S.B.H.A.C.

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4.2- Galería de artistas, intelectuales y científicos republicanos.

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De Rodolfo Halfter A María Zambrano

Rodolfo Halffter Escriche

(1900-1987) Músico y compositor español nacido en Madrid en 1900 de padre alemán y madre catalana. Su padre se ganaba la vida como joyero pero sus hijos se decantaron por la música por influencia de la familia materna. Su formación estuvo a caballo del conservatorio y el autodidactismo. Formó parte del grupo de los ocho, músicos madrileños de vanguardia a caballo de la gran renovación cultural que supuso la llegada de la II República. En el periodo de 1930 hasta el inicio de la guerra, Rodolfo Halffter compuso su obra más importante, Dos sonatas de El Escorial, Obertura concertante, Don Lindo de Almería, La madrugada del panadero, Elena la traicionera, etc. A la vez, oficiaba de prestigioso crítico y al inicio de la guerra se le nombró secretario de Música del Ministerio de Propaganda del gobierno republicano. También suscribió el Manifiesto de los Intelectuales Antifascistas. Su hermano Ernesto se inclinó por los rebeldes. Un poco antes del final la guerra y por medio de una invitación del gobierno mejicano pudo salir de España. Méjico le gusto y desarrolló el resto de su carrera musical con gran éxito. Fue nombrado miembro de la Academia de las Artes de Méjico. Regreso a España en varias ocasiones donde fue agasajado y premiado. Adquirió la nacionalidad mejicana.

José Herrera "Petere".

(1909-1977) Escritor y poeta, hijo de Emilio Herrera (destacado militar y científico republicano de la aviación española),  que durante la guerra civil sirvió en el 5º Regimiento, publicando diversos artículos y poesías —a veces con el pseudónimo de «El miliciano Petere»— en la revista de dicha unidad Milicia Popular. Al final de la contienda se exilió a México, donde prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento. Autor, entre otros libros, de Acero de Madrid. Epopeya, Ed. Nuestro Pueblo, Madrid, 1938; Cumbres de Extremadura. Novela de guerrilleros, Ed. Nuestro Pueblo, Madrid, 1938; Guerra viva. Romances, Ed. Españolas, Madrid, 1938; Puentes de Sangre. Narración a propósito del paso del Ebro, Ed. Nuestro Pueblo, Madrid, 1938

 

Herrera Petere en la madurez.

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Miguel Hernández.

Las dos imágenes pertenecen a la misma escena. Arenga en el frente de Guadalajara.

(Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) Poeta español. Adscrito a la Generación del 27, destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político. Nacido en el seno de una familia humilde y criado en el ambiente campesino de Orihuela, de niño fue pastor de cabras y no tuvo acceso más que a estudios muy elementales, por lo que su formación fue autodidacta. Su interés por la literatura lo llevó a profundizar en la obra de algunos clásicos, como Garcilaso de la Vega o Luis de Góngora, que posteriormente tuvieron una marcada influencia en sus versos, especialmente en los de su etapa juvenil. También conoció la producción de autores como Rubén Darío o Antonio Machado. Participó en las tertulias literarias locales organizadas por su amigo Ramón Sijé, encuentros en los que se relacionó con la que luego fue su esposa e inspiradora de muchos de sus poemas, Josefina Manresa. Con veinticuatro años viajó a Madrid y conoció a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda; con este último fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Las ideas marxistas del poeta chileno tuvieron una gran influencia sobre el joven Miguel, que se alejó del catolicismo e inició la evolución ideológica que lo condujo a tomar posiciones de compromiso beligerante durante la Guerra Civil. Tras el triunfo del Frente Popular colaboró con otros intelectuales en las Misiones Pedagógicas, movimiento de carácter social y cultural. En 1936 se alistó como voluntario en el ejército republicano. Durante la contienda contrajo matrimonio con Josefina Manresa, publicó diversos poemas en las revistas El Mono Azul, Hora de España y Nueva Cultura, y dio numerosos recitales en el frente. El fallecimiento de su primer hijo (1938) y el nacimiento del segundo (1939) se añadieron como motivo inspirador de su obra poética Terminada la guerra regresó a Orihuela, donde fue detenido. Condenado a muerte, luego se le conmutó la pena por la de cadena perpetua. Después de pasar por varias prisiones, murió en el penal de Alicante víctima de un proceso tuberculoso: de esta forma se truncó una de las trayectorias más prometedoras de las letras españolas del siglo XX. Aunque cronológicamente el autor debería pertenecer a la llamada promoción del 35, de la que formaron parte poetas como L. Rosales o L.M. Panero, el estilo de su obra y su relación con los representantes de la Generación del 27 hacen que se le considere el miembro más joven de esta última, el "genial epígono del grupo" en palabras de Dámaso Alonso. Su trayectoria como escritor dio comienzo con algunas colaboraciones en la revista de tendencia católica El Gallo Crisis, dirigida por Ramón Sijé. Su primer volumen de versos, Perito en lunas (1934), está formado por 42 octavas reales en las que los objetos cotidianos y humildes son descritos con un hermetismo formal en el que trasluce claramente el magisterio gongorino. Sin embargo, en otros poemas de la misma época se intuye una mayor soltura verbal y el inicio de su compromiso con la causa de los desheredados. En 1934, después de dar a conocer en la revista Cruz y Raya el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y Sombra de lo que eras, de carácter calderoniano, comenzó la que a la postre fue considerada su obra maestra y de madurez, El rayo que no cesa (1936), que inicialmente pensaba titular El silbo vulnerado. La vida, la muerte y el amor (éste como hilo conductor del poemario) son los ejes centrales de un libro compuesto mayoritariamente por sonetos y deslumbrante en su conjunto, aunque destaca alguna elegía como la dedicada a la muerte de Ramón Sijé, escrita en tercetos encadenados y considerada una de las más importantes de la lírica española de todos los tiempos. Durante la Guerra Civil cultivó la llamada poesía de guerra: su fe republicana se plasmó en una serie de poemas reunidos en Viento del pueblo (1937), que incluyó la "Canción del esposo soldado", dirigida a su mujer, y otras creaciones famosas, como "El niño yuntero". También en este período concibe El hombre acecha (1939), que manifiesta su visión trágica de la contienda fratricida, y diversos textos dramáticos que se publicaron con el título Teatro en la guerra (1937). Mientras se hallaba en la cárcel escribió Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), donde hizo uso de formas tradicionales de la poesía popular castellana para expresar en un estilo conciso y sencillo su hondo pesar por la separación de su mujer y sus hijos y la angustia que le producían los efectos devastadores de la guerra.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com

Miguel Hernández y su mujer.

José Hierro.

Nacido en Madrid aunque santanderino de adopción desde que en 1924 se trasladase con apenas dos años de Madrid al norte de la península donde se crió y vivió su infancia. En 1939 Hierro fue detenido y encarcelado durante cinco años debido a sus ayudas a los presos de la dictadura, de los cuales su padre era uno de ellos. Tras su estancia en prisión, funda la revista Proel y edita su primer libro "Tierra Sin Nosotros" en 1947. Hasta 1952 dirige las publicaciones Cámara de Comercio y la Cámara Sindical Agraria. Después se traslada definitivamente a Madrid, lugar donde trabaja en el CSIC y en la Editorial Nacional. A lo largo de su vida José Hierro ha recibido multitud de premios como reconocimiento a su aportación a la poesía castellana. El primero no tardo en llegar, Premio Adonais de 1947 por "Alegría", su segunda obra. El Nacional de Poesía en 1953 y el Premio Nacional de la Critica, por doble partida en 1958 y 1965. A estos les siguió el Príncipe de Asturias en 1981, el Nacional de las Letras Españolas en 1990 y el Reina Sofía de Poesía Española en 1995. Todo un largo palmares de tributos cuyo colofón llegó en 1998 con el Premio Cervantes, año en el que también publico su último libro "Cuaderno de Nueva York".

Fuente: http://www.ociototal.com/arte/hierro.html

Eugenio Imaz Echeverría

(1900-1951) Filósofo guipuzcoano, formado en Alemania, traductor al español de numerosas obras científicas inglesas y alemanas, que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana, participando en diversas actos de carácter político y suscribiendo el Manifiesto de los Intelectuales Antifascistas. Miembro de la generación del 27, colaboró en las mejores revistas de carácter intelectual, como la Revista de Occidente y Cruz Raya, donde colaboraba la crema de la intelectualidad republicana. Precisamente en el café Lion de la calle Alcala, se reunían estos intelectuales en una tertulia llamada como la revista, Cruz y Raya. Al terminar la contienda se exilió a México, donde se dedicó a sus actividades profesionales hasta su fallecimiento.

Juan Ramón Jiménez

(1881-1958). Poeta onubense, uno de los más trascendentes de la literatura española de este siglo, autor de una extensa obra, en verso y en prosa, que le ha dado reputación universal: Elegías, La soledad sonora, Eternidades, Pastorales, Melancolías, Estío, Diario de un poeta recién casado, Arias tristes, Platero y yo, etc. Al estallar la guerra civil se hallaba en Madrid, donde, en unión de otros intelectuales, suscribió una nota, publicada en el diario ABC, de adhesión a la República: «Los firmantes declaramos —decía dicha nota— que, ante la contienda que se está ventilando en España, estamos al lado del Gobierno de la República y del pueblo, que con heroísmo ejemplar lucha por sus libertades.» Poco tiempo después salió de España y se instaló en Cuba, en EE. UU. y, por último, en Puerto Rico, país donde permaneció hasta su muerte. Premio Nobel de Literatura en 1956.

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Alberto Jiménez Fraud

(1883-1964). Doctor en Derecho y pedagogo malagueño, continuador de las ideas de Francisco Giner y de la Institución Libre de Enseñanza. Director de la Residencia de Estudiantes de Madrid; presidente de los colegios universitarios de la Junta de la Ciudad Universitaria de Madrid; vocal de dicha junta y de la de Relaciones Exteriores del Ministerio de Estado. Presidente del Colegio de España en París. En 1937, hallándose en zona republicana, abandonó España para desempeñar la cátedra Norman Mac Coll, de la Universidad de Cambridge. Más tarde fue nombrado miembro del King's College y Hon. M. A. de la citada Universidad. De 1938 a 1953 fue profesor de Lengua y Literatura de la Universidad de Oxford. En 1964 regresó a España, y, tras una corta estancia, se marchó a Ginebra —donde falleció—, en cuya ciudad desempeñaba el cargo de traductor de la ONU. Autor, entre otros trabajos, de La ciudad del estudio, Selección y forma, Ocaso y restauración, Juan Valera y la generación de 1869, etc. Estaba casado con Natalia Cossio, hija de Manuel Bartolomé Cossio.

Alfredo Just Gimeno

Just Gimeno en una plaza de toros en Méjico junto a un operario

Este extraordinario artista plástico valenciano, escultor, había nacido en la ciudad del Turia en 1898. Emprendió distintos estudios, Medicina, Bellas Artes, quiso ser torero, hasta que admirador impenitente de Miguel Ángel, se orientó a la escultura donde destacó por sus grandes grupos monumentales especialmente de temática taurina. Just Gimeno se convirtió en uno de los más interesantes escultores del final de la monarquía y la II República. Apoyó al gobierno legal lo que al find e la guerra le obligó a exiliarse a Méjico en el buque "El Mexique" en agosto de 1939. Allí desarrolló su creatividad con monumentales esculturas, como El Encierro, que representa eso mismo en 14 metros de brillante bronce y que luce sobre la puerta principal de la plaza de toros de Méjico que dicen es la más grande del mundo.

 Doménec Latorre Solé

Barcelona 1894 - 1939. Militante catalanista fundador de la organización separatista catalana Pàtria Nova. Articulista i caricaturista para el periódico La Humanitat. Fué detenido, juzgado por un Consejo de Guerra, (los famosos « sumarísimos de urgencia ») condenado a muerte y fusilado en el siniestro lugar llamado « Camp de la Bota » en Barcelona.

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes

María Teresa León.

Periodistas ingleses y americanos recibidos por María Teresa León durante la Guerra

María Teresa León recibe un premio literario de manos de Ramón Menéndez Pidal y F. Rodríguez

Periodista y escritora riojana, casada con el poeta Rafael Alberti, que colaboró en las mejores revistas literarias de la década de los treinta. Autora, entre otros libros, de Contra viento y marea, Morirás lejos, La Historia tiene la palabra, etc., que en su momento fueron muy bien acogidos por el público y la crítica. Al estallar la guerra civil se hallaba en Ibiza, junto a su citado esposo, de donde consiguió salir a duras penas y con riesgo de ser hecha prisionera por los sublevados, trasladándose a Madrid, en cuya ciudad participó en numerosos actos de propaganda —conferencias, mítines, recitales, etc.— organizados por el 5º Regimiento y otras instituciones afines al Partido Comunista. Al término de la contienda se exilió a Argentina, Italia, etc., regresando a España, tras casi cuarenta años de ausencia, al restablecerse las libertades democráticas y proclamarse la Monarquía.

Lucio López-Rey

 (1904-1957). Pintor y abogado que con anterioridad a la guerra civil había colaborado como caricaturista en algunos periódicos y revistas de Madrid, su ciudad natal. Al estallar la contienda se alineó en el bando gubernamental, al cual prestó apoyo. Al final del conflicto se exilió a Nueva York, donde residió hasta su fallecimiento.

Lorenzo Luzuriaga

(1889-1959). Pedagogo manchego que durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano. Al término de la contienda se exilió a Argentina —donde falleció—, en cuyo país fue profesor de las universidades de Tucumán y de Buenos Aires.

Antonio Machado.

Dos imágenes del entierro de Antonio Machado, que como el de Azaña fueron terriblemente dramáticos y humillantes, al no dejar los franceses ni siquiera usar la bandera republicana, por si se enfadaba Franco.

 

Machado, en Francia, en sus últimos días.

Los Machado, de izquierda a derecha, Antonio Machado, Matea Monedero, José Machado, Carmen Machado, María Machado, Ana Ruiz, Eulalia Machado.

Antonio y Manuel.

(1875-1939). Poeta sevillano, perteneciente a la llamada generación del 98, que fue alumno de la Institución Libre de Enseñanza y, más tarde, catedrático de Lengua francesa en los institutos de Enseñanza Media de Soria, Baeza (Jaén), Segovia y Madrid, y que pasó algunos períodos de su vida en París, donde tuvo ocasión de conocer a los escritores vanguardistas de la época (Oscar Wilde, Rubén Darío, Pío Baroja, etc.). Autor de algunos libros de poemas que, en muy poco tiempo, le colocaron a la cabeza de los poetas españoles de todos los tiempos: Soledades, Galerías y otros poemas, Campos de Castilla, Los complementarios, Nuevas canciones, Juan de Mairena, De un cancionero apócrifo, etc. Autor, también, de algunas obras dramáticas escritas en colaboración con su hermano Manuel: Julianillo Valcárcel, La Lola se va a los puertos, etc. En abril de 1931 se hallaba destinado en Segovia, donde participó en la demostración popular de júbilo que tuvo lugar con motivo de la proclamación de la Re-pública. «¡Aquellas horas —escribía, años después, recordando el acontecimiento—, Dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia...!» Al estallar la guerra civil se encontraba en Madrid, donde, en unión de otros intelectuales, firmó una nota, publicada en el diario madrileño ABC, en la que, «ante la contienda que se está ventilando en España», se declaraban «al lado del Gobierno de la República y del pueblo, que con heroísmo ejemplar lucha por sus libertades». Pocos días después, en unas declaraciones al diario Ahora, de Madrid, ratificaba su adhesión a la causa republicana: «Yo no soy un verdadero socialista, y, además, no soy joven; pero, sin embargo, el socialismo es la gran esperanza humana ineludible en nuestros días, y toda superación del socialismo lleva implícita su previa realización... Confío en vosotros, que sois Machado al final de su vida.la juventud con que he soñado hace muchos años. Con vosotros estoy de todo corazón...» En noviembre de 1936, cuando las vanguardias del ejército nacionalista se acercaban a Madrid, a instancias de Rafael Alberti y de León Felipe consintió ser evacuado, en compañía de su madre, instalándose en Valencia, en cuya ciudad desarrolló una intensa actividad política en favor del Gobierno republicano, participando en actos propagandísticos, escribiendo con asiduidad en numerosos periódicos y revistas (ABC de Madrid; El Mono Azul, Fragua Social, llora de España, La Vanguardia de Barcelona, etc.), pronunciando charlas radiofónicas, suscribiendo una serie de manifiestos y asistiendo al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Por aquellos días rechazó una invitación que se le hizo para enseñar lengua española en Inglaterra: «No queda otra elocuencia en España que la del soldado. Resulta triste estar condenado, como yo, a la elocuencia de la pluma. La única moneda con la cual podemos pagar lo que es debido a nuestro pueblo, es la vida.» En 1938 se trasladó a Barcelona, donde persistió en su actitud política y prosiguió su actividad literaria. En enero de 1939, cuando el ejército nacionalista ocupó en pocos días Cataluña, cruzó la frontera, acompañado de su madre y de un reducido grupo de intelectuales, con dirección a Francia, instalándose en Collioure, en un modesto hotel próximo a la playa, donde falleció unas semanas después. Elegido miembro de la Real Academia Española, no llegó a formar parte de esta institución por no haber cumplido el requisito de leer el discurso de ingreso en la misma. En marzo de 1941, es decir, más de dos años después de su muerte, una comisión depuradora del Ministerio de Educación Nacional (Resultando que el Sr. Machado —se decía en el expediente correspondiente— falleció en un campo de concentración en Francia, en 1939, donde había huido ante el avance de las tropas nacionales en Cataluña...) acordó por unanimidad proponer su separación definitiva de la cátedra, con la pérdida de todos sus derechos pasivos. El 31 de diciembre de 1981, y a solicitud del Instituto Cervantes de Madrid —del que había sido profesor—, del ministro de Educación y del alcalde de Madrid, fue rehabilitado públicamente por el Gobierno de la Monarquía. De su producción de la guerra civil, merece la pena destacar este poema titulado «Voz de España», dedicado a los intelectuales de la Rusia soviética y fechado en el mes de octubre de 1937:

¡Oh, Rusia, noble Rusia, santa Rusia,
cien veces noble y santa
desde que roto el báculo y el cetro
empuñas el martillo y la guadaña!
En este promontorio de Occidente;
por estas tierras altas
erizadas de sierras, vastas liras
de piedra y sol, por sus llanuras pardas
y por sus caminos verdes,
sus ríos hondos, sus marinas claras,
bajo la negra encina y el áureo limonero,
junto al clavel y la retama,
de monte a monte y río a río,
¿oyes la voz de España?
Mientras la guerra truena
de mar a mar, ella te grita: ¡Hermana!

Fuente: Manuel Rubio Cabeza.

Lea el relato de sus últimos días.

Victorio Macho

(1887-1966). Escultor palentino, continuador de la renovación escultórica iniciada por Julio Antonio y uno de los valores más representativos del arte español contemporáneo. Autor, entre otras obras, de los monumentos conmemorativos de Galdós, de Ramón y Cajal, y de Menéndez Pelayo, y de los retratos de Unan-tuno, Valle-Inclán, Marañón y León Felipe. Al estallar la guerra civil se hallaba en Madrid, donde prestó apoyo a la causa republicana, participando en diversos actos de propaganda —se ofreció a levantar un monumento a Antonio Coll, miliciano republicano que destruyó dos carros de combate nacionalistas en el barrio de Usera, de Madrid— organizados por el 5º Regimiento. Tras ser evacuado a Valencia, a finales de 1936 —donde esculpió un magnífico retrato de Dolores Ibárruri—, marchó a la URSS y, después, a Hispanoamérica, donde prosiguió su labor artística y a cuya época pertenecen las esculturas de Simón Bolívar y Belalcázar. En 1952 regresó a España, instalándose en Toledo, donde falleció en 1966

Cristino Mallo

(1905). Escultor gallego afincado en Madrid desde su primera juventud. Premio Nacional de Escultura, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca y miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al estallar la guerra civil fue nombrado teniente del ejército republicano, siendo destinado al frente de Teruel, de donde hubo de ser evacuado a Valencia por haber contraído una grave afección pulmonar. Al término de la contienda fue detenido y encarcelado por espacio de ocho meses, acusado de auxilio a la rebelión, sin que posteriormente fuese repuesto en su cátedra. En 1954 obtuvo la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1973.

 Maruja Mallo.

Maruja Mallo: Sorpresa del trigo.

1902-1995. Pintora. Nació en Vivero, Galicia, pero también vivió en Avilés. Estudio en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Alcanzó gran renombre durante los años treinta. Era republicana convencida y colaboró en tareas artísticas de enseñanza. Maruja Mallo era una animadora cultural de primera que estuvo relacionada con toda la vanguardia artística de la II República. Era imaginativa, emprendedora y carecía del sentido del ridículo, y así, de esta forma tan brillante, llevó su vida y su arte. Si dice que tuvo amoríos con Rafael Alberti, Miguel Hernández, María Zambrano, y vaya usted a saber. Destacó en pintura, sobre todo, pero también en cerámica, literatura, y hasta escultura. Eso sí una escultura muy personal y bastante efímera. La guerra le cogió en Galicia, en Misiones Pedagógicas, y aunque pudo huir a Portugal, su obra cerámica en España fue destruida. Se exilio a Argentina, donde vivió la misma vida que había llevado en España. Pero muerto Franco y llegada la monarquía parlamentaria, se trasladó a Madrid, donde continuó su obra pese a su edad. Murió en Madrid a los 93 años.

Más información: http://www.homines.com/arte_xx/maruja_mallo/

 

Luis Marín Bosqued

(1909-1987). Pintor aragonés que durante la guerra civil prestó apoyó a la causa republicana. Al termino de la contienda se exilió primero a Francia y, después, a México, país este último en el que desarrolló una intensa actividad como pintor, escritor, crítico de arte y profesor del Instituto Nacional de Bellas Artes. Era conocido miembro de la tertulia del café Sorrete de Méjico capital con compañeros republicanos exiliados. En 1984 regresó a España, fijando su residencia en Zaragoza, cuyo ayuntamiento celebró una magna exposición de la obra del pintor. Murió en Zaragoza en 1987. En 1993 se inauguro un Museo permanente en su localidad de nacimiento, Aguarón.

Pablo Márquez Fernández

(1905-1973). Historiador del arte y crítico, nacido en Madrid, en cuya ciudad fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios, que durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano. Al término de la contienda se exilió a México, donde prosiguió sus actividades profesionales y ocupó el cargo de vicepresidente de la Asociación Mexicana de Críticos de Arte.

Manuel Martínez Aguiar y de Pedroso.

(1883-1958). Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Sevilla, que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al finalizar la contienda se exilió a México, en cuyo país prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento. Había nacido en la Habana en febrero de 1883 hijo del conde de Pedroso de una familia de ascendencia gallega. Su familia retorno a España y Manuel Martínez estudió en el Instituto Cardenal Cisneros y luego Derecho en Madrid obteniendo la calificación de sobresaliente en su licenciatura y en su doctorado sobre el Derecho Romano. Amplió estudios con la JAE en Berlín. En 1927 consigue la plaza de Catedrático de Derecho Político en la Universidad de Sevilla. Con la llegada de la II República recibe diversos nombramientos relacionados con sus conocimientos legales en los gobiernos republicanos y en la Sociedad de Naciones. Desde 1933 a 1936 es diputado por el Partido Socialista. Durante la guerra el gobierno republicano, tras reorganizar la Justicia, le nombró Magistrado del Tribunal Supremo. Puesto en el que duró unos meses, pues en mayo de 1937 solicitó y consiguió ser cónsul general de España en Viena. Posteriormente fue miembro diplomático en las embajadas de Suecia y Moscú. Al fin de la guerra solicitó asilo en Méjico que se lo concedió, donde se caso en segundas nupcias pues había quedado viudo.

Antonio José Martínez Palacios ("Antonio José")

Músico burgalés: "Antonio José, convencido regionalista y regeneracionista castellano, autor de obras tan profundas y simbólicas como el "Himno a Castilla", o la ópera "El Mozo de Mulas", participó de forma destacada en la vida cultural del Burgos de los años treinta, con criterios progresistas y socialmente avanzados. Denunciado de forma anónima por un "Legionario de España" en los primeros días de la Guerra Civil Española, Antonio José fue encarcelado y finalmente fusilado en el monte de Estépar; su obra fue proscrita hasta que en los años setenta comenzaron a recuperarse sus composiciones."

 

Fuente: www.tierracomunera.org 

Eduardo Martínez Torner

(1888-1955). Musicólogo asturiano que perteneció al Centro de Estudios Históricos de Madrid, el cual alcanzó justa y merecida fama por sus investigaciones sobre la música folklórica. Durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano. Al término de la contienda se exilió a Londres, en cuya ciudad prosiguió sus estudios hasta su fallecimiento.

Pablo Marcelino Martín González del Arco

Marcelino Martín González del Arco fue un personaje muy querido en Guadalajara. Había nacido en un pueblo de Salamanca, y estudio en la propia Salamanca donde se licenció en Ciencias Físicas. Conoció al futuro rector Unamuno del que guardó toda su vida un profundo recuerdo. Terminados sus estudios buscó manera de trabajar en la enseñanza que es lo que más le gustaba. Tras un periodo en que se casó y trabajo de Inspector de Primera Enseñanza, se presentó a oposiciones a Catedrático de Física y Química y tras dos años de duros esfuerzos aprobó sacando plaza en el Instituto General Técnico de Guadalajara, adonde se trasladó con su familia a un piso de la calle del Museo. Era 1916. Pronto fue muy reconocido en la ciudad por sus labores científicas y por sus propias valías personales. Tan es así que sus méritos trascendieron a la provincia, haciéndose en el mundillo de la enseñanza y sobre todo en la enseñanza laica. A la par, González del Arco, se significó durante la Huelga General del 17, en apoyo de profesor Besteiro, detenido por orden del gobierno. No tardaría en adquirir la militancia socialista al ingresar en la Agrupación Socialista de Guadalajara que renacía con fuerza a principios de siglo. Por esas fechas, González del Arco ingreso en una logia masónica local.

La llegada de la II República fue una oportunidad para todas las mentes racionales y brillantes que aspiraban a ser protagonistas de las reformas educacionales  que el país necesitaba. Y este fue el caso de González del Arco, que fue llamado para formar parte de la comisión encargada de redactar los nuevos planes de estudio de la enseñanza media (Institutos de Enseñanza Media se decía entonces), es decir bachiller superior. En el plano político encabezó la Agrupación marcándola con su moderación y su tendencia pro Besteiro. Revitalizó y fue director del órgano socialista de la provincia "Avance". En la política provincial era un gran activo del PSOE pues era un gran conocedor del medio rural y del urbano, circunstancia que le hacía participar de las comisiones provinciales y presentarse a elecciones municipales, siendo alcalde de Guadalajara desde abril de 1931 hasta enero de 1934. Fue elegido también diputado provincial en las elecciones generales de 1931. No salió elegido diputado en las elecciones de 1933 ni en las de 1936, pero si fue elegido compromisario para la elección de Presidente de la República. El inminente golpe militar de julio de 1936, le dio cierto protagonismo, pues le fue encargado encabezar el dialogo con los mandos militares provinciales para asegurar su fidelidad al gobierno. Estas gestiones no sirvieron de nada y los cuartes de la ciudad se sublevaron en cuento tuvieron noticias de la próxima llegada de una columna rebelde pero fueron reducidos por fuerzas leales. Durante la guerra participó del gran proyecto gubernamental de dar oportunidades a los hijos de los obreros mediante la creación de los Institutos para Obreros donde se impartiría un bachiller acelerado, con una tutela pedagógica que fuera más allá del Instituto y acompañara al alumno hasta la propia universidad. González del Arco fue nombrado director del Instituto para Obreros de Madrid. Tras el golpe de Casado y temeroso por su vida partió con su familia para el puerto de Alicante, donde Casado había asegurado encontrarían buques para la evacuación. Como eso no pudo ser, fue detenido y tras un periodo de identificación, enviado a la cárcel de Guadalajara, sumariamente juzgado y condenado a muerte en diciembre de 1939, en una sentencia tan perversa que lo decía todo de sus acusadores. Un hombre de paz, querido por todos y que nunca hizo daño a nadie, todo lo contrario, fue sentenciado con un odio y saña que dejó a toda la ciudad impresionada, hasta las familias más derechistas. El 26 de abril de 1940, fue fusilado contra las tapias del cementerio, cementerios bajo la luna, como dijo el poeta.

Paulino Masip.

(1899-1963). Escritor y periodista catalán, crítico de teatro del diario La Voz y redactor-jefe de Ahora, ambos de Madrid, autor de algunas novelas, obras de teatro y guiones cinematográficos. Durante la guerra civil prestó apoyo al bando republicano, colaborando en el diario La Vanguardia de Barcelona. Al terminar la contienda se exilió a México, en cuyo país prosiguió su actividad literaria hasta su fallecimiento.

Faustino Miranda.

(1905-1964) Catedrático de Ciencias Naturales y Director del Instituto Jovellanos de Gijón, donde había nacido. Al termino de la guerra se exilió a Méjico y ya no regresó jamás.

José Miranda.

(1903-1967) Profesor de Derecho Político de la Universidad de Madrid, nacido en Gijón. Se exilió en Méjico y regresó a España al final de su vida.

Enrique Moles Ormella.

(1883-1953) Químico barcelonés, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de la Universidad de Madrid y Miembro de la Real Academia de Ciencias. Se exilió a Francia hasta 1942 año  en el que regresó a España sin que fuera readmitido en su cátedra.

Juan Moles Ormella.

(1871-1943) Abogado y político catalán, católico anticlerical, que en tiempo de Alfonso XIII fue concejal del ayuntamiento de Barcelona, diputado a Cortes y senador del reino. Con la II República fue gobernador civil de Barcelona y alto comisario de España en Marruecos. Tras el triunfo del Frente Popular, fue designado Ministro de la Gobernación en el gabinete de Casares Quiroga, más por cuestiones de alianzas que por su valía. El 19 de julio cesó en sus funciones, tras la disolución del gobierno. No volvió a desempeñar ningún cargo. Se exilió a Méjico.

Miguel de Molina.

Nació en la ciudad de Málaga (España) en 1908, en el seno de una familia humilde. Tan sólo cursó estudios primarios, en el Colegio de los Salesianos, del cual es expulsado. Se unió a una compañía de gitanos “robagallinas” con los que subió a los escenarios de las primeras capitales españolas. Pasó a vender pescado con los pregones que recordaba de la niñez , cantando y bailando en tablaos y compañías de poca monta. Aprendió a diseñar y confeccionar el vestuario de sus espectáculos y entabló amistad con los personajes más importantes de la época en el mundo del espectáculo: Benavente, Lorca, Rafael de León, Pastora Imperio, La Argentinita, Sánchez Mejías...  Cuando se inició la Guerra Civil estaba en Barcelona, desde donde se desplazó a Valencia para actuar en teatros y, más tarde, en el frente, en hospitales... Tras la guerra es tachado de cantante republicano. Actuó en el Rialto. A partir de ese momento, se inicia una persecución sin límites contra su persona rompiendo espectáculos, deteniéndole frecuentemente, hasta terminar con un “paseíllo” al cual sobrevivió. En 1942 decidió marchar. Se dirigió a Lisboa y embarcó hacia Buenos Aires. Allí, arrojó al mar dos pesetas que le quedaban en el bolsillo. Entró en círculos de gente inteligente y triunfó en la capital bonaerense. Al poco tiempo, llegó de nuevo la persecución a través de la Embajada española y tuvo que salir de la Argentina, empeñando todo lo que poseía. En 1943 se trasladó a México y se repitió la historia, creándose un frente encabezado por Cantinflas y Jorge Negrete para desprestigiarle. Volvió sin embargo a alcanzar el éxito, pasando a ser primera figura de toda América Latina. En 1957, y tras el fallecimiento de su madre, regresa a España. Actúa en las fallas valencianas y en Madrid. A pesar de las ofertas, vuelve a su palacio de Belgrano en Buenos Aires, para retirarse de los escenarios en 1966. Con la llegada de la democracia en España, es reclamado, ofreciéndole la medalla de la Villa de Madrid, una plaza con su nombre y casa en Málaga, la creación de un museo del traje, exhibiendo los que donara para tal fin... Falleció el 4 de Marzo de 1983.

Fuente: http://usuarios.lycos.es/chenobar/quien_es_quien/inicial_m/migueldemolina.html

 María Moliner Ruiz

(Paniza, 1900 - Madrid, 1981) Filóloga española. Formada en la Institución Libre de Enseñanza y en la Universidad de Zaragoza. Desempeñó importantes cargos en el campo profesional de las bibliotecas y archivos. Bibliotecaria en Valencia durante la GCE. Ella y su marido fueron depurados tras la Guerra Civil, con las consiguientes fatigas económicas para sostener a sus hijos. Para ayudar monetariamente a uno de sus hijos fue por lo que se puso a confeccionar el mejor diccionario usual de la Lengua Castellana. Fue siempre ignorada por las "autoridades intelectuales" franquistas. Una heroica mujer e intelectual republicana.

 

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José Moreno Villa

(Málaga, 1887 - Ciudad de México, 1955) Poeta español. Hombre de profundos estudios, cursó dos carreras universitarias entre los años 1904 y 1908, Análisis Químico en la Universidad de Friburgo (Alemania) e Historia del Arte en la Universidad Central de Madrid. Trabajó en el Centro de Estudios Históricos, y desde 1931 hasta 1936 fue director del archivo de palacio. En 1937 se exilió a México a causa de la guerra civil española, y permaneció en dicho país hasta su muerte. Considerado un autor de transición entre la Generación del 98 y la del 27, se caracterizó por su estilo sobrio e intelectual. Sus primeros poemarios, Garba (1913), El pasajero (1914), Luchas de "Pena" y "Alegría" y su transfiguración (1915) y Evoluciones (1918), marcados por sus inquietudes ideológicas y una tendencia hacia el simbolismo, anuncian en cierto modo a Lorca por su empleo del neopopularismo andalucista. Su contacto con la Residencia de Estudiantes de Madrid lo aproximó a la Generación del 27. Publicó entonces Colección (1924) y Jacinta la pelirroja (1929), retrato en clave antirromántica de su frustrada relación con una joven judía neoyorquina, y algunas obras cercanas al surrealismo como Carambas (1931), Puentes que no acaban (1933) y Salón sin muros (1936). Sus últimas obras, Puerta severa (1941) y La noche del Verbo (1942), cargadas de nostalgia, tratan sobre su exilio en México.

Arturo Mori.

(1888-1953) Periodista barcelonés, redactor jefe del diario El Liberal de Madrid, que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Se exilió a Méjico donde presidió la Agrupación de Periodistas Españoles en Méjico.

Severo Ochoa Albornoz.

Severo Ochoa de Albornoz nació en Luarca (Asturias) el 24 de Septiembre de 1905. Atraído desde muy joven por la Ciencia, ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. La jubilación del gran neurohistólogo y Premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal, impidió que Severo Ochoa recibiera sus enseñanzas, pese a lo cual siempre confesó que el gran científico había inspirado su motivación por la investigación y su decisión de profundizar en las Ciencias de la Vida. Como estudiante de Medicina colaboró pronto con el Profesor de Fisiología Juan Negrín, llegando incuso a crear su propio laboratorio en un piso particular de Madrid. Siendo todavía estudiante, publica su primer trabajo en una revista internacional, el Journal of Biological Chemistry, en colaboración con el Dr. García Valdecasas. En 1931 contrajo matrimonio con Carmen Cobián, natural de Gijón (Asturias). Al poco de iniciarse la Guerra Civil española, Ochoa abandonó España con su mujer y luego de algunos calados se afincó en los EE.UU. donde recibió por sus investigaciones el Premio Novel de Medicina y Fisiología en 1959.

Joan Oliver.

Sabadell 1899-Barcelona1986. Poeta, dramaturgo, narrador, traductor y periodista. Es considerado uno de los cinco poetas catalanes mas importantes del siglo XX. Estudió Derecho y colaboró en diversos periódicos. Fundador de ediciones La Mirada y director literario de Proa. Conocido por el seudónimo de Pere Quart, es autor de Les decapitacions (1934), de aire satírico y Bestiario (1937). Exiliado primero en Francia (1939) y después en Chile, publicó Saló de tardor (1947). Bajo la luz de un realismo social y ético escribió Terra de naufragis (1956), Vacances pagades (1960) y Quatre mil mots (1977). Autor de obras teatrales como Una tragèdia a Lil·lipu (1928), La fam (1938) y Ball robat (1960). Recibió el Premio del Presidente de la República Francesa por  su versión de Le Misantrope, de Molière, durante la década de los cincuenta y el Premi d’Honor de las Lletres Catalanes en 1970.

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes.

Santiago Ontañón

Pintor, escenógrafo y decorador santanderino, perteneciente a la llamada «generación del 27», que durante la República se encargó de la escenografía de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, y de El Adefesio, de Rafael Alberti —de cuyos autores era amigo personal—, que constituyó un rotundo éxito de público y de crítica. Durante la guerra civil prestó su concurso a la causa republicana, colaborando con María Teresa León en el teatro itinerante que ésta dirigió con fines propagandísticos y culturales por los diferentes frentes de batalla. Al terminar la contienda consiguió salir de España y se exilió a Hispanoamérica —Uruguay, Perú, Argentina, etc.—, donde continuó dedicándose a sus actividades profesionales, fundando en Chile, en unión de Margarita Xirgu, una escuela de teatro. En 1955 regresó a España.

Antonio Otero Seco

(1905-1970). Escritor y periodista madrileño que durante la guerra civil se identificó con la causa republicana, y que al término de la contienda emigró a Francia, donde, hasta su fallecimiento, fue profesor de la Universidad de Rennes.

Jaime Pahissa

(1880-1969). Músico barcelonés —discípulo del maestro Morera—, crítico musical, director de la Escuela Municipal de Música y profesor del conservatorio del Liceo de Barcelona, que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. En 1937 emigró a la República Argentina, donde prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento. Autor de un libro biográfico titulado Vida y obra de Manuel de Falla y compositor de obras sinfónicas, piezas para piano, música escénica, motetes, melodías y otras obras musicales. Director de la Orquesta Municipal de Buenos Aires.

Ramón Pérez de Ayala. 

Firmó con Marañón y Ortega y Gasset el manifiesto que dio origen al grupo que, "Al Servicio de la República" intentó dar a ésta un matiz intelectual. Simultaneó, al proclamarse la República, el cargo de Embajador en Londres y el de Director del Museo del Prado en Madrid. Al inicio de la contienda firmó lo famosa nota publicada en ABC donde muchos intelectuales se adherían a la República. Se exilió al término de la Guerra en la Argentina, donde permaneció catorce años. Regresó posteriormente a Madrid, donde falleció.

Algunos autores afirman que Pérez de Ayala abominó muy pronto en el exilio de la II República, cual es el caso de Ortega, el mismo Marañón, y otros, y que cuando las cosas se pusieron feas se pasaron con armas y bagajes al campo rebelde para hacerse perdonar sus pasadas culpas. ¡Debilidades humanas!

Pablo Picasso.

Nació en Málaga en 1881; el más famoso de los pintores españoles del siglo XX. En 1937, su cuadro Guernica conmovió, desde el Pabellón español, en la Exposición de París, al mundo. Es hoy una obra clásica de guerra, destrucción y barbarie. Algún aristócrata fascista luchando denodadamente en el frente de Biarritz, le echó en cara al pintor a propósito de este cuadro, que había hecho una porquería´depintura, a lo que el gran Picasso respondió con sorna: No, perdone, la porquería la hicieron ustedes, yo sólo la pinté.

Juan Piqueras Martínez

Nacido en Requena (Valencia) en 1904. Crítico de cine, cineasta el mismo, periodista y ensayista. Colaboraba habitualmente en la Gaceta Literaria de Ernesto Jiménez Caballero. Fundó y dirigió la revista "Nuestro Cinema", que era la publicación especializada más importante de su tiempo. Se encontraba en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro por causa de una indisposición cuando viajaba de vacaciones, cuando estalló la rebelión militar. Conducido a Venta de Baños, otro nudo ferroviario, fue fusilado en esta localidad pocos días después. ¿Por qué?

Francisco Pina.

(1900-1970). Critico cinematográfico, nacido en Orihuela (Alicante), que colaboró en las mejores revistas especializadas de la época, y que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al terminar la contienda se exilió a México, en cuyo país prosiguió sus actividades profesionales hasta su fallecimiento.

Rafael de Pina Milán

(1888-1966). Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Sevilla y diputado a Cortes en 1936 por dicha capital (Unión Republicana), que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al terminar la contienda se exilió a México, en cuyo país residió hasta su fallecimiento.

Gustavo Pittaluga.

(1876-1958). Médico español nacido en Florencia (Italia), catedrático de Parasitología de la Universidad de Madrid, profesional de reconocido prestigio internacional por sus estudios sobre las enfermedades endémicas de África ecuatorial. Diputado a Cortes en la Monarquía, durante la guerra civil apoyó la causa republicana. Al terminar la contienda se exilio a Cuba, donde prosiguió, hasta su fallecimiento, sus actividades de carácter científico.

Miguel Pizarro

(1898-1956). Profesor de lengua española y lector de español en el Japón, que durante la guerra civil prestó apoyo a la causa republicana. Al terminar la contienda se exilio a Nueva York (Estados Unidos), donde prosiguió sus actividades docentes hasta su fallecimiento.

Eduardo Pons Prades.

Barcelona 1920. Voluntario en el Ejército Popular Republicano en 1937. Pasa a Francia en febrero de 1939, Se alista en el ejército francés en noviembre de 1939. Durante la ocupación alemana colabora en tareas clandestinas, desde Solidaridad Española hasta las Guerrillas Autónomas Españolas, pasando por los grupos de Acción y Sabotaje (1941-1944). Realiza dos viajes clandestinos a España (1944 y 1945) Es detenido en pleno Pirineo, el 5 de Enero de 1946, evadiéndose el 25 del mismo mes. Regresa a Francia en abril de 1948, su segundo exilio, que se prolongará hasta 1962. Ha publicado entre otros, "Un soldado de la República", "Republicanos españoles en la II Guerra Mundial", (finalista premio Espejo de España 1975) y "Crónica negra de la transición española (1976-1985"). Colaboró en prensa diaria y en Historia y Vida, Historia 16 y Tiempo de Historia.

Luis Quintanilla.

(1893-1978), pintor santanderino que pasó por la cárcel por apoyar la revolución de Asturias (Hemingway, Dos Passos y Malraux salieron en su defensa),  dirigió tropas en la defensa de Madrid, y cumplió diversas misiones para el gobierno republicano, entre ellas, por decisión de Negrín, realizar diversas pinturas sobre la guerra. Gran amigo de Elliot Paul —del cual se acaba de editar en España "Vida y Muerte de un pueblo español" editorial Gadir— vivió exiliado en Nueva York.

Fuente: Joaquín Arriola

Más información en: http://www.lqart.org

Imágenes de trabajos de Luis Quintanilla:

Josep Renau.

Algunos estudios de Renau.

Fue Director General de Bellas Artes y organizó la evacuación del Museo del Prado. Pertenecía al PCE y fue muy crítico con otros cartelistas con los que mantuvo duras polémicas. Era conocido internacionalmente y fue el más grande de los cartelistas republicanos. Su producción no fue muy numerosa dado que atendía muchas actividades relacionadas con la cultura y el cartelismo republicano. Ha sido muy criticado por sus estrechas concepciones artísticas.

 

 

 

El famoso toro

José Robledano Torres.

Este notabilísimo pintor y dibujante nació en Madrid el 27 de diciembre de 1884. Su temprana vocación le llevó, siendo muchacho, a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Allí tuvo por compañeros a tres pintores después famosos: Labrada, Martínez Vázquez y García Lesmes, y en cursos superiores a los hermanos Valentin y Ramón Zubiaurre. Al tiempo que cultivaba el paisaje, en el que pronto adquiriría alta estimación, empezó a trazar sus admirables dibujos costumbristas. El primero de éstos lo publicó el año 1904 en i,: revista Arte y sport, que también tenia como colaboradores a otros artistas, hoy tan relevantes como Pablo Ruiz Picasso y Juan Gris. Asi, en los periódicos y las revistas comenzaron a aparecer sus soberbios dibujos caricaturescos, inconfundibles, personalísimos, continuando el camino ya abierto por su amigo Sancha. Con ellos alcanzó en seguida una extraordinaria popularidad. Desde entonces sus graciosos e intencionados monos alegraron a miles de lectores en España y América. Puede decirse que de 1907 a 1925 no hay publicación que no in-serte dibujos de Robledano. Fue habitual su firma entre los ilustradores de las novelas cortas, entonces en boga. y a él se deben las de los deliciosos cuentos. encanto de nuestra infancia, que daba a luz la Editorial Saturnino Calleja. Las revistas Nuevo Mundo, La Esfera, Mundo Gráfico, Blanco y Negro, Por esos Mundos, Buen Humor, Gutiérrez, etcétera, están llenos de obras suyas. Durante 1915 y 1916 efectuó exposiciones propias en el Círculo de Bellas Artes y en la Sala Iturrioz, manteniendo su nombre siempre en alza. Este alternar de sus obras pictóricas con sus dibujos costumbristas y sus caricaturas hizo que muchos se preguntasen: «¿Es Robledano un paisajista que hace caricaturas o un caricaturista que pinta paisajes?» La respuesta era simple: Robledano era un artista completo que vibraba ante todos los temas. Pero el autor de tan admirables lienzos, llenos de verismo y de belleza, logrados con una técnica y un color sorprendentes, se lamentó, ya famoso, de no poder dedicar todo su tiempo a la pintura. Las revistas y los diarios, en los que mantenía colaboración asidua, le robaban casi todas las horas. En estos últimos hizo popularísima su firma. Primero en El Imparcial, luego en El Sol y La Voz, después en El Socialista, Crisol y Claridad... Con Sancha y Bagaria formó el llamado «trío de El Sol», de tan amplia resonancia. De 1927 a 1936 multiplicó Robledano en la Prensa sus famosas aleluyas que eran gozadas y comentadas en todo Madrid. Fue en El Sol y en (927 donde aparecieron las primeras. Se titulaban Aleluyas del perfecto ciudadano. Le siguen Aleluyas semanales del otro jueves. Después, Hasta que te hartes habrá aleluyas los martes. Y es dentro de dicho período donde dio vida en El Socialista a un simpaticote personaje, «el señor Cayetano», un madrileño de lo más castizo, «pequeño, mal trajeado, que pasea por las calles, las tiendas y las tabernas su desgarro popular y su escasa fortuna». Alcanzó una ruidosa popularidad y pronto fue para todos los lectores un gran amigo ocurrente y bonachón. Al estallar en julio de 1936 la sublevación militar que encendió la cruel guerra civil, Robledano se multiplicó en diversas actividades a favor de la causa republicana. Por eso, cuando en abril de 1939 cesa el fuego, pasa en unión de tantos miles de españoles a nutrir las cárceles. Recobrada, al cabo de unos años, la libertad, Robledano vuelve a pasear por su Madrid entrañable. Deambula por las calles que ya habían perdido el aire de su juventud, charla con los amigos ante un vaso de vino en cualquier taberna y aún le queda ilusión para seguir dibujando y pintando. Pepe Robledano falleció a los ochenta y nueve años en su Madrid querido el 12 de febrero de 1974. Pareció como si quisiera marcharse en silencio. Sólo le acompañamos al cementerio de la Almudena unos cuantos amigos. Al rodear la tumba abierta, todos sentimos de pronto la presencia a nuestro lado del señor Cayetano, su famoso personaje. El rostro, siempre jovial, lo tenía ahora adusto y serio. Vimos cómo lentamente se cambiaba la cachava de brazo y mientras sostenía el hongo descolorido en su mano izquierda y echaba atrás los vuelos de la capa, se barrió de un manotón, con la derecha, las lágrimas que le corrían por las fofas mejillas. El sabia que también iba a morir aquella tarde.

Fuente: F. Hernández Girbal en Historia y Vida nº 131 de febrero de 1979.

José Robles Pazos

Intelectual español afincado en USA que ejercía como profesor en la universidad Johns Hopkins, que era amigo del escritor John Dos Passos y que durante sus vacaciones en España en julio de 1936 fue sorprendido junto a su familia con el golpe militar. Republicano y liberal, José Robles, Pepe Robles, como se le conocía, manifestó su deseo de quedarse en España para apoyar al gobierno republicano. Dados sus conocimientos de idiomas fue nombrado traductor del Ministerio de la Guerra, y más tarde nombrado traductor para asesores militares rusos, cuya oficina central estaba en el hotel Palace. Con la marcha del gobierno a Valencia, Pepe Robles marchó también a la ciudad de Turia con su mujer y sus hijos. Se le proporcionó vivienda en un piso céntrico y se le empleó como traductor en la embajada soviética. Este nombramiento sería su perdición, además del hecho de no tener ninguna protección política. La familia marchaba bien, su hijo mayor también trabajaba para la República y aparte de las incomodidades de la guerra, la familia estaba orgullosa de cumplir con su obligación, en vez de haber vuelto a América que parecía lo más seguro y cómodo. Pepe Robles era un intelectual muy conocido en la Valencia de retaguardia y muchas tardes acudía a la tertulia de intelectuales republicanos que se celebraba en el café Ideal Room. Pero en Diciembre de 1936, Pepe Robles desapareció para angustia de su mujer y sus hijos. Margara Villegas, su mujer, recorrió todas los hospitales, oficinas gubernamentales, embajadas, comisarías,  y centros de detención, sin encontrar ninguna respuesta. Nadie sabía nada, nadie lo entendía. Pero un día conocieron que Pepe Robles se encontraba en la cárcel para extranjeros acusado de traición, en concreto de haber revelado secretos de guerra. Lo que era una estupidez. El mismo Pepe Robles, que recibió dos visitas de su mujer la tranquilizó, las acusaciones no tenían ningún fundamento. pero Pepe no salía, y un día les comunicaron que ya no estaba en la cárcel de extranjeros. Su hijo mayor, Francisco, se temió lo peor. Su mujer entró en depresión. La situación era incomprensible. En estas, llegó a Valencia John Dos Passos con el equipo de rodaje de la película "Tierra y libertad", entre ellos iba también Ernest Hemingway. Dos Passos se encontró en la oficina de Prensa al hijo de Pepe Robles, que inmediatamente le puso al corriente de todo y le solicitó su ayuda, dado que era un conocido intelectual de izquierdas de renombre mundial. Pero precisamente por ello, nadie le contó al escritor americano la verdad, por miedo a la repercusión internacional. Pero todo el mundo sabía que Pepe Robles había sido asesinado por agentes de la embajada soviética, aunque nadie se atrevía a decirlo públicamente, ni los ministros. Luego vendría el caso Nin. Ernest Hemingway trató de animar a su amigo quitándole hierro al asunto, ¡aquello era una guerra! no se podía perder la perspectiva por un desaparecido. Y su amistad se rompió. Ambos cometieron sendos errores de escenificación. Dos Passos creyó que toda la Republica era una cheka, y Hemingway que se trataba de pecados menores inevitables. Dos Passos nunca rompió con el gobierno de los USA por culpa de los innumerables asesinatos cometidos en su época por agencias gubernamentales de su pais. Y hay para dar y tomar entre los propios y los inducidos, incluso mucho antes de la fundación de la CIA.

El motivo del asesinato de Pepe Robles no parece que fuera por soltar algún secretillo en una tertulia, ese era el vicio nacional y esa fue la excusa. John Dos Passos sospechaba que fue asesinado porque sabía demasiado. Y así, este republicano, que dejó su cómoda profesión para servir a la República en guerra, tuvo la desgracia de servir en la embajada soviética, donde las autoridades legales le mandaron y que luego no supieron protegerle en el desquiciado mundo de la retaguardia republicana.

Desaparecido...

Merce Rodoreda Gurguí.

Barcelona 1908 – Girona 1983. Mercè Rodoreda, principal autora de la narrativa contemporánea en lengua catalana. Desde 1930 inició una colaboración literaria, generalmente en forma de cuentos, en las revistas barcelonesas de más prestigio en aquella época, y comenzó a publicar novelas. Durante la guerra civil trabajó activamente en el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. El 1939 se exilió, junto a un grupo de intelectuales, primero a Francia y luego a Ginebra, Suiza. Regresó a Cataluña en 1979. En 1938 obtuvo el Premi Crexells con su novela  Aloma, de la que aparecería una edición revisada por su autora en 1969. Posteriormente publicó los volúmenes de relatos  Veintidós cuentos  (Premi Victor Català 1958), Mi Cristina y otros cuentos (1967) y Viajes y flores (1980), y las novelas La plaza del Diamante (1962) —el mayor éxito de la narrativa catalana contemporánea—, La calle de las Camelias (1966), por la que obtuvo el Premi Sant Jordi, el de la Crítica y el Ramon Llull, Jardín junto al mar (1967), Cuánta, cuánta guerra... (1980) y las novelas póstumas La muerte y la primavera (1986) e Isabel y Maria (1992). En 1980 recibió el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes.

Fuente: Ramón Cuellar Sorribes.

Alfonso Rodríguez Castelao.

Dibujos de Castelao

Político, pintor y escritor en lengua gallega nacido en Rianxo. Vivió toda su infancia en Argentina, país donde habían emigrado sus padres. Licenciado en Medicina por la Facultad de Santiago de Compostela en 1908, cursó el doctorado en Madrid donde comenzó a destacar como caricaturista. A pesar de que estaba casi ciego, destacó como pintor, primero en su constante humorística y satírica y más tarde reflejando la crueldad y miseria de la guerra civil española. Participó en la histórica asamblea de redacción de las bases del Estatuto del Estado Federal de Galicia, perteneció al grupo cultural Irmandades da Fala, fue director artístico de la publicación Nós y fundador de la Coral Polifónica de Pontevedra. Su primera novela fue Un Ollo de Vidro (1922), a la que seguirían Cousas (1926), As Cruces de Pedra na Bretaña (1929), Retrincos (1934) y Os Dous de Sempre (1934). Durante la guerra civil española participó en la organización de las Milicias Gallegas de Enrique Líster, y se desplazó junto al gobierno republicano a Madrid, Barcelona y Valencia, donde publica los álbumes Galicia Mártir (1937) y Atila en Galicia (1937). En 1938, enviado por el Ministerio de Propaganda republicano, viaja a Rusia, Cuba y Estados Unidos para obtener apoyo entre los emigrantes a la causa republicana. Al finalizar la contienda fijará su residencia en Buenos Aires, donde estrenó la obra teatral Os vellos non deben de namorarse (1941). En 1944 publicó Sempre en Galiza, obra cumbre del pensamiento galleguista y en 1948, Alba de Groria. Fue el primer presidente del Consello de Galiza, el gobierno de Galicia en el exilio y fundador de la revista catalana-gallega Galeuzca, recuerdo de la alianza política de 1933. Murió en Buenos Aires el 7 de Enero de 1950.

Juana Francisca Rubio (Paquita Rubio)

A Juana Francisca Rubio todos la conocían como Paquita. Esta pintora fue una de las dos únicas mujeres cartelistas en los años de la Guerra Civil, como recordaba un familiar. Paquita murió ayer en su residencia de Madrid a los 96 años. Casada con el pintor José Bardasano, compartió con él los sinsabores de la contienda en Madrid. Allí nació su primera hija, con la cual tuvo que marchar a Valencia al mismo tiempo que el Gobierno republicano era evacuado. Pero cuando tuvo bien situada a su hija, entonces de tres años, se montó a hurtadillas en un camión de verduras y, rodeada de coles, volvió a la capital junto a su esposo. Bardasano dirigía el taller La Gallofa de las Juventudes Socialistas Unificadas. Allí Paquita diseñaba sus carteles, mientras otras mujeres bordaban banderas republicanas, como recordó hace cuatro años en una entrevista para EL PAÍS. Tenía entonces 92, y sus carteles estaban expuestos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La muestra, organizada por la Fundación Pablo Iglesias, recogía la obra de otros cartelistas que ilustraron la propaganda durante la Guerra Civil. "Ninguno de los dos éramos cartelistas", recordó entonces Paquita refiriéndose a su esposo y ella, "pero pusimos nuestro arte al servicio de una causa que nos parecía justa". Bardasano intentó alistarse en las filas republicanas, pero las Juventudes Socialistas decidieron que se dedicara a la propaganda. "Estaban cayendo las bombas", recordó su esposa casi seis décadas después, "y ya estaba Pepe haciendo el cartel: Por aquí pasó la barbarie". Al final de la guerra, Juana Francisca Rubio salió hacia Barcelona con su hija. Allí tomaron un tren hacia Francia, pero fue bombardeado y tuvieron que recorrer a pie la distancia que las separaba de la libertad, Bardasano tuvo menos suerte y terminó en el campo de concentración de la playa de Argeles Sur Mer. Pero Paquita, que ya estaba en París, movió allí sus influencias y consiguió que su esposo se reuniera con ella. Poco después salieron todos en el buque Sinaia, fletado por el Gobierno de Lázaro Cárdenas para trasladar a los exiliados españoles a México. Allí estuvieron 20 años y nació su segundo hijo. Paquita se dedicó a la ilustración de libros para campañas de alfabetización. La familia regresa a España en 1960. Desde entonces se dedicó a su familia y siguió pintando, aunque en los últimos años sólo dibujaba "de vez en cuando".

Fuente: LILA PÉREZ GIL (El País, 30-01-2008)

Pedro Salinas.

(Madrid, 1891 - Boston, 1951) Poeta español, miembro de la Generación del 27, en la que destacó como poeta del amor. Profundo intelectual y humanista, Salinas estudió las carreras de derecho y de filosofía y letras. Fue lector de español en la Universidad de París entre 1914 y 1917, año en que se doctoró en letras. En la década de 1920 comenzó una asidua colaboración con la Revista de Occidente y fue catedrático de lengua y literatura españolas en las universidades de Sevilla y Murcia. Trabajó como lector de español en Cambridge. Junto a Guillermo de Torre dirigió la revista Índice literario (1932-1936). En este último año emigró a Estados Unidos, donde se desempeñó como profesor en distintas universidades, y allí vivió hasta su muerte, salvo algunos períodos en que dictó clases en la Universidad de San Juan de Puerto Rico.

Claudio Sánchez Albornoz.

Historiador y político, perteneció a Izquierda Republicana. Fue Ministro de Estado y Embajador durante la República, y Presidente del Gobierno Republicano en el exilio. Fijó su residencia en Buenos Aires. (Madrid, 1893 - Ávila, 1984) Historiador español. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid y ganó unas oposiciones al cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos. A los veintiocho años ganó por oposición la cátedra de Historia de España de la Universidad de Barcelona, desde donde pronto fue trasladado a Valladolid y, posteriormente, a Madrid. El 11 de enero de 1932 fue nombrado rector de la Universidad Central de Madrid. Sus primeros trabajos históricos los realizó entre 1911 y 1919, dentro del estudio de las instituciones medievales. Demócrata liberal y anticomunista, Sánchez Albornoz se entregó a la causa de la II República Española. Miembro del partido Acción Republicana, fue elegido diputado en el primer Parlamento de la II República, desarrollando una gran actividad política durante esta etapa. Desempeñó, entre otros, los cargos de consejero de Instrucción Pública, vicepresidente de la Cortes y, en 1933, ministro de Relaciones Exteriores. El 15 de mayo de 1936 fue nombrado embajador en Lisboa, donde permaneció hasta el otoño del mismo año, cuando el gobierno portugués rompió relaciones con el de Madrid. Tras el estallido de la Guerra Civil se exilió a Francia. Residió en Burdeos, donde consiguió una cátedra en la universidad de esta ciudad. Sin embargo, ante la ocupación alemana decidió trasladarse a Argentina en 1940. Dos años después se hizo cargo de la dirección del recién creado Instituto de Historia de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Allí se dedicó a la investigación y fundó los Cuadernos de Historia de España, a la vez que formó una brillante escuela de hispanistas y medievalistas. Desde 1962 hasta 1970, ocupó la presidencia del Gobierno de la República Española en Exilio.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com

 Antonio Sánchez Barbudo

Nació en Madrid en 1910. Fue periodista y novelista, premio Nacional de Literatura 1938 durante la GCe. Destaca su novela: "Entre dos fuegos". Republicano de pro, trabajo para el Ministerio de Instrucción Pública. Se exilio a Méjico y posteriormente a los EE.UU. donde se ganó la vida como profesor de literatura

Diego San José

Este magnifico escritor nació en Madrid el 9 de agosto de 1885 en el número 77 de la calle Torrecilla del Leal. Hijo de una familia acomodada, pues su padre tenia un negocio de alquiler de coches de lujo, hizo sus primeros estudios en el Colegio de Montserrat y en las Escuelas Pías de San Antón. Varios años después confesaría que la dureza de los profesores encargados de su educación, practicantes del viejo y cruel procedimiento pedagógico de la «letra con sangre entra» distanciáronle de las aulas. Y vino a hallar entretenimiento, enseñanza y solaz en los libros. Leía cuanto le venía a mano y muy pronto sintió especial predilección por los ingenios del Siglo de Oro, cuya obra llegó a conocer a fondo. Y no sólo las devoraba con apasionamiento, sino que las veía representar en el escenario del Teatro Español por aquellos eminentes comediantes que se llamaron María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. Sus padres, deseando para él algo más seguro que la incierta carrera de las letras, trataron de buscarle acomodo en más lucrativas actividades. Así, durante algún tiempo tomó lecciones de dibujo de don Alejandro Saint Aubin, muy prestigioso entonces como pintor, crítico de arte y periodista. Más tarde fue escribiente en Las Salesas y trabajó en la secretaría particular de don José Canalejas. Sus primeros versos los publicó en Madrid Cómico, la famosa revista de Sinesio Delgado, y en Vida Galante, que dirigía Eduardo Zamacois. El año 1908, a los veintitrés años, estrenó en el Teatro de la Princesa una comedia anecdótica en verso titulada El último amor, que estaba basada en un episodio de la vida de Lope de Vega. A ella siguió una refundición de la comedia de Ruiz de Alarcón El semejante a sí mismo. Colaboró, al mismo tiempo en los diarios El Globo, La Mañana y en los prestigiosos y populares «lunes» de El Imparcial, páginas literarias que todos los incipientes escritores deseaban alcanzar. Por entonces vio la luz su primer libro, un tomo de crónicas y cuadros de costumbres titulado Los hijos del Hampa. Colaboró con mucha asiduidad en los diarios El Liberal, La Mañana, La Noche y en las revistas Blanco y Negro, Nuevo Mundo, los Contemporáneos y en La Ilustración Española y Americana. Su nombre se hizo popular y tuvo infinitos lectores. Fue un trabajador infatigable. De su pluma salieron sin cesar crónicas, leyendas, novelas, temas diversos de la historia madrileña y versos de toda índole. Cuando llegó la República en 1931 se ad-hirió a ella con todo entusiasmo, aunque nunca militó en partido político alguno. Era en esta época uno de los más populares escritores españoles. Había cimentado su fama en miles de artículos, treinta libros y más de sesenta novelas cortas publicadas en El Cuento Semanal. La Novela Corta, Los contemporáneos, El Cuento Galante, La Novela Semanal y otras muchas de esta índole. Su gran amistad con el escritor gallego Ramón Fernández Mato, nombrado director general de Seguridad por el nuevo Régimen, le llevó a ocupar la jefatura de Prensa de este organismo, en la que permaneció poco tiempo. Al producirse el 18 de julio de 1936 la sublevación militar, que dio paso a la guerra civil, Diego San José no dejó de publicar artículos en toda la prensa, defendiendo a la República y alentando a quienes luchaban por ella. Al final de la contienda sufrió la misma encarnizada persecución que miles de españoles. Fue detenido el 12 de abril de 1939 y encerrado en la prisión que se habilitó en el edificio de los Salesianos, de Atocha. En el mes de noviembre del mismo año se le trasladó al Hospital Provincial para ser operado de hernia. De allí salió para la prisión de Porlier, donde permaneció hasta el mes de diciembre de 1940. Antes, el 14 de agosto, había comparecido ante un Consejo de Guerra que le condenó a muerte. Su amistad con el general Millán Astray le valió ver conmutada esta pena por la de treinta años y entonces se le trasladó para cumplir condena a la prisión de la Isla de San Simón en la ría de Vigo. En ella estuvo hasta el mes de febrero de 1943, pasando a la prisión de Vigo. Al fin, el 12 de enero de 1944. después de acogerse a diversos indultos, recobró la libertad, fijando su residencia en Redondela gracias al mecenazgo de don José Regojo. Diego San José, más solo que nunca, no podía soñar con reanudar su vida literaria, tras el trágico paréntesis y en pleno dominio franquista. Ni aquél era su régimen político, ni aquella su prensa, ni aquél su mundo habitual. Siguió componiendo, sí, novelas y comedias, pero todas han que-dado inéditas, excepto dos interesantes libritos: Gente de ayer, semblanzas de varias figuras conocidas, y Estampas nuevas del Madrid viejo, ilustrado con admirables fotografías de Alfonso. Como le sucediera a tantos otros, se vio extranjero en su patria. Falleció en Redondela, casi al mismo tiempo que su esposa, el 10 de diciembre de 1962.


La primera noche en la cárcel. Insomnio

Una manta tendida sobre el suelo,
una almohada de crin por cabecera,
por cobertor un trozo de arpillera,
por norte de descanso el desconsuelo.

De haber seguridad de que el desvelo
me habrá de atormentar de tal manera
que ni un instante de la noche entera
podré hallar en el sueño algún consuelo

En lucha el pundonor y la conciencia,
el temor, el pesar, el albedrío,
el amor, el rencor, la indiferencia...

Y en pago de vigilia tan insana,
tener por cierto, para duelo mío
que habré lo mismo de sufrir mañana.

Cárcel de Atocha, abril, 12. 1939.


Romance de Pedro Luis

Yo le he visto ir a la muerte
con la sonrisa en los labios.
Yo he visto brillar sus ojos
con el último relámpago
de vida, mientras los míos
se apagaban con el llanto.
Su voz ceceante he oído
firme y clara, como cuando
recitaba sus sonetos,
que eternamente han quedado,
prendidos en el joyel
del idioma castellano;
como cuando descendía
(de sí mismo haciendo escarnio)
desde la cumbre del genio
a la sima del bellaco,
extendiendo pedigüeño,
como un mendigo la mano...
Yo le he visto levantarse
del sillón en que ya esclavo
era de la muerte, para
venir a abrirme los brazos
no en trance de despedida
eterna, sino de franco
recibimiento de amigo,
al que espera alborozado
para contarle venturas,
cediendo a desdichas paso.
Yo le he oído decir al borde
de la tumba en que ya ha entrado:
"Yo que por mal de mi estrella
he sido en mi vida un rayo
y allí donde he puesto el pie
los rencores han brotado,
sin rencores para nadie,
hoy de la vida me marcho,
pidiendo que me perdonen
a los que hubiera agraviado,
y quisiera que esta fuera
(y a Dios habré de rogárselo)
la última sangre española
que se empape en nuestros campos".
¿Quién era? —Yo me pregunto—.
¿Quién era este tipo extraño
con alma de «Monipodio»
y cerebro tan preclaro
que su inspiración llegaba
a la cumbre del Parnaso?
«Pasamonte» y «Don Quijote»,
en él se daban la mano,
y tan pronto cabalgaba,
con continente gallardo,
en el rocín quijotesco
como en el rucio de Sancho.
Pero, ¡a fe! que cuanto hiciera,
por entero lo ha borrado
quien viviendo a lo gallofo
supo morir como hidalgo.
Yo le he visto ir a la muerte
como Padilla y Juan Bravo,
con la frente levantada
y la sonrisa en los labios...

Cárcel de Porlier. «Noche del 29 de abril de 1940, en cuya madrugada fue fusilado Pedro Luis de Gálvez».


Por el rastrillo entreabierto,

Por el rastrillo entreabierto,
vi esta mañana la calle...
Lucía espléndido el sol,
traía aromas el aire
de las hojas que en otoño
se van quitando los árboles.
Iba y venía la gente
sin cesar, a sus afanes
diarios, o acaso sólo
por gusto de pasease.

Charlas, pregones y risas,
en las ondas esfumábanse
resbalando, como huidos,
por los muros de la cárcel.
La vida, ante mí pasaba
jocunda, por un instante:
la vida, que yo gocé,
ya no sé el tiempo que hace...

Y alegrándome los ojos,
iba el anima a torturarme,
como le tortura al ciego
que vio un día, el acordarse
de que hay en el cielo, sol
y él no puede contemplarle...
y aunque soy ciego que tengo
la esperanza de «curarme»,
honda zozobra he sentido
al ver la Vida un instante,
pues también sé que la Muerte
entra taimada, en la cárcel...
Por el rastrillo entreabierto,
vi esta mañana la calle...

Cárcel de Vigo, octubre 29, 1943


Una «saca»

Pasada la media noche,
los cerrojos de las celdas
con estrépito de hierro
en el silencio resuenan;
es que la muerte infamante
viene haciendo su colecta.
Un esbirro carcelario
abre con brío la puerta
y dos guardias a la zaga
con los fusiles alerta
se esfuman en el umbral
como dos águilas negras.
El esbirro, una vez dentro,
tose un poco y carraspea,
alza la vista a un papel
y a la luz de una linterna
un nombre y un apellido
con trabajo deletrea.
Un mozo terne y robusto
oyendo el nombre, contesta
y un viejo que está a su lado
tendido en una zalea,
también responde:
¡Presente...!
¿Acaso estarnos de juerga...?
—protesta zafio el esbirro.
¿Cuál de los dos ¡Pronto! ¡Ea!
—es Francisco Ruiz? ¡Respondan!
—¡Yo! ¡Yo...!, cada cual contesta.
—Coincidencia de apellidos—
dice volviendo la jeta
con una sonrisa irónica
a la impaciencia pareja.
—Es que somos hijo y padre
—dice el mozo—, y a la cuenta,
yo soy el que ustedes buscan.
—¡Yo soy! —el viejo protesta.
Y entre el joven y el anciano
engárzase una polémica
sobre cuál de los dos es
el que ha de hacer la deshecha.
Diga el segundo apellido.
(Aclara la Benemérita.)
—Martínez —dice el guardián.
—Yo soy, —el mozo contesta.
Y echando un paso adelante
se encamina hacia la puerta.
—¡Acabemos de una vez!
fulmina con voz de clueca
el carcelero empujando
al muchacho hacia la puerta.
El viejo entonces se arrastra
agarrándose a una pierna
del hijo, que ya está en manos
de los civiles, protesta.
—¡Soy yo! ¡Mi culpa es más grave
y es de muerte mi sentencia.
El era un crío..., un zagal,
cuando comenzó la guerra,
que sólo dos años antes
hubo de dejar la escuela...!
Y empujándole colérico
el esbirro hacia la celda,
dijo:
—¡No se apure, abuelo,
que esto es un compás de espera...!
Si a mano viene, mañana
acaso, por usted vuelva.
El le irá abriendo camino,
para que usted no se pierda...

..........................................

Retiráronse los cuervos
una vez hecha la presa
y con cerrojo y tres llaves
volvió a cerrarse la celda.

Cárcel de Porlier, junio, 1940


La que siempre llega

Esperando una ilusión muy deseada,
gran parte de la vida nos pasamos,
y todos los anhelos los ciframos
en ver nuestra esperanza realizada.

Pero, a veces, está tan distanciada,
que suele acontecer, que no llegamos
por mucho que el deseo agudizamos,
a verla en realidad cristalizada;

y en cambio, en tanto que la fe ponemos
en lograr la ventura que queremos,
no vemos que, en lugar de la quimera

en que cifrar llegamos nuestra suerte,
de pronto, sin llamar, llega la Muerte,
que viene cuando menos se la espera.

Madrid. Hospital Provincial, febrero. 13, 1940. Momentos antes de salir, sin previo aviso, para el Consejo de Guerra que me condenaría a muerte.


La muerte ronda la cárcel

La Muerte, ronda la cárcel
y está remisa en entrar,
porque, esperándola en vela,
todos los presos están.
Nadie duerme en las brigadas,
aunque, ha rato, sonó ya
de silencio el largo toque,
ni nadie es osado hablar.
Arrumbado en su petate
callar piensa cada cual...
y, ¡a fé! que si el pensamiento
diera licencia de hablar
a la lengua, ¡que de cosas
pudieran oírse...!Más,
la indignación y el terror,
son «Sanchos» para el callar...
El cabo de imaginaria,
anda de aquí para allá,
más que vigilando atento
el sueño de los demás,
sin perder nunca de vista
con vigilancia tenaz,
la cancela del rastrillo,
pués, por allí suele entrar
la Muerte, todas las noches
hace su «Saca» y se va...
De fuera, de tiempo en tiempo,
con monótono compás,
(sirviendo de contrapunto
el fiero ronco del mar),
la voz de los centinelas,
a la Isla la vuelta da,
numerada la garita
en que vela cada cual.
De pronto, de una motora
se oye el raudo Crepitar,
y en una angustiosa alerta,
se queda todo el penal.
Suenan voces en el muelle,
que aproximándose van
hacia el centro del presidio.
Ábrese de par en par
la cancela de la entrada
y surgen en el umbral
los esbirros de la Muerte,
que, con fatídico afán,
recogen hoscas las víctimas
para su sueño fatal,
y, dejando una estela de odio
y de angustia en los demás,
que quedan mudos, pensando:
—¡Mañana, me tocará...!
empujando a los que llevan,
vuelven la espalda, y se van...
                   ...

¡La Muerte, ronda la cárcel,
 y termina por entrar...!

Isla de San Simón, enero, 22. 1941


Hasta cuándo?

Si ya todo pasó, si ya no hay guerra;
si la oliva de paz tan deseada
ha trocado el acero de la espada
por la ijada profunda y da la tierra
el fruto cierto que en su seno encierra,
¿a qué viene esa furia desatada
ayuna de piedad y encarnizada
que a toda España sin cesar aterra?
¿No es bastante la sangre ya vertida
en la lucha terrible y fratricida?
¿O es que alguien quiere con profunda saña
añadiéndole a los mártires caídos
los que en la lucha leal fueron vencidos
trocar en cementerio nuestra España?

El poeta en su celda

Solitario en su celda, hora tras hora,
escribiendo se pasa todo el día;
y dejando volar su fantasía,
no ve la realidad desoladora
de rejas y cerrojos. Tejedora
su Musa de recuerdos de algún día
en que el poeta en libertad vivía,
con amable nostalgia los añora.
No escribe, no, porque afanoso siente
la luz esplendorosa y soberana
del genio creador sobre su frente;
escribe, sin cesar, con ansia suma
de volar de la cárcel inhumana
con los frágiles puntos de su pluma.

Cárcel de Vigo, julio, 7.1943


Fuente: F. Hernández Girbal en Historia y Vida nº 131 de febrero de 1979.

Ramón J. Sender.

Ramón José Sender; Chalamera de Cinca, 1902 - San Diego, 1982) Novelista español. De espíritu rebelde y autodidáctico, se sintió siempre atraído por la ideología del anarquismo, incluso cuando, avanzada la vida, se apartó de las actitudes izquierdistas de su juventud. Tras realizar el servicio militar en Marruecos, se inició en el periodismo y colaboró en publicaciones radicales y libertarias. Sus primeras novelas son de testimonio social y propósito denunciatorio: el antimilitarismo de Imán (1930), sobre la guerra de Marruecos; su ataque al régimen policiaco en O.P.: orden público (1931); la lucha anarquista en Siete domingos rojos (1932) y el relato de la insurrección cantonal de Cartagena (1873) en Mr. Witt en el cantón (1935). Durante la guerra civil luchó en Sierra de Guadarrama y publicó el documental Contraataque (1937), sobre el cual se inspiró en parte Malraux para su novela L'Espoir. Exiliado primero en México (1939-42), residió el resto de su vida en los Estados Unidos, con trabajos docentes en Alburquerque (1947-63) y en Los Ángeles (1965-71). Dejando a un lado su intensa actividad periodística (en la revista antifascista y anticomunista Cuadernos de París, por ejemplo), su copiosísima producción narrativa prosiguió por numerosas y variadas rutas. Por un lado están sus novelas alegóricas de intención satírica o filosófica; entre ellas cabe citar El lugar del hombre (1939), La esfera (1947), El rey y la reina, de 1949, El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1957) y Nocturno de los catorce (1971). Un sector aparte se halla constituido por sus novelas históricas: Bizancio (1956), Jubileo en el Zócalo (1964) y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), entre otras. El marco geográfico latinoamericano le inspiró una gran novela, Epitalamio del prieto Trinidad (1942), historia de una rebelión en una isla-presidio, notable por la recreación de las pasiones humanas y la descripción de una atmósfera alucinante y de exótica sensualidad

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com

Pablo Sorozábal (Maestro Sorozábal)

En la imagen, el alcalde de Madrid Cayetano Redondo (tras la defección de Pedro Rico) entre Pablo Sorozábal y el maestro Ayllón de Valencia

Compositor y director de orquesta de gran categoría que dirigía la Banda Municipal de Música de Madrid al inicio de la guerra. Había amenazado con dimitir si se fusilaba a algún miembro de su banda, por muy faccioso que fuera. Y así fue, hubo de dimitir cuando uno de sus músicos fue fusilado. A la llegada del franquismo dirigió la Orquesta Sinfónica de Madrid de la que pocos años después también volvería a dimitir cuando le fue vetada la interpretación de la Sinfonía Leningrado de Shostakovich en 1952.

Joan Teixidor.

(Olot, 1913 - 1992) Poeta y ensayista español en lengua catalana. Se dio a conocer con el volumen Poemes (1932), en una línea vanguardista, a los que siguieron Joc partit (Juego partido, 1935) y L'aventura fràgil (1937). Tras un silencio de diez años publicó El Camí dels dies (El camino de los días, 1948), El príncep (El príncipe, 1954), inspirado en la muerte de su hijo, Per aquest misteri (Por ese misterio, 1962), y una recopilación de su obra poética, Una veu et crida (Una voz te llama, 1969). A finales de los años setenta publicó las prosas poéticas de Un cel blavíssim (1978), y luego los dietarios Tot apuntat, 1965-1975 (1981) y Apunts encara (1988) y la autobiografía lírica Fluvià (1988). Desde la editorial Destino fundó los prestigiosos premios literarios Nadal y Josep Pla.

Alfredo Torán y Olmos

Escultor y maestro artístico especializado en el desnudo femenino. Nació en Valencia en 1905. Famoso escultor durante la República, al estallar la guerra combatió por la República en diversos frentes. Asimismo, formó parte de la Junta de Incautación de Obras de Arte, ya que los fascistas destrozaron cientos de esculturas y pinturas en los pueblos que iban invadiendo, y el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes movilizó a varios de estos intelectuales comunistas para proteger el legado artístico. Al acabar la guerra fue detenido y condenado a muerte por auxilio a la rebelión por su labor en dicha Junta de Incautación. En junio de 1940 fue fusilado en Paterna.

Josep Trueta i Raspall

Severo Ochoa acompaña a Josep Trueta en Oxford el día que le fue concedido el doctorado "Honoris Causa" a Trueta

El Dr. Trueta y André Malraux en una recepción

(Barcelona, 1897-1977) Médico y cirujano. Figura mundial de la traumatología. Creador junto con el doctor Manuel Bastos Ansart y otros del denominado "Método Español" para la curación de heridas de guerra, que se utilizó con profusión tanto en la guerra civil como en la segunda guerra mundial. Su labor organizadora en la Sanidad Quirúrgica de los Servicios de Sanidad de la República fue inmensa. Se exilio a Inglaterra donde fue catedrático de Cirugía Ortopédica de la universidad de Oxford. Estuvo nominado para el Premio Nóbel de Medicina en 1942. Regresado a España en 1.965, ya jubilado, fue completamente ignorado por la medicina "oficial" donde ni siquiera fue admitido hasta unos días antes de su muerte el 19 de enero de 1977, como miembro de honor de la Sociedad de Traumatología. Paradigmático.

Vicente Urdaniz

Pintor, cinéfilo y médico. Fundador del Ateneo Popular de Zaragoza y de la Asociación de Amigos de la URSS. Una de sus más destacadas acciones artísticas eran los interesantes y participativos debates que se abrían en el cine Monumental de Zaragoza tras proyectar películas soviéticas todos los domingos. Fue asesinado por los fascistas en Zaragoza, su ciudad natal.

Esteban Urkiaga ("Lauaxeta").

Fue uno de los hombres que protagonizó un renacimiento de las letras vascas, proceso que como tantas otras cosas quedó brutalmente truncado por el golpe fascista, siendo necesarias varias décadas para recuperar el terreno que en este campo se nos arrebató. “Lauaxeta” era militante del Partido Nacionalista Vasco, y en la guerra desempeñó labores como comandante de Intendencia y director del periódico del Ejército Vasco, “Gudari”. Cuando acompañaba a un corresponsal francés a visitar las ruinas de Gernika, fueron tomados prisioneros por sorpresa por las tropas franquistas. “Lauaxeta” fue encarcelado, condenado a muerte y fusilado. Recientemente se ha instalado una placa conmemorativa en el cementerio de Santa Isabel de Vitoria-Gasteiz, en cuyas tapias fue fusilado.

Fuente: Felipe Peña

Margarita Xirgú.

1888- 1969. La Xirgu, como se la llama una y otra vez, nació en Molins de Rei, un pueblito cerca de Barcelona, en 1888, el mismo año que Fernando Pessoa, el grande de la poesía portuguesa. Actriz desde muy chica, tuvo que adaptarse al idioma castellano y su signo de vida estuvo en los viajes, en el vínculo afectivo con dos hombres cercanos al teatro, en la ligazón que indisolublemente mantuvo con América, y en especial con el Cono Sur. Pero sin duda, la guerra civil española marcó severamente su destino. Mientras otras colegas se doblegaban al poder de Franco, ella nunca más quiso volver a esa España cerrada y triste. Un viaje en 1936 al continente americano sería el definitivo, el que la haría instalarse primero en Chile y luego en Uruguay, donde sería el sostén de la Comedia Nacional y especialmente de la Escuela Municipal de Arte Dramático.

Fuente: http://www.brecha.com.uy/ShowNews.asp?Topic=1&NewsID=164&IdEdition=4

Eduardo Zamacois.

(Pinar del Río, Cuba, 1876 -Buenos Aires, 1971) Novelista español. A los cuatro años se trasladó con su familia a Bruselas y luego a París. Adolescente aún, pasó a Sevilla y más tarde a Madrid, donde frecuentó la Universidad. Abandonados los estudios, se dedicó al periodismo y la literatura. A los diez y ocho años publicó su primera novela, La enferma, y a continuación Punto negro. Volvió a Paris donde trabajó en las editoriales de Garnier y de Bouret. Establecido en Barcelona, dirigió la revista Vida Galante; pasó a Madrid y allí fundó El Cuento Semanal y Los Contemporáneos, publicaciones que alcanzaron gran difusión. En 1910 marchó a América, donde recorrió diversas repúblicas. Volvió a España en 1912 y al estallar la Guerra Europea marchó a París como corresponsal de La Tribuna. En 1917 volvió a Hispanoamérica donde dio una serie de conferencias, que luego continuó en el norte de África y Europa. De nuevo en España permaneció en Madrid hasta el final de la guerra civil; en 1939 se trasladó a París y de allí a México y después a los Estados Unidos y Argentina. Entre su primera producción, de carácter erótico, citamos, además de Punto negro, El seductor, Memorias de una cortesana, etc. Posteriormente cultivó una novela más humana y realista (Las raíces, Los vivos muertos, etcétera). Autor de una obra extensa, cabe mencionar también Memorias de un vagón de ferrocarril (1922); Confesiones de "un niño decente" (1922); El delito de todos (1933); La antorcha apagada (1935); El asedio de Madrid (1938) y Un hombre que se va (1964)

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com


En la foto, a la izquierda, con el mayor Amado Granell. 

María Zambrano.

Pensadora, ensayista y poeta española nacida en Vélez, Málaga, en 1904.  Hija del pensador y pedagogo Blas José Zambrano, hizo sus primeros estudios en Segovia. En Madrid estudió Filosofía y Letras con Ortega y Gasset, García Morente, Besteiro y Zubiri. Vivió muy de cerca los acontecimientos políticos de aquellos años, de cuya vivencia fue fruto su primer libro «Horizonte del liberalismo» en 1930. Entabló amistad con importantes poetas y pensadores de la época como Luis Cernuda, Jorge Guillén, Emilio Prados y Miguel Hernández, entre otros. Finalizada la Guerra Civil, salió de España en enero de 1939, dejando atrás todo lo suyo, exiliándose inicialmente en Paris donde entabló amistad con Albert Camus y con René Char. Posteriormente vivió en México, La Habana y Roma, desarrollando una gran intensidad literaria y escribiendo algunas de sus obras más importantes: «Los sueños y el tiempo», «Persona y democracia», «El hombre y lo divino» y «Pensamiento y Poesía» entre otros. Después de 45 años de exilio regresó por fin a Madrid en 1984. En 1988 le fue reconocida su obra con el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes. Falleció en Madrid en 1991.