S.B.H.A.C.

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5.4.- Imágenes de personal de las Fuerzas Navales republicanas

5.4.1 La guardia del crucero Libertad posa para el fotógrafo, en Cartagena y ya adentrada la guerra.

5.4.2 El teniente de navío Pedro Pablo Mendizábal se hizo cargo del Ministerio de Marina el 18 de julio, siendo nombrado inmediatamente por el gobierno Giral, Jefe de Operaciones Navales. Posteriormente ascendido a capitán de navío mandó el Estado Mayor de la Flota y finalmente tomó el mando del crucero Méndez Núñez. Se exilió a la Unión Soviética.

5.4.3 El teniente de navío José García Barreiro mandaba la flotilla de destructores, desde la que el destructor Sánchez Barcáiztegui le largo los torpedos que hundieron al buque insignia rebelde, el crucero pesado Baleares. La republicana también mordía, no sólo convoyaba.

5.4.4 El teniente de navío José Núñez Iglesias que fue segundo Jefe de Estado Mayor de la Flota.

5.4.5 El teniente de navío Antonio Ruiz González fue jefe de la base naval de Cartagena. Posteriormente fue Subsecretario de Marina.

5.4.6 El teniente de navío Vicente Ramírez de Togores fue jefe del Estado Mayor de la base de Cartagena. Mandó también una flotilla de destructores. El 12 de julio de 1937, mandando una flotilla de destructores en servicio de escolta, tuvo un encontronazo con el Baleares, donde se demostraron dos cosas. El Baleares tenía un puntería malísima y sus cañones de 203, se calentaban tanto tras 50 disparos que quedaban inservibles. Por parte republicana y pese a tener en liza cuatro modernos destructores, Togores demostró muy poca pericia naval, y fue incapaz de poner sus destructores en disposición de disparar sus torpedos. Fue destituido por ello, tomando el mando el capitán de Corbeta Federico Monreal. Al final de la guerra era jefe del Estado Mayor de la base de Cartagena, como decimos, y colaboró activamente con la Quinta Columna, llegando a montar junto con otros oficiales una oficina para emitir pasaportes franceses que permitieran abandonar la zona

5.4.7 El Capitán de Corbeta de la Reserva Naval Rafael Inda Ajuria mandaba el Cabo Santo Tomé cuando fue hundido por la conjunción de los cañoneros rebeldes Dato y Velasco y el apoyo de los hidros italianos de la base italiana de Cagliari. Rafael Inda, marino vasco nacido en Guecho, sobrevivió al hundimiento y continuó peleando con la República. Se exilio con la flota a Bizerta y después de un periodo de internamiento se enroló como capitán mercante participando en la campaña del Norte de África con los aliados. Posteriormente fue contratado por los judíos para trasladar refugiados a Palestina.

Nos escribe un lector para decirnos que Rafael Inda trabajó también para la marina mercante alemana y nos envía información al respecto:

Estimado Enrique, El capitán Rafael Inda era la misma persona con el capitán de la Reserva Naval Rafael Inda Ajuria. También el capitán Manuel Hoyos Amenabar trabajó para la Marina alemana en la Segunda Guerra Mundial. El capitán Manuel Hoyos Amenabar fue el capitán del buque SAN JUAN II y el capitán Rafael Inda Ajuria el primer oficial.

Marinos vascos en la Armada Republicana: “.......el teniente de navío Manuel Hoyos Amenabar de Santurce, que sólo estaría un mes, pues a finales de septiembre tomaría el mando el alférez de navío Amadeo Uribe, antiguo oficial del bou Donostia y permanecería en él hasta el fin de la guerra.”

http://www.marinavasca.eu/es/marinos-vascos-en-la-armada-republicana.php?o=7

Dimitri G.

5.4.8 El Capitán de navío Luis González de Ubieta recién ascendido a Almirante, sustituyo a Buiza al mando de la flota en octubre de 1937. Su labor fue bastante positiva. Mejoró la estrategia naval republicana que consistía en garantizar el tráfico de material de guerra por mar, pese a tener que hacerlo contra tres armadas, la rebelde, brazo ejecutor, la italiana, exploradora y ejecutora si se terciaba, y la alemana, información instrucción y terror, más, la descarada actitud de las marinas inglesa y francesa entorpeciendo y poniendo dificultades a la marina mercante de sus respectivos países contratada por el gobierno español. Ubieta metió presión a una flota que en realidad no tenía ninguna gana de enfrentarse a su oponente. La marina rebelde, mal acostumbrada, navegaba a su antojo por todos los mares con escasa prevención y mucho de altanería. Pero cuando por primera vez en toda la guerra, ambas escuadras se vieron las caras en el Cabo de Palos, Ubieta que había salido con su flota en busca de la división de cruceros rebeldes, los vapuleó sin piedad. La propaganda franquista ha presentado este combate como una casualidad, o la buena suerte que tuvieron los torpedos republicanos. Y lo denomina el hundimiento de Baleares. Nada de eso, El comandante de la flota rebelde cometió todos los errores uno detrás de otro que conducen a la muerte en un combate naval. Mala formación de la división. Delató su posición con proyectiles iluminantes. Almacenamiento inadecuado en cubierta de combustible y municiones, y una confianza en sí mismo que denotaba el desprecio y la poca consideración que se le prestaba a la flota gubernamental. La flota rebelde fue derrotada en toda la línea. Ubieta le dio una paliza a Vierna de antología, no sólo acertaron sus destructores con tres torpedos en el Baleares, sino que el tiro del Libertad y otros buques barrió las cubiertas de los cruceros rebeldes. Pero además, la división de cruceros rebeldes, no tuvo más bajas, porque el capitán del Canarias tomó el mando y ordenó poner agua por medio. Ubieta no quiso perseguir a los cruceros rebeldes, aunque todos se lo pedían, pero estaba falto de torpedos y no tenía la costumbre de ganar. Con la moral tan alta y los rebeldes con el rabo entre las piernas, no sabemos que hubiera pasado. Lo que sí pasó es que el Almirante de la flota rebelde, ordenó taxativamente al Canarias y al Cervera regresar inmediatamente al lugar de los hechos y recoger a los náufragos del Baleares. Debió ser un rapapolvo pistonudo. Pues bien, cuando el Canarias regresó al lugar donde varios buques de guerra inglesas trataban de socorrer a los desgraciados supervivientes del Baleares, la Fuerza Aérea republicana ya estaba al quite y 9 bombarderos SB-2 "katiuska" se lanzaron sobre el Canarias, poniéndole nuevamente en fuga con daños en cubierta tras un autentico duelo aeronaval. Esto no es el hundimiento del Baleares, esto es, que la única vez que los dos flotas se enfrentaron realmente, los rebeldes perdieron. Y se demostró que la flotilla de modernos destructores gubernamentales era superior en combate nocturno a los también modernos cruceros pesados rebeldes sin escolta, aunque la República no supo aprovechar esta ventaja. Este fue el combate naval donde murieron más españoles desde Trafalgar.

5.4.9 Este señor, es el mismo de arriba, No es el Almirante republicano Miguel Buiza como se ve en muchos libros y páginas web. Se trata de otra imagen de Ubieta. De Buiza sólo conocemos una imagen.

5.4.10 Bruno Alonso, amigo y personal de confianza de Indalecio Prieto, a la sazón Ministro de Marina y Aire, fue nombrado Comisario General de la Flota a finales de 1936. Alonso nada sabía de buques de guerra y mucho menos de guerra naval. Pero lo único que se le pedía era que impusiera disciplina y que la flota volviera a ser una escuadra de combate. Nada más. Bruno Alonso tuvo claros y oscuros y destacó finalmente por las ganas de terminar la guerra y exiliarse, y con él toda la flota. Bruno Alonso era un incondicional de Prieto, y como el propio Belarmino Tomas dirigente asturiano que al retornar as la zona centro, fue nombrado por Prieto Comisario General de las Fuerzas Aéreas, es un ejemplo de la nefasta política de personal que llevaba Prieto. Y es que Don Inda, mientras fue ministro, primero de Marina y Aire con Largo Caballero y después de Defensa con Negrín, practicaba dos guerras, una principal, qué duda cabe, contra los rebeldes, y otra pequeñita pero a la que dedicaba mucho tiempo, contra sus enemigos políticos, esto es, comunistas, anarquistas y también algunos socialistas, y sorpresa, finalmente el propio Negrín que había sido su amigo. Prieto era un animal político, inteligente y capaz, como lo demostró en Fomento, pero le hizo mucho daño al Escudo de la República (Viñas dixit), es decir a sus Fuerzas Armadas, con estos nombramientos tan parciales, y otros muchos que hizo, queriendo alejar de las instituciones que controlaba a todo el que no bailaba a su compás. Y lo  mismo hizo en Inteligencia (SIM). Después de la guerra fue aún peor y se lanzó contra Negrín y sus apoyos, expulsándole del PSOE y lo que es peor, difamándole sin piedad. Bruno Alonso no fue tan cruel pero también cuenta muchas mentiras en sus memorias del exilio.

5.4.11 El teniente de navío David Gasca Aznar era comandante del destructor Almirante Antequera, cuando Ubieta preparó la operación de ataque al puerto de Palma con lanchas torpederas. Como su destructor no estaba preparado para navegar y coincidiendo que el comandante del Lepanto causó baja por enfermedad, le fue asignado el mando del destructor Lepanto, en el que comprobó al tomar el mando que no estaba mucho mejor que el Almirante Antequera. Para empezar no podía usar la radio por seguridad y fallaba el receptor de ultracorta, motivo por el cual el Lepanto solo podía comunicarse por señales. Candelada la operación de las torpederas, Ubieta ordenó seguir navegando con la intención de conseguir algún objetivo y no desaprovechar la salida. Navegando en línea al final, el Lepanto solo se enteró de la presencia del enemigo cuando lo tuvo delante, a 2.500 metros por la banda de babor, su capitán actuó con temple, ordenó zafarrancho de combate y se mantuvo a la expectativa conservando la formación. El enemigo desapareció en la oscuridad de la noche, y el almirante ordenó a la flota zafarrancho de combate por señales. La flota republicana tras dos cambios de rumbo se encuentra de nuevo con la división de cruceros rebelde, cuyo jefe, el contralmirante Vierna no se ha percatado del peligro que se les viene encima, menospreciando la fuerza enemiga. La flota republicana los ven a unos cinco mil metros por babor. Es una excelente posición, ambas flotas llevan rumbos contrarios pero paralelos, ideal para torpedos, ideal para la artillería naval de los destructores que tira sobre blancos grandes y pesados. Desde el Lepanto, Gasca hace sus cálculos apunta al primero, al que supone buque insignia (creían que era el Canarias) y le lanza tres torpedos en medio de los fogonazos del cruce artillero entre el Libertad y el Baleares. Otros destructores hacen lo mismo. Como al minuto de iniciarse el combate, una explosión sacude el través del Baleares, y poco después otras dos, una a proa y otra a popa. Tres de los torpedos lanzados por los destructores republicanos han acertado. Pero además las piezas del libertad sentencian al crucero pesado al acertar sobre los materiales y municiones almacenadas imprudentemente en cubierta. El Baleares está sentenciado. El Canarias que seguía su estela apenas tiene tiempo de maniobrar y poner todo a estribor. El Canarias y el Cervera ponen agua de por medio. Gasca regresó a Cartagena con el Lepanto. Toda los participantes en la acción fueron citados y felicitados.

5.4.12 Teniente de navío Fernando Oliva Llamusi que era jefe de la flotilla de destructores en el combate del Cabo de Palos.

5.4.13 Contralmirante Valentín Fuentes. Mandaba el Lepanto el 18 de julio y fue uno de los pocos capitanes de barco fieles a la Republica. Fue enviado al Norte como comandante de las Fuerzas Navales en el Cantábrico. Fue el único oficial de la marina que ascendió reglamentariamente a contralmirante en diciembre de 1937. Los otros oficiales ascendidos fueron habilitados. El 17 de junio, tras la violenta explosión en las bodegas del Jaime I que causaron 300 muertos y 200 heridos, Valentín Fuentes, a la sazón Jefe de la Base Naval, fue destituido.

5.4.14 El Gravina no estaba listo para el servicio el 18 de julio de 1936, pues estaba en fase de armamento. Su artillería no era la proyectada, sino cañones de 101 del primer acorazado España, además fueron saboteados por un oficial desleal. En la imagen su tripulación celebra su puesta a punto.

5.4.15 Tras su rápida puesta a punto, con algunos defectos intencionados en el armamento, la tripulación del Gravina se agrupa para la foto, sólo que al estilo desenfadado de la marinería que ha puesto a buen recaudo a sus oficiales traidores.

5.4.16 Un marinero del destructor republicano Sánchez Barcaiztegui posa para el fotógrafo, quien le pone orlas republicanas.

5.4.17 Robert Capa y su amigos fotógrafos se dieron un tour por el frente Norte a finales de 1936. En esta imagen de David Seymour, más conocido por "Chim", vemos a personal de la Marina de Guerra Auxiliar Vasca.

5.4.18 Publicada por la revista londinense Weekly Illustrated. La imagen muestra las dotaciones artilleras de dos bous de la Marina de Guerra Auxiliar Vasca.

5.4.19 La dotación del submarino C3 que tan trágico fin tuvo, tras su estancia en el Norte, en las costas de Málaga, hundido a traición por el submarino alemán U-34. País con el que España no estaba oficialmente en guerra. Franco condecoró al capitán del U-34.

5.4.20 El destructor Antequera frente a las costas de Ibiza apoyando la acción del capitán Bayo en agosto de 1936.

5.4.21 Marineros del Jaime I pulen metales según un reportaje de la revista Estampa en el otoño de 1936.

5.4.22  La tripulación del Torpedero nº 14 posa así de combativa para el reportero de la revista Estampa.

5.4.23  De este marinero sabemos que se llamaba Manuel Rubio y que tuvo mucho protagonismo en someter a los oficiales rebeldes.

5.4.24 Este marinero del Churruca entretiene a los niños que visitan el buque en el puerto de Barcelona, relatándoles anécdotas marineras.

5.4.25 Miembros del Comité del Jaime I, posan para el reportero de la revista Estampa. Es el verano de 1936.

5.4.26 La guardia del Ministerio de Marina en julio de 1936. Es posible que la disciplina se haya relajado, pero a ver quién pasa la puerta sin autorización.