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Desde
el comienzo de la GCE la prensa republicana inició un proceso de
transformación hacia prensa de guerra. Este cambio de medios
informativos y políticos a prensa de guerra se fraguó en el proceso
del 18 de julio y se cimentó en las incautaciones de medios
conservadores y sobre todo en la censura de guerra. La ideología de los
medios siguió siendo, en el caso de los periódicos republicanos y de
izquierdas, la misma pero completamente mediatizada por los hechos
revolucionarios y bélicos que estaban ocurriendo y sobre todo,
insistimos, por la censura. De este modo, las informaciones políticas y
las bélicas pasaron de lleno a ser informaciones en tiempos de guerra,
con el gran contenido de mera propaganda que ello conlleva. Las
informaciones militares, por ejemplo, no daban datos precisos de los
frentes ni de los mandos ni unidades, era muy difícil seguir el curso
de los acontecimientos a través de la prensa, los mapas militares
brillaron por su ausencia. Esto era lógico, en cierto modo, por
cuestiones de seguridad y principalmente porque se iba perdiendo. No
obstante y dejando a un lado la información meramente militar, los
editoriales continuaron expresando la políticas de los partidos o de
las fracciones de esos partidos de la que eran portavoces (caso del
PSOE), siempre de alguna forma, bien rotundamente en el caso de hechos
muy señalados, bien con más moderación en el día a día. El
modo informativo más pujante fue el reportaje gráfico y la crónica
social y bélica. Los partes de guerra, a menudo ni siquiera publicados
por la prensa diaria, tenían escasa credibilidad. En esta tesitura,
enormemente propagandística y fuertemente encorsetados por lo que ideológicamente
representaban y sobre todo por la censura de guerra, la prensa
republicana informó todo lo que pudo, opinó bastante, dadas las
circunstancia, y una infinitud si la comparamos con la prensa rebelde,
pero, sin duda, no fueron buenos tiempos para la libertad de expresión,
la que todavía quedaba en la zona gubernamental, pues en la rebelde no
existía en ningún modo.
Los
principales periódicos fueron:
ABC (Republicano)
Ahora (pro-comunista)
Claridad (UGT)
Heraldo de Madrid (Republicano)
Informaciones (PSOE)
Castilla Libre (CNT)
La Libertad (Republicano)
La Vanguardia (Cataluña -
Nacionalista)
Solidaridad Obrera (Cataluña -
CNT)
El Liberal (Republicano)
El Socialista (PSOE)
El Sol (Republicano)
Mundo Obrero (PCE)
Fragua Social (Valencia - CNT)
La Voz (Republicano)
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A propósito de esta
páginas sobre el diario AHORA, hemos de añadir algunas aclaraciones.
En primer lugar, que a pesar de lo peliagudo de su publicación, tanto
en tiempo de trabajo como en gasto de nuestros recursos de almacenaje,
hemos decidido abordarlo por motivos indudables de interés, se trata de
siete ejemplares del diario gráfico AHORA correspondientes al 1, 2, 3,
5, 6, 9 y 10 de noviembre de 1936, las horas decisivas de Madrid. No
cabían dudas, había que hacerlo, y en ello estamos. En segundo lugar,
que hemos tenido verdaderas dificultades para escanear las páginas,
dado que nuestros escaneres son todos estándar, con un máximo de área
de escaneado de hoja tipo Letter (un poco más que A4) y las hojas de
AHORA son casi A3. Y en tercer lugar, y en cuanto al
contenido de los diarios y su crítica desde posiciones republicanas,
prometemos un artículo de fondo con nuestras impresiones, pero en un
primer apunte, y después de haber leído los siete ejemplares, una
sorpresa mayúscula: salvando los editoriales, la guerra parece ir de
maravilla para las fuerzas republicanas, pueblos, ganado, material, se
conquista diariamente al enemigo según AHORA, se diría que el enemigo
es un pozo sin fondo de recursos. Entendemos que había que dar moral al
combatiente republicano, pero más que moral, se le ocultaba
cariñosamente la grave situación militar que la República vivía. Los eufemismos
periodísticos a propósito del crítico momento que militarmente vivía
la II República son, si no fuera por lo trágico del momento, casi
humorísticos. "Impulso continuado", "amplio panorama de
avance continuado", etc... Ni un mapa de las posiciones del frente
aparece en estos siete ejemplares, suponemos que la censura militar lo
impedía, pero debía ser desesperante para el lector, la incapacidad de
situar espacialmente la amenaza que se cernía sobre la capital.
Suponemos que en el bando contrario ocurría lo mismo, incluso con mayor
triunfalismo, pues hasta la presente parecían ir ganando claramente.
Así son todas las guerras en el papel, propaganda y desinformación.
Tan actual... |