| S.B.H.A.C. Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores |
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1.3- Galería de políticos republicanos en la GCE (Incluyendo Comisarios Políticos de las Fuerzas Armadas, y republicanos que sin importancia política, puedan tener relevancia personal.) |
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De Cesar de Madariaga A Isaac Puente (62) |
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Cesar de Madariaga. (1891-1961). Profesor de la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid y director de una empresa minera de Almadén (Ciudad Real), que durante la guerra civil apoyó al bando republicano desempeñando el cargo de director de Armamento. Al término de la contienda se exilió a Colombia, donde prosiguió sus actividades profesionales como consejero de un instituto de mineralogía, falleciendo en Chile cuando se hallaba de viaje.
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José Ignacio Mantecón. Miembro de Izquierda Republicana. Después de actuar como comisario, fue nombrado delegado gubernativo en Aragón, supervisando la disolución del Consejo de Aragón anarquista en 1937. Posteriormente fue comisario del Ejército del Este. Tuvo buenas relaciones con los comunistas, aunque Líster le pone a parir al respecto de su actuación en Aragón, probablemente sin razón. |
| Pablo Marcelino Martín González. (1886-1940). Catedrático de Física y Química del Instituto General Técnico de Guadalajara. Alcalde Socialista de dicha ciudad y diputado a las Cortes Constituyentes de 1931. Fue masón de la Logia Arriaco y director de la revista-semanario El avante: órgano del Partido Obrero. Fue fusilado el 26 de abril de 1940.
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Leonardo Martín Echeverría. (1894-1958). Catedrático de Instituto, especializado en cuestiones geográficas, que desempeñó diversos cargos públicos —gobernador civil, subsecretario, etc.—durante la II República. Al estallar la guerra civil prestó apoyo a la causa gubernamental, siendo designado a los pocos días de iniciarse la con-tienda miembro de la Junta Delegada de Levante. En 1939 se exilió a México, en cuyo país prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento.
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Diego Martínez Barrio
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José María Martínez de Elorza (1883-1936). Maestro nacional, profesor de Pedagogía de la Escuela Normal de Maestros de Álava y funcionario de la Dirección General de Prisiones, que, además de los puestos propios de su carrera, desempeñó los de gobernador civil de Granada, Salamanca y Murcia, y el de delegado del Gobierno en las obligaciones carcelarias de Vizcaya y de Navarra. En diciembre de 1935, siendo director de la cárcel Modelo de Madrid, cargo que ostentaba desde 1930, fue cesado en el mismo por haber puesto en libertad al líder socialista Francisco Largo Caballero, cumplimentando un mandamiento de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, que había dictado sentencia absolutoria a favor del citado Largo Caballero, por entender el Gobierno que no había cumplido el requisito de informarle previamente de la orden de excarcelación. Al estallar la guerra civil se hallaba en Oña (Burgos), donde fue detenido por elementos afines a los militares sublevados, siendo puesto en libertad gracias a una gestión del general Miguel Cabanellas. Detenido por segunda vez, fue conducido a Valladolid e ingresado en la prisión de dicha ciudad, de donde fue sacado, pocos días después, y asesinado.
Fuente: Manuel Rubio Cabeza |
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Emilio Martínez Garrido Alcalde de Vigo e industrial sometido a juicio sumarísimo y ejecutado el 27 de agosto de 1936.
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Horacio Martínez Prieto Líder sindicalista que en varias ocasiones fue secretario general de la CNT, y que durante la guerra civil adoptó una actitud considerada «realista siendo partidario de colaborar con los demás partidos políticos que se habían alineado en el Frente Popular e incluso, con el Gobierno central y los de las regiones autónomas. Según Hugh Thomas (La guerra civil española, Ed. Urbión, S. A., Madrid, 1979), gracias a él «se pudo convencer a los anarquistas de que aceptaran la nacionalización de las grandes industrias y bancos a cambio de la colectivización de las pequeñas empresas, y también la municipalización de los servicios locales». Durante la contienda propició en todo momento una estrecha colaboración entre los dirigentes de la UGT y de la CNT, aunque con el tiempo fue perdiendo optimismo, mostrándose —incluso públicamente— partidario de llegar a una paz negociada con los nacionalistas, antes de que el general Franco fuese lo suficientemente fuerte como para imponer él solo las condiciones de un posible entendimiento. |
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Manuel Martínez-Risco Macías. (1888-1954). Catedrático de Física Teórica y Experimental de la Universidad de Madrid, que colaboró en las mejores revistas científicas, españolas y extranjeras, de su época. Diputado a Cortes en 1931 por Orense (Acción Republicana), y en 1936, por la misma circunscripción (Izquierda Republicana). Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió a Francia, donde prosiguió su labor científica hasta su fallecimiento.
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Florentino Martínez Torner. (1896-1969). Inspector de Enseñanza, nacido en Asturias, autor de diversas publicaciones sobre su especialidad, que en 1931 fue elegido diputado a Cortes por Huelva (Partido Socialista Obrero Español). Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió a México —donde falleció—, en cuyo país se dedicó a sus actividades profesionales.
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Ignacio Mateos Guija y José Mateos Lozano Gobernador civil de Cáceres que consiguió escapar de sus asesinos, no obstante, su familia, que vivía en Navalmoral de la Mata fue asesinada. El padre (José) fue arrojado al Tajo como muchos otros cacereños.
Fuente: Santos Juliá y otros. |
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Joaquín Maurín Juliá
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Trifón Medrano
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Federico Melchor. (1915-1985) Periodista madrileño colaborador de Renovación y Claridad que pertenecía a las Juventudes Socialistas y posteriormente a las JSU, terminando por militar en el PCE. Fue Director General de propaganda en uno de los gobiernos de Negrín. En el exilio fue director de Mundo Obrero. Regresó a España tras la democracia.
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Alejandro Mendicute Liceaga. (1891-1936) Sacerdote guipuzcoano, destinado en San Sebastián, que por mantenerse fiel al gobierno vasco, fue fusilado en octubre de 1936 tras un consejo de guerra, pocos meses después de ser hecho prisionero.
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Teodomiro Menéndez
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Caridad Mercader del Río Madre de Ramón Mercader, asesino de Trotsky y militante comunista que participó en el ataque al edificio de la IV División Orgánica de Barcelona, el día 19 de julio. |
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Jaime Ramón Mercader
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Antonio Mije
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Jaume Miravitlles Navarra. Periodista y escritor catalán militante de Ezquerra Republicana de Cataluña. Fue miembro del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y posteriormente Comisario de Propaganda de la Generalitad de Cataluña, cargo en el cual destacó. Se exilió a Francia, Méjico y Nueva York. Regresó a España en 1963 reanudando sus actividades profesionales.
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José Moix Regás SIndicalista que se pasó al PSUC en su fundación y que desempeñó el cargo de Director de Trabajo en el gobierno de la Genralidad de Cataluña y ya en 1938 fue ministro de Trabajo y Asistencia Social en uno de los gobiernos de Negrín. Se exilió a Francia donde formó parte de la junta directiva del SERE. |
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Carlos Montilla Embajador de España en Suiza durante la Guerra; detenido en Francia al término de ésta, fue entregado por las autoridades francesas y la Gestapo al Gobierno de Franco; juzgado, salvó su vida.
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Federica Montseny i Mañé
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Telesforo Monzón.
Fuente: Felipe Peña |
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Narcis Molins I Fábrega.
Fuente: Contraportada del libro "UHP. La insurrección en Asturias" del propio reseñado. Ediciones Jucar. Madrid 1977 |
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Manuel Muñoz
Nota: En la foto aparece condecorando a Julia Sanz (Véase héroes)
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Julián Mur Villacampa. (1904-1936) Alcalde Jaca (Huesca) de ideas socialistas que defendió la plaza contra los rebeldes. Tras la pérdida de Jaca combatió en el frente de Aragon donde encontró la muerte en acción de guerra.
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Gonzalo Nardiz Bengoechea.
Fuente: Felipe Peña |
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Juan Negrín López.
El 1 de febrero de 1939, se reúnen las Cortes de la República en el castillo de Figueras (Gerona). Negrín insiste en que hay que seguir resistiendo: «Los países—dice— no sólo viven de victorias, sino también del ejemplo que están dispuestos a dar a los pueblos en las horas trágicas. Julián Zugazagoitia, testigo presencial de los hechos, rememoraba, poco tiempo después, la intervención de Negrín, con estas palabras (Guerra y vicisitudes de les españoles, Ed. Crítica, Barcelona, 1977): "...Su último discurso a los diputados, una reducción considerable de los Trece puntos, vale, no por las palabras que contiene, que todas ellas están, no diciendo nada o expresando muy poco, en el Diccionario de la Lengua, sino por la angustia indecible con que se pronunciaron. Las he olvidado; pero conservo inalterable el tono de su voz, el acento profundo del orador que daba una vida nueva a pensamientos sin relieve en fuerza de haber hecho de ellos comercio habitual e indiferente. No era necesaria una especial receptividad para sintonizar con la emoción de Negrín, pero quizá resultase indispensable una guía de su intimidad verdadera para darse cuenta exacta de lo que aquella emoción representaba como sufrimiento y, a la vez, como potencia. Le oí como a un confesante público, obstinado en publicar su único pecado: el orgullo de ser español v amar a su Patria. A trompicones, sin método, con una frase directa y nada literaria, nos enseñó a pronunciar, en la comunión de angustias de aquella noche, las tres sílabas de la palabra que le tenía subyugado: España. Sonaba, ¿cómo sonaba?, a rumor de mieses de Castilla, a soleá de torero, a jarcias zurradas para las rachas del Cantábrico, a jota de segador, a andadura de merinos por Extremadura, a zorcico de piloto, a estremecimiento de chopos a orillas del Duero, a sardana de payés, a frotamiento de cepas riojanas, a folía de tabaquero... ¿A qué suenas tú, España, cuando no suenas a muerte? A eso que suenas, a eso sonaste, para mí, la noche del castillo de Figueras. El hombre que se debatía contra la derrota había tenido una grave conversación con los señores Henry, embajador de Francia, y Stevenson, encargado de Negocios de Inglaterra, a quienes había precisado su última aspiración para deponer las armas y terminar la guerra: seguridad de que no se producirían represalias. A cambio de esa concesión, que debía ser sólida, el Gobierno libraría a los vencedores todo el material recibido y en curso de recepción, la Escuadra —que se esperaba fuese hundida por los marinos—, los recursos nacionales bloqueados en el extranjero y, finalmente, añadió Negrín: Mi persona, para que con la justicia que se me haga quede cancelado el proceso de la guerra." A los pocos días, el presidente de la República, abandona el país y se dirige a Francia. Negrín le acompaña hasta la raya misma de la frontera. «Hace el recorrido —escribe el citado Juan Zugazagoitia, op. cit.— por la carretera mezquina de La Bajol que conduce a Les Illes. Es un viaje oscuro y cobarde: una evasión. Una parte de ella necesitan hacerla a pie. Negrin desarrolla, estimulado por el frío, su energía; don Manuel acusa su cansancio de hombre sedentario. Son dos vidas antagónicas creadas para no entenderse. Se desprecian mutuamente. En ese instante se odiaban. En el pueblecito francés hay unas formalidades vejatorias. Azaña debe esperar la llegada de una autoridad administrativa francesa. Negrin le dedica las últimas cortesías protocolarias y vuelve a meterse en España. De regreso, se cruza con otra caravana. Coches de la Generalidad. Viajeros: Companys, Aguirre, Irujo... Con la boca llena de risas, los ojos relucientes de ironía, Negrín nos hace el relato de su viaje..." El 9 de febrero, Negrín entra también en Francia, pero ese mismo día regresa en avión a la zona centro-sur de España, con el propósito de proseguir la resistencia. Nadie cree ya que la República tenga esperanzas, sobre todo desde que Francia y Gran Bretaña han reconocido como único Gobierno legítimo de España al presidido por el general Franco. Azaña dimite la presidencia de la República y su sucesor constitucional, Diego Martínez Barrio, presidente de las Cortes, pone mil reparos para hacerse cargo de la jefatura del Estado, lo que cuestiona la legalidad republicana. El 27, también de febrero, convoca Negrín a una reunión a los mandos superiores del ejército en el aeródromo de Los Llanos, asistiendo a la misma los generales Miaja, Matallana, Menéndez, Escobar y Bernal, los coroneles Casado, Moriones y Camacho, y el capitán de navío Buiza. Todos los concurrentes al acto están de acuerdo en que lo único urgente es firmar la paz. Buiza advierte que la flota no está dispuesta a seguir soportando los continuos bombardeos de la Aviación nacionalista sin tener con qué defenderse y que, si no se aceleran las negociaciones con el enemigo, es muy posible que zarpe a refugiarse en un puerto extranjero. El general Matallana, que habla en nombre de sus compañeros de armas, pone al jefe del Gobierno al corriente de la situación: «Pueblo y Ejército coinciden en que la guerra debe acabar cuanto antes. El hambre obliga a tomar una decisión. La moral es de derrota. El Ejército carece de materias primas, vestuario y equipos para la tropa. La desmoralización es casi total. Las reservas son escasas. Poca y desgastada artillería. Ausencia casi absoluta de morteros. Reducida cantidad de armas automáticas. La Aviación, sin eficacia. Y lo mismo ocurre con los carros blindados y el material antitanque y antiaéreo. El problema de los transportes es pavoroso y se carece de los repuestos y accesorios necesarios. El enemigo se encuentra en inmejorables condiciones para abatir a un Ejército integrado por fuerzas débiles y mal dotadas» (Segismundo Casado, Así cayó Madrid, Guadiana de Publicaciones, Madrid, 1968). Sólo Miaja se adhiere, en los últimos momentos, a la propuesta del presidente del Gobierno de proseguir la lucha. Pero Negrín no se da por vencido y juega una baza más. Negrín, temeroso de que algunos militares le jueguen una mala pasada, promociona a algunos de ellos a empleos superiores —Casado es ascendido a general y nombrado jefe del Estado Mayor Central, puesto que ha abandonado Vicente Rojo—, lo que le permite, por un lado, llevar a cabo una amplia combinación de mandos militares y, por otro, rodearse de elementos comunistas de probada fidelidad: Modesto, Lister, Tagüeña, etc. Los nombramientos no llegan a publicarse jamás, pues la base de Cartagena y Casado y Cía en Madrid se rebelan contra la República siendo imposible todo acercamiento y dialogo entre la presidencia y los rebeldes. Negrín envía a Casado, dueño ya de la Zona Centro el siguiente mensaje del que ofrecemos una parte: «... Le interesa al Gobierno, porque le interesa a España, que en cualquier caso toda eventual transferencia de poderes se haga de una manera normal y constitucional. Solamente de esta manera se podrá mantener enaltecida y prestigiada la causa por la que hemos luchado. Y sólo así podremos, en el orden internacional, conservar las ventajas que nuestras escasas relaciones aún nos preservan...» El 6 de marzo abandona España, dirigiéndose en avión a Francia, acompañado de alguno de sus ministros. En el exilio, preside un gobierno fantasma hasta 1945. Después, en Gran Bretaña, vuelve con éxito a sus tareas profesionales hasta que, hallándose en París, le sobreviene la muerte. El 18 de diciembre de 1956, Rómulo Negrín Mijailov, hijo de Juan Negrin López, y valiente aviador que fue de la República, compareció ante el cónsul adjunto de España en París e hizo entrega de todos cuantos documentos obraban en poder de su citado padre, relativos al depósito de oro español, existentes en las cajas del Banco de España de Madrid y que fue entregado en depósito en el Comisariado del Pueblo de Hacienda de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El señor compareciente —dice textualmente el instrumento público que se otorgó al efecto— entrega en este acto un documento escrito en lengua francesa y firmado en Moscú por los Comisariados del Pueblo de Hacienda y de Asuntos Exteriores, señores G. F. Grinko y N. N. Kretinsky, y por don Marcelino Pascua, así como el decreto original de 13 de septiembre de 1936, firmado por don Manuel Azaña. Igualmente entrega el resto de la documentación relativa a este asunto, foliada personalmente por el compareciente y que comprende del número 1 al 168. Esta documentación la entrega el señor compareciente por constarle que así ejecuta la voluntad de su difunto padre, don Juan Negrín y López, quien entendía que por su importancia excepcional e interés nacional debía quedar en poder del Estado español. Igualmente desea hacer constar el señor compareciente que la voluntad de su difunto padre, don Juan Negrín y López, era facilitar el ejercicio de las acciones que al Estado español puedan corresponder, en relación con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, para obtener la devolución del citado oro a España. Los trece puntos de Negrín. Con deseos más o menos encubiertos de proponer la paz, el 1.° de mayo de 1938, el Gobierno republicano, presidido por Juan Negrín, hizo público un documento —conocido por los Trece Puntos de Negrín—en el que se establecían las bases para las normas fundamentales que, en el futuro, una vez que cesasen las hostilidades, deberían regular la convivencia de los españoles. La oferta, como era de esperar, no tuvo ningún eco en el bando enemigo, dispuesto, desde el primer momento, a no aceptar otra propuesta que la de la rendición sin condiciones. El referido documento, ampliamente difundido en Europa y América, y traducido a las más importantes lenguas, decía asi: El Gobierno de unión nacional, que cuenta con la confianza de todos los partidos y organizaciones sindicales de la España leal, que ostenta la representación de cuantos ciudadanos españoles están sometidos a la legalidad constitucional, declara, solemnemente, para conocimiento de sus compatriotas y noticia al mundo, que sus fines de guerra son: 1. Asegurar la independencia absoluta y la integridad total de España, una España totalmente libre de toda injerencia extranjera, sea cual sea su carácter y origen; con su territorio peninsular e insular y sus posesiones intactas y a salvo de cualquier tentativa de desmembración, enajenación o hipoteca, conservando las zonas de protectorado asignadas a España por los convenios internacionales, mientras estos convenios no sean modificados con su intervención y asentimiento. »Consciente de los deberes anejos a su tradición y a su Historia, España estrechará con los demás países los vínculos que impone una común raíz del sentido universal que siempre ha caracterizado a nuestro pueblo. 2. Liberación de nuestro territorio de las fuerzas militares extranjeras que lo han invadido, así como de aquellos elementos que han acudido a España desde julio de 1936 con el pretexto de una colaboración técnica que intervienen o intentan dominar en provecho propio la vida jurídica y económica española. 3. República popular representada por un Estado vigoroso que se asiente sobre principios de pura democracia, que ejerza su acción a través de un Gobierno dotado de plena autoridad que confiera el voto ciudadano emitido por sufragio universal y sea el símbolo de un poder ejecutivo firme, dependiente en todo momento de las directrices y designios que marque el pueblo español. 4. La estructura jurídica y social de la Re-pública será obra de la voluntad nacional libremente expresada mediante un plebiscito, que tendrá lugar tan pronto termine la lucha, realizado con plenitud de garantías, sin restricciones ni limitaciones y que asegure a cuantos en él tomen parte contra toda posible represalia. 5. Respecto a las libertades regionales, sin menoscabo de la unidad española; protección y fomento del desarrollo de la personalidad y particularidad de los distintos pueblos que integran España, como la imponen un derecho y un hecho históricos que, lejos de significar una disgregación de la nación, constituyan la mejor soldadura entre los elementos que la integran. 6. El Estado español garantizará la plenitud de los derechos al ciudadano en la vida civil y social, la libertad de conciencia y asegura el libre ejercicio de las creencias y prácticas religiosas. 7. El Estado garantizará la propiedad legal y legítima adquirida dentro de los limites que impongan el supremo interés nacional y la protección de los elementos productores. Sin merma de la iniciativa individual, impedirá la acumulación de riqueza que pueda producir la explotación del ciudadano y sojuzgue a la colectividad, desvirtuando la acción centralizadora del Estado en la vida económica y social. A este fin cuidará del desarrollo de la pequeña propiedad, garantizará el patrimonio familiar y se estimularán todas las medidas que le lleven a un mejoramiento económico, moral y racial de las clases productoras. La propiedad y los intereses legítimos de los extranjeros que no hayan ayudado a la rebelión serán respetados y se examinarán, con miras a las indemnizaciones que correspondan, los perjuicios inventariados causados en el curso de la guerra. Para el estudio de esos daños, el Gobierno de la República creó ya la Comisión de Reclamaciones Extranjeras. 8. Profunda reforma agraria que liquide la vieja aristocrática propiedad semifeudal que, careciendo de sentido humano, racional y económico, ha sido siempre el mayor obstáculo para el desarrollo de las grandes posibilidades del país; asiento de la nueva España sobre una amplia y sólida democracia campesina, dueña de la tierra y de quien la trabaja. 9. El Estado garantizará los derechos del trabajo a través de una legislación social avanzada, de acuerdo con las necesidades específicas de la vida y de la economía española. 10. Será preocupación primordial y básica del Estado el mejoramiento cultural, físico y moral de la raza. 11. El Ejército español, al servicio de la nación misma, estará libre de toda hegemonía de tendencia a partido, y el pueblo ha de ver en él el instrumento seguro para la defensa de sus libertades y de su independencia. 12. El Estado español se reafirma en la doctrina constitucional de renunciar a la guerra como instrumento de política nacional. España, fiel a los pactos y tratados, apoyará la política simbolizada en la Sociedad de Naciones, que ha de presidir siempre sus normas. Ratifica y mantiene los derechos propios del Estado español y reclama como potencia mediterránea un puesto en el concierto de las naciones, dispuesta siempre a colaborar en el afianzamiento de la seguridad colectiva y en la defensa general del país. Para contribuir de una manera eficaz a esta política, España desarrollará e intensificará todas sus posibilidades de defensa. 13. Amplia amnistía para todos los españoles que quieran cooperar a la intensa labor de reconstrucción y engrandecimiento de España. Después de una lucha cruenda como la que ensangrienta nuestra tierra, en la que han resurgido las viejas virtudes de heroísmo y de idealidad de la raza, cometerá un delito de alta traición a los destinos de nuestra patria aquel que no reprima y ahogue toda idea de venganza y represalia, en aras de una acción común de sacrificio y trabajo, que en el porvenir de España estamos obligados a realizar todos sus hijos. Información: Reseña de Manuel Rubio Cabeza corregida. |
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Margarita Nelken
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Luis Nicolau D´Olwer
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Andreu Nin Pérez
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Manuel Núñez de Arenas (1886-1951). Político e historiador madrileño, miembro del Partido Socialista Obrero Español y colaborador asiduo del diario El Socialista y, después, cofundador del Partido Comunista Español y fundador de la revista La Internacional. Perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera, emigró a Francia, donde fue profesor de la Universidad de Burdeos. Regresó a España al proclamarse la República, en cuyo régimen ocupó el cargo de inspector general de Enseñanza. Durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano y al término de la contienda volvió a exiliarse a Francia y a ser profesor de la misma universidad, hasta que fue detenido y encarcelado por los alemanes cuando éstos ocuparon dicho país durante la segunda guerra mundial. Autor, entre otros libros, de Notas sobre el movimiento obrero español y España, de la ilustración al romanticismo. Llamado a París para encargarse de la organización de los archivos del Centro Francés de Investigación Científica, falleció en dicha ciudad mientras desempeñaba esta función.
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Paulina Odena (Lina Odena)
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Celestino Onaindia Zuloaga. (1897-1936) Sacerdote vizcaíno, coadjutor de Elgoibar (Guipuzcoa) que al estallar la guerra civil prestó ayuda al Nacionalismo Vasco. Hecho prisionero por los rebeldes fue conducido a Ondarreta (San Sebastián), en cuya playa, tras ser juzgado y condenado a muerte por un consejo de guerra, fue fusilado en octubre de 1936.
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Ramón Ormazábal (1910-1982). Político vasco, nacido en Irún (Guipúzcoa), que en 1935 participó en la fundación del Partido Comunista de Euzkadi. Durante la guerra civil colaboró con el bando republicano, dirigiendo el periódico Euzkadi Roja y, más tarde, el diario Mundo Obrero. Contrario a la amplia autonomía del partido que propugnaba Juan Astigarrabía, propició la expulsión de éste de dicha organización, el cual fue acusado de desviación nacionalista. Al terminar la contienda fue detenido por los rebeldes, que lo internaron en el campo de concentración de Albatera (Valencia), pero, al poco tiempo, consiguió escapar y exiliarse a los Estados Unidos. En 1946 regresó a Europa, incorporándose al Comité Central del PCE, al cual pertenecía desde 1937. En 1960 regreso clandestinamente a España, poniéndose al frente del partido en Euzkadi. Dos años después fue detenido por las autoridades franquistas, que lo condenaron a veinte años de prisión. Puesto en libertad dos años después, volvió a exiliarse a Francia. Tras la muerte de Franco, fijó su residencia definitivamente en España.
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Eduardo Ortega y Gasset (1882-1958). Hermano del famoso filósofo y político republicano que durante la dictadura del general Primo de Rivera hubo de exiliarse a Francia, desde donde, junto con Miguel de Unamuno, dirigió la publicación clandestina Hojas Libres, y que en agosto de 1930 suscribió, a título personal y sin ostentar representación colectiva alguna, el llamado Pacto de San Sebastián. Al proclamarse la República fue nombrado gobernador civil de Madrid y elegido diputado a las Cortes constituyentes por la circunscripción de Ciudad Real (Partido Radical Socialista Independiente). Durante la guerra civil desempeñó el cargo de fiscal de la República, del cual dimitió en noviembre de 1937 tras algunas tensiones con elementos significativos de la CNT, trasladándose primero a París, luego a Cuba y por último a Venezuela, donde falleció.
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Daniel Ortega Martínez
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Ángel Osorio y Gallardo
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Alejandro Otero Fernández (1888-1953). Profesor de Ginecología y diputado socialista en las Cortes constituyentes de la República, que a principios de la guerra civil fue designado por el Gobierno del Frente Popular presidente de una comisión, con sede en París, encargada de la compra de armas en el extranjero con destino al ejército republicano. En 1937 cesó en dicho cargo y fue nombrado subsecretario del Ministerio de Defensa, nombramiento que Peirats comentó diciendo que era como nombrar a Al Capone presidente del Banco de España. Algún tiempo después, Prieto le obligó a dimitir, estableciéndose, entonces, en París y dedicándose, al parecer, al tráfico de armas como simple particular.
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Isabel de Palencia.
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Marcelino Pascua Martínez.
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Alberto de la Paz Mateo Fiscal General de la República, que llevó la acusación en el proceso contra el general Fanjul, en la causa vista por la Sala VI del Tribunal Supremo en agosto de 1936. |
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Angel Pedro García. (?-1940). Militante socialista que en los primeros días de la guerra civil formó parte de las «Patrullas del Amanecer», a las órdenes de Agapito García Atadell y que, más tarde, se convirtió en jefe del Servicio de Información Militar (S1M) de la zona Centro. En los últimos días de la contienda fue utilizado por Julián Besteiro para entrar en contacto con el coronel Segismundo Casado, adhiriéndose al golpe de estado encabezado por este último contra el Gobierno presidido por Juan Negrin. Hecho prisionero por los nacionalistas cuando terminó la guerra, fue juzgado por un consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado un año después.
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Ángel Peinado Leal
Imagen: Gentileza Oscar García |
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José Peirats.
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Juan Peiró
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José Ignacio Peñagaricano. (1872-1937) Sacerdote vizcaíno, coadjutor de Echeverría (Vizcaya) que al estallar la guerra civil prestó ayuda al Nacionalismo Vasco. Hecho prisionero por los rebeldes fue conducido a Ondarreta (San Sebastián), en cuya playa, tras ser juzgado y condenado a muerte por un consejo de guerra, fue fusilado en octubre de 1937.
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Facundo Perezagua. Líder obrero del PSOE, contemporáneo y rival de Prieto en Bilbao. Era de tendencia obrerista. Posteriormente participó en la fundación del Partido Comunista. Un batallón de militantes comunistas llevaba su nombre en el frente de Oviedo. |
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Antonio Pérez Torreblanca. Nació en Villena (Alicante). Abogado y periodista. Directivo de Asociación de Prensa de Alicante. Secretario de la Junta Provincial de Alianza Republicana (1926) y vicepresidente de ese partido en Alicante (1928). Firmante de Manifiesto que creaba el Partido Republicano Radical Socialista (1929). Activista en la huelga de 1930, detenido junto con su amigo Álvaro de Albornoz. Concejal en Alicante (abril de 1931). Director General de Agricultura (1931). Diputado a Cortes en 1931. Alto cargo de la Gran Logia Regional de Levante. Siguió a Marcelino Domingo en su escisión, y fue miembro de la Ejecutiva Provincial de Izquierda Republicana y miembro del Consejo de Estado (1936). Murió en el exilio en Marruecos en 1955 y poco antes de su muerte sufrió un atentado a manos de un falangista enviado por la policía franquista. Fuente: María Jesús Gallar |
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José Miguel Pérez
1.- También palmero fue Blas Pérez González, abogado y Ministro de la Gobernación de Franco durante 16 año, así como Elías Yanes, que fuera Arzobispo de Zaragoza. Esta Isla es así. 2.- Como consecuencia de este hecho La Palma sufrió una durísima represión: se calculan en más de 100 los asesinados sin juicio alguno en toda la Isla ( que entonces no llegaba a 40.000 hbts., que no fue frente de guerra y en la que no hubo ninguna violencia por parte del Frente Popular) , mediante el sistema del "desaparecido", bien en los frondosos bosques palmeros o tirados al mar encadenados.
Fuente: José López Mederos, Catedrático de Hª en EE. MM. e investigador. |
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Francisco Pérez Carballo
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Ángel Pestaña.
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Carles Pi i Sunyer.
Fuente: Ramón Cuellar Sorribes
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Piñuelas (Comisario).
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Gabriel Pradal Gómez (1891-1965). Arquitecto y diputado a Cortes por Almería en 1931 y 1936 (PSOE). Al estallar la guerra civil se hallaba en dicha ciudad, donde, junto al gobernador civil de la provincia, Juan Peinado Vallejo, jugó un importante papel en los hechos que se desarrollaron los días 18, 19 y 20 de julio de 1936 y que concluyeron con el fracaso del alzamiento militar en dicha zona. Al terminar la contienda se exilió a Francia, donde, con el seudónimo de Pericles García colaboró en El Socialista de Toulouse, publicando algunas series de sátiras políticas. Más tarde se instaló en París, donde falleció.
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José Prat García.
Nota: Regresó a España en la transición y fue diputado por el PSOE.
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Felipe Pretel. Militante socialista que fue Subcomisario Político General, también fue Tesorero de UGT. Apoyó siempre al gobierno de Negrín. |
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Casto Prieto Carrasco. Alcalde de Salamanca y catedrático de medicina fusilado por los rebeldes.
Fuente: Santos Juliá y otros |
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Indalecio Prieto Tuero
Lea este artículo de Prieto sobre la destrucción de Guernica. |
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José Puche González. Catedrático de Fisiología y Director General de Sanidad del 36 al 38. Se exilió a Méjico.
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José María Puelles de los Santos. Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla. Fusilado el 5 de Agosto en una saca.
Fuente: Santos Juliá y otros. |
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Isaac Puente
Fuente: Felipe Peña. |