S.B.H.A.C.

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2.2- Galería de militares republicanos en la GCE
(incluyendo los oficiales de milicias)

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De Manuel Eixea Vilar A Amado Granell

Manuel Eixea Vilar.

Hijo de Manuel Eixea Pitarch y de Francisca Vilar Nebot, Manuel Segundo Eixea Vilar nació el 13 de agosto de 1881, en Segorbe, en la calle de la Cueva Santa, número 12. Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo el 28 de agosto de 1898, de donde salió tres años después con el grado de Segundo Teniente. Su primer destino fue Barcelona y después Marruecos. De esta época de su vida de "militar africanista" le quedó su porte militar. En el recuerdo de Carles Vilar, "don Manuel, como nosotros le decíamos, vestido de uniforme, con su estrella de ocho puntas, y casi siempre el monóculo en el ojo, era una figura atractiva; no muy alto, un poco tomado por el sol, aspecto militar muy acusado, la cabeza pelada y un pequeño bigote" (3 de noviembre de 1983). Posteriormente pasó a la Escuela de Guerra, donde se diplomó en Estado Mayor. Destinado a Castellón, fue ascendido a Teniente Coronel el año 1933. En 1934 fue requerido por la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA), que habían fundado compañeros de su promoción destinados en Madrid. En situación de disponible en Valencia, fue agregado al regimiento Otumba desde diciembre de 1935. En julio de 1936 comandó la primera columna de vehículos blindados que salieron de Valencia para la defensa de Madrid, que se llamó Eixea-Uribe. Afiliado al PCE en agosto de 1936. Ascendió a coronel por la defensa de Guadarrama el 23 de octubre de 1936. Fue oficial del Estado Mayor del General Miaja a las órdenes de Vicente Rojo. El Comité Central del PCE le encargó la militarización de las milicias comunistas y socialistas del Quinto Regimiento, embrión del Ejército Popular de la República, en noviembre de 1936. Jefe de la Columna Motorizada Eixea-Uribe del Ejército de Maniobras en el frente de Teruel y del Cuerpo del Ejército Popular. Jefe del XIX Cuerpo del Ejército de Levante en agosto de 1937. Destituido por discrepancias con los asesores soviéticos y por supuestas simpatías con el POUM en febrero de 1938. Comandante de la 81 Brigada Mixta de guarnición en Segorbe-Viver en sustitución del Teniente Coronel Sánchez Rojas. Oficial de Estado Mayor del XVII Cuerpo del Ejército en la zona Segorbe-Sagunto en abril de 1938. Comandante Militar de Castellón desde el 21 de abril al 13 de junio de 1938. Oficial del Estado Mayor del Ministerio de Defensa, situado en Valencia. Jefe de la Sección de Operaciones de la "Línea X-Y-Z" para la defensa de Valencia. Presidente de la Comisión Interprovincial para la evacuación de cargos políticos y militares "imprescindibles y de difícil sustitución" en Alicante, desde el 2 de febrero hasta el 22 de marzo de 1939. Nombrado Comandante Militar de Tarancón el 23 de marzo. Su nombramiento "queda en suspenso" el día 28. Responsable de la evacuación de los cargos políticos y militares de la República. El 30 de marzo, el PCE, considerándolo próximo a la Junta de Casado, lo tacha de las listas de evacuados del comité internacional y de los gobiernos de Francia y Gran Bretaña. La madrugada del 1 de abril es detenido por el SIPM del Destacamento Especial en Valencia de la Falange Española de las JONS, y encerrado en el depósito de presos de este Servicio de Información Político-Militar. Condenado a muerte por "rebelión militar" en Consejo de Guerra Sumarísimo el 1 de julio de 1939. Fusilado en el Campo de Tiro de Paterna el 15 de julio de 1939.

Fuente: http://www.aulamilitar.com/otroscs-a.hts

Mucho más sobre el personaje en: http://www.marjosl.com/paginas%20amigos/pagina%20web%20manuel%20eixea/index.htm 

José María Enciso Madolell

Capitán de Infantería, al frente de una caja de reclutas. Había pertenecido a la UMRA. Mandó un batallón de Milicias, el batallón presidencial, la 44 Brigada en la defensa de Madrid y la 10 División en Brunete. Estuvo encarcelado durante algún tiempo y luego al frente de una División, cayendo prisionero en 1938. Fue fusilado en Zaragoza ese mismo año.

Antonio Escobar Huertas

(1879-1940). Coronel de la Guardia Civil que el 18 de julio de 1936, se hallaba destinado en Barcelona, al mando del 19 Tercio, que jugó un decisivo papel en el desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en dicha ciudad en la segunda quincena de dicho mes. Tras una reunión con su compañero el coronel Brotóns, y siguiendo instrucciones del general Aranguren, jefe de la zona, se puso a las órdenes del presidente de la Generalidad de Cataluña, y al mando de una columna de guardias civiles, compuesta por un millar de hombres, procedió a la detención de algunos jefes sublevados que se habían hecho fuertes en la plaza de Cataluña, plaza de la Universidad y en las inmediaciones de ambas, consiguiendo, además, poco tiempo después, la rendición de los que se habían refugiado en el convento de los padres carmelitas. En noviembre de 1936 participó también en la batalla-defensa de Madrid. Resultó herido de gravedad en los sucesos de Barcelona de mayo de 1937, a raíz de los cuales pasó a desempeñar el cargo de delegado del Gobierno en Cataluña para los asuntos de orden público. Ascendido a general, intervino en la fracasada ofensiva que las tropas republicanas desencadenaron en Extremadura en las postrimerías de la guerra, operación que, de hecho, puede considerarse como la última operación de cierta envergadura en la que participó este ejército. Al final de la guerra se negó a abandonar España, y fue hecho prisionero por las tropas nacionalistas, que tras juzgarlo y condenarlo a muerte, Aunque conocido por su conservadurismo y su catolicismo observante, lo ejecutaron en los fosos del castillo de Montjuic (Barcelona).


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

El protagonismo del coronel Escobar empieza el día 19 de julio en Barcelona, al lado de su jefe inmediato superior, el general Aranguren, los dos de la Guardia Civil. Según la mayoría de los historiadores, ambos fueron piezas clave que contribuyeron a sofocar eficazmente el levantamiento en la Ciudad Condal. Luis Romero pone en tela de juicio esta generalizada apreciación. «Se comenta —escribe— la decisión que la Guardia Civil pudiera tener en el resultado final de aquella batalla. Es aventurado afirmar que la decidiera; más bien podría afirmarse que dio la puntilla a los sublevados, que ya estaban batidos y desmoralizados. Lo que puede creerse con fundamento es que si cuando el general Goded requirió por última vez la cooperación de la Guardia Civil, ésta se suma a los rebeldes, dadas las circunstancias en que se hallaban las fuerzas enfrentadas hubiese podido cambiar el signo de la lucha. La decisión no vino de Escobar, que fue disciplinado ejecutor, sino del general Aranguren, que mandaba los Tercios de Cataluña.» Guarner, que lo tuvo a su lado en la jefatura de Orden Público, lo define como un «valeroso y muy católico coronel», y Julián Zugazagoitia hace de él el siguiente elogio: «De entre los jefes y oficiales que traté en función de mi cargo, nadie me dio tan cabal prueba de disciplinada obediencia como el coronel de la Guardia Civil señor Escobar, que, sin que le estorbase su catolicismo, se puso a las órdenes incondicionales de la República, aceptando sin la más tenue vacilación a pesar de su edad, las comisiones más ásperas, en la primera de las cuales recibió dos balazos, que le pusieron al borde de la tumba y determinaron su ascenso a general, y la segunda, la muerte, que le fue dada por el enemigo al hacerle prisionero. Siempre que me visitó lo hizo para pedirme un destino activo y su palabra, correcta y medida, tenía los acentos reglamentarios. No omitía el tratamiento y se conservaba en posición militar. Para las horas que vivíamos era un anacronismo ejemplar. Con muchos anacronismos como el suyo, la guerra hubiese seguido derroteros distintos.» Este viejo militar, cuya figura siempre causó respeto y simpatía, causó baja en la Guardia Civil al convertirse en Guardia Nacional Republicana e ingresó en el ejército. En noviembre del 36 le encontramos defendiendo la carretera de Extremadura; su acierto en las operaciones a su cargo es unánimemente reconocido. Interviene en los sucesos de mayo en Barcelona, en 1937, en los que es gravemente herido. Asciende a general. Después de su recuperación, ocupa varios puestos de responsabilidad hasta que pasa al mando del Ejército de Extremadura, que estaba en pésimas condiciones (28 de octubre de 1938). Su misión allí era cooperar con el Ejército de Andalucía y con la Armada en una operación de desembarco en Motril (Granada), a fin de aliviar la crítica situación del GERO (Grupo de Ejércitos de la Región Oriental). La inexplicable política dilatoria del Gobierno fue causa de que se retrasara esta operación, que se inició más tarde sólo por tierra, el día 5 de enero de 1939, y acabó suspendiéndose. Escobar había lanzado una ofensiva cuyo objetivo era alcanzar la frontera portuguesa, a fin de cortar las comunicaciones de los nacionalistas. Era demasiado tarde para todo, y a últimos de enero tuvo que pasar a la defensiva. En febrero de 1939 las posiciones se estabilizan en ambos frentes. El 16 de febrero asiste a la reunión de Los Llanos (Albacete), donde junto con los altos mandos militares se reúne con Negrín. Escobar es de los que opina, como todos los reunidos menos Miaja, que ha llegado el momento de concertar la paz. Cuando se produce la sublevación casadista, a principios de marzo, interviene en la lucha armada contra pequeños focos gubernamentales en Ciudad Real, Puertollano y Almadén, focos que «quedaron resueltos gracias a la serenidad y tacto del general Escobar (Casado). Finalmente, cuando el 27 de marzo los nacionalistas ocupan Almadén y sus minas rompiendo el frente por todas partes, el general Escobar se refugia en Ciudad Real. Había desaparecido el Ejército de Extremadura. Al término de la guerra fue juzgado por un tribunal militar que lo condenó a muerte. La ejecución se llevó a cabo en los fosos de Montjuic al amanecer del 8 de febrero de 1940. Murió abrazando un crucifijo. A su cadáver se le tributaron honores militares. Escobar aparece retratado en L´espoir, de Malraux, como el coronel Ximénez.

Federico Escofet Alsina.

(1898). Capitán del Arma de Caballería, condenado a muerte por los sucesos de octubre de 1934, y de cuya pena fue indultado, que reingresó en el ejército tras el triunfo electoral del Frente Popular. Al estallar la guerra civil desempeñaba el cargo de comisario general de Orden Público de la Generalidad de Cataluña, desde el cual jugó un importantísimo papel en el aplastamiento de la sublevación militar del 19 de julio. Poco tiempo después, acusado por la FAI de ser enemigo de la República —acusación que. entre otras cosas, se basaba en que había ayudado a huir al extranjero a algunos religiosos—, el Gobierno catalán lo envió a Francia en comisión de servicio, evitando así que prosiguiera la persecución de que era objeto por los anarquistas. En 1937 regresó a España y, tras ser ascendido a comandante, intervino en las operaciones de Belchite, Levante, Teruel, etc., resultando herido en dos ocasiones. Nombrado por Companys ayudante suyo y jefe de los Mozos de Escuadra, acompañó a éste hasta el derrumbamiento total del frente de Cataluña. Exiliado a Francia, pasó un breve periodo de tiempo en el campo de concentración de Argelés sur Mer, instalándose posteriormente en Bélgica, donde abrió un negocio de comestibles, desempeñando algunos cargos políticos en los distintos gobiernos que constituyeron en el exilio. Al instaurarse la Monarquía de Juan Carlos I, regresó a España. Autor, entre otros trabajos, de un libro titulado Al servei de Catalunya i de la República. La victoria (19 de juliol 1936), publicado por Edicions Catalanes de París en 1973, prologado por Josep Tarradellas.

Ignacio Esnaola Iraola

Brigada de Ingenieros en la reserva que al incorporarse a la Milicias Populares recibió distintos mandos, entre los que destaca el mando de la 2ª Brigada Mixta hasta finales de 1938.

Carmelo Estrada Manchón

Militar experto en cifrado que trabajo en la sección de Información del Estado Mayor del Centro, como descriptor. Era hermano de Manuel Estrada y se exilio a Francia y posteriormente a Méjico.

Manuel Estrada Manchón.

(1902). Comandante del Cuerpo de Estado Mayor que al estallar la guerra civil se puso a las órdenes del Gobierno republicano, encargándose de organizar el Estado Mayor Central por orden de Largo Caballero, a la sazón ministro de la Guerra. Mas tarde fue nombrado jefe de la Sección de Operaciones y, posteriormente, jefe de Estado Mayor de diversos cuerpos del ejército. Tras su ascenso a coronel se hizo cargo de la Sección de Información del Estado Mayor Central. Al terminar la contienda fijó su residencia en el extranjero.

Lea una pequeña biografía escrita por un familiar.

 

Nota 2014.- Estrada Manchón es el prototipo de militar profesional leal, no sólo a la República, sino al propio gobierno de Negrín, una lealtad que fue muy escasa entre profesionales. Después de la guerra escribió sus memorias. El historiador Angel Bahamonde, las analizó en 2014, para su obra "Madrid 1939. La conjura del coronel Casado". En ellas, Estrada, entre otras cosas, relata sus certezas sobre los militares desafectos que servían en el E.M. del Ejército del Centro y en el Central, y en especial al trío Matallana-Garijo-Muedra y la impotencia de Negrín ante Miaja que los protegía, y en cierto modo ante el propio Matallana, cuyas destituciones hubieran supuesto una crisis política y militar de incalculables consecuencias.

  Enrique Eymar Fernández.

Fue comandante del ejército republicano (en realidad se le clasificó como leal geográfico), pasó toda la guerra en el Museo del Ejército como subdirector, pero además, por su condición de mutilado de la guerra de África, presidió la Asociación de Mutilados de Guerra de la República. Con la entrada de Franco en Madrid, y por motivos desconocidos para nosotros reingresó en el ejército franquista, donde fue nombrado juez militar. Tiempo después es nombrado juez instructor militar y lo fue hasta la creación del TOP, en marzo de 1964. Le está documentado la vejación de jóvenes encausadas, el chantaje a viudas en la misma categoría. Y la más despiadada de las inquinas contra todo lo que sonara a antifranquista. Fue además el responsable del proceso a Grimau, toda una joya de la impostura jurídico-militar franquista, pues como se sabe, el vocal-ponente militar capitán auditor Manuel Fernández Martín no era abogado, lo que era preceptivo en un consejo de guerra sumarísimo, (aquél tipo había engañado al propio ejército franquista, no solo como abogado, también ejerció como alférez médico sin tener título). Eymar actúo en aproximadamente 4000 causas de las que más de 1000 fueron condenas a muerte. Parece que le daban las causas que nadie quería, pues sabían que Eymar no se iba a arrugar. Eymar está en esta página porque sirvió, aunque en un puesto burocrático, en el Ejercito Popular, pero también es muy probable que desde el principio perteneciera a la Quinta Columna.

Nota.- Si ve reseñas de este personaje en internet que se parecen sospechosamente a ésta, Sepa que esta fue redactada en 1.999.

Lea esta página con más información, aunque algunas frases nos las han cogido literalmente

Carlos Fabra Marín (Sargento Fabra)

Carlos Fabra en 1940El Sargento Carlos Fabra Marín ( nacido en 1904), militar del ejercito republicano, impidió el golpe militar en el cuartel de Paterna, asaltando, con su pistola, acompañado solamente por su ayudante, durante la noche del 28 al 29 de julio del 1936, al grupo de jefes militares fascistas reunidos en secreto en una sala del cuartel de Ingenieros. Apoderándose de ellos, federando a su alrededor a los militares fieles a la Republica, y haciendo que no tuviera lugar en Valencia la sublevación militar contra de la Republica. Se le dio el grado de Capitán del ejercito republicano y tuvo una acción beneficiosa en la provincia de Valencia durante la guerra, cuando el gobierno, huyendo de Madrid, se retiro a Valencia-capital, manteniendo el orden social, evitando los muertos por denuncias y odios y las depuraciones salvajes, defendiendo siempre su ideal de democracia y de justicia. Envió a su familia, su esposa, su hijo ( fallecido en el 1969 ) y su hija, un año antes de que se terminara la guerra, en el 38, hacia Francia, y salió con los últimos, en marzo de 39, con el ultimo avión militar que salía de Alicante hacia Francia, en donde la policía del régimen de Vichy, lo detuvo preso en el campo muy duro de presos políticos, del Vernet-d'Ariege. Luego, enviado a Alemania en un tren de la muerte, consiguió huir en la estación de Burdeos, en una parada, con la ayuda de un militar alemán, antinazi. Volvió clandestinamente a España, en los años 50, participando en la resistencia antifranquista. Murió en el exilio en Francia ( Saint-Denis, 93 ) en julio del 1970, sin haber podido volver a su tierra natal la provincia valenciana, cinco años antes de que desapareciera Franco. Sus restos fueron trasladados a España en 1986, con motivo del 50 aniversario de la guerra civil, cuando se le hizo un homenaje oficial. Duerme para siempre en la tierra de su pueblo, donde se le ha puesto su nombre a una calle: Calle del sargento Carlos FABRA. Fue un hombre justo y recto.

Fuente: Leonor Fabra Portail


Leonor nos ha enviado este extraordinario documento gráfico de 1937: Véalo a gran tamaño.

Nota 2014.- A finales de 1936, Fabra fue nombrado jefe de la 26 Brigada Mixta. Después del golpe de Casado, en marzo de 1939, Fabra fue destituido y en su lugar nombrado el mayor de milicias Julián Fernández Ávila.

Anselmo Fantova Lausín

Oficial en activo de ideas progresistas, destituido en 1935. Reingresado en febrero de 1936, era comandante del regimiento de carros de combate al iniciarse la guerra. En junio de 1937 fue nombrado ayudante de campo del general Gámir en el Norte.

Carlos Faraudo y de Micheo.

Militar profesional de Ingenieros, salido de la Academia de Ingenieros en 1923. Sirvió en África donde probablemente conoció al capitán Condés y al teniente Castillo cuando servían en Regulares. Ascendido a capitán marchó a Bolivia con la familia en 1932 como instructor del ejército de ese país hasta que estalló la guerra del Chaco y volvió para España. En 1934 se negó a hacerse cargo del servicio militarizado de tranvías con motivo de la Huelga General Revolucionaria de octubre de 1934. Faraudo ya estaba directamente relacionado con las Juventudes Socialistas desde su vuelta de Bolivia. Hay reseñadores de este personaje que afirman que no era amigo del Teniente Castillo y del capitán Condés, puede que sea cierto, pero si todos estaban en la orbita de las Juventudes Socialistas y de la Motorizada en Madrid, seguro que se conocían, como mínimo. Por la citada negativa a hacerse cargo del servicio de tranvías de Madrid fue encausado y trasladado en condición de preso al Hospital Militar de Carabanchel. Como otros militares procesados con motivo de la Huelga General de Octubre, con la llegada del Frente Popular en febrero de 1936, fue liberado, pero poco pudo disfrutar de su libertad, el 8 de mayo de 1936 cuando volvía para casa del brazo de su mujer, en la calle Alcántara del barrio de Salamanca, unos falangistas bajaron a toda prisa del coche y le balearon con proyectiles dum-dum hasta que la pistola del asesino se encasquilló. Agonizante, fue trasladado a una clínica cercana, donde fue operador por el Doctor Bastos sin que se pudiera evitar su muerte a la mañana siguiente. Fue grande la conmoción en la izquierda, y más en el partido Socialista y sus juventudes, donde Faraudo era un referente de honestidad y entrega. Por eso lo asesinaron. Al iniciarse la guerra civil, su viuda y sus hijas partieron para Francia, regresando a España en el tardofranquismo.

Manuel Fe Lloréns

Comandante de Infantería diplomado de E.M. (1928) destinado a Madrid, que había estado asociado a actividades conspirativas contra la dictadura y tenia relaciones con la CNT. Durante algún tiempo fue jefe de la sección de Operaciones del E.M. Central. Se le conocía por su anticomunismo. Se exilió a Méjico.

Antonio Fernández-Bolaños Mora

Había nacido en Cuba en 1888. Con la II República era capitán de Ingenieros y retirado con la Ley Azaña y diputado socialista por Málaga en las tres legislaturas. En la Constituyente trabajó en el extranjero en las Comisiones de Guerra y Fomento. Posteriormente participó en las Comisiones de Obras Públicas, Defensa nacional y Comunicaciones, Transportes y Obras Públicas. Durante el Ministerio de Prieto en Obras Públicas fue Director General de Caminos. Con la revolución de octubre hubo de exiliarse a Francia de la que no pudo volver hasta la victoria del Frente Popular. Al inicio de la guerra reingresó en el Ejército con el grado de teniente coronel. Participó en el Comité de Selección de oficiales leales para mandos destacados. Ascendió posteriormente a Subsecretario de Defensa con Prieto de Ministro de Defensa desde mayo de 1937 hasta la caída de Prieto en marzo de 1938 en que fue destacado como agregado militar en la embajada de España en París. Perseguido por la GESTAPO, pudo exiliarse a Méjico donde trabajo de ingeniero. En 1972 regresó a España ya muy mayor instalándose en la casa de su familia, falleciendo poco después.

Hilario Fernández Bujanda

(1880-1936). Coronel del Cuerpo de Carabineros que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano. El 30 de julio de 1936, cuando se hallaba al frente de una columna compuesta por unos cuatrocientos guardias civiles y unos seiscientos milicianos, con los cuales se dirigía de Valencia a Teruel, al hacer un alto dicha columna en la Puebla de Valverde, fue detenido por los Guardias Civiles a sus órdenes, los cuales, de improviso, habían atacado a los aludidos milicianos, a los que causaron 72 muertos. Los Guardias civiles probablemente tenían intención de pasarse a la menor oportunidad, pero se comportaron con especial venganza por el mal trato que les dieron los milicianos, y que para los de la Benemérita era, a más de humillante, inaceptable. La venganza, como vemos, fue brutal, desproporcionada. Bujanda, conducido a Teruel y entregado a los militares rebeldes junto con medio centenar de prisioneros, fue fusilado a continuación, sin formación de causa, junto a las tapias del cementerio de dicha ciudad.

Lea esta página con más información sobre la traición a Hernández Bujanda.

Manuel Fernández Cortinas.

Era mayor de milicias en la 42 Brigada Mixta. Tras el fallido intento de tomar el Vértice Basurero, Fernández Cortinas tomo el mando de la Brigada. El 6 de marzo de 1939, la Brigada tomó parte activa contra el golpe de estado del coronel Casado, ocupando Fuencarral, Tetuán de las Victorias, Cuatro Caminos y siguiendo las calles de Bravo Murillo y Ríos Rosas llegó a los Nuevos Ministerios. Al día siguiente prosiguió su avance por el Paseo de la Castellana y la calle Serrano hasta Cibeles y la plaza de la Independencia, ocupando el puesto de mando de la 7 División en la plaza del Dr. Marañón, la Comandancia de Ingenieros, en la calle del Pinar, el Centro y Unidad de Instrucción Militar de la CNT, en la calle de Salas y el Gobierno Civil, en lo que hoy es Museo Lázaro Galdeano. Una vez que triunfó Casado, fue depuesto Fernández Cortinas y su lugar ocupado por el mayor de milicias Juan Sánchez Castro. Fernández Cortinas no fue detenido por los franquistas consiguiendo exiliarse.

Pedro Fernández Fernández.

Era mayor de milicias en la 18 Brigada Mixta donde mandó el 69 y el 70 batallón. La brigada intervino en la batalla del Jarama. Al producirse la rebelión de Casado, en marzo de 1939, abandonó sus posiciones para dirigirse a Madrid contra los casadistas y después pasó a formar parte de la reserva del II Cuerpo de Ejército. Pedro Fernández fue detenido por los franquistas y condenado a 20 años y un día. Salio en libertad vigilada en 1944.

Enrique Fernández de Heredia Gaztáñaga

Comandante de Artillería. Estaba diplomado de Estado mayor y tenía el título de piloto. Había pasado un año en Bolivia, como el capitán Faraudo, instruyendo a las fuerzas armadas bolivianas, hasta que estalló la guerra del Chaco. Al inicio de la guerra civil fue ascendido a teniente coronel y mando la 31 División, después dirigió el IV Cuerpo, siendo nombrado posteriormente el primer comandante del XVIII Cuerpo, al que que dirigió en Brunete y Teruel.

José Fernández Navarro

Era un militar republicano muy conocido en Madrid, caballero de la Orden civil de la República y siempre presente en defensa de ésta. Provenía de una familia aristocrática y liberal. Había servido como soldado en África donde fue herido en las operaciones que siguieron al Barranco del Lobo. Posteriormente, ya oficial, sirvió en la Policía Indígena. Vuelto a la península, vivió la vida guarnición en Cuenca con un claro y ascendente interés social azuzado por la dictadura de Primo de Rivera, donde fue haciéndose conocido en los ambientes republicanos de la capital. Tomó parte en la conjura republicana de 1930 y compartió prisión militar con Ramón Franco al que ayudó a escapar en una rocambolesca operación que fue muy celebrada. En 1931, ya comandante, se presentó en Cuenca a las elecciones con el Partido radical-Socialista. En la Sanjurjada, Fernández Navarro mandaba la guardia del Ministerio de la Guerra cuando un grupo muy numeroso de militares golpistas se dirigieron al edificio con la intención de tomarlo. La guardia lo repelió y Fernández Navarro fue muy elogiado y nombrado agregado militar de la embajada española en Argentina. En 1936 era comandante de Infantería destinado a Madrid sin puesto fijo. Fue llamado por el Ministerio de la Guerra para que formase uno de los cinco batallones de voluntarios, concretamente el 5º. Y con 300 voluntarios del distrito de Cuatro Caminos armados de fusiles proporcionados por el coronel Rodrigo Gil y dos ametralladoras Hotchkiss, y acompañado de los capitanes Gallo y Arellano, conocidos republicanos, marcharon al frente del batallón hacia el  Cuartel de la Montaña con la intención de reducir a los facciosos, compañeros, y hasta familiares, al fin y al cabo, por la vía de las buenas palabras. No se sabe a ciencia cierta si el batallón y su recién comandante participaron en el asalto pues hay informaciones que aseguran que el batallón fue acantonado en las cercanías del cuartel para desesperación de sus líderes milicianos. Para llegar a formar este batallón, se sabe que Fernández Navarro, en nada simpatizante del los comunistas, había discutido fuertemente con los lideres comunistas del distrito, y que en cierto modo fue la autoridad del ya jefe de una recién nacida Comandancia de Milicias, el comandante Barceló, quien se impuso a los recelos de Fernández Navarro, que pese a pertenecer a la UMRA, era en el fondo un militar republicano muy moderado. Al poco se les unió otro militar republicano, Francisco Galán. También se acercaron al batallón otros lideres, como Enrique Castro y Manuel Carnero, que posteriormente subscribirían reseñas poco satisfactorias sobre Fernández Navarro. El caso es que el batallón partió esa tarde para la Sierra, y los líderes comunistas del distrito fundaron su propio batallón, el Quinto regimiento como cuenta Enrique Castro en su libro Hombres made in Moscú. A los pocos días, Fernández Navarro, fue herido y quedó aislado de sus hombres, que probablemente retrocedieron. Se rehabilitó en Cuenca, donde tenía su casa, y no mostró demasiado interés en volver al combate, mientras señalados miembros de su derechista familia eran victimas de la represión republicana. Hay referencias de que posiblemente fue enviado a instruir un batallón del Ejercito de Voluntarios que el gobierno Giral encomendó a militares republicanos bajo la tutela de Martínez Barrios. Probablemente fue enviado poco después con fuerzas de la zona Toledo-Cuenca al frente de Madrid, y se sabe que hubo una columna, en realidad una pequeña agrupación de fuerzas que actuó bajo su mando en el frente de Madrid, zona de Puerta de Hierro, en el invierno de 1936. Se sabe que fue destinado como profesor a una Escuela Popular de Guerra de suboficiales del Ejército de Tierra. Al término de la guerra y tras el golpe casadista marchó para Alicante en la esperanza de encontrar transporte para exiliarse. Es llevado al campo de los Almendros, y de allí al de Albatera y finalmente fue trasladado a Madrid donde fue sentenciado a muerte. Sorprende que a un militar tan poco comprometido en realidad, no le fuera conmutada la pena, o que su familia no encontrara avales suficientes. Quizá el ser miembro de la UMRA decidiese sus destino. El veintidós de diciembre de 1942 fue fusilado contra las tapias del cementerio del Este.

Imagen y parcial información: Robles Macharaviaya (Blog)

Hilario Fernández Recio.

Era capitán de carabineros asignado al Ministerio de Hacienda en Madrid, aunque su destino era la 18 Comandancia de Asturias. Permaneció leal al gobierno y se le destinó a la organización de nuevas unidades de Carabineros. Mandó un batallón en la recién formada 5 Brigada Mixta, una brigada típica de Carabineros que combatió en el frente de Madrid. A principios de 1937 Fernández Recio fue nombrado comandante de la 5 Brigada Mixta, participando en la batalla del Jarama en sus ultimas acciones. Se sabe que participó en la creación de unidades especiales de Carabineros, y que mandó la 67 División en el XX Cuerpo de Ejército. Posteriormente pasó a mandar la 13 División del III Cuerpo de Ejército. Con el golpe de Casado, Fernández Recio sustituyó a Antonio Ortega, al que Casado quitó del mando del III Cuerpo de Ejército. Era entonces coronel de Carabineros. Detenido por los franquistas, fue condenado a 30 años, gracias a que como muchos militares profesionales, se había cubierto las espaldas protegiendo a personas desafectas. Poco después le fue conmutada la pena a 12 años y un día, y finalmente salió con la condicional en 1942.

Arnoldo Fernández Urbano

(1883-1939). Teniente coronel del Arma de Infantería, con diploma de la Escuela Superior de Guerra, que al estallar la guerra civil permaneció fiel al Gobierno republicano, desempeñando a lo largo de toda la contienda diversos puestos en el Estado Mayor del Ejército del Centro. En marzo de 1939, hallándose destinado en el Estado Mayor de Segismundo Casado, fue hecho prisionero por tropas leales al gobierno, encausado y acto seguido, fusilado en las inmediaciones de El Pardo (Madrid).

 José Fernández de Villa-Abrille y Calívara.

Ascendido a general de División en 1933. Mandaba la II División Orgánica en Sevilla cuando se sublevó Queipo de Llano. Negándose a secundarle, fue detenido, dado de baja en el Ejército y condenado por un Consejo de Guerra a seis años de prisión. Los estudios recientes de Francisco Espinosa demuestran que Villa-Abrille sabía lo que se estaba tramando en Sevilla y que no sólo lo ocultó al gobierno sino que no hizo nada para impedirlo excepto negarse a unirse al golpe. Murió en Madrid en enero de 1948 en una pensión, probablemente sólo y sin medios de subsistencia.

 

 

José Ferrer Bonet

Teniente de la Guardia civil, actuó de asesor militar de la columna Ferrer-Carod en Aragón.

José Fontán Palomo

Teniente coronel de Infantería (D.E.M.) que permaneció leal a la República y ocupó distintos puestos en los Estados Mayores del Ejército Popular, destacando su actuación en el Ministerio de la Guerra al principio de la contienda. Parece que diseñó el ataque a Mallorca del Capitán Bayo. Posteriormente ocupó puestos en los Estado Mayor reformado de Largo Caballero y en el Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Madrid (Miaja-Rojo), en la importante sección de Operaciones. Casi siempre estuvo a las órdenes de Vicente Rojo como jefe de Operaciones o como su segundo Jefe de E.M. (E. M. del Ejercito de Tierra). La mano de Fontán está en todas las ofensivas republicanas, pues era de la absoluta confianza de Rojo. Como éste, que fue ascendido a general tras la toma de Teruel, Fontán fue ascendido a coronel, junto con otros militares profesionales.  Fontán era en realidad un leal geográfico, pero como su superior, Vicente Rojo, hizo honor a su lealtad al gobierno. Durante sus años de delegado militar en Cataluña escribió un libro llamado "El Somatenista español", que fue prologado por el propio dictador Primo de Rivera, o que nos da una idea de la ideología de Fontán.

Exilio...

Manuel Fontela Frois.

Capitán de Caballería destinado en la Escuela de Aplicación de Caballería de Campamento. Permaneció leal aunque no era simpatizante de la República. Mandó unidades en el frente de Madrid y se afilió al PCE probablemente por protegerse políticamente. Al final de la guerra era Teniente Coronel y mandaba la 18 División del III Cuerpo de Ejército que mandaba el también afiliado al PCE, Coronel Antonio Ortega. No se opuso al golpe de Casado como toda su gran unidad. Fue detenido por los franquistas y condenado a 30 años. Gracias a su avales de militares franquistas y de personas desafectas a las que protegió, le fue conmutada la pena a 12 años, saliendo en libertad vigilada en 1942.

Lázaro Fraguas Palacios

Era capitán de carabineros que fue llamado para formar parte de la 5 Brigada Mixta de carabineros. Fue ascendido a comandante y al ser herido el jefe de la brigada el comandante Fernando Sabio en el asalto al cerro Garabitas, tomó accidentalmente el mando el comandante Lázaro Fraguas Palacios. A la vuelta de Sabio, volvió a su batallón. A finales de 1937 volvió a tomar el mando de la 5 Brigada que duró hasta la disolución de la brigada al final de la guerra.

José Franco Mussió

El Coronel Franco Mussió probando un Trubia del siete y medio en enero de 1936.

Este militar de artillería había nacido en Manila en 1879 de familiar militar española. En 1936 era coronel Director de la fábrica de armas de Trubia. Parece dudoso que estuviera en la conspiración arandina, y de hecho su posición a favor del gobierno dejó en muy mal estado al coronel Aranda, que contaba con la fábrica. Franco Mussió fue siempre un enigma, fue atacado por los comunistas que sospechaban con sólidos argumentos de su falta de lealtad y defendido por el resto de las fuerzas políticas que sospechaban que los comunistas querían recuperar protagonismo político con Franco Mussió en la crisis de diciembre de 1936 en Asturias. Quizá todos tenían razón. Puede que Franco Mussió no participara del golpe de Aranda pero detestaba todo lo revolucionario, ni siquiera, probablemente, era republicano. Se encontró en las filas republicanas, pero no quiso entregar armas al pueblo y puso todos los impedimentos que pudo para evitar la entrega de las armas almacenadas en Trubia, como muy bien afirma Juan Ambou en su libro sobre la guerra en Asturias. En cualquier caso, la fabrica de armas siguió funcionando aunque con poco rendimiento debido al bloqueo, también al voluntarismo desorganizador de los trabajadores y milicianos, y al claro obstruccionismo de Franco Mussió. Cuando llegó el final para el frente Norte, Franco Mussió acató las órdenes recibidas y se hizo cargo del orden hasta su detención, pues no queriendo ser evacuado aceptó la misión de hacerse cargo de la autoridad en el breve ínterin entre el exilio republicano y la entrada de los rebeldes.  Los testigos lo vieron salir del brazo de los pilotos alemanes derribados y prisioneros. De nada le valió. Fue fusilado por los rebeldes el 14 de noviembre de 1937, lo que demuestra que no era ningún agente de Franco, pese a que en su Consejo de guerra confirmó todas las sospechas comunistas, aunque cabe que sólo tratara de salvar la vida. Sí se sabe que en su ejecución aceptó la asistencia religiosa y que se comportó con toda dignidad. Si no era republicano, al menos supo morir por la República.

Eugenio Franquelo Ramírez

Mayor de milicias que tomó el mando de la 4 Brigada Mixta en diciembre de 1937, que mantuvo hasta julio de 1938. La brigada no tuvo actos relevantes durante su mando.

Justino Frutos Redondo

Justino Frutos en la defensa de Moscú. Es el que se mira las manos mientras lía una machorka

Comunista cubano voluntario en la guerra civil. Era comandante del 38 Batallón de la 10 Brigada Mixta y ascendió a comandante de esta brigada, unidad que mandó con fortuna en la Batalla del Ebro. Era un magnífico comandante, como lo demostró en la batalla de Teruel cuando su batallón quedo cercado en esta ciudad y tuvo la habilidad militar de escapar al cerco de las implacables divisiones gallegas. Lo citan tanto Modesto como Lister en sus libros, alabando su buen hacer. Al fin de la guerra se exilió a Rusia donde combatió en la defensa de Moscú. Posteriormente regresó a Cuba donde falleció.

Víctor de Frutos Boudevin

Argentino de nacimiento, español de corazón, abrazó la causa republicana desde el principio, contribuyendo con su modesto esfuerzo a la causa de la legalidad y de la legitimidad. Por su integridad y competencia le fueron conferidos mandos en el Ejercito Popular Republicano en donde le tocó actuar en hechos muy importantes en el transcurso de los tres años de guerra. En sus comienzos, mandó el Batallón Primero de Mayo, más tarde fue comandante de la 4 Brigada Mixta y estuvo en la defensa de Madrid, la ciudad Universitaria.  Fue luego comandante de la  2 División del Ejercito de Euskadi, siendo voluntario en el frente norte donde fue herido, volviendo y dándole el mando de la 10 división de  Maniobra hasta el fin de la guerra. Siendo esta división la que por estar en buen estado operativo, fue enviada a Cartagena para sofocar los sublevados, luchando hasta los últimos instantes evacuando las personalidades importantes y mas comprometidas, habiendo recibido una orden del estado mayor que obra en mi poder, en la cual le ordenaban por todos los medios disponibles impedir la salida del puerto de Cartagena de toda persona, y de impedir que subieran a los barcos  ingleses. Exilado en la Unión Soviética continuó luchando contra el fascismo, estando en la defensa de Moscú en un contingente español, compuestos por ex-combatientes.

Fuente: Víctor de Frutos Hidalgo

En la imagen, con insignias de Mayor de Milicias con mando de División. 

José Luis Fuentes Barrio, 

Oficial de artillería. Tomó parte activa en la agitación contra Primo de Rivera entre los oficiales de Artillería. Fue jefe principal de artillería en el ejército republicano durante la guerra y tras la caída de Cataluña pasó a Francia. Ascendió a coronel el 5 de mayo de 1938.

Ernesto de la Fuente Torres.

Capitán de EM -en Bilbao-, fue nombrado jefe de Servicios del E.M.  del Ejército vasco y posteriormente jefe de Operaciones. Fue fusilado por los rebeldes. 

José Fulleda Castillejo.

Capitan de infantería que en 1936 se encontraba disponible. Estudiaba medicina y pertenecía al SEU de Falange y a la UME. Estaba en la conspiración pero a su derrota y probablemente pasa pasarse a los franquistas se alistó en la columna de Mangada. Como no pudo se pegó un tiro consiguiendo la baja médica de médicos militares desafectos. Se puso en contacto con López Palazón del la red falangista clandestina "Antonio" en la escuela de Aplicación de Barajas, centro de desafectos y espionaje franquista. El SIM desarticuló finalmente la red "Antonio", pero Fulleda no fue detenido.

Juan Galán Arrabal

De una familia de larga tradición militar. Se encontraba retirado del Arma de Artillería por un accidente practicando equitación y por ello pertenecía al Cuerpo de Inválidos Militares. Había conspirado contra la monarquía junto con Ramón Franco y fue procesado por ello. Al estallar la guerra se presentó en el Estado Mayor que Sarabia trataba de organizar y se encargó con gran éxito de organizar las incipientes milicias madrileñas. Más adelante tuvo cargos orgánicos en el Ejército Popular. Dicen que fue de los últimos militares republicanos en pasar a Francia en virtud de su cargo de comandante militar de Puigcerdá. Sufrió campos de concentración, como el célebre campo de Argelès-sur-Mer. Alistado en el ejército francés para combatir a Hitler, con la derrota de Francia consiguió llegar a la zona de Vichy, donde fue detenido. Hubo de escapar al norte de África y partir al exilio mejicano a bordo del Nyassa. Rehizo su vida y la de su familia en Méjico y murió 1954.

Francisco Galán Rodríguez

Hermano de Fermín Galán, el capitán fusilado en los últimos tiempos de la Monarquía por haber encabezado la sublevación de Jaca (Huesca). Teniente de la Guardia Civil en situación de retirado y militante del Partido Comunista que, con anterioridad a la guerra civil, era instructor de las MAOC. Al producirse el alzamiento militar de julio de 1936, volvió al servicio activo, participando, al frente de una columna de milicianos, en las operaciones de Somosierra y, poco después, en la organización y preparación del 5º Regimiento. Destacado en el frente de Madrid, actuó brillante v valerosamente en la defensa de la capital, lo que le valió una gran popularidad en los medios republicanos y, especialmente, en los comunistas. En mayo de 1937 se le destina al frente Norte haciéndose cargo de la 4 División Vasca, nombrada 51 con la militarización. participa activamente en la batalla por Santander y en la campaña de Asturias al mando del XIV C. de Ejército. Regresado al sector Centro tomó el mando del XX Cuerpo con el que luchó en Teruel. Terminada esta batalla lucho en Cataluña con el XI Cuerpo, hasta que atravesó la frontera con los restos del Ejercito Popular del Grupo Oriental. Regresó a la zona republicana y el 4 de marzo de 1939, fue nombrado gobernador de Cartagena. Detenido por rebeldes pro-casadistas al mando del coronel Armentia, fue puesto en libertad y obligado a dimitir. Ante la sublevación pro-franquista, se refugió en un buque de guerra republicano y marchó a África del norte. Después vivió en Buenos Aires, donde falleció en 1971.

 José María Galán Rodríguez

José María Galán en la Sierra, verano de 1936, con las insignías del antiguo ejército.

Hermano del anterior, nacido en 1904. Teniente del Cuerpo de Carabineros, ex ayudante del presidente de la República y militante del Partido Comunista, que durante la guerra civil se alineó en el bando republicano, siendo uno de los principales organizadores del 5º Regimiento. A la disolución de éste se hizo cargo del mando de la 3 Brigada Mixta integrada por Carabineros, cuyo contraataque de través el 7 de noviembre de 1936 prácticamente salvó Madrid. Este periodo decisivo para la derrota de Franco en Madrid en el que  la unidad mandada por Galán luchó con valentía y buen mando, hizo de José María Galán uno de los más populares jefes de la defensa de Madrid. El 29 de noviembre en la primera batalla de la carretera de La Coruña, la tercera Brigada vuelve a demostrar su temple y Galán es herido leve. En diciembre de 1936, la tercera es enviada a Lopera para reforzar las fuerzas republicanas en el sector. Era de lo mejor que tenían los republicanos y se consiguió detener la ofensiva de Queipo, aunque el pueblo se perdió. A finales de enero es nombrado jefe de la 10 división donde se integra la 3 Brigada Mixta. Galán al mando de su división participó en las batallas de La Granja y Brunete. En Brunete la división se vio en apuros y Galán fue sustituido y puesto al mando de la 7 División en el ahora frente estático de la Ciudad Universitaria. Enviado en agosto de 1937 a Teruel, toma el mando de la 40 División de Carabineros durante unos meses y finalmente en noviembre se le da el mando del nuevo XXIII Cuerpo del Ejército del Sur, por lo cual no participa en la gran batalla de Teruel. Galán como jefe del XXIII C. de E. superviso el golpe de mano del fuerte prisión de Carchuna donde guerrilleros internacionales y republicanos al mando del mayor Barzana rescataron a más de 300 cuadros y mandos del Ejército del Norte. En diciembre de 1938, José María Galán queda en expectativa de destino, y al terminar la guerra se exilió a la URSS donde perfeccionó estudios y también fue instructor durante la Gran Guerra Patria. Partió luego para Cuba donde oficio de instructor del Ejército Cubano y en Cuba fallecería en 1978.

Manuel Gallego Calatayud

Capitán de Artillería. Después de actuar en las filas de las Milicias en el frente de Teruel mandó la artillería en la batalla de Teruel y luego el VI Cuerpo.

Juan José Gallego Pérez

Era Brigada de Ingenieros en el segundo regimiento de Ferrocarriles de Leganés y tenía 33 años en 1936. Pertenecía a la UMRA, la Unión Militar republicana Antifascista rival de la ultraderechista UME (Unión Militar Española), pero con muchos menos miembros e influencia en el Ejército de preguerra. Combatió en el frente de Madrid con un buen historial, y por ello fue ascendiendo hasta llegar al grado de teniente coronel, teniendo distintos mandos entre los que destaca, la 2ª Brigada Mixta en sustitución de Martínez de Aragón, caído en el ataque al Cerro Garabitas, y el de la 69 División. Estaba afiliado al PCE, como muchos profesionales compañeros suyos del frente del Centro, pero en absoluto participaba de la ideología. El coronel Casado le nombró para sustituir a Barceló al frente del I Cuerpo. Al final de la guerra trató de refugiarse en la legación de Panama, que parece que lo entregó. Sí, es sabido que las embajadas de Madrid no se comportaron de la misma manera con los refugiados desafectos al gobierno durante la guerra que con los republicanos leales al final de ésta. El caso es que los franquistas le condenaron a 20 años, y gracias a los avales de compañeros profesionales y personas protegidas por Gallego Pérez. Salió en libertad vigilada en 1944.

 Miguel Gallo Martínez

Había nacido en 1904 de familia de militares. Un hermano suyo, José Gallo, alférez, había caido en acción de guerra en África. En 1923, tras salir de la Academia de Infantería, fue destinado como alférez a Ceuta. Por tal motivo participó en la campaña tras el desastre de Annual. Tras varios destinos, Miguel Gallo recaló en el Tercio donde tuvo condecoraciones y heridas de guerra. Tras la guerra es destinado a Malaga y a Larache donde la República Francesa le nombró Caballero de la Legión Honor Francesa con la medalla correspondiente por sus méritos de guerra en colaboración con el ejército francés en la campaña del Rif. Trasladado a Sevilla al regimiento de infantería "Granada" nº 34 no tardará en ser destinado a jaca, donde se fraguará uno de sus actos vitales más trascendentes. La sublevación republica de Jaca de 1930 encabezada por Fermín Galán y García Hernández. Derrotados los revolucionarios en la ermita de Cillas, Miguel Gallo pudo escapar a Francia donde permaneció exiliado hasta la llegada de la II República en la que Alcalá Zamora le nombro miembro del Cuarto Militar de la presidencia. Al inicio de la guerra civil y como sus amigos, los hermanos Galán, se afilió al PCE y colaboró con el 5º Regimiento. Operó en al Columna Galán en Somosierra. Posteriormente mandó la 6 Brigada Mixta. Ascendió a mandar la 24 División  con la que participó en Brunete. A finales de 1937 se hizo cargo del X Cuerpo del Ejército del Este a la par que era ascendido a teniente coronel. En la ofensiva rebelde de la primavera de 1938 una de sus divisiones, la 31 quedó en precario y pasó a Francia dejando en mala situación a la división hermana la 43 que resistió en la bolsa de Bielsa durante tres meses del invierno del 38 al mando del famoso Antonio Beltrán "El Esquinazau", otro de la de Jaca. El E.M. decidió que Miguel Gallo no había estado a la altura y lo sustituyo por Gregorio Jover, quedando Gallo a disposición del mando. Al fin de la guerra salio a Francia y al poco regresó a la zona Centro para seguir combatiendo. Tras el golpe de Casado fue encarcelado por estos y a la llegada de los franquistas encausado y ejecutado en el Reformatorio de Alicante en junio de 1939, donde tantos republicanos penaron y murieron.

En la imagen, Miguel Gallo en la de Jaca.

 Mariano Gámir Ulibarri

Había sido director de la academia militar de Toledo. Era general de la 5 Brigada de Infantería en Valencia en 1936. Al estallar la guerra se mantuvo leal y estuvo al frente de todo el sector de Teruel. Posteriormente fue enviado al norte en junio de 1937 para encargarse del Frente Norte. Combatió asimismo en Santander y Asturias. Habiendo regresado a la España republicana, fue nombrado oficial de enlace del comité de control de la retirada de los voluntarios extranjeros. En octubre de 1938 fue nombrado general inspector de Enseñanza Militar. Después de la guerra marchó a Francia pero regresó más tarde a España, donde vivió retirado hasta su fallecimiento en 1959.


Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Gámir es el militar bien preparado, el teórico y escritor, quizá un poco de la vieja escuela. Cuando se produjo el levantamiento era general de brigada del arma de Infantería, y había dirigido la Academia de dicho Cuerpo. En julio de 1936 estaba destinado en Valencia con el también general de brigada Martínez Monge. En esta misma ciudad se le nombra jefe de la 5 y 6 brigadas orgánicas a principios de 1937. Sin embargo, actuaría buena parte de la guerra en tierras del Norte, al recibir en mayo la orden de Prieto de defender Bilbao a toda costa, ya que el general Llano de la Encomienda y Aguirre no congeniaban demasiado. Es del jefe del Gobierno de Euzkadi de quien Gámir recibe el mando de las tropas vascas, aunque en seguida se enfrentó «con los problemas de siempre —falta de mandos, indisciplina, material anticuado—, a los que se sumaba la falta de hombres, que empezaban a escasear ante las cuantiosísimas bajas producidas en los últimos combates». A estos inconvenientes hay que añadir la traición del comandante Goicoechea, que entregó al enemigo los planos de la defensa periférica de la ciudad, el famoso «cinturón de hierro». En tales condiciones, y ante el irrefrenable avance de los nacionalistas, ordena el 13 de julio la voladura del puente de Bilbao, que no llega a realizarse, y abandona la ciudad, que cae el día 19. El 21 cesaba Llano de la Encomienda, y Gámir se convierte en una especie de generalísimo, pero los gudaris no resisten por más tiempo los fuertes bombardeos. El 6 de agosto recibe el mando único, civil y militar, para defender Santander, ocupado por tropas vascas e italianas el 26, después de una de las retiradas más horrorosas de la guerra. Aislados los asturianos tras la caída de la capital donostiarra, convierten el Consejo Provincial en un organismo político autónomo, el Consejo de Soberanía de Asturias y León. Gámir, acusado del fracaso de la defensa de Santander, es destituido por sus representantes. Le sustituye el coronel Prada, cuyo Estado Mayor estaba al mando del capitán Ciutat. El resto de la contienda lo pasa Gámir en un escenario distinto, al mando de la 6 brigada de Infantería y, más tarde, ya entrado el invierno del 38, al crearse la Inspección General de Instrucción Militar, dirige el nuevo organismo por nombramiento aparecido el 1.° de diciembre de 1938. En este empleo de carácter burocrático terminaría la guerra. En el exilio escribió unas Memorias. Regresó a España a principios de los años cincuenta, muriendo poco después.

Manuel Gancedo Sáenz

Dirigente de la masonería, capitán de Infantería de la promoción de 1913 y miembro de la UMRA en Barcelona. Mandó la 32 División, llegando a ser teniente coronel. Durante la segunda guerra mundial, actuó en la Resistencia francesa.

Santiago Garcés Arroyo

Trabajador de Artes Blancas y miembro de las Juventudes Socialistas que pertenecía a grupo de guardaespaldas de Prieto llamado "La Motorizada" y que protegían a este político de los ataques de los pistoleros ultraderechistas y a veces de los anarquistas y hasta de los largocaballeristas. Era amigo del Capitán Condés y se encontraba en el cuartel de Pontejos la noche del día que pistoleros ultraderechistas mataron al teniente Castillo. Junto con Condés y Victoriano Cuenca, quien tenía una merecida fama de pistolero, decidieron vengarse secuestrando a un dirigente reaccionario, según contó Condés a Prieto. Pero tras detener a Calvo Sotelo por la ausencia de Gil Robles, yendo todos sentados en la camioneta número 17 de la Guardia de Asalto, Victoriano Cuenca, le descerrajó dos tiros en la nuca al político fascista. Pese a todas las mentiras que los "hábiles interrogadores" les arrancaron a guardias presenciales y otros testigos detenidos tras la guerra, e incluidas en la Causa General, donde se acusaba al gobierno y a Prieto del crimen, jamás sabremos realmente si Condés y Garcés tenían verdaderas intenciones de matar a Gil Robles, Goicoechea o Calvo Sotelo. Lo que está claro es que fueron cómplices de Cuenca y así se lo reprocha la historia. Garcés, que en este drama, Cuenca-Condés-Garcés, lleva la culpa menor. Luchó en la guerra civil y llegó a ocupar puestos de confianza de Prieto, como fue la jefatura del SIM (el servicio de policía militar y contrainteligencia). Se exilio a Francia y posteriormente a Méjico. Hay relatores en la red que aseguran que Garcés volvió a España con la democracia, ya muy mayor.

Pablo García Asenjo.

Era guardia de asalto que combatió en el Ejército Popular y que fue ascendiendo hasta llegar a mayor de milicias. A finales de 1937 se le dio el mando de la 67 Brigada Mixta. Durante el golpe de Casado, algunos de sus batallones apoyaron al gobierno, lo que llevó a la destitución de García Asenjo, relevado por el mayor de milicias Francisco Cela Ruiz. Los franquistas no lograron prenderlo y fue declarado en rebeldía en 1943.

Manuel García Benet

(1875-1937). General de brigada del Arma de Infantería que al estallar la guerra civil permaneció fiel a la República, cuyo Gobierno le nombró jefe del Cantón de Campamento (Madrid), cargo del que no llegó a tomar posesión, pasando poco tiempo después a la reserva.

Juan García Gómez Caminero.

(1871-1937). Había sido uno de los primeros oficiales ascendidos a general durante la República y en 1933 fue nombrado general de División. Procedente del Arma de Infantería y afiliado a la UMRA, en 1936 desempeñaba la jefatura de la III Inspección General del Ejército —desde cuyo cargo pidió infructuosamente al ministro de la Guerra que destinase fuera de Pamplona al general Mola—, y que al estallar la guerra civil se hallaba visitando las distintas guarniciones de la VIII División Orgánica, con el fin de disuadir a los jefes y oficiales de la misma de cualquier tentativa sediciosa. El 19 de julio de 1936, al comprobar que la situación de rebeldía era irreversible, logró huir y refugiarse en Portugal, desde cuyo país regresó a Madrid y se puso a disposición del Gobierno republicano. Tras formar parte del tribunal que condenó a muerte al general Joaquín Fanjul, desempeñó diversos cargos militares hasta que a principios de 1937 pasó a la reserva por haber cumplido la edad reglamentaria, falleciendo en los últimos días del citado año. Según diversos historiadores, estaba afiliado a la Masonería.

Carlos García Vallejo

Comandante de Infantería con pasado africanista que destinado en Castellón en el batallón de ametralladoras se encontraba de permiso en el momento de la sublevación. De grado o por circunstancias, García Vallejo, rápidamente incorporado,  permaneció leal pero con cierta ambigüedad, negándose a acatar la orden de repartir armas al pueblo lo que le costó arrestos hasta el día 25 de julio por orden del teniente coronel Peire que se mantenía leal sin ambages. Incorporado a la columna de Miaja contra Córdoba, tomó luego el mando del subsector de Ándujar del Ejército del Sur. Participó en la batalla alrededor de Porcuna comportándose su unidad con valor. En el cerco de Santa María de la Cabeza no estuvo tan acertado por lo que le fue encargado en marzo de 1937 el mando de la 75 Brigada Mixta a la sazón en la reserva del Ejército del Sur en las cercanías del santuario. Ese mismo mes fue ascendido a teniente coronel y se le encomendó la liquidación del santuario, lo que consiguió el uno de mayo. Posteriormente recibió el mando de la 20 División coincidiendo con la militarización de lo que sería el Ejército del Sur. En junio tomó el mando del IX Cuerpo del nuevo Ejercito de Andalucía. No sabemos por qué en enero de 1938 fue detenido ingresando en Prisión Militar. Una vez liberado fue destinado al frente valenciano donde se decidía el destino de la capital levantina. Tras varios mandos anodinos recibió el mando del XVII Cuerpo, en cuyo servicio recibió la medalla del valor y el ascenso a coronel. Finalmente participó en la última ofensiva republicana en Extremadura. Con el golpe de Casado, se puso a las órdenes del Consejo Nacional de Defensa como la mayoría de los militares profesionales de su perfil. Detenido y procesado por los franquistas fue condenado a muerte como era de esperar, y conmutada su pena por la de perpetua. En 1946 fue indultado y en 1949 falleció.

Medalla del Valor pensionada con 1.000 Pts. durante cinco años. Gaceta 22 junio 1938

José García Vayas

Comandante de Infantería, al mando del destacamento de vigilancia de la prisión de Santoña (Santander). Ayudó a aplastar la rebelión de los oficiales del Batallón y luego mandó el XV Cuerpo, compuesto por los milicianos santanderinos. Después de la derrota en el Norte, mandó un centro de reclutamiento y luego fue nombrado general inspector de todos los CRIM. Murió en el exilio en Francia en 1962.

Francisco García Viñals.

Era capitán de Estado Mayor en la División de Caballería de la I División Orgánica. Sirvió en las Milicias Populares y en Ejército Popular contra su voluntad y estuvo buscando la manera de pasarse al bando rebelde. Consiguió protección de los mandos del Ejército del Centro y fue nombrado Jefe de la sección tercera del Estado Mayor del Ejercito del Centro, donde hizo todo el daño que pudo entorpeciendo y enmarañando la labor del E.M., y donde algunos de sus compañeros que sabían perfectamente lo que se hacía, miraron para otro lado, o incluso colaboraron. El resultado de la guerra hacía que los militares profesionales trataran de cubrirse las espaldas protegiendo a personas desafectas, por interés, como decimos, o por altruismo y parentesco. Una vez terminada la guerra y con tan grandes méritos, para sus sorpresa fue condenado a seis años y un día, aunque fue indultado en 1940. En el Estado Mayor del Ejército del Centro trabajó con Antonio Garijo Hernández que era agente del Servicio de Información y Policía Militar del Ejército franquista. Hay una filmación del momento de la rendición de Madrid por el coronel Prada, ante el coronel franquista Losas, en ella pudiera aparecer García Viñals, pues Losas lo cita en su parte como Francisco García Viñales.

Miguel García Vivancos.

Chofer de profesión, era un activista anarquista que participó en las luchas callejeras de Barcelona el 19 de julio de 1936. Estuvo en la columna Aguiluchos y luego mandó la 126 Brigada y la 25 División en Belchite y Teruel. Estaba en desacuerdo con la línea antimilitarista de los anarquistas más intransigentes y, consecuente, trató de cooperar con los autoridades militares. En 1971 vivía en París, donde había conseguido éxitos como pintor.

 

Un cuadro de Vivancos

Antonio Garijo Fernández

Era capitán de Infantería diplomado de Estado Mayor que al inicio de la guerra estaba destinado en el Estado Mayor de la III División Orgánica de Valencia. Participaba de la conspiración rebelde en la ciudad de Valencia, pero como se sabe, en esta capital, los rebeldes no tuvieron el arrojo suficiente para rebelarse y tras unas semanas la conspiración se diluyó y los implicados trataron de camuflarse, en espera de mejor ocasión, dentro de las incipientes fuerzas republicanas. Garijo (no confundir con Diego Medina Garijo, el médico de Casado, falangista y miembro de la Quinta Columna) que estaba en el punto de mira de las milicias antifascistas de Valencia, buscó la protección de Miaja que por entonces se encontraba en Valencia tratando de poner orden en la III División. Miaja sacó de la cárcel a Garijo y lo mandó a Madrid, para quitarlo de en medio. La orden era que se incorporara a la columna del comandante de la Guardia Civil Uribarry que se encontraba cerca de Toledo, pero Garijo se negó. Finalmente acepto un puesto entre las fuerzas que asediaban el Alcázar de Toledo. Después, y sin aprovechar la caída de Toledo para pasarse al enemigo, fue destinado a la columna del coronel Burillo en Aranjuez, y desde allí consiguió ser destinado al E.M. de Ministerio, y posteriormente al E.M. del Ejército del Centro, donde, ascendido a comandante, ocupó la plaza de jefe de la segunda sección (información). En este servicio dejó hacer a los quintacolumnistas, como Delgado Cros (agente del SIPM) y a otros. En abril de 1938, Matallana, con el que tenía gran confianza y afinidad, se lo llevó al E.M. del Grupo de Ejércitos, y fue ascendido a teniente coronel. Naturalmente, una vez vuelto a contactar por agentes del SIPM valenciano, ofreció sus servicios incondicionales a los franquistas. La operación se oficializó mediante la intermediación del entonces capitán Gutiérrez Mellado, que hacía de espía del SIPM entre Madrid y Valencia. Se sabe que no sólo Garijo, se puso a las órdenes de Franco, sino que le acompañaron en esta tesitura, Muedra y Matallana. Estamos hablando de diciembre de 1938. Ya se sabe, pasaporte para la otra vida, digo, zona. El entusiasmo de estos tres militares desleales, por servir definitivamente a Franco, quedó un poco aguado, cuando se pusieron a proponer al SIPM acciones locales contra el Ejército Popular (ellos sabían donde era más débil), y el coronel Ungría, desde Burgos, les paró los pies, pues Franco quería una acción de rendición general y para ese cometido, ya había escogido a Casado, mejor colocado en Madrid. Esta fue la primera decepción de Matallana, Garijo y Muedra con los franquistas. Vendrían más.  Desencadenado Casado, Garijo participó en la neutralización de la base de guerrilleros del Ejercito de Levante, y comisionado por Casado, acudió dos veces al aeropuerto de Gamonal de Burgos, para entrevistarse con los jefes del SIPM. Otra gran decepción. Rendición incondicional y esperar la benevolencia del caudillo. A Garijo le condenaron a seis años y un día, aunque el propio Franco lo indultó tres días después ante la avalancha de avales. Ignoramos que fue de Garijo con la Ley Varela que expulsó del Ejército a todos los que hubieran servido en el Ejército Popular, indultados, absueltos o lo que fuera.

Antonio Gil Otero

Comandante de Infantería destinado en Lérida en el Regimiento Albuera nº 16. Se mantuvo leal al gobierno uniéndose a la columna del PSUC, y mandando luego la 109 Brigada Mixta. Posteriormente mandó el XI Cuerpo del Ejército del Este.

Rodrigo Gil Ruiz

Coronel. Había estado asociado desde hacía tiempo a los grupos de oficiales de izquierdas. Como jefe del depósito de armamento de Madrid, distribuyó fusiles y dispuso la recuperación de los cerrojos que había en el cuartel de la Montaña, lo que fue decisivo para el triunfo gubernamental. Fue subsecretario de la Guerra durante breve tiempo en el primer gobierno de Largo Caballero, pero volvió a su anterior cargo. Apoyó a Casado, pero ignoramos que fue de su persona al final de la guerra.

Ricardo Gómez García

Teniente de Carabineros que mandó la 1 División vasca, y luego la 56 División. Ascendió a comandante en el Ejército Vasco.

 Valentín Gómez González, "El Campesino"

Fue uno de los más conocidos dirigentes milicianos a causa de su violenta e impredecible personalidad. También ha alcanzado fama gracias a su autobiografía publicada en plena guerra fría, siendo uno de los más conocidos comunistas que han dejado de serlo. Al parecer, fue en su juventud un rebelde, desertó del ejército e ingresó en el PCE en 1929. Asegura haber jugado un papel activo en el aplastamiento de la sublevación en Madrid. Organizó sus propias milicias y se le confirmó la graduación de mayor. Después de haber mandado varias unidades "de choque" en torno a Madrid, en cuyo momento se dice que tuvo poca consideración por las vidas de sus hombres. Mandó la 46 División en Brunete, Belchite y Teruel. Afirma que en Teruel le dejaron sólo los demás jefes comunistas. Modesto le destituyó durante la batalla del Ebro y acabó la guerra al frente de un centro de reclutamiento. El foso entre él y los dirigentes comunistas surgió probablemente a raíz de una antigua disputa con Líster. Hay corresponsales de guerra que hablan de su insubordinación y vanidad. Después de la guerra marchó a la URSS y estudió en la academia Frunze; cayó en desgracia; padeció gravemente como detenido en campos de trabajo forzado en la URSS y pero consiguió escaparse. Regreso a España en 1977 pero falleció al poco tiempo.

  

Agustín Gómez Morato

General de División, a quien el gobierno, en 1936, había vuelto a nombrar para Marruecos, habiendo servido ya allí en los dos primeros años de la República. Fue nombrado comandante en jefe del Protectorado. Detenido por los rebeldes la noche del 16 al 17 de julio de 1936.

José González Camó

El avión de González Camó sobre Madrid

(1878-1937). Coronel del Arma de Caballería e histórico piloto aviador que fue el primer piloto en volar el casco urbano de Madrid dando dos vueltas sobre la ciudad. Despegó del recién aeródromo de Cuatro Vientos el 20 de octubre de 1911 en un Deperdussin-Gnome. La hazaña fue muy comentada. Tras varios destinos. Al estallar la guerra civil servía en Palencia como Jefe del Regimiento de Cazadores de Villarrobledo 3, donde, por orden del general jefe de la guarnición, que se había alzado en armas contra el gobierno de la República, fue detenido por ser militar republicano y leal. Juzgado poco tiempo después por un consejo de guerra y acusado de auxilio a la rebelión militar, fue condenado a muerte y fusilado.

Liberino González González.

Militante socialista que por circunstancias locales quedó al mando de milicias socialistas que quedaron integradas en el IV Cuerpo. El jefe de esta unidad, Mera, potenció a los mandos y comisarios de la CNT y del PSOE como Liberino y se libró de los comunistas, y así conseguir la gran unidad más homogénea políticamente del Ejército del Centro y que tan grande importancia cobraría en el golpe de Casado-Mera. Liberino González mandó en marzo de 1937, la 35 Brigada Mixta dentro de la 12 División del IV Cuerpo, dónde tuvo una gran actuación en la batalla de Guadalajara. Liberino le segaba la hierba bajo sus pies a su inmediato jefe, Jiménez Durán, del PCE, con continuas denuncias, reales o ficticias sobre el proselitismo comunista. Proselitismo que desde Prieto, estaba prohibido en el Ejército Popular, pero que tanto el PCE, como la CNT y no digamos la FAI, practicaban continuamente. Mera aprovechaba estas minucias para poner en entredicho a sus subordinados díscolos, esto es, del PCE. En abril, Liberino se hizo cargo de la 12 División del IV Cuerpo, cuando Jiménez Durán se largó. En 1938 se le encomendó el mando de la 14 División, que era la reserva del IV Cuerpo de Ejercito de Mera, y élite de las fuerzas anarquistas en el Ejercito del Centro, y como se demostró, al servicio directo de la CNT madrileña, que siempre se alineó con las fantasiosas tesis de la FAI sobre la conspiración comunista alrededor de Negrín, en detrimento de las tesis del Subcomité nacional de la CNT, que no veía por ningún lado tales conspiraciones. En la realidad, era la FAI la que quería tomar el control del movimiento libertario, y Val, García Pradas, Mera y otros dirigentes madrileños de la CNT les apoyaban.  Liberino fue determinante para aplastar a las fuerzas leales al gobierno durante lo que se llamó "la semana del duro" (1), el golpe de Casado. Finalmente Liberino González se exilió en un avión con Cipriano Mera, rumbo a Orán haciendo lo mismo de lo que tanto habían criticado al Gobierno y los comunistas. Sabemos que regresó a España y que cuando a Casado, también en España y acuciado por las deudas se le propuso reescribir "Así cayó Madrid", contó con la ayuda de Liberino González para rescribir la historia al gusto franquista. Estas segundas memorias de Casado, no eran las mismas que escribió y publicó en inglés durante su exilio en Londres.

(1) Así se llamaban entonces a la semana de las rebajas.

 Antonio González Morilla.

Fue guardia de asalto y que desde el año 1936 se desconoce su paradero.  Casado con Dolores Morales García, dejó dos hijas, una de ellas llamada Antonia  y la otra Dolores. Tenía dos hermanas y dos hermanos, una  de ellas llamada Consuelo. Su familia vivía en Madrid por la zona de la Dehesa de la Villa. Al finalizar la guerra, a su mujer Dolores, le llegó el rumor de que le habían visto en Francia. En la matricula de la moto parece que pone  2º BL 176.

Información remitida por un familiar.

Miguel González Pérez Caballero.

Conocido deportista español que participó en la Olimpiada de Berlín en 1936, representando a España. Era militar, teniente de Infantería. Y el 18 de julio de 1936, servía en el Regimiento Tarifa nº 11, de guarnición en Alicante. Mandó la 19 Brigada Mixta como comandante y posteriormente ya de teniente coronel, la 18 División.

Luis González Ubieta y González del Castillo. 

Capitán de corbeta, al mando del “Artabro” en julio de 1936. Nombrado en un primer momento Comandante del “José Luis Díez” el día 19 y logra la rendición de los sublevados de Alicante. En diciembre de 1936 se le nombró comandante del “Cervantes” (G.R. nº364, 29/12/1936). Participó en la campaña del Cantábrico. Nombrado Almirante Jefe de la Flota octubre de 1937 (D.O.nº.258, 27/10/1937).  Es nombrado Jefe de E.M. de la Marina en junio de 1937 y meses después toma el mando de la Flota. Su estrategia de protección de convoyes, con poca agresividad fue muy criticada, hoy sabemos que fue bastante acertada y que coincidía con la visión de los asesores navales rusos que veían imposible un enfrentamiento entre la flota republicana y la rebelde a la que había que añadir las flotas destacadas italiana y alemana, y sobre todo sus fuerzas aeronavales en el Mediterráneo. No obstante, cuando la Flota republicana tuvo la oportunidad de sacar sus garras, bien quedó patente su capacidad , como en el combate de Cabo de Palos, donde los barcos de Ubieta hundieron al buque insignia rebelde, el crucero pesado Baleares. En febrero de 1939 fue nombrado Jefe de la Base Naval de Mahón. Llega a Mahón el 3 de febrero y el 7 de ese mismo mes se presentó en Mahón el buque inglés “Devonshire".  Se exilio el día siguiente en este buque.  Sobre este asunto se han escrito muchas páginas, desde que el propio gobierno le envió para negociar la rendición de Menorca, hasta que fue apartado por desavenencias con el Ministerio. A nosotros se nos ocurre que quizá Ubieta se preparó el mismo este destino para alejarse de Cartagena, donde sabía se iban a producir graves sucesos. Había recibido la Placa Laureada de la República por el hundimiento del “Baleares” por ser en ese momento el Almirante Jefe de la Flota Republicana. Se exilió a Francia y posteriormente a Méjico y Venezuela, donde trabajó de marino mercante, oficio en el que le sobrevino la muerte al negarse a abandonar el mercante que se hundía en la mejor tradición de los capitanes de barco.

 

Reseña de Cristóbal Zaragoza:

Al producirse el levantamiento era comandante del crucero Cervantes con el grado de capitán de navío. En el mismo buque toma parte en la expedición que hace la flota al Cantábrico, al mando del almirante Buiza, donde permanece en misión de vigilancia hasta el 10 de octubre. Se destaca en algunos combates en el Mediterráneo durante 1937, por lo que es ascendido a jefe de Estado Mayor de la Marina, El 28 de diciembre de este mismo año recibe el nombramiento de almirante de la flota en sustitución de Buiza. Llega a este cargo a pesar de la animadversión que manifiesta por el nuevo jefe el almirante soviético Kutznetsov, consejero de la flota republicana. El 6 de marzo de 1938 lo encontramos mandando las unidades de la armada que hunden el Baleares en aguas de cabo Palos, al parecer alcanzado por los torpedos del Almirante Antequera. Por esta acción se le recompensa con la Placa Laureada de Madrid (B. O. de 17 de marzo de 1938). A pesar del prestigio y de la influencia que tiene sobre los oficiales de la flota, sus relaciones con Bruno Alonso, comisario general de Marina y socialista, se deterioran. Pasa, pues, a ocupar distintos cargos de carácter más o menos burocrático al ser sustituido, en octubre de 1938, por Buiza en el almirantazgo. En las últimas semanas del conflicto, tras el ascenso de Brandaris a general (enero del 39) y su posterior traslado a Barcelona y en seguida a Olot, al frente de su comandancia militar, González Ubieta pasa a ocupar la comandancia militar de Mahón. Queda asimismo al mando de la guarnición de Menorca. No faltan historiadores que vean en la designación de Ubieta para el nuevo cargo la intención del Gobierno de gestionar la rendición de la isla. «Su condición de marino —apunta Luis Romero— y miembro de la masonería pudieran ser datos a tener en cuenta.» Seguía en este mismo destino el 7 de febrero de 1939, fecha en que el crucero británico Devonshire fondeó en la bahía de Mahón. Parece ser que Ubieta conferenció con el comandante de este buque, Muirhed-Gould, en unas conversaciones preliminares, aunque sin comprometerse a tomar ninguna determinación al respecto. Mientras Ubieta se reunía el día 8 con el representante nacionalista, Sartorius, en el crucero británico, se sublevaban tres batallones en San Cristóbal, Ciudadela y Ferrerías. Poco después se organizaba desde Mallorca una invasión de la isla mientras aviones italianos bombardeaban Mahón. En vista de la situación, la noche del 8 al 9 zarpó el Devonshire de Mahón llevando a bordo a González Ubieta y a algunas autoridades, jefes y oficiales. No pocos quedaron en la isla, unos voluntariamente y otros porque quizá no llegaron a tiempo de embarcar.

Nota.- Discrepamos con Cristóbal Zaragoza con algunos de sus datos biográficos

Amado Granell.

Mayor de milicias republicano que tras el exilio e internamiento en el Norte de África (Francia) se alistó en el Ejército Francés de De Gaulle, luchando en la 2 División Blindada de Leclerc (9ª Cía.) y alcanzando el grado de Teniente. Para un oficial que había mandado una brigada mixta, mandar una compañía no debió ser un trabajo muy difícil, más cuando su superior, el capitán Raymon Dronne, con mucha menos experiencia, dejaba en sus manos gran parte de las tareas. Raymon Dronne, cuando ya era coronel, no le hizo mucha justicia a este bravo castellonense en alguna publicación. Granell cumplió a la perfección la misión de enlazar en Paris con las Fuerzas Francesas del Interior que fueron quienes realmente la liberaron, y donde militaban miles de españoles. La columna al mando de Granell llegó posteriormente al ayuntamiento, ya liberado, y tomó otros edificios donde los alemanes estaban atrincherados, pero cercados. En la foto de la izquierda como Mayor del Ejército Popular, y en la de abajo como Alférez del ejército francés.

 Lea este artículo del Comandante de la "Novena" el Capitán Raymon Dronne