cartera de Comunicaciones v Marina Mercante,
volviendo a ser ministro de Comunicaciones con Francisco Largo
Caballero. Por último. Juan Negrín le volvió a designar ministro de
Comunicaciones y Marina Mercante, cargo que desempeñó hasta el final de
la contienda. Al acabar la guerra se exilió a México, donde residió
hasta su fallecimiento.
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José Giral Pereira.
(1879-1962). Químico, farmacéutico
y político, que fue catedrático de Química Orgánica de la Universidad de
Salamanca v de Química Biológica de la de Madrid. Republicano activo 7
masón, fue encarcelado por su participación en la huelga revolucionaria
de 1917, y volvió a serlo, varias veces más, durante la dictadura del
general Primo de Rivera. Afiliado a la Masonería y amigo personal e
incondicional de Manuel Azaña, al proclamarse la Re-pública fue nombrado
consejero del Estado y rector de la Universidad de Madrid, y poco más
tarde, ministro de Marina. cartera que desempeñó en todos los gabinetes
constituidos por el citado Azaña en el bienio 1931-1933. Elegido en 1931
y 1936 diputado a Cortes por Cáceres (Acción Republicana c Izquierda
Republicana, respectivamente), tras el triunfo del Frente Popular, en
febrero de 1936 fue nombrado nuevamente ministro de Marina, en sendos
gobiernos presididos por el citado Azaña y Santiago Casares Quiroga.
Conocedor de la conjura militar que venia tramándose para derribar la
República, en los días inmediatamente anteriores al estallido de la
guerra civil, hallándose desempeñando el citado departamento
ministerial, prohibió la práctica de unas maniobras navales que habían
de llevarse a cabo en las inmediaciones de la costa marroquí y en la de
las islas Canarias, situando en las estaciones radiotelegráficas de la
Armada, especialmente en la de Madrid (Ciudad Lineal), personal de su
más absoluta confianza, a fin de poder detectar cualquier movimiento
sospechoso relacionado con la referida conjura. El 18 de julio de 1936,
al tener conocimiento de la sublevación de las tropas destacadas en el
Protectorado de Marruecos, se puso en contacto telegráfico con los
destructores Lepanto, Sánchez, Barcaiztegui y Almirante Valdés, surcos
en Melilla, y con el destructor Churruca y el cañonero Dato, estos dos
últimos en las inmediaciones de Ceuta, y ordenó a sus respectivos
comandantes que inmediatamente de recibir el mensaje rompiesen fuego
sobre los campamentos y cuarteles de Regulares, centros militares o
agrupaciones de fuerzas. "La República Española —decía textualmente el
despacho— espera de la lealtad y disciplina de esas dotaciones sabrán
hacer honor a la tradición brillante de la Marina. Continuarán el fuego
hasta solicitud de tregua o haber consumido la mitad de los cargos. En
todo caso, darán cuenta inmediata del cumplimiento de esta orden.
Evitarán disparar sobre edificios enclavados en el casco de la
población." La orden, no obstante la claridad de sus términos, no es
obedecida. Al día siguiente, visto el fracaso obtenido por el efímero
Gobierno que encabezaba Diego Martínez Barrio, acepta el encargo de
Azaña —elevado ya a la Jefatura del Estado— de formar un nuevo gabinete,
en el que sólo da entrada a republicanos moderados y en el cual, además
de la Presidencia, se reserva la cartera de Marina. Para hacer frente a
la rebelión, que ya había comenzado a extenderse por la Península,
decide, por un lado, armar a las masas obreras y sindicales —a lo que se
opusieron algunos ministros—y, por otro, acuerda disolver el ejército
sublevado, medida esta última que, lógicamente, resultó ineficaz y, al
mismo tiempo, contraproducente. En la noche del 19 al 20 de dicho mes,
posesionado ya de la Presidencia del Gobierno, dirige un telegrama al
jefe del Gobierno francés en demanda de ayuda: «Sorprendido por un
peligroso golpe militar —le dice—, le ruego nos ayude inmediatamente con
armas y aviones. Fraternalmente, Gírala' Algún tiempo después recabó una
ayuda semejante del Gobierno de la URSS. A continuación adoptó una serie
de medidas que no tenían otro fin que el de legalizar una serie de
situaciones de hecho creadas por la puesta en marcha de la revolución,
tales, como por ejemplo, la destitución de todos los funcionarios
públicos que habían colaborado en el alzamiento militar o no fuesen
suficientemente adictos ala República; la sustitución de la Guardia
Civil por la Guardia Nacional Republicana; la incautación de las
industrias y establecimientos cuyos dueños los habían abandonado o
habían desaparecido, etc. A primeros de septiembre de 1936 presentó la
dimisión como jefe del Gobierno, siendo sustituido en el cargo por
Francisco Largo Caballero. A partir de entonces y hasta finalizar la
contienda —no obstante su escasa fe en la victoria republicana y sus no
ocultos deseos de alcanzar la paz— fue ministro sin cartera en los dos
gabinetes presididos por el citado Largo Caballero; después, con Juan
Negrin en la jefatura del Gobierno, ministro de Estado y otra vez
ministro sin cartera. Al margen de su actividad ministerial, representó
al Gobierno republicano en las negociaciones que se llevaron a cabo para
el intercambio de prisioneros entre una y otra zona, y que tan escaso
éxito alcanzaron por las muchas dificultades que en todo momento
pusieron las autoridades nacionalistas. Al terminar la guerra se exilió
a Francia, acompañando a Azaña mientras éste se alojó en la embajada de
España en París. Más tarde se refugió en México, donde volvió a
dedicarse a la enseñanza. ejerciendo como profesor en el Colegio de
México, en el Instituto Politécnico y en la Universidad Nacional
Autónoma de dicho país. En agosto de 1945 presidió en dicho país —en el
cual residió hasta su fallecimiento— un Gobierno republicano en el
exilio —reconocido por las autoridades mexicanas—, cesando en tal cargo
en febrero de 1947.
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Arturo Gómez Lobo. Presidente de Izquierda Republicana en Ciudad Real y Gobernador Civil de Cuenca en el curso de la Guerra. Intentó enfrentarse con escasa suerte con las milicias de Del Rosal que saquearon la provincia.
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Julián Gómez (Gorkin).
Conocido por
Gorkin, militante comunista, en la
línea antiestalinista; fue dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista. Detenido durante la Guerra por los franquistas, fue
juzgado, logrando su libertad y emigrando de España. Se convirtió en
un furibundo anticomunista.

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Mariano Gómez.
Catedrático de Derecho Civil, Rector de la Universidad de
Valencia, Magistrado del Tribunal Supremo y Presidente de la Sala VI de
éste alto Tribunal, actuó durante la Guerra como tal. Al término de ésta se exilió en la República Argentina, donde murió.

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Paulino Gómez Sáez.
Político socialista, alineado en
el grupo prietista, que durante la guerra civil desempeñó diversos
cargos públicos en la Administración republicana, entre ellos el de
director general de Defensa del Gobierno Autónomo del País Vasco, el de
delegado general de Orden Público en Cataluña y, en el último Gobierno
presidido por Juan Negrín, el de ministro de Gobernación
Nota: Delegado de
Orden Público en Cataluña en el año de 1937.
En la foto Con Negrín.
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Trifón Gómez Sanjosé.
Obrero
ferroviario y militante socialista que fue diputado a Cortes por Madrid
(PSOE) en 1931 y 1933, y que durante la guerra civil formó parte de la
ejecutiva del citado partido. Al término de la contienda se exilió a
México, donde falleció.
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Fernando González Barón.
Magistrado integrante de la Sala VI del Tribunal Supremo, que juzgó y condenó a muerte al general Fanjul, por la sublevación en Madrid, vencida en
el Cuartel de la
Montaña.
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Miguel González Inestal.
Secretario de sindicato en San Sebastián en 1936. Tras actuar en su ciudad, la CNT le requirió como subcomisario general, en cuyo cargo transcurrió la guerra defendiendo hasta donde pudo los intereses de la CNT. Después de la guerra vivió en Chile, regresando años después a España.

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Serafín González Inestal.
Cenetista. Fue consejero civil de la organización de las Brigadas
Mixtas en Albacete y luego inspector comisario del Ejército de Andalucía. Fue encarcelado después de la guerra.

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Emilio González López
(1903). Político gallego y
catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna
(Tenerife), que durante la dictadura del general Primo de Rivera
participó en la fundación de la FUE, de la que fue su primer secretario
general. Diputado a Cortes por La Coruña (Federación Republicana
Gallega) en 1931, resultó reelegido por la misma circunscripción en 1933
y en 1936 (ORGA e Izquierda Republicana, respectivamente). Al estallar
la guerra civil se alineó en el bando republicano, siendo enviado a
Ginebra (Suiza), en 1938, formando parte de una delegación española
acreditada ante la Sociedad de Naciones, desde cuyo cargo dirigió una
red de espionaje que operaba en la Alemania de Hitler. Al terminar la
contienda se exilió a los Estados Unidos, donde fue profesor de la City
University de Nueva York hasta su jubilación como tal.
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González Marín. Miembro del Consejo Nacional de Defensa en representación de la C.N.T.; se hizo cargo del despacho de Hacienda.
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Ramón González Peña.
(1882-1952). Primero, minero y,
después, facultativo de minas asturiano, que desde muy joven militó en
las filas de la UGT. Dirigente de la Federación Nacional de Mineros v
diputado a Cortes en 1931 y en 1933 por el Partido Socialista Obrero
Español (Huelva). Condenado a muerte en 1935 por ser considerado el
máximo responsable de la revolución de Asturias de octubre del año
anterior, fue indultado por un Gobierno presidido por Alejandro Lerroux
con la oposición manifiesta de los ministros de la CEDA. En febrero de
1936 recobró la libertad y volvió a salir elegido diputado socialista
por Huelva, incorporándose inmediatamente a la lucha política. Durante
la guerra civil fue comisario político del ejército republicano
destacado en Asturias, siendo nombrado en 1937 presidente de la Comisión
Ejecutiva de la UGT, en sustitución de Francisco Largo Caballero. Más
tarde fue ministro de Justicia en uno de los gobiernos presididos por
Negrín, del cual era un incondicional partidario. Al terminar la
contienda se refugió en Francia, donde durante algún tiempo fue vocal
del SERE. Posteriormente se trasladó a México, en cuyo país Indalecio
Prieto lo «expulsó» del Partido Socialista por considerarlo
filocomunista.
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Félix Gordón Ordás.
(1885-1973). Inspector veterinario
y fundador de la Asociación Nacional Veterinaria, nacido en León, que
desde muy joven militó en las filas del Partido Radical, por lo que fue
perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera, que ordenó
su confinamiento en Fuentes de Oñoro (Salamanca), lugar fronterizo con
Portugal. Cofundador del Partido Radical Socialista, desempeñó la
Subsecretaria del Ministerio de Agricultura al proclamarse la República.
Diputado por León en 1931. 1933 y 1936, las dos primeras veces por el
citado Partido Radical Socialista, y la tercera por Unión Republicana.
Ministro de Industria y Comercio de octubre a diciembre de 1933, en un
gabinete presidido por Diego Martínez Barrio. Durante la guerra civil
fue embajador del Gobierno republicano en México y en Cuba. Al
terminarla contienda se refugió en México, donde presidió uno de los
gobiernos republicanos en el exilio y en cuyo país permaneció hasta su
fallecimiento. Autor, entre otros trabajos, de Al borde del desastre.
Economía y finanzas de España, 1939-1951, México, 1951; Crímenes en la
retaguardia rebelde, La Habana, 1939; Mi política en España, Imp.
Fígaro, México, D.F., 1961-1962; Mi política fuera de España, Talleres
Gráficos Victoria, México, 1965-1967.
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Juan Gracia Colas
(1888-1941).
Inspector de impuestos del ayuntamiento de Bilbao —del que fue varias
veces concejal y teniente de alcalde—y político vasco, que desde su
primera juventud militó en las filas del Partido Socialista Obrero
Español. Durante la guerra civil desempeñó la consejería de Asistencia
Social del Gobierno autónomo del País Vasco. Al finalizar la contienda
se exilió a Francia, donde falleció poco tiempo después de que estallase
la segunda guerra mundial.
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Julián Grimau García.
Policía
y militante comunista que pertenecía a la Brigada de Investigación
Criminal. Años después de terminada la Guerra, penetró clandestinamente en
España, fue detenido en 1963, juzgado y condenado a la pena de muerte, que se ejecutó.
Nota:
La Causa General, el
exhaustivo y falseado recuento de crímenes republicanos confeccionado por el
Ministerio de Justicia franquista, no incluyó su nombre en ningún
crimen. Todos los supuestos crímenes de Grimau se inventaron después,
para su juicio en 1963.
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José Guardiola Ortiz.
Alicante
(1874-1946) Abogado, presidente de la Caja de Ahorros de Alicante
(1918). Miembro de la Real Sociedad Económica de amigos del País.
Miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Presidente del Ateneo de
Alicante (1930). Comisario Regio para la enseñanza (1917) y presidente
de la Comisión Provincial de Monumentos. Director desde 1897 del diario
"El Republicano". Se negó a incorporarse al Partido Liberal y formó
parte de la dirección provincial de Unión Republicana. En 1908 se
integró en el Partido Radical. Concejal de Alicante en varias ocasiones.
Defensor de políticos republicanos en procesos judiciales y Gobernador
Civil de Valladolid (1931-1933) Decano del Colegio de Abogados en 1936.
Represaliado y expulsado de la profesión por el franquismo, fue
rehabilitado el día de su muerte, pues sus amigos colocaron su toga y su
birrete sobre el ataúd.
Fuente: María Jesús
Gallar |
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Leonardo Guridi Arrazola
(1896-1936).
Sacerdote vasco, coadjutor de la parroquia de Mondragón (Guipúzcoa), que
tras la ocupación de Guipúzcoa por las tropas nacionalistas que mandaba
el general Mola, fue hecho prisionero por éstas. Encarcelado en
Ondarreta (San Sebastián) y acusado de profesar ideas separatistas, fue
fusilado, poco tiempo después, sin formación de causa, en unión de otros
sacerdotes y.seglares.
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Eduardo de Guzmán
Antiguo redactor de La Tierra y militante anarcosindicalista que, al término de la Guerra, permaneció en España. Fue detenido, juzgado y condenado a muerte, pero no se le ejecutó. Estuvo varios años preso.
Fue un magnifico periodista y escritor en la posguerra y en la
transición.
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Santiago Hernández Ruiz
(1891).
Maestro de es-cuela, nacido en la provincia de Zaragoza, que fue
director de Escuelas Primarias en Madrid, presidente de la Comisión de
Estudios Pedagógicos y de la Asociación Nacional de Maestros, que
durante la guerra civil apoyó al bando re-publicano, desempeñando en los
últimos meses del conflicto el cargo de secretario general del
Ministerio de Instrucción Pública. Al final de la contienda se exilió a
Francia c, más tarde, a México, donde llegó a ser supervisor de
Educación Normal e inspector de Escuelas Normales. En 1957 fue nombrado
por la UNESCO experto itinerante del Provecto Principal n.° 1 para la
Extensión de la Enseñanza Primaria en América Latina. Tras la subida al
trono de Juan Carlos I regresó definitivamente a España, siéndole
concedida la cruz de Alfonso X el Sabio y nombrado hijo adoptivo de la
ciudad de Zaragoza. |
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Jesús Hernández Tomás.
(1907-1971). Dirigente comunista,
nacido en Murcia, que desde muy joven participó en las luchas obreras,
siendo uno de los fundadores del Partido Comunista de Vizcaya. En 1922,
cuando sólo tenia quince años de edad, era miembro de la escolta
personal de Oscar Pérez Soles, a la sazón secretario general del Partido
Comunista de España, participando poco tiempo después en un atentado
frustrado contra el líder socialista Indalecio Prieto. Miembro del
Comité Central del PCE desde 1930, al proclamarse la República se
trasladó a la URSS, donde permaneció hasta 1933, fecha en que regresó a
España y fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo del aludido partido y
director del diario Mundo Obrero. Elegido diputado a Cortes por Córdoba
en 1936, desarrolló una intensa actividad parlamentaria en los meses que
precedieron al estallido de la guerra civil. Durante la contienda fue
ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en los dos gobiernos que
presidió Largo Caballero. Al formar gobierno Negrín en mayo de 1937,
volvió a ocupar la misma cartera. Más tarde fue nombrado comisario
político del ejército republicano destacado en la zona Centro-Sur,
apoyando, hasta el último momento, la política seguida por Negrín. Al
finalizar la contienda huyó a Orán y, más tarde, a Moscú, pasando a
formar parte del Comité Ejecutivo de la IIl Internacional. En 1943 fue
enviado por Stalin a México, donde fue acusado de desviacionismo y, como
consecuencia, expulsado del partido. En 1953 fundó, al parecer, un
Partido Comunista Español Independiente, con sede en Bucarest, que
careció de toda proyección política. Autor de un libro llamado Negro y
rojo, en el que responsabiliza de la pérdida de la guerra a anarquistas
y socialistas, y de otro titulado Yo fui ministro de Stalin, publicado
en España —manipulado por Mauricio Carlavilla— durante el
régimen del general Franco. Los últimos años de su vida —que acabó en
México— estuvo alejado de toda actividad política.
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Carlos Hernández Zancajo
Político socialista, alineado en
el grupo largocaballerista, que en febrero de 1936 fue elegido diputado
a Cortes por Madrid (PSOE) y que durante la guerra civil formó parte de
la Ejecutiva de la Unión General de Trabajadores. Autor, entre otros
libros, de Tercera etapa de octubre, Ed. Meabe, Valencia, 1937. |
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Ignacio Herrero Fuentes
Nació en
Piedrafita 1909 destacándose en actividades magisteriales y sindicales
dentro del republicanismo, fue encarcelado, sintió los rigores de la
guerra provocada por Franco, Huyo de la cárcel, fue exiliado primero a
Cuba y luego a Panamá dónde ejerció la docencia en la Universidad de
Panamá y luego se traslada a Venezuela donde permanece en San Carlos
trabajando dentro de la educación, Subdirector del Colegio estatal
Cojedes, escribió textos sobre educación, historia y filosofía. Muere en
San Carlos, estado Cojedes a la edad de 96 años. |
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Remigio Herrero.
Nació el año 1913, en Rueda,
Valladolid, y fue comisario en la Guerra Civil Española. En este
momento estoy escribiendo un libro con su historia, la historia de un
campesino español, de un pequeño pastor, de un adolescente que ingresa
en el sindicato de artes blancas (pastelería) donde comienzan sus
luchas por una sociedad más justa. Un republicano orgulloso, que hasta
hace menos de un mes nos contaba con lujo de detalles su experiencia de
guerra. Tuvo a su cargo la intendencia de Madrid, de donde escaparon
unos traidores llevando consigo todo el dinero que encontraron. Estos
hombres, uno de los cuales se hizo pasar por buen amigo, estaban en
contacto con el General fascista Queipo del llano, quien utilizó el
nombre de mi abuelo para ridiculizarlo y burlarse del resto de los
republicanos españoles. Fue ese uno de los primeros casos (si no el
primero) en la historia moderna, en los que se utiliza un medio de
comunicación social, específicamente la radio, para tergiversar
verdades, manipular informaciones y desmoralizar al pueblo. Queipo del
llano hizo famosa la frase "El miliciano Remigio que pa´ la guerra
es un prodigio" y con ello popularizó a nuestro abuelo, a quien
los franquistas dedicaron un libro que se editó tres veces con
historietas de mala factura. Estamos haciendo una página web con
sus fotografías -casi todas hechas por Mayo (www.remigioherrero.com)
pero aún no la tenemos lista. Sin embargo, pueden ustedes visitarla,
pues ya le hicimos una portada con la foto del abuelo. Luchó con Lister.
Su padre fue torturado para tratar de dar con él y murió de infarto
cuando lo soltaron sin lograr sacarle ni una palabra tras los golpes. Se
casó con María Martín en plena guerra. Su mujer, embarazada, como
muchas otras, cruzó a pie los Pirineos en 1939 . Tuvo tres
hijos, Marichina, que nació en Francia ; Rafael, que nació en Rep.
Dominicana y debe este nombre al dictador de "Ciudad Trujillo"
(Sto Domingo) que obligaba a todas las familias a ponerle su nombre al
primer hijo nacido en un hospital del Estado y Remigio "Chiqui"
también nacido en Santo Domingo. Nacionalizados todos venezolanos, el
miliciano Remigio contó 9 nietos y 13 bisnietos. Su condición
revolucionaria hizo que escapara de dos penas de muerte en España, que
burlara la seguridad de Franco para visitar a su madre muchos años
después, cuando ella ya era una anciana. Estuvo detenido en la
dictadura de R. L.Trujillo, en República Dominicana y mantuvo
escondidos en su casa de Venezuela a muchos guerrilleros que luchaban
contra las "democracias" del siglo pasado. Ayudó a criar a un
niño al que vio morir ya universitario en manos de la policía del régimen
de Betancourt... y lo más importante de todo: SIEMPRE
con una sonrisa en los labios y una canción republicana en la
garganta... "Con el quinto, quinto, quinto, con el quinto
regimiento, con Lister y con Galán, con Campesino y Modesto"...
SIEMPRE sonriente, incluso hoy, cuando la muerte quiere llevárselo.
Soy Marichina García
Herrero, venezolana, periodista, cuarta hija de una familia numerosa y
madre de cinco hijos ( dos gemelos, dos gemelas y una pequeñita
adoptada), nieta del Miliciano Remigio, un prodigio para guerra y
para la paz. Reciban un abrazo.
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Dolores Ibarruri, "La Pasionaria"
(1895-1989) Dirigente comunista, más conocida
por el sobrenombre de Pasionaria, nacida en la cuenca minera próxima a
Bilbao, hija y esposa de mineros, que desde muy joven participó en las
luchas obreras del País Vasco. Instalada en Madrid a raíz de la
proclamación de la República —durante cuyo régimen fue encarcelada en
distintas ocasiones—, muy pronto escaló los más altos puestos en la
dirección del Partido Comunista de España —miembro del Comité Central y
de la Ejecutiva, etc.—, convirtiéndose en uno de los puntales máximos de
dicha organización política, especialmente en todo lo concerniente a la
propaganda. Elegida diputada a Cortes por Asturias en febrero de 1936
—fue, además, vicepresidenta del Congreso de los Diputados—, brilló como
estrella de primera magnitud, tanto por sus excepcionales dotes
oratorias como por el tono agresivo y contundente de sus intervenciones
parlamentarias. «... Ni los ataques de la reacción, ni las maniobras más
o menos encubiertas de los enemigos de la democracia —decía en su
discurso de 16 de junio, el último que pronunció en aquellas Cortes—,
lograrán quebrantar ni debilitar la fe que los trabajadores tienen en el
Frente Popular y en el Gobierno que lo representa. Pero es necesario que
el Gobierno no olvide la necesidad de hacer sentir el peso de la ley a
aquellos que se niegan a vivir dentro de la legalidad, y que en este
caso concreto no son los obreros ni los campesinos. Si hay generalitos
reaccionarios que en un momento determinado, azuzados por elementos como
Calvo Sotelo, pueden levantarse contra el Gobierno, hay también soldados
heroicos, como el cabo de Alcalá, que pueden meterlos en cintura. Cuando
el Gobierno se decida a cumplir más rápidamente que hasta ahora el
programa del Frente Popular e inicie la ofensiva republicana, tendrá a
su lado a todos los trabajadores dispuestos, como el 16 de febrero, a
aplastar a esas fuerzas y a hacer triunfar una vez más el Bloque
Popular.... Y dirigiéndose al jefe del Gobierno, añadió: «Señor Casares
Quiroga: para evitar las perturbaciones que tanto molestan a Gil-Robles
y a Calvo Sotelo, para terminar con el estado de desasosiego que existe
en España, no basta con hacer responsables de lo que pueda ocurrir a un
señor Calvo Sotelo cualquiera, sino que hay que comenzar por encarcelar
a los patronos que se niegan a aceptar los bandos del Gobierno. Hay que
encarcelar a los terratenientes que lanzan a la miseria y al hambre a
los campesinos; hay que encarcelar a los que con cinismo sin igual,
llenos de sangre de la represión de octubre, vienen aquí a exigir
responsabilidades por lo que no se ha hecho. Y cuando se comience por
hacer esta obra de justicia, señores ministros y señor Casares Quiroga,
no habrá un Gobierno que cuente con un apoyo más firme, más fuerte que
el vuestro, porque las masas populares de España se levantarán para
luchar contra todas esas fuerzas, que, por decoro, no se debería tolerar
que se sentasen ahí.» (No parece cierto que, en esta ocasión, ni en
ninguna otra de sus intervenciones parlamentarias —al menos no consta
que así fuese en el Diario de Sesiones del Congreso—, profiriese
amenazas de muerte contra el líder monárquico José Calvo Sotelo, como se
ha dicho innumerables veces por ciertos escritores y comentaristas.) El
18 de julio de 1936, al conocerse la sublevación militar de Melilla y de
algunas guarniciones de la Península, desde los micrófonos de Unión
Radio de Madrid, instalados en el Ministerio de la Gobernación, se
dirigió a las masas trabajadoras en estos términos: «... Trabajadores,
antifascistas, pueblo laborioso: todos en pie, dispuestos a defender la
República, las libertades populares y las conquistas democráticas del
pueblo. A través de las notas del Gobierno y del Frente Popular, es
conocida por todos la gravedad del momento actual. En Marruecos y en
Canarias se sigue luchando con entusiasmo y coraje, unidos los
trabajadores con las fuerzas leales a la República. Al grito de el
fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre, comunistas,
socialistas, anarquistas, republicanos, soldados y todas aquellas
fuerzas fieles a la voluntad del pueblo, van destrozando a los traidores
insurrectos que han arrastrado por el fango y la traición el honor
militar de que tantas veces han hecho alarde. Todo el país vibra de
indignación ante esos desalmados que quieren, por el fuego y el terror,
sumir a la España democrática y popular en un infierno de terror. Pero
no pasarán...» (Este no pasarán se convertiría, a partir de entonces, en
un slogan propagandístico de la zona republicana, especialmente de los
defensores de Madrid.) Cuatro días después, desde los mismos micrófonos,
vuelve a dejar oír su voz: «... Frente al caos que intenta provocar el
enemigo, es preciso defender la República, la democracia, el pueblo.
Descubrid y denunciad implacablemente a los provocadores, muchos de los
cuales se escudan tras una fraseología revolucionaria para mejor engañar
a los combatientes revolucionarios. ¡Disciplina, serenidad, vigilancia
para impedir la provocación!» Desde el primer momento del conflicto
desarrolla una activísima labor de propaganda, arengando a las mujeres
—«más vale ser viudas de héroes que mujeres de cobardes», dice en una
ocasión— y a los soldados, consiguiendo no pocos éxitos en su afán de
reclutar voluntarios para encuadrarlos en las milicias de su partido. A
lo largo de la contienda afirma cada vez más su puesto en la cúspide del
comunismo español: se le impone su nombre a un batallón de milicias de
las Juventudes Socialistas Unificadas; es nombrada comandante «de honor»
del 5º Regimiento; forma parte de un comité especial de ayuda a España
en el que también figuran André Marty y Palmiro Togliatti; etc. En
noviembre de 1938, en el acto de despedida a las Brigadas
Internacionales, se dirige a las mujeres de Barcelona en estos términos:
«... ¡Madres! ¡Mujeres! Cuando pasen los años y las heridas de la guerra
hayan cicatrizado; cuando la oscura memoria de los tristes y sangrientos
días se convierta en un presente de libertad, amor y bienestar; cuando
los sentimientos de odio hayan desaparecido y cuando todos los españoles
sientan el orgullo de una patria libre, entonces hablad a vuestros
hijos. Habladles de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo,
llegando a través de mares y montañas, atravesando fronteras erizadas de
bayonetas y vigiladas por perros ansiosos de destrozar su carne, estos
hombres llegaron hasta nuestra patria como cruzados de la libertad.
Abandonaron todo, sus hogares, su patria, casa y fortuna, padres,
madres, esposas, hermanos e hijos, y vinieron para decirnos: aquí
estamos. Vuestra causa, la causa de España, es nuestra causa. Es la
causa de toda la humanidad avanzada y progresiva. Hoy se marchan. Pero
muchos de ellos, miles de ellos, se quedan aquí con la tierra de España
como mortaja, y todos los españoles los recuerdan con el más profundo
sentimiento...» En los últimos días de la guerra ofreció a Negrín el
apoyo incondicional del Partido Comunista a cambio de proseguir la lucha
hasta ver si las tensiones internacionales propiciaban un cambio de
rumbo en los acontecimientos españoles, pero el jefe del Gobierno,
partidario en principio de tal idea, prefirió poner fin a la contienda,
sobre todo después de la sublevación de Segismundo Casado y la
constitución en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. A primeros de
marzo de 1939 salió de España, en avión, junto con otros altos jerarcas
comunistas, con dirección a Oran. De esta ciudad se trasladó
primeramente a Marsella y después a París, donde residió algún tiempo,
asistiendo, en su calidad de vicepresidenta, a la reunión de la
Diputación Permanente de la Cortes que tuvo lugar en la capital
francesa. Poco después se instaló en Moscú, encontrándose allí con sus
hijos y permaneciendo en dicha ciudad durante algunos años. En el exilio
prosiguió sin descanso sus actividades políticas, sobre todo en el campo
de la propaganda, siendo elegida, con aprobación de la Internacional
Comunista, secretaria general del Partido Comunista de España, lo que le
permitió contactar con la mayoría de los dirigentes políticos
antifascistas de todo el mundo. Poco después de que cumpliese sesenta y
cinco años de edad fue nombrada presidenta del mencionado partido y, en
1961, doctora honoris causa por la Universidad de Moscú. A continuación,
el presidium del Soviet Supremo de la URSS le concedió la Orden de Lenin
y el Premio Internacional de la Paz. En 1977, tras treinta y ocho años
de exilio, regresó a España, siendo elegida diputada a Cortes por
Asturias. Autora, entre otros libros, de El único camino y Me faltaba
España (Ed. Planeta, Barcelona, 1985). 
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Manuel de Irujo Ollo.
(1891-1981). Abogado y político
vasco, nacido en Estella (Navarra), que desde muy joven militó en las
filas del Partido Nacionalista Vasco, por el cual fue elegido diputado a
Cortes en 1933 y 1936 (Guipúzcoa). Durante la guerra civil fue ministro
sin cartera, en representación de su partido, en uno de los gobiernos
presididos por Largo Caballero. Más tarde, en mayo de 1937, pasó a ser
ministro de Justicia en un gabinete presidido por Negrín, desde cuyo
cargo trató, con poco éxito, de restablecer el culto católico en las
iglesias, preocupándose además de que se mejorasen las condiciones
materiales de los recluidos en cárceles y demás establecimientos
penitenciarios. En diciembre de dicho año, al ver las insuficientes
garantías con que se desenvolvía el poder judicial y la dura represión
que se había desatado contra el POUM por los sucesos acaecidos en
Barcelona en el mes de mayo, presentó la dimisión de su cargo. No
obstante, y por cuestiones de disciplina de partido, volvió a ser
ministro sin cartera en otro Gobierno presidido igualmente por Negrín.
Antes de que concluyese la contienda se instaló en Londres, donde
organizó el Consejo Nacional Vasco. Allí, en 1940, conoció al general De
Gaulle, dirigente entonces del movimiento francés de libe-ración. Al
parecer, llegó a un acuerdo secreto con dicho general, consistente en
que, a cambio de la ayuda que podían prestar ciertas unidades militares
vascas en la lucha contra las tropas invasoras de Hitler, De Gaulle se
comprometía a celebrar un referéndum en el País Vasco francés (Euskadi
Norte) para que éste eligiera la posibilidad de alcanzar un régimen
autonómico semejante al obtenido por el País Vasco español. Ministro de
Industria, Comercio y Navegación, con residencia en París, en uno de los
Gobiernos republicanos en el exilio. Tras la muerte del general Franco
regresó a España, siendo elegido en 1977 senador por Navarra (Partido
Nacionalista Vasco).
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Luis Jiménez de
Asúa.
(1889-1970). Jurisconsulto y político
madrileño, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Madrid y
autor de numerosas obras de carácter científico —había ampliado estudios
en diversas universidades europeas, entre ellas las de Berlín, París y
Ginebra— que le valieron una sólida reputación internacional. Perseguido
durante la dictadura del general Primo de Rivera por su manifiesta
oposición al régimen encabezado por éste, fue separado de la cátedra y
desterrado a las islas Chafarinas. Al advenir la República fue elegido
diputado a Cortes (Granada, capital), siendo reelegido en 1933 v 1936
(Madrid, capital), en las tres ocasiones por el Partido Socialista
Obrero Español, ocupando en 1931 la presidencia de la comisión encargada
de redactar la Constitución de la República, en la que desempeñó un
importantísimo papel, y en 1936, la vicepresidencia del Congreso de los
Diputados. En marzo de 1936, pocos días después de que se produjera el
triunfo electoral del Frente Popular, fue objeto de un grave atentado
cometido por unos jóvenes falangistas, del cual resultó ileso aunque le
costó la vida a un policía que le daba escolta. Al estallar la guerra
civil fue nombrado representante diplomático del Gobierno republicano en
Checoslovaquia, cargo en el que permaneció prácticamente todo el tiempo
que duró el conflicto. Al término de la contienda se exilió a Argentina
—donde falleció—, dedicándose de nuevo a la enseñanza y siendo nombrado
director del Instituto de Altos Estudios Jurídicos y del Instituto de
Criminología de la Universidad de La Plata, en el ejercicio de cuyos
cargos puso de relieve su alta competencia científica y docente. En 1962
fue elegido presidente del Gobierno republicano en el exilio. Autor,
también, de diversos libros de carácter político: Proceso histórico de
la Constitución española, La Constitución política de la democracia
española, La Constitución de la democracia española y el problema
regional, etc. Miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y
Legislación y doctor honoris causa por gran número de universidades
europeas y americanas.
Nota:
Asúa actúo con gran competencia, dificultades aparte, en la compra de
un gran lote de armas a Checoslovaquia, donde se adquirieron los
excelentes mosquetones VZ-24 y las aún mejores ametralladoras ZB-26.
Fue la última gran compra de armas de la República exceptuando a la URSS.

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Carlos de Juan
Fiscal general
de la República que a partir de los sucesos acontecidos en Barcelona en
mayo de 1937 pasó a desempeñar el cargo de director general de
Seguridad, el cual, según cuenta Manuel Azaña en sus Memorias políticas
y de guerra (Ed. Crítica, Barcelona, 1981), tenía «el sano propósito de
extinguir la acción policíaca de las milicias antifascistas de
reta-guardia, que pueden probar su ardimiento en el frente... Creo
haberle entendido que hay cuatro mil funcionarios de exceso sobre lo que
sería la plantilla para todo el territorio nacional. La vocación de
policías, que se les ha despertado a muchos españoles, me llama la
atención. El fenómeno es común a las dos zonas, como se dice ahora. Debe
de ser por el gusto castizo de montarse en las narices del prójimo y
molestarlo. En estos tiempos de revuelta y barullo, un modo de
procurarse inmunidad. Cuando no impunidad». |
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Julio Just Gimeno.
(1894-1976). Político valenciano,
diputado a Cortes en 1931 y 1933 por el Partido Radical y en 1936 por
Izquierda Republicana (siempre por Valencia), que durante la guerra
civil se adhirió a la causa republicana, desempeñando la cartera de
Obras Públicas en uno de los gobiernos presididos por Francisco Largo
Caballero. Al término de la contienda se exilió a París, donde falleció.

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Victoria Kent y Siano.
(1898). Política y abogada
española que en 1930 tuvo una destacada actuación profesional en el
proceso seguido contra los responsables de la sublevación militar de
Jaca (Huesca), en el que defendió a uno de los acusa-dos. Elegida
diputada por Madrid en las Cortes Constituyentes de la República
(Partido Radical Socialista) y nombrada directora general de Prisiones,
abordó desde dicho cargo una serie de reformas en pro de la
humanización del régimen penitenciario, que constituyeron un verdadero
éxito. Reelegida diputada por Jaén en 1936 (Izquierda Republicana), al
estallar la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término
de la contienda se exilió primero a Francia, donde residió durante algún
tiempo y escribió un libro titulado Cuatro años en París. 1940-1944, Ed.
Sur, Buenos Aíres, 1947, y después, tras una breve estancia en México, a
Nueva York, en cuya ciudad fundó y dirigió la revista política Ibérica,
que se publicó a lo largo de más de veinte años.

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Matilde Landa
Matilde fue una
joven extremeña que llegó a la residencia de señoritas de Madrid en
1923. Durante la guerra civil se afilió al PCE y fue fiel militante
hasta el final dónde fue detenida, condenada a muerte e ingresada en la
cárcel. Destacando por su inteligencia y capacidad de liderazgo, fue
escogida por las buenas familias de la ciudad de Palma de Mallorca en
cuya cárcel penaba, para obrar el milagro de su conversión al
catolicismo para ejemplo del mundo y mejora de las condiciones de vida
de las presas. Atrapada en este brutal chantaje, donde su conversión
era fundamental para la supervivencia de las presas, y a la par
significaba su muerte moral, escogió la muerte física y se suicidó
arrojándose al patio desde el tejado. El escritor David Ginard i Ferón
acaba de publicar un libro sobre esta heroína, titulado: Flor del
viento.
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Antonio Lara Zárate
Abogado y
militante de Unión Republicana, ministro de Obras Públicas en el último
gabinete que presidió Casares Quiroga, que al estallar la guerra civil
volvió a desempeñar la misma cartera en el Gobierno que encabezó José
Giral. Al término de la contienda se exilió a México, donde fijó su
residencia y pro-siguió el ejercicio de su profesión.
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Francisco Largo
Caballero
(1869-1946).
Político y dirigente obrero, nacido en Madrid, que siendo muy joven
ingresó en la UGT y en el PSOE, de cuyas organizaciones, con el tiempo,
llegaría a ser uno de sus más cualificados representantes. Designado, a
principios de siglo, vocal obrero del Instituto de Reformas Sociales,
formó parte en 1917 del comité revolucionario que organizó la huelga
general que convulsionó al país, por lo que, junto con los otros
miembros del citado comité, fue condenado a reclusión perpetua, pena que
se le remitió al año siguiente, al salir elegido diputado a Cortes por
Barcelona. Nombrado en 1918 secretario general de la citada UGT—cargo
que desempeñó por espacio de veinte años—, se convirtió en poco tiempo
en el líder socialista con más fuerza dentro de su partido, ganándose el
respeto y la consideración de amigos y enemigos. Al advenir la dictadura
del general Primo de Rivera se opuso tímidamente al nuevo régimen,
aunque, poco tiempo después, tras su nombra-miento como consejero de
Estado, se avino a colaborar con el sistema, con lo cual libró a la UGT
y, en parte también al PSOE, de toda clase de sospechas y recelos,
consiguiendo ambas organizaciones durante ese período una mayor cohesión
y operatividad. En abril de 1931, al derrumbarse la Monarquía y
proclamarse la República, fue nombrado ministro de Trabajo, cartera que
desempeñó con singular acierto y prudencia hasta la caída del Gobierno
presidido por Manuel Azaña. Elegido presidente del PSOE y reelegido
secretario general de la UGT, hubo de enfrentarse, en más de una
ocasión, dada su radical forma de plantear y resolver los principales
problemas políticos del momento, con el sector intelectualista del
partido —Julián Besteiro, Fernando de los Ríos, etc.—, saliendo airoso
de la prueba y fortaleciendo su figura entre la mayoría de sus
correligionarios. Al cesar como ministro y pasar a la oposición,
endureció su postura política y se alejó cada vez más de toda actitud
posibilista, pidiendo públicamente la disolución del ejército y de la
Guardia Civil, y otras mil cosas más imposibles de llevar a cabo en una
re-pública de estructura liberal y burguesa como la española.
Considerado, al menos moralmente, como uno de los máximos responsables
de la revolución de Asturias de octubre de 1934, fue pro-cesado y
reducido a prisión —ocasión que, al parecer, aprovecho para leer por
primera vez a Carlos Marx—, siendo absuelto de los cargos que se le
imputaban y recobrando la libertad algunos meses después. Convertido en
el Lenin español, se enfrentó también, en el seno de su propio partido,
con Indalecio Prieto, que acaudillaba un sector más moderado y menos
radical que el caballerista, enfrentamiento que distanciará a ambos
hombres y los convertirá poco menos que en enemigos irreconciliables de
por vida. Convoca-das elecciones generales para febrero de 1936, se
lanzó con toda vehemencia a predicar la revolución, amenazando a sus
enemigos con lanzar sus huestes a la calle, a la lucha armada, si no
con-seguía los suficientes votos en las urnas. Al estallar la guerra
civil se abstuvo, como todo el Partido Socialista, de colaborar con el
Gobierno, pero en septiembre de 1936 accedió a presidir un gabinete en
el que, además de la jefatura, se reservó la cartera de Guerra, gabinete
que cumplirá su dificilísima misión hasta que, a media-dos de 1937,
merced a una maniobra del Partido Comunista, a la que no serían ajenos
algunos conspicuos socialistas, se vio obligado a presentar la dimisión,
siendo sustituido en el cargo por el socialista pro comunista Juan
Negrin. Durante su mandato como jefe del Gobierno republicano en guerra
procedió con toda rectitud y honestidad, anteponiendo el concepto de
Estado a cualquier idea política que supusiese menoscabo de éste y de
las funciones que le corresponde asumir, disciplinando a las milicias
armadas de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales
obreras hasta convertirlas en unidades militares perfectamente
organizadas, de las cuales nacería el Ejército Popular de la República.
En su deseo de ser útil e imparcial hombre de gobierno, que conoce el
valor de la unidad de acción, sobre todo en tiempos de guerra, y no
caudillo de sólo un sector de masas, dio cabida en su gabinete a todas
las fuerzas constituyentes del Frente Popular e, incluso, a los
anarquistas de la CNT y de la FAI. En diciembre de 1936 recibió una
carta de Stalin y de otros prohombres soviéticos dándole una serie de
consejos sobre la conducta a seguir frente a la pequeña y mediana
burguesía, los campesinos, los pequeños terratenientes y los extranjeros
residentes en España, carta que contestó agradeciendo el interés de sus
camaradas soviéticos y prometiendo tener en cuenta las advertencias que
se le hacían. Las buenas relaciones que en principio sostenía con la
URSS y sus representantes no le impidieron, en cambio, en una ocasión,
expulsar violentamente de su despacho al embajador soviético, Marcel
Rosenberg, al que acompañaba y hacía de intérprete Julio Álvarez del
Vavo, por entender que dicho embajador se había entrometido en asuntos
que sólo competía resolver al jefe del Gobierno español. Apartado más o
menos de la política desde su cese como presidente del Gobierno,
abandonó España poco antes de concluir la contienda, fijando su
residencia en Francia, donde fue capturado por los alemanes, durante la
segunda guerra mundial, e internado en un campo de concentración. Tras
el derrumba-miento del III Reich, recuperó la libertad, falleciendo poco
tiempo después, cuando se hallaba en París. Al restaurarse la Monarquía
en la persona de Juan Carlos I, sus restos mortales fueron trasladados a
Madrid.  
La fracción que
Largo encabezaba, dentro del Partido Socialista, ocupaba la extrema
izquierda. Impidió a Prieto presidir el primer gobierno del frente
popular a quién Azaña había escogido para tal fin en febrero de 1936.
Esto perjudicó notablemente al Frente Popular y fue decisivo en los
acontecimiento futuros. La postura de Largo en este asunto fue
completamente irresponsable.
Tuvo
dos hijos varones. Uno de ellos cumplía el servicio militar en el
Regimiento de Transmisiones de El Pardo, el que fue conducido prisionero
a Segovia y mantenido en prisión hasta tiempo después de terminada la
Guerra, en que se exilió en México. Varias veces se anunció su muerte.
El otro hijo, del primer matrimonio, era ferroviario y estaba
distanciado de su padre.
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Luis Lavín.
Gobernador Civil de Valladolid el 18 de julio de 1936 en que fue detenido; ejecutado poco después.
Murió dando ejemplo de dignidad.

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Martín Lecuona Echabeguren
(1908-1936).
Coadjutor de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Rentería
(Guipúzcoa), que gozaba fama de sacerdote ejemplar, que fue fusilado por
los nacionalistas, en las afueras de Hernani, poco después de que éstos
ocuparan la ciudad de San Sebastián, al parecer sin que mediara juicio
previo y por simple decisión de la autoridad militar, por estar
considerado como sospechoso de profesar ideas separatistas. 
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Jesús María Leizaola y Sánchez
Abogado y político donostiarra que
en 1931 y 1933 fue diputado a Cortes por su provincia natal (Partido
Nacionalista Vasco), y que durante la guerra civil —entre 1936 y 1937—
desempeñó la cartera de Justicia del Gobierno autónomo vasco, formando
parte, después, cuando el ejército nacionalista estaba próximo a ocupar
Bilbao, de la Junta de Defensa de dicha ciudad, desde cuyo cargo hizo
abortar un plan que consistía en incendiar la capital vizcaína;
garantizó la integridad de los presos políticos, evitando los atropellos
que pudieran cometerse contra ellos en los momentos de mayor confusión;
impidió que elementos comunistas y anarquistas volasen algunos edificios
civiles y religiosos de especial significación; y, al parecer, llevó a
cabo algunas gestiones, con intervención de la Iglesia, para tratar de
conseguir una paz separada entre el Gobierno autónomo del País Vasco y
el del general Franco. Al caer Bilbao en poder de los rebeldes huyó a
Santander, de donde también logró salir a duras penas y refugiarse en
Francia, reintegrándose, por último, a la zona republicana. Al
concluirla contienda se marchó al exilio, donde, tras la muerte de José
Antonio Aguirre, pasó a ocupar la presidencia del Gobierno vasco. Al
restablecerse la Monarquía en la persona de Juan Carlos I regresó a
España, fijando su residencia en San Sebastián.
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María Lejarraga.
Escritora y diputada
de Granada por el PSOE y agregada comercial en Berna durante la guerra donde cuidó de los niños
españoles refugiados en países de Europa. Se exilió en la Argentina.
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Isidro Liarte Lausin.
Gobernador Civil de Asturias, que el 18 de julio solicitó del coronel Aranda que entregara armas a los mineros, petición en la que insistió al día siguiente, a cuyo fin celebró varias reuniones con el jefe de la guarnición de la capital de Asturias. Anteriormente había sido gobernador civil de Almería, Jaén y Mallorca.
Tomo posesión en sustitución del destituido Del Bosque ocho días antes de la sublevación.
Nota: Isidro Liarte
fue fusilado por Aranda, ese "militar liberal" rehabilitado
por el el Rey a principios de la transición.

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Francisco López de Goicoechea
Inchaurrandieta.
Hijo
de D. Luis y Da. Dolores, nació en Totana (Murcia), el 24 de septiembre
de 1.894. Francisco estudió el bachillerato, de 1.904 a 1.910, entre el
Instituto del Cardenal Cisneros de Madrid y el General y Técnico de
Murcia (llamado hoy Licenciado Francisco Cascales), habiendo sido
expedido el correspondiente título por este último. Seguidamente,
curso los estudios de la Licenciatura de Derecho, en la Universidad
Central de Madrid, habiéndose graduado en el año de 1.916. El 25 de
octubre de aquel mismo año, se incorporó al Ilustre Colegio de
Abogados de Madrid y comenzó a ejercer su profesión, en la que siempre
obtuvo grandes éxitos. Francisco fue nombrado Académico Numerario de
la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y ocupó el cargo de
Diputado Noveno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, durante la última
época del reinado de Alfonso XIII. Comenzó sus actividades políticas,
desde muy joven, como militante del Partido Radical, de D. Alejandro
Lerroux. Al
dejar España Alfonso XIII y proclamarse la Segunda República,
Francisco ocupó varios cargos políticos de relevancia, tales como el
de Diputado a Cortes por la provincia de Murcia, en las legislaturas que
dieron comienzo en los años 1.931 y 1.936, por los partidos Radical
Socialista y Unión Republicana respectivamente y el de Director General
de Minas y Combustible (1.933). Al
producirse el golpe de estado del 18 de julio de 1.936 y dar comienzo la
guerra civil, D. Francisco y otros letrados afectos a la legalidad
republicana, se incautaron del Colegio de Abogados de Madrid, por orden
expresa del gobierno constitucional de España y designaron una junta
directiva, que se ocupara de las finalidades propias de dicha institución,
que fue presidida D. Francisco, en calidad de Decano. Los nombramientos
fueron ratificados por D. Manuel Azaña y el Ministro de Justicia,
mediante la publicación del correspondiente decreto, en la Gaceta de
Madrid, del 30 de julio de 1.936. Esta junta fue efectiva hasta el 8 de
noviembre del mismo año, cuando las Cortes, el gobierno y las demás
instituciones republicanas, fueron trasladadas a la ciudad de Valencia. Asimismo,
durante la contienda, D. Francisco ocupó los cargos de Magistrado del
Tribunal Supremo (Sala II) y Presidente la de Audiencia de Murcia.
Francisco se exiló, junto a su mujer e hija, en Francia (1.939-1.940),
México (1.940-1.948) Cuba (1.948-1.960) y nuevamente en México
(1.960-1.964), países en los que ejerció la profesión de abogado y
creó diversos centros de enseñanza de tipo jurídico, como por ejemplo
la Escuela Práctica de Derecho de La Habana. Francisco, fue también
autor de varios tratados de Derecho, editados tanto en España, como
Cuba y México durante su exilio, entre los que se encuentran:
-
La
legislación Civil y el Proletariado (Madrid, 1.916).
-
Los
hijos ilegítimos ante la sociedad y el derecho (Madrid, 1.918).
-
Revelación
de huellas invisibles. Dactiloscopia (Madrid, 1.918).
-
Derecho
Civil, Común y Foral, en colaboración con los famosos
profesores D. Joaquín Garrigues y Díaz Cañavate y D. José Castán
Tobeñas (Editorial Reus, Madrid, 1.921).
-
Legislación
sobre Casas Baratas. Publicación del Ministerio del Trabajo
(Madrid, 1.923)
-
El
Contrato de Arrendamiento en la Huerta de Murcia. Derecho
consuetudinario español (Editorial Reus, Madrid, 1.925).
-
El
Fuero de Aragón en Relación con la Herencia (Editorial Reus,
Madrid, 1.926).
-
Comentarios
a la Ley Electoral (Editorial Góngora, Madrid, 1.936).
-
Las
Sociedades Irregulares. Folleto (México)
-
Curso
sobre la Letra de Cambio. Conferencias (México).
-
Suspensión
de Pagos y Quiebra, en colaboración con D. Joaquín Rodríguez (México).
-
La
Letra de Cambio, su Mecánica y Funcionamiento (Ucar García,
S.A., La Habana, 1.954 y Editorial Porrúa, México, 1.962).
-
Tratado
Práctico sobre El Cheque (Empresa Editora de Publicaciones, La
Habana, 1.952).
-
Los
Bancos de Capitalización en Cuba (Empresa Editora de
Publicaciones, La Habana, 1.952).
-
La
Venta a Plazos (Editorial Selecta, La Habana, 1.954).
-
El
Desahucio. Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Cuba (Empresa
Editora de Publicaciones, La Habana, 1.954).
-
Legislación
de Transportes, en colaboración con el Dr. Segismundo Parés Valdés
(La Habana, 1.954).
-
Las
Servidumbres en el Derecho (Jesús Montero Editor, La Habana
1.956).
-
Código
Penal Comentado del Estado de Guanajuato (México, 1.962)
-
Las
Sociedades Mercantiles en el Derecho Cubano. Prólogo del Dr.
Santiago Gutiérrez de Celis. Biblioteca de Autores Cubanos y
Extranjeros (Jesús Montero Editor, La Habana, 1.953). A esta
obra, le fue concedido Diploma de Honor y Medalla, por el
Instituto de Derecho Comparado de la República Argentina, en el año
1.958.
Francisco
fue Socio Fundador del Ateneo Español en México. Francisco López de
Goicoechea, estuvo casado con Da. Dolores Díaz del Rincón. Tuvo una
hija llamada Paloma y dos nietos, que son D. José Luis y D. Francisco
Lastra y López de Goicoechea, residentes actualmente en las ciudades de
Madrid y Barcelona respectivamente. D.
Francisco regresó a España de su exilio en el año de 1.964, donde
continuó su lucha antifranquista, mediante la creación de varios
grupos clandestinos, que más tarde se convertirían en partidos políticos y
falleció en Madrid en 1.973, en el momento en que era miembro de la
Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Fuente: José Luis Lastra y López de
Goicoechea.
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Juan López Sánchez.
(1900-1972). Militante
anarcosindicalista, uno de los firmantes del manifiesto «treintista»,
que durante la guerra civil desempeñó el cargo de ministro de Comercio
en el gabinete presidido por Francisco Largo Caballero, desde cuyo
puesto desarrolló una eficaz labor. Fundador, en los primeros días de la
contienda, del periódico Fragua Social. Al final de la lucha se exilió a
Francia, después a Inglaterra y, por último, a México, regresando a
España en 1966, donde falleció en 1972.
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Virgilio Llanos Manteca.
Antiguo apuntador de teatro y afiliado a la UGT. Fue comisario de la expedición de Bayo a Mallorca y de la columna de López-Tienda en Madrid. Después, comisario del XII Cuerpo del Ejército del
Ebro, habiéndose adherido al PSUC. Fue nombrado comisario del Ejército del Este. Su última acción en la guerra consistió en acompañar a las unidades enviadas a aplastar la revuelta de Cartagena en marzo de 1939. Falleció en Moscú en abril de 1973.

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Manuel Llopis
Dirigente de la
UGT de Madrid que el 14 de julio de 1936, junto con otros elementos de
la Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Casa del Pueblo
también de Madrid, Partido Socialista Obrero Español y Partido Comunista
de España, suscribió un documento, que se hizo público en la prensa,
apoyando al Gobierno del Frente Popular: «Conocidos los propósitos de
elementos reaccionarios enemigos de la República y del proletariado
—decía, entre otras cosas, el citado documento—, las organizaciones
políticas y sindicales, representadas por los firmantes, se han reunido
y han establecido una coincidencia absoluta y unánime en ofrecer al
Gobierno el concurso y el apoyo de las masas que les son afectas, para
todo cuanto signifique defensa del Régimen y resistencia contra los
intentos que pueden hacerse frente a él. Esta coincidencia no es
solamente circunstancial; por el contrario, se propone subsistir, con
carácter permanente, mientras las circunstancias lo aconsejen, para
fortalecer el Frente Popular y para dar cumplimiento a los designios de
la clase trabajadora, puestos en peligro por los enemigos de ella y de
la República." |
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Rodolfo Llopis Ferrándiz.
(1895-1983). Profesor de la
Escuela Normal de Magisterio, afiliado al Partido Socialista Obrero
Español desde su primera juventud, que en 1931, al proclamarse la
República, fue nombrado director general de Primera Enseñanza, desde
cuyo cargo realizó una fecunda labor a las órdenes del ministro de
Instrucción Pública Fernando de los Ríos. Diputado en las Cortes
constituyentes, en las de 1933 y en las de 1936, siempre por su tierra
natal —Alicante— y por el indicado Partido Socialista. Presidente de la
Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza. Durante la guerra
civil desempeñó la Subsecretaria de la Presidencia de los gobiernos
presididos por Largo Caballero, desarrollando además una intensa
actividad, especialmente en los últimos días del conflicto, en favor de
la evacuación de los líderes políticos más comprometidos. Al terminar la
contienda se refugió en Francia, ocupando la Secretaria General del
PSOE—y, durante algunos años, la presidencia de uno de los gobiernos
republicanos en el exilio— hasta 1972, en que fue elegido para dicho
cargo Felipe González Márquez, lo que dio lugar a la escisión de un
grupo de viejos socialistas, la mayor parte de ellos exiliados, que
constituyó el llamado sector histórico. En 1976 regreso a España.

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Juan Lluhí y Vallescá
(1897-1944).
Político catalán que conspiró contra la dictadura del general Primo de
Rivera y que, al proclamarse en 1931 la República, fue diputado a Cortes
por Esquema Republicana —de cuyo partido era uno de los fundado-res— en
representación de Barcelona (capital). En 1933, durante poco tiempo,
desempeñó la jefatura del Gobierno de la Generalidad de Cataluña y, más
tarde, fue consejero de Justicia de la misma institución. Encarcelado
con motivo de los sucesos revolucionarios de 1934, fue puesto en
libertad al producirse en febrero de 1936 el triunfo electoral del
Frente Popular. Al estallar la guerra civil desempeñaba la cartera de
Trabajo en el gabinete presidido por Casares Quiroga, y durante el
conflicto fue cónsul del Gobierno republicano en Toulouse. Al finalizar
la contienda se exilió a México, en donde falleció. |
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Federico Lusinger.
Ingeniero de minas que estudió el volar el Alcázar por medio de túneles, proyecto que fue puesto en práctica, pero fracasó.
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