S.B.H.A.C.

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1.2- Galería de políticos republicanos en la GCE

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De Bibiano Fernández Ossorio y Tafall A Federico Lusinger (68)

Bibiano Fernández Ossorio y Tafall.

Miembro del ORGA, partido regionalista gallego y posteriormente de Izquierda Republicana. Había sido nombrado subsecretario de Gobernación poco antes de la guerra. En 1938 fue nombrado comisario general, y se considera que estuvo influido por los comunistas. Después de la guerra marchó a México y desde entonces trabajó al servicio de las Naciones Unidas en distintas partes del mundo, siendo su último cargo el de representante especial del secretario general en Chipre.

 

 

Nota: Ossorio Tafall, como era conocido, fue el último y tercer Comisario General. Parece que fue potenciado por Negrín para poder unificar los Comisariados de Tierra, Mar, y Aire y resolver así la crisis del Comisariado desatada tras el informe del Comisario Piñuelas sobre la penetración comunista en el ejército.

Aurelio Fernández Sánchez

Este cenetista y de la FAI asturiano pertenecía al grupo de Los Solidarios, y de acuerdo con el activismo violento de sus componentes, Durruti, Ascaso, García Oliver, etc..., participó en muchas de sus sonadas acciones. Detenido por el intento de asesinato del feroz capitán general de Cataluña, Martínez Anido, consiguió fugarse y alcanzar Francia, donde permaneció  junto con otros compañeros trabajando de mecánico, pero sin abandonar sus actividades faistas. Regreso a España y su notable activismo le condujo a nuevos encarcelamientos y juicios por su participación en el llamado complot del Puente de Vallecas y otros. A la llegada de la II República fue amnistiado y ya en libertad siguió la senda revolucionaria de Los Solidarios, pese a que eran minoría en la FAI. Durante el bienio negro, volvió a la cárcel y a su salida, se afincó en Barcelona, militando en el Comité de Defensa, organización paramilitar del anarquismo (el equivalente de las MAOC comunistas o de "La Motorizada" socialista). Con la rebelión militar, tuvo destacado papel en el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, y en especial en las parapoliciales Patrullas de Control. En septiembre se encargó de la Junta de Seguridad, órgano represivo de la Cataluña anarquista, que tuvo cuestionable actividad hasta marzo de 1937. Pasó entonces a participar en el "govern" como Consejero de Sanidad, aunque sin perder chance en los asuntos de contrainteligencia del anarquismo barcelonés. Tras los sucesos de Mayo de 1937, abandonó la consejería, y volvió a sus actividades faistas, y fue detenido por presiones del Ministro de Justicia vasco Irujo, relativo al feo "asunto de los Maristas", donde se organizó una fuga de religiosos maristas a la frontera francesa, y que tras pagar al parecer miles de francos, fueron asesinados cerca de la frontera por elementos incontrolados. Tras ser liberado por presiones de la CNT fue elegido Secretario General de la CNT. AL final de la guerra se exilió a Francia y siguió militando en la CNT teniendo especial relevancia en la fracción de este sindicato en Méjico. Murió en 1974 en Méjico.

(En la imagen, en Francia, con Durruti y otros compañeros de Los Solidarios)

Fernando Frade

Dirigente del Partido Socialista que fue Secretario de la Junta Delegada de Defensa de Madrid.

Rafael Fraile.

Médico. Jefe del Servicio de Sanidad del Cuerpo de Carabineros. Responsable de sus Hospitales y trabajador infatigable. Pertenecía al Partido Socialista. Se exilió en Méjico.

José Fusimaña.

Fusimaña, Líster y Álvarez en Aragón

Obrero catalán, comisario de la 11 División y luego del XV Cuerpo. Después de la guerra marchó a la URSS, estudiando en una academia política. Resultó muerto durante la segunda guerra mundial mientras dirigía un batallón guerrillero contra los alemanes.

Ángel Galarza Gago.

(1892-1966). Abogado criminalista y político zamorano que, en 1929, junto con otros correligionarios, fundó el Partido Radical-socialista. Encarcelado durante la «dictablanda» del general Berenguer, suscribió el llamado Pacto de San Sebastián, y al proclamarse la República fue nombrado fiscal general. Más tarde desempeñó la Dirección General de Seguridad, cooperando muy activamente a la creación de la Guardia de Asalto, en cuyo cuerpo puso la República tanto interés. Diputado por Zamora en 1931 y 1936, la primera vez por el citado Partido Radical-socialista, y la segunda, por el Partido Socialista Obrero Español. Al estallar la guerra civil se puso incondicionalmente al lado del Gobierno. Poco tiempo después fue nombrado ministro de la Gobernación en uno de los gabinetes presididos por Francisco Largo Caballero. Su actuación como tal levantó muchas críticas entre los republicanos. Aunque intentó acabar con las detenciones y ejecuciones en el Madrid del otoño del 36, parece que no tuvo los apoyos necesarios de los sindicatos para esta labor. Tras los sucesos de Barcelona de mayo de 1937, fue destituido de su cargo. Durante el resto de la contienda no volvió a ocupar cargo político alguno, salvo el de diputado, limitándose a asistir a las rutinarias sesiones que celebraron las Cortes republicanas. Al final del conflicto se marchó de España, fijando su residencia en París, donde falleció. Ha sido muy vilipendiado por los propagandistas del franquismo basándose en las declaraciones de subordinados suyos arrancadas por medios violentos y compuestas al gusto de la Causa General y del Servicio de intelegencia y Policía Militar franquista.

Jesús Galíndez Suarez.

(1915-1956). Escritor y político vasco, afiliado al Partido Nacionalista Vasco, que fue secretario de Manuel Irujo 0llo. Al estallar la guerra civil se hallaba en Madrid, donde se aprestó a ponerse al servicio de la causa republicana, formando parte de la delegación de Euzkadi en la capital de España. Al terminar la contienda se marchó a la República Dominicana y, después, a EE.UU., donde fue profesor de la Universidad de Columbia. Hallándose en Nueva York —en cuya ciudad era el delegado del Gobierno autónomo vasco en el exilio—, fue secuestrado por unos agentes del dictador dominicano Trujillo, conducido a la citada República y asesinado (al parecer con la complicidad de la CIA). Autor de algunos libros relacionados con el conflicto español —Los vascos en el Madrid sitiado (Ed. Vasca Ekin, Buenos Aires, 1945), Estampas de la guerra. Páginas arrancadas a la memoria de un gudari vasco (Ed. Vasca Ekin, Buenos Aires, 1951), etc., y de un trabajo titulado "La era de Trujillo", que fue, quizá, la causa de su muerte.

 

Eli Gallastegi

Dirigente nacionalista vasco, protagonizó la escisión en el PNV en el año 1921  entre su grupo, Aberri, independentista, y la Comunión Nacionalista, de carácter autonomista. Promovió la creación de Emakume Abertzale Batza, organización de mujeres, y de la Federación de Mendigoxales (montañeros) que llegaría a ser el motor del nacionalismo independentista. Generó grandes polémicas por cuestiones como su línea de solidaridad con la lucha de Abdel Krim, así como con el Sinn Fein irlandés, que era su modelo, o por su afirmación de que temía más al “capitalismo rojo y gualdo” que al “proletariado rojo”. Aceptó críticamente la reunificación de las dos facciones del PNV en 1931, pero en 1933 rompe con el Partido junto con los seguidores de la revista que dirige, Jagi-jagi, órgano de expresión de los mendigoxales. Se muestra crítico respecto al Estatuto porque lo considera incompatible con una estrategia independentista, y tras la rebelión militar de 1936 es partidario de que los vascos no se involucren en una guerra “extranjera”.  Sin embargo los acontecimientos traen la guerra a territorio vasco, y los mendigoxales de Jagi-jagi ponen en pie dos batallones, el “Lenago il” (Antes morir) y el “Zergaitik ez?” (¿Por qué no?), cuyo comportamiento en el combate fue parejo con la belicosidad de sus nombres.

Fuente: Felipe Peña

Gregorio Gallego

(1916-2007). Periodista anarcosindicalista, nacido en Madrid, que durante la guerra civil tomó parte activa en la contienda, especialmente en la defensa de la capital de la República, y que, tras el triunfo de los nacionalistas, permaneció en prisión por espacio de casi veinte años. Autor de diversas novelas como "El hachazo" —ambientada en un hospital penitenciario—, La maraña —inspirada en la atmósfera carcelaria y judicial que le tocó vivir—, "Ardiente verano" y, sobre todo, "Asalto a la ciudad" —en la cual cuenta algunas de las vicisitudes vividas por el pueblo de Madrid durante los tres años que duró el conflicto, obra considerada por la crítica como una de las mejores que se han escrito sobre el tema—.

Ignacio Gallego Bezares.

Ignacio gallego nació en Jaén en 1914. Su padre era alpargatero pero le dejó huérfano con siete años, así que ya desde su más tierna infancia hubo de buscarse el cocido trabajando en lo que salía en el pueblo. La buena suerte es que le gustaba la música y le admitieron en la banda de música del lugar. Con este acicate, Gallego comenzó a preocuparse de sus formación y aprendió a leer y a escribir a toda máquina. Los conocimientos le permitieron abandonar el pueblo y marchar a la capital de aprendiz de mecánico. La ascensión cultural y profesional de Gallego era imparable. Ganó una beca en una escuela de Formación profesional. Allí conoció a otros compañeros más concienciados e ingresó en las JSU local. En abril de 1936 fue nombrado Secretario general de las JSU de Jaén. Con el estallido de la guerra se alistó voluntario en las milicias de Jaén, llegando a ser su comandante. Según la guerra avanzaba, como sus camaradas de las JSU Carrillo y Galarza, fue ascendiendo políticamente en la Comisión Ejecutiva Nacional de las JSU. Pese a que se ha dicho que esta organización (resultado de la fusión de las JS y JC) era en puridad las juventudes de los comunistas, en realidad eran mucho más y dada la coyuntura, las vemos como un magno ejemplo de sentido común de la juventud progresista. El que terminaran adoptando la línea, y la organización en definitiva, del PCE, lo determinó el derrotero de la guerra y de los líderes de las JSU. Ignacio Gallego se exilió a la Argelia francesa, padeciendo cárceles y campos de trabajo. El inicio de la guerra mundial le pillo en Paris, pero no tardó en partir para Rusia con la mayoría de los cuadros del Partido Comunista. Durante la Gran Guerra Patria sirvió en el Ejército ruso. Tras la guerra regresó a Francia y a veces a España, en ambos casos en la clandestinidad. Ignacio Gallego se configuró como un peso pesado de la clandestinidad del PCE en España. Con la monarquía parlamentaria fue elegido diputado en 1977 y en 1979. Con las escisiones que sufrió el PCE en los 80, Ignacio Gallego abandonó el partido de sus amores para fundar un pro soviético PCPE. En 1986 y tras la fundación de Gerardo Iglesias de IU, Gallego firmó el acta fundacional de la coalición, saliendo elegido diputado por Málaga por IU, cosa que hubiera sido imposible desde el PCPE. Aún Gallego tuvo que salir en 1988 del PCPE por unitarista y volver a PCE de toda la vida junto con los compañeros más importantes del PCPE. En ese mismo año se retiró de la política y murió en 1990. Durante su estancia en Rusia, una de sus hijas  tuvo gemelos pero los médicos rusos les dijeron que habían muerto los dos. No era cierto, uno de ellos, paralítico cerebral, fue ingresado en un centro para este tipo de niños, sin que ni su abuelo ni su madre lo supieran. (Se trataba de Rubén Gallego que sobrevivió a sus desdichas y se descubrió como excelente escritor no ha mucho).

José María Gallegos Racafull.

Canónigo de la catedral de Córdoba que al iniciarse el conflicto condenó la rebelión militar adhiriéndose al gobierno. Terminada la guerra y en el exilio solicitó permiso al obispo español para regresar. Recibió una disparata respuesta llena de odio y sarcasmos donde le apremiaban a buscar un país lejano donde nadie supiera del horrible crimen perpetrado apoyando la legalidad vigente. En Guadalajara de Méjico donde estaba exiliado y daba clases, escribió "La pequeña grey. Testimonio religioso sobre la guerra de España". También escribió sobre la realidad mejicana, pasado y presente. Murió en 1963 de un infarto mientras daba clase. Su vida fue un ejemplo de limpieza política y honestidad. Que la diosa Razón lo tenga en su seno.

Juan Gallego Crespo

Nació en Torreperogil (Jaén, España) el 22 de Febrero de 1886 aunque residió en Córdoba y Sevilla. En 1907 abrazó el anarcosindicalismo, ideología en la que basó su lucha durante los años más convulsos del siglo XX siendo uno de los dirigentes anarquistas más influyentes y conocidos de principio de siglo. Juan Gallego realizó numerosos viajes por toda Andalucía con el objetivo de implantar la CNT (Confederación Nacional del Trabajo (España)) en los tajos y difundir la defensa del campesinado en los latifundios andaluces. Fue un luchador incansable, intervino en numerosos mítines y conferencias así como artículos periodísticos. En 1911 tuvo que huir de Bujalance perseguido por repartir propaganda antimilitarista en los cuarteles. En Córdoba colaboró intensamente en el Centro Obrero. En 1918 fundó en Sevilla Acción Solidaria; más tarde se estableció en Valencia desde donde desarrolló una intensa actividad en el Comité Regional de Levante de la CNT, colaborando activamente en la Solidaridad Obrera de Valencia, sindicato para el que fue propuesto como responsable varias veces. Allí representó diversos sindicatos como la sociedad El Obrero Instructor de Soneixa. En 1919 intervino como delegado por Levante en el congreso de la CNT celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. En julio de 1927 intervino en Valencia en el congreso fundacional de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), aunque esta vez de forma clandestina por la dictadura de Primo de Rivera. Se casó con Eustaquia Santisteban Molina con la que tuvo ocho hijos: Acracio, Justo, Julio, Aurora, Helios, Camelia, Rosa y Palmira. Escribió numerosos artículos en “La Revista Blanca” y “El Luchador” y fue redactor de “Fragua Social” de Valencia. Al final de la guerra era el responsable del comité Regional de la CNT-Centro, y representaba a dicha zona en las reuniones del Movimiento Libertario. En 1931 escribió la novela “La Aurora” (Barcelona, La Revista Blanca, 1931) y en 1937 el ensayo “Síntesis de la Acción Sanitaria del Centro” (Barcelona, 1937). En el plano profesional, obtuvo el título de Practicante de Medicina y Cirugía y prestó sus servicios en el Instituto del Cáncer de Madrid. Durante la guerra trabajó de Practicante en los Servicios Móviles de Epidemiología, así como en la Subsecretaría de Sanidad de Madrid, Valencia y Barcelona del Comité Nacional de la CNT. Fue vocal de la CNT en el Ministerio de Trabajo. Al concluir la guerra Juan Gallego Crespo sería detenido y preso en el campo de concentración de Albatera (Campo de Albatera) pero consiguió evadirse y huir a Francia, donde continuó trabajando para el Movimiento Libertario hasta que la invasión alemana dio al traste con la organización en Francia y decidió marchar a México. En Marsella embarcó hacia México en el vapor “Nyassa” arribando a Veracruz el 22 de mayo de 1942. Le acompañaba su esposa Eustaquia Santisteban Molina y tres de sus hijas (Camelia, Rosa y Palmira Gallego Santisteban, por entonces de 17, 13 y 11 años respectivamente. Aún en México continuó su labor partidaria y, junto a otros republicanos españoles fue uno de los firmantes el 11 de octubre de 1955 de la carta dirigida al Sr. Secretario General de la ONU, fundamentando y solicitando no se aceptara a la España de Franco como miembro en la organización, a esta declaración se adhirieron el 1º de enero de 1942 los Estados Unidos de América, Inglaterra, Rusia, China, Austria, Bélgica, Canadá, Costa Rica, Cuba, Checoslovaquia, Santo Domingo, El Salvador, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Polonia, Unión de África del Sur, Yugoslavia, y, posteriormente, México, Filipinas, Etiopía, Irak, Brasil, Bolivia, Venezuela y Perú. Juan Gallego Crespo, como tantos exiliados, no pudo regresar a España. La longevidad de la dictadura franquista fue demasiado larga para los que aguardaban la instauración de la democracia en tierras lejanas. En cambio su familia recuerda cómo su nostalgia le pudo y realizó un fugaz viaje a España cuando aún Franco no había muerto. Juan Gallego Crespo falleció en México el 14 de abril de 1974 (43º aniversario de la 2ª república española). Tenía 89 años de edad.

Información enviada por: Rafael E. González Gallego

Agapito García Atadell.

Imagen publicada en la revista "Crónica" el 13 de septiembre de 1936. Los diputados Lamoneda, Bujeda, Alvar y Anastasio de Gracia, se fotografían con miembros de la Brigada Atadell, tras una comida de confraternización. marcados con flechas Atadell y Pedro Penabad

Atadell y Pedro Penabab

Natural de Vivero Lugo). Obrero tipógrafo socialista partidario del ala prietista. Cuando estalló la guerra civil organizó en Madrid un grupo llamado oficialmente Milicia Popular de Investigación, pero conocido por todo el mundo como Brigada Atadell. En un principio estos grupos fueron tolerados por el gobierno ante la imposibilidad de disolverlos, pues eran los propios partidos y sindicatos los que los alentaban y consentían. Si bien, tanto socialistas, como anarquistas y comunistas buscaron pronto el amparo "oficial". En el aislado gobierno Giral de julio de 1936, se decidió que el comisario Antonio Lino (1), a la sazón Jefe de Primera Brigada Criminal en la Dirección General de Seguridad, republicano moderado y con la confianza del Director General, José Alonso Mallol (2), dirigiría la Milicia Popular de Investigación con García Atadell como jefe y Javier Méndez como subjefe, de modo que la Brigada de Atadell por un lado (socialistas) y la Brigada del policía Javier Méndez por otro (comunistas), ambas en dura competición, quedarían bajo control de la Dirección General de Seguridad. Los milicianos de estas brigadas serían considerados agentes al igual que los de carrera hasta nuevo aviso. Los anarquistas se apuntaron al nuevo Comité Provincial de Investigación Pública, creado en agosto por el nuevo Director General, Manuel Muñoz, con el que se pretende regular las Comisiones Represivas y los Tribunales Populares. Pero el control de los grupos represivos de la CNT no funcionó, ni se intentó, pues además, la propia CNT tenía prácticamente el control de la Contrainteligencia militar en el creado Servicio Especial, al alimón con el comunista Ángel Pedrero, futuro director del SIM, en el nuevo negociado de la segunda sección del reconstruido Estado Mayor del Ministerio de la Guerra. Todas estas brigadas y grupos iban de incidente en incidente, con la creciente indignación de gran parte de los partidarios del Frente Popular, pues a medida que trascurría el verano de 1936 la legítima labor investigadora y de represión contra los traidores, quintacolumnistas y desafectos, se fue pervirtiendo en sus fines y, todavía peor, con la formación de nuevos grupos incontrolados que sólo buscaban robar y eliminar testigos, algunos con presencia quinta columnista desestabilizadora. La propaganda rebelde se encargó rápido de deslegitimar la legal defensa de la República, que la policía política y el contraespionaje militar querían practicar con todas las garantías ante la avalancha de actividades clandestinas contra el legítimo gobierno de la II República.

En el caso que nos ocupa, el inteligente Atadell se procuró recursos e inmuebles, donde vivía a cuerpo de rey y donde elaboraba su retorcida estrategia de asesinar por un lado, robar por otro,  y proteger a derechistas de importancia para cubrirse las espaldas por si acaso. Pronto, todos los grupos represores adoptaron esta táctica. En la dura lucha por el control político de la represión, la fracción más progubernamental que encabezaban los comunistas se hizo con la autoridad legal y el comisario Lino y, principalmente, Atadell y su segundo y paisano, Pedro Penabad, que paso de Jefe de las Milicias Gallegas a agente de la Brigada Atadell, le vieron las orejas al lobo (y encima, Franco aproximándose a Madrid) y, Atadell, tras ayudar a Lino a exiliarse a Francia, pues se le pedían responsabilidades, decidió sacar a su familia y largarse él mismo con su segundo y con todo lo que habían arramblado a sus víctimas derechistas. Estaba claro que todo aquel estado de cosas iba a cambiar y que se iban a pedir responsabilidades, hartos como estaban las personas decentes del Frente Popular de estos desalmados que corrompían la necesaria y honesta labor de contrainteligencia en un Madrid cuajadito de desafectos, traidores, espías y quintacolumnistas. De modo que Agapito García Atadell y Pedro Penabad, con la excusa de una misión de contra intelegencia en Francia, partieron con su botín rumbo a Marsella, donde tenían intención de partir a Sudamérica y reunirse con sus familias. Pero cometieron varios fallos, uno, no percatarse de que el barco, el Mexique, hacía escala en Tenerife, y otro no conservar la debida compostura en el viaje y levantar sospechas entre los pasajeros. Se dijo que agentes de la República filtraron la información a los franquistas, incluso que fue Buñuel, el director de cine, que viajaba de pasajero rumbo a Cuba, el que se chivo al capitán del barco. El resto es la historia de un drama personal, donde Atadell, preso en la Sevilla franquista, se derrumba y se vuelve su contrario. Fue ajusticiado a garrote vil, que los militares rebeldes tuvieron el agrado de reponer.

Lea los interrogatorios y la sentencia de su juicio en Sevilla. Pero no se lo crea todo. El tribunal franquista trataba de sacarle todo el jugo a este caso y usarlo de artillería en su causa propagandística contra la barbarie roja.


Notas.-

Agapito García Atadell, Antonio Lino y Pedro Penabad en el despacho del comisario. Esta imagen fue una pesadilla par Antonio Lino que la justificó por expresa petición de Atadell para fotografiarse en su despacho, a lo que no pudo negarse tras haber salvado Atadell a un policía familiar de Lino. La verdad es que el gesto del comisario es bien de circunstancias.

(1) El comisario Antonio Lino, que por haber pertenecido a la Brigada Criminal durante el Bienio Negro, no era sospechoso de faccioso, recibió este envenenado encargo que partió su carrera y casi su vida por la mitad. Como el propio comisario reconoce en sus memorias, el control del gobierno en estos grupos represivos era nulo, aunque se mantenía un cierto paripé funcional y administrativo. Pero Atadell, Méndez y Mancebo (CNT),  hacían y deshacían sin importarles mucho la opinión de Lino y del propio Director General, Manuel Muñoz de los que supuestamente dependían. El comisario Lino trató de salvar a todos los derechistas que pudo, sobre todo a su compañeros policías de la Brigada Social, que habían sido unos bárbaros torturadores, si no asesinos, y lo tenían muy crudo. Se dice que buscó por todos los medios exiliarse, pues de pasarse al enemigo, imposible, lo hubieran fusilado en el acto. Las memorias del comisario Lino son muy interesantes pero hay que tener en cuenta que son exculpatorias. Afirma con desparpajo que privado realmente de mando sobre la Brigada Criminal, los hombres de la antigua policía no se atrevían a salir a a la calle solos por miedo a ser asesinados por los agentes de la nueva policía, y que prácticamente pasaban la vida en el despacho de Antonio Lino. A quien al parecer tenía verdadero pánico, Lino y otros agentes, era a su vez a Javier Méndez Carballo, segundo jefe de las Milicia Popular de Investigación, que era igualmente policía antes de la guerra y al parecer miembro del PCE.

(2) Véase este importante personaje. Mallol sería prontamente sustituido por Manuel Muñoz en el cargo de Director General.

Cristino García Granda.

Héroe asturiano. Natural de Ferrero, Gozón. Fogonero del vapor "Luis Adaro" que se encontraba en Sevilla en el momento de la traición de Queipo. La tripulación, asturiana en su mayoría, se amotinó y tomó el mando del barco que arrumbó a Gijón. Cristino combatió en Asturias hasta el final del frente Norte y retornado a la España republicana, combatió con el grado  de teniente en el XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero. Exiliado a Francia tras la derrota, fue encerrado en un campo de trabajo. Con la invasión alemana, Cristino se incorporó a la resistencia contra los nazis. Pronto tuvo el mando de la división 158 de la famosa y heroica Agrupación de Guerrilleros Españoles. Cristino fue un fuera de serie en la lucha guerrillera, destacando la liberación de presos políticos de Nimes, la toma de Foix y la batalla de la Madeleine, donde su división emboscó a una columna motorizada alemana que se encaminaba a reforzar Paris compuesta de más de mil quinientos soldados que durante varios días mantuvo pegada al terreno y sin escapatoria y que tras la llegada del refuerzo de medio centenar de guerrilleros franceses de las FFI, se vio obligada a rendirse, incluyendo suicidio del oficial alemán al mando. Una proeza guerrillera española y también francesa. Tras la guerra mundial fue condecorado con la Gran Cruz de la legión de Honor y considerado Héroe Nacional Frances. Enviado por el PCE para reorganizar la guerrilla antifranquista, fue capturado por los franquistas en len octubre de 1945 y fusilado en 1946 a pesar de las presiones internacionales y principalmente francesas.

Más información: Lea este Artículo de Xavier Lacosta

Veneranda García Manzano

Maestra nacional y diputada socialista por Asturias. También conocida como Veneranda Manzano Blanco. Había nacido en Beloncio, Piloña el 27 de abril de 1893. Primeramente trabajó como maestra en Bueres, concejo de Caso. Después marchó a Cuba, donde moró 10 años. Al regreso a España se afilió al sindicato de maestros de UGT. Después ingresó en el PSOE, presidiendo la Agrupación de Llanes. En las elecciones de 1933 es una de las cinco diputadas socialista elegidas (a saber, María Lejárraga, Margarita Nelken, Matilde de la Torre, Francisca Bohigas y la propia Veneranda) En la de Octubre fue detenida. Durante la guerra civil atendió a la población infantil en las colonias infantiles que gestionaba el gobierno. Se exilia al final del frente Norte a Francia desde donde repasa a Cataluña. Prontamente se pone a trabajar para el gobierno en Castellón como vocal del Tribunal de Espionaje que juzgaba a traidores, espías y quintacolumnistas. Ya en el exilio y padeciendo una ceguera incapacitante y habiendo sido decidida partidaria de la resistencia y del gobierno legal de Negrín, fue represaliada por sus propios compañeros del ala prietista, expulsada del partido y vilipendiada como todos los que estuvieron a su caso. En 1947 decidió ingresar en el PCE. En el 37 congreso del PSOE en 2008 se decidió reintegrar a todos los expulsados por Prieto, naturalmente a título póstumo.

Juan García Oliver.

En la imagen con otra ministra anarquista, Federica Montseny, el día de la presentación como tales ante el presidente de la República, a la toma de posesión del presidente del Consejo de Ministros, Largo Caballero.

(1901-1980). Dirigente anarcosindicalista, nacido en Reus (Tarragona), que formó parte, junto con Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y otros, del grupo terrorista conocido por «Los Solidarios». Durante la dicta-dura del general Primo de Rivera se exilió a Francia, donde entró en contacto con otros revolucionarios anarquistas y contribuyó muy eficaz-mente al nacimiento de la FAI y a la preparación de un atentado, que resultó frustrado, contra Alfonso XIII. Aunque partidario de la acción directa, no compartió sus métodos ni con los idealistas ácratas, más teóricos que prácticos, ni con los sindicalistas de Angel Pestaña, a los cuales consideraba meros reformistas. Tras ser encarcelado varias veces, al proclamarse la República fue puesto en libertad, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los líderes más cualificados de la CNT y, más tarde, de la citada FAI, participando personalmente en la mayoría de los sucesos revolucionarios —huelgas del Alto Llobregat, etc.— ocurridos en España en el periodo comprendido entre 1931 y 1936. Al producirse el alzamiento militar del 18 de julio de este último año se distinguió en el aplastamiento del mismo en Barcelona, formando parte del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña. Más tarde fue nombrado ministro de Justicia, como representante de la CNT-FAI, en uno de los gobiernos que presidió Francisco Largo Caballero. Lo insólito del nombramiento —era la primera vez, y posiblemente la última, que un anarquista desempeñaba la cartera de Justicia— dio lugar a numerosos comentarios y a no menos quebraderos de cabeza. Incluso entre sus propios correligionarios, como dice Hugh Thomas (La guerra civil española, Ed. Urbión, S. A., Madrid, 1979), produjo un indisimulable estupor oír por radio que se le llamaba «el excelentísimo señor ministro de Justicia, camarada García Oliver». De su paso por tal departamento queda el recuerdo de un discurso sin precedentes en la larga nómina de ministros de Justicia (Hugh Thomas, op. cit.): «... La justicia ha de ser caliente, la justicia ha de ser viva, la justicia no puede estar encerrada dentro de los estrechos limites de una profesión. No es que despreciemos de forma definitiva los libros y los procedimientos, pero lo cierto es que había demasiados abogados... Cuando las relaciones entre los hombres sean las debidas, no habrá necesidad de robar ni de matar... Por primera vez, se dirá que el criminal delincuente común no es un enemigo de la Sociedad; es, acaso, una víctima de la Sociedad. ¿Quién es capaz de decir que no va a robar obligado a ello para dar de comer a sus hijos y para comer él mismo? No creáis que quiero hacer la apología del robo, pero a las masas hay que hablarles con dureza. El hombre no procede de Dios, procede de la caverna, de la bestia... La justicia es algo tan sutil que basta con tener corazón para interpretarla...» Ya en otra ocasión, refiriéndose a los «paseos» había dicho: «Lo de los paseos era la justicia administrada directamente por el país, por el pueblo, en ausencia absoluta de los órganos de la justicia tradicional, que había fracasado.» De todas formas, y a pesar de tan peregrinas manifestaciones y de que, al parecer, su sueño era hacer una enorme pira con todos los registros dependientes del Ministerio de Justicia, cosa que no llevó a cabo, aunque es cierto que ordenó la cancelación de todos los antecedentes penales por delitos cometidos con anterioridad al 15 de julio de 1936, hizo todo lo posible para que el Gobierno recuperara su natural autoridad y nadie desempeñase, aun mismo tiempo, el doble papel de juez y de verdugo. A pesar de tales esfuerzos —dice Diego Martínez Barrio en sus Memorias, Ed. Planeta, Barcelona, 1983—, «no consiguió nunca ser recibido en audiencia privada por el presidente de la República, señor Azaña». También como representante de la CNT fue miembro del Consejo Superior de Guerra, dando pruebas de no escasa competencia en todo lo relacionado con la organización de academias en las que preparar a los nuevos oficiales del ejército republicano. Como jefe de la organización y la administración de las escuelas de formación de oficiales —escribe Burnett Bolloten en su libro La revolución española, Ed. Grijalbo, S. A., Barcelona, 1980-, se ganó la admiración incluso de sus adversarios ideológicos. Antonio Cordón y yo —escribe Martín Blázquez, oficial profesional del Ministerio de la Guerra—nos pusimos en contacto con él, pero lo único que nos quedaba por hacer era ejecutar sus instrucciones. Inmediatamente se consiguieron alojamientos, instructores y equipo. Oliver era infatigable. Lo disponía y supervisaba todo personalmente. Entraba en los menores detalles y se preocupaba de todo. Hasta se interesaba por los horarios de estudios y por la organización de la cocina. Pero insistía sobre todo en que los nuevos oficiales fuesen adiestrados en la disciplina más estricta. Yo, que no creo en la improvisación, estaba asombrado ante la capacidad organizadora de aquel anarquista catalán. Observando el acierto y la capacidad con que actuaba, comprendí que era un hombre extraordinario y no pude menos de deplorar que tanto talento se desperdiciara en una actividad destructiva.» Durante los sucesos acaecidos en Barcelona en mayo de 1937, desempeñó un importantísimo papel, consiguiendo que los anarcosindicalistas depusiesen las armas y, como consecuencia, se diese por terminada aquella guerra civil dentro de la guerra civil. Tras la caída de Largo Caballero y el acceso de Negrín —y de los comunistas— al poder, su estrella comenzó a declinar hasta casi desaparecer de la vida política de la España republicana. Al final de la contienda se refugió en Francia, Suecia, Venezuela y México, permaneciendo en este último país hasta su fallecimiento.

Fuente: Manuel Rubio Cabeza. Diccionario de la GCe.

García Oliver es besado por una compañera cuando parte con su columna para el frente aragonés. Obsérvese el subfusil MP-28. Que entonces no se llamaban subfusiles sino metralletas, carabinas automáticas, etc...y que, por supuesto, aún no se llamaban naranjeros.

Alejandro García Val.

Líder sindicalista de la CNT de la zona Centro. En 1936 era secretario del sindicato de trabajadores de la Confección. Fue representante civil en el E. M. Central y posteriormente director general de Transporte por Carretera. Durante el periodo anterior a la guerra, formó parte del trío animador de la CNT madrileña, que eran García Pradas, Salgado y él mismo. Tuvo mucho importancia en el final de la guerra, pues ferviente anticomunista como su amigo y camarada, el periodista citado García Pradas, influyó decisivamente, según cuenta Gregorio Gallego, en el apoyo de las fuerzas de Cipriano Mera al golpe de Casado. El final de la guerra los devoró como a todos los que apoyaron a Casado, y la CNT, la organización obrera más importante de la historia de España, desapareció como agua en azúcar, pagando su jacobinismo, su antirrepublicanismo y sus excesos represivos, mientras sus innegables virtudes sociales, políticas y patrias, desaparecían también en la irrecuperable hecatombe ideológica de la primavera de 1939.

José Gárdeñas

Miembro del sindicato de la Construcción de Barcelona que metido a labores de represión se puso a robar y otros desmanes en beneficio propio. Escorza de la CNT dio la orden de eliminarlo, junto con Fernández, otro de lo mismo, del Sindicato del Ramo de la Alimentación.

Ventura Gassol Rovira.

La Selva del Camp, 1893 - Tarragona, 1980. Escritor. Estudió en el seminario de Tarragona sin que llegase a ordenarse. Miembro del partido nacionalista radical Estat Catalá, fue hombre de confianza de Francesc Maciá. Participó en una invasión de Cataluña por Prats de Molló (Gerona) en 1926. Tras la dictadura de Primo de Rivera regresó a Barcelona como diputado a Cortes por Esquerra Republicana de Cataluña en 1931. Fue consejero de Cultura de la Generalitat entre 1931 y 1934 y luego en 1936. Fue encarcelado por su participación en el intento de golpe de estado de octubre de 1934. Fue liberado por el Frente Popular. Al iniciarse la guerra civil huyó exiliado de España por las amenazas que sufrió por parte de la FAI contra su vida. Regresó a España en 1977. Escribió Ámfora (1917), La nau (1920), Les tombes flamejants (1923), Mirra (1931), Poemes (1934), Miratges (1950), La cancó del Vell Cabrés (1921), La Dolorosa (1928) y La mort de l`ós (1935 en poesía. En prosa escribió El preu de la sang (1923).

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes.

Ángel González Gil-Roldán.

Miembro de la CNT que fue nombrado Subcomisario General de Guerra para dar a los anarquistas mayor representación en el Ejercito Popular y facilitar la militarización. Como miembro de la Comisión Regional de la CNT de la zona Centro tuvo destacada actuación en los incidentes que rodearon al famoso suceso "Yagüe". (1)

(1) La CNT tenía controles permanentes en las zonas donde era mayoritaria o tenía edificios confiscados por el vacío de poder a raíz de la marcha del gobierno y mientras tanto la Junta de Defensa se ponía en marcha. Los sucesos consistieron en que los controles de la CNT no dejaban pasar a los coches de otros partidos sin el sello de su sindicato, lo que a todas luces rayaba con el sabotaje. Los miembros del PSOE y del PCE detenidos o desviados en esos controles ilegales protestaron en todas las instancias de la Junta, pero el inestable equilibrio de poderes de Madrid, difícilmente podía dar la razón a unos en detrimento de otros. Las cosas se complicaron todavía más cuando la CNT impidió el paso a líderes señalados del PCE en funciones de la Junta Delegada, lo que, sin duda, era traición. El clima de enfrentamiento se polarizó entre la CNT y el PCE para horror de muchos dirigentes y militantes sensatos de ambas organizaciones. El 23 de diciembre la situación explotó cuando a las tres de la tarde en el control de Ventas  y tras una fuerte discusión, el coche donde viajaba el Delegado de Abastos de la Junta, el comunista Pablo Yagüe fue tiroteado, resultando este último herido muy grave. El Delegado de Orden Público de la Junta, Carrillo, movilizó a una compañía de asalto y detuvo a los culpables que se habían refugiado en el Ateneo Libertario de Ventas. El PCE exigió su ejecución, pero el caso es que los presos pasaron a depender de un Tribunal de Justicia. La prensa de ambas organizaciones no paraba de echar lecha al fuego, indicando Mundo Obrero que la CNT se la tenía jurada a Pablo Yagüe por no aprovisionar los establecimientos colectivizados de la CNT, y que al ver los milicianos de quién se trataba, abrieron fuego. Como en este tema ya había habido un muerto de la CNT de Abastos, por manos de pistoleros desconocidos, Mundo Obrero concluía que se trataba de una simple venganza. Sospechando el PCE, que la justicia no le iba a dar la razón, se liaron la manta a la cabeza y asesinaron a tres cenetistas, cuyos cadáveres abandonaron con el carné de la CNT en la boca. Este terrible crimen tuvo la misma repuesta, tres cadáveres de comunistas aparecieron en la misma tesitura. Contraatacó el PCE y dos anarquistas más cayeron y después varios comunistas. Asustadas y presionadas, ambas organizaciones llegaron a un acuerdo y cesaron los asesinatos en la zona Centro. La Justicia Popular absolvió a los tres anarquistas detenidos y los periódicos de la CNT se hartaron de exigir disculpas que no venían a cuento, dado el gusto que le tenían a las funciones de policía en la CNT. Mundo Obrero no dijo nada, pero estaba que echaba humo.

Francisco Gonzalo

Cartero de la ciudad de Sigüenza (Guadalajara), conocido como "El Carterillo", presidente de la Casa del Pueblo de Sigüenza, y destacado militante socialista. Ya el once de marzo de 1936 había sido apedreado hasta la muerte otro cartero socialista en otro pueblo de la provincia, Victor Bernández, y los ánimos estaban muy caldeados en toda la zona. El 13 de julio de 1936 pocas horas después del asesinato de Calvo Sotelo, noticia que no podían conocer sus asesinos, fue tiroteado Francisco Gonzalo por falangistas locales cuando salía de la casa del Pueblo. Fue enterrado el día 15 de julio acompañada de una multitud de varios miles de segontinos que en completo silencio y con el puño en alto despidieron a Francisco Gonzalo. El autor material fue el falangista Román Pascual, hijo del propietario de la fabrica de harinas. Toda la izquierda de la zona culpó de la autoría intelectual del crimen al cacique Bernal, al impopular obispo Eustaquio Nieto con muy mala fama moral (1), y al canónigo de la catedral, Yaben, ideólogo de la conspiración en la ciudad y de reconocida fama de corrupto.

La imagen fue publicada por el semanario Abril portavoz de las izquierdas en la provincia.

(1) El obispo fue detenido por las milicias el día 25 de julio y liberado por intercesión de Cipriano Mera, pese a gran parte del pueblo seguntino le acusaba del asesinato de Francisco Gonzalo. Al día siguiente fue detenido por milicianos y fusilado. Su cuerpo fue ocultado y quemado para evitar su reconocimiento.

Bernardo Giner de los Ríos y García.

(1888-1970). Arquitecto y político malagueño que en 1931 fue elegido diputado a Cortes por su provincia natal (Agrupación al Servicio de la República), y que en 1936, estando afiliado a Unión Republicana, fue ministro de Comunicaciones en el Gobierno que tras el triunfo electoral del Frente Popular presidió Santiago Casares Quiroga. Durante la guerra civil prestó apoyo a la causa gubernamental, siendo nombrado por Diego Martínez Barrio, el 19 de julio de dicho año, ministro de Trabajo, en un gabinete que sólo duró unas horas y que ni tan siquiera llegó formalmente a asumir el poder. Poco tiempo después, al acceder a la Presidencia del Gobierno José Giral Pereira. desempeñó la cartera de Comunicaciones v Marina Mercante, volviendo a ser ministro de Comunicaciones con Francisco Largo Caballero. Por último. Juan Negrín le volvió a designar ministro de Comunicaciones y Marina Mercante, cargo que desempeñó hasta el final de la contienda. Al acabar la guerra se exilió a México, donde residió hasta su fallecimiento.

José Giral Pereira.

(1879-1962). Químico, farmacéutico y político, que fue catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Salamanca v de Química Biológica de la de Madrid. Republicano activo 7 masón, fue encarcelado por su participación en la huelga revolucionaria de 1917, y volvió a serlo, varias veces más, durante la dictadura del general Primo de Rivera. Afiliado a la Masonería y amigo personal e incondicional de Manuel Azaña, al proclamarse la Re-pública fue nombrado consejero del Estado y rector de la Universidad de Madrid, y poco más tarde, ministro de Marina. cartera que desempeñó en todos los gabinetes constituidos por el citado Azaña en el bienio 1931-1933. Elegido en 1931 y 1936 diputado a Cortes por Cáceres (Acción Republicana c Izquierda Republicana, respectivamente), tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936 fue nombrado nuevamente ministro de Marina, en sendos gobiernos presididos por el citado Azaña y Santiago Casares Quiroga. Conocedor de la conjura militar que venia tramándose para derribar la República, en los días inmediatamente anteriores al estallido de la guerra civil, hallándose desempeñando el citado departamento ministerial, prohibió la práctica de unas maniobras navales que habían de llevarse a cabo en las inmediaciones de la costa marroquí y en la de las islas Canarias, situando en las estaciones radiotelegráficas de la Armada, especialmente en la de Madrid (Ciudad Lineal), personal de su más absoluta confianza, a fin de poder detectar cualquier movimiento sospechoso relacionado con la referida conjura. El 18 de julio de 1936, al tener conocimiento de la sublevación de las tropas destacadas en el Protectorado de Marruecos, se puso en contacto telegráfico con los destructores Lepanto, Sánchez, Barcaiztegui y Almirante Valdés, surcos en Melilla, y con el destructor Churruca y el cañonero Dato, estos dos últimos en las inmediaciones de Ceuta, y ordenó a sus respectivos comandantes que inmediatamente de recibir el mensaje rompiesen fuego sobre los campamentos y cuarteles de Regulares, centros militares o agrupaciones de fuerzas. "La República Española —decía textualmente el despacho— espera de la lealtad y disciplina de esas dotaciones sabrán hacer honor a la tradición brillante de la Marina. Continuarán el fuego hasta solicitud de tregua o haber consumido la mitad de los cargos. En todo caso, darán cuenta inmediata del cumplimiento de esta orden. Evitarán disparar sobre edificios enclavados en el casco de la población." La orden, no obstante la claridad de sus términos, no es obedecida. Al día siguiente, visto el fracaso obtenido por el efímero Gobierno que encabezaba Diego Martínez Barrio, acepta el encargo de Azaña —elevado ya a la Jefatura del Estado— de formar un nuevo gabinete, en el que sólo da entrada a republicanos moderados y en el cual, además de la Presidencia, se reserva la cartera de Marina. Para hacer frente a la rebelión, que ya había comenzado a extenderse por la Península, decide, por un lado, armar a las masas obreras y sindicales —a lo que se opusieron algunos ministros—y, por otro, acuerda disolver el ejército sublevado, medida esta última que, lógicamente, resultó ineficaz y, al mismo tiempo, contraproducente. En la noche del 19 al 20 de dicho mes, posesionado ya de la Presidencia del Gobierno, dirige un telegrama al jefe del Gobierno francés en demanda de ayuda: «Sorprendido por un peligroso golpe militar —le dice—, le ruego nos ayude inmediatamente con armas y aviones. Fraternalmente, Gírala' Algún tiempo después recabó una ayuda semejante del Gobierno de la URSS. A continuación adoptó una serie de medidas que no tenían otro fin que el de legalizar una serie de situaciones de hecho creadas por la puesta en marcha de la revolución, tales, como por ejemplo, la destitución de todos los funcionarios públicos que habían colaborado en el alzamiento militar o no fuesen suficientemente adictos ala República; la sustitución de la Guardia Civil por la Guardia Nacional Republicana; la incautación de las industrias y establecimientos cuyos dueños los habían abandonado o habían desaparecido, etc. A primeros de septiembre de 1936 presentó la dimisión como jefe del Gobierno, siendo sustituido en el cargo por Francisco Largo Caballero. A partir de entonces y hasta finalizar la contienda —no obstante su escasa fe en la victoria republicana y sus no ocultos deseos de alcanzar la paz— fue ministro sin cartera en los dos gabinetes presididos por el citado Largo Caballero; después, con Juan Negrin en la jefatura del Gobierno, ministro de Estado y otra vez ministro sin cartera. Al margen de su actividad ministerial, representó al Gobierno republicano en las negociaciones que se llevaron a cabo para el intercambio de prisioneros entre una y otra zona, y que tan escaso éxito alcanzaron por las muchas dificultades que en todo momento pusieron las autoridades nacionalistas. Al terminar la guerra se exilió a Francia, acompañando a Azaña mientras éste se alojó en la embajada de España en París. Más tarde se refugió en México, donde volvió a dedicarse a la enseñanza. ejerciendo como profesor en el Colegio de México, en el Instituto Politécnico y en la Universidad Nacional Autónoma de dicho país. En agosto de 1945 presidió en dicho país —en el cual residió hasta su fallecimiento— un Gobierno republicano en el exilio —reconocido por las autoridades mexicanas—, cesando en tal cargo en febrero de 1947.

Domingo Girón García.

Era dirigente de las JSU en Madrid y comisario político en el Estado Mayor de la Reserva General de Artillería. Tras la pérdida de Cataluña, era de los principales dirigentes del PCE en Madrid, pero estaban bastante desconectados de sus lideres nacionales. De hecho, la de Casado pilló al PCE de Madrid un poco falto de directivas y de moral. Girón fue encarcelado por la junta de Casado cuando las últimas fuerzas leales al gobierno de la República se rindieron tras la huida del gobierno y la entrada en fuego por la espalda de las unidades de Mera, impidiendo a las fuerzas leales, entre las que se encontraba Girón, toda posibilidad de éxito. Los franquistas no tuvieron que molestarse en detener a Girón, Ascanio y otros miembros de las JSU (17), entre los que se encontraba el compañero de Juana Doña, Eugenio Mesón. Fueron encausados en lo que se llamó "el Expediente de la Junta de Casado" y fusilados (13) dos años después, el tres de julio de 1941 (1), contra las tapias del Cementerio del Este.

(1) Juan A. Portela escribió no hace poco en una carta enviada al diario El País, que el motivo por el que Domingo Girón y sus doce compañeros de proceso no fueron fusilados antes fue por un pacto entre los Alemanes y la Unión Soviética, donde esta última respetaría las vidas de los espías nazis detenidos en Rusia a cambio de que se respetara las vidas de los encausados en el proceso del "Expediente de la Junta de Casado". Cuando Alemania invadió Rusia, sólo les llevó a los franquistas unas semanas para fusilar a los doce.

Arturo Gómez-Lobo.

Escritor y abogado de Ciudad Real. Director del periódico local "La Tribuna". Presidente de este partido en Ciudad Real y diputado por Izquierda republicana en esta ciudad. Gobernador Civil de Cuenca en el curso de la Guerra. Intentó enfrentarse con escasa fortuna con las indisciplinadas milicias de la columna Del Rosal que saquearon la provincia.

Imagen: Gómez-Lobo ejerciendo de abogado en Ciudad Real en 1912.

Julián Gómez García (Gorkin).

Gorkin en su madurez

Conocido por Gorkin, fue dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista. Militó en Valencia antes de la Guerra Civil.  Al inicio de ésta se trasladó a Barcelona para trabajar de redactor del rotativo La Batalla, que era decididamente antirrepublicano. Tras los sucesos de mayo de 1937 fue detenido por el gobierno republicano y juzgado. Se encontraba en la cárcel un poco antes de la caída de Barcelona, pero pudo evadirse y exiliarse primero a Francia y luego a Méjico. Gorkin evolucionó al anticomunismo furibundo, lo que le llevó a trabajar para los servicios de inteligencia americanos en la peor época del Macartysmo. Gorkin y sus compañeros tenían derecho a sentirse maltratados por el gobierno republicano, pero también la República tenía derecho a defenderse de estos aventureros incendiarios, cuyos editoriales llamaban a destruir la república burguesa, precisamente cuando la República estaba en guerra y luchaba por sobrevivir al fascismo internacional. Qué hubiera pasado con gentes así, que en la Segunda Guerra Mundial hubieran militado y publicado editoriales antigubernamentales, en Inglaterra, Estados Unidos, (y no digamos Alemania, Italia y Rusia) dónde sin duda los hubieran tratado de traidores. Pues eso.

Mariano Gómez González.

Catedrático de Derecho Civil, Rector de la Universidad de Valencia, Magistrado del Tribunal Supremo y Presidente de la Sala VI de éste Tribunal, actuó durante la Guerra como tal. Mariano Gómez, que era un reconocido jurista de gran prestigio, también era conocido por su ideario republicano. Llego a la Presidencia del Tribunal Supremo cuando el gobierno pidió una declaración de lealtad al gobierno, al personal de la Administración de Justicia, personal que precisamente era conocido por su conservadurismo. El presidente en funciones, Diego Medina, se escurrió tal declaración. El gobierno se lo ofreció a Mariano Gómez de forma interina. Y había que tener mucho valor para aceptarlo, teniendo en cuenta que el peligro más inmediato eran los incontrolados del mismo bando, y también el peligroso futuro tal como se barruntaban los acontecimientos bélicos. La actuación de Gómez salvó la vida de muchos antirrepublicanos que aún siendo desleales con el gobierno, no por ello debían ser fusilados. En Noviembre, el alto tribunal, partió para Valencia y posteriormente a Barcelona. Al término de la guerra se exilió en la República Argentina, donde murió en 1951

Paulino Gómez Sáez.

Político socialista, alineado en el grupo prietista, que durante la guerra civil desempeñó diversos cargos públicos en la Administración republicana, entre ellos el de Consejero de Defensa en la Junta de Defensa de Vizcaya, el de Delegado General de Orden Público en Cataluña y, en el último Gobierno presidido por Juan Negrín, el de ministro de Gobernación. Se exilió a Colombia

Nota: En la foto Con Negrín.

 

Trifón Gómez Sanjosé.

Obrero ferroviario vallisoletano y militante socialista que fue diputado a Cortes por Madrid (PSOE) en 1931 y 1933, y que durante la guerra civil formó parte de la ejecutiva del citado partido. Al término de la contienda se exilió a Francia y posteriormente a Méjico. Tuvo una importancia muy destacada en la recomposición del PSOE en el exilio francés y en el sindicalismo internacional. Murió en Méjico.

 

 

Fernando González Barón.

Magistrado integrante de la Sala VI del Tribunal Supremo, que juzgó y condenó a muerte al general Fanjul, por la sublevación en Madrid, vencida en el Cuartel de la Montaña. Se exilió a Méjico, donde se acercó al entorno prietista de la JARE. El gobierno mejicano le reconoció el título de Viceconsul de España en Méjico (de la España del exilio, claro)

Miguel González Inestal.

Secretario de sindicato en San Sebastián en 1936. Tras actuar en su ciudad, la CNT le requirió como subcomisario general, en cuyo cargo transcurrió la guerra defendiendo hasta donde pudo los intereses de la CNT. Después de la guerra vivió en Chile, regresando años después a España. Escribió biografías de señalados anarquistas y participó en la reconstrucción del movimiento anarquista.

Serafín González Inestal.

Cenetista. Miembro del Comité de Defensa Confederal de la Región Centro. Fue consejero civil de la organización de las Brigadas Mixtas en Albacete y luego inspector comisario del Ejército de Andalucía. Fue encarcelado después de la guerra.

Emilio González López

(1903). Político gallego y catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna (Tenerife), que durante la dictadura del general Primo de Rivera participó en la fundación de la FUE, de la que fue su primer secretario general. Diputado a Cortes por La Coruña (Federación Republicana Gallega) en 1931, resultó reelegido por la misma circunscripción en 1933 y en 1936 (ORGA e Izquierda Republicana, respectivamente). Al estallar la guerra civil se alineó en el bando republicano, siendo enviado a Ginebra (Suiza), en 1938, formando parte de una delegación española acreditada ante la Sociedad de Naciones, desde cuyo cargo dirigió una red de espionaje que operaba en la Alemania de Hitler. Al terminar la contienda se exilió a los Estados Unidos, donde fue profesor de la City University de Nueva York hasta su jubilación como tal. Entre las obras que escribió destacan: Historia de Galicia (12 tomos), Historia de la civilización española, Historia del puerto de A Coruña, El arte dramático de Valle Inclán, Historia de la literatura española, Historia de la ciudad de A Coruña: Edad Antigua y Media; Ramón de la Sagra, Síntesis de la historia de Galicia.

Manuel González Marín.

Fue Consejero de Transporte en la Junta Delegada de Defensa de Madrid en representación de la CNT. Con el golpe de Casado fue miembro del Consejo Nacional de Defensa en representación de la C.N.T y se hizo cargo del despacho de Hacienda.

Ramón González Peña.

(1882-1952). Primero, minero y, después, facultativo de minas asturiano, que desde muy joven militó en las filas de la UGT. Dirigente de la Federación Nacional de Mineros v diputado a Cortes en 1931 y en 1933 por el Partido Socialista Obrero Español (Huelva). Regresa a Asturias, y ocupa los cargos de alcalde de Mieres y presidente de la Diputación Provincial de Oviedo. En octubre de 1934, participa en la revolución de octubre. A su fin, se esconde en Ablaña hasta diciembre de 1934, que es detenido. Condenado a muerte en febrero de 1935 por ser considerado el máximo responsable de la revolución de Asturias, fue indultado por un Gobierno presidido por Alejandro Lerroux con la oposición manifiesta de los ministros de la CEDA. En febrero de 1936 recobró la libertad y volvió a salir elegido diputado socialista por Huelva, incorporándose inmediatamente a la lucha política. Durante la guerra civil fue comisario político del ejército republicano destacado en Asturias, siendo nombrado en 1937 presidente de la Comisión Ejecutiva de la UGT, en sustitución de Francisco Largo Caballero. Más tarde fue ministro de Justicia en uno de los gobiernos presididos por Negrín, del cual era un incondicional partidario. Al terminar la contienda se refugió en Francia, donde durante algún tiempo fue vocal del SERE. Posteriormente se trasladó a México, en cuyo país Indalecio Prieto lo «expulsó» del Partido Socialista por considerarlo filocomunista. Falleció en Méjico en 1952.

Joaquín Gonzalo.

Obrero de encuadernación de los talleres del ABC de izquierdas de Madrid, caído en defensa de la capital a principios de 1937

Félix Gordón Ordás.

(1885-1973). Inspector veterinario y fundador de la Asociación Nacional Veterinaria, nacido en León, que desde muy joven militó en las filas del Partido Radical, por lo que fue perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera, que ordenó su confinamiento en Fuentes de Oñoro (Salamanca), lugar fronterizo con Portugal. Cofundador del Partido Radical Socialista, desempeñó la Subsecretaria del Ministerio de Agricultura al proclamarse la República. Diputado por León en 1931. 1933 y 1936, las dos primeras veces por el citado Partido Radical Socialista, y la tercera por Unión Republicana. Ministro de Industria y Comercio de octubre a diciembre de 1933, en un gabinete presidido por Diego Martínez Barrio. Durante la guerra civil fue embajador del Gobierno republicano en México y en Cuba. Al terminarla contienda se refugió en México, donde presidió uno de los gobiernos republicanos en el exilio y en cuyo país permaneció hasta su fallecimiento. Autor, entre otros trabajos, de Al borde del desastre. Economía y finanzas de España, 1939-1951, México, 1951; Crímenes en la retaguardia rebelde, La Habana, 1939; Mi política en España, Imp. Fígaro, México, D.F., 1961-1962; Mi política fuera de España, Talleres Gráficos Victoria, México, 1965-1967.

Juan Gracia Colas

(1888-1941). Inspector de impuestos del ayuntamiento de Bilbao —del que fue varias veces concejal y teniente de alcalde—, y político vasco, que desde su primera juventud militó en las filas del Partido Socialista Obrero Español. Conocido esperantista, durante la guerra civil desempeñó la Consejería de Asistencia Social del Gobierno autónomo del País Vasco, donde realizó una buena labor sobre todo en la infancia. Al finalizar la contienda se exilió a Francia, donde falleció poco tiempo después de que estallase la segunda guerra mundial.

Julián Grimau García.

Policía e hijo de policía, militante de un partido republicano que se integró en Izquierda Republicana y que al inicio de la guerra se afilió al Partido Comunista. Grimau pertenecía a la Brigada de Investigación Criminal y estuvo en contacto con muchos casos políticos. Años después de terminada la Guerra, penetró clandestinamente en España. Fue detenido en 1963, juzgado y condenado a la pena de muerte, que se ejecutó. La Causa General, el exhaustivo y falseado recuento de crímenes republicanos confeccionado por el Ministerio de Justicia franquista, no incluyó su nombre en ningún crimen. Todos los supuestos crímenes de Grimau se inventaron después, para su juicio en 1963 y estaban basados en testigos previamente advertidos, en un juicio a todas luces ilegal, incluso para la legislación franquista de las época, dado que uno de los acusadores había falsificado sus titulaciones. Durante los interrogatorios a que le sometió la feroz policía política franquista, fue arrojado por la ventana y golpeado con un martillo. Grimau ya estaba condenado a muerte de antemano, con juicio o sin juicio. ¡En 1963! El escritor Emilio Romero, algunos anarquistas, y la Brigada Político Social, compusieron una serie de acusaciones ad hoc en las que ninguno de ellos pudo aportar la más mínima prueba documental. Las testigos aportados, se sabe que fueron seleccionados por la policía franquista entre victimas reales de la represión republicana en Barcelona. Todas sus declaraciones fueron escritas y no presénciales, es decir declararon haberlas oído, nunca presenciado y protagonizado. Fraga que acababa de sacar adelante el famoso Tribunal de Orden Publico (donde no se podía pedir la pena de muerte como en el sumarísimo militar), retrasó su implantación para que Grimau no se beneficiara. El juicio de Grimau, fue una farsa y un juicio político que mancha a sus autores entre los que se encontraba Manuel Fraga, que con esto y los asesinatos de obreros en Vitoria en 1976 ya iba servido.

 

José Guardiola Ortiz.

Alicante (1874-1946) Abogado, presidente de la Caja de Ahorros de Alicante (1918). Miembro de la Real Sociedad Económica de amigos del País. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Presidente del Ateneo de Alicante (1930). Comisario Regio para la enseñanza (1917) y presidente de la Comisión Provincial de Monumentos. Director desde 1897 del diario "El Republicano". Se negó a incorporarse al Partido Liberal y formó parte de la dirección provincial de Unión Republicana. En 1908 se integró en el Partido Radical. Concejal de Alicante en varias ocasiones. Defensor de políticos republicanos en procesos judiciales y Gobernador Civil de Valladolid (1931-1933) Decano del Colegio de Abogados en 1936. Represaliado y expulsado de la profesión por el franquismo, fue rehabilitado el día de su muerte, pues sus amigos colocaron su toga y su birrete sobre el ataúd.

Fuente: María Jesús Gallar

Isidro Gullón Martínez Grande

Nacido el 31 de Diciembre de 1888, en Toledo. Vivió su infancia y adolescencia en Toledo, en la calle Callejón San Pedro, número 5. Estudió la licenciatura de Derecho y a principios de la Guerra Civil, trabajó como Fiscal del Tribunal Supremo de la Segunda República, emplazado desde 1875, en el convento de las Salesas, Madrid por la desamortización. Durante su estancia en Madrid, residió junto con su mujer Vicenta García Fernández Villacañas, natural de Quintanar de la Orden (6/2/1898), y sus siete hijos, en la calle Prim, número 3. Conoció a Polo Bernabé, que se convirtió en su más leal amigo. Se le otorgó un palco en la Plaza de toros de las Ventas, que ocupaba solamente en la corrida de la beneficencia y de la prensa. Durante la Segunda República ejerció su cargo de fiscal, representado sobretodo a obreros y sindicatos. Cuando entró el bando Nacional en Madrid, fue apresado en su propia casa, ante los ojos de su esposa e hijos, siendo trasladado a la cárcel de Porlier. En su estancia en la prisión, escribió varias cartas dirigidas a su familia, se ganó el afecto y confianza de su confesor de la cárcel, el jesuita José Agustín Pérez del Pulgar. El 12 de julio de 1939, a la una de la madrugada, se le informa de su ejecución inmediata, durante el periodo de espera comulgó y confesó con José Pérez del Pulgar, y redactó una última carta de despedida, dirigida a su mujer e hijos. De madrugada, es trasladado al paredón del Cementerio del Este, hoy cementerio de la Almudena, donde fue fusilado y enterrado en una fosa común. El cuerpo de mi bisabuelo, todavía no se ha exhumado. Su esposa, Vicenta, fue la mañana del 12 de julio de 1939, a la cárcel de Porlier a ver a su querido Isidro, embarazada de ocho meses. En el patio de Porlier, le informan de la ejecución de su marido, efectuada esa misma madrugada. La sobrecogedora e inesperada noticia, le produce una crisis de ansiedad, que se saldó con el aborto de su octavo hijo. En el mismo día, Vicenta, pierde a dos de sus seres más queridos. Las pertenencias que acompañaron a Isidro durante su estancia en prisión, fueron entregadas a Polo Bernabé, por un funcionario de Porlier, el cual, le informó que el 11 de Julio de 1939, un compañero de Isidro de la fiscalía del Tribunal Supremo, entregó 12 mil pesetas sobornando a los ejecutores de pena capital, para que Isidro Gullón fuera ejecutado esa misma noche. Así se le incorporó rápidamente en el pelotón de fusilamiento del 12 de julio de 1939 con el número 3884, sin juicio alguno. Polo Bernabé, le hizo saber a Vicenta esta información y le entregó las pertenencias de Isidro, unas gafas, unas estampas, un traje de chaqueta, una estilográfica, unas almendras, un bote de leche en polvo, una manta, y los últimos pensamientos de Isidro una hora antes de morir, contenidos en una carta. A pesar de lo que Isidro pensara y deseara para los suyos, la historia truncó la felicidad, la esperanza, y la estabilidad de su querida y buena familia. Dos falangistas irrumpieron en la casa de la calle Prim, para llevarse a Vicenta, activista republicana, pero al verla rodeada de sus hijos Maribel, Isidro, Piedad, Vicenta, Concepción, Elvira y Encarnita, cambiaron de parecer, pues pensaron que todo lo que había hecho en la vida era parir. Le entregaron un carro, en el cual, debía meter sus pertenencias y las de sus hijos. Vicenta y sus siete hijos, se vieron en la calle, con su único legado, un carrito. Todo le fue arrebatado. La posesiones que tenían Vicenta e Isidro, a nombre de sus hijos, se vio obligada a venderlas para poder subsistir. Vicenta pudo trabajar como sirvienta en las casas de sus amistades. Pero esto, no solventaba los gastos, pues eran muchos, y sólo pudo alquilar una habitación con derecho a cocina y a aseo en la calle Espronceda. Con todo el dolor de su corazón, decidió quedarse con su hija mayor, Maribel, y su hija pequeña Encarnita, que contaba con un año de edad. Sus hijas Vicenta, Concepción y Elvira fueron a parar al internado de la calle Nuñez de Balboa 106, “Nuestra Señora Mercedes hijas de la caridad”. Sus otros dos hijos, Isidro y Piedad, fueron trasladados a Toledo junto a la familia de su padre. Las propiedades que poseyó la familia Gullón – García, en Tomelloso, Campo de Criptana, y Toledo fueron requisadas por el bando franquista.

Gentileza de Virginia Escribá - 23-11-2007

Leonardo Guridi Arrazola

(1896-1936). Sacerdote vasco, coadjutor de la parroquia de Mondragón (Guipúzcoa), que tras la ocupación de Guipúzcoa por las tropas nacionalistas que mandaba el general Mola, fue hecho prisionero por éstas. Encarcelado en Ondarreta (San Sebastián) y acusado de profesar ideas separatistas, fue fusilado, poco tiempo después, sin formación de causa, en unión de otros sacerdotes y seglares.

Eduardo de Guzmán

El gran Eduardo Guzmán, es probablemente el periodista más destacado del movimiento anarquista. Un hombre de cuajo y honesto a carta cabal, nada sectario y de verbo excelente, al que la vida y la historia le cayeron encima como una losa, y de la que gracias a su capacidad y pundonor pudo remontar con matricula de honor. Había nacido Eduardo en 1908 (de la quinta de los grandes periodistas) en Villada (Palencia). Su padre era abogado y su madre maestra, lo que nos hace suponer que en su hogar ingresaban los dos cosas fundamentales para la vida: recursos económicos y educación y cultura. En 1918 murió el padre y la familia marcho a Valladolid y posteriormente a Madrid que sería la ciudad de Eduardo. Eduardo se incorporó al diario La Tierra y pronto sería redactor jefe. Este periódico era republicano radical e izquierdista y en el escribían plumas muy aceradas, cogiendo pronto buena fama en unos ambientes y muy mala en otros. En 1931 se afilió a la CNT, que no abandonaría jamás. El caso es que Eduardo destacó pronto por sus reportajes in situ sobre la agitada España de la II República. Destacando el realizado sobre los sucesos de Casa Viejas. Con la llegada del bienio negro, los días de la Tierra estaban contados y efectivamente en 1935 el periódico fue cerrado. Pero Eduardo se pasó a La Libertad, cabecera que ya se había librado de las garras de March y era declaradamente partidario del recién estrenado Frente Popular. También colaboraba en Frente Libertario. Al estallido de la guerra compuso vibrantes crónicas que posteriormente publicaría en Madrid, Rojo y Negro. En 1937, pasó a la nueva publicación Castilla Libre, órgano de la CNT del Centro. La guerra siguió su triste curso y al final, Eduardo de Guzmán apoyó el golpe de Casado y con el mundo hundiéndose a su pies marchó como miles de madrileños que sabían lo que les esperaba, marchó, digo, para el puerto de Alicante, donde los casadistas habían dicho, sin ningún fundamento, que los ingleses protegerían el embarque de republicanos significados. Los que pasaron por ese trance en el puerto de Alicante, no tienen palabras para describir lo que allí ocurrió, en la brutal desesperación de los cuadros y militantes de lo que había sido el Frente Popular, el Ejército y los órganos de gobierno, que llevó al suicidio colectivo a decenas de republicanos, incapaces de soportar, lo que les esperaba si eran prendidos: palizas, humillaciones, saqueo y muerte. Eduardo pasó al campo de concentración de Los Almendros, tras ser convenientemente saqueado por una parte de la tropa franquista. Después Albatera, y cuando los franquistas fueron capaces de organizar aquella multitud de presos, trasladados a los centros carcelarios de Madrid, ignominiosos lugares de interrogatorio y tortura. Seleccionado por el SIPM franquista, integro la famosa expedición de los 101 que desde Albatera se dirigió a Madrid para ser "hábilmente" interrogados por agentes de la Policía Militar franquista. La experiencia fue brutal y Eduardo la plasmaría con gran crudeza y enorme espíritu crítico para con muchos de los dirigentes de la CNT madrileña, la plasmaría, digo, en "Nosotros los asesinos" y otros libros, todos estremecedores. En enero de 1940 fue sometido a consejo de  guerra colectivo, sumarísimo y de urgencia (¿urgencia, en el año 40?), en el que también estaba Miguel Hernández. El crimen de Eduardo fue ser redactor de La Tierra Y Castilla Libre. La pena, la de muerte. Más claro, amigos, no puede estar. Franquismo puro y duro. A muerte con los periodistas de izquierdas. Familiares, amigos y compañeros, como en toda España, a buscar avales, conocidos, etc... para salvar la vida de Eduardo. En 1941 fue indultado y trasladado a cumplir la perpetúa, parando en la cárcel de Santa Rita. Recuperó la libertad en 1948 pero se le inhabilitó a perpetuidad para su profesión. O sea a pasar hambre. Eduardo se buscó la vida, y como muchos otros escritores y periodistas republicanos inhabilitados, encontró sustento, mal pagado, pero sustento, en las novelillas de kiosco, de las que llegó a escribir más de 400, policíacas y del Oeste. Todos firmaban con pseudónimo, y de la decena que tuvo Eduardo, el más parecido a su nombre fue Edward Goodman. Del que por cierto todavía se ven algunas en la Cuesta de Moyano. El final de Franquismo y el inicio de la transición abrieron una nueva época, donde Eduardo comenzó a publicar en revistas de historia, Tiempo de Historia, Historia y Vida, y también inició la publicación de sus novelas y ensayos. Destacando, Nosotros los asesinos, El año de la Victoria, Madrid, Rojo y Negro, La muerte de la esperanza, etc... El reconocimiento verdadero le llegó a partir del año 1978. Año desde el cual y hasta 1991, cuando murió, Eduardo de Guzmán, fue periodista y escritor respetado por todos y en todo caso admirado por muchos, entre los que me encuentro pese a no compartir las ideas que Eduardo de Guzmán siempre representó tan honestamente.

M.B.

Nota.- Eduardo tenía tres hermanos más, Ángel, periodista deportivo en "La Libertad" antes de la guerra, pero corresponsal de guerra en ésta, murió en el frente, en la localidad de Chapinería en octubre de 1936 cuando viajando en un coche de prensa entraron en el citado pueblo que había sido tomado por los rebeldes, y sin mediar palabras al ver que eran periodistas republicanos, los sacaron del coche y los fusilaron allí mismo, en la plaza del pueblo. Otro hermano, Mariano, que fue periodista de "Castilla Libre", pasó largos meses en el Campo de Concentración de Nanclares de Oca hasta que consiguió la libertad. De una tercera hermana, Dora, no tenemos noticias de que fuera sancionada.

Por cierto, hoy en día sabemos que Eduardo Guzmán era sumamente crítico con Val, Salgado, y García Prada, los capitostes de la CNT de Madrid que era lo suficientemente intrigantes y aficionados a la represión para que Guzmán los detestara. Les llamaba "Capitanes Araña"

Santiago Hernández Ruiz

(1891). Maestro de escuela, nacido en la provincia de Zaragoza, que fue director de Escuelas Primarias en Madrid, presidente de la Comisión de Estudios Pedagógicos y de la Asociación Nacional de Maestros, que durante la guerra civil apoyó al bando republicano, desempeñando en los últimos meses del conflicto el cargo de secretario general del Ministerio de Instrucción Pública. Al final de la contienda se exilió a Francia y más tarde a México, donde llegó a ser supervisor de Educación Normal e inspector de Escuelas Normales. En 1957 fue nombrado por la UNESCO experto itinerante del Provecto Principal n.° 1 para la Extensión de la Enseñanza Primaria en América Latina. Tras la subida al trono de Juan Carlos I regresó definitivamente a España, siéndole concedida la cruz de Alfonso X el Sabio y nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Zaragoza.

Jesús Hernández Tomás.

Hombres de la 11 División, supervivientes de Brunete, escuchan con paciencia, el mitin de Jesús Hernández. A destacar la uniformidad de los soldados, que no milicianos, que han adquirido el aspecto más paradigmático de los veteranos de las unidades de élite del Ejército Popular.

(1907-1971). Dirigente comunista, nacido en Murcia, que desde muy joven participó en las luchas obreras, siendo uno de los fundadores del Partido Comunista de Vizcaya. En 1922, cuando sólo tenia quince años de edad, era miembro de la escolta personal de Oscar Pérez Soles, a la sazón secretario general del Partido Comunista de España, participando poco tiempo después en un atentado frustrado contra el líder socialista Indalecio Prieto. Miembro del Comité Central del PCE desde 1930, al proclamarse la República se trasladó a la URSS, donde permaneció hasta 1933, fecha en que regresó a España y fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo del aludido partido y director del diario Mundo Obrero. Elegido diputado a Cortes por Córdoba en 1936, desarrolló una intensa actividad parlamentaria en los meses que precedieron al estallido de la guerra civil. Durante la contienda fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en los dos gobiernos que presidió Largo Caballero. Al formar gobierno Negrín en mayo de 1937, volvió a ocupar la misma cartera. Más tarde fue nombrado comisario político del ejército republicano destacado en la zona Centro-Sur, apoyando, hasta el último momento, la política seguida por Negrín. Al finalizar la contienda huyó a Orán y, más tarde, a Moscú, pasando a formar parte del Comité Ejecutivo de la IIl Internacional. En 1943 fue enviado por Stalin a México, donde fue acusado de desviacionismo y, como consecuencia, expulsado del partido. En 1953 fundó, al parecer, un Partido Comunista Español Independiente, con sede en Bucarest, que careció de toda proyección política. Autor de un libro llamado Negro y rojo, en el que responsabiliza de la pérdida de la guerra a anarquistas y socialistas, y de otro titulado Yo fui ministro de Stalin, publicado en España —manipulado por Mauricio Carlavilla— durante el régimen del general Franco. Los últimos años de su vida —que acabó en México— estuvo alejado de toda actividad política.

Carlos Hernández Zancajo

(Madrid 1902 - Méjico 1979) Chofer profesional. Político socialista, alineado en el grupo largo caballerista, que en febrero de 1936 fue elegido diputado a Cortes por Madrid (PSOE) y que durante la guerra civil formó parte de la Ejecutiva de la Unión General de Trabajadores. Fue uno de los últimos directores de Claridad, el órgano largo caballerista. Se exilió a Méjico. Autor, entre otros libros, de Tercera etapa de octubre, Ed. Meabe, Valencia, 1937.

 

 

Ignacio Herrero Fuentes

Nació en Piedrafita 1909 destacándose en actividades magisteriales y sindicales dentro del republicanismo, fue encarcelado, sintió los rigores de la guerra provocada por Franco,  Huyo de la cárcel, fue exiliado primero a Cuba y luego a Panamá dónde ejerció la docencia en la Universidad de Panamá y luego se traslada a Venezuela donde permanece en San Carlos trabajando dentro de la educación,  Subdirector del Colegio estatal Cojedes, escribió textos sobre educación, historia y filosofía. Muere en San Carlos, estado Cojedes a  la edad de 96 años.

Remigio Herrero.

Nació el año 1913, en Rueda, Valladolid, y fue comisario en la Guerra Civil Española. En este momento estoy escribiendo un libro con su historia, la historia de un campesino español, de un pequeño pastor, de un adolescente que ingresa en el sindicato de artes blancas (pastelería) donde comienzan sus luchas por una sociedad más justa. Un republicano orgulloso, que hasta hace menos de un mes nos contaba con lujo de detalles su experiencia de guerra. Tuvo a su cargo la intendencia de Madrid, de donde escaparon unos traidores llevando consigo todo el dinero que encontraron. Estos hombres, uno de los cuales se hizo pasar por buen amigo, estaban en contacto con el General fascista Queipo del llano, quien utilizó el nombre de mi abuelo para ridiculizarlo y burlarse del resto de los republicanos españoles. Fue ese uno de los primeros casos (si no el primero) en la historia moderna, en los que se utiliza un medio de comunicación social, específicamente la radio, para tergiversar verdades, manipular informaciones y desmoralizar al pueblo. Queipo del llano hizo famosa la frase "El miliciano Remigio que pa´ la guerra es un prodigio" y con ello popularizó a nuestro abuelo, a quien los franquistas dedicaron un libro que se editó tres veces con historietas de mala factura.  Estamos haciendo una página web con sus fotografías -casi todas hechas por Mayo (www.remigioherrero.com) pero aún no la tenemos lista. Sin embargo, pueden ustedes visitarla, pues ya le hicimos una portada con la foto del abuelo. Luchó con Lister. Su padre fue torturado para tratar de dar con él y murió de infarto cuando lo soltaron sin lograr sacarle ni una palabra tras los golpes. Se casó con María Martín en plena guerra. Su mujer, embarazada, como muchas otras,  cruzó a pie  los Pirineos en 1939 . Tuvo tres hijos, Marichina, que nació en Francia; Rafael, que nació en Rep. Dominicana y debe este nombre al dictador de "Ciudad Trujillo" (Sto Domingo) que obligaba a todas las familias a ponerle su nombre al primer hijo nacido en un hospital del Estado y Remigio "Chiqui" también nacido en Santo Domingo. Nacionalizados todos venezolanos, el miliciano Remigio contó 9 nietos y 13 bisnietos. Su condición revolucionaria hizo que escapara de dos penas de muerte en España, que burlara la seguridad de Franco para visitar a su madre muchos años después, cuando ella ya era una anciana. Estuvo detenido en la dictadura de R. L. Trujillo, en República Dominicana y mantuvo escondidos en su casa de Venezuela a muchos guerrilleros que luchaban contra las "democracias" del siglo pasado. Ayudó a criar a un niño al que vio morir ya universitario en manos de la policía del régimen de Betancourt... y lo más importante de todo: SIEMPRE con una sonrisa en los labios y una canción republicana en la garganta... "Con el quinto, quinto, quinto, con el quinto regimiento, con Lister y con Galán, con Campesino y Modesto"... SIEMPRE sonriente, incluso hoy, cuando la muerte quiere llevárselo. 

Soy Marichina García Herrero, venezolana, periodista, cuarta hija de una familia numerosa y madre de cinco hijos ( dos gemelos, dos gemelas y una pequeñita adoptada), nieta del Miliciano Remigio, un prodigio para guerra y para la paz. Reciban un abrazo.

Dolores Ibarruri, "La Pasionaria"

(1895-1989) Dirigente comunista, más conocida por el sobrenombre de Pasionaria, nacida en la cuenca minera próxima a Bilbao, hija y esposa de mineros, que desde muy joven participó en las luchas obreras del País Vasco. Instalada en Madrid a raíz de la proclamación de la República —durante cuyo régimen fue encarcelada en distintas ocasiones—, muy pronto escaló los más altos puestos en la dirección del Partido Comunista de España —miembro del Comité Central y de la Ejecutiva, etc.—, convirtiéndose en uno de los puntales máximos de dicha organización política, especialmente en todo lo concerniente a la propaganda. Elegida diputada a Cortes por Asturias en febrero de 1936 —fue, además, vicepresidenta del Congreso de los Diputados—, brilló como estrella de primera magnitud, tanto por sus excepcionales dotes oratorias como por el tono agresivo y contundente de sus intervenciones parlamentarias. «... Ni los ataques de la reacción, ni las maniobras más o menos encubiertas de los enemigos de la democracia —decía en su discurso de 16 de junio, el último que pronunció en aquellas Cortes—, lograrán quebrantar ni debilitar la fe que los trabajadores tienen en el Frente Popular y en el Gobierno que lo representa. Pero es necesario que el Gobierno no olvide la necesidad de hacer sentir el peso de la ley a aquellos que se niegan a vivir dentro de la legalidad, y que en este caso concreto no son los obreros ni los campesinos. Si hay generalitos reaccionarios que en un momento determinado, azuzados por elementos como Calvo Sotelo, pueden levantarse contra el Gobierno, hay también soldados heroicos, como el cabo de Alcalá, que pueden meterlos en cintura. Cuando el Gobierno se decida a cumplir más rápidamente que hasta ahora el programa del Frente Popular e inicie la ofensiva republicana, tendrá a su lado a todos los trabajadores dispuestos, como el 16 de febrero, a aplastar a esas fuerzas y a hacer triunfar una vez más el Bloque Popular.... Y dirigiéndose al jefe del Gobierno, añadió: «Señor Casares Quiroga: para evitar las perturbaciones que tanto molestan a Gil-Robles y a Calvo Sotelo, para terminar con el estado de desasosiego que existe en España, no basta con hacer responsables de lo que pueda ocurrir a un señor Calvo Sotelo cualquiera, sino que hay que comenzar por encarcelar a los patronos que se niegan a aceptar los bandos del Gobierno. Hay que encarcelar a los terratenientes que lanzan a la miseria y al hambre a los campesinos; hay que encarcelar a los que con cinismo sin igual, llenos de sangre de la represión de octubre, vienen aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho. Y cuando se comience por hacer esta obra de justicia, señores ministros y señor Casares Quiroga, no habrá un Gobierno que cuente con un apoyo más firme, más fuerte que el vuestro, porque las masas populares de España se levantarán para luchar contra todas esas fuerzas, que, por decoro, no se debería tolerar que se sentasen ahí.» (No parece cierto que, en esta ocasión, ni en ninguna otra de sus intervenciones parlamentarias —al menos no consta que así fuese en el Diario de Sesiones del Congreso—, profiriese amenazas de muerte contra el líder monárquico José Calvo Sotelo, como se ha dicho innumerables veces por ciertos escritores y comentaristas.) El 18 de julio de 1936, al conocerse la sublevación militar de Melilla y de algunas guarniciones de la Península, desde los micrófonos de Unión Radio de Madrid, instalados en el Ministerio de la Gobernación, se dirigió a las masas trabajadoras en estos términos: «... Trabajadores, antifascistas, pueblo laborioso: todos en pie, dispuestos a defender la República, las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo. A través de las notas del Gobierno y del Frente Popular, es conocida por todos la gravedad del momento actual. En Marruecos y en Canarias se sigue luchando con entusiasmo y coraje, unidos los trabajadores con las fuerzas leales a la República. Al grito de el fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre, comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, soldados y todas aquellas fuerzas fieles a la voluntad del pueblo, van destrozando a los traidores insurrectos que han arrastrado por el fango y la traición el honor militar de que tantas veces han hecho alarde. Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren, por el fuego y el terror, sumir a la España democrática y popular en un infierno de terror. Pero no pasarán...» (Este no pasarán se convertiría, a partir de entonces, en un slogan propagandístico de la zona republicana, especialmente de los defensores de Madrid.) Cuatro días después, desde los mismos micrófonos, vuelve a dejar oír su voz: «... Frente al caos que intenta provocar el enemigo, es preciso defender la República, la democracia, el pueblo. Descubrid y denunciad implacablemente a los provocadores, muchos de los cuales se escudan tras una fraseología revolucionaria para mejor engañar a los combatientes revolucionarios. ¡Disciplina, serenidad, vigilancia para impedir la provocación!» Desde el primer momento del conflicto desarrolla una activísima labor de propaganda, arengando a las mujeres —«más vale ser viudas de héroes que mujeres de cobardes», dice en una ocasión— y a los soldados, consiguiendo no pocos éxitos en su afán de reclutar voluntarios para encuadrarlos en las milicias de su partido. A lo largo de la contienda afirma cada vez más su puesto en la cúspide del comunismo español: se le impone su nombre a un batallón de milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas; es nombrada comandante «de honor» del 5º Regimiento; forma parte de un comité especial de ayuda a España en el que también figuran André Marty y Palmiro Togliatti; etc. En noviembre de 1938, en el acto de despedida a las Brigadas Internacionales, se dirige a las mujeres de Barcelona en estos términos: «... ¡Madres! ¡Mujeres! Cuando pasen los años y las heridas de la guerra hayan cicatrizado; cuando la oscura memoria de los tristes y sangrientos días se convierta en un presente de libertad, amor y bienestar; cuando los sentimientos de odio hayan desaparecido y cuando todos los españoles sientan el orgullo de una patria libre, entonces hablad a vuestros hijos. Habladles de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo, llegando a través de mares y montañas, atravesando fronteras erizadas de bayonetas y vigiladas por perros ansiosos de destrozar su carne, estos hombres llegaron hasta nuestra patria como cruzados de la libertad. Abandonaron todo, sus hogares, su patria, casa y fortuna, padres, madres, esposas, hermanos e hijos, y vinieron para decirnos: aquí estamos. Vuestra causa, la causa de España, es nuestra causa. Es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva. Hoy se marchan. Pero muchos de ellos, miles de ellos, se quedan aquí con la tierra de España como mortaja, y todos los españoles los recuerdan con el más profundo sentimiento...» A primeros de marzo de 1939 salió de España, en avión, junto con otros dirigentes comunistas, con dirección a Oran. De esta ciudad se trasladó primeramente a Marsella y después a París, donde residió algún tiempo, asistiendo, en su calidad de vicepresidenta, a la reunión de la Diputación Permanente de la Cortes que tuvo lugar en la capital francesa. Poco después se instaló en Moscú, encontrándose allí con sus hijos y permaneciendo en dicha ciudad durante algunos años. En el exilio prosiguió sin descanso sus actividades políticas, sobre todo en el campo de la propaganda, siendo elegida, con aprobación de la Internacional Comunista, secretaria general del Partido Comunista de España, lo que le permitió contactar con la mayoría de los dirigentes políticos antifascistas de todo el mundo. Poco después de que cumpliese sesenta y cinco años de edad fue nombrada presidenta del mencionado partido y, en 1961, doctora honoris causa por la Universidad de Moscú. A continuación, el presidium del Soviet Supremo de la URSS le concedió la Orden de Lenin y el Premio Internacional de la Paz. En 1977, tras treinta y ocho años de exilio, regresó a España, siendo elegida diputada a Cortes por Asturias. Autora, entre otros libros, de El único camino y Me faltaba España (Ed. Planeta, Barcelona, 1985).

Dolores Ibarruri y su hijo Rubén. Rubén fue explorador en el batallón especial del V. Cuerpo de Ejército, siendo prácticamente un adolescente. Tras el exilio, en Rusia, Rubén fue a la academia de oficiales y murió luchando al frente de sus hombres en la batalla de Stalingrado, recibiendo por ello el título de Héroe de la Unión Soviética.

Lorenzo Iñigo Granizo

Militante Anarco-Sindicalista que fue Consejero de Industrias de Guerra de la Junta Delegada de Defensa de Madrid. Tras la guerra pasó por varios campos de concentración franquistas. En 1945 queda libre y en 1946 es nombrado Secretario General de la CNT, puesto en el que fue detenido y condenado a 15 años de prisión.

Manuel de Irujo Ollo.

(1891-1981). Abogado y político vasco, nacido en Estella (Navarra), que desde muy joven militó en las filas del Partido Nacionalista Vasco, por el cual fue elegido diputado a Cortes en 1933 y 1936 (Guipúzcoa). Durante la guerra civil fue ministro sin cartera, en representación de su partido, en uno de los gobiernos presididos por Largo Caballero. Más tarde, en mayo de 1937, pasó a ser ministro de Justicia en un gabinete presidido por Negrín, desde cuyo cargo trató, con poco éxito, de restablecer el culto católico en las iglesias, preocupándose además de que se mejorasen las condiciones materiales de los recluidos en cárceles y demás establecimientos penitenciarios. En diciembre de dicho año, al ver las insuficientes garantías con que se desenvolvía el poder judicial y la dura represión que se había desatado contra el POUM por los sucesos acaecidos en Barcelona en el mes de mayo, presentó la dimisión de su cargo. No obstante, y por cuestiones de disciplina de partido, volvió a ser ministro sin cartera en otro Gobierno presidido igualmente por Negrín. Antes de que concluyese la contienda se instaló en Londres, donde organizó el Consejo Nacional Vasco. Allí, en 1940, conoció al general De Gaulle, dirigente entonces del movimiento francés de liberación. Al parecer, llegó a un acuerdo secreto con dicho general, consistente en que, a cambio de la ayuda que podían prestar ciertas unidades militares vascas en la lucha contra las tropas invasoras de Hitler, De Gaulle se comprometía a celebrar un referéndum en el País Vasco francés (Euskadi Norte) para que éste eligiera la posibilidad de alcanzar un régimen autonómico semejante al obtenido por el País Vasco español. Ministro de Industria, Comercio y Navegación, con residencia en París, en uno de los Gobiernos republicanos en el exilio. Tras la muerte del general Franco regresó a España, siendo elegido en 1977 senador por Navarra (Partido Nacionalista Vasco).

Luis Jiménez de Asúa.

(1889-1970). Jurisconsulto y político madrileño, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Madrid y autor de numerosas obras de carácter científico —había ampliado estudios en diversas universidades europeas, entre ellas las de Berlín, París y Ginebra— que le valieron una sólida reputación internacional. Perseguido durante la dictadura del general Primo de Rivera por su manifiesta oposición al régimen encabezado por éste, fue separado de la cátedra y desterrado a las islas Chafarinas. Al advenir la República fue elegido diputado a Cortes (Granada, capital), siendo reelegido en 1933 v 1936 (Madrid, capital), en las tres ocasiones por el Partido Socialista Obrero Español, ocupando en 1931 la presidencia de la comisión encargada de redactar la Constitución de la República, en la que desempeñó un importantísimo papel, y en 1936, la vicepresidencia del Congreso de los Diputados. En marzo de 1936, pocos días después de que se produjera el triunfo electoral del Frente Popular, fue objeto de un grave atentado cometido por unos jóvenes falangistas, del cual resultó ileso aunque le costó la vida a un policía que le daba escolta. Al estallar la guerra civil fue nombrado representante diplomático del Gobierno republicano en Checoslovaquia, cargo en el que permaneció prácticamente todo el tiempo que duró el conflicto. Al término de la contienda se exilió a Argentina —donde falleció—, dedicándose de nuevo a la enseñanza y siendo nombrado director del Instituto de Altos Estudios Jurídicos y del Instituto de Criminología de la Universidad de La Plata, en el ejercicio de cuyos cargos puso de relieve su alta competencia científica y docente. En 1962 fue elegido presidente del Gobierno republicano en el exilio. Autor, también, de diversos libros de carácter político: Proceso histórico de la Constitución española, La Constitución política de la democracia española, La Constitución de la democracia española y el problema regional, etc. Miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y doctor honoris causa por gran número de universidades europeas y americanas.

Nota: Asúa actúo con gran competencia, dificultades aparte, en la compra de un gran lote de armas a Checoslovaquia, donde se adquirieron los excelentes mosquetones VZ-24 y las aún mejores ametralladoras ZB-26. Estas armas tardaron muchísimo en llegar a España pese a su temprana compra. Fue una gran compra de armas de la República exceptuando las rusas.

Enrique Jiménez González

Miembro de Unión Republicana que fue Consejero de Finanzas y de Evacuación de la Junta Delegada de Defensa de Madrid

Carlos de Juan

Fiscal general de la República que a partir de los sucesos acontecidos en Barcelona en mayo de 1937 pasó a desempeñar el cargo de Director General de Seguridad, el cual, según cuenta Manuel Azaña en sus Memorias políticas y de guerra (Ed. Crítica, Barcelona, 1981), tenía «el sano propósito de extinguir la acción policíaca de las milicias antifascistas de retaguardia, que pueden probar su ardimiento en el frente... Creo haberle entendido que hay cuatro mil funcionarios de exceso sobre lo que sería la plantilla para todo el territorio nacional. La vocación de policías, que se les ha despertado a muchos españoles, me llama la atención. El fenómeno es común a las dos zonas, como se dice ahora. Debe de ser por el gusto castizo de montarse en las narices del prójimo y molestarlo. En estos tiempos de revuelta y barullo, un modo de procurarse inmunidad. Cuando no impunidad».

Julio Just Gimeno.

 Valencia, 1897 – París, 1976. Uno de los fundadores de Esquerra Valenciana, fue diputado a Cortes por Valencia en las constituyentes de 1931, por los Autonomistas Republicanos, en las de 1933, por la Unión Republicana Autonomista, y en 1936 por Izquierda Republicana. Durante la guerra civil española (1936-39), fue ministro de Obras Públicas desde septiembre de 1936 a mayo 1937. Concluida la guerra en 1939, militante de Izquierda Republicana en el exilio y residente en Francia, durante la ocupación alemana fue encarcelado e internado después en un campo de concentración. En 1947, formó parte del gobierno de la República presidido por Rodolfo Llopis, como ministro de Gobernación e Interior y Defensa. Trabajando como traductor en organismos dependientes de la ONU, entre 1951 y 1956, formó parte del gobierno de Félix Gordón Ordás, como ministro de Acción en el Interior y en el Exilio. De 1956 a 1960, y de nuevo con Gordón Ordás, asumió los ministerios de Gobernación, Interior y Justicia, compartiendo con Gordón Ordás la cartera de Acción en el Interior y en el Exilio. Durante el gobierno de Emilio Herrera (mayo 1960 – febrero de 1962), asumió Gobernación e Interior y la Vicepresidencia del gobierno republicano. Con la presidencia de Claudio Sánchez Albornoz, fue ministro de Justicia y Emigración. Y por último, durante la presidencia de Fernando Valera, fue ministro de Gobernación, Interior, Emigración y la Vicepresidencia del gobierno. Fallecido en París, fue enterrado en Port-Vendres.

Victoria Kent y Siano.

(1898). Política y abogada española que en 1930 tuvo una destacada actuación profesional en el proceso seguido contra los responsables de la sublevación militar de Jaca (Huesca), en el que defendió a uno de los acusados. Elegida diputada por Madrid en las Cortes Constituyentes de la República (Partido Radical Socialista) y nombrada directora general de Prisiones, abordó desde dicho cargo una serie de reformas en pro de la humanización del régimen penitenciario, que constituyeron un verdadero éxito. Reelegida diputada por Jaén en 1936 (Izquierda Republicana), al estallar la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al término de la contienda se exilió primero a Francia, donde residió durante algún tiempo y escribió un libro titulado Cuatro años en París. 1940-1944, Ed. Sur, Buenos Aíres, 1947, y después, tras una breve estancia en México, a Nueva York, en cuya ciudad fundó y dirigió la revista política "Ibérica", que se publicó a lo largo de más de veinte años.

Margarita Nelken y Victoria Kent, dos pesos pesados de la primera línea de la lucha por la libertad de mujeres en la política en la II República

Matilde Landa

Matilde fue una joven extremeña, (hija del abogado krausita Rubén Landa Coronado) que llegó a la residencia de señoritas de Madrid en 1923. Durante la guerra civil se afilió al PCE y fue fiel militante y ferviente propagandista. Miguel Hernández, impresionado, le dedicó un poema. Al final de la guerra fue detenida,  condenada a muerte e ingresada en la cárcel de Ventas. Destacando por su inteligencia y capacidad de liderazgo, y para evitarlo, fue trasladada a la Cárcel de Palma de Mallorca de mucho peor de trato y servicios, y privada de ayuda exterior. Pero Matilde pronto destacó igualmente como referente moral y de resistencia. Por este motivo, fue escogida por el capellán (y las "buenas familias" de la ciudad de Palma de Mallorca), para obrar el milagro doctrinario (lavado de cerebro, en puridad) de su conversión al catolicismo para ejemplo del mundo y mejora de las condiciones de vida de las presas (eso le prometieron). Atrapada en este brutal chantaje, donde su conversión era fundamental para la supervivencia de las presas, y a la par significaba su muerte moral, escogió la muerte física y se suicidó arrojándose al patio desde el tejado. El escritor David Ginard i Ferón acaba de publicar un libro sobre esta heroína, titulado: Flor del viento.

Antonio Lara Zárate

Abogado y militante de Unión Republicana, ministro de Obras Públicas en el último gabinete que presidió Casares Quiroga, que al estallar la guerra civil volvió a desempeñar la misma cartera en el Gobierno que encabezó José Giral. Al término de la contienda se exilió a México, donde fijó su residencia y prosiguió el ejercicio de su profesión.

Francisco Largo Caballero

(1869-1946). Político y dirigente obrero, nacido en Madrid, que siendo muy joven ingresó en la UGT y en el PSOE, de cuyas organizaciones, con el tiempo, llegaría a ser uno de sus más cualificados representantes. Designado, a principios de siglo, vocal obrero del Instituto de Reformas Sociales, formó parte en 1917 del comité revolucionario que organizó la huelga general que convulsionó al país, por lo que, junto con los otros miembros del citado comité, fue condenado a reclusión perpetua, pena que se le remitió al año siguiente, al salir elegido diputado a Cortes por Barcelona. Nombrado en 1918 secretario general de la citada UGT—cargo que desempeñó por espacio de veinte años—, se convirtió en poco tiempo en el líder socialista con más fuerza dentro de su partido, ganándose el respeto y la consideración de amigos y enemigos. Al advenir la dictadura del general Primo de Rivera se opuso tímidamente al nuevo régimen, aunque, poco tiempo después, tras su nombra-miento como consejero de Estado, se avino a colaborar con el sistema, con lo cual libró a la UGT y, en parte también al PSOE, de toda clase de sospechas y recelos, consiguiendo ambas organizaciones durante ese período una mayor cohesión y operatividad. En abril de 1931, al derrumbarse la Monarquía y proclamarse la República, fue nombrado ministro de Trabajo, cartera que desempeñó con singular acierto y prudencia hasta la caída del Gobierno presidido por Manuel Azaña. Elegido presidente del PSOE y reelegido secretario general de la UGT, hubo de enfrentarse, en más de una ocasión, dada su radical forma de plantear y resolver los principales problemas políticos del momento, con el sector intelectualista del partido —Julián Besteiro, Fernando de los Ríos, etc.—, saliendo airoso de la prueba y fortaleciendo su figura entre la mayoría de sus correligionarios. Al cesar como ministro y pasar a la oposición, endureció su postura política y se alejó cada vez más de toda actitud posibilista, pidiendo públicamente la disolución del ejército y de la Guardia Civil, y otras mil cosas más imposibles de llevar a cabo en una re-pública de estructura liberal y burguesa como la española. Considerado, al menos moralmente, como uno de los máximos responsables de la revolución de Asturias de octubre de 1934, fue pro-cesado y reducido a prisión —ocasión que, al parecer, aprovecho para leer por primera vez a Carlos Marx—, siendo absuelto de los cargos que se le imputaban y recobrando la libertad algunos meses después. Convertido en el Lenin español, se enfrentó también, en el seno de su propio partido, con Indalecio Prieto, que acaudillaba un sector más moderado y menos radical que el caballerista, enfrentamiento que distanciará a ambos hombres y los convertirá poco menos que en enemigos irreconciliables de por vida. Convoca-das elecciones generales para febrero de 1936, se lanzó con toda vehemencia a predicar la revolución, amenazando a sus enemigos con lanzar sus huestes a la calle, a la lucha armada, si no con-seguía los suficientes votos en las urnas. Al estallar la guerra civil se abstuvo, como todo el Partido Socialista, de colaborar con el Gobierno, pero en septiembre de 1936 accedió a presidir un gabinete en el que, además de la jefatura, se reservó la cartera de Guerra, gabinete que cumplirá su dificilísima misión hasta que, a media-dos de 1937, merced a una maniobra del Partido Comunista, a la que no serían ajenos algunos conspicuos socialistas, se vio obligado a presentar la dimisión, siendo sustituido en el cargo por el socialista pro comunista Juan Negrin. Durante su mandato como jefe del Gobierno republicano en guerra procedió con toda rectitud y honestidad, anteponiendo el concepto de Estado a cualquier idea política que supusiese menoscabo de éste y de las funciones que le corresponde asumir, disciplinando a las milicias armadas de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales obreras hasta convertirlas en unidades militares perfectamente organizadas, de las cuales nacería el Ejército Popular de la República. En su deseo de ser útil e imparcial hombre de gobierno, que conoce el valor de la unidad de acción, sobre todo en tiempos de guerra, y no caudillo de sólo un sector de masas, dio cabida en su gabinete a todas las fuerzas constituyentes del Frente Popular e, incluso, a los anarquistas de la CNT y de la FAI. En diciembre de 1936 recibió una carta de Stalin y de otros prohombres soviéticos dándole una serie de consejos sobre la conducta a seguir frente a la pequeña y mediana burguesía, los campesinos, los pequeños terratenientes y los extranjeros residentes en España, carta que contestó agradeciendo el interés de sus camaradas soviéticos y prometiendo tener en cuenta las advertencias que se le hacían. Las buenas relaciones que en principio sostenía con la URSS y sus representantes no le impidieron, en cambio, en una ocasión, expulsar violentamente de su despacho al embajador soviético, Marcel Rosenberg, al que acompañaba y hacía de intérprete Julio Álvarez del Vavo, por entender que dicho embajador se había entrometido en asuntos que sólo competía resolver al jefe del Gobierno español. Apartado más o menos de la política desde su cese como presidente del Gobierno, abandonó España poco antes de concluir la contienda, fijando su residencia en Francia, donde fue capturado por los alemanes, durante la segunda guerra mundial, e internado en un campo de concentración. Tras el derrumba-miento del III Reich, recuperó la libertad, falleciendo poco tiempo después, cuando se hallaba en París. Al restaurarse la Monarquía en la persona de Juan Carlos I, sus restos mortales fueron trasladados a Madrid.

Fuente: Manuel Rubio Cabeza, Diccionario de la Guerra Civil española

 

Nota.- Tuvo dos hijos varones y tres hijas. Uno de los varones cumplía el servicio militar en el Regimiento de Transmisiones de El Pardo, el que fue conducido prisionero a Segovia y mantenido en prisión hasta tiempo después de terminada la Guerra, en que se exilió en México. Varias veces se anunció su muerte. El otro hijo, del primer matrimonio, era ferroviario y estaba distanciado de su padre. 

Nota de M.B.-La fracción que Largo encabezaba, dentro del Partido Socialista, ocupaba la extrema izquierda. Impidió a Prieto presidir el primer gobierno del Frente Popular a quién Azaña había escogido para tal fin en febrero de 1936. Esto perjudicó notablemente al Frente Popular y fue decisivo en los acontecimiento futuros. La postura de Largo en este asunto fue completamente irresponsable.

Luis Lavín Gautier.

Político santanderino de Izquierda Republicana que siendo Gobernador Civil de Zamora, fue enviado por el gobierno a Valladolid, en el mismo cargo y con el fin de pacificar la ciudad, donde la violencia ultraderechista tenía martirizada a la ciudad. Las organizaciones obreras, victimas de esta violencia, habían convocado el 20 de junio una huelga general en protesta de la violencia falangista encabezada por Onésimo Redondo, un nazi en puridad. Días después llega Luis Lavín Gautier y acomete un severo plan de requisa de armas y detención de cabecillas que consigue pacificar la ciudad. Desgraciadamente, sólo faltaba un mes para la rebelión militar. Lavín es detenido ilegalmente, procesado ilegalmente por un ilegal Consejo de Guerra Sumarísimo y condenado a muerte ilegalmente. Como Carballo en La Coruña, Lavín dio gran ejemplo de dignidad política hasta el último momento de su vida. Se le arrojó a la fosa común del cementerio de El Carmen de esta ciudad. Tenía 37 años y toda una carrera política en perspectiva. Su mujer, fue detenida, maltratada y finalmente canjeada pudiendo regresar a la zona leal. El gobierno republicano le adjudicó rápidamente una pensión para que pudiera mantener de sus seis hijos. Al final de la guerra, Franco la desposeyó de la pensión y en vista de las amenazas, la viuda hubo de exiliarse. En 1961 la familia intentó trasladar y dar sepultura decente a Luis Lavín en Santander, pero la burocracia franquista, que para esto funcionaba perfectamente, le negó el certificado de defunción. En 1977, la viuda solicitó la rehabilitación de su marido y la restitución de su pensión de viudedad. Hacienda le contestó que no había en sus ficheros ningún Gobernador Civil con ese nombre. Ya hay que ser h.d.l.g.p.

Martín Lecuona Echabeguren

(1908-1936). Coadjutor de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Rentería (Guipúzcoa), que gozaba fama de sacerdote ejemplar, que fue fusilado por los nacionalistas, en las afueras de Hernani, poco después de que éstos ocuparan la ciudad de San Sebastián, al parecer sin que mediara juicio previo y por simple decisión de la autoridad militar, por estar considerado como sospechoso de profesar ideas separatistas.

 

José Leiva Expósito

 (Ubeda 1918-Caracas 1978). Militante de las Juventudes Libertarias y redactor de Juventud Libre. Hecho prisionero en el puerto de Alicante, fue condenado a muerte. Su pena fue conmutada por 30 años de cárcel y, finalmente, fue liberado en 1943. Estuvo encerrado en el campo de Los Almendros, Castillo de Santa Bárbara, cárcel de Santa Engracia, Ocaña, Pamplona, etc. Es autor de "En nombre de Dios, de España y de Franco" (Buenos Aires, 1948) y del testimonio "Memorias de un condenado a muerte" (España, 1978).

 

Jesús María Leizaola y Sánchez

Abogado y político donostiarra que en 1931 y 1933 fue diputado a Cortes por su provincia natal (Partido Nacionalista Vasco), y que durante la guerra civil —entre 1936 y 1937— desempeñó la cartera de Justicia del Gobierno autónomo vasco, formando parte, después, cuando el ejército nacionalista estaba próximo a ocupar Bilbao, de la Junta de Defensa de dicha ciudad, desde cuyo cargo hizo abortar un plan que consistía en incendiar la capital vizcaína; garantizó la integridad de los presos políticos, evitando los atropellos que pudieran cometerse contra ellos en los momentos de mayor confusión; impidió que se volasen algunos edificios civiles y religiosos de especial significación; y, al parecer, llevó a cabo algunas gestiones, con intervención de la Iglesia, para tratar de conseguir una paz separada entre el Gobierno autónomo del País Vasco y el del general Franco. Al caer Bilbao en poder de los rebeldes huyó a Santander, de donde también logró salir a duras penas y refugiarse en Francia, reintegrándose, por último, a la zona republicana. Al concluirla contienda se marchó al exilio, donde, tras la muerte de José Antonio Aguirre, pasó a ocupar la presidencia del Gobierno vasco. Al restablecerse la Monarquía parlamentaria regresó a España, fijando su residencia en San Sebastián.

Nota.- Eso de querer una paz por separado con Franco, lo practicaron todos los nacionalistas. Pero estuvo muy feo.

María de la O Lejárraga García (María Martínez Sierra)

Escritora y diputada de Granada por el PSOE y agregada comercial en Berna durante la guerra donde cuidó de los niños españoles refugiados en países de Europa. Había nacido en 1874 en la Rioja de familia acomodada que le permitió estudiar magisterio. En la pacata sociedad del final de la monarquía alfonsina, María se encontraba asfixiada y cercenada en sus inquietudes. Casó con Gregorio Martínez Sierra, otro escritor, y así María pudo publicar sus obras de teatro, aunque fuera con el nombre de su marido. María se afilió al Partido Socialista, donde desarrolló su feminismo político, excepto en casa. Como vivía en Granada terminó por enamorarse de esta ciudad. Tras la guerra se exilió en la Argentina donde murió con más de cien años.

 

Nota.- Hay una espléndida biografía de María Lejárraga por Antonina Rodrigo, historiadora especializada en biografías de mujeres republicanas y casualmente también compañera de Eduardo Pons, anarquista de pro e historiador del exilio republicano.

Antonio De Lezama y González del Campillo

Como sus apellidos indican Antonio de Lezama proviene de una familia vasca de antiguo linaje. Nació en Álava en 1882. Su actividad periodística es amplia aunque se destaca su etapa como subdirector de La Libertad, periódico fundado por Luis de Oteiza. Según afirma De Guzmán, «Después del primero de abril de 1939 sólo dos informadores pudieron abandonar España: Antonio Hermosilla y Antonio de Lezama, director y uno de los subdirectores de La Libertad, que encontraron asilo en la embajada de Chile, única que admitió a medio centenar de refugiados republicanos» (1973: 174). Al acabar la guerra Antonio de Lezama y un grupo de intelectuales se refugian en la embajada chilena en Madrid donde permanecerán 19 meses hasta que el régimen franquista les otorgará un salvoconducto de salida en noviembre de 1940. «Como una forma de mantenerse activos, inician la publicación de un periódico llamado El Corneta, con contenidos claramente antifranquistas, del cual hubo más de trescientos números. De la misma forma dieron luz a la revista semanal Luna, denominada y reconocida como "la primera revista cultural del exilio español", y que tuvo 30 números, entre noviembre de 1939 y junio de 1940». La revista Luna, que se publicará entre noviembre de 1939 y junio de 1940, se caracterizará por su ideología antifascista y su lucha por la libertad, pero sobre todo por su extraordinaria calidad artística como revista cultural, en contraste con el vacío provocado tras la guerra por la represión franquista. Después de 30 años de exilio en Chile Antonio de Lezama regresará a España a la edad de 90 años.

Fuente: Memoria y trauma en los testimonios de la represión franquista.

Isidro Liarte Lausin.

Gobernador Civil de Asturias, que el 18 de julio solicitó del coronel Aranda que entregara armas a los mineros, petición en la que insistió al día siguiente, a cuyo fin celebró varias reuniones con el jefe de la guarnición de la capital de Asturias. Finalmente, Aranda lo fusiló. Anteriormente había sido gobernador civil de Almería, Jaén y Mallorca. Tomó posesión en sustitución del destituido Del Bosque ocho días antes de la sublevación. En suma otro caso más, como el de Lavín en Valladolid y el de Carballo en La Coruña. Si eras Gobernador Civil el 18 de julio en zona rebelde y te mantenías leal al gobierno, eras un héroe y un mártir. Que la diosa Razón los tenga en su seno a todos ellos (1).

 

Nota: Isidro Liarte fue fusilado por el coronel Aranda, ese "militar liberal" rehabilitado por el Rey a principios de la transición.

(1) Nos preguntan a veces que qué queremos decir con eso de "...que la diosa Razón lo tenga en su seno..", dado que todo el mundo sabe nuestro ateismo militante. Lo que queremos decir es que al diosa Razón es la memoria colectiva de España.

Francisco López de Goicoechea Inchaurrandieta.

Hijo de D. Luis y Da. Dolores, nació en Totana (Murcia), el 24 de septiembre de 1.894. Francisco estudió el bachillerato, de 1.904 a 1.910, entre el Instituto del Cardenal Cisneros de Madrid y el General y Técnico de Murcia (llamado hoy Licenciado Francisco Cascales), habiendo sido expedido el correspondiente título por este último. Seguidamente, curso los estudios de la Licenciatura de Derecho, en la Universidad Central de Madrid, habiéndose graduado en el año de 1.916. El 25 de octubre de aquel mismo año, se incorporó al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y comenzó a ejercer su profesión, en la que siempre obtuvo grandes éxitos. Francisco fue nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y ocupó el cargo de Diputado Noveno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, durante la última época del reinado de Alfonso XIII. Comenzó sus actividades políticas, desde muy joven, como militante del Partido Radical, de D. Alejandro Lerroux. Al dejar España Alfonso XIII y proclamarse la Segunda República, Francisco ocupó varios cargos políticos de relevancia, tales como el de Diputado a Cortes por la provincia de Murcia, en las legislaturas que dieron comienzo en los años 1.931 y 1.936, por los partidos Radical Socialista y Unión Republicana respectivamente y el de Director General de Minas y Combustible (1.933). Al producirse el golpe de estado del 18 de julio de 1.936 y dar comienzo la guerra civil, D. Francisco y otros letrados afectos a la legalidad republicana, se incautaron del Colegio de Abogados de Madrid, por orden expresa del gobierno constitucional de España y designaron una junta directiva, que se ocupara de las finalidades propias de dicha institución, que fue presidida D. Francisco, en calidad de Decano. Los nombramientos fueron ratificados por D. Manuel Azaña y el Ministro de Justicia, mediante la publicación del correspondiente decreto, en la Gaceta de Madrid, del 30 de julio de 1.936. Esta junta fue efectiva hasta el 8 de noviembre del mismo año, cuando las Cortes, el gobierno y las demás instituciones republicanas, fueron trasladadas a la ciudad de Valencia. Asimismo, durante la contienda, D. Francisco ocupó los cargos de Magistrado del Tribunal Supremo (Sala II) y Presidente la de Audiencia de Murcia. Francisco se exiló, junto a su mujer e hija, en Francia (1.939-1.940), México (1.940-1.948) Cuba (1.948-1.960) y nuevamente en México (1.960-1.964), países en los que ejerció la profesión de abogado y creó diversos centros de enseñanza de tipo jurídico, como por ejemplo la Escuela Práctica de Derecho de La Habana. Francisco, fue también autor de varios tratados de Derecho, editados tanto en España, como Cuba y México durante su exilio, entre los que se encuentran:

  • La legislación Civil y el Proletariado (Madrid, 1.916).

  • Los hijos ilegítimos ante la sociedad y el derecho (Madrid, 1.918).

  • Revelación de huellas invisibles. Dactiloscopia (Madrid, 1.918).

  • Derecho Civil, Común y Foral, en colaboración con los  famosos profesores D. Joaquín Garrigues y Díaz Cañavate y D. José Castán Tobeñas (Editorial Reus, Madrid, 1.921).

  • Legislación sobre Casas Baratas. Publicación del Ministerio del Trabajo (Madrid, 1.923)

  • El Contrato de Arrendamiento en la Huerta de Murcia. Derecho consuetudinario español (Editorial Reus, Madrid, 1.925).

  • El Fuero de Aragón en Relación con la Herencia (Editorial Reus, Madrid, 1.926).

  • Comentarios a la Ley Electoral (Editorial Góngora, Madrid, 1.936).

  • Las Sociedades Irregulares. Folleto (México) 

  • Curso sobre la Letra de Cambio. Conferencias (México). 

  • Suspensión de Pagos y Quiebra, en colaboración con D. Joaquín Rodríguez (México). 

  • La Letra de Cambio, su Mecánica y Funcionamiento (Ucar García, S.A., La Habana, 1.954 y  Editorial Porrúa, México, 1.962). 

  • Tratado Práctico sobre El Cheque (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.952). 

  • Los Bancos de Capitalización en Cuba (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.952). 

  • La Venta a Plazos (Editorial Selecta, La Habana, 1.954). 

  • El Desahucio. Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Cuba (Empresa Editora de Publicaciones, La Habana, 1.954). 

  • Legislación de Transportes, en colaboración con el Dr. Segismundo Parés Valdés (La Habana, 1.954). 

  • Las Servidumbres en el Derecho (Jesús Montero Editor, La Habana 1.956). 

  • Código Penal Comentado del Estado de Guanajuato (México, 1.962) 

  • Las Sociedades Mercantiles en el Derecho Cubano. Prólogo del Dr. Santiago Gutiérrez de Celis. Biblioteca de Autores Cubanos y Extranjeros (Jesús Montero Editor, La Habana, 1.953). A esta obra, le fue concedido Diploma de Honor y Medalla, por el Instituto de Derecho Comparado de la República Argentina, en el año 1.958. 

Francisco fue socio fundador del Ateneo Español en México. Francisco López de Goicoechea, estuvo casado con Da. Dolores Díaz del Rincón. Tuvo una hija llamada Paloma y dos nietos, que son D. José Luis y D. Francisco Lastra y López de Goicoechea, residentes actualmente en las ciudades de Madrid y Barcelona respectivamente. D. Francisco regresó a España de su exilio en el año de 1.964, donde continuó su lucha antifranquista, mediante la creación de varios grupos clandestinos, que más tarde se convertirían en partidos políticos y falleció en Madrid en 1.973, en el momento en que era miembro de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Fuente: José Luis Lastra y López de Goicoechea.

Juan López Sánchez.

(1900-1972). Militante anarcosindicalista, uno de los firmantes del manifiesto «treintista», que durante la guerra civil desempeñó el cargo de ministro de Comercio en el gabinete presidido por Francisco Largo Caballero, desde cuyo puesto desarrolló una eficaz labor. Fundador, en los primeros días de la contienda, del periódico Fragua Social. Al final de la lucha se exilió a Francia, después a Inglaterra y, por último, a México, regresando a España en 1966, donde falleció en 1972.

Virgilio Llanos Manteca.

Antiguo apuntador de teatro y afiliado a la UGT. Fue comisario de la expedición de Bayo a Mallorca y de la columna de López-Tienda en Madrid. Después, comisario del XII Cuerpo del Ejército del Ebro, habiéndose adherido al PSUC. Fue nombrado comisario del Ejército del Este. Su última acción en la guerra consistió en acompañar a las unidades enviadas a aplastar la revuelta de Cartagena en marzo de 1939. Falleció en Moscú en abril de 1973.

Manuel Llopis

Dirigente de la UGT de Madrid que el 14 de julio de 1936, junto con otros elementos de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Casa del Pueblo también de Madrid, Partido Socialista Obrero Español y Partido Comunista de España, suscribió un documento, que se hizo público en la prensa, apoyando al Gobierno del Frente Popular: «Conocidos los propósitos de elementos reaccionarios enemigos de la República y del proletariado —decía, entre otras cosas, el citado documento—, las organizaciones políticas y sindicales, representadas por los firmantes, se han reunido y han establecido una coincidencia absoluta y unánime en ofrecer al Gobierno el concurso y el apoyo de las masas que les son afectas, para todo cuanto signifique defensa del Régimen y resistencia contra los intentos que pueden hacerse frente a él. Esta coincidencia no es solamente circunstancial; por el contrario, se propone subsistir, con carácter permanente, mientras las circunstancias lo aconsejen, para fortalecer el Frente Popular y para dar cumplimiento a los designios de la clase trabajadora, puestos en peligro por los enemigos de ella y de la República."

Rodolfo Llopis Ferrándiz.

(1895-1983). Profesor de la Escuela Normal de Magisterio, afiliado al Partido Socialista Obrero Español desde su primera juventud, que en 1931, al proclamarse la República, fue nombrado director general de Primera Enseñanza, desde cuyo cargo realizó una fecunda labor a las órdenes del ministro de Instrucción Pública Fernando de los Ríos. Diputado en las Cortes constituyentes, en las de 1933 y en las de 1936, siempre por su tierra natal —Alicante— y por el indicado Partido Socialista. Presidente de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza. Durante la guerra civil desempeñó la Subsecretaria de la Presidencia de los gobiernos presididos por Largo Caballero, desarrollando además una intensa actividad, especialmente en los últimos días del conflicto, en favor de la evacuación de los líderes políticos más comprometidos. Al terminar la contienda se refugió en Francia, ocupando la Secretaria General del PSOE —y, durante algunos años, la presidencia de uno de los gobiernos republicanos en el exilio— hasta 1972, en que fue elegido para dicho cargo Felipe González Márquez, lo que dio lugar a la escisión de un grupo de viejos socialistas, la mayor parte de ellos exiliados, que constituyó el llamado sector histórico. En 1976 regreso a España.

Juan Lluhí y Vallescá

 (1897-1944). Político catalán que conspiró contra la dictadura del general Primo de Rivera y que, al proclamarse en 1931 la República, fue diputado a Cortes por Esquema Republicana —de cuyo partido era uno de los fundadores— en representación de Barcelona (capital). En 1933, durante poco tiempo, desempeñó la jefatura del Gobierno de la Generalidad de Cataluña y, más tarde, fue consejero de Justicia de la misma institución. Encarcelado con motivo de los sucesos revolucionarios de 1934, fue puesto en libertad al producirse en febrero de 1936 el triunfo electoral del Frente Popular. Al estallar la guerra civil desempeñaba la cartera de Trabajo en el gabinete presidido por Casares Quiroga, y durante el conflicto fue cónsul del Gobierno republicano en Toulouse. Al finalizar la contienda se exilió a México, en donde falleció.

Federico Lusinger.

Ingeniero de minas que estudió el volar el Alcázar por medio de túneles, proyecto que fue puesto en práctica, pero fracasó.

Rev. 4.00 Enero 2012. - SBHAC Nº 1.2