S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

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1.3- Galería de políticos republicanos en la GCE

(Incluyendo Comisarios Políticos de las Fuerzas Armadas, y republicanos que sin importancia política,

puedan tener relevancia personal.)

Enlaces

De Cesar de Madariaga A Isaac Puente (62)

Cesar de Madariaga.

(1891-1961). Profesor de la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid y director de una empresa minera de Almadén (Ciudad Real), que durante la guerra civil apoyó al bando republicano desempeñando el cargo de director de Armamento. Al término de la contienda se exilió a Colombia, donde prosiguió sus actividades profesionales como consejero de un instituto de mineralogía, falleciendo en Chile cuando se hallaba de viaje.

José Ignacio Mantecón.

Miembro de Izquierda Republicana. Después de actuar como comisario, fue nombrado delegado gubernativo en Aragón, supervisando la disolución del Consejo de Aragón anarquista en 1937. Posteriormente fue comisario del Ejército del Este. Tuvo buenas relaciones con los comunistas, aunque Líster le pone a parir al respecto de su actuación en Aragón, probablemente sin razón.

 

Pablo Marcelino Martín González.

(1886-1940). Catedrático  de Física y Química del Instituto General Técnico de Guadalajara. Alcalde Socialista de dicha ciudad y diputado  a las Cortes Constituyentes de 1931. Fue masón de la Logia Arriaco y director de la revista-semanario El avante: órgano del Partido Obrero. Fue fusilado el 26 de abril de 1940.

Leonardo Martín Echeverría.

(1894-1958). Catedrático de Instituto, especializado en cuestiones geográficas, que desempeñó diversos cargos públicos —gobernador civil, subsecretario, etc.—durante la II República. Al estallar la guerra civil prestó apoyo a la causa gubernamental, siendo designado a los pocos días de iniciarse la con-tienda miembro de la Junta Delegada de Levante. En 1939 se exilió a México, en cuyo país prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento.

Diego Martínez Barrio

(1883-1962). Obrero tipógrafo y político sevillano, de origen modesto, que desde muy joven se reveló como un brillante orador. Afiliado al Partido Radical, fue nombrado, por imposición de Lerroux, ministro de Comunicaciones en el Gobierno provisional de la República que presidió Alcalá-Zamora y, más tarde, en 1933, ministro de la Gobernación en uno de los gabinetes del citado Lerroux. De ideas moderadas y conservadoras, presidió el Gobierno puente que convocó las elecciones de 1933, que condujeron a las derechas al poder. Descontento con el proceder de su protector, se separó del Partido Radical y fundó Unión Republicana, que en las elecciones de 1936 se alineó en el Frente Popular. Elegido, en dicho año, presidente de las Cortes, desempeñó interinamente, por mandato constitucional, la presidencia de la República, al ser destituido de este cargo el nombrado Alcalá-Zamora. Al producirse el levantamiento militar de julio de 1936, Azaña le encargó que formase un Gobierno —Gobierno que no llegó a tomar posesión de su cargo— con el propósito de llegar a un entendimiento con los militares sublevados, lo que no consiguió a pesar de conferenciar telefónicamente con los generales Mola y Cabanellas, y de haberse negado rotundamente a que se entregasen armas a las organizaciones sindicales y partidos políticos que las reclamaban. Durante la guerra civil simultaneó la presidencia de las Cortes —en las escasas reuniones que celebró el parlamento— con la de la Junta Delegada del Gobierno para la región de Levante, la de la Junta de Ayuda a las Poblaciones Españolas y la del Comité del Ejército Voluntario. Tras la dimisión de Azaña de la Jefatura del Estado, poco antes de concluir la contienda, hubo de hacerse cargo nuevamente de la presidencia de la República, lo que aceptó después de plantear no pocas objeciones de carácter jurídico-político. Exiliado, primeramente, en Cuba y México, y al finalizar la segunda guerra mundial, en París, fue elegido presidente de la República española en el exilio. Autor de un libro titulado Memorias (Ed. Planeta, Barcelona, 1983), en el que se recoge una interesante información sobre la guerra civil.

José María Martínez de Elorza

(1883-1936). Maestro nacional, profesor de Pedagogía de la Escuela Normal de Maestros de Álava y funcionario de la Dirección General de Prisiones, que, además de los puestos propios de su carrera, desempeñó los de gobernador civil de Granada, Salamanca y Murcia, y el de delegado del Gobierno en las obligaciones carcelarias de Vizcaya y de Navarra. En diciembre de 1935, siendo director de la cárcel Modelo de Madrid, cargo que ostentaba desde 1930, fue cesado en el mismo por haber puesto en libertad al líder socialista Francisco Largo Caballero, cumplimentando un mandamiento de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, que había dictado sentencia absolutoria a favor del citado Largo Caballero, por entender el Gobierno que no había cumplido el requisito de informarle previamente de la orden de excarcelación. Al estallar la guerra civil se hallaba en Oña (Burgos), donde fue detenido por elementos afines a los militares sublevados, siendo puesto en libertad gracias a una gestión del general Miguel Cabanellas. Detenido por segunda vez, fue conducido a Valladolid e ingresado en la prisión de dicha ciudad, de donde fue sacado, pocos días después, y asesinado.

Fuente: Manuel Rubio Cabeza

Emilio Martínez Garrido

Alcalde de Vigo e industrial sometido a juicio sumarísimo y ejecutado el 27 de agosto de 1936.

Horacio Martínez Prieto

Líder sindicalista que en varias ocasiones fue secretario general de la CNT, y que durante la guerra civil adoptó una actitud considerada «realista siendo partidario de colaborar con los demás partidos políticos que se habían alineado en el Frente Popular e incluso, con el Gobierno central y los de las regiones autónomas. Según Hugh Thomas (La guerra civil española, Ed. Urbión, S. A., Madrid, 1979), gracias a él «se pudo convencer a los anarquistas de que aceptaran la nacionalización de las grandes industrias y bancos a cambio de la colectivización de las pequeñas empresas, y también la municipalización de los servicios locales». Durante la contienda propició en todo momento una estrecha colaboración entre los dirigentes de la UGT y de la CNT, aunque con el tiempo fue perdiendo optimismo, mostrándose —incluso públicamente— partidario de llegar a una paz negociada con los nacionalistas, antes de que el general Franco fuese lo suficientemente fuerte como para imponer él solo las condiciones de un posible entendimiento.

Manuel Martínez-Risco Macías.

(1888-1954). Catedrático de Física Teórica y Experimental de la Universidad de Madrid, que colaboró en las mejores revistas científicas, españolas y extranjeras, de su época. Diputado a Cortes en 1931 por Orense (Acción Republicana), y en 1936, por la misma circunscripción (Izquierda Republicana). Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió a Francia, donde prosiguió su labor científica hasta su fallecimiento.

Florentino Martínez Torner.

(1896-1969). Inspector de Enseñanza, nacido en Asturias, autor de diversas publicaciones sobre su especialidad, que en 1931 fue elegido diputado a Cortes por Huelva (Partido Socialista Obrero Español). Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió a México —donde falleció—, en cuyo país se dedicó a sus actividades profesionales.

Ignacio Mateos Guija y José Mateos Lozano

Gobernador civil de Cáceres que consiguió escapar de sus asesinos, no obstante, su familia, que vivía en Navalmoral de la Mata fue asesinada. El padre (José) fue arrojado al Tajo como muchos otros cacereños.

Fuente: Santos Juliá y otros.

Joaquín Maurín Juliá

Dirigente comunista, fundador del Bloque Obrero y Campesino, que se unió a otro grupo de igual filiación dirigido por Nin, forjándose el Partido Obrero de Unificación Marxista, integrante del Frente Popular. Maurín fue elegido diputado de las Cortes republicanas de 1936. Detenido en Galicia por los nacionales, ya estallada la Guerra, permaneció en prisión muchos años. Se exilió primero en Francia y luego en los Estados Unidos, donde falleció.

Trifón Medrano

Militante de la Juventud Socialista Unificada. Fue el alma de la unificación de las juventudes comunistas y socialistas en 1936. Mandó unidades de combate y todos alaban su valor y profesionalidad. Muere en 1937 de forma aún no aclarada.

Federico Melchor.

(1915-1985) Periodista madrileño colaborador de Renovación y Claridad que pertenecía a las Juventudes Socialistas y posteriormente a las JSU, terminando por militar en el PCE. Fue Director General de propaganda en uno de los gobiernos de Negrín. En el exilio fue director de Mundo Obrero. Regresó a España tras la democracia.

Alejandro Mendicute Liceaga.

(1891-1936) Sacerdote guipuzcoano, destinado en San Sebastián, que por mantenerse fiel al gobierno vasco, fue fusilado en octubre de 1936 tras un consejo de guerra, pocos meses después de ser hecho prisionero.

Teodomiro Menéndez

Diputado socialista por Asturias, en las tres Cortes republicanas. Fue Subsecretario con Prieto. Participó en la revolución de octubre de 1934; por ello fue condenado a muerte e indultado. Después de la GCe, exiliado en Francia, fue detenido por la policía franquista y conducido a España. Sentenciado a muerte fue posteriormente indultado. El amigo Teodomiro sobrevivió a dos penas de muerte.

Caridad Mercader del Río

Madre de Ramón Mercader, asesino de Trotsky y militante comunista que participó en el ataque al edificio de la IV División Orgánica de Barcelona, el día 19 de julio.

 Jaime Ramón Mercader

Usaba el seudónimo de Jacques Monard. El asesino de León Trotsky. En México, en 1940, dio muerte al principal comunista disidente. Hijo de Caridad Mercader del Río.

Antonio Mije

Militante comunista y miembro de la Comisión Ejecutiva del partido, designado al constituirse los comisarios políticos como integrante de su jerarquía superior.

Jaume Miravitlles Navarra.

Periodista y escritor catalán militante de Ezquerra Republicana de Cataluña. Fue miembro del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y posteriormente Comisario de Propaganda de la Generalitad de Cataluña, cargo en el cual destacó. Se exilió a Francia, Méjico y Nueva York. Regresó a España en 1963 reanudando sus actividades profesionales.

José Moix Regás

SIndicalista que se pasó al PSUC en su fundación y que desempeñó el cargo de Director de Trabajo en el gobierno de la Genralidad de Cataluña y ya en 1938 fue ministro de Trabajo y Asistencia Social en uno de los gobiernos de Negrín. Se exilió a Francia donde formó parte de la junta directiva del SERE.

Carlos Montilla

Embajador de España en Suiza durante la Guerra; detenido en Francia al término de ésta, fue entregado por las autoridades francesas y la Gestapo al Gobierno de Franco; juzgado, salvó su vida.

 Federica Montseny i Mañé

(1905-1994). Dirigente de la FAI. Una de las figuras más destacadas del anarcosindicalismo, que participó en el Gobierno de la República como Ministra de Sanidad. Hija de conocidos padres anarquistas (Federico Urales y Soledad Gustavo) En noviembre de 1936 aceptó el Ministerio de Sanidad. Ministra hasta mayo de 1937. Durante los «sucesos de mayo» su intervención fue decisiva para evitar que la CNT continuara la lucha. Al acabar la guerra, se exilió a Francia. Colaboró con el SERE y fue encarcelada por algún tiempo en Francia, pero el gobierno Francés no acepto la petición de extradición de Franco.  Participó en el intento de reconstrucción de la CNT a la muerte de Franco.

Telesforo Monzón.

Fue presidente del PNV en Gipuzkoa, y diputado en Cortes entre 1933 y 1936. Su oratoria tanto en euskera como en castellano, movía multitudes. También mantenía una actividad literaria y compuso varias canciones que hoy en día siguen siendo verdaderos himnos populares en Euskal Herria. Tras el golpe militar de 1936 formó parte de la Junta de Defensa de Gipuzkoa, de la que dimitió en desacuerdo con algunos fusilamientos, y posteriormente participó en la creación del Euzko Gudarostea (Ejército Vasco). También gestionó la compra de armas y fue responsable de la constitución de la Ertzaña, como cuerpo de seguridad, ya en calidad de consejero de Gobernación del Gobierno Vasco. En el ejercicio de ese cargo tuvo que dirigir las operaciones de rescate y auxilio a las víctimas del bombardeo de Gernika. Intenta sin éxito que las multitudes no descarguen su indignación por un bombardeo aéreo de Bilbao con los presos recluidos en la cárcel de Larrinaga, lo cual genera una polémica tras la que es ratificado en el cargo. Tras la caída del frente de Bizkaia embarca al exilio desde Santander con el resto del Gobierno Vasco. Continuó formando parte del Gobierno vasco en el exilio hasta su dimisión por desacuerdos en la política de alianzas. En 1966 es nombrado miembro de Euskaltzaindia - Academia de la Lengua Vasca. En la década de los sesenta entra en contacto con la generación de militantes de ETA que conoce en el exilio y se aproxima a esta organización, participando a su vuelta en la creación de Herri Batasuna, donde militaría hasta su muerte en 1981.

Fuente: Felipe Peña

 Narcis Molins I Fábrega.

Narcis Molins i Fábrega nació en Beuda (Gerona), en 1906, y murió en Cuautla (México), en 1964. Empezó a trabajar en plena infancia y sólo después de su traslado a Barcelona, cuando contaba dieciséis años de edad, aprendió a leer y escribir. Como todos los autodidactas, comenzó a leer apresurada y desordenadamente y, su curiosidad, le llevó al periodismo militante. Colaboró en diversas publicaciones, entre ellas, La Batalla, el semanario dirigido por Maurín, militando en el POUM y llegando a ser miembro del Comité Ejecutivo de esta organización. Tras la detención y secuestro de Nin, Molins consiguió escapar a la policía (1937) tratando de reorganizar el partido. Tras la derrota del Frente Popular, Molins i Fábrega se exila a París, y posteriormente a México donde desarrolló una intensa labor como militante y periodista, muriendo en el exilio.

Fuente: Contraportada del libro "UHP. La insurrección en Asturias" del propio reseñado. Ediciones Jucar.  Madrid 1977

 Manuel Muñoz

Director General de Seguridad con el Frente Popular y diputado de las Cortes del año 1936. Fue entregado a Franco después de haberse refugiado en Francia y fusilado posteriormente.


Nota: En la foto aparece condecorando a Julia Sanz (Véase héroes)

Julián Mur Villacampa.

(1904-1936) Alcalde Jaca (Huesca) de ideas socialistas que defendió la plaza contra los rebeldes. Tras la pérdida de Jaca combatió en el frente de Aragon donde encontró la muerte en acción de guerra.

 Gonzalo Nardiz Bengoechea.

Militante de ANV desde su fundación en 1930. Natural de Bermeo , durante la II República fue concejal por el bloque antimonárquico en 1931 en Bermeo y miembro de la Comisión pro plebiscito estatutario. Durante la Guerra, miembro del Comité Nacional de A.N.V., Comisario de armamento y abastecimiento de tropas, consejero de Agricultura en el primer Gobierno Vasco. Fue consejero del Gobierno Vasco en el exilio. A su vuelta de América es nombrado Delegado de Euzkadi en Bayona.  Acción Nacionalista Vasca es un pequeño partido situado a la izquierda del PNV, del que desecha principios como la confesionalidad o la concepción confederal de Euzkadi, así como su actitud ante los inmigrantes, rechazando cualquier concepción del pueblo vasco en función de la raza o los apellidos. También fue innovador en la trayectoria del nacionalismo vasco en su búsqueda de alianzas con fuerzas de izquierda de ámbito estatal, como cuando apoyó al Frente Popular en las elecciones de 1936. Durante la guerra puso en pie tres batallones que lucharon tanto en el frente vasco como en el asturiano, sufriendo gran cantidad de bajas. Hoy en día ANV sigue haciendo un acto anual en homenaje a sus gudaris en las laderas del monte Albertia, en Alava,  donde uno de sus batallones en compañía de otro de la CNT fueron diezmados en su intento de abrir una brecha en dirección a Vitoria-Gasteiz, en la llamada batalla de Villarreal (hoy Legutiano)

Fuente: Felipe Peña

 Juan Negrín López. 

(1889-1956). Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid y político canario que alcanzó un altísimo prestigio internacional con la creación, en dicha ciudad, de una escuela de su especialidad, en la que habrían de cursar estudios algunos científicos tan eminentes corno Severo Ochoa, Grande Covián, etc. Afiliado al Partido Socialista Obrero Español durante la dictadura del general Primo de Rivera, fue elegido diputado a Cortes por Las Palmas en 1931, y reelegido en 1936 por la misma circunscripción. En septiembre de este último año, iniciada ya la guerra civil, fue nombrado ministro de Hacienda en uno de los gobiernos presidido por Francisco Largo Caballero, cargo en el que destacó por su capacidad como hombre de Gobierno, reorganizando el Cuerpo de Carabineros —que se convirtió en una unidad de élite del ejército republicano— y tratando en Iodo momento ele buscar soluciones a los dificilísimos v graves problemas que planteaba la economía de guerra —adquisición de armamento extranjero. adopción de medidas antiinflacionistas, depósito del oro del Banco de España en la Unión Soviética, etc.—, muchos de los cuales resolvió con tanto acierto como audacia. En mayo de 1937, tras los sucesos acaecidos en Barcelona y la dimisión del citado Largo Caballero, el presidente de la República le encargó la formación de un Gobierno, en el que dio cabida a las más variadas tendencias, con excepción da los cenetistas refractarias a cualquier influencia comunista—y ugetistas —estos últimos poco o nada dispuestos a colaborar con el Gobierno después del cese de su máximo líder—, haciendo toda clase de esfuerzos para fortalecer el poder gubernamental, dar la mayor cohesión posible a las fuerzas armadas, controlar las industrias de guerra y amenguar las facultades que, algunas veces antiestatutariamente, venía arrogándosela Generalidad de Cataluña y, en especial, su presidente, Lluís Companys, para todo lo cual contó con el apoyo de grandes sectores del republicanismo, de los socialistas y, sobre todo, de los comunistas. Enemigo de cualquier tipo de mediación que permitiese poner fin al conflicto, consiguió infundir una cierta moral de victoria a la zona republicana, haciéndose  famoso su slogan propagandístico "Con pan o sin pan, resistir", slogan que la gente escuchaba y repetía con la esperanza puesta en un triunfo que nunca habría de llegar. Convencido del pesimismo de su ministro de Defensa, lndalecio Prieto, al que el propio Negrín había llamado para desempeñar dicho departamento, y alentado por los comunistas, que deseaban prolongar la contienda hasta que la misma desembocase en una conflagración mundial o, al menos, europea, forzó la dimisión de su colaborador, no siendo, quizá, ajeno a la organización de una manifestación monstruo que se celebró en Barcelona a los gritos de a "¡Fuera el ministro de Defensa Nacíonal!»", «¡Viva Negrin!., ¡Abajo los ministros capituladoresl», etc. Encargado de la cartera de Defensa Nacional, que simultanea con la presidencia de Gobierno, en mayo de 1938 hace una solapada oferta de paz, dando a conocer sus trece Puntos, especie de soporte sobre el que, una vez llegada la victoria, debería asentarse la vida española del futuro. Cuenta lndalecio Prieto, en su libro "Entresijos de la Guerra de España" —lo cual parece poco o nada probable—, que con motivo de un Congreso Internacional de Fisiología que se celebró en Zurich (Confederación Helvética), al que concurrió Negrín como especialista en la materia, que este se entrevistó en la frontera alemana con unos enviados de Hitler, los cuales, en nombre de su jefe, la ofrecieron retirar la ayuda a Franco y traspasársela a la República si esta se avenía a establecer en España un régimen similar al nazi. Cierto o incierto el dato, que en todo caso hay que considerar desde la perspectiva del citado Prieto, enemigo acérrimo de Negrín, la verdad es que este último hizo patente en todo momento su voluntad de resistir, a pesar de que la victoria, después del fracaso republicano en el Ebro —batalla, en un principio auspiciada por Negrin, estaba cada vez más próxima para los ejércitos enemigos. El 21 de septiembre de 1938, albergando, quizá, la esperanza de que el Gobierno de Burgos hiciera algo semejante con los alemanes, italianos y moros que combatían en su ejército, anuncia ante la asamblea de la Sociedad de Naciones la retirada de las Brigadas Internacionales, pero sus palabras no tuvieron eco y lo único que consiguió fue agravar todavía mas la ya muy precaria situación del ejército de le República.

El 1 de febrero de 1939, se reúnen las Cortes de la República en el castillo de Figueras (Gerona). Negrín insiste en que hay que seguir resistiendo: «Los países—dice— no sólo viven de victorias, sino también del ejemplo que están dispuestos a dar a los pueblos en las horas trágicas. Julián Zugazagoitia, testigo presencial de los hechos, rememoraba, poco tiempo después, la intervención de Negrín, con estas palabras (Guerra y vicisitudes de les españoles, Ed. Crítica, Barcelona, 1977): "...Su último discurso a los diputados, una reducción considerable de los Trece puntos, vale, no por las palabras que contiene, que todas ellas están, no diciendo nada o expresando muy poco, en el Diccionario de la Lengua, sino por la angustia indecible con que se pronunciaron. Las he olvidado; pero conservo inalterable el tono de su voz, el acento profundo del orador que daba una vida nueva a pensamientos sin relieve en fuerza de haber hecho de ellos comercio habitual e indiferente. No era necesaria una especial receptividad para sintonizar con la emoción de Negrín, pero quizá resultase indispensable una guía de su intimidad verdadera para darse cuenta exacta de lo que aquella emoción representaba como sufrimiento y, a la vez, como potencia. Le oí como a un confesante público, obstinado en publicar su único pecado: el orgullo de ser español v amar a su Patria. A trompicones, sin método, con una frase directa y nada literaria, nos enseñó a pronunciar, en la comunión de angustias de aquella noche, las tres sílabas de la palabra que le tenía subyugado: España. Sonaba, ¿cómo sonaba?, a rumor de mieses de Castilla, a soleá de torero, a jarcias zurradas para las rachas del Cantábrico, a jota de segador, a andadura de merinos por Extremadura, a zorcico de piloto, a estremecimiento de chopos a orillas del Duero, a sardana de payés, a frotamiento de cepas riojanas, a folía de tabaquero... ¿A qué suenas tú, España, cuando no suenas a muerte? A eso que suenas, a eso sonaste, para mí, la noche del castillo de Figueras. El hombre que se debatía contra la derrota había tenido una grave conversación con los señores Henry, embajador de Francia, y Stevenson, encargado de Negocios de Inglaterra, a quienes había precisado su última aspiración para deponer las armas y terminar la guerra: seguridad de que no se producirían represalias. A cambio de esa concesión, que debía ser sólida, el Gobierno libraría a los vencedores todo el material recibido y en curso de recepción, la Escuadra —que se esperaba fuese hundida por los marinos—, los recursos nacionales bloqueados en el extranjero y, finalmente, añadió Negrín: Mi persona, para que con la justicia que se me haga quede cancelado el proceso de la guerra." A los pocos días, el presidente de la República, abandona el país y se dirige a Francia. Negrín le acompaña hasta la raya misma de la frontera. «Hace el recorrido —escribe el citado Juan Zugazagoitia, op. cit.— por la carretera mezquina de La Bajol que conduce a Les Illes. Es un viaje oscuro y cobarde: una evasión. Una parte de ella necesitan hacerla a pie. Negrin desarrolla, estimulado por el frío, su energía; don Manuel acusa su cansancio de hombre sedentario. Son dos vidas antagónicas creadas para no entenderse. Se desprecian mutuamente. En ese instante se odiaban. En el pueblecito francés hay unas formalidades vejatorias. Azaña debe esperar la llegada de una autoridad administrativa francesa. Negrin le dedica las últimas cortesías protocolarias y vuelve a meterse en España. De regreso, se cruza con otra caravana. Coches de la Generalidad. Viajeros: Companys, Aguirre, Irujo... Con la boca llena de risas, los ojos relucientes de ironía, Negrín nos hace el relato de su viaje..." El 9 de febrero, Negrín entra también en Francia, pero ese mismo día regresa en avión a la zona centro-sur de España, con el propósito de proseguir la resistencia. Nadie cree ya que la República tenga esperanzas, sobre todo desde que Francia y Gran Bretaña han reconocido como único Gobierno legítimo de España al presidido por el general Franco. Azaña dimite la presidencia de la República y su sucesor constitucional, Diego Martínez Barrio, presidente de las Cortes, pone mil reparos para hacerse cargo de la jefatura del Estado, lo que cuestiona la legalidad republicana. El 27, también de febrero, convoca Negrín a una reunión a los mandos superiores del ejército en el aeródromo de Los Llanos, asistiendo a la misma los generales Miaja, Matallana, Menéndez, Escobar y Bernal, los coroneles Casado, Moriones y Camacho, y el capitán de navío Buiza. Todos los concurrentes al acto están de acuerdo en que lo único urgente es firmar la paz. Buiza advierte que la flota no está dispuesta a seguir soportando los continuos bombardeos de la Aviación nacionalista sin tener con qué defenderse y que, si no se aceleran las negociaciones con el enemigo, es muy posible que zarpe a refugiarse en un puerto extranjero. El general Matallana, que habla en nombre de sus compañeros de armas, pone al jefe del Gobierno al corriente de la situación: «Pueblo y Ejército coinciden en que la guerra debe acabar cuanto antes. El hambre obliga a tomar una decisión. La moral es de derrota. El Ejército carece de materias primas, vestuario y equipos para la tropa. La desmoralización es casi total. Las reservas son escasas. Poca y desgastada artillería. Ausencia casi absoluta de morteros. Reducida cantidad de armas automáticas. La Aviación, sin eficacia. Y lo mismo ocurre con los carros blindados y el material antitanque y antiaéreo. El problema de los transportes es pavoroso y se carece de los repuestos y accesorios necesarios. El enemigo se encuentra en inmejorables condiciones para abatir a un Ejército integrado por fuerzas débiles y mal dotadas» (Segismundo Casado, Así cayó Madrid, Guadiana de Publicaciones, Madrid, 1968). Sólo Miaja se adhiere, en los últimos momentos, a la propuesta del presidente del Gobierno de proseguir la lucha. Pero Negrín no se da por vencido y juega una baza más. Negrín, temeroso de que algunos militares le jueguen una mala pasada, promociona a algunos de ellos a empleos superiores —Casado es ascendido a general y nombrado jefe del Estado Mayor Central, puesto que ha abandonado Vicente Rojo—, lo que le permite, por un lado, llevar a cabo una amplia combinación de mandos militares y, por otro, rodearse de elementos comunistas de probada fidelidad: Modesto, Lister, Tagüeña, etc. Los nombramientos no llegan a publicarse jamás, pues la base de Cartagena y Casado y Cía en Madrid se rebelan contra la República siendo imposible todo acercamiento y dialogo entre la presidencia y los rebeldes. Negrín envía a Casado, dueño ya de la Zona Centro el siguiente mensaje del que ofrecemos una parte: «... Le interesa al Gobierno, porque le interesa a España, que en cualquier caso toda eventual transferencia de poderes se haga de una manera normal y constitucional. Solamente de esta manera se podrá mantener enaltecida y prestigiada la causa por la que hemos luchado. Y sólo así podremos, en el orden internacional, conservar las ventajas que nuestras escasas relaciones aún nos preservan...» El 6 de marzo abandona España, dirigiéndose en avión a Francia, acompañado de alguno de sus ministros. En el exilio, preside un gobierno fantasma hasta 1945. Después, en Gran Bretaña, vuelve con éxito a sus tareas profesionales hasta que, hallándose en París, le sobreviene la muerte. El 18 de diciembre de 1956, Rómulo Negrín Mijailov, hijo de Juan Negrin López, y valiente aviador que fue de la República, compareció ante el cónsul adjunto de España en París e hizo entrega de todos cuantos documentos obraban en poder de su citado padre, relativos al depósito de oro español, existentes en las cajas del Banco de España de Madrid y que fue entregado en depósito en el Comisariado del Pueblo de Hacienda de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El señor compareciente —dice textualmente el instrumento público que se otorgó al efecto— entrega en este acto un documento escrito en lengua francesa y firmado en Moscú por los Comisariados del Pueblo de Hacienda y de Asuntos Exteriores, señores G. F. Grinko y N. N. Kretinsky, y por don Marcelino Pascua, así como el decreto original de 13 de septiembre de 1936, firmado por don Manuel Azaña. Igualmente entrega el resto de la documentación relativa a este asunto, foliada personalmente por el compareciente y que comprende del número 1 al 168. Esta documentación la entrega el señor compareciente por constarle que así ejecuta la voluntad de su difunto padre, don Juan Negrín y López, quien entendía que por su importancia excepcional e interés nacional debía quedar en poder del Estado español. Igualmente desea hacer constar el señor compareciente que la voluntad de su difunto padre, don Juan Negrín y López, era facilitar el ejercicio de las acciones que al Estado español puedan corresponder, en relación con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, para obtener la devolución del citado oro a España.


Los trece puntos de Negrín.

Con deseos más o menos encubiertos de proponer la paz, el 1.° de mayo de 1938, el Gobierno republicano, presidido por Juan Negrín, hizo público un documento —conocido por los Trece Puntos de Negrín—en el que se establecían las bases para las normas fundamentales que, en el futuro, una vez que cesasen las hostilidades, deberían regular la convivencia de los españoles. La oferta, como era de esperar, no tuvo ningún eco en el bando enemigo, dispuesto, desde el primer momento, a no aceptar otra propuesta que la de la rendición sin condiciones. El referido documento, ampliamente difundido en Europa y América, y traducido a las más importantes lenguas, decía asi:

El Gobierno de unión nacional, que cuenta con la confianza de todos los partidos y organizaciones sindicales de la España leal, que ostenta la representación de cuantos ciudadanos españoles están sometidos a la legalidad constitucional, declara, solemnemente, para conocimiento de sus compatriotas y noticia al mundo, que sus fines de guerra son:

1. Asegurar la independencia absoluta y la integridad total de España, una España totalmente libre de toda injerencia extranjera, sea cual sea su carácter y origen; con su territorio peninsular e insular y sus posesiones intactas y a salvo de cualquier tentativa de desmembración, enajenación o hipoteca, conservando las zonas de protectorado asignadas a España por los convenios internacionales, mientras estos convenios no sean modificados con su intervención y asentimiento. »Consciente de los deberes anejos a su tradición y a su Historia, España estrechará con los demás países los vínculos que impone una común raíz del sentido universal que siempre ha caracterizado a nuestro pueblo.

2. Liberación de nuestro territorio de las fuerzas militares extranjeras que lo han invadido, así como de aquellos elementos que han acudido a España desde julio de 1936 con el pretexto de una colaboración técnica que intervienen o intentan dominar en provecho propio la vida jurídica y económica española.

3. República popular representada por un Estado vigoroso que se asiente sobre principios de pura democracia, que ejerza su acción a través de un Gobierno dotado de plena autoridad que confiera el voto ciudadano emitido por sufragio universal y sea el símbolo de un poder ejecutivo firme, dependiente en todo momento de las directrices y designios que marque el pueblo español.

4. La estructura jurídica y social de la Re-pública será obra de la voluntad nacional libremente expresada mediante un plebiscito, que tendrá lugar tan pronto termine la lucha, realizado con plenitud de garantías, sin restricciones ni limitaciones y que asegure a cuantos en él tomen parte contra toda posible represalia.

5. Respecto a las libertades regionales, sin menoscabo de la unidad española; protección y fomento del desarrollo de la personalidad y particularidad de los distintos pueblos que integran España, como la imponen un derecho y un hecho históricos que, lejos de significar una disgregación de la nación, constituyan la mejor soldadura entre los elementos que la integran.

6. El Estado español garantizará la plenitud de los derechos al ciudadano en la vida civil y social, la libertad de conciencia y asegura el libre ejercicio de las creencias y prácticas religiosas.

7. El Estado garantizará la propiedad legal y legítima adquirida dentro de los limites que impongan el supremo interés nacional y la protección de los elementos productores. Sin merma de la iniciativa individual, impedirá la acumulación de riqueza que pueda producir la explotación del ciudadano y sojuzgue a la colectividad, desvirtuando la acción centralizadora del Estado en la vida económica y social. A este fin cuidará del desarrollo de la pequeña propiedad, garantizará el patrimonio familiar y se estimularán todas las medidas que le lleven a un mejoramiento económico, moral y racial de las clases productoras. La propiedad y los intereses legítimos de los extranjeros que no hayan ayudado a la rebelión serán respetados y se examinarán, con miras a las indemnizaciones que correspondan, los perjuicios inventariados causados en el curso de la guerra. Para el estudio de esos daños, el Gobierno de la República creó ya la Comisión de Reclamaciones Extranjeras.

8. Profunda reforma agraria que liquide la vieja aristocrática propiedad semifeudal que, careciendo de sentido humano, racional y económico, ha sido siempre el mayor obstáculo para el desarrollo de las grandes posibilidades del país; asiento de la nueva España sobre una amplia y sólida democracia campesina, dueña de la tierra y de quien la trabaja.

9. El Estado garantizará los derechos del trabajo a través de una legislación social avanzada, de acuerdo con las necesidades específicas de la vida y de la economía española.

10. Será preocupación primordial y básica del Estado el mejoramiento cultural, físico y moral de la raza.

11. El Ejército español, al servicio de la nación misma, estará libre de toda hegemonía de tendencia a partido, y el pueblo ha de ver en él el instrumento seguro para la defensa de sus libertades y de su independencia.

12. El Estado español se reafirma en la doctrina constitucional de renunciar a la guerra como instrumento de política nacional. España, fiel a los pactos y tratados, apoyará la política simbolizada en la Sociedad de Naciones, que ha de presidir siempre sus normas. Ratifica y mantiene los derechos propios del Estado español y reclama como potencia mediterránea un puesto en el concierto de las naciones, dispuesta siempre a colaborar en el afianzamiento de la seguridad colectiva y en la defensa general del país. Para contribuir de una manera eficaz a esta política, España desarrollará e intensificará todas sus posibilidades de defensa.

13. Amplia amnistía para todos los españoles que quieran cooperar a la intensa labor de reconstrucción y engrandecimiento de España. Después de una lucha cruenda como la que ensangrienta nuestra tierra, en la que han resurgido las viejas virtudes de heroísmo y de idealidad de la raza, cometerá un delito de alta traición a los destinos de nuestra patria aquel que no reprima y ahogue toda idea de venganza y represalia, en aras de una acción común de sacrificio y trabajo, que en el porvenir de España estamos obligados a realizar todos sus hijos.

Información: Reseña de Manuel Rubio Cabeza corregida.

Margarita Nelken

(1896-1968) Escritora y política madrileña que desde joven se preocupó por la condición social de la mujer. Como militante socialista, fue elegida diputada por Badajoz en las tres Cortes de la República. En principió fue acérrima defensora de la política de Largo Caballero, opción que abandonó para ingresar en el Partido Comunista dónde se distinguió por su activa militancia y cierta radicalidad de planteamientos. Se exilió a Méjico. En los últimos años de su vida evolucionó mucho ideológicamente. Es una de las grandes olvidadas de la GCe.

Luis Nicolau D´Olwer

(1888-1961). Político y escritor barcelonés que tras militar durante algún tiempo en la Lliga Regionalista se convirtió, en poco tiempo, en uno de los dirigentes más cualificados de Acció Catalana. Exiliado durante la dictadura de Primo de Rivera, volvió a España en 1930, formando parte del comité republicano-socialista que preparó la venida de la República. Al proclamarse ésta, fue designado ministro de Economía del Gobierno provisional que presidió Alcalá-Zamora, y después, otra vez de la misma cartera en el que, también con carácter provisional, encabezó Manuel Azaña. Jefe del Partit Catalanista Republicá (fusión de Acció Catalana y Acción Republicana). Miembro del Institut D'Estudis Catalans. Diputado a Cortes por Barcelona. Presidente del Ateneo barcelonés, vicepresidente de la Conferencia Mundial de Economía celebrada en Londres en 1933. Gobernador del Banco de España. Durante la guerra civil no desempeñó cargo público alguno, y al terminar la contienda se exilió a Francia, donde presidió la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE). Detenido por la Gestapo cuando la ocupación alemana de Francia, consiguió escapar y trasladarse a México, donde fue ministro sin cartera del Gobierno republicano en el exilio. Autor de diversas e interesantes obras de historia y literatura relacionadas especialmente con la cultura catalana.

 Andreu Nin Pérez

(1892-1937). Maestro de escuela y periodista catalán, afiliado primeramente a la CNT —de cuya organización fue secretario general—, que tras una larga estancia en la Unión Soviética, donde conoció y trató de cerca ala mayor parte de los dirigentes bolcheviques, regresó a España en 1929. Instalado en Cataluña y dedicado plenamente a la política, hizo un severa estudio de sus experiencias en la URSS y, como consecuencia de ello, fundó, junto con Joaquín Maurín y otros correligionarios, el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), en el que dio cobijo a todos aquellos grupos y organizaciones que, aunque de inspiración comunista, se negaban a aceptar los principios y los métodos del estalinismo y sentían una cierta simpatía por el trotskismo, los cuales se desgajaron del Partido Comunista y se integraron en el citado POUM. Al estallar la guerra civil y quedar el citado Maurín prisionero de los nacionalistas, asumió la dirección del POUM, acentuándose aún más las diferencias entre los comunistas de uno y otro signo. En septiembre de 1936 fue nombrado consejero de Justicia y Derecho de la Generalidad de Cataluña, desde cuyo cargo desarro-116 una intensa actividad, no siempre acompañada por el éxito, encaminada a mejorar los ser-vicios que dependían de su departamento. En mayo de 1937, al producirse en Barcelona el enfrentamiento armado de comunistas, socialistas y Gobierno, de un lado, y una importante fracción de la CNT, de otro, se alineó junto a estos últimos, lo que en un principio justificó su detención. Trasladado a Madrid para la práctica de unas diligencias policiales, desapareció sin dejar el menor rastro, no obstante los esfuerzos que hicieron Julián Zugazagoitia y Manuel Irujo, ministros de Gobernación y de Justicia, respectivamente, para dar con su persona. Al parecer fue conducido a una checa comunista de Alcalá de Henares, dirigida por Alexander Orlov, donde se le acusó de espionaje, se le sometió a brutales torturas y, después, se le asesinó y se hizo desaparecer su cadáver. Según otras versiones, fue conducido a Rusia y allí se le dio muerte. El Gobierno republicano, presidido entonces por Juan Negrín, no dio ninguna versión oficial al respecto. En uno de sus libros, Fernando Claudin, destacado ex miembro del PCE, dice que la represión contra el POUM, y en particular el odioso asesinato de Andrés Nin, es la página más negra de la historia del Partido Comunista de España, que se hizo cómplice del crimen cometido por los servicios secretos de Stalin...» Autor, entre otros libros, de Las dictaduras en nuestro tiempo, El proletariado español ante la revolución y Los movimientos de emancipación nacional, y traductor al catalán y al castellano de diversas novelas rusas y las obras de Trotski.

Manuel Núñez de Arenas

(1886-1951). Político e historiador madrileño, miembro del Partido Socialista Obrero Español y colaborador asiduo del diario El Socialista y, después, cofundador del Partido Comunista Español y fundador de la revista La Internacional. Perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera, emigró a Francia, donde fue profesor de la Universidad de Burdeos. Regresó a España al proclamarse la República, en cuyo régimen ocupó el cargo de inspector general de Enseñanza. Durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano y al término de la contienda volvió a exiliarse a Francia y a ser profesor de la misma universidad, hasta que fue detenido y encarcelado por los alemanes cuando éstos ocuparon dicho país durante la segunda guerra mundial. Autor, entre otros libros, de Notas sobre el movimiento obrero español y España, de la ilustración al romanticismo. Llamado a París para encargarse de la organización de los archivos del Centro Francés de Investigación Científica, falleció en dicha ciudad mientras desempeñaba esta función.

Paulina Odena (Lina Odena)

(1911-1936). Militante de la Juventud Comunista de Cataluña, nacida en Barcelona, que, tras una breve estancia en la URSS, fue elegida secretaria general de dicha organización y miembro del Secretariado de la Juventud Comunista de España. Detenida y presa por haber participado activa-mente en la revolución de octubre, al estallar la guerra civil intervino, con las armas en la mano, en la sofocación del levantamiento militar en Almería. Pocos días después y cuando, junto con otros milicianos, se trasladaba en automóvil a Guadix e Iznalloz (Granada) en funciones de corresponsal de guerra del periódico Mundo Obrero, se equivocó de camino y cayó en manos de un grupo de falangistas, que procedió a su detención. En un descuido de éstos, Lina Odena se suicidó, disparándose un tiro en la cabeza con su pistola. Elevada a la categoría de heroína nacional, en octubre de 1936 fue objeto de un homenaje popular, dándose su nombre a una unidad militar y a la sede de las Juventudes Socialistas Unificadas de Barcelona.

Celestino Onaindia Zuloaga.

(1897-1936) Sacerdote vizcaíno, coadjutor de Elgoibar (Guipuzcoa) que al estallar la guerra civil prestó ayuda al Nacionalismo Vasco. Hecho prisionero por los rebeldes fue conducido a Ondarreta (San Sebastián), en cuya playa, tras ser juzgado y condenado a muerte por un consejo de guerra, fue fusilado en octubre de 1936.

Ramón Ormazábal

(1910-1982). Político vasco, nacido en Irún (Guipúzcoa), que en 1935 participó en la fundación del Partido Comunista de Euzkadi. Durante la guerra civil colaboró con el bando republicano, dirigiendo el periódico Euzkadi Roja y, más tarde, el diario Mundo Obrero. Contrario a la amplia autonomía del partido que propugnaba Juan Astigarrabía, propició la expulsión de éste de dicha organización, el cual fue acusado de desviación nacionalista. Al terminar la contienda fue detenido por los rebeldes, que lo internaron en el campo de concentración de Albatera (Valencia), pero, al poco tiempo, consiguió escapar y exiliarse a los Estados Unidos. En 1946 regresó a Europa, incorporándose al Comité Central del PCE, al cual pertenecía desde 1937. En 1960 regreso clandestinamente a España, poniéndose al frente del partido en Euzkadi. Dos años después fue detenido por las autoridades franquistas, que lo condenaron a veinte años de prisión. Puesto en libertad dos años después, volvió a exiliarse a Francia. Tras la muerte de Franco, fijó su residencia definitivamente en España.

Eduardo Ortega y Gasset

(1882-1958). Hermano del famoso filósofo y político republicano que durante la dictadura del general Primo de Rivera hubo de exiliarse a Francia, desde donde, junto con Miguel de Unamuno, dirigió la publicación clandestina Hojas Libres, y que en agosto de 1930 suscribió, a título personal y sin ostentar representación colectiva alguna, el llamado Pacto de San Sebastián. Al proclamarse la República fue nombrado gobernador civil de Madrid y elegido diputado a las Cortes constituyentes por la circunscripción de Ciudad Real (Partido Radical Socialista Independiente). Durante la guerra civil desempeñó el cargo de fiscal de la República, del cual dimitió en noviembre de 1937 tras algunas tensiones con elementos significativos de la CNT, trasladándose primero a París, luego a Cuba y por último a Venezuela, donde falleció.

Daniel Ortega Martínez

Miembro del Comité central del PCE y diputado por Cádiz. Fundador del Quinto Regimiento junto con Enrique Castro Delgado y Carlos Contreras. Era buena persona y un tanto místico por lo que Castro le llamaba "El Profeta". Fue jefe de Servicios en Madrid durante toda la guerra y al final de ésta lo ejecutaron los nacionalistas. 

Ángel Osorio y Gallardo

(1873-1946). Fue abogado, político y escritor. Ejerció la abogacía en Madrid, donde fue además Decano del Colegio de Ahogados. Diputado en las Cortes de la Monarquía de 1907 a 1909, y Gobernador de Barcelona. Ministro de Fomento con Maura. Caída la Dictadura de Primo de Rivera, a la que combatió, se declaró "monárquico sin rey" y pidió la abdicación de Alfonso XIII. Durante la Guerra fue Embajador en Bélgica, Francia y en la Argentina, donde se exilio. Después, fue ministro sin cartera del Gobierno republicano en el exilio. Falleció en Buenos Aires en 1946.

Alejandro Otero Fernández

(1888-1953). Profesor de Ginecología y diputado socialista en las Cortes constituyentes de la República, que a principios de la guerra civil fue designado por el Gobierno del Frente Popular presidente de una comisión, con sede en París, encargada de la compra de armas en el extranjero con destino al ejército republicano. En 1937 cesó en dicho cargo y fue nombrado subsecretario del Ministerio de Defensa, nombramiento que Peirats comentó diciendo que era como nombrar a Al Capone presidente del Banco de España. Algún tiempo después, Prieto le obligó a dimitir, estableciéndose, entonces, en París y dedicándose, al parecer, al tráfico de armas como simple particular.

 Isabel de Palencia.

(Málaga 1878- México 1974) Intelectual, diplomática y escritora que realizó extensa propaganda a favor de la República en el mundo sajón. Fue la primera mujer embajadora en España y la segunda en el mundo, en Suecia y en Finlandia. Hay un fondo fotográfico a su nombre en el AGA. Se exilió a Méjico. En 1940 publicó su ensayo más conocido: "Diálogos con el dolor".

Marcelino Pascua Martínez.

(1897-1977). Doctor en Medicina por la Universidad de Madrid, que amplió estudios en la John Hopkins University y en el University College de Londres. Distinguido miembro del PSOE, por el cual fue elegido diputado por Las Palmas en las Cortes constituyentes de 1931. Director general de Sanidad, desde cuyo cargo desarrolló una intensa y eficaz labor. Al estallar la guerra civil, y tras el reconocimiento diplomático de la URSS por el Gobierno republicano, fue designado embajador en Moscú, jugando un importante papel en todo lo relacionado con el depósito de oro que el Gobierno republicano español constituyó en dicho país para garantizar sus compras de armamento. Mas tarde fue relevado del cargo y enviado, también como embajador, a París, donde presidió una Comisión Especial de Hacienda —con sede en la embajada española en la capital de Francia—cuya principal misión era la de recibir, custodiar, transformar y vender bienes como metales, amonedados o en lingotes, joyas, piedras preciosas u otros efectos susceptibles de ser convertidos en divisas —objetos todos ellos procedentes de requisas y de depósitos bancarios privados para ser incorporados al esfuerzo de guerra. Al terminar la guerra fue profesor, durante algunos años, de la John Hopkins University, de Baltimore, donde realizó interesantes trabajos de bioestadistica, que publicó dicho centro, y más tarde pasó a ser funcionario de la Organización Mundial de la Salud, con sede en Ginebra (Suiza), en cuya ciudad falleció.

Alberto de la Paz Mateo 

Fiscal General de la República, que llevó la acusación en el proceso contra el general Fanjul, en la causa vista por la Sala VI del Tribunal Supremo en agosto de 1936.

Angel Pedro García.

 (?-1940). Militante socialista que en los primeros días de la guerra civil formó parte de las «Patrullas del Amanecer», a las órdenes de Agapito García Atadell y que, más tarde, se convirtió en jefe del Servicio de Información Militar (S1M) de la zona Centro. En los últimos días de la contienda fue utilizado por Julián Besteiro para entrar en contacto con el coronel Segismundo Casado, adhiriéndose al golpe de estado encabezado por este último contra el Gobierno presidido por Juan Negrin. Hecho prisionero por los nacionalistas cuando terminó la guerra, fue juzgado por un consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado un año después.

Ángel Peinado Leal

Comisario político que fue ejecutado por los comunistas al producirse el levantamiento de Casado en marzo de 1939.

Imagen: Gentileza Oscar García

José Peirats.

Obrero y periodista de la CNT que ya en el exilio escribió una extensa obra sobre la CNT "La CNT en la revolución española".

Juan Peiró

(1887-1942). Anarcosindicalista barcelonés, vidriero de oficio, que alcanzó notable notoriedad en las luchas sociales del primer tercio del siglo XX. Director del diario Solidaridad Obrera de Barcelona, y firmante del manifiesto treintista, se caracterizó siempre por su moderación y ser enemigo de toda clase de violencias. Durante la guerra civil fue nombrado ministro de Industria en el Gobierno presidido por Largo Caballero, en representación de la CNT, y, más tarde, comisario de las Industrias Eléctricas, desde cuyos puestos trató de potenciar la colectivización de industrias, lo que consiguió sólo en escasa medida. Al finalizar la guerra se refugió en Francia, donde en 1942 fue detenido por la Gestapo alemana, que lo entregó al Gobierno de Franco. Poco tiempo después fue juzgado por un tribunal militar, condenado a muerte v fusilado. Un crimen terriblemente injusto pues Peiró era una bellísima persona.

José Ignacio Peñagaricano.

(1872-1937) Sacerdote vizcaíno, coadjutor de Echeverría (Vizcaya) que al estallar la guerra civil prestó ayuda al Nacionalismo Vasco. Hecho prisionero por los rebeldes fue conducido a Ondarreta (San Sebastián), en cuya playa, tras ser juzgado y condenado a muerte por un consejo de guerra, fue fusilado en octubre de 1937.

Facundo Perezagua.

Líder obrero del PSOE, contemporáneo y rival de Prieto en Bilbao. Era de tendencia obrerista. Posteriormente participó en la fundación del Partido Comunista. Un batallón de militantes comunistas llevaba su nombre en el frente de Oviedo.

Antonio Pérez Torreblanca.

Nació en Villena (Alicante). Abogado y periodista. Directivo de Asociación de Prensa de Alicante. Secretario de la Junta Provincial de Alianza Republicana (1926) y vicepresidente de ese partido en Alicante (1928). Firmante de Manifiesto que creaba el Partido Republicano Radical Socialista (1929). Activista en la huelga de 1930, detenido junto con su amigo Álvaro de Albornoz. Concejal en Alicante (abril de 1931). Director General de Agricultura (1931). Diputado a Cortes en 1931. Alto cargo de la Gran Logia Regional de Levante. Siguió a Marcelino Domingo en su escisión, y fue miembro de la Ejecutiva Provincial de Izquierda Republicana y miembro del Consejo de Estado (1936). Murió en el exilio en Marruecos en 1955 y poco antes de su muerte sufrió un atentado a manos de un falangista enviado por la policía franquista.

Fuente: María Jesús Gallar

José Miguel Pérez

(Santa Cruz de La Palma, 1896 - Barranco del Hierro-Tenerife-1936). El maestro comunista. Nace en la Isla de La Palma (1), en 1896, hijo de un carpintero de ribera, estudia Bachillerato en su isla y emigra a Cuba en 1921, donde se afilia a la Agrupación Socialista de la Habana. En 1925, junto a Julio Antonio Mella,  funda el Partido Comunista de Cuba, siendo su primer Secretario General, desarrollando una importante tarea como educador. Durante la Dictadura de Machado es detenido y expulsado de Cuba, regresando a La Palma. En Canarias continúa su actividad docente y política ( publicó cerca de sesenta artículos  y unos seis poemas sociales en la prensa cubana y de Canarias) y organizativa fundando en 1929 la Federación de Trabajadores de La Palma y el periódico "Espartaco". Participa en la constitución del Partido Socialista en La Palma (1931) y en 1933 del Partido Comunista en Canarias Será elegido Secretario General del PCE en su isla natal y fue uno de las figuras más relevantes de este partido en Canarias, junto con el gomero Guillermo Ascanio. Durante esta etapa realizará en el periódico "Espartaco" una serie de críticas al carácter burgués de la Segunda República, si bien se unió a la política del PCE  y participa en el Frente Popular. Producido el golpe de Estado de los  militares facciosos, será uno de los más importantes partícipes de la llamada Semana Roja  (2) de La Palma: durante la semana que va del 18 al 25 de Julio de 1936, la Isla de La Palma fue la única de las Canarias que no se sumó al golpe de Estado, permaneciendo fiel al Gobierno de la República, hasta la llegada del cañonero "Canalejas" procedente del arsenal de Gran Canaria, con soldados y falangistas, que tomaron la Isla, que no ofreció resistencia. Debe resaltarse que durante la Semana Roja palmera no se cometió  violencia ni tropelía de ninguna clase. Detenido en Agosto del ´36, es conducido a Tenerife, sometido a Consejo de Guerra, siendo condenado a muerte y fusilado en la mañana del 4 de Septiembre en el Barranco del Hierro, lugar acostumbrado de las ejecuciones. En una nota que dejó a su esposa dice: "...muero tranquilo y en mi puesto de siempre..."

1.- También palmero fue Blas Pérez González, abogado y Ministro de la Gobernación de Franco durante 16 año, así como Elías Yanes, que fuera Arzobispo de Zaragoza. Esta Isla es así.

2.- Como consecuencia de este hecho La Palma sufrió una durísima represión: se calculan en más de 100  los asesinados sin juicio alguno en toda la Isla ( que entonces no llegaba a 40.000 hbts., que no fue frente de guerra y  en la que no hubo ninguna violencia por parte del Frente Popular) , mediante el sistema del "desaparecido", bien en los frondosos bosques palmeros o tirados al mar encadenados.

Fuente: José López Mederos, Catedrático de Hª en EE. MM. e investigador.

Francisco Pérez Carballo 

Dirigente de la Federación Universitaria Escolar antes de la iniciación de la Guerra. Fue militante del Partido de Izquierda Republicano de Azaña. Con el Frente Popular, fue designado Gobernador de La Coruña. Se opuso al Alzamiento ordenando a los guardias de asalto que defendieran el Gobierno Civil. Éstos hicieron disparos al aire cuando llegaron los militares sublevados. Detenido, fue el día 28 de julio "paseado". Tenía 25 años. Su esposa, Juanita Capdevielle (véase) fue también asesinada.

Ángel Pestaña.

(1886-1937). Dirigente sindicalista leonés que, desde los once años, trabajó en diversos oficios, y que, como consecuencia de haber defendido ciertas reivindicaciones laborales —entre ellas la jornada de ocho horas—, fue perseguido en diferentes ocasiones, por lo que hubo de exiliarse durante algunos años. A su regreso a España, en 1914, se instaló en Barcelona, donde pronto destacó como un excelente orador en los mítines que se celebraban en el Ateneo Sindicalista de dicha ciudad y como colaborador de la revista Tierra y Libertad v del periódico Solidaridad Obrera —del que llegó a ser director—, alcanzando no poco prestigio y crédito entre las masas proletarias, especialmente las de Barcelona y su cinturón industrial. En 1917 colaboró, junto con Salvador Seguí, en la preparación de la huelga general revolucionaria, convirtiéndose desde entonces en uno de los principales líderes de la CNT. Tras una breve estancia en Moscú para asistir a un congreso de la III Internacional, se declaró abiertamente anticomunista, exponiendo las razones que tenía para ello en un escrito titulado «Informe de mi estancia en la URSS», lo que, en parte, motivó que la CNT se separase de la citada Internacional. «Estamos lejos del dogma moscovita, del dogma de la IIl lnternacional. Hay que educar a los trabajadores para la libertad y no para la tiranía. Los pueblos encaminados a la libertad no darán nunca déspotas, y, a la inversa, los pueblos educados para el despotismo no pueden servir los ideales de libertad...», dirá algún tiempo después. Durante la dictadura del general Primo de Rivera se declaró partidario de los llamados comités paritarios, oponiéndose a las actividades violentas de la recién creada FAI. Fiel a los principios anarcosindicalistas de siempre, al advenir la República se abstuvo de toda participación política, centrando sus actividades en la mera acción sindical, lo que dio lugar a que la CNT ensanchara ostensiblemente sus filas. «Estamos completamente alejados de lo que en España se entendía y se sigue entendiendo por política. No presentaremos candidatos a las Constituyentes», declaró a un periodista pocos días después de instaurado el nuevo régimen. Tras la firma del Manifiesto de los Treinta fue depuesto de su cargo de miembro del Comité Nacional de la CNT y, poco después, expulsado de la organización. En 1933 fundó el Partido Sindicalista, de escasa proyección nacional, que en 1936 se adhirió al Frente Popular. En febrero de este último año resultó elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Cádiz. Al estallar la guerra civil, y tras ser de-tenido durante unas horas por los militares sublevados en Barcelona, se puso incondicional-mente a disposición del Gobierno republicano, siendo nombrado subcomisario general de Guerra y haciéndose cargo de la Junta de Recepción y Distribución de Material de Guerra, desde cuyo puesto desarrolló una gran actividad que no cesó hasta que, gravemente enfermo, hubo de abandonar su trabajo.  A su entierro, que tuvo lugar en Barcelona, asistieron representaciones oficiales de todos los partidos políticos de la República. Indalecio Prieto, que presidía el sepelio, dijo: «Hemos perdido un gran hombre cuando más falta nos hacía.»

Carles Pi i Sunyer.

(Barcelona, 1887-Caracas, 1971). Político e ingeniero español. Presidió la Universidad de la Mancomunidad de Cataluña y dirigió la Escuela de Artes y Oficios. Diputado por Esquerra Republicana desde 1931, fue ministro de Trabajo en el Gobierno de Martínez Barrio (1933), alcalde de Barcelona (1933-1934) y consejero de Cultura de la Generalitat (1937-1939). Formó parte del Gobierno de la Generalitat en el exilio hasta 1947. Es autor de Apuntes para la historia de la industria algodonera catalana (1952), La actitud económica en Cataluña (1927-1929), El comercio de Cataluña con España (1939) y de unas importantes memorias. 

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes

Piñuelas (Comisario).

Comisario del ejército del Centro. Es el de la derecha. En 1938 el comisario Piñuelas, socialista, pero antinegrinista elaboró un informe sobre la penetración del PCE en el Ejército Popular y en el Cuerpo de Comisarios. El informe era bastante cierto, pero del todo injusto, pues todos los partidos del Frente Popular practicaban esa política con el EPR, unos por arriba como Izquierda Republicana del Presidente y amigos, y otros por abajo como el PCE, la CNT y las fracciones Socialistas. De lo que en realidad se quejaba Piñuelas era de lo exitoso de la política del PCE, y su testimonio nos confirma lo que irritaba tal éxito a los militares profesionales y a los cenetistas y largocaballeristas. Negrín cerró la crisis con oportunos nombramientos, pero el ejercito, al menos una parte quedó desmoralizado y desmotivado. En realidad ya lo estaba desde mucho antes. Es la derrota política del EPR, la lucha por el Comisariado y por las comandancias de las grandes unidades. Lucha que ganó Negrín y sus apoyos, a nuestro parecer, con toda justicia, pues para eso eran el gobierno, pero el EPR salió derrotado, pues las unidades comunistas eran minoría en todos los Ejércitos (salvo en el Ejército del Ebro) como se vio en el golpe casadista, y pese a todas las afirmaciones en sentido contrario que se han dicho.

Gabriel Pradal Gómez

(1891-1965). Arquitecto y diputado a Cortes por Almería en 1931 y 1936 (PSOE). Al estallar la guerra civil se hallaba en dicha ciudad, donde, junto al gobernador civil de la provincia, Juan Peinado Vallejo, jugó un importante papel en los hechos que se desarrollaron los días 18, 19 y 20 de julio de 1936 y que concluyeron con el fracaso del alzamiento militar en dicha zona. Al terminar la contienda se exilió a Francia, donde, con el seudónimo de Pericles García colaboró en El Socialista de Toulouse, publicando algunas series de sátiras políticas. Más tarde se instaló en París, donde falleció.

José Prat García.

Oficial del Consejo de Estado y del Cuerpo Jurídico Militar; militante socialista, fue Subsecretario de la Presidencia con Negrín durante la Guerra. Al término de ésta, se exilió en Colombia. 


Nota: Regresó a España en la transición y fue diputado por el PSOE.

Felipe Pretel.

Militante socialista que fue Subcomisario Político General, también fue Tesorero de UGT. Apoyó siempre al gobierno de Negrín.

Casto Prieto Carrasco.

Alcalde de Salamanca y catedrático de medicina fusilado por los rebeldes.

Fuente: Santos Juliá y otros

Indalecio Prieto Tuero

(1883-1962). Dirigente socialista. Propietario de El Liberal de Bilbao. Diputado a Cortes por Bilbao de 1918 a 1923, y de 1931 a 1936. Cabeza del ala centrista del PSOE, fue partidario de colaborar con los republicanos y un innegable defensor de la vía parlamentaria para el socialismo. Ministro de Hacienda y de Obras Públicas de 1931 a 1933. En el Gobierno de Largo Caballero de septiembre de 1936, ocupó la cartera de Marina y Aire. En el Gobierno Negrín de mayo de 1937, fue ministro de Defensa Nacional. Defensor de una visión democrática del Frente Popular que compartía con Azaña. Se mostró partidario de no utilizar las BB.II. en la ofensiva de Teruel, en un intento de mantenerse distanciado de las injerencias soviéticas. El fracaso de esta ofensiva ocasionó su caída en abril de 1938 y dimitió a causa de sus discrepancias con Negrín y de manera muy especial por las presiones comunistas. Ese mismo año emprendió un viaje a diversos países de Hispanoamérica para defender la causa de la República, sorprendiéndole el final de la contienda fuera de España. Establecido en México, actuó en favor de multitud de españoles que deseaban exiliarse a este país. En 1948, colaboró en un proyecto de restauración monárquica que hubiera concluido con la dictadura franquista. El mismo fracasó por la actitud de don Juan de Borbón, que prefirió pactar con el general Franco.


Lea este artículo de Prieto sobre la destrucción de Guernica.

José Puche González.

Catedrático de Fisiología y Director General de Sanidad del 36 al 38. Se exilió a Méjico.

José María Puelles de los Santos.

Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla. Fusilado el 5 de Agosto en una saca.

Fuente: Santos Juliá y otros.

Isaac Puente

Isaac Puente era médico rural en Maeztu (Alava), además de destacado miembro de la CNT. Un folleto escrito por él aportó los fundamentos de la resolución final sobre el comunismo libertario adoptada en el Congreso de la CNT de 1936, lo que evidencia la gran influencia que tuvo sobre el movimiento libertario. Como médico también fueron notables sus escritos, en los que alcanzó gran prestigio en el campo del Naturismo. Fue encarcelado en dos ocasiones, la primera por el boicot de los anarquistas a la celebración del aniversario de la República en Vitoria-Gasteiz, boicot que se saldó con disturbios. La segunda por formar parte del Comité Revolucionario libertario en Zaragoza en 1933, siendo liberado tras la amnistía del año siguiente. Tras la sublevación militar de 1936 y habiendo tenido ocasión de huir, permaneció en su domicilio de Maeztu, donde fue arrestado. Posteriormente fue fusilado, según se creo en la zona burgalesa de Pancorbo. Cuando su hermano Federico escribió al alcalde de Pancorbo para tratar de localizar y reconocer el cadáver de su hermano, la respuesta del alcalde fue un impotente “¡Han fusilado a tantos!”.

Fuente: Felipe Peña.